You're Mine

Capítulo 8

Uno, dos, tres exhalaciones con la intención de quedarse con el aroma. Acaricia cada estante o mueble que puede. Viendo algunas de las pocas fotografías que aun permanecían allí. Tan ensimismada estaba que no se dio cuenta que alguien entraba en el lugar y se le quedaba mirando hasta que se hizo notar.

- Pensé que ya no venias aquí – Dice sobresaltando a la rubia.

- ¿Qué haces aquí? – Dice girando y tomando su pecho con intenciones de calmar su agitado corazón y sin querer preguntarse si el motivo fue el susto o la presencia de la morena.

- Supongo que lo mismo que tú.

La rubia que se le queda mirando gira de nuevo ahora dirigiendo su mirada por las puertas panorámicas con las que contaba la casa que daban una excelente vista del jardín y la piscina. – Es la primera vez desde que me casé que regreso a este lugar…– Regresa su mirada a la morena - ¿Por qué aun lo conservas?

- Este lugar es como mi vía de escape – Rodea el sofá lentamente y se sienta sin dejar de mirarla- Cuando todo es un caos. – Baja la mirada – Aquí, aquí me siento en paz… Aquí- Suspira y juega con sus manos sin atreverse a mirarla - Aquí puedo pensar en ti sin remordimientos. – Murmura.

Se acerca riendo sarcásticamente - ¿Y tu novio Lea? ¿Sabe de esto?

Lea que estaba cansada de lo mismo se levanta y la encara - ¿Y tu maravillosa esposa sabe que no la ama? ¿Lo sabe? – Podía jugar el mismo juego.

- ¿Qué sabes tu de amor? – Pregunta incrédula y hace una pausa viendo a los ojos de Lea- ¿Qué puedes saber tú que preferiste tu carrera antes de estar conmigo? ¿Eso es amor?

- Por favor Dianna, sin golpes de moral cuando te casaste con una mujer solo porque fue tu vía de escape, tu opción más fácil, porque ella tenia su carrera consolidada mientras yo no.

- Te equivocas, me casé con ella porque siempre estuvo ahí cuando la necesité, porque me apoyó, porque no tuvo miedo del que dirán, prefirió ser ella misma, conmigo. Mientras ¿Tú que? ¿Qué hiciste?- Dice apuntándola en el pecho con su dedo. – Quedarte con alguien que escogiste en una revista- Escupe palabra tras palabra con evidente rencor en cada una de ellas y es inevitable para la morena sentir dolor al escucharlas.

- Se que fue un error- Hace una pausa – Obviamente no fue la mejor decisión, pero aquí estoy… - Fue rompiendo la poca distancia que quedaba entre ellas y la rubia cerró los ojos cuando sintió la respiración de Lea demasiado cerca de su rostro. - ¿Esa es mi culpa, Dianna? ¿Tener miedo?- Dice viendo los ojos de la rubia y luego a sus labios y regresando la mirada a los ojos avellana. – Estoy aquí, en el mismo lugar, con los mismos sentimientos, con las mismas intenciones, te extraño y no miento, aun me das fuerzas, aun te necesito –Toma de los brazos a la rubia y apoya su frente en la de ella cerrando los ojos - No te negaré que muchas veces siento celos, siempre siento celos, más de los que debería – Despega su frente mirando de nuevo hacia sus ojos – Pensar que estas con ella es una agonía - Hace una pausa - Puede que sea tarde, pero aquí estoy aceptando mi culpa, aceptando que soy humana y también tengo miedo y aun así, puedo ver en tus ojos que no me perdonas.- Suspira- No puedo ser perfecta…

- Ya no tiene sentido. – Murmura repentinamente con la garganta seca.

- Dime que no te quedó el fuego – Acaricia sus brazos lentamente. – La duda, dime que no anhelas abrazarme, volver a los tiempos de antes tanto como yo lo quiero. – Le pide muy cerca de sus labios y mirándola a los ojos.

- Yo…

- Lo siento… - Dice tomando las mejillas de Dianna con intenciones de besarla.

- ¡No, Lea! ¡No! No seas una maldita egoísta. – Se separa como puede – Cara no se merece esto… Ni yo tampoco. Yo… La verdad no se que estoy haciendo aquí.

- Creo que en realidad si lo sabes.

- Será mejor que me vaya, no debí volver. – Dice recogiendo de la mesa su bolso y las llaves del auto dirigiéndose a la salida.

- Puede que cuando salgas por última vez por esa puerta pienses que podrás volver a tu maravillosa vida y pasar de mí. – Dice interrumpiendo la huida de Dianna – Pero, ¿Sabes qué?- Dianna logra voltearse pero evitando cualquier contacto visual.

- ¿Qué? – Murmura.

- Te recordaré que siempre fuiste mía y que por ti, siempre di lo mejor de mi. Los recuerdos no se borran, y está más que claro que, en este lugar, tenemos millones de ellos.

Lo último que escuchó fue el portazo de la rubia al salir.

And you said those three words I'd been waiting for

You became a part of me

You're mine, for life.


Por favor, hazme saber que piensas.