NOTA: PENULTIMO CAPITULO.
"Y ese escritor desconocido que escribió que si se tiene fama no es suficiente, y que si se tiene dinero encima, tampoco es suficiente, y que si se tiene fama, y dinero, y además amor… sigue sin ser suficiente, bueno, pues la verdad es que sentí pena de él"
Flores en el ático.
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Voldemort se separó de la pared y se quedó estático al ver a Arceus a escasos dos metros de donde la niña se encontraba. No se había percatado de su presencia y eso lo perturbó. Sacó rápidamente su varita y se paró al frente del mago.
-¿Cómo has entrado?- preguntó asesinamente
Arceus lo miró burlón – Las barreras mágicas nunca han sido un desafío para mí
Voldemort se tensó. No quería tener que luchar frente a su hija. Nagini se había percatado del cambio de su amo y se deslizó hasta donde él se encontraba. Arcus la miró con asco.
- ¿Qué pasa?- preguntó Rania poniéndose en pie confundida.
- ¿Quién es la niña?- preguntó Arceus con un toque de curiosidad – No sabía que hubiesen alumnos de esa edad en este colegio-
Voldemort no respondió, se limitó a mirarlo. Si no fuera por su hija ya hubiese destrozado a ese bastardo.
-Papá… ¿Qué pasa? ¿Es amigo tuyo?- pregunto de nuevo la pequeña acercándose hacia Voldemort y tomándolo por la túnica. El mago no le respondió, solo cerró los ojos durante un segundo antes de volver a mirar a Arceus con desprecio.
La reacción de éste no se hizo esperar. Miró a la niña y luego a Voldemort, una sonrisa repugnante torció sus facciones.
- ¿Papá?- repitió- ¿Tú? ¿Como padre? Que inmundicia- se burló.
-Menos de lo que eres tú como hijo- le espetó Voldemort.
La sonrisa de Arceus se evaporó de inmediato y una mueca de odio extremo se apoderó de su rostro.
-No te atrevas a mencionar a mi padre- escupió furioso
Voldemort ladeó su cabeza - ¿No es esa la razón por la que estás aquí en primer lugar?-
Arceus volvió a sonreír – Me divierte tanto tus inútiles intentos de descubrir mi presencia en tu entorno-
- Has hechizado a Draco Malfoy… ¿Por qué razón querías matar a esa sangre sucia?- preguntó Voldemort tratando de separar a la niña de su cuerpo, ésta se mantenía sujeta a su túnica ocultándose del hombre que de vez en cuando le mandaba miradas discretas.
-¿Una sangre sucia? ¿En tu mansión? Vaya creo que ha pasado mucho tiempo desde la última vez que nos vimos… o tal vez hayas cambiado-
- Nada ha cambiado- le espetó Voldemort
-Tienes una hija y la engendraste con una sangre sucia, eso es muy peculiar, porque el desprecio que tenías hacia esos seres fue lo que admiré de ti en mi juventud-
Voldemort sonrió con ironía- No te debo explicaciones, mocoso-
Arceus negó con la cabeza- Tampoco me interesan, yo estoy aquí por un objetivo… tú… y te mataré para vengar a mi madre… y a mi padre-
Voldemort rió-Es lo mas cínico que haya escuchado, ¿después de lo que le hiciste tienes el descaro para decir que vengaras su muerte? Quisiera saber cómo te recibió cuando volviste a su lado-
Arceus se quedó en silencio por un momento – Él sabía que iba a morir y yo también, decidí volver para buscar su perdón, me sorprendió a mi mismo la facilidad con la que me lo dio- la voz de hombre se hacía cada vez mas ronca.
- Siempre fue débil, un mago oscuro totalmente ridiculizado por ese tipo de acciones sentimentales y cuando tu naciste declinó aún más, simplemente patético-
Arceus lejos de enfurecerse, sonrió más ampliamente- Y ahora tú eres padre y juzgas el camino de un mago al cual tú le sigues los mismos pasos-
- Estoy muy lejos de ser débil, mocoso. Si lo deseas te lo puedo demostrar aquí y ahora- dijo mientras abría sus brazos retándolo. Sus ojos llameaban y sujetaba con fuerza su varita.
Arceus no se movió, se limitó a mirarlo – Me sorprende que no me hayas atacado ya- le confesó- ¿No quieres hacerlo por tu pequeña hija?- añadió mientras sus ojos de desviaban una vez más hacia la niña, ésta se escogió más si era posible. Nagini se acercó a ella y se enrolló en su cuerpo abriendo las fauces y siseando furiosa.
- ¿Qué puede no haber visto ya una pequeña como ella cuando te tiene a ti como padre?- continuó Arceus con malicia – Dudo que haya nacido con una pizca de inocencia- dijo mientras su mano iba hasta su cuello y sacaba una pequeña cadena de oro entrelazada.
Voldemort la miró fijamente pero se centró nuevamente en el rostro del mago, éste tenía sus ojos clavados en él mientras la acariciaba con sus dedos índice y pulgar, sonrió al darse cuenta que Voldemort se había percatado de esto, se explicó antes que alguien lo pidiera:
- Esta cadena es una fusión de una pulsera que tenía mi madre y un anillo de mi padre, junto con una cadena de oro que ambos me regalaron cuando obtuve mi primera varita. Las fundí y las convertí en esto que ves, es un símbolo de nuestra unión familiar por así decirlo-
Voldemort hizo un sonido de burla –Tus cuentos infantiles sobre tu inútil familia me están aburriendo, además no me interesa tal cosa-
- Deberías conocerla- le dijo Arceus sin perder la calma- Tengo pensado despedirme de ella y espero que seas tú el ultimo que la vea-
Voldemort levantó una ceja - ¿Qué clase de tonterías son esas?-
Arceus negó con la cabeza- Ya lo sabrás a su tiempo. Es hora de irme- dijo mientras se giraba
- ¿Irte? ¿A que viniste sino era a luchar contra mí?- Voldemort se sintió furioso y tonto al decir esto, quería matarlo, quería verlo agonizar en el suelo mientras lo atacaba con su maldición. Pero Rania se encontraba todavía sujetándolo fuertemente a la altura de la cadera por su túnica y no podía arriesgarse que ese combate terminara en una tragedia. Pensó que lo mejor que podía suceder era que Arceus se fuera.
- No, solo sentí curiosidad… en cuanto a tu mortifago, si, estaba siendo manipulado por mí, fue bastante sencillo a decir verdad- dijo mirando al cielo como pensando- Pero yo no tenía intenciones de matar a la chica que a según, él atacó. Mi objetivo era otro, pero al parecer falló-
-Si tu objetivo era yo ¿pensaste que Draco podía ser un rival de mi nivel?- se burló Voldemort - ¿pensaste que por ser un mortifago no lo mataría?-
Arceus se quedó estático unos segundos perplejo ante la pregunta de Voldemort, luego sonrió como disculpándose- Lo siento, creo que no lo pensé bien-
Voldemort levantó un poco su varita. Sentía su sangre hervir y necesitaba matar a ese hombre, ahora. Pero antes que siquiera hubiera decidido en hacer algún otro movimiento Arceus había desparecido.
Su hija lo soltó y avanzó un paso dudosa. Notó como Nagini la soltaba y se relajaba visiblemente. Él por el contrario se encontraba más tenso que antes ¿Cómo había podido aparecerse allí? Él mismo había previsto al castillo de protección, levantando barreras poderosas para evitar que Nadie que no fuera él mismo pudiera aparecerse allí.
-¿Quién era, papá?- preguntó Rania con curiosidad mientras se volteaba hacia él.
- Nadie importante. Solo un viejo enemigo- le dijo con naturalidad. Como si aquello fuera algo muy sencillo de explicarle a una niña de cinco años
-¿Enemigo? ¿Vas a matarlo?- Le preguntó todavía curiosa
Voldemort se le quedó viendo dudoso, agradecía que Hermione no se encontrara allí y hubiese escuchado tal cosa. Sabía que su hija había visto ciertas escenas y reuniones con sus mortífagos que, honestamente, no debiera haber presenciado. Solo esperaba que jamás las repitiera delante de su madre. No valía la pena mentirle ni decirle palabras falsas cuando al hacerle esa pregunta, ya obviamente sabía la verdad, sin contar que él nunca había sido un hombre de darle vueltas a un asunto y medir lo que decía porque estuviera una niña presente.
- Si, lo haré- dijo mientras se agachaba a su lado – Escucha, hija, no debes decirle nunca a tu madre lo que acaba de suceder, se pondría muy nerviosa-
-¿Por qué?- le cuestionó nuevamente
- Solo hazlo, sé que no me decepcionarás- le dijo Voldemort con voz dura, sonaba bastante como una orden y eso logró que Rania asintiera con la cabeza un poco asustada.
Voldemort respiró profundamente- ¿Quieres ir a casa?-
La niña asintió mientras volvía a tomar las ropas de Voldemort con sus pequeñas manos. El mago la levantó y la cargó en sus brazos mientras, seguidos de Nagini, se desaparecían de los terrenos del colegio.
Voldemort se detuvo en seco al ver a Hermione salir de la mansión en dirección hacia él y suspiró. La bruja llegó a su altura sonriendo ampliamente - Ya han llegado, se han tardado mucho-
-¿Mucho?- repitió Voldemort
-Bueno es que después de lo que ha pasado. Vanessa se ha quedado dormida en nuestra habitación- Su sonrisa desapareció al ver la expresión de Voldemort.
- ¿Se ha dormido… en nuestra cama?- preguntó despacio
- Bueno si… ¿qué más iba a hacer? Eso no importa, podemos dar un paseo, necesito algo de aire- dijo ignorando la mala cara de Voldemort.
- Por supuesto… después de que saque a esa niña de ahí. Ya sabes lo que pienso al respecto, Hermione-
-Después de lo que le has hecho… no me sorprende que casi se desmayara ahí- le recriminó la bruja- Déjala descansar un momento-
Voldemort no se mostró feliz pero no dijo nada más. Hermione se acercó más y besó a su hija- Estaba pensando en que podíamos ir fuera del país-
Voldemort suspiró- Rania está cansada- dijo, pero Hermione no necesito oírlo. Clavó sus ojos en la niña que se encontraba con la cabeza apoyada en el hombro de Voldemort y tenía sus ojos casi cerrados.
-Bueno será otro día entonces…- dijo Hermione mientras la cargaba de los brazos de Voldemort
El mago miró hacia el horizonte donde podían apreciarse las brillantes estrellas - Ya es tarde… déjala en la habitación y que Vanessa la cuide mientras estamos fuera. Ambas estarán dormidas-
Hermione rió- Ya veo que vuelves a confiar en ella… de acuerdo, déjame subirla y regreso-
Voldemort se quedó de pie mirando hacia la mansión. Sus defensas mágicas estaban perfectas e incrementadas, al igual que Hogwarts y aún así, Arceus había podido burlarlas sin que él se diera cuenta. Se preguntó si Vanessa tendría razón y lo mejor que podía hacer era sacar a Hermione y a su hija de allí mientras él resolvía.
Se tocó el pecho ausentemente mientras veía a Hermione salir nuevamente. Y se acercó hacia ella llegando a su altura y atrayéndola fuertemente hacia su cuerpo y besándola posesivamente. Hermione respondió el beso pasando sus dedos por su abdomen.
- Sé adónde te puedo llevar-
-¿Adónde?- preguntó Hermione recuperándose del intenso momento.
- Vamos a Sur América. Específicamente a Ushuaia- le respondió mientras la tomaba de la cintura. Hermione no sabía donde quedaba el lugar, pero cuando abrió los ojos quedó impactada.
Se hallaban de pie en una colina empinada y hacía un frío que le calaba hasta los huesos y era solo porque no había ido bien abrigada. Mirando hacia atrás, a ambos lados podían verse los picos de las montañas vestidos de nieve y allá al frente suyo, las luces una ciudad bajo sus pies le proporcionaba un extraño calor. Se sentó en el suelo, en la hierba y no despegó sus ojos de ese lugar, podían verse los yates y los pequeños barcos atracando en las costas.
-Muy hermoso- susurró mirando hacia arriba. Voldemort la observaba a ella con fijeza sin prestar atención al lugar. Al rato se sentó a su lado y se giró para mirarla.
-Hermione, quiero darte algo- dijo en voz baja
La bruja lo miró- ¿Qué es?- preguntó
El hombre sacó la cadena de su cuello y se la tendió. Hermione miró la prenda y luego a él- Es un poco larga- comentó.
-Es uno de mis horrocruxes. Quiero que lo tengas- explicó despacio
Hermione abrió los ojos al máximo y tomó la cadena entre sus dedos, la miró detenidamente- ¿Por qué quieres que la tenga yo?-
Voldemort se encogió de hombros- Me hace sentir mejor el que la tengas puesta tú-
- La última vez que la tuve puesta me hacía sentir mal, extraña… no sé si deba…-
- Ahora tú eres parte de mi, Hermione. No te causará ningún efecto no deseado… Tú eres… tú eres todo para mi ahora… te la doy para que sepas… que tienes una parte de mi alma… dentro de ti, en tus manos…- El hombre dijo todo aquello muy rápidamente, tanto que Hermione tuvo que esforzarse para entenderlo, cuando lo escuchó, se quedó de piedra y su corazón se aceleró, sentía el cliché de las mariposas en su estomago. Se abalanzó sobre el hombre y lo besó pasionalmente.
- Lo cuidaré bien. Gracias- le respondió la bruja sonriendo ampliamente. Tomó la cadena y se la pasó por la cabeza, la metió por dentro de su camisa y la sintió reposar sobre su pecho. Voldemort tenía razón, se sentía diferente, ya no provocaba malestar ni rabia en ella, quizás era porque también la felicidad de ese momento opacaba cualquier cosa. Lo tomó de la mano y miró fijamente la ciudad, es como si la cantidad de luces titilando estuvieran felices y aplaudiendo aquel momento.
-Hermione he pensando que deberíamos irnos de la mansión por un tiempo- dijo Voldemort después de unos minutos, todavía con sus ojos sobre ella
Hermione se giró – ¿Por qué? ¿Crees que es riesgoso estar ahí? ¿Estás seguro?-
Voldemort asintió- Arceus no es un mago especialmente poderoso, pero ha burlado mis defensas absurdamente, no logro explicarlo…-
-Eres un mago muy capaz, no logro entender como esto te ha afectado tanto. He leído sobre tus hazañas, las he visto y has dejado que ese mago te hunda- le espetó Hermione. No era su plena intención decir aquello, pero lo tenía atragantado, tantos años presumiendo que era el mejor y más poderoso y era realmente ahora cuando por primera vez se sentía amenazada por un mago que "no era poderoso".
Voldemort pareció enfurecerse- Quizás si fuera como antes, estos asuntos tan amenos no me preocuparían. En otras circunstancias me quedaría sentado esperando que él se dignara a hacer algún movimiento contra mí, ¡pero ahora no puedo darme ese lujo!-
-¿Sientes que has cambiado? Yo te veo igual que desde el primer día que te conocí- admitió Hermione con pena- Quiero decir, depende desde que perspectiva lo veas… -añadió rápidamente queriendo aclarar.
Voldemort miró hacia el frente, las palabras de Arceus resonaban en sus oídos. Quizás si no tuviera una hija… respiró profundamente, quizás Hermione tenía razón, estaba angustiándose de más, al fin y al cabo Arceus deseaba venganza, contra él y quizás contra Hermione. Y en eso es que tenía que centrarse.
- Lo que quiero decir es que para que sea más débil que Fharland, te ves mas estresado. Ni cuando te conté que Fharland podía localizarme donde sea que estuviese te mostraste tan tenso…-
Voldemort se quedó en blanco, no escuchaba lo que Hermione decía. Su mente maquinaba rápidamente, pensando… pero ¿cómo era posible? Sabía que Fharland había puesto un hechizo en Hermione para poder encontrarla cuando estuviera sola, en cierta parte anulaba la magia y la protección que él mismo había puesto sobre ella. Una vez que Fharland hubo desaparecido, él mismo había destruido los efectos del hechizo sobre la chica, entonces ¿por que parecía aplicarse el mismo efecto nuevamente?
Hermione seguía hablando sin parar y esta vez el mago si la miró, tenía los ojos abiertos y la boca ligeramente entreabierta, mirándola absorto. Hermione paró y lo observó extrañada.
-Fharland tenía la capacidad de… anular mi magia, por así decirlo- le explicó a Hermione – Por eso los hechizos de protección que ponía sobre ti, no hacían efecto cuando estabas en su presencia-
Hermione lo miró, no tenía idea de aquello, pero no pensaba preguntarle- ¿Y crees que el hijo tenga la misma habilidad?- cuestionó emocionada de esa revelación tan repentina.
Voldemort negó con la cabeza- ¿Que parte de que es débil no entiendes?-parecía molesto- Esa habilidad podría tener tanto sentido, pero Fharland está muerto y yo eliminé ese hechizo de ti… ¿entonces como es posible que haya el mismo efecto ahora? ¿Cómo se explica?-
-No estamos seguros realmente si haya muerto, eso fue lo que dijo él…- le recordó Hermione
Voldemort bajó la cabeza- Tuvo que haber muerto, era improbable que sobreviviera… Además si estuviera vivo… si existiera la remota posibilidad, no ha estado cerca de ti, ni de mí, ni de la mansión, para causar esa clase de nulidad-
- ¿Le pudo hacer ese hechizo a algún mortífago que estuviera en la mansión?- preguntó Hermione notando como la adrenalina se incrementaba.
-Tiene que ser alguien que esté cerca de mí, relativamente cerca, constantemente, así funciona la magia oscura, no es tan simple como parece… y ningún mortífago está demasiado tiempo conmigo- dijo con desprecio
-¿Vanessa?- preguntó Hermione con cuidado.
Voldemort le lanzó una mirada sarcástica- El único momento donde estoy cerca de esa sangre sucia es cuando la castigo-
Hermione puso los ojos en blanco- Bueno Rania y yo quedamos descartadas supongo-
Voldemort asintió con la cabeza. Hermione pensaba que su hija nunca había visto a Arceus en su vida, pero como la posibilidad era de cero, Voldemort no pensaba revelarle esa verdad. Y en cuanto a ella misma, era imposible hechizarla dos veces, esa conexión ya era imposible de lograr.
-Pues no tengo idea- admitió la bruja- ¡Espera! ¿Y si no fue a una persona? –
-¿Estás pensando en Horrocruxes? Hermione, no funciona así… No pueden ser objetos, debe estar vivo…-
-¡No pensaba en objetos! Estaba pensando en… su gato… Hafidt-
Voldemort la miró como si realmente la viera por primera vez. La bruja tambien lo miraba dudosa- Te lo digo porque él me pidió que lo cuidara… es un gato, no lo vi como algo incorrecto y peligroso-
Voldemort cerró los ojos y una mueca sarcástica se reflejó en su rostro al momento de volver a abrirlos- Te dije que debíamos deshacernos de ese gato infernal-
-¡Es un gato inocente! ¡No tiene culpa que ustedes, magos despreciables hagan sus sucios experimentos para espiarse entre ustedes aprovechándose de él!- exclamó ofendida.
-¡Como sea! Es mejor matarlo de una vez para que no me cause problemas- Voldemort parecía notablemente aliviado de haber llegado al fin de aquel truculento misterio.
-Nada de eso, le quitarás el hechizo al pobre animal y ya. Ahora culparás a un gato por tus problemas… es muy bajo-
-No cambiarás, Hermione- dijo mientras se ponía en pie
-¿Ya nos vamos?- preguntó la bruja mientras lo imitaba.
-Por supuesto, no voy a dejar pasar más tiempo- le espetó Voldemort mientras ponía una mano en su nuca y le daba un fuerte beso.
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¡¿Qué ocurre?!- gritó Hermione cuando llegaron a la mansión, una batalla brutal se extendía por todo el jardín. Hermione reconoció de inmediato a los sirvientes de Fharland, vestidos como siempre luchando encarnizadamente contra una buena horda de mortífagos. Voldemort sacó su varita y atacó a dos magos que se acercaban hacia donde ellos estaban. Ambos magos salieron despedidos y un rayo verde logró alcanzarlos a los dos en pleno aire.
-Mis estúpidos mortífagos me están llamado ahora, ya que estamos aquí- dijo con los dientes apretados, furioso.
Hermione miró hacia la mansión, parecía que ninguno de los magos había logrado entrar, los mortífagos estaban apostados en la entrada protegiéndola mientras llamaban a su amo, Voldemort no hizo esperar y junto con Hermione empezaron a lanzar hechizos y maldiciones a diestra y siniestra.
El mago miraba en todas las direcciones buscando a alguien, mientras Hermione lograba derribar a otro enemigo. Voldemort soltó un rugido de rabia y salió corriendo, la bruja lo siguió con la mirada y por fin se dio cuenta. Arceus estaba caminando con calma mientras todos a su alrededor se masacraba. Hermione corrió, siguiendo a Voldemort hasta que lo vio detenerse al frente del mago.
-¿Te has decidido? Ha pasado muy tiempo- se burló Voldemort. Hermione miró una vez más hacia la mansión, esta se encontraba en silencio y no había señales de problemas, se tranquilizó, seguro que Vanessa había escondido a Rania y ambas estaban seguras. Los sirvientes ahora de Arceus seguían luchando intentando traspasarla, pero los mortífagos los mantenían a raya.
Se agachó al sentir un rayo dorado pasar cerca. Arceus y Voldemort habían empezado su batalla y Hermione entendió por fin porque siempre le había dicho que era débil. No era remotamente comparable con su padre, que tenía unos movimientos agiles y unos hechizos que hacían temblar hasta el más valiente. Aquel era un mago común y corriente. Hermione no sabía si era porque lo estaba comparando con Voldemort, pero parecía incapaz de contener las maldiciones de éste.
-Sigues siendo la misma basura que de joven, no has aprendido en tanto tiempo- le dijo Voldemort sonriendo, era como ver a una hormiga defendiéndose de los ataques de un gigante.
Pero a Hermione tampoco le pasó por alto que Arceus estaba distraído. Como trastornado, intentaba igual los movimientos de Voldemort pero le era imposible, éste no lo dejaba ni recuperarse de cada ataque.
Arceus se puso en pie por cuarta vez y miró a Voldemort con odio, pero una sonrisa cruel adornó su rostro, parecía haberse recuperado de su estado de trance. Hermione sintió miedo. El mago empezó a lanzar maldiciones con más decisión y más violencia. Voldemort los desviaba todos y reía.
Hermione sintió que unas cuerdas la apresaban y la hacían quedarse de pie incapaz de moverse. Quiso gritar, pero vio como cuatro magos atacaban a Voldemort por detrás y el pánico la atacó. Uno de los cuatro había logrado inmovilizarla y ahora iban tras Voldemort. La rabia se asomó al ver a Voldemort defendiéndose de cinco magos al mismo tiempo. Pronunciando un contra hechizo las cuerdas desaparecieron y levantó su varita contra los cuatro magos que habían logrado acorralar a Voldemort.
Logró derribar a tres y Voldemort le lanzó una maldición cruciatus al cuarto que cayó al piso gritando incapaz de moverse mientras sollozaba. Hermione rió y miró a Voldemort, éste le devolvió la mirada y en sus ojos vio terror, pero Hermione no alcanzó a saber porque, solo lo comprendió cuando vio un rayo verde impactar en su pecho, giró la cabeza y vio a Arceus con la varita levantada apuntándola y una sonrisa de cruel victoria se asomaba en sus labios.
Escuchó el grito de Voldemort llamándola con angustia mientras salía volando y caía hacia atrás siendo arrastrada por el suelo. Más gritos de dolor se escucharon en el aire ¿O en su cabeza? Una negrura la invadió de pronto.
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Todo permanecía a su alrededor oscuro, soltó un quejido y se sorprendió que su boca pudiera emitir algún ruido después de haber recibido la maldición asesina. Se dio cuenta que tenía los ojos cerrados e inmediatamente los abrió. El cielo negro fue lo primer que vislumbró mientras sus oídos se adaptaban al espantoso ruido a su alrededor. Se quedó impactada y no podía moverse de la impresión, sentía un dolor agudo y punzante en el pecho, algo que quemaba.
Reuniendo toda su fuerza se incorporó y miró alrededor. Vio a Voldemort a lo lejos todavía luchando con Arcues y no supo cuanto tiempo había pasado desde que había estado tirada ahí, desde que había sido ¿Asesinada? ¿Estaba soñando? ¿Era un espíritu? Se miró su propio cuerpo y vio que era corpóreo. Nada aparte del golpe en la cabeza y el horrible dolor en su pecho había cambiado. Se levantó y como pudo corrió hacia Voldemort. Vio como Arceus se había quedado paralizado mientras la veía acercarse a él. Voldemort no se había dado cuenta de nada, solo movió su varita y convocaba un cuchillo mientras el mago era desprovisto de su varita y se elevaba en el aire, quedado suspendido de forma horizontal al suelo, como si estuviera flotando en una cama invisible.
Intentó moverse pero sin varita no tenía muchas oportunidades. Hermione se acercó y Voldemort se giró de pronto con la varita apuntándola. Se quedó de piedra al verla ahí de pie. Pero la bruja notó algo extraño, aquel ya no era el mago que ella conocía, sus facciones estaban endurecidas, inhumanas. Sus ojos ardían de odio y crueldad y era como si tuviera un aura o un poder que desprendía su cuerpo, algo que hacía temblar a Hermione de verdadero pánico, aquel era, sin duda, el verdadero lord Voldemort.
Parecía enloquecido y aunque la miraba fijamente, no parecía reconocerla, o no quería asimilar que estaba allí. Sus manos estaban firmes, en una sujetando su varita apuntándola con decisión y en la otra enarbolaba un cuchillo aterrador de veinte centímetros.
- Soy yo- dijo Hermione débilmente. Se intentó acercar a él, pero el mago retrocedió un paso sin dejar de apuntarla. Su mano empezó a temblar.
Arceus miraba la escena mientras la sangre de las heridas de su cabeza escurría por su mejilla y llegaba a su boca. Soltó un quejido y miró hacia el cielo con melancolía. Voldemort volteó una milésima de segundo hacia él para luego encarar a la bruja.
-Soy yo… - repitió en voz baja- No me ha matado…-
Los ojos de Voldemort parecieron reaccionar con su voz. Bajó un poco más su temblorosa mano y la miró fijamente.
-Hermione… -dijo en voz alta y ronca.
Hermione no lo soportó y rompió a llorar, importándole nada se lanzó hacia él y lo abrazó con fuerza, no quería soltarlo, si iba a morir aquella noche quería tocarlo una vez más. Notó como sus lagrimas mojaba la tela de la túnica del hombre. Éste no se había movido, estaba tieso.
-Hermione- dijo con más seguridad, y la bruja notó aliviada que volvía a recuperar su suave voz.
Se separó de él y lo miró, el lord Voldemort de hacía unos minutos había vuelto a ocultarse y salía el hombre que ella amaba. Cuando éste por fin hubo reaccionado la tomó con sus brazos y la abrazó con fuerza, quizás demasiada, pero Hermione no se quejó ¿quién lo haría?
- Pensé que este maldito… que tu habías…- dijo con desesperación.
-No me lo explico… yo también lo pensé, tenía tanto miedo-
Voldemort asintió y la besó. Hermione notó como si hubiese recuperado su vida planamente con ese beso. Voldemort se interrumpió al escuchar un sonido de irritación. Arceus miraba la escena con asco y desprecio. La batalla estaba terminando y la bruja vio una cantidad descomunal de cadáveres en el jardín, pero los mortífagos habían ganado y al asegurarse que el líder enemigo estaba desprovisto de varita y en las manos de su amo, habían empezado a celebrar por adelantado.
Voldemort tomó el cuchillo y se lo acercó al cuello al mago mientras sonreía- Te dije que tu estúpida venganza no tendría resultados-
Arceus sonrió con tristeza- Tenía que intentado… destruiste mi familia y era lo menos que podía hacer-
Voldemort puso la punta de cuchillo en el corazón del mago- Yo también tengo una familia…-
Arceus lo miró con unos ojos que eran imposibles de describir al escucharlo decir aquello. Sonrió pero no dijo nada. Voldemort enterró de lleno el puñal en el corazón del mago que soltó un muy ligero quejido, miró hacia el cielo y sonrió levemente, como añorando algo – Una muerte muy poética - susurró. Al cabo de treinta segundos su cabeza cayó de lado con los ojos cerrados. Hermione se estremeció.
-Todo está bien ya, Hermione- le dijo mientras se agachaba al lado de la bruja que había caído de rodillas mientras lloraba –Está bien-
La bruja asintió con la cabeza mientras lo miraba. No pudo evitar que la felicidad superara su repentina tristeza. Era verdad, todo había terminado, podían volver a tener paz, tranquilidad. Tomó la mano que Voldemort le tendía y se puso en pie. Los mortífagos se acercaron y lanzaron rayos al aire gritando y celebrando. Voldemort la tomó de la cintura y la abrazó al frente de todos.
- Pensé que te había perdido- le susurró
-Y yo a ti-
-¿Cómo sobreviviste? ¿Ya estás bien?- le preguntó con cuidado.
Esas palabras le hicieron recordar a Hermione que el horrible y quemante dolor del pecho no había desaparecido y abrió los botones de su camisa y lo que vio la dejó aterrada. Allí estaba el Horrocrux, destruido, pegado contra su piel y estaba caliente.
Nerviosa intentó separarlo. Voldemort que se había quedado de piedra al verlo se apresuro a quitárselo. Lo separó de su cuerpo y Hermione vio como la quemadura escocía su marcada piel.
Voldemort sostuvo la cadena entre sus dedos mirándola detenidamente- La maldición impactó de lleno en él, por eso sobreviviste- No había forma posible de no notar el dolor en la voz de Voldemort al ver la cadena en su mano.
Hermione lo miró con tristeza- Lo siento tanto… de verdad-
Voldemort desvió sus ojos a ella y negó con la cabeza mientras asía con fuerza en guardapelo contra su mano – No importa, no hubiese servido para nada si estuvieras muerta. Ya nada habría valido la pena, Hermione-
Sin embargo podía seguir escuchando el dolor en su voz ante la pérdida de ese fragmento de su alma. Quiso llorar de amargura, pero Voldemort la jaló hacia sí.
-He dicho que no importa, Hermione. Te tengo a ti, es poco el precio que tuve que pagar para mantenerte a mi lado- aseguró mientras la besaba- No quiero que estés aquí, hemos ganado. Podemos volver a la mansión, la han defendido muy bien- dijo mirando hacia el edificio que estaba intacto.
Hermione sonrió y se abrazó a él mientras pasaban a los mortífagos y subían las escaleras directo a la habitación. Moría por encontrar a Vanessa, decirle todo lo que había sucedido, asegurarlo que por fin podrían volver a su vida tranquila. Respiró profundamente mientras Voldemort le sonreía y le acariciaba la espalda.
-Tenías razón, era débil- dijo con una sonrisa.
- Siempre tengo razón, no tengo ni un rasguño- le respondió con regocijo.
Abrieron la puerta de la habitación y entraron. Hermione se quedo estática al ver un cuerpo en el suelo a la derecha de donde ella se encontraba. Se acercó y se agachó a su lado y le dio la vuelta, era Vanessa.
-¿Qué demonios?- dijo, puso dos dedos sobre su cuello intentado detectar su pulso, pero éste no estaba. Se puso pálida ¿Vanessa muerta? Se giró asustada para ver a Voldemort, éste se encontraba justo a su lado de pie, mirando fijamente hacia al frente dejando caer su varita al suelo. Hermione se puso en pie y miró hacia la misma dirección.
Rania se encontraba acostada en la cama, vestida con su pijama. Una cadena fina de oro le colgaba del pecho la cual era mantenida sujeta desde su pequeño y delicado cuello, el cuello de donde emanaba ahora un hilo de sangre, Hermione solo veía rojo. Toda la cama, el suelo, la ropa de su hija estaba cubierta por su sangre, ya seca, antes derramada con abundancia desde los cortes profundos que la pequeña tenía por todo el cuello. Sus ojos estaba cerradas y una expresión de tranquilidad se reflejaba en su rostro, como si estuviera dormida ¿Era aquella la tranquilidad que Hermione merecía? Notó como su cerebro se aprisionaba contra su cabeza y como intentaba apagarse ante el inmenso shock, notó como todo se ponía negro y no supo nada más.
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