EPILOGO
Después de esa mañana intente por todos los medios encontrar algún rastro de ella pero los resultados siempre me llevaban a ese lugar.
Trate de olvidar, pero la imagen de aquella flor blanca viene a mis sueños noche tras noche y parece no querer irse.
Volví a guardar luto; lo cual a Senna le molesto bastante, después de eso la relación se fragmento y finalmente tomamos caminos distintos.
Para toda la familia fue un secreto a voces y aun así, nunca hicieron referencia al tema.
Pronto llego el invierno y tuve que viajar a Tokio por asuntos de trabajo.
Ahora Ishida y yo éramos dueños de tres clínicas y debíamos supervisarlas de vez en cuando.
Llegue a la casa de mi padre, para recoger algunos papeles importantes. El viejo me saludo como de costumbre, con un golpe. Lo esquive y le dije que no tenia tiempo, debía irme rápido si quería regresar para la fiesta de aniversario de Kisuke y Yoruichi.
Me indico donde estaban los papeles y me entrego una pequeña cajita.
-"Es la sortija que le di a tu madre cuando le propuse matrimonio"- me dijo y pese a que me pareció extraño le agradecí el obsequio.
-Nos vemos dentro de tres días- me despedí y salí de la casa.
El viaje fue rápido y cuando llegue al hotel, me dispuse a dormir un poco pero recordé que debía buscar un buen regalo para los Urahara; si les llevaba cualquier cosa Yoruichi me mataría.
La ciudad nunca me había gustado mucho, demasiado ruidosa, atestada de gente y luces por todas partes. Nada comparado con mi casa en Karakura.
Termine harto y comiendo en un puesto de comida rápida, una sopa que parecía estar rancia. Y fue ahí cuando extrañe la singular comida de Inoue.
¿Me pregunté como puede vivir Ishida comiendo eso todos los días? Reí para mis adentros imaginando su cara, su botiquín de seguro debía de estar lleno de antiácidos.
Regrese al hotel bastante cansado y sin un regalo para Kisuke y Yoruichi.
Al pedir mi llave, la recepcionista me dijo que había alguien en mi habitación esperándome, me pareció extraño pero no me apresure en subir.
Al entrar en la habitación, esta estaba en penumbras pero aun así pude distinguir la silueta que estaba en el balcón. Me acerque con sigilo y antes de estar lo suficientemente cerca, la persona hablo.
-Llegas tarde Ichigo- esa voz, la reconocí de inmediato y luego ella se giro para verme. Volvió a repetir lo que había dicho y sonrió dulcemente.
-¿Rukia?- pregunte y ella asintió suavemente acercándose a mi.
Roce su rostro con mis dedos, temiendo que se desvaneciera con tan pequeña acción. Pero nada paso, realmente estaba ahí.
Lo que hice a continuación fue abrazarla con fuerza, pues si no lo hacia corría el riesgo de perderla otra vez. La sentí calida y frágil entre mis brazos, aspire su olor y deje que mis manos recorrieran su espalda hasta detenerse en su cintura.
-Te extrañe-le dije al oído y ella solo me abrazo mas fuerte.
-Lo siento yo no quería…-
-Shh… no digas nada, estas aquí y eso es lo que importa-le dije y fue entonces cuando comprendí la acción de mi padre-Espera-
Me separe de ella y fui a buscar la pequeña caja, regrese a su lado y se lo di sin decir nada, ella solo sonrió y volvió a abrazarme.
Para los dos todo aquello era un mero requisito, pues nosotros estábamos unidos desde el primer día que nos vimos y aunque estaban a pocos meses de cumplirse ocho años, nuestro amor seguía vigente.
La bese con delicadeza, volví a rodear su cintura y la lleve adentro. Ambos queríamos recuperar el tiempo perdido y desde entonces no hemos desaprovechado ni un solo segundo que la vida nos da para estar juntos.
Rukia
Hoy se que si te volviera a conocer, pasaría por todo lo que me ha tocado vivir solo para llegar a este momento. En el que te miro a los ojos y me iluminas el día con tu sonrisa.
También se que a pesar del tiempo y los obstáculos te amaré ahora, otra vez y siempre.
Y gracias por tu amor.
Salio de la ducha y encontró la nota de su esposo sobre la cama. Cerro los ojos recordando viejos tiempos, buenos tiempos pero no tanto como los que vivía ahora.
Sintió un par de brazos aprisionarla y un calido aliento recorrer la piel de su cuello.
Se estremeció y pudo sentir como una sonrisa se formaba en los labios de el.
-Ichigo…vas a llegar tarde-le dijo a media voz pues las manos de su esposo ya habían empezado a nublarle la cabeza.
-Ishida se hará cargo-unió sus labios con los de ella y la recostó en la cama.
Siendo su primer aniversario, no iba a desperdiciarlo en el trabajo.
Ahora si, aqui esta el fin. Perdon por no darles una noche de pasion pero nunca he hecho un lemon y temo estroperarlo.
Gracias a todos los que leyeron y espero que les haya gustado, sus ultimos reviews no vendrian mal. Al contrario bien recibidos seran.
Bueno, hasta la proxima.
