Capítulo 9:

Podía sentir la respiración agitada que salía y chocaba contra su cara y los embates de su corazón se mezclaban con los suyos. La firmeza de su mano contra la mandíbula de la chica se fue debilitando hasta convertirse en pequeñas caricias hacia su cuello, casi sin creer que al fin la estaba besando y que ella correspondía a cada uno de sus besos. Sus lenguas entrelazadas exploraban la cavidad de otro, saboreando con dulzor labios totalmente desconocidos. Luego de quizás algunos minutos en donde Inuyasha quiso demostrar con cada uno de sus tiernos besos que realmente la necesitaba, terminó por morder delicadamente el labio inferior de ella al tiempo que ambos abrían los ojos, mirándose al fin. Inuyasha sonrió complacido pero aún seguía sobre ella, Kagome en cambio lo miraba asustada, casi confundida. El rostro del muchacho hizo que poco a poco se fuera relajando y se quedó sin movimiento, sólo mirándolo.

- No sabes cuanto... he deseado... hacer esto.- Dijo él al fin, un poco agitado, mientras nuevamente acercaba sus labios a los de ella y los besaba lentamente. Kagome cerró los ojos dejándose llevar. La verdad que en esos momentos no quería pensar en nada, salvo en recibir también de él los besos que le proporcionaba. La mano de Inuyasha al fin liberó la suya que sostenía aún contra la hierba y Kagome la acercó hasta la fornida espalda del chico para acercarlo más a su cuerpo. Otra vez él se separó de sus labios, aunque hubiera deseado aprovechar el momento y besarla hasta que sus labios se lo permitieran, el frío del lugar y la humedad que del pasto se desprendía lo hizo reaccionar a duras penas y levantándose y tomando la mano sana de la muchacha la puso de pie junto a él. Sin decir aún nada, Kagome comenzó a sacudir sus ropas y luego su cabello, arreglándolo y sacándose de vez en cuando pequeñas ramitas secas que se habían enredado en el.

Inuyasha luego la contempló sin decir nada como ella arreglaba sus ropas, intentaba imaginar que era lo que estaría pensando ahora... su esquiva mirada castaña esta vez le confirmaba que tal vez lo del beso sólo había sido un error, tal vez ahora ella se arrepentía de haberle correspondido.

- Es mejor que nos apuremos, el bus debe estar por pasar- Dijo él al fin mientras Kagome asentía levemente sin mirarlo. Tomaron sus cosas y salieron nuevamente al camino sin cruzar palabra. Al llegar al pequeño poblado, algunas personas ya subían al bus entonces apuraron el paso y cuando Kagome puso un pie en el escalón el chico tomó su mano a lo que ella volteó asustada.

- Nos vemos allá.- Dijo él seriamente. Kagome asintió nuevamente mirándolo por primera vez a los ojos dorados y sintiendo que el corazón iba a salir del pecho. Cuando se sentó en su asiento, junto a la ventana y el bus comenzaba a partir llevó nerviosamente sus dedos a los labios.

- Esto no esta bien... no esta bien... - Se dijo casi en un lamento. Se recostó más en el asiento mientras cerraba los ojos cansada. El sol se había ido y las estrellas ya eran visibles en el firmamento. La duda volvía a corroer nuevamente su corazón... ¿y si... todo era un juego?... ¿Si Tsubaki intentaba nuevamente burlarse de ella?... ¿Acaso Inuyasha había aceptado aquel trato igual que Hoyo...?

Cuando bajó del bus frente al templo, el chico la esperaba a un lado de la calle. Dudosa de ir donde él o no, lo miró por unos eternos instantes imaginando si podía confiar en él... si lo que él intentaba demostrar era sincero... Al fin dio media vuelta sin despedirse y subió rápidamente los escalones del templo.

- Es sólo una torcedura. Tendrás esta venda en tu muñeca, no te la quites hasta dentro de una semana.

Kagome asintió apenas mientras su mamá la miraba con preocupación.

- Muchas gracias Doctor.- Dijo ella aliviada. Cuando la vio llegar en la noche con la pañoleta anudada al cuello sosteniendo la mano había pensado lo peor. Afortunadamente las cosas salieron mejor de lo esperado y Kagome sólo se veía imposibilitada de usar su mano dentro de la semana.

- Justo ahora que debo escribir el proyecto- Se lamentó mientras baja de la camilla.

- Tendrá que escribirlo el otro chico, tú no puedes hacer fuerza- Dijo su madre colocándole el abrigo.- y la próxima vez Kagome... no te subas más a una motocicleta.

- Fue mi culpa mamá... fui descuidada.- Respondió la chica levemente.

Regresaron por la noche al templo en donde Kagome pasó directamente a su habitación.

- No deberías ir a clases mañana- Dijo su mamá desde la puerta de su alcoba.

- No puedo... falta muy poco para los exámenes finales- Respondió ella mientras se tendía en la cama. La Sra. Higurashi asintió no muy conforme y cerró la puerta dejándola sola.

- No puedo faltar... - Susurró. Pero a su mente volvía el recuerdo del chico y sus impetuosos besos que ella misma había correspondido.-... ¿qué haré?... no puedo evitarlo... me gusta... pero...

Cuando Inuyasha llegó al aula lo primero que sus ojos miraron fueron el lugar en donde estaba la chica Allí la encontró como siempre, sentada en un rincón sola y leyendo un cuaderno. Tragó saliva dolorosamente mientras se preguntaba si sería correcto sentarse a su lado o tal vez no acosarla demasiado. Se detuvo dudoso cuando Tsubaki lo tomó inesperadamente de un brazo.

- Ah, Inuyasha, al fin!- Dijo ella fuertemente. Kagome que esperaba este momento nerviosa, sintió que los nervios se apoderaban aún más de ella y miró apenas hacia donde él estaba encontrándose con su mirada preocupada sobre la suya. Ella la esquivó rápidamente intentando mirar nuevamente su cuaderno.

- Espera- Dijo Inuyasha soltándose de ella y caminando hasta Kagome se sentó a su lado decididamente.

- Hola.

- Hola- Dijo ella sin levantar la vista del cuaderno.

- ¿Fuiste al doctor?

- Si... es sólo una torcedura... - Dijo mientras levantaba un poco la mano que tenía presionada dentro de su abrigo, mostrando el vendaje de su muñeca.

- Ya veo...

Desde el otro extremo de la sala Tsubaki miraba con rabia la escena. Era obvio que entre ellos dos algo sucedía. La manera en como se hablaban, la expresión de sus avergonzadas caras e incluso las furtivas miradas que se daban de vez en cuando revelaba que seguramente la muy estúpida de Kagome le había ganado la partida. Pero debía confirmarlo primero. No por nada era ella la chica más popular de la carrera y la Facultad. No le iba a ganar una tonta que tenía mucho de qué avergonzarse. Kouga llegó junto con el profesor y la risa se borró de su rostro cuando vio a Kagome hablando con Inuyasha.

- Eso te pasa por idiota- Dijo Tsubaki a su lado, afirmada en la pared.- nunca te atreviste a decirle tus sentimientos y mira ahora quien te ganó, precisamente.

- No... no lo puedo creer... Kagome no tiene nada con ese tipo.- Dijo el otro enojado mientras miraba a la pareja.- sólo hablan del proyecto... sé que Kagome no se fijaría en alguien como él.

- ¿De verdad?... entonces sólo hay que averiguar... ¿no?- Dijo la chica instigándolo a que debían saber que era lo que estaba pasando. Kouga la miró con los labios apretados y luego a paso firme se dirigió hasta Kagome, sin mirar a Inuyasha.

- Hola Kagome.- Dijo sentándose a sus espaldas. La chica sonrió sinceramente mientras Inuyasha apretaba los puños y lo miraba apenas lleno de celos. El muy maldito había venido a interrumpirlos. Ninguno de los tres volvió a hablar, pero el ambiente entre ellos era de extrema tensión. La chica ni se atrevía a levantar la vista hacia Inuyasha, que se encontraba a su lado y que se revolvía en su asiento incómodo tal vez de la situación. "Tres son multitud"- Pensó enojado.

Caminaba lentamente por la calle cuando a su lado vio con sorpresa a Inuyasha montado en su moto.

- ¿Podemos hablar?- Preguntó él subiendo la antiparra revelando sus hermosos ojos dorados. Kagome asintió levemente. El chico estacionó el pequeño vehículo mientras la veía subir las escaleras del templo. La siguió hasta el centro en donde bajo un gran árbol ella se sentó en un pequeño madero que hacía de asiento. Él la imitó.

- Saliste muy rápido de la facultad- Dijo él de pronto.

- Si- Dijo Kagome apenas sin mirarlo, pero con el corazón latiendo demasiado aprisa.

- Puedes... entregarme tus apuntes y juntos con los míos escribiré el informe.

- Claro... - Kagome abrió su mochila mientras le entregaba un fardo de papeles escritos a mano.- es todo lo que recolecté de los libros que encontramos en la biblioteca.

- Gracias- Dijo él tomando los papeles.

Inuyasha se quedó mirando el lugar nuevamente con detenimiento.

- Cuando ingresé a la Universidad... - Comenzó a hablar Kagome, llamando la atención del chico que la miró de inmediato atentamente.-... llevaba algunos problemas a cuestas... tal vez por esa razón no logré hacerme de amigos... excepto Kouga, pero él venía muy poco a clases... yo no era así antes... pero el problema que tuve fue muy grande para mí y me vi... sumida en la tristeza - Kagome había dejado el bolso en el suelo y hablaba sin mirarlo, tenía la vista fija en nada.-... sé que todos hablaban a mis espaldas... decían que era... rara... ni siquiera me conocían... Houyo se acercó a mi... comenzó a hablarme... me hacía compañía... mucha... - Inuyasha se entristeció un poco... maldición, estaba aún enamorada de él!-... me pidió que fuéramos novios y yo acepté, mas que nada porque me sentía sola... no porque sintiera algo especial... - Inuyasha arrugó el ceño... ¿no lo quería?...- ... pero él lo sabía... venía a casa, hablaba mucho conmigo... pero un día... en realidad... la noche anterior a que él muriera...

"Flasback"

- ¿Me acompañarás a casa? – Preguntó Kagome al chico que estaba aún arreglando su bolso.

- Ehh, no puedo... debo pasar a la biblioteca y me demoraré... vete mejor... mañana hablamos.

La chica asintió. Todos ya estaban dejando el aula y Kagome salió de la facultad sin mayor preocupación. De pronto, como una visión vio a Houyo tirado en el pavimento borboteando sangre y los ojos abiertos. Se detuvo de súbito y con el corazón latiendo a mil... había tenido... ¿una visión? Desde que su hermana las había dejado, extrañas sensaciones se habían apoderado de ella, soñando con lugares que jamas había visto pero que luego ella recorría en la realidad... presentimientos pequeños... pero esto... esto superaba cualquier otra cosa. Corrió de nuevo entrando al aula y mientras se acercaba escuchó risas dentro de ella. Parecía que aún quedaba gente.

- ¿Y ella te quiere?- La inconfundible voz de Tsubaki hizo que se quedara estática detrás de la puerta entreabierta.

- Creo que sí... no como quisiera... - Respondió para sorpresa de Kagome porque quien hablaba era Houyo.

- Sólo dinos si es así siempre. Dijiste que nos contarías si es una corazón de piedra...

Kagome entreabrió los labios escuchando atónita... no sólo eran Tsubai y Houyo, habían más personas en la sala de clases.

- Así... siempre es así.- Respondió Houyo.

- ¿Y conoces su casa?

- ¿El templo? He estado un par de veces... aunque de la hermana ni señas.

- Mejor que ni la conozcas... una mujer como esa...

Todos rieron de buena gana mientras Kagome se retiraba corriendo del lugar. No lo podía creer... Houyo estaba riéndose de ella.

"Fin Flasback"

- A pesar del impacto que ello me causó, quise hablar con él para advertirle lo de mi visión. Él no me creyó... y luego... el accidente... ellos desde el principio me pusieron un apodo... ¿sabes? Tal vez ella ya te lo ha dicho... soy "Corazón de Piedra"... cuando no lloré en el funeral de Houyo toda la Universidad ya lo conocía - Respondió Kagome con la voz temblorosa.

No podía creerlo. Tsubaki le había jugado una broma a Kagome, entonces ahora todo tenía sentido. Ni siquiera sabía qué decir. Y él creyendo que estaba aún enamorada del novio muerto... cuando todo su rechazo hacia las personas radicaba en la falta de confianza que tenía. Kagome se llevó una mano a la cara ocultando las lágrimas que caían copiosamente. Asombrado y apenado, el chico la abrazó y la acercó a su pecho, mientras acariciaba su cara lentamente y decía bien bajito a su oído.

- Tranquila...

El llanto de Kagome se fue poco a poco mitigando, hasta que luego de unos minutos cesó por completo y se quedó así, sin moverse, recostada sobre su pecho sintiendo la comodidad y el calor que sus brazos le brindaban.

- Bueno... - Dijo al fin levantado la cabeza y poniéndose de pie.-... gracias por escucharme...

El chico también se puso de pie frente a ella.

- ¿Porqué no me acompañas un rato mientras escribo el informe?

Ella se le quedó mirando sin decir nada por unos segundos.

- ¿A tu casa?- Preguntó al fin, mientras secaba sus ojos de rastros de lágrimas.

- A mi departamento.

Kagome sonrió levemente. Después de todo aún era temprano y en la casa nadie la esperaba, sabía que su mamá estaba de compras. Entró a su casa sólo para dejar la mochila y luego se reunió con él. Bajaron juntos nuevamente. Ella miró la motocicleta sin decir nada mientras Inuyasha la montaba y se ponía el casco.

- No es muy lejos... ven aquí.- Dijo el chico señalándole la parte delantera. Kagome dudó un poco y luego se sentó de costado, frente a él, Inuyasha anudó su casco y ella después se afirmó con una mano a su cuello y el chico enlazó su mano contraria alrededor de su cintura.

- Vamos a tener serios problemas si la policía nos sorprende... -Dijo ella seriamente, puesto que la posición en la que se encontraba no era la adecuada ni la correcta para el acompañante de un motociclista.

- Tranquila... no sucederá nada.

Parada en el umbral de la puerta miraba el lugar con interés.

- Pasa... perdona el desorden- Dijo el chico mientras sacaba un par de piezas de ropas regadas sobre el sillón. Ella sonrió.

- ¿Vives solo?

- Si- Dijo él sonriendo nerviosamente. Ella se paró en medio de la salita y él la ayudó a sacarse el abrigo.

- Gracias.- Respondió. La mano lastimada le estaba resultando en verdad una molestia para hacer cosas tan simples como el sacarse el abrigo.

- Quieres... ¿un café... té... agua?- Preguntó ansioso.

- No, nada, gracias- Dijo ella apenas, mirando el departamento. Inuyasha caminó hasta la cocina y sacó una botella de agua envasada que bebió casi de un sorbo. Esta nervioso, lo admitía.

- Bueno... mejor nos ponemos a trabajar.- Dijo al fin entrando a la sala. Kagome asintió sin decir nada.

Dictó sus apuntes y discutieron algunos puntos, cuales eran los temas a los que debían darles énfasis y a cuales no. Kagome estaba sentada a su lado mientras Inuyasha escribía sobre el notebook. El chico sonreía agradecido. Era bastante grato estar a su lado... si todos sus problemas radicaban en la cruel broma de Tsubaki... ya vería esa Tsubaki si intentaba nuevamente hacer algo en contra de ella nuevamente... no lo iba a permitir... pero... ¿porqué Kagome esa vez no la encaró?? Y... ¿Qué clase de problema debía haber tenido para que ella cambiara tan radicalmente de personalidad?... tal vez sólo el tiempo y la confianza que él le pudiera brindar, se lo diría.

- Mamá debe haber llegado- Dijo de pronto ella, mirándolo seriamente y sacándolo de sus pensamientos.

- ¡Oh!... Entiendo... te iré a dejar- Dijo levantándose de súbito y colocándose la chaqueta. Kagome tomó su abrigo pero nuevamente él la ayudó a ponérselo. Tenerlo tan cerca era definitivamente electrizante. Cuando abrochó el ultimo botón, un poco más abajo de su cuello, la miró tiernamente mientras en un acto de reflejo saboreó sus propios labios recordando lo tentadores que le resultaban ser los labios de Kagome. Ella observó detenidamente aquel reflejo espontaneo y luego sus ojos subieron hasta encontrarse con los de él. Sin mediar palabras de por medio, él tomó su cuello y la acercó a su boca besándola suavemente. Kagome cerró los ojos mientras con su mano libre arrugaba fuertemente la chaqueta del chico. El beso de esta vez fue pausado y tranquilo, pero aún así no podían dejar de evitar que algunos roncos suspiros se escaparan de sus labios. Inuyasha la estrechó más contra su pecho, haciendo que sus besos calaron más profundamente, deslizando suavemente su lengua dentro de su boca igual que ella, saboreando detenidamente aquellos labios tan dulces y suaves, sintiendo que con cada caricia la piel se erizaba y hasta sabía que en cualquier momento podría perder la razón... ¿qué era todo esto? El beso fue cada vez más intenso, casi más desesperado, sintiendo que sus corazones chocaban con igual intensidad dentro de sus pechos y un calor insoportable los embriagaba. De pronto el sonoro timbre de la puerta hizo que Kagome abriera los ojos algo alarmada mirando hacia el lugar de donde provenía el irritante sonido, que repicaba y repicaba una y otra vez, luego miró a Inuyasha que seguía aún besándola pero notoriamente disgustado de tan imprudente interrupción. Se separó al fin de ella con un gruñido mientras caminaba a paso firme y enojado para abrir la puerta.

- Pero quién demonios es... - Refunfuñó en voz baja, mientras abría la puerta bruscamente mirando con cara de asesino a quien los había interrumpido quedando luego estático al encontrarse con ojos del mismo color que los suyos pero un semblante de hielo y altivez que bien le irritaba en demasía.

- Se... ¿¿Sesshoumaru???- Pronunció sorprendido, ante el cual el alto hombre dio un paso entrando sin permiso al departamento y quedando casi con la boca abierta al ver en el centro de la sala, una bella muchacha mirándolo inquieta... poco a poco los labios del hombre se fueron distendiendo formando así una pequeña sonrisa y caminando nuevamente hasta ella se plantó en frente para el estupor de Inuyasha.

- Me llamo Sesshoumaru... soy el hermano de Inuyasha... ¿y tu nombre???

Inuyasha cerró la puerta fuertemente tras su espalda y caminó hasta ellos.

- Nadie te ha invitado a venir aquí.- Dijo secamente mientras tomaba la mano de la muchacha que miraba un poco inquieta y asustada la escena.

- Pero qué descortés... como siempre... - Dijo el otro sentándose en el sillón cruzando las piernas sin dejar de mirar a la chica.

Inuyasha se le quedó mirando y luego caminó junto con Kagome para salir del departamento, lejos de la inquietante mirada de su hermano mayor.

Continuará...