Disclaimer: La serie 'Merlín' pertenece por entero a la BBC. Sus personajes no me pertenecen. ¡Sólo los tomo prestados para un bien mayor... Merthur!


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'Trébol de cuatro hojas'

Parte 1

Arturo conocía muchos lugares buenos, donde las chicas eran bonitas, la gente le sonreía y las bebidas corrían por su cuenta.

También se jactaba de saber, casi sin necesidad de esfuerzo, como tener una noche de pasión salvaje con la muñeca de exhibición más nueva. Podía incluso ganar los torneos de polo, con una resaca de los mil demonios y sostener el enorme trofeo a pesar de que sus músculos adoloridos.

Arturo Pendragon, sabía todo lo que un muchacho criado en cuna de oro podría saber de la vida. Sobre todo, con un padre que cubría sus errores, por la punzante culpa de no proveerle una madre, y con un sequito de lameculos que serian la envidia de cualquier corte del siglo XVI.

Así que cuando el chico dorado, cayó en desgracia, las cosas que sucedieron no fueron una sorpresa para nadie.

Excepto para él mismo.

Cuando Uther fue embargado, por sus negocios dudosos con Cenred, todo lo conocido en la extensa biblioteca de sabiduría para el chico de veintidós años se desmoronó.

Casi como sus amigos de plástico y las muñecas de revista.

Y las tarjetas de créditos quedaron en un dulce mito.

Sin embargo, Uther tenía corazón. Un centímetro al menos, para mandar a su único hijo bajo la protección de un viejo y lejano—muy lejano—conocido.

Fue en verano, con los lentes costosos y tres bolsos de marca, que Arturo descendió del Olimpo para instalarse en un pueblito de medio pelo, en el centro de Escocia.

Jamás había pensado, que la nada podía tener una ubicación geográfica. ¡Pero vaya, que existían cosas que Arturo Pendragon ignoraba!

Claramente, encabezando la lista —una lista que se alargaría hasta dar ochenta vueltas al mundo—estaría ese chico, con orejas grandes, pequeños ojos y el peor carácter que conocería en toda su miserable vida.

Aunque, si éramos justos, Arturo lo llamo 'mal carácter' a decir verdades a la cara, plantar batalla y tener dignidad.

Merlín Emrys, se convirtió en su karma. Uno bastante peculiar. Y que sería parte de su hospedaje temporal, hasta que su padre recuperara fuerzas.

Las complicaciones comenzaron, cuando sus aires de grandeza se cortaron por el gesto del viejo Gaius, el médico del pueblo. Y el peor casero de la historia de la humanidad.

Comprendía que estaban lejos de la civilización—años luz, según Arturo—pero las tareas domesticas, como buscar leña y limpiar los establos, era el colmo de la deshonra.

Por supuesto que no podía hacer mucho berrinche, sin pasar una semana de hambruna o con la carga de asistir a Gaius en sus rondas de trabajo. De modo tal que poner a Merlin, como blanco no fue más que la lógica antigua y desalmada hablando.

Lo que no predijo, es que tan cruel podría ser en verdad.

Porque después de una broma bastante pesada, Merlin se lastimó la pierna con el asador de la huerta. Y el corte fue tan profundo, que pronto los intentos por cubrirlo con los paños de la cocina, terminaron por manchar de bermellón el piso.

Fue horrible.

Para cuando Gaius llegó a casa, casi tuvo un infarto por el rastro que descubrió en el patio. Y sus ideas de que finalmente su tonto muchacho, haya llevado a cabo sus refunfuños sobre 'el príncipe de pacotilla' le dieron un tremendo susto.

Por suerte, no fue necesario buscar refuerzos. Aunque creía que mandaría a llamar al hijo del panadero, Percival, para darle una paliza a Arturo.

La línea se había roto. Y ya no hubo marcha atrás.

Merlin tuvo que aprender a usar muletas por dos semanas. Arturo a tener las manos ocupadas en la doble ración de tareas que le asignaron.

En todo ese tiempo, ninguno cruzó palabra. Ni de broma, ira o saludo.

Arturo sentía que algo viscoso, se removía dentro de sí al ver al torpe chico, luchar con los escalones de la entrada para recoger el correo.

La sensación creció con el paso de los días. Al igual que el crudo silencio que recibía de parte de Merlin. Ese mismo Merlin que desde que puso un pie, en esa casa, no había dejado de hacerle preguntas, responderle de manera ruda y burlarse de su poca 'capacidad para pensar'. Ni siquiera le dirigía una mirada de fastidio.

Nada.

Una nada muy grande, si le sumaba a que no era el más popular del pueblo. No entre los amigos del chico al que por poco, le corta la pierna. Incluso Guinevere, siguió la ley del hielo, dejándolo con las palabras en la boca cuando fue por los libros que Gaius encargó.

Tuvo que contenerse ante las amenazas del impertinente de Gwaine y las miradas silenciosas del chico larguirucho llamado Will.

Fueron dos largas y calurosas semanas, que calaron hondo en Arturo.

El muchacho que conocía de lugares ridículamente caros y bebía con farsantes, para ahogar la voz que susurraba que nunca sería más que un cascaron hueco sin sentido.

Lo que termino por sacudir su mundo, fue esa discusión un jueves, en los establos al mediodía.

Merlin estaba hablando con voz tonta a una yegua blanca, con nombre raro y no notó la presencia de Arturo hasta que este, le dijo que se fuera porque debía cepillar a los caballos.

—¿Por qué no comienzas con Kilgharrah? Creo que te espera ansioso.

—Voy a empezar por donde quiera, y lo haré con ella. Ahora, largo.

Era bastante obvio que las cosas se romperían tarde o temprano. Y el encuentro de dos caracteres tan diferentes, no ayudo a mermar los daños colaterales

—¡Maldición, cuál es tu problema! ¡Hay todo un jodido establo!

—¡Estoy haciendo tu mierda, imbécil! ¡Así que cierra la boca y mueve tu trasero de aquí! No has hecho otra cosa que victimizarte, desde lo que paso. Si buscabas tener toda la atención ya lo conseguiste.

Merlín tuvo un ataque inesperado. Lo que significó que la cubeta con comida para Aithusa, acabara sobre la cabeza de Arturo, mientras daba a gritos verdades ocultas.

—¡ERES UN BASTARDO, MISERABLE SIN ALMA! ¡Cómo puede pensar que...! ¡No eres más que un cretino! ¡Siendo lastima por ti Arturo! ¡Ojala tu culo real vuelva a donde pertenece... tan lejos que no seas capaz de herirme de nuevo!

Luego sólo se percibió, el sonido de las muletas y el heno crujiendo por la salida de Merlín. Y fue cuando todo terminó por caer.

La cubeta voló para estrecharse en uno de los pilares, a la izquierda de la entrada. Merlín se giró horrorizado, ante la violencia y con una palidez que Arturo nunca olvidaría.

Pero en ese momento, la mente del rubio era un hervidero de sentimientos. Brotó como una catarata que trataba de contenerse, con los puños apretados.

Luego se dirigió a Merlin.

—¡TÚ NO TIENES NI LA MÁS REMOTA IDEA DE LO QUE HE PASADO! ¡No sabes nada!

—¡Claro que lo sé! ¡Hay que ver qué tipo de bestia eres, para actuar como... como...!

—¡Lo ves! ¡Solo te la pasas balbuceando, derrochando estupideces! ¡Medio pueblo piensa que eres tan jodidamente raro y ni te afecta! En lo absoluto.—Dio un par de pasos hacia Merlín, antes de detenerse y llevarse las manos a la cabeza, con ira— ¡Usas esa camisa horrible de moños y crees que es genial oír música de los ochenta! No has usado ni un maldito día la carta de mi padre en mi contra. No lo haces ni siquiera ahora.

—¡Jamás hablaría de eso! No es...

— ¡No es correcto! ¡Todo lo que haces... lo que yo hice, no hace más que empujarte en esa estúpida dirección de hacer lo correcto! ¡Y yo casi te dejo si piernas!

—Oh por favor, no te des tanto crédito. No va a detenerme un idiota londinense que apenas sabe exprimir una naranja.

— ¿Cómo puedes siquiera no querer matarme?

— ¿Quien te dijo que no planee las setenta y seis, maneras de asfixiarte mientras dormías?

El rubio le dio la espalda, tratando de controlar la creciente marea furiosa en su pecho. Pero no podía controlarse, no estaba vez.

— ¡Merlín no lo entiendes! ¡Soy un maldito bastardo, todo lo que hago es joder las cosas! No tengo nada porque no soy nada. Mi padre lo sabe, por eso me mantuvo rodeado de espejos. ¡No puedo solucionar algo que es imposible!

— ¡Deja de decir eso, por Dios! ¿Que está mal contigo, qué?

—Todo. Lo sabes, todo. ¡Soy un error!

Arturo golpeo la puerta de la yegua haciendo que esta relinchara asustada. Ardía en dolor, un dolor cargado de rabia demasiado profundo. Demasiado explosivo. Se mantenía detrás de sus muros hechos a de arrogancia y orgullo. Lo sostenían incluso cuando su padre lo trataba como un empleado, como un peón que debía esperar las instrucciones.

Estaba cansado. Muy cansado.

Giró para encontrarse con esa tonta expresión de preocupación en el otro. Por todo los cielos, en serio, era demasiado.

—Lo siento, lo siento Merlín... no quise... Dios, no quise de verdad lastimarte. Y sé que soy un completo cretino, pero lo del accidente-

—Arturo.

El rubio no esperaba más que un asentimiento. Quizás un gracias, un ligero 'está bien'. Hasta donde sabia, ese chico no era demasiado efusivo, excepto con Gwen. O Gwaine.

Por lo que no espero verse abrazado de manera torpe, por Merlin. El mismo que dejó caer las muletas y se aferro a él con premura.

—Lamento haber dicho esas cosas. Lo siento... yo realmente no pienso eso, lo sabes.

No. Arturo no lo sabía. No sabía nada. Porque de pronto sus brazos se envolvieron a ese tonto y sintió que su pecho se retorcía. El dolor se agitaba y por primera vez en mucho tiempo, pudo llorar. Llorar como merecía.

Merlin no se aparto. Susurraba su nombre de vez en cuando, dando palmaditas en su espalda. Pequeñas caricias en su cabello.

Ese jueves, al fin las líneas se borraron. Y esta vez estaban del mismo lado.

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[○]


¡Hola Pollitos! ¿Cómo estan? Si, aqui estoy volviendo... mientras trato de unir mi corazón. Sip. Ya acabe la serie. Basicamente estuve a las cuatro de la madrugada llorando con el final y maldiciendo a todos los entes ingleses (y a la BBC, bastardos) por ese final. Porque seamos honestos, Alguien puede explicarme ¿CÓMO SE SUPONE QUE CONTINUE MI VIDA CON ESO? ¡¿ALGUIEN QUIERE POR FAVOR PENSAR EN MERLIN?! Don't touch me. :'c

De verdad, que ame Merlin... pero me han clavado un puñal. Yo necesito respuestas. Necesito que esa lagartija voladora, venga aqui y me mire a los ojos con esa basura del gran reino de Albion y Reyes atemporales, bicho descorazonado! Necesito que Arthur recompense a Merlin por los años de soportarlo, que se den un abrazo, que...Ok. OK. ME CALMO. uh. Ahora entiendo todo, el porque este fandom basicamente esta desierto... esperan el regreso(?)

En fin, muchas gracias por continuar leyendo. Sé que estoy siendo bastante irregular con los tiempos y con los capitulos. Aqui dejo la mitad de 'Trebol de cuatro Hojas' Solo habra dos partes. :D

Saludos a MyMindPalace211b y a Pola120901 :3 ¡Gracias chicas, besitos para ustedes dulzuras!

¡Gracias por leer!

Buenas vibras a todxs (ノ*ヮ*)ノ:・゚