Los días siguientes a mi ataque de risa en el lago fueron fantásticos, había llegado el tan esperado viernes pero a decir verdad me deprimía un poco el hecho de que esta noche y el sábado no dormiría en brazos de Peeta. Son aproximadamente las ocho de la mañana, y no lo encuentro por ningún lado, de hecho me desperté poco antes de las seis y desde esa hora se había ido, supongo que no quiso despertarme y por eso se fue sin decirme nada, aunque me resulta un poco extraño porque en cuanto me levante tire piedrecillas a su ventana y no abrió, supuse que estaba en el comedor, me pase por ahí pero solo estaban Madge y Delly, había prometido que esta mañana iría a desayunar con Prim, tome el camino más largo para dirigirme al comedor de secundaria, pase por los alrededores del lago, los jardines de preparatoria y hasta por los de secundaria pero Peeta no está, no sé porque pero me angustia no saber en dónde demonios se encuentra, de hecho estoy a punto de sufrir un ataque nervioso, por suerte me encuentro a mi hermanita antes de llegar a su comedor y no hiso falta que yo le dijera algo, no sé qué cara me vio porque solo se apresuro a abrazarme y a darme palmaditas tranquilizadoras en la espalda, es impresionante como estos rubios tienen una forma sobrehumana de calmarme, el corto camino al comedor fue silencioso pero no incomodo.
-ya estas mejor Katniss?- pregunta Prim con una mueca de preocupación mezclada con un intento de sonrisa
-si patito no te preocupes
-está bien, confío en ti, dime como te ha ido?
-bien, aunque me han dejado ya un importante proyecto
-yo también tengo bastante tarea para entretenerme este fin de semana
-al parecer, los profesores son mucho más exigentes de lo que recordaba
-si… y de que se tratará tu proyecto?
-bueno, tenemos que representar lo que significo para nosotros la revolución y los últimos juegos
-ohhh!...- dice Prim algo preocupada, ella sabe perfectamente lo mucho que me afecta tratar este tipo de temas, pero también sabe que es necesario hacerlo- bueno, será más difícil de lo que pensé, pero dices nosotros acaso es en equipo?
- si es en parejas, la mía es Peeta- mi mirada de desesperación regresa y Prim parece notarlo
-ummm… con que es Peeta quien te tiene así… dime que pasa?
- no pasa nada Prim de verdad
- eres muy mala mintiendo ya lo sabes, que pasa con él? Sabes que puedes confiar en mí- dice Prim apoyando su cabeza en su brazo derecho para mirarme mejor
- es que… es que no lo encuentro por ningún lado y me preocupa no saber en dónde está.
-vamos Katniss, pensé que le había pasado algo malo
-no es normal que se desaparezca sin avisar
-escúchate, quien diría que Katniss Everdeen de verdad se pondría de esa manera por no saber en dónde está su trágico amante
-no estoy jugando Primrose
-Katniss, tranquila de seguro esta por ahí, tal vez también él tiene cosas que hacer que tú no sabes, además estando dentro de la escuela no le pasará nada y afuera tampoco, como si no lo conocieras.
-ummm- bufo algo molesta, pero tiene razón, él es fuerte e inteligente no puede pasarle nada malo, pero en mi interior hay algo que me dice que no debo estar tan segura.
Después de eso me despido de Prim no sin antes decirle que a la hora de la salida iré a buscarla a su edificio que no se mueva de ahí para irnos juntas.
Las pocas clases que tenemos, se pasan de lo más lento, definitivamente algo no está bien, Peeta no apareció en todo el día, en la última clase nos dejan salir más temprano para alistar nuestras cosas, me dirijo a mi habitación y acomodo rápidamente en una sola bolsa mis productos de higiene personal, algunos libros que necesitaré para repasar unas cuantas notas, y mis tesoros, en menos de quince minutos está todo listo y aun me falta media hora para mi encuentro con Prim, salgo al balcón, la vista es preciosa, algunos árboles empiezan a pintarse de un anaranjado parecido al del atardecer, el color favorito de Peeta, Peeta… es verdad, me doy cuenta que los pasillos están prácticamente vacíos, de seguro que los demás chicos del colegio también están en sus habitaciones preparándose para su fin de semana, es entonces que me decido y antes de que los nervios y el miedo empiece a vencerme, me dejo llevar por la adrenalina que me provoca estar parada en el barandal de mi balcón preparada para saltar, y de uno solo llego a mi destino, el ventanal está abierto tal y como lo prometimos, entro con sumo cuidado porque tal vez él esté ahí, pero no es así, esta vacio aunque puedo sentir el olor a pan dulce y el jabón de Peeta, eso me tranquiliza un poco porque eso quiere decir que hace unos minutos él estaba ahí pero ahora se ha ido, es entonces que me pregunto por qué si él estuvo ahí todo el tiempo, porque diablos no abrió cuando lance unas piedrecillas a su ventana en la mañana, me siento algo intrusa pero no importa de igual manera estoy molesta con él así que me dedico a revisar su habitación, emana tanto su esencia que me parece irreal, sin embargo hay algo que me llama especialmente la atención sobre su escritorio hay una carpeta que dice "REAL O NO REAL", la curiosidad me gana y la abro enseguida, mis ojos no pueden creer lo que ven, es realmente hermoso todo lo que él dibuja hay decenas de bocetos y unos cuantos terminados, yo cantando el primer día de clases, él en la entrevista con Flickerman, nosotros besándonos en la cueva, el puliendo la perla, yo vestida de novia y otro en donde estoy vestida de sinsajo, nuestras siluetas en el vagón del tren, pero luego vienen unas imágenes que me perturban mucho, yo matando a Marvel, yo empujando el panal de rastreavíspulas pero la que más me incomoda es un dibujo de unas manos alrededor de un cuello, no sé porque pero creo saber de qué manos y de que cuello se tratan, somos nosotros en nuestro primer encuentro en el distrito 13, las lágrimas salen a cántaros aun mas cuando me doy cuenta de la fecha, era hoy por eso se había ido de mi habitación, por eso no lo encontraba, por eso no me abrió, por eso, estaba más claro que el agua, Peeta había sufrido uno de sus episodios, mis sollozos se hacen más fuertes, cierro la carpeta y por alguna razón quiero salir corriendo, así que sin más doy un saldo a mi recamara, me tiro a la cama y hundo la nariz en la almohada que huele a él, esto me tranquiliza y trato de decirme a mi misma que no es real, que Peeta está bien, que solo fue un episodio. Después de unos minutos voy al baño y me lavo la cara, es hora de ir a buscar a Prim así que trato de recomponerme y ser fuerte para no preocuparla.
Las dos atravesamos la ciudad y al pasar cerca de la panadería me doy cuenta que están los dos hermanos de Peeta, pero ni él ni su padre están ahí, al llegar a la aldea de los vencedores ya el sol empieza a ocultarse y las luces de las casas habitadas están encendidas, no puedo evitar prestar atención a la casa de los Mellark y ver que la que es habitación de Peeta tiene las ventanas abiertas, y las luces prendidas, tengo unas ganas de ir a verlo, abrazarlo y decirle que todo está bien, recuerdo que cada que tenía episodios él se ponía muy mal al grado de lastimarse, desvío la mirada al darme cuenta que ya estoy parada en el pórtico de mi casa, Prim y yo entramos y podemos escuchar unos murmullos y unas risitas, nos asomamos a la cocina y es mi madre que está en compañía del padre de mi chico del pan, se ven tan felices, es un poco incomodo verlos así pero creo que los dos se merecen rehacer su vida y que mejor que mi madre decida hacerlo con alguien como el señor Mellark, que además de todo siempre la ha querido.
-Buenas noches!- decimos Prim y yo sonriendo
-Buenas noches- contesta mi madre sonrojada y el padre de Peeta nos contesta con una adorable sonrisa
-las extrañe muchísimo- dice mi madre abrazándonos a ambas
-nosotras también- contesta Prim por las dos
-parece que estas bien acompañada- le digo yo a mi madre con una sonrisa pícara
Ella solo se sonroja y asiente, su acompañante también se ruboriza hasta las orejas, se parece tanto a su hijo que es como si fuera su vivo retrato dentro de unos treinta años.
-El señor Mellark… vino hace unos minutos, el ha estado viniendo a hacerme compañía, sin ustedes me siento un poco sola
-Ohh! Si madre no te preocupes- dice Prim con una sonrisa cómplice
Yo necesito preguntarle al hombre si no sabe del paradero de su hijo y si es que está en su casa si puedo pasar a buscarlo, así que suspiro, tomo valor y dejo que las palabras salgan naturalmente.
Carraspeo un poco como no queriendo y hablo.
-disculpe Sr. Mellark… ¿Sabe en dónde está Peeta
-Si Katniss, está en la casa, si quieres puedes pasar a buscarlo, ahora está solo, sus hermanos están en la panadería- dice él, con una mirada de algo parecido a la comprensión.
Yo solo asiento y dejo mi bolso en el sillón de la estancia.
-Gracias Sr. Mellark, es lo que haré, con permiso
Al cerrar la puerta salí corriendo a la casa vecina, toqué la puerta antes de que pudiera pensarlo, los nervios me invadieron a decir verdad no sé porque pero así era, al abrirse la puerta no sabía que decir, me sentía realmente estúpida…
-Hola Peeta- dije algo nerviosa, sonrojada y tratando de ocultar todo esto con una sonrisa muy tonta a decir verdad
-Hola Katniss- dijo él recibiéndome sonriente como siempre, pareciera que nada hubiese pasado, aunque un poco nervioso y sorprendido- no es que te este corriendo, pero ¿Qué haces aquí?
-haa.. Este… ummm…- trataba de encontrar una respuesta lógica- el proyecto, si si si, es el proyecto, sabes? Es en menos de cuatro días y no hemos hecho nada, así que pensé que tal vez, no sé, como vivimos cerca podríamos ya sabes, tal vez mañana o que se yo podamos avanzar…
-te parece a las 10 en tu casa?, yo llevo los materiales si quieres
- si me parece bien, oye Peeta puedo pedirte algo?- quería hacerlo, necesitaba hacerlo…
-si preciosa, dime
-abrázame muy fuerte por favor- dije yo extremadamente ruborizada, él solo asintió algo sorprendido, y sentí como él me empujaba hacia el interior de su casa y cerraba la puerta tras él y me abrazaba muy fuerte pero delicadamente, tal y como suelen ser sus abrazos, el me alzó un poco y como ya era mi costumbre enrosque mis piernas a su cintura y escondí mi rostro en su cuello.
-que te pasa preciosa?- dijo él estrechándome aun mas a su cuerpo, ocultando su rostro en mi cabello y hablando muy cerca de mi oído
-¿Cómo estas?
-Bien, Kat… de verdad dime que te ocurre… por favor, te conozco, no me mientas…
Suspiré hondo antes de seguir- Tuviste un episodio hoy, no es cierto? Por eso no apareciste en todo el día
Él deshizo el agarre que teníamos y me giró para que nuestras miradas se encontraran
-¿Cómo lo sabes Katniss?- me dijo él sorprendido, pero a la vez avergonzado y triste, muy triste.
-yo… yo fui a buscarte a tu habitación, y al entrar encontré la carpeta con tus dibujos
-Katniss… no debiste- dijo él un tanto molesto
- lo siento, pero no pude evitarlo, yo sé que no debí, pero lo hice y…- el me interrumpió
-no te preocupes, de igual manera podríamos decir que estamos a mano
-¿Qué? ¿Por qué dices eso?
-Katniss…yo… veras, en la madrugada no tenía mucho sueño así que decidí levantarme, como estabas profundamente dormida, no quise despertarte y empecé a dar vueltas por tu habitación hasta encontrarme con una caja de madera- diablos, esa caja de madera, debí guardarla en un lugar secreto cuando él llegara- no pude contenerme y la abrí para ver su contenido, rápidamente note que eran objetos personales y estuve a punto de cerrarla pero vi una bolsita de terciopelo y me llamó mucho la atención entonces la abrí y empecé a darme cuenta que el relicario era el que yo te regalé, pensé que la perla ya no la tenías y no sabes la felicidad que me dio verla sana y salva, pero entonces vi la llave, esa llave que es la que me liberaba de las esposas que me pusieron en el Capitolio, y después vi las jaulas de la noche, las que casi comemos en los primeros juegos y fue entonces cuando muchos recuerdos invadieron mi pensamiento recuerdos reales e irreales, todos peleaban por salir, eso no era bueno, yo sabía que me daría un episodio, no era bueno tenerme cerca de ti en esos momentos, por eso huí Katniss, por eso no me viste en todo el día, por eso encontraste lo que encontraste, Katniss… yo lo siento, no quería que tú los vieras, no quería hacerte daño… yo- la voz se le empezaba a quebrar y no podía dejar que él llorara porque si no yo lloraría aun mas, yo solo atine a abalanzarme sobre él y abrazarlo de la misma forma que antes y aun más fuerte, mientras él agarraba mis piernas para que yo no me cayera también hundía la cabeza en mi cabello y yo hacía lo mismo en su cuello… y solo deje que las palabras fluyeran…
-Peeta… mi Peeta… tranquilo todo está bien, si tú estás bien yo lo estoy…
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Jaja awww, como ven me esforcé un poquito mas e intente hacerlo mas larguito para poder compensarlos, como estos días no tendré clases lo mas probable es que pueda subir seguidito pero no les prometo nada porque después no les cumplo, jeje los quiero! Un beso! Y gracias por sus reviews de verdad que solo por eso me dan ganas de escribir! Ustedes me inspiran y gracias por sus sugerencias :D los quiero no leemos luego!
