CAPITULO 9

El día de la boda llego...y con el la confusión de la princesa. No sabia que había pasado el día anterior con el príncipe saiyan, no estaba segura de lo que sintió y aun ahora no estaba segura de lo que estaba sintiendo. La noche la había pasado en vela pensando en lo que pudo haber pasado y por mas que pensaba siempre llegaba a la misma conclusión –"no puede volver a pasar, por el amor de dios, me voy a casar con su hermano"- pero por mas que se lo repetía mas ganas tenia de volver a verle…- ¡Maldita sea! Él no es mejor que su hermano, es un saiyan igual y estoy segura que esta al tanto de todo lo que esta pasando, lo que me recuerda que…

- Bulma- llamo su gran amiga en tono bajo mientras se asomaba por la puerta- Bulma ¿estas despierta?

Abrió la puerta y se encontró a su princesa saliendo del baño con una toalla en la cabeza y refunfuñando con ella misma.

- ¡Ah! estas aquí, venga vamos que tienes que peinarte, maquillarte, vestirte...- decía mientras enumeraba todo lo que tenia que hacer.

- Ya Chichi, ya te he oído- comento con desgana- será mejor que empecemos con toda la farsa.

- Bulma...- susurro con tristeza- ¿sabes? Te voy a echar mucho de menos.- dijo muy triste mientras cojia las manos de su amiga.

Bulma quedo pensativa, si no encontraba la manera de evitarlo tendría que irse a Vegetisai y Chichi se iba a quedar sin quien atender, y ella se quedaría muy sola...

- Chichi, ¿Que te parecería venirte conmigo a Vegetisai?- preguntó con ruego en la voz, Chichi la miró y empezó a llorar de golpe echándose en sus brazos inmediatamente.

- ¡Nada me haría mas ilusión que irme contigo! Eres como mi hermana y no tengo nada mas aquí.

- Entonces dalo por hecho- le aseguró mientras le sonreía

- ¡Gracias, gracias!- gritó Chichi totalmente entusiasmada.

- Venga, será mejor que empecemos, ¿me ayudas?

- Siempre-dijo con una sonrisa.

En la otra parte de palacio, un príncipe se despertaba con compañía femenina.

- ¡¿Que demonios haces todavía aquí?!- grito Drako totalmente fuera de si mientras tiraba de la sabana y la echaba de una patada de la cama- ¡Lárgate de aquí ya!

La chica le miró con miedo y salió corriendo de la habitación, cruzándose en el camino con el Rey Vegeta. Este se quedó sorprendido mientras miraba como salía despavorida y después abrió la puerta de la habitación de su hijo.

- ¡Drako!- gritó enfadado- ¿como se te ocurre tirarte a una zorra en el palacio donde vive tu futura esposa? - se acercó a la cama donde estaba tirado él y lo cogió de los pelos muy molesto- ¿Es que quieres echarlo a perder imbécil?- lo saco de la cama arrastras y lo llevo al baño tirandolo en la bañera bruscamente y encendiendo el agua fría.

- ¡Ah!, ¡¿Te has vuelto loco?! - grito muy enfadado, mientras intentaba levantarse de la ducha.

- ¡¡Cállate!!- le tiró el jabón- ¡Dúchate y prepárate para la ceremonia! ¡Ya!

Drako lo miró con odio pero acató la orden de su padre mientras este salía del baño.

En otra parte de palacio.

- ¡Señor, señor!- Vegeta se paró y espero al guardia que venía corriendo - ¡majestad!, Disculpe, el Rey Vegeta solicita su presencia en sus aposentos.

- Enseguida voy- el soldado se marchó dejando a Vegeta solo en el pasillo, pensativo. "¿Por que demonios no paro de pensar que esta boda no debería suceder?" Pensó fastidiado.

Dos horas mas tarde el salón principal del trono estaba hasta la bandera de gente importante, reyes, reinas, príncipes, condes, duques, emperadores, presidentes, e incluso plebeyos, nadie en toda la galaxia quería perderse el enlace de los planetas mas poderosos del universo, el planeta Vegetisai, conocidos por ser los seres mas fuertes del universo, y la Tierra, conocidos por ser los seres mas inteligentes del universo. Todo el mundo pensaba que de esa pareja nacería una nueva raza con los rasgos mas característicos de las dos razas. Enfrente de todo el gentío estaban el Rey Briefs y el Rey Vegeta, al lado del Rey Briefs estaba su esposa y al lado del Rey Vegeta estaba el príncipe Vegeta y en el medio, estaba Drako. Los Reyes iban vestidos con sus respectivos uniformes de gala, y el en caso del Rey Vegeta iba con su uniforme de combate de gala, mientras que la Reina iba con un exquisito vestido negro estallado en la parte superior que dejaba entrever lo hermosa que era todavía y en la parte baja se abría en una cómoda falda. Tanto el príncipe Vegeta como el príncipe Drako iban vestidos con uniformes militares de Vegetisai con su escudo sobre el lado izquierdo, el traje era una armadura negra con los bordes en blanco sobre unas mayas en negro y guantes y botas blancas, acompañando el traje con una capa roja color vino.

En ese momento empezó a sonar una serena melodía que anunciaba la llegada de la novia. Todo el mundo giro la cabeza para ver la entrada de la princesa y empezaron los gestos de admiración entre los hombres y las murmuraciones entre las mujeres, todavía no se la veía desde el trono puesto que el pasillo era muy largo y había mucha gente. Poco a poco, los allí presentes empezaron a ver sus rasgos, se empezó a ver su pelo, sus labios, sus manos que cogían un ramo de rosas blancas, la falda de su vestido y finalmente sus ojos. Tanto Drako como Vegeta aguantaron la respiración de la impresión, El Rey Briefs miraba a su hija con orgullo, sin duda había hecho un buen trabajo con su hija, su madre empezó a llorar sin poder evitarlo y sin ocultarlo, mientras que el Rey Vegeta pensaba que no podía haber escogido mejor mujer para su hijo. Tranquilamente fue aproximándose al altar donde esperaba sus padres, su futuro marido y su familia política. Se aproximo al lado de su marido, no sin antes pasar por el lado de Vegeta que la mirada fijamente y con cara de asombro, Bulma giro su cabeza y lo miro a sus ojos, Vegeta empezó a mirarla de arriba a bajo, empezando por su cara perfectamente maquillada, con un recogido que dejaba graciosamente unos mechones sueltos en forma de tirabuzón, seguidamente bajo su vista viendo su escote en forma de barco y entallado hasta la cintura en donde la falda hacia vuelo, Bulma aparto la mirada, continuo andando y pudo ver que la espalda la tenia descubierta con una apertura hasta la cintura, pero se lo cubría ligeramente con el velo que llevaba en tul blanco muy sencillo. El Rey Vegeta se percato de que su primogénito se había quedado anonadado con la visión de su futura cuñada, y no le gusto nada, si Vegeta se lo proponía podía conquistar a cualquier mujer, poseía un atractivo que su hermano Drako no tenia a pesar de ser, aparentemente, mas agraciado, y eso, le preocupaba, así que se acerco a su hijo y le susurro en el oído.

- Se lo que piensas y ni se te ocurra Vegeta- le advirtió su padre, Vegeta lo miró con asombro pero no dijo nada mientras aspiraba el fuerte aroma de desprendía aquella hembra, no sabía por que podía sentirlo tan claramente, nunca le había pasado con ninguna mujer, y la lista, para que negarlo, no era precisamente corta. En sus veinticinco años nunca le había pasado tal cosa, al principio lo acató a que era de otra raza, pero eso no le pasaba con las demás mujeres de palacio, era muy extraño. Y no solo eso, cada vez que la olía podía notar como su excitación y su posesión se incrementaba a tal grado que, si no fuese un saiyan, se asustaría. Antes de que pudiese llegar a ciertas conclusiones la voz del sacerdote le interrumpió.

- Estamos aquí reunidos para celebrar la unión del príncipe Drako de Vegetisai y la princesa Bulma de la Tierra- el sacerdote levanto la vista y se dirigió a la gente- oremos.

Empezó a recitar la ceremonia, pero ninguno de los protagonistas le prestaba atención.

- "Esta noche vas a ser mía"- pensaba Drako mientras la observaba con cara lujuriosa- "Estoy seguro que puedo conseguir que seas mía esta misma noche"

Bulma noto la mirada penetrante de su futuro marido y le encaro mirándole a la cara, el cual al ser descubierto, sonrió sarcásticamente. Ignorándole dirigió su mirada hacia su suegro y hacía su padre.

- "Tengo que pensar algo rápido, no tengo tiempo de hablar con mi padre, tengo que buscar otra solución para parar toda esta locura ya"

Mientras tanto cierto heredero estaba pensando cosas que no eran normales.

- "¡Maldita sea! Soy el príncipe Vegeta, el futuro rey del trono, no puedo estar embodado con mi futura cuñada, no puedo permitirme esas distracciones, mi objetivo es superar a mi padre lo antes posible para gobernar como a mi me de la gana"- estaba molesto consigo mismo por desear a esa terrícola de esa manera, ya que el hecho de que fuera esposa de su hermano no le importaba nada.

Y llego el momento.

- príncipe Draco, ¿acepta a la princesa Zulma como esposa y futura reina de la Tierra?- Draco giró la cabeza para encontrarse con los ojos de su esposa que lo miraban con odio.

- Acepto- soltó con una sonrisa sarcástica.

- Y usted Princesa Bulma, ¿acepta al príncipe Drako como esposo y futuro rey de la Tierra?- Bulma quedó en silencio, miro a su padre que le rogaba con la mirada que no aceptara, después miro a su madre que tenia lagrimas en los ojos, empezaron a oírse los murmullos, cruzo su mirada con Vegeta que la miraba fijamente, Vegeta no sabia por que pero deseaba que dijese que no, después volteo la cara hacia el Rey Vegeta y de nuevo al cura.

Lo se, no tengo perdón, pero es que el ordenador se me estropeó y hasta ayer no pude recuperar este fic, ya que lo tenía ahí guardado, pero bueno, ya estoy aquí y espero que la espera (valga la redundancia) no se alla hecho muy pesada, bueno, espero que os haya gustado este capitulo, aunque se que es algo corto, sino no me cuadraba con el siguiente capitulo que es algo mas largo, espero vuestros rewiews!!!!