La sorpresa y la conmoción reinaron en la sala con un silencio absoluto, roto por un grito de furia del líder del culto.

-¿Pero qué has hecho? -le espetó.

-Has…has usado a mi padre -murmuró ella - para llegar a mi…ibas a matarlo aunque yo obedeciese…ahora no tengo porque obedecer.

-¡Maldita seas! -exclamó él.

-Matarlo -dijo Ren mirando a Dante.

El cazador de demonios asintió y lanzó una mirada a la cazadora de ojos bicolor.

-Lady, llévala a un lugar seguro y vuelve -le ordenó.

La mujer asintió y cogió a la niña, marchándose de la sala.

En cuanto se perdieron de vista Dante desenvaino a Rebellion, al igual que el resto hizo con sus armas principales.

- Esto va a estar chupado -observó Nero.

-Yo no estaría tan confiado -le contestó Vergil- los humanos son por norma traicioneros, no puede ser tan sencillo como parece.

Dicho eso, el cazador oscuro lanzó una enigmática mirada hacia donde la cazadora de ojos bicolor había desaparecido, pero nadie se percató de ello, estaban ocupados empezando la batalla contra la secta.

Trish se encontraba a un lado lanzando rayos para aturdir a los que se la acercaban, por otro Nero usaba su Devil Bringer para ir cogiéndolos y estampándolos contra las paredes del lugar.

-Cuidado chico -le dijo Dante, el cual se estaba dedicando a burlarse con sus clásicos gestos de los enemigos que caían- no queremos que se nos caiga el techo encima.

Como respuesta obtuvo una sonrisa socarrona del joven el cual cogió a otro de los hombres y lo dejó caer a los pies de su tío.

-¡Oye Vergil! -exclamó Dante señalándole con la espada- ¿piensas mover el culo y ayudar? ¿o es que eres demasiado delicado para unirte a la pelea?

El mayor de los hijos de Sparda bufó al oír la provocación del menor y se pasó una mano por el pelo antes de unirse al resto a la batalla.

Poco a poco fueron encargándose de dejar fuera de combate a todos los seguidores, dejando solo al líder que se encontraba rodeado por la espadas invocadas por Vergil evitando asi la posibilidad de huida alguna.

-Has perdido viejo -le dijo Dante- todos tus seguidores nos han durado muy poco.

-¿Tú crees? -le contestó él con una sonrisa de superioridad mirando por encima de ellos.

Detectando la mirada del líder todos giraron la cabeza para observar como aparecían otros dos secuaces que tenían agarrada a una Ren que yacía inconsciente. El no ver a Lady alarmó a todos, al que mas a Vergil que lanzó una de las espadas al líder la cual se clavó en la túnica y lo colgó de la pared.

A los lejos del pasillo se oía una frenética carrera y una voz femenina que les gritaba algo que no lograban comprender.

-¿ Ha opuesto resistencia? -les preguntó el líder.

-Se ha puesto en medio cuando íbamos a acabar con la mujer-le contestó uno.

-Ha habido un pequeño accidente -le informó el otro.

-No importa - les dijo el líder.

-¡El ritual! -gritó la voz de Lady- ¡esta herida, pueden hacerlo!

El aviso de la mujer llegó demasiado tarde.

Fue en ese momento, cuando dejaban a la chiquilla en el altar que todos vieron la mancha roja que había en su pantalón y la sangre que goteaba de este. Al mismo tiempo que los dos secuaces dejaban caer cada uno un gran frasco lleno de sangre.


Inmediatamente las paredes y el suelo comenzaron a temblar como si un terremoto estuviese sucediendo en ese instante.

-¡Nuestro Señor Araziel está llegando! -exclamó el líder- ¡él castigara a los descendientes de Sparda y a las infieles que los acompañan!

Dante frunció el ceño y agarró a Rebellion.

-Empiezo a aburrirme de esta mierda -masculló- si el viejo asoma la cara voy a pateársela hasta que vuelva al puñetero infierno.

Mientras tanto Lady cogió una de las túnicas de uno de los sectarios caídos, la hizo trizas y se acercó como pudo al altar donde Ren estaba y la levantó un poco para comenzar a vendarle la pierna. Pudo observar que no era una herida mortal pero no podía asegurarse de que pudiese haber infección.

-Mary no es el momento -le recordó Vergil- los demonios van a aparecer en cuestión de segundos, déjala ya, no se va a morir.

La cazadora bufó, maldiciendo por lo bajo la insensibilidad del otro, aunque sabía que estaba en lo cierto, no era el momento ni el lugar, así que una vez se aseguró de que la chica no corría peligro se aferró a Kalina Anna y espero.

La sangre que había bajo el altar empezó a burbujear y a moverse tomando forma poco a poco de un extraño ser semejante a un humano hasta que se formaron unas enormes alas. Cuando el color rojo de la sangre desapareció todos pudieron contemplar a Araziel en su esplendor.

Sus alas eran negras como la noche, su cuerpo aunque era similar al de un hombre joven pero el parecido era mínimo, quizás antaño pudo haberse presentado más humano ante ellos para ganarse su confianza, pero ahora era muy diferente. Su piel era de un color muy pálido, como si hubiese estado mucho tiempo sin darle la luz del sol, sus ojos eran de color lavanda como los de su descendiente, su rostro estaba marcado por una cicatriz en la mejilla y rodeador por cabellos color castaño rojizo.

Hasta ahí terminaba su parecido con los humanos, puesto que además de las alas contaba con unas extrañas manos semejantes a las garras de un pájaro. Los pies, que estaban descalzos, eran similares a las manos.

-¿Araziel? -le preguntó Dante- Joder, que feo eres, no sé como llegaste a tener tanta descendencia. Te han sentado mal los años de encierro.

El demonio lanzó al menor de los hijos de Sparda una mirada de desaprobación y después contempló a Vergil y a Nero.

-Los descendientes del traidor de Sparda -comentó sin esconder su desagrado hacia los tres- ¿a que habéis venido?

-Mi señor Araziel -lo interrumpió el líder de la secta arrodillándose- no malgaste su tiempo en los hijos del renegado Sparda.

Araziel apartó la mirada de los hermanos para atender brevemente al que le había interrumpido, analizándole poco a poco hasta terminar sonriendo.

-¿Y tu quien eres humano? -le preguntó.

-Soy quien os he traído a la vida -le contestó él- y ha sido un verdadero honor.

El demonio arqueó una ceja y se agachó un poco para colocarse a su altura

-Te estoy agradecido -le dijo con una sonrisa de lobo.

-Mi señor… -murmuró el hombre- gr…gra…

No llegó a terminar la frase puesto que algo le atravesó el pecho. Una garra, o más bien, una de las garras de Araziel, que sonreía como si fuese un niño abriendo un regalo. Antes de que nadie pudiese reaccionar la sacó del cuerpo y tiro este a un lado, sin darle importancia.

-Bueno -añadió prestando atención de nuevo a los cazadores- ya me he desecho del lastre. Ha sido una suerte que hayáis venido a mí, ahora todo va a ser más sencillo.

Con un movimiento de mano un portal se abrió en las catacumbas, era lo suficientemente grande como para que pasasen algunos demonios menores.

Dante no quiso dar tiempo a ninguno a salir por lo que agarró su espada y se lanzó a atacar junto a su hermano a Araziel mientras las dos mujeres y el joven cazador se dedicaban en contener a los demonios que comenzaban a salir del portal. De algún modo y sin decir nada habían llegado a la conclusión de que primero debían de encargarse del más fuerte y después de eliminar a los más débiles sellando la entrada, eso era lo difícil, el portal podría estar nutriéndose de la energía de Araziel por lo que matarlo lo cerraría pero si no era así, tendrían que hacerlo ellos mismos.

Eso sería algo que pensarían mas tarde.

Si bien los gemelos no gozaban de la misma amistad que de niños aun conservaban el estilo de lucha de cuando solían jugar o ser entrenados por su padre, lo que en esos momentos les era útil, estaban sincronizados y eso les daba una ventaja sobre su rival. Él estaba solo y no podría prevenir lo que harían.

Dante atacaba por el lado izquierdo combinando el uso de sus dos pistolas con mortíferos ataques a manos de Rebellion mientras su hermano, por el lado derecho saltando de un lado a otro mientras invocaba sus espadas y las lanzaba.

Pese a que atacaban sin cesar a Araziel, no parecían producirle gran daño y este se defendía lanzándoles poderosas bolas de energía demoniaca color negro que ellos esquivaban como podían.

En cierto momento, una de esas bolas estuvo a punto de dar a Lady que fue protegida por Nero, el cual recibió el impacto y acabó tirado en el suelo inconsciente.

Eso hizo que la cólera del cazador oscuro se desatase, si bien nunca se había considerado el mejor de los padres no iba a permitir que un demonio le arrebatase a otro miembro de su familia, como antaño había ocurrido.

-Pienso acabar de esto de una vez por todas -gruño en voz baja, casi para sí mismo.

Pero su hermano captó sus palabras y el sentido que había en ellas, de un salto bajo al suelo y cogió a Yamato la cual yacía tirada al lado del menor de los cazadores, y después se la lanzo a su hermano haciéndole saber que entendía lo que pretendía hacer.

Vergil le dedicó una sonrisa que hizo saber a Dante que Araziel no iba a vivir para ver otro amanecer.

Ambos se colocaron uno al lado del otro, miraron al demonio y saltaron sobre él para cortarle con estas. Cuando Araziel profirió un grito de dolor supieron que era el momento, Dante le pasó una de sus pistolas a su hermano, el cual la cogió con desagrado, puesto que no era una arma que fuese de su gusto.

-Ya sabes que debemos hacer -le dijo su hermano.

El otro asintió como respuesta.

-No vais a poder ganarme -les dijo Araziel con orgullo.

A la vez, en perfecta sincronía se movieron apuntando al demonio con Ebony e Ivory y disparando a la vez que ambos pronunciaban la misma palabra.

-Jackpot

La energía de ambos hermanos fue disparada en dirección al demonio como un mortífero cometa azul y rojo.

El impacto hizo que el demonio se retorciese entre dolores y gritase, maldiciendo el nombre de Sparda y de todos sus descendentes.

Al final, quedó tirado en el suelo de las catacumbas, demacrado con las alas destrozadas y con la piel de un color grisáceo.

-Ma…ma….malditos -murmuró- maldigo vuestro legado…

Dicho eso pereció, empezando a desvanecerse todo su cuerpo por el portal, el cual parecía estar cerrándose , volvían los demonios los cuales ya no tenían quien les comandase.

Vergil le devolvió la pistola a su hermano y se acercó a ambas cazadoras, las cuales habían rodeado a Nero y se hallaban prodigándoles primeros cuidados.

-¿Cómo está el crio? -les preguntó Dante adelantándose a su hermano.

-Ha tenido suerte -observó Trish- de ser humano habría muerto.

-Pues salgamos de aquí -dijo Dante acercándose al altar y cogiendo a Ren.

Por su parte, Vergil cogió a su hijo y se dirigió a la salida, en silencio, seguido por el resto hasta abandonar las horribles catacumbas que la iglesia escondía.


HE VUELTO!

No tengo perdón por haber tardado tanto en actualizar pero entre que he estado mala, estaba bloqueada con el final y las clases no he sabido ponerme en serio para terminarla.

En fin, es el cap final, propiamente dicho, hay un epilogo. Y quisiera saber si os ha gustado porque no sabia como hacer la pelea, el Jackpot el cuerpo me lo pedia.