La guerra de los 1000 años
Hikari miró asombrada como el Príncipe se levantaba y comenzaba a desempolvarse, haciendo comentarios sobre el tiempo y que había dormido como un cachorrito, y preguntando sobre el Reino, aunque muy vagamente. Luego preguntó por los extraños, pero no esperó la respuesta y se largó sobre las manzanas que habían quedado en un costado. Con todo el revuelo, olvidaron las palabras pronunciadas por Takeru. Estuvo a punto de protestar, pero Hikari le lanzó una mirada que lo hizo callar. Obedeció. Ya arreglaría esos temas más tarde...
Luego de devorar dos manzanas, el Príncipe levantó la vista y por fin pudo preguntar y contestar. Seiya lo acribilló a preguntas sobre como lo habían tratado, Hirokazu le contó sobre la carta de Juri y Kenta si había dejado alguna manzana. El resto permanecía rezagado, esperando que terminara el cuestionario.
Yamato logró escabullirse hasta Miyako y la felicitó al oído, logrando que la chica se sonrojara y mirara para otro lado, murmurando algo de que no era nada y que estaba bien. Hikari vio la escena y sonrió levemente. A pesar de todo lo que estaba pasando, no podía evitar sentirse feliz por su amiga. En realidad no sabía si sería correspondida, y en parte lo dudaba, aunque no quisiera admitirlo. En todo ese tiempo, Yamato le había preguntado más de una vez por Sora, y lo veía más pensativo ahora que estaba a punto de verla. Pero tal vez podía estar imaginando todo, ella también se preocupaba mucho, y de hecho Takeru preguntaba por ella y daba sus propias opiniones en cada oportunidad que tenía, pero de cierta forma, era diferente. Él había llegado a quererla como una hermana, habían estado muy unidos el poco tiempo que pasaron juntos y habían llegado a conocerse bastante... en cuanto a ella... en parte la admiraba... era una extraña especie de ejemplo a seguir. La veía fuerte y segura, cualidades con las que cualquiera la describiría a ella misma, pero en Sora era diferente. Era auténtico. En cambio Hikari no sentía que esa era su forma de ser. Se sentía tremendamente falsa y le dolía, pero después de la desaparición de su hermano, se dio cuenta de que ella tenía que tomar el poder y debía hacerse respetar. Y esa le pareció la manera más sencilla... esperaba ansiosamente que Miyako la conociera. Estaba segura de que ella encontraría muchos puntos en los que fijarse que tal vez le ayudarían a ver la vida de otra manera... Sora era una persona increíble, y deseaba llegar a conocerla bien. Quien sabe, tal vez algún día llegaran a ser amigas, o concuñadas... De repente fue como si se despertara y se dio cuenta de todo lo que había estado pensando. Por Dios, apenas había pasado un tiempo demasiado corto con todos y ya creía conocerlos como si fueran sus amigos de toda la vida... 'cosas que pasan cuando uno no desea ver la realidad' pensó. Y antes de volver a enredarse en un tema del que no podía hablar, miró para otro lado. Yamato y Sora hacían una muy linda pareja. Eso era todo. Y a su mejor amiga le interesaba él y ella iba a ayudarle a conseguirlo.
Por inercia se movió hasta Takeru. En ese momento, el príncipe le contaba a Seiya que los habían apresado y los habían llevado a esas celdas, donde los habían tenido bastante tiempo, aunque no pudo precisar si horas o días ya que se durmió enseguida. Luego lo despertaron para darle de comer, y después de eso no supo nada hasta que se despertó hace un ratito. Suponía que le había dado sueño otra vez. Ah, y le habían dicho que ya iban a soltarlos, los habían apresado así por que era la única manera de que los obedecieran. Querían tenerlos vigilados para protegerlos de la maldad del Reino del Viento. Yamato y Hikari cruzaron una mirada divertida, y advirtieron q a su alrededor ocurría lo mismo, pero en ese momento no querían molestar al príncipe. Tal vez, más adelante, cuando estuvieran todos descansados, le hablarían sobre todo. Pero más adelante.
¿Tú quien eres¿Te conozco- preguntó el príncipe. Hikari levantó la mirada.
- Yo... soy...
- Tu eres Hikari Yagami, no es cierto?... la futura Soberana del Trueno... – Hikari iba a contestar, pero no tuvo tiempo- Déjame decirte que yo soy un gran admirador de tu hermano- gritó, asombrando a todos y haciendo que Hikari prácticamente se abrazara al rubio a su lado- O sea, ya sé que ahora está muerto, bueno desaparecido, pero es lo mismo por que no creo q... – de repente se dio cuenta de lo que había dicho y se calló- Princesa... eh... yo...
- Que... bien que admires de esa manera a mi hermano... – murmuró ella, para luego mirar para otro lado.
- Lo... lo siento mucho... – dijo él, realmente apenado.
¿Por qué? No pasa nada- dijo, soltando una sonrisa falsa hasta para quienes no la conocían.- Por cierto, es una suerte que te hayan tratado tan bien en mi Reino. Son buenas personas... a veces... – su voz se perdió en un murmullo. Por más que intentara repararlo, el mal ya estaba hecho. Miyako sospechó que esos dos no se llevarían del todo bien y, aunque en ese momento no lo sabía, Ken Ichijouji estaba pensando lo mismo.
- Ustedes... son los príncipes del Hielo, no- dijo en un susurro unos momentos después. Yamato y Takeru asintieron.- Y Uds... Ustedes quienes son- preguntó a Miyako y al hombre.
- Hablando de eso... tú quien eres- preguntó Hirokazu al hombre, parándose frente a él.- Por que mucha charla mucha charla, mucha ayuda, y nosotros aún no sabemos quien eres...
El hombre permaneció en silencio unos instantes, pero luego vio que no había escapatoria y suspiró. El momento había llegado.
- Pueden decirme Akira- dijo-. Soy solo un devoto seguidor de la Princesa.
- Pero necesitamos más- comenzó a discutir, pero Miyako lo interrumpió.
- Eh... yo lo conozco... él era amigo de mis hermanas... – dijo, tímidamente- No supe más de él hasta ahora, pero... estoy seguro que es de confianza... – y, para la sorpresa de Kari, Hirokazu se retiró y los demás se dedicaron a otra cosa, como si ahora la palabra de la morada fuera sagrada. Decidió que, sin duda, había logrado mucho el tiempo que ella estuvo ausente con Takeru.- Eh... yo soy Inoue, Miyako- dijo, esta vez dirigiéndose al Príncipe y haciendo una reverencia.- Soy... la Dama de Compañía de la Señorita Hikari...
- Ah... mucho gusto... – el Príncipe hizo otra reverencia. Había quedado muy mal después de lo ocurrido con Hikari.
- Ella te salvó la vida- dijo Seiya, y le explicó lo que había hecho, pero muy por arriba, ya que no quería preocupar al príncipe. Más tarde hablarían.
Después de eso, la conversación se cortó. De alguna manera, todos habían quedado mal por el error del Príncipe, y no tenían deseos de hablar. Estaban cansados y querían regresar a sus casas... el único que parecía feliz e iba de un lado a otro era Hirokazu, que había vuelto a la vida después de la carta de Juri. Hikari deseaba saber que era lo que decía, y lo intuía, pero no estaba segura. Al parecer, había un par de cosas que Juri le había ocultado...
- Que les parece si volvemos- preguntó Iori, sacando a todos de su sopor y asombrándolos.
- Me parece una buena idea... – dijo Yamato.
- Sí- gritó Hirokazu, y así todos fueron asintiendo.
- Entonces... volvemos- gritó Seiya, encabezando la marcha con Hiro. Hikari miró a Takeru y, a pesar de todo lo que habían pasado, sonrió. Él se la devolvió y avanzaron. En unos segundos vieron como Yamato se unía a la primera línea. Takeru se preguntó que podía interesarle tanto pero, dentro suyo, estaba seguro que era lo que le interesaba...
Taichi observó de reojo al ángel que aún dormía a su lado. Sabía que aún no confiaba del todo en él, pero no aparentaba lo contrario. Lo trataba mal, cierto, pero no estaba tomando demasiadas precauciones. Igual, ya faltaba poco. Dentro de un día llegarían, la entregaría y después de que la ocupen se la darían como recompensa y podría hacer cualquier cosa con ella. Si, ya faltaba poco...
A pesar del entusiasmo de Daisuke, Hirokazu, Seiya y Yamato les costó bastante llegar, ya que seguían cansados y aún cargaban con la muerte de Osamu. Takeru y Hikari cerraban la comitiva. Habían ido todo el camino juntos pero casi no habían hablado. Él seguía enojado por que ella se casara, y ella por que él había traicionado su confianza, aunque afortunadamente nadie parecía recordarlo. Pero seguían juntos, tal vez por costumbre, por que no tenían nadie más con quien ir, o por que se sentían seguros junto al otro y necesitaban tenerlo cerca en todo momento. Sus sentimientos eran confusos y la mayor parte del tiempo habían ido sumidos en esos pensamientos.
- Estamos- dijo Seiya, mientras corría el tapiz y entraba en la estancia vacía. Hikari y Takeru parecieron volver a la realidad y corrió uno donde su amiga y el otro a su hermano. Ya hablarían más tarde.
¡Príncipe- gritó Nabuko y corrió a abrazar a su sobrino¡Lo lograron¡Ya sabía yo que podrían¡felicitaciones¡Gracias- el Rey se pasaba entre todos agradeciéndoles y felicitándolos. Comenzaron a llegar los guardias y los amigos de Daisuke, y en el revuelo nadie notó que alguien estaba metiéndose en el grupo.
Takeru giró asombrado al notar algo extraño, una presencia que no le gustaba, y que de alguna manera se le hacía conocida, aunque diferente. Detrás de él estaba Shinji.
- Vvvvveo que hannnnnn ssssssssaliddddo cconnn éxittto... – murmuró al oído del rubio. Takeru levantó la vista y, al cruzar la mirada con esos ojos amarillos, sintió que todo el mundo se le caía encima y no aguantó el peso.
- Despertaste- dijo Hikari, retirando un pañuelo de la frente de su amigo.
- Que? Eh- hizo silencio y se incorporó¿Qué pasó?
- Te desmayaste. Estabas muy cansado por el viaje.- Takeru volvió a recostarse y cerró los ojos. La cabeza le daba vueltas y sentía que se le partía. Era extraño, hacia unas horas se había sentido completamente descansado... la puerta se abrió.
- Tk... despertaste... – dijo Yamato, apoyándose contra la puerta. Tenía la mirada perdida y no se lo veía bien.
- Príncipe... ¿pasa algo- preguntó Miyako, que estaba sentada en la otra punta del dormitorio.
Yamato no contestó. Sus ojos observaban fijamente la ventana, pero no parecía que la estuviera viendo. Por un momento pareció que su carga era tan grande que no podría soportarle.
- Matt... – Murmuró Takeru.
- Han perdido a Sora- dijo, luego de un interminable silencio.- Sora se ha escapado.
Hikari se tapó la boca con las dos manos y escondió la cara en el pecho de Takeru. Este miró a su hermano unos momentos y luego cayó en un largo e intranquilo sueño.
Continuará...
Notas: Bueno, primero que nada quiero pedir perdón por la interminable tardanza, estuve con un bloqueo de esos, uno de los peores en mi historia, y la verdad que todavía no me recuperé del todo. Tal vez la última parte de este episodio, después de que llegan, les parezca muy apresurado, pero no me salían las palabras para escribirlo. No estoy en lo más mínimo conforme, pero creo que es lo mejor que puedo hacer... a no ser que me esperen un mes y medio...
Yoo: Muchas gracias por tu review! Va a haber Sorato en esta historia, no te preocupes, pero por el momento no puedo hacer nada teniendo a uno en un lugar y a otro en la otra punta. Sin embargo, en cuanto los junte va a pasar algo. Solo espera y veras...
Miki Matsura: Bueno, posibilidades hay, por supuesto, tantas como de que Yamato quede con Mimí o Daisuke con Miyako, o Taichi con Sora... joda joda, mir�, posibilidades debe haber. Tendrás que esperar y ver...
Atori-chan: Bueno, sabiendo lo mucho que me gusta a mí el Yamako, sería para temerlo, no? Jajaja... no, para este fic no... al menos de parte de Matt... y bueno, para el Kenari habrá que esperar... me encantaría ver a Ken de amo de casa y a Miyako de detective, a ver que tal ��... pero es muy necesario para la historia, en serio, solo espera y veras...
Bue, me parece que eso es todo... si me olvidé de alguien, PERDÓN! Háganmelo saber y lo arreglare para la próxima.
Ag
Empezado: 21/01/05 01:51 a.m.
Terminado: 04/02/05 17:11 p.m.
