Cap. IX: "Reencuentros"
- Abuela ¿a dónde vamos?- Judy sujetó la mano de su nieta con fuerza y bajó la vista un momento. Le sonrió, como si ella tuviese la respuesta más que sabida y volvió su mirada al frente, continuando sus caminos entre aquellos largos y finos árboles-
- Regresaremos a casa de la señora Munch. Mamá debe estar esperándonos-
- Por mi culpa estamos caminando por aquí ¿cierto?-
- Oh, no, no Beth. No digas eso. Solo…nos desviamos un poco y eso nos hará caminar más. Pero en unos minutos esteramos con tus mamis ¿de acuerdo?- A ella no le gustaba mentir. Cada domingo asistía con el mayor de los anhelos a las misas que el padre Morgan otorgaba y con intención intentaba cumplir sus compromisos de cristiana. Sin embargo allí estaba ahora, fingiéndole a una pequeña niña. La hija de su hija, la persona más importante en su vida luego de Quinn. Pero era por una razón imprescindible, porque debía forzar ahora la mejor de sus sonrisas y brindarle la seguridad que no sentía a Beth. Con un poco de ilusión y el terror que la invadía pero pretendería que no, iban a poder continuar y volver a casa. No de otra manera- solo, no te separes de mí-
- ¿Y si gritamos por mamá? Abuela, no quiero estar aquí fuera-
- Lo sé, cariño pero solo serán unos metros más. Y no podemos gritar porque no sabemos qué…hacia donde debemos gritar- se corrigió al sentir la mirada exaltada de la pequeña-
- Pero abue, mamá siempre me dice que cuando esté en peligro debo gritar por ayuda- Judy se detuvo un momento. Se arrodilló frente a su nieta y dejó las manos con suavidad en sus hombros-
- Escucha Beth, no voy a dejar que algo malo te pase ¿de acuerdo? Caminaremos o correremos pero siempre juntas y voy a protegerte ¿me sigues?- la niña asintió pero ella pudo ver la desesperación en sus ojos. Posiblemente la sensación que la invadía para llegar junto a sus madres cuánto antes- vamos a ir de la mano hasta llegar a casa ¿ves que sencillo? Y no nos pasará nada-
- ¿Y si no llegamos?-
- Beth, no digas eso. Vamos a…-
- ¿Si mamá se olvida de nosotras como se olvidó de la tía San?-
- Tu mamá no se olvidó de la tía San, Beth-
- Si lo hizo. La dejó que se fuera y ella aún no ha regresado ¡Mamá me dejará olvidada!- sollozó la pequeña y ella la estrechó entre sus brazos, recostándola contra su pecho e intentando calmarla. Debía además callar sus voces, porque sabía que atraerían a infectados o desconocidos, y exponerlas al peligro era lo último que quería en ese instante-
- La tía San está cuidando de Mike, cariño- le dijo acariciando su espalda y recordándole la mayor razón por la que Santana no quiso dejar Lima: su pequeño sobrino de 5 años- pronto nos reuniremos con ella-
- ¿De verdad?- se interesó Beth y alejándose mientras se refregaba los ojos- ¿vamos a volver a casa con ella?-
- Por supuesto. Es más ¿qué quieres decirle cuando vuelvas a verla?- la niña gesticuló pensativa, antes de golpear su dedo contra el mentón y responder-
- Que es la mejor tía del mundo. A veces es medio loca y quejosa pero me gusta cuando comemos helado a escondida de mamá o me lleva a su departamento a jugar con la consola. No quiero que le pase algo, abue. Y a ti tampoco-
- No nos pasará nada, Beth- insistió secándole la última lágrima bajo su ojo y poniéndose de pie- pronto estaremos con la tía San y si no se lo dices tú, entonces lo haré yo ¿quieres? Le daré tu mensaje-
- Sí, mejor tú díselo- terminó la pequeña rubia y aferrándose a su cadera. Judy le rodeó los hombros con su brazo derecho y su mano izquierda hurgó en el bolsillo de su abrigo. Quitó un cuchillo de cocina, el que había tomado por la mañana de la señora Munch y se preparó para, lo que sea que las encontrara mientras caminaban, combatir con el.
Se había dado casi por vencida. Sentía decenas de manos en todo su cuerpo, esperando por quitarle la chaqueta y morder su cuerpo sin impedimentos. Rachel dejó caer su frente contra el piso y no hizo el intento de salvarse. Después de ver a Beth perderse entre aquel enorme bosque, las ganas de levantarse se le esfumaron y ayudarse a si misma no era muy estimulante.
La cadera se le heló cuando una mano áspera y seca, casi putrefacta la tocó y solo en un segundo más arrancaría ese trozo de piel. Cerró los ojos y murmuró el nombre de su hija una y otra vez, pensando cómo iba a encontrarla si no salía de allí cuánto antes.
Oyó un disparo y el toque en su cuerpo se detuvo. Otro y otros más, hasta que el resto de cuerpos descansaban muertos sobre el de ella y nada se movía sobre su espalda.
Abrió los ojos con lentitud, sin ganas y divisó los zapatos de Smith opacar su vista:
- ¿Piensas tardarte mucho? Tenemos una niña que buscar-
- ¡Rachel!- Quinn corría hacia ella y regresó el rostro contra el asfalto. Si no llegaba con Beth de la mano, no iba a volver a levantar su vista- Rachel ¿estás bien?-
- Por supuesto que lo está- se coló su compañero- le acabo de salvar el trasero. Para variar-
- Rachel, levántate. Beth está alejándose….¡Rachel!- repitió su esposa ante su inmovilidad- Rachel, es nuestra hija-
- No te salvé la vida para esto, Berry, maldita sea, levántate-
- ¡Era su vida la que debías salvar!- le reclamó a Smith poniéndose de pie con rapidez y saltarle encima. Cayó sobre él y lo golpeó con el puño cerrado, una y otra vez bajo su mentón hasta que Quinn y Brittany pudieron alejarla- ¡no a mí!- continuó al borde del llanto y separándose bruscamente del agarre- ¡mi hija, Martin!... ¡Mi hija de ocho años!-
Sacudió sus hombros y se acomodó la chaqueta, antes de tomar el arma de mano y caminar tras los pasos de Beth.
- ¿A dónde vas?- le preguntó Quinn corriendo hacia ella- ¡Rachel!- se detuvo, con impotencia y mordiéndose la mejilla interna. Giró sobre sus talones, ante otro llamado de su esposa y notó la mirada del resto sobre ella- ¿a dónde vas?-
- A buscar a nuestra hija-
- Voy contigo-
- No- le negó y volteó. Quiso avanzar pero apenas dió un paso cuando la rubia se paró frente a ella y la apuntó con su propia arma, la misma que le había entregado días atrás- ¿qué haces?-
- Voy contigo-
- Dije que no. Regresas con Smith y los demás a casa de la señora… ¿qué haces?- repitió al oír el seguro ser quitado. El cañón apuntó directo entre sus cejas y el pulso de su esposa apenas temblaba-
- Si no voy contigo, iré sin ti pero no vas a obligarme a quedarme resguardada mientras nuestra hija está en peligro. Mi madre está con ella también. Voy contigo o sin ti, tú decides-
Rachel agudizó la mirada y observó el camino del arma hasta el hombro de la rubia. No iba a dispararle, estaba segura pero la contundencia de Quinn siempre era frívola y en ese momento no era la excepción. Se humedeció los labios y asintió.
- Esperen- las detuvo Smith llegando a su lado- la vas a necesitar- agregó entregándole su escopeta y su cinturón con cartuchos. Ella tomó las cosas y le sonrió con vergüenza, arrepentida de haberlo golpeado minutos atrás-
- Lo siento por…-
- No te preocupes. Estaremos esperándolas con la señora Munch. Y cenaremos todos juntos hoy ¿eh? No lleguen tarde- bromeó palmeando su hombro y Rachel lo vió trotar hacia adelante. Con una señal de cabeza le ordenó a los demás. Smith tenía dos armas de mano y guiaba, mientras Brittany y Daniel lo seguían de cerca-
- Tenemos que irnos antes de que se oculte el sol- le dijo Quinn adelantándose y ella la observó un momento. Cuando la rubia se adentró a la profundidad y casi oscuridad del bosque, la miró de reojo y al instante corrió hacia ella- ¡Beth!... ¡Beth!... ¡Beth, hija, aquí!- sabía que por cada grito de su esposa, alguien o alguna de esas cosas infectadas llegarían a ellas. Pero no podía callarla y menos aún detenerla. No cuando las ganas de ambas por hallar a Beth eran las mismas- ¡Beth!-
- Debemos caminar un poco más. Quizá dejaron alguna especie de huella-
- ¿En el bosque?- preguntó la rubia con burla, mientras alejaba las ramas de los árboles y continuaba avanzando-
- No hablo de las huellas a las que estás acostumbrada. Eso sería algo muy fácil y nuestra hija ya estaría con nosotras- le respondió en el mismo tono y Quinn volteó a verla un segundo- pero quizá, no sé, camina pisando bien sus pies o…no sé. Beth es una niña inteligente, la encontraremos o ella a nosotras-
- Estoy segura que estaríamos más cerca si no hubiésemos tenido que implorarte porque te levantaras-
- Oh, lo siento, creí que podía tener mis dos minutos de shock por ver a mi hija desaparecer y con decenas de esos cuerpos infectados sobre mí. Que no lo imaginas, claro porque estabas a metros, segura y sin nadie a tu alrededor-
- Se supone que tu eres la oficial ¿no?-
- Sí, y que te cuida de algo que tú y tu trabajo produjeron- le soltó con molestia y al instante apretó los ojos, arrepentida. Quinn se detuvo con sorpresa y ella se reprochó mentalmente. No había nada de malo en el trabajo de su esposa y menos aún cuidarla ahora, recreando el titulo de familia que habían dejado olvidado lentamente. La miró un momento y como si de espalda a ella en realidad estuviese observándola, se disculpó y la rubia reinició sus pasos- lo siento. Solo estoy nerviosa y preocupada por Beth y tu madre. Lo siento, Quinn-
- ¡Beth!- la ignoró en cambio y llamando en gritos a su hija- ¡Beth! ¿Me escuchas? ¡Beth, si me escuchas, grita hija!- se oyó un ruido cerca y Rachel llegó a ella, abrazándola por la cadera y manteniéndolas inmóviles- Beth ¿eres tú?-
- Shhh, haz silencio un segundo- le ordenó en un susurro. Se escuchaba como las pisadas de hojas secas y ramas, con seguridad comenzaban a acercarse. La morena entrecerró los ojos y le echó un vistazo a su alrededor. No veía nada más allá de lo verde y marrón del paisaje pero el sonido cada vez más cerca era obvio. Jaló a la rubia junto a ella y se hincaron, sosteniéndose sobre sus talones -
- ¿Y si es Beth?-
- No es ella- le aseguró en un murmullo e inconscientemente sus cuerpos se movieron. Enfrentando sus espaldas, cuidaban distintos puntos y analizaron los espacios con detenimiento- no veo nada-
- Quizá era un animal- asintió, apenas y que Quinn no vió antes de tomar y entrelazar sus manos. Se pusieron de pie con cuidado y, tras voltear y sonreírse cálidamente, alguien apareció y de un impulso se impactó contra la rubia.
No era un infectado, notó Rachel cuando quiso alejarlo y recibió un arma apuntándole. Era un joven, quizá unos años menor que ellas y sujetó a la rubia como su rehén. La obligó a levantarse sin dejar de apuntarle y ahora tenía el cañón contra el cuello de la rubia. En el mismo lugar que ella había besado la noche anterior.
- ¿Quién eres tú?- le preguntó entre dientes. Dió un paso, cuando él inhaló con brusquedad el hombro de su esposa pero se detuvo, cuando el arma regresó contra ella y con el seguro quitado-
- No sé quiénes sean ustedes pero se metieron en nuestro hogar-
- Tú vives aquí- murmuró casi para si misma- ¿nuestro?- repitió las palabras de él- ¿tú y quién más?-
- ¿Eres policía?- inquirió en cambio y apuntando su placa, a un costado en su chaqueta- odio los policías. Toda mi familia los odia. Con armas y creyéndose superiores, siempre asesinando y encarcelando a gente como la mía-
- Tranquilo, no vine por ti ni nadie de los tuyos- le aclaró con sus manos en señal de tregua y el chico la miró unos segundos, antes de volver a Quinn y oler su cuello. Rachel se mordió el labio interno, iba a golpearlo tan fuerte que la mentira anterior justificaría que sí, iba a matarlo como sus compañeros acostumbraban-
- Eres una linda chica- le dijo a la rubia con burla y ella la vió gesticular con repulsión y miedo. Él tenía la apariencia de un mecánico, con un traje azul gastado y el rostro y manos negras de suciedad, lo que no le generaba ni la mínima confianza- vendrás conmigo-
- Ella no va contigo a ningún lado- lo detuvo y sin pensarlo le hizo una señal a Quinn. La rubia alzó su pierna y pisó con fuerzas a aquel desconocido, justo antes de que ella se lanzara contra él. Quitó su arma y la oprimió en su frente, reteniendo las ganas de dispararle en ese momento- ¿tú y quién más están aquí?- le preguntó a horcajadas de él y presionando cada vez más el arma- ¡Quiénes!-
- Muchos- rió con sorna y Rachel quitó el seguro, solo para verlo aterrorizado un segundo-
- Quiénes-
- Muchos y que no son tan tontos como yo. Si fuera ustedes, me largaría de aquí ahora mismo. Cualquiera que entra a este bosque por la tarde…nunca más sale con vida- jaló el gatillo y no se inmutó al ver la bala atravesarle la cabeza. Se quitó algo de sudor y sangre ajena del rostro y se puso de pie-
- ¿Estás bien?- le preguntó a la rubia, que no podía apartar sus ojos de lo que era un cadáver ahora-
- Sí- musitó Quinn arrebatándole el arma a aquel joven y riendo con burla, cuando notó la liviandad en su mano.- Nos amenazó con un arma vacía, Rachel- sin embargo ella cargó un cartucho nuevo en su arma y ocupó un momento en cargar la escopeta. Cuando el peso de la seguridad en cada nueva bala y lista a usarse la llenó, tomó la mano de su esposa y la jaló para seguir caminando-
- Debemos encontrar a Beth cuánto antes-
- Rachel- murmuró Quinn con la garganta seca y estirando su brazo, para intentar tomar el hombro de su esposa- ya no podemos seguir- le dijo pero la morena continuó. Ella en cambio se detuvo, contra el tronco de un gran árbol y se sostuvo de las rodillas, para recobrar algo de aire-
- Aún no la hemos encontrado-
- Pero es de noche ya….de madrugada, quizá- le dijo al recordar que había visto la luna salir más de dos horas atrás- no se oyen ruidos, no responde a nuestros llamados y estoy cansada. Necesitamos volver por agua….Rach, por favor-
- ¿Quieres rendirte?- le preguntó la morena deteniéndose y regresando por sus pasos, hasta ella- estamos cerca-
- ¿De dónde? ¿De quién? No vemos por dónde vamos ni quiénes pueden estar observándonos. Debemos volver, buscar linternas y unas botellas de agua. Estoy segura que ellas también estarán descansando…o quizás ya en casa de la señora Munch- agregó y tanto sus latidos como los ojos de la morena, aumentaron ilusionados- quizá por eso no las hemos encontrados. Ya deben estar con los demás-
- Tienes razón. Tal vez…sí, vámonos- Rachel volvió a tomar su mano y, a diferencia del camino que recorrieron durante horas, ahora parecía más segura y en minutos llegaron a un lado de la carretera.
Corrieron sin mirar atrás por aquella larga y oscura calle que ni el agotamiento físico las detuvo. De repente se vieron frente a la casa que las había recibido días atrás y Rachel se lazó sobre el picaporte. Lo forzó y, en segundos, la figura de Smith se asomó por la ventana.
- ¿La encontraron?- fue lo primero que él preguntó y Quinn se dejó caer: allí habían muertos tan banal y cruelmente sus anhelos de abrazar esa noche a su hija. Recibió los brazos de su esposa tras ella, arrodillada mientras acariciaba sus hombros-
- Tranquila- le susurró Rachel pero ella comenzó a llorar- Quinn, regresaremos apenas salga el sol y la encontraremos….creíamos que podía estar aquí- explicó, alzando la mirada a su amigo-
- Lo siento, Rach. No hay señal de ninguna ni de la señora Munch-
- ¿Cómo? ¿qué pasó con ella?-
- Cuando regresamos a la tarde, sin ustedes, golpeamos y nada que aparecía. Entré a la fuerza y la buscamos por toda la casa. Es como si se la hubiese tragado la tierra. No hay huellas, ni sangre, ni muebles movidos o señales de que necesitó defenderse. Incluso su vaca está tras la quinta aún-
- Quiero volver por ella- sollozó Quinn poniéndose de pie y perdiéndose en la cocina. Buscó unas botellas pequeñas con agua y tomó un bolso que yacía en el suelo, con su cremallera rota pero no le importó. Las cargó y cuando Rachel ingresó en cuestionamiento, simplemente continuó cargando lo necesario-
- ¿Ahora?-
- Si, ahora. Hay linternas y es lo que más necesitamos-
- Está bien- murmuró la morena y ella se detuvo a mirarla un instante. Bajo el marco de la puerta y con los brazos cruzados, le sonreía de manera cálida y estaba allí, solo esperando sus órdenes para obedecerla- cargaré su chaqueta- le dijo señalando al living y regresando por sus pasos. Quinn apenas pudo asentir cuando el sonido de un teléfono ocupó el lugar.
La vió correr hacia el y la siguió sin espera, deteniéndose a su lado cuando Rachel contestó:
- ¿Hola? ¿Hola? Maldita sea, ¡hola!- la llamada fue cortada y sin perder tiempo, la morena marcó otro número- vamos, contesta…diablos- susurró cuando dió el buzón pero volvió a intentarlo- ¡Santana!- exclamó exaltada al oír una voz familiar del otro lado-
- No, no es Santana. Soy su madre, Rachel ¿eres tú?-
- Oh, María, si sí, soy yo, cuánto me alegra escucharte ¿Santana está contigo?-
- Así es, está recostada ¿quieres hablar con ella?-
- Si, por favor, antes de que la llamada se corte…. ¡Santana!- repitió emocionada al oír la voz de su mejor amiga. Quinn la abrazó por la cadera y dejó el mentón en su hombro, sonriendo al escuchar la alegría de su esposa- maldita sea, Santana, que bueno que estás bien-
- Te tardaste en llamar, Berry. Me siento una esposa a la que no le dedican tiempo-
- Cállate, deja de decir estupideces. No sé cómo pero el teléfono de la casa en la que estoy quedándome funcionó y… ¿Santana? ¿Estás bien?- le preguntó al oírla toser con dificultad y lanzó un suspiró, cuando le respondió que sí- bueno, escucha, no sé cuando regresaremos a Lima pero cuídate ¿de acuerdo? –
- Lo haré, no te preocupes por mí. Toda mi familia está bien-
- Santana, no vayas donde veas a Noah ni salgas por ninguna razón. Volveremos a Lima porque el científico está allí y… ¿has enfermado? ¿no te he dicho siempre que no debes quitarte tu suéter?- bromeó cuando la latina tosió una vez más-
- ¿Y Beth?- inquirió Santana con inconveniente y Quinn se despegó del hombro de su esposa, al oírla y notar la mirada de Rachel-
- Está bien. Está durmiendo ahora-
- Genial. Le escribí una carta ¿sabes? Porque no me olvido de lo que me pidió este año para su cumpleaños y ¿adivina qué? Sí, señor. Saqueé una juguetería y lo conseguí-
- Santana- rió con nervios la morena- no debiste hacerlo y… ¿hola?... ¿Santana?- la llamó y golpeó el teléfono cuando la señal se oía con interferencia- ¡Santana!-
- Estoy aquí, Berry-
- Rayos, lo siento. De igual manera, la llamada ya se cortará. Cuídate mucho ¿si? Llegaremos cuánto antes y…Brittany te envía saludos- agregó al ver a la rubia haciéndole señas a unos metros y alzándole los pulgares luego, cuando le entregó el mensaje-
- Sabía que iba a quererme tarde o temprano. Nadie se resiste a mis encantos latinos-
- Estás alucinando, Santana- le dijo con diversión y ambas resoplaron a la vez- bien, debo colgar-
- Oye, Berry, te patearé el trasero cuando regreses-
- No me digas ¿y por qué?-
- Maldita enana, no me dijiste que esas cosas mordían tan fuerte- murmuró Santana y los sentidos de Rachel parecieron apagarse. La latina tosió otra vez y ella se mordió el labio, aguantando las lágrimas y de llorar contra su oído: habían mordido a su mejor amiga. Sin embargo Santana volvió a reír y el sonido que su boca emitía era cada más bajo. Rachel se aferró al teléfono y, sin poder contener la tristeza, continuó la broma con aquellos falsos insultos-
- Eres una idiota ¿Corrías de tus acosadoras en la universidad y no pudiste escaparte de estas cosas?-
- Eran demasiados, Berry. Buscaba algo de cena, en el sótano y la ventana estaba abierta….pero mi familia está bien y aquí te esperarán. Mas te vale cumplir tu promesa de que llegarás- la morena sonrió con esfuerzo, jamás le había prometido aquello pero asintió, a pesar de que no la veía-
- Allí estaré, San…te quiero, maldita sea-
- Ay Berry, no te pongas….- pero el aparato dejó de funcionar y la llamada se cortó.
Quinn vió cómo Rachel jaló el teléfono y lo arrojó contra una pared, destruyéndolo en pedazos y con total furia.
Se acercó a su espalda y la abrazó, apretándola con fuerzas al oírla llorar sin timidez y manteniéndose en silencio. Iba a decirle que todo estaría bien, que debían buscar a Beth cuánto antes y salir de allí pero Smith, observando desde la ventana, las alertó en un grito esperanzador:
- Es tu madre- le dijo señalándola con rapidez y ambas corrieron a la puerta. Abrió y corrió sin espera ni seguridad, escuchando los pasos de la morena tras ella-
- ¡Mamá!- exclamó deteniéndose justo cuando Judy se derrumbó en sus brazos- ¡mamá!- el rostro pálido de la mujer y sus ojos blancos, acumularon nuevamente las lágrimas en Quinn y no se cohibió de llorar sin consuelo- ¡mamá!-
- Judy….Judy- intentó la morena palmeando su mejilla y con lentitud, la mujer se reincorporó apenas- Judy ¿dónde está Beth?-
- Mamá- insistió Quinn- Rachel- le suplicó con llanto a su esposa y la morena se estiró, hasta desprenderle el abrigo y secarle algo de sudor, producto de la fiebre que sintió en su frente-
- Judy….Judy- continuó la morena y esperaron unos minutos, hasta que pareció recobrar el sentido. La mujer abrió los ojos y le sonrió a su hija, antes de llevar una mano a su rostro y acariciarla-
- Mamá, dónde…¡mamá!- clamó la rubia cuando Judy comenzó a convulsionar y Rachel se puso de pie-
- Judy ¿dónde está Beth?- gritó la morena-
- Nos mordieron- balbuceó la mujer. Todo un mundo interno se desplomó y nuevamente los sentidos de Rachel se silenciaron, al punto máximo de creerlos muertos- nos mordieron- susurró Judy y cayendo en los brazos de su hija-
Quinn la sujetó luego de tomarle el puso. Allí, en medio de la nada y arrodillada, el cuerpo sin vida de su madre yacía sobre ella.
Otrocap queridisimas lectoras, espero que medianamente les haya gustado...¡Feliz año nuevo para todos/as!
Farfadette12: Agendé Z nation para mis vacaciones, no importa lo absurdo mientras haya zombies para mi. Con respecto al fic, si matara a Quinn y Rachel es como Rick, no la voy a poner tan idiota y que vea a su esposa muerta por todos lados, para mi fue lo más estupido de TWD que hasta no me bancaba a Rick pero es tan lindo que no se lo puede odiar. Saludos!
PKN150: No vi fear TWD, me aburrió en el primer cap nomás. Y amo tanto a Carol que hasta pensé en poner a Judy tipo ella pero dije neh, se va a llevar todo el protagonismo jajaj. Saludos!
Ni Glee ni sus personajes me pertenecen( de lo contrario la enemistad pezberry hubiese terminado como quería Lea, las dos en el lodo y con ropa interior) Que estén bien, saludos!
