Solo dire lo sientoooo! D': el trabajo no me ha dejado actualizar! prometo hacerlo mas rapido para el siguiente! D':


'—pero honestamente, eran del tamaño de globos bien inflados.'

Hacia frio. La nieve caía delicadamente en el suelo, y la brisa era amarga y chillona. Aunque, su pequeña caminata fue interrumpida. Mientras que la nieve no se les pegara, estarían bien. Marceline miro sobre su hombro para admirar la vista, y podía ver la cuidad, casas apenas reconocibles mientras más lejos estaba. Mirando al frente de nuevo, continuo caminando, Fionna siguiéndole detrás, difícilmente apreciando el escenario a su alrededor.

Por las siguientes horas, Fionna estaba demasiado habladora. Lo cual era sorprendente. Una vez Fionna entraba en su modo parlanchina, nada la podía parar. Esa mañana, Marceline no estaba segura que había desencadenado el aburrimiento de Fionna, pero tenía una corazonada que había sido Cake. Cada vez que Fionna era herida por su no-tan-secreto amor, siempre lo tomaba mal, muy mal, aun cuando Cake no tenía las intenciones de lastimarla.

'No, más como – tu sabes – melones. Grandes y redondos, y jugosos. Fue increíble que fuera capaz de caminar con tremendo peso encima—'

Marceline pronto llega a una gran colina, y no perdió el tiempo en subirla. Fionna la siguió, despreocupada e inconsciente de la falta de aire que la subida le provocaba. Ciertamente, la unilateral conversación que había mantenido la había absorbido completamente.

'—podrías sofocarte si ella se acercaba a ti. Esos estúpidos balones estaban rebota que rebota—' Fionna se encogió, '—No me mal entiendas, Abadder, me encantan, pero algunas veces es demasiado. Me agrada que ya no tenga que verla de nuevo. Digo, aparte de esas fantásticas bolas de baloncesto, no era tan buena—'

Llegando a la cima de la colina, Marceline se volteo a observar la vista. Era mejor de lo que imaginaba. ¿Quién podría saber que la cuidad tendría esta vista? Fionna camino lentamente donde Marceline estaba parada, y juntas recuperaron el aliento. Felizmente, Fionna estaba viendo el escenario ahora, pero su boca aún se estaba moviendo y no iba a parar pronto.

'—Me recordaban a unos balones que encontré una vez detrás del sofá. Grandes e hinchados, pero realmente suaves cuando las tocabas –'

'¿Mertens?'

'¿Si?'

'¿Podrías dejar de hablar de tetas?'

Finalmente, silencio. Por más tiempo que estuvieran paradas ahí, admirando lo que la naturaleza les ofrecía, lo más molestosa Fionna se volvía. Marceline nunca iba a hacer caminatas. Nunca. Y cuando lo hacía, solo significaba malas noticias. Ella estaba o echando humo, o cansándose a sí misma para no tener energía para no pensar que estaba mal. Hoy era probablemente los dos. Sabiamente, Fionna no pregunto qué pasaba, pero, ahora, alzando la vista al escenario, no podía aguantar más.

Volteando su cara hacia ella, Fionna la miro por un momento, luego dijo, '¿De qué más quieres hablar, entonces?'

'De nada.'

'Tonterías. No me jalaste hasta aquí por nada, Abbader.' Una pausa. 'Espera.' Torció su sonrisa. '¿Qué paso entre tú y la Barbie Doctora ayer? Las vi a las dos saliendo hacia el amanecer, como, a las tres de la mañana. ¿No me digas que se pusieron traviesas?' Al principio, Fionna estaba siendo sarcástica, pero cuando su amiga no le respondió, abrió enormemente los ojos. 'Oh por Dios. Oh por Dios.'

Marceline no respondió. En vez, se sentó y cruzo las piernas, prefiriendo ver la vista en vez de a Fionna. No podía con la sonrisa de puro deleite de Fionna respecto al hecho de que Marceline durmió con su doctora.

'… ¿por qué tan gruñona?' Fionna se arrodillo a su costado. Se encogió de hombros. '¿Marceline?'

'¿Si?'

'¿Estuvo tan mal? Digo, ¿estuvo ella tan mal?'

'No.'

'¿No pudiste hacer que se corra?'

'No tiene nada que ver con ella,' Marceline espetó.

'… espera, ¿ no te corriste?'

Marceline puso una cara.

'¿Fue incomodo?' Fionna evito su mirada. '¿Era un hombre?'

'Te dije que no tenía nada que ver con ella,' Marceline respondió. Su paciencia estaba llegando al límite esa mañana, pero sabía que gritándole a Fionna no ayudaría en nada. Marceline alzo la vista y miro a la otra mujer. 'Vio el otro cepillo.'

'¿Eh?'

'Yo tenía dos cepillos de dientes,' Marceline alzo las cejas. 'Lo cual implico que no estaba sola'

'Ooooohh.'

'Si.'

'Ah.'

'Bonnibel no lo tomo tan bien.'

'No.' Fionna se encogió. 'Supongo que no.' Se encogió de nuevo. 'Espera, ¿ella no está, como, comprometida con algún sujeto elegante? ¿Qué está haciendo acostándose contigo?' Marceline se encogió. Fionna desplomo sus hombros, y su expresión cambio a una de simpatía. 'Es duro. ¿Ahora te odia?'

'No pude ni preguntárselo antes de que saliera corriendo,' Marceline murmuro.

'¿Le vas a contar a tu novia?'

'¿Acerca de Bonnibel? ¿Estas jodida de la cabeza? No es como si fuéramos fieles la una con la otra en primer lugar, además tu sabes cómo es nuestra relación.'

'Jodidamente miserable. Aw, que pena por la rosadita. Las dos se veían lindas. Digo, si tachas lo de hetero.'

Aquí era cuando Marceline se empezó a preguntar porque había invitado a Fionna a caminar con ella. Aunque Fionna fuera buena escuchando, tendía a dar las peores frases para consolarla. Marceline saco de su bolsillo un cigarrillo y se lo puso en los labios. Luego le ofreció uno a Fionna, y lo encendieron. Luego de una larga piteada, Marceline dijo, 'Voy a dejarla.'

'¿Keila? Ya era hora.' Fionna exhalo de su cigarrillo. 'Luego, ¿qué? ¿Vas a ir detrás de la rosadita? Creo que a las chicas heteros les gusta cuando les llevas flores y estas sosteniendo una radio sobre tu cabeza frente a su casa. Oh, y escríbele un cursi poema que se relacione a ella. A todas les gusta eso.'

'No estoy yendo detrás de Bonnibel. Y tú sabes demasiada mierda acerca de lo que le gustan a las chicas hetero.'

'Y que lo digas,' Fionna dijo, colocándose el cigarro en la boca. 'Chicas hetero…' Movió la cabeza. 'Siempre terminan cargándote.'

Gruñendo, Marceline se sento en el gras y continuo fumando. Aun cuando Fionna le sugeriría lo contrario, Marceline no perseguiría a Bonnibel. Lo que paso anoche fue confuso y francamente, Marceline se sentía demasiado culpable como para enfrentarla. Fue bajo. Claro, Bonnibel tampoco era una santa, considerando que engaño a Barry o Draco o cual fuera el nombre del sujeto. Pero Marceline ya sabía de él. Ella no tenía la cara de decirle a Bonnibel que ella también estaba con alguien. No que le importara a Marceline. Su relación con Keila no era especial. No la amaba, ella rara vez sentía algo por ella.

Keila, para empezar no debió haber ido con ella. Era como una astilla para ella. Aparentemente se sentía sola, extrañaba a Marceline, y quería pasar tiempo con ella. Marceline la dejo ir con ella, pero una vez que Keila se dio cuenta de la falta de interés de su novia en ella, decidió pasar la noche con algunas personas que conoció en el bar. Debido a que Keila no regreso al hotel en la noche, Marceline podía asegurar que había conseguido ir a la cama de alguien más. Estúpida perra. Y ahí estaba Marceline, deprimida por la peli rosa que se fue corriendo a la simple vista de ver otro estúpido cepillo de dientes. A la mierda con los cepillos de dientes.

Tan pronto como Marceline volviera, se olvidaría de ella. Además ella odiaba el rosa de todas formas.

.

.

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Para el momento en que llego Braco, la culpa la había consumido por completo, y le era difícil a Bonnibel el verlo a los ojos. Le pregunto si consiguió el ascenso, a lo cual el respondió entusiastamente un "si". Bonnibel no estaba segura si sonaba demasiada emocionada, o si estaba intentando demasiado duro el actuar como si nada hubiera pasado anoche, pero lo abrazo de todas maneras, sonriéndole de oreja a oreja. Aunque cuando él le pregunto cómo la paso ayer, Bonnibel se sentó, 'Uh.'

Braco alzo las cejas, riendo ligeramente. 'No, espera, déjame adivinar. Conociéndote, probablemente fuiste a un lugar bonito para comer y luego regresaste a leer, ¿cierto?' Como buscando con que confírmalo, Braco miro algún libro a su alrededor, pero, claro, no encontró uno.

'Estaba tan cansada,' Bonnibel dijo rápidamente. 'Caí dormida apenas llega.'

Lo último era cierto. A pesar de su enojo y traición y culpa y odio hacia ella, Bonnibel colapso tan pronto como llego a la cama. Por más que no lo quisiera admitir, Marceline fue asombrosa, y logro noquear a Bonnibel en el momento en que toco la almohada. Era una dura verdad para Braco, pero Bonnibel nunca se había sentido de la manera en que Marceline la hizo sentir. Había tenido orgasmos antes, pero el orgasmo que tuvo con Marceline fue solo—mierda, ¿fue acaso real?

Urgh.

Bonnibel no podía creer que pensó eso.

'Sé que tu turno empieza a las tres, pero ¿quieres ir a desayunar a algún lugar?'

'Me encantaría,' Bonnibel dijo, luego lo beso brevemente. 'El hotel, de aquí, tiene un buen cereal, ¿o estabas pensando en algo de tocino?'

'¿Y huevos fritos?'

'¿Y frijoles al horno?' Bonnibel gimió.

'¿Y mi pene sobándose contra tu trasero?'

Bonnibel abrió los ojos ampliamente. '¿Qué?'

'Lo siento. Es solo que te extrañe anoche.' Braco sonrió, abrazándola alrededor de la cintura.

'No digas eso cuando bajemos las escaleras. Me agrada que me extrañaras, porque, yo también te extrañe.'

'Sabes, estaba un poco preocupado de que conocieras a alguien más y te fuera con él.'

'Nope,' Bonnibel suspiro, apoyando su cabeza contra su pecho. 'No hubo otro con el que estuve anoche.'

Mierda. Mierda. Mierda. Mierda. Intentar actuar cariñosa y casual no estaba funcionando. Bonnibel no podía sacarse esa horrible sensación. Era una zorra. Una mentirosa y engañosa zorra y no merecía que Braco la sostuviera en sus brazos, dándole un desayuno delicioso. Podía negar la verdad tanto como quisiera, pero ella si se había acostado con Marceline anoche. Ella te beso primero también, en serio, fue Marceline la que lo inicio y te llevo a su habitación. Que perra. Y que canalla para tener más de un cepillo de dientes.

¿Quién hacia eso? ¿En serio?

Bonnibel frunció el ceño.

'¿Dónde están tus zapatos?'

Mierda.

'Se rompieron ambos tacos,' dijo apresurada. Sonrió. 'Los tire.'

'No puedes caminar sin tus zapatos.'

'Estoy bien. Siempre puedes cargarme.' Ahora quería cachetearse. A la mierda Marceline Abadder. Y su asombrosa lengua que podía hacer magia. Mierda, 'Iremos manejando, así que no necesitas preocuparte.'

'No puedo evitarlo,' Braco sonrió, acercándose para besarla de nuevo.

El beso sabia mal, se sentía mal, estaba mal. Bonnibel se odiaba a un más. Tomando su pequeño bolso, los dos salieron de la habitación, le entregaron las llaves al recepcionista y siguieron su camino hacia la cafetería del costado. La mayoría del tiempo, Bonnibel estaba feliz y disfrutaba el hecho de que Braco tuviera tanto que decir acerca de su trabajo y que tan lejos había llegado. Pero cuando paro de hablar para ordenar su pedido, el estómago de Bonnibel dio un brinco.

Odiaba mentir. Técnicamente, no le estaba mintiendo a Braco. No mucho. Sabía que no contarle acerca de Marceline era un error. Y, aun así, contarle acerca de Marceline también era un error. Bonnibel no sabía qué hacer. Se ahogaba en la culpa. Aunque anoche hubiera sido una aventura, y aunque hubiera pasado un buen rato (hasta el bendito incidente de los cepillos de dientes), eso no cambiaba el hecho de que era una mala persona. Una horrible persona.

A la mierda Marceline. Que se joda. Mierda.

Cuando se fueron luego, llenos y satisfechos, Bonnibel sintió lagrimas asomarse por sus ojos. La había cagado, y no había nada que pudiera hacer para reparar los daños.

.

.

.

El hospital estaba abarrotado. Pacientes sufriendo de miembros rotos, fiebre o alguna enfermedad no diagnosticada. Esto lograba alegrar el día de Bonnibel un poco. Mientras ella tuviera algunos casos buenos, y algunos buenos casos que pudiera tratar exitosamente, y pudiera poner una sonrisa en su rostro por el resto del día. Aunque, primero, ella tenía rondas. Raini no era tan desafortunada, su día libre era hoy; lo cual fue molesto de descubrir. Aunque durante el día se mandaba mensajes raros. Bonnibel mantenía sus respuestas breves y cortas, no queriendo revelar lo que había pasado la noche pasada, pero ella sabía que podía ocultar los detalles por mucho tiempo.

¿Qué pensaría Raini de ella por engañar a Braco? ¿Con una mujer? ¿Quién era su paciente? Bonnibel suspiro al ver el historial que estaba estudiando. Ella debía ser la peor doctora que había pisado este maldito hospital. Ningún doctor con un gramo de dignidad dormiría con un ex paciente. Mierda, ¿Por qué le importaba tanto a Bonnibel? Marceline no era nadie. No era nada. Solo un accidente de una noche. No era nada. No era nada.

Una de la enfermeras llamada Phoebe, o Flare como le decían, le entrego otro historial. 'El doctor Peppermint me dijo que te llevabas bien con los adictos a la droga.' Bonnibel cogió el historial, y rodo los ojos. '¿Qué hiciste para que estuviera enojado contigo?'

'Asesine a dos pacientes.'

Flare alzo sus cejas. '¿En serio? ¿En un día?'

'Yep.' Bonnibel sonrió. 'Debería ganarme un reconocimiento. Una medalla. Con suerte será solo un paciente hoy.'

'Inspirador.'

'¡Bubblegum!' Instantáneamente las dos mujeres volvieron al papeleo. El Doctor Finn giro en la esquina, y Bonnibel noto que mantuvo su mira en Flare más tiempo del apropiado antes de dirigir su atención hacia ella. Bonnibel se enfocó de nuevo en el historial. 'Espero que tuvieras un buen día, pero, en caso de que no te hayas dado cuenta, tu día libre ya acabo. Regresa al trabajo.'

'Si, señor,' Bonnibel murmuro.

'Tu, de todas las personas, deberías de trabajar duro, considerando como la cagaste.'

Eso fue cruel. Bonnibel lo miro incrédula. 'Lo entiendo: Los mate. Soy una maldita asesina.'

Finn rechino la mandíbula. Había tantas cosas malas con lo que Bonnibel acababa de confesar y él no sabía que parte criticar. Detrás de él, Flare se encogía un poco, pero sabía que no debía meterse en una discusión entre doctores. Aunque, debía de admitir, Finn estaba actuando injustamente. A pesar de su romance secreto, él no la favorecía. Especialmente cuando merecía un castigo igual que la Doctora Bubblegum.

'Respondona.' Finn trago. 'Felicidades, Bubblegum. Acabas de ganarte 5 casos más.' Horrorizada, Bonnibel vio como Finn se acercó a la mesa de las enfermeras y cogió 5 historiales de una pila. 'Toma. Trátalos a todos. Espero actualizaciones cada tres horas. Falla haciendo esto, y le diré al Doctor Peppermint que no te dé más casos con pacientes con sobredosis.'

'Señ—'

'Tómalo. No hagas más jaleo, Bubblegum.'

Historiales bajo su brazo, Finn pasó por ella y volteo la esquina hacia otra habitación. Bonnibel jadeo, paralizada por unos segundos. ¿Qué rayos había pasado? Miro hacia la enfermera Phoebe quien tenía una expresión ilegible, pero era claro que no estaba del todo impresionada con lo que acababa de pasar delante de ella.

Bonnibel dejó caer sus hombros. 'Tal vez no debí decir que había asesinado en el hospital.'

'No creo que haber confesado ser una asesina hubiera ayudado tampoco.'

'Mierda,' Bonnibel susurro. Giro sobre su tobillo y abrió el primer historial. El Doctor Finn ya no estaba para darle más conmoción. Bonnibel podría estar en la sala de era, analizando pacientes quienes tenían diagnósticos emocionantes. En cambio, estaba atorada con pacientes que no eran de ella.

Brillante.

Al menos era una distracción de su vida personal. Cuando Bonnibel termino con su último paciente, se dio cuenta que había estado parada por una buenas cuatro horas de corrido sin sentarse. Sus piernas le dolían y quemaban. Bonnibel regreso los historiales y cuando estaba por ir a la cafetería por una café, fue cuando vio a una castaña acercársele. Los tacos de la mujer sonaron por toda la superficie, y su cabello flotaba detrás de ella. Vestía un jean roto y apretado, y un polo negro. Con todo eso y añadiendo su altura, la mujer se veían ligeramente intimidante.

Bonnibel la observo cuando se acercó. Se detuvo delante de ella. La castaña se burló. '¿Eres tu Bonnibel Bubblegum?'

Oh

Oh.

Los ojos de Bonnibel se agrandaron. '¿Y tú eres?' Aunque ella ya lo sabía.

'¿Yo? Soy la enamorada de la chica con la que follaste anoche.'

Ante eso, una pareja de doctoras y enfermeras voltearon hacia ellas. Bonnibel sentía sus orejas arder, y batió con la mirada a la mujer. 'Mantén tu estúpida voz baja. Hay pacientes durmiendo.'

Gruño, pero Keila fue más colaboradora de lo que Bonnibel pensaba. Cruzo los brazos y miro a Bonnibel de arriba abajo y cuando hablo su voz fue más baja. 'Me quieres decir, ¿por qué Marceline decidió terminar nuestra relación esta mañana?'

Luego, todo se destrozó delante de ella. Bonnibel solo podía mirar, su mandíbula abriéndose ligeramente. Keila no estaba esperando una respuesta, porque inmediatamente continúo.

'Mira.' Su expresión se suavizo. Suspiro, pasando su mano por su cabello. 'No sé qué te ha dicho Marceline, pero nuestra relación es complicada. Eso no significa que no funcione. Hemos tenido nuestros baches, y seguimos teniendo nuestras discusiones, pero eso no significa que no funciones. Solo—' Keila suspiro de nuevo.' – danos una oportunidad, ¿okay? Por favor no, no te acerques de nuevo a Marceline. No—arruines lo que tenemos.'

Bonnibel no tenía nada que decir. Lo más que escuchaba a Keila, lo más se percataba que Keila era como cualquier otra chica. Normal. Buena. Deseaba el bien. Quería intentar de nuevo con Marceline porque la amaba, y todo lo que podía hacer Bonnibel era respetar eso. Quería que Bonnibel retrocediera. No quería que Bonnibel destruyera el potencial que había entre Marceline y Keila. Tenia. Aunque esto fuera algo bueno, aunque alejar a Marceline de su vida permanentemente era algo bueno, Bonnibel no podía sacarse de encima ese sentimiento en el que estaba siendo herida.

Profundamente.

Keila no la había golpeado, cacheteado. No había hecho nada de eso. Había utilizado sus palabras, y las había usado amablemente, sin mostrar agresión. Era honesta y humana, admitiendo que su relación con Marceline no era perfecta, pero podía funcionar.

'Espero que tú y tu prometido puedan arreglar las cosas también, Bonnibel.'

Punzante, Bonnibel la miro, pero aún estaba callada, impactada. Odiaba a Keila por implicar de que tenía problemas con Braco, pero por más que lo pensaba, lo más que esto se volvía realidad. Estaba cagada. Su día había ido de miserable a mierda. Y no entienda porque. No quería a Marceline. Marceline era solo problemas y molestias, ella solo parecía causar desastres en la vida de Bonnibel, nada más. Bonnibel no la amaba. Definitivamente no la amaba.

¿Entonces, por qué se sentía tan destrozada? ¿Por qué que Keila la confronte así le dolía tanto?

Keila le ofreció una ligera sonrisa antes de voltearse e irse. Camino elegantemente, y era hermosa, perfecta con cada paso. Comparada con ella, Bonnibel lucia como el choque de un tren. Era desagradable, una triste visión y una idiota. Una puta idiota.

Si había algo llamado Karma, entonces era una perra.

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Texto para: Raini

De: Bonnibel

- - Necesitamos hablar. ¿Puedo ir más tarde?

Texto para: Bonnibel

De: Raini

- - ¿Vienes maso menos por la nueve? Jake está aquí en este momento. ; )

Texto para: Raini

De: Bonnibel

- - Que perra.

Texto para: Bonnibel

De: Raini

- - No te preocupes. Es apto para todo público. ¿Ha pasado algo?

Texto para: Raini

De: Bonnibel

- - Si. Un montón. Consíguete tus tapones para oídos. Va a ver mucho grito y un monologo acerca de vaginas.

Texto para: Bonnibel

De: Raini

- - Lo estoy esperando.


Bueno como se abran dado cuenta, ya no tengo tanto tiempo como pense que tendria aun trabajando... mis amigos me paran secuestrando :'( y no m da tiempo para escribir... pero antes que se cumpla un mes desde que actualice aqui esta el capi.

Diganme que no se han olvidado de esto con un review, una puteada o lo que quieran xD. Animenme a actualizar mas seguido con sus comentarios! :D

Nos vemos