La voz era divertida, suave y apacible, de alguna forma le recordaba a sí misma; Flaky rápidamente tambaleó para retirarse de los brazos de su salvador, que se abrían.

La mujer que miraba no podía ser otra, que la madre de Flippy. Las similitudes eran demasiado evidentes. Su pelo era tan largo, negro en lugar de peliverde, y sus ojos eran casi del mismo tono de esmeralda. Su voz aún sonaba similar a Flippy, aunque un poco más gruesa. Ella tragó saliva.

-Uh, hola-dijo de forma ahogada.

-Hola-. Los ojos de la mujer mayor brillaban divertidos. -Mi nombre es Kuma Sunrise, estás de suerte; Mi marido se fue a trabajar hace unos minutos-.

Gracias, tiempo. A Flaky se le escapo un suspiro, no había estado consciente de que tendría que esperarlo y forzó una sonrisa pequeña, temblorosa. -Lo siento-, dijo. -¿Supuse que lo conocería...?-

-Él estaba interesado en ti, por supuesto, bueno todos lo estamos.- La sonrisa de Sunrise parecía ser a la vez prudente y amable. -Esta es la primera vez que hemos hospedado una víctima de un ataque.-

-Yo... Ah, ya veo.-

Flaky no pudo tocar más el tema por qué sintió como Sunrise estaba tratando de ver a través de ella, como si estuviera tratando de averiguar si la persona de pie frente a ella era real o una invención de su imaginación o un fantasma de algún tipo. Era una sensación espeluznante, y ella cambió nerviosamente de un pie a otro antes de aclararse la garganta. -Esta, eh, Flippy-kun por aquí?-

Sunrise levantó una ceja, pero se las arregló para mantener con éxito una cara seria. -Él está en la escuela en este momento, me temo. Lo perdiste por un par de horas.- sonrió, decidiendo a darle un empujoncito. -El realmente quería quedarse en casa y cuidarte.-

Flaky se sonrojó y miró al suelo, murmurando en voz baja.

-De cualquier manera, va a estar fuera durante unas horas más.- Sunrise se apiadó de la niña. -Si quieres, puedes pasear por la ciudad un poco, para familiarizarte más con ella. Flippy me dijo que te llevo allá, pero tendrás que visitarla más de una vez.-

-Eso... suena una buena idea.- Entonces, una idea golpeó Flaky. -Flippy-kun podría estar ahí?-

-Después, sí.- Sunrise exitosamente se tragó la risa que fluía en su garganta. -Estoy segura de que una vez que termine la escuela va a tratar de buscarte allá-.

De repente, visitar la ciudad sonaba como una idea muy tentadora.

Así que opto por ir.

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La plaza de Happy Tree Town no estaba tan llena como el otro día, pero todavía había mucho que hacer. Feliz de estar solo a un lado y no entre la multitud, Flaky se sentó en uno de los bancos de la zona, viendo todos los que pasaban, mientras meditaba sobre su encuentro con la madre de Flippy.

Fue raro ... la manera en como me miraba, pero ella estaba viendo a alguien más ... me veo como alguien que ella conocía?

Flaky frunció el ceño, luego suspiró y sacudió la cabeza, apoyó su espalda en la banca y cerró los ojos mientras hizo la cabeza hacia atrás. Tal vez estaba imaginándolo. Había estado tan nerviosa desde que llegaron a la mansión, y tal vez solo estaba imaginando algo que no era.

-Bien, bien, bien.- Un par de manos calientes le cubrieron sus ojos cerrados, y Flaky se sacudió un poco de sorpresa. -Alguien se ve un poco estresada-.

-Petunia?-

-Increíble, acertaste al primer intento.-

Petunia quitó las manos y se dejó caer en el banco junto a Flaky que aun seguía sorprendida, se pasó una mano por el pelo azul y le dio una sonrisa. -Simplemente pensé en venir a ver si estas bien. ¿Cómo aguantas tanto?-

-tu ... tu no deberías ... esta Splendid aquí también?-

-No. Él quería venir, pero estaba entrenando con Cuddles y Sneaky cuando me escape. Traje a Mouse conmigo para que vigile. -

Petunia jaló su cabeza hacia su hombro, y tras el gesto Flaky vio a un larguirucho lobo macho de color marrón oscuro que acechaba en las sombras, vigilándolas con un par de ojos verdes. Mouse era el único hijo del Tercer Jefe, Sneaky, y era excepcionalmente reservado para su corta edad. Tenía la misma edad que Splendid, Petunia y Flaky, pero nunca se involucró en la diversión del trío. -No deberían estar aquí-, murmuró Flaky, pero cedió a la tentación y abrazó a su prima con fuerza. -Tendrán problemas si alguien se entera.-

-Hey, soy una chica grande, puedo cuidarme sola.- Petunia paso su brazo alrededor de los hombros de Flaky en un abrazo protector. -¿Cuánto tiempo has mantenido tu forma humana, Flaky?-

-Ya está empezando a verse el esfuerzo? Lo he estado manteniendo durante dos días ... esta noche será mi tercera noche.-

-No, está bien ... te ves muy bien para ser un humano, pero puedo ver las señales. Tú sabes, de lobo a lobo. Entre tú y yo, te ves hecha un asco. -

-Gracias, muchas gracias ...-

Petunia soltó una risita y Flaky sonrió con cansancio, apoyando la cabeza sobre el hombro de la otra chica. La risa se desvaneció rápidamente, y Petunia giró la cabeza para hablarle al oído, suavemente. -Lo digo en serio, Flaky, te ves como zombi. Cualquier lobo que te vea lo puede decir. Necesitas quitarte la luna brillante de Kuma y tomar tu forma por lo menos durante unos minutos, o no duraras. -

-Lo sé, lo sé, es muy difícil.- Flaky cerró los ojos, respirando el olor familiar de Petunia. -Él está pegado a mí como pegamento desde que llegue, haciéndome preguntas acerca de mis heridas y acaba siendo protector. Estoy pensando en escaparme un rato esta noche, cuando todo el mundo esté dormido. Es probable que sea la forma más segura.-

Un leve quejido de Petunia le dijo a Flaky que sus palabras habían sido escuchadas, pero paso tiempo antes de que alguna de las dos volviera a hablar. Después de un momento, Petunia se río . -Hey, Flaky, recuerdas la primera vez que tomaste tu forma humana?-

-Tuve éxito en quitarlo de mi mente hasta ahora.- Flaky abrió un ojo, sonriendo. -Yo era sólo un cachorro, ¿verdad?-

-Sí, y vagabas por la ciudad cuando te rodearon un montón de chicos. -

-Y tú me salvaste.-

-Sí. ¿Y sabes, lo que realmente apesta de todo esto, es que en esta ocasión si estás en problemas, no te podré salvar. -

Flaky abrió lentamente su otro ojo, mirando a Petunia, la otra chica suspiró con tristeza y sacudió la cabeza con una sonrisa cansada. -Mierda, se me salió eso.-

-Está bien.-

-No quise decir eso.-

-dije que está bien, Petunia. Entiendo lo que estás diciendo.-

-Eso es bueno.- Petunia sonrió de nuevo. -De todos modos, no he venido aquí para decirte basura sentimental o simplemente revisarte, pienso que ha sido agradable. Sabes, estaba hablando con Mouse camino hacia aquí, y me dijo algo muy interesante.-

Intrigada, Flaky se sentó, mirando a Petunia. La otra chica respiró hondo antes de continuar con una gran exhalación.

-De todos modos, yo estaba hablando con Mouse y dijo que los Jefes recientemente descubrieron algo acerca de White, y como es algo nuevo sólo los jefes de todas los manadas lo saben, pero desde que Mouse es el hijo de Sneaky ... sí, como sea, así que Mouse me dijo que hace poco supieron algo acerca de White, y checa esto ... al parecer, antes de morir, White dio a luz unos cachorros -.

Flaky parpadeó varias veces. Por un momento, su cerebro parecía que dejo de trabajar mientras trataba de comprender exactamente lo que Petunia acababa de decir. -cachorros?- repitió ella.

-Sí, cachorros. Una manada desenterró su vieja guarida hace unos días, y el olor que recogieron fue de White. Era viejo y desteñido, pero definitivamente era ella y captaron otros olores que indicaban que había dado a luz allí. -

-Así que ... White tuvo crías.-

-Sí, así que tenemos lobos descendientes de su sangre corriendo por ahí. Y como ahí fundó la manada, creo que su descendencia podría estar en nuestra manada-.

-¿Hay alguna forma para identificarlos?-

-Aun no-.

Flaky frunció el ceño, reflexionando sobre esta nueva información. -Bueno- dijo ella con un suspiro, -esto cambia las cosas.-

-Sí-. Petunia sonrió. -¿No es genial?-

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Decir lo que ella pensaba, como el hecho de que era una especie de historia entre el perro rojo y el lobo gris oscuro era un poco loco, para la forma de pensar de Sigfrid. Por la forma en que ambos se erizaron sólo a la vista el uno del otro, era obvio que se habían cruzado antes. Poco a poco se movió en la silla, su mano se deslizo hacia atrás para tomar la empuñadura de su daga. -Sumy-chan-, advirtió en voz baja.

Eso fue todo lo que dijo antes de que los lobos atacaran.

Sigfrid fue derribado de su caballo con una explosión de piel y dientes y colmillos, y casi de inmediato perdió de vista al perro rojo y Sumika. Sus dedos apretaban la empuñadura de su daga mientras la enterraba, haciendo caso omiso de la sangre caliente que corría en sus manos y brazos, mientras empujaba el cuerpo sin vida para quitárselo, siendo nuevamente emboscado.

Se quito a un lobo flaco de piel café brillante y salió a torpemente del grupo, para regresar, y tratar de ver lo que estaba pasando. Vio un destello de movimiento y supuso que era Sumika, pero él no podía ver el perro rojo ...

Un gruñido agudo sonaba detrás de él, fue sorprendido en su hombro izquierdo, y gritó mientras el lobo gris oscuro saltaba junto a él, sus garras rasgaron su hombro e hizo que empezara a salirle sangre. La fuerza de su ataque la arrojó sobre la hierba, y su daga callo lejos, fuera de su alcance.

El lobo gris oscuro estaba girando al rededor, y avanzo nuevamente hacia él, con los colmillos al descubierto. Sigfrid se preparó para el inevitable dolor, y más probablemente le seguiría una muerte rápida.

De repente, de una manera casi imperceptible para sus ojos, vio un destello de color rojo; y al siguiente instante el perro rojo estaba ahí a su lado, sus colmillos se hundieron profundamente en el cuello del lobo gris. El impulso de su ataque arrojó al lobo gris lejos de Sigfrid, y con un gruñido del perro rojo se colocó a un lado del cuerpo de Sigfrid, sus labios hacia atrás y sus dientes desnudos con su pelo erizado. Había ligeros cortes en su cuerpo delgado, su rojo pelaje estaba manchado de sangre, con un ojo abierto ligeramente por un corte sangrante que tenia- pero estaba dispuesta a defender a Sigfrid con su vida-.

La luna colgaba de su cuello. Las gotas de sangre que goteaba caían en la hierba.

Por un muy largo tiempo el perro rojo y el lobo gris oscuro se miraban el uno al otro con odio. Finalmente, ambos parecieron llegar a algún tipo de parálisis; el lobo gris oscuro levantó la cabeza y aulló antes de huir a toda velocidad, su manada lo siguió.

Sigfrid miró con ojos incrédulos, poco a poco se incorporó cuando el perro rojo se acercó con cautela hacia él. -Sumy-chan?-

-Estoy bien.- La voz de la chica estaba agotada y se tambaleó hacia su amigo. -¿Qué diablos pasó?-

-No tengo ni idea ...-

-Um, sabes…, White-chan no se ve muy bien.-

El perro rojo no los encaraba, seguía mirando hacia donde se fue el lobo gris oscuro y su manada; mirándola más de cerca, Sigfrid podía ver que estaba temblando, casi sin poder pararse con sus propias patas. Sigfrid sintió que su corazón se estremecía; Cuanta sangre ha perdido el perro?

Poco a poco, el perro rojo se dio la vuelta para hacer frente a los dos jóvenes cazadores, dando un paso vacilante hacia ellos, sus ojos carmines oscuros, estaban adoloridos. Sin decir palabra, Sigfrid abrió los brazos, y el perro rojo se desplomó en ellos, apoyando la cabeza en el hombro de Sigfrid y éste puso sus brazos alrededor de su cuello dándole un ligero apretón.

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En el momento en que el sol comenzó a subir, Flaky sabía que estaba en problemas. Un dolor de cabeza constante había comenzado a golpear sus sienes, no mucho después de que se despidiera de Petunia y Mouse, y había aumentado cada vez más a medida que avanzaba el día. Ahora, caminaba por el edificio que asumió era la escuela, su hombro rozaba el muro, que apenas podía ver bien, el mundo estaba girando y se oscurecía, seguido a veces por un dolor agudo en la cabeza que le hizo tambalearse y estremecerse.

Decidió que andar a pie seria una muy mala idea en el largo camino y sólo provocaría más dolor, Flaky se recargo contra la cerca y se sentó lentamente, gimiendo. Ver a Petunia habría sido un maravilloso beneficio, pero su instinto de lobo estaba de vuelta un tiempo extra y estaba abusando de su cuerpo una vez más mientras se acercaba a su tercera noche como un ser humano.

Tenía que estar fuera esta noche y convertirse nuevamente en un lobo, aunque sólo sea por unos minutos. Ella nunca lo haría de otra manera.

Otro dolor agudo estalló en su cabeza, y Flaky hizo una mueca como si el mundo girara a su alrededor. Dios, a este ritmo, nunca lograría regresar a la mansión antes de la puesta del sol. Sus músculos se quedaron inmóviles, su visión se nubló, y empezó a caer hacia adelante.

-Flaky?-

Una mano cálida la rodeo, atrapándola antes de que cayera y la jalo; lentamente Flaky abrió los ojos y miró hacia arriba, calló un gemido cuando miro los ojos esmeraldas de Kuma Flippy. -Flippy-kun-, murmuró, y forzó una sonrisa. -Hola-.

Flippy suspiró. -Hola. ¿Qué pasa? Te sientes enferma?-

-Estoy bien, sólo un poco cansado creo ...-

-¿Puedes levantarte?-

-Um ... Yo creo que sí ...-

Flippy lentamente deslizó su brazo alrededor de los hombros de Flaky cuando la chica de cabellos rojizos se puso de pie, parándose de forma inestable, el brazo de Flippy se deslizó hasta la cintura, manteniéndola cerca, por un momento Flaky apoyó la cabeza sobre el hombro de Flippy cuando las dos empezaron a caminar despacio, Flippy apoyando a la chica. -Lo siento-dijo Flaky en voz baja, cerrando los ojos. -Siempre te estoy causando problemas, Flippy-kun ... lo siento mucho.-

Por un momento el chico de pelo peliverde abrió la boca para protestar, pero las palabras no salieron, y el cerró la boca lentamente, moviendo la cabeza y sonriendo. Se acomodó para poder voltear la cabeza un poco para ligeramente besar la frente de Flaky, estaba encantado cuando la chica más baja no se apartó, se ruborizó como esperaba, pero por cualquier cosa la mantuvo cerca.