"lo siento he muerto, tengo que decir adiós"
"No, Miku, no me dejes"
"Luka… si quieres vivir, abre los ojos"
Se incorporo rápidamente sobre aquel piso ¿Qué había sido todo eso? Miku no estaba muerta, ella no podría estarlo, se puso de pie solo para notar que no estaba donde se suponía que debía estar.
Su casa.
Camino unos cuantos pasos y se detuvo en seco cuando vio un bulto inmóvil a la distancia, sintió su corazón en el estómago y por alguna razón se aproximó más hacia aquel bulto, que, no era nada más y nada menos que Miku, su Miku, escaneo la escena rápidamente y aparte de la katana de hoja negra llena de sangre que le resultaba enormemente familiar, Miku y ella no había nada o nadie más. Rápidamente, como pudo o como su cuerpo se lo permitió la tomo en brazos, la abrazo, sintiendo lo frio de su cuerpo, eso era aterrador… su Miku ella ya no desprendía aquella sensación de calidez ¿Qué le había pasado? No lo sabía, pero ya no estaba más.
Miku estaba totalmente fría.
"Mi amada yace fría en mis brazos, entregare toda mi vida por ella, como lo prometí aquel día. Mi pecado contra Dios, mi traición debe de ser pagada con mi propia vida, asi que moriré por ti, porque sé que en mi venganza ellos me mataran… pero antes yo, los matare a todos."
Apretó aún más entre sus brazos el cuerpo sin vida de su amada , sintió una fuerte punzada en su brazo, cerro sus ojos para controlar el dolor como siempre solía hacer y cuando los volvió a abrir, Miku ya no estaba ahí, solo estaba ella, con una gran mancha de sangre en su brazo.
"¿Qué rayos está pasando aquí?" se llevó una mano a la cara en señal de frustración y entonces esa frase volvió a resonar en su cabeza.
"luka si quieres vivir, abre los ojos"
"¿Quién eres?"
"solo soy tu deseo de sobrevivir"
"instinto de supervivencia?… pero suenas como Miku…Miku."
"Miku"
-¿pero qué rayos?-susurro abriendo los ojos de golpe y parándose de aquella cama, dio un vistazo rápido a las sabanas y sorprendiéndose al ver unas cuantas manchas de sangre, unas demasiado grande para su gusto, sintió de nuevo aquel dolor en su brazo, y cuando dirigió su vista hacia el origen del dolor, en donde se suponía que debería estar su banda con la esvástica estaba una, justo como la que Meiko le había hecho a Miku.
-Definitivamente voy a matar a esa mujer.- soltó mas para al aire que para otra cosa, lo primero que hizo fue revisar su cuerpo, en busca de armas, pero nada, se las había quitado todas y cada una de ellas.
Entonces empezó a revisar en los cajones y en los sitios donde solía esconder sus pistolas y cuchillos, pero para su desgracia, tampoco había Nadia. Maldijo por lo bajo, tiempo era lo que menos tenia y lo estaba desperdiciando, si, seguramente todas sus armas habían desaparecido y ahora estaban en posesión de la tonta traidora de Meiko.
No quedaba opción. Tendría que utilizar eso.
Suspiro, jalo una de las cómodas que estaba pegada a la pared y removió un tablón del piso, sonrio con un poco de tristeza y malicia al ver que el arma que justamente había jurado no volver a utilizar aún seguía ahí. Si, el arma con la que fue admitida en el partido nazi.
El arma que mato a su familia. Que mato la poca cordura que le quedaba.
La saco con cuidado, volvió a colocar el tablón en su lugar para después, tomar aquella katana entre sus manos, la observo por unos segundos en completo silencio, como dudando si ocuparla o no.
-ya no hay tiempo…- susurro mientras desenvainaba aquella katana de mango rojo, con una empuñadura en forma de una esvástica, el símbolo del budismo. Observo atenta aquella hoja negra como la noche que se extendía ante ella, tan imponente como la recordaba, el filo de un color blancuzco la hacía ver aún más misteriosa. Aquella espada era la espada de los Megurine, una familia que había sido la encargada de un templo budista durante generaciones.
Era una tradición de la familia heredar la espada a la próxima cabecilla de la familia, la función era simple, aquella espada servía para eliminar a los traidores y herejes, pero en su caso, sirvió para eliminar a los monjes y sacerdotisas….
Luka se acomodó el uniforme con un orgullo fingido… se colo el Tepic y la cinta con la esvástica nazi en el brazo. Era hora de acabar con la basura.
/
No sabía dónde estaba, solo podía ver unos cuantos rayos de luz que se colaban por aquel carrujo de acero. Cuando se despertó, aun aturdida por el golpe que había recibido en la cabeza supuso que en el carruaje donde estaba metida era un medio de precaución para confundirla, seguramente estaban andando en círculos hasta lograr desorientarla…. Cosa que ya habían logrado.
Sería mucho mentir si digiera que ella no tenía miedo, porque a decir verdad, estaba muerta de pánico. Que le había pasado a su padre? Seguiría vivo? Algo dentro de ella le dijo que no.
De alguna forma esto parecía una novela bizarra. Ella era la última de los hatsune, y ellos iban a eliminarla. Un movimiento brusco la saco de sus pensamientos.
El carruaje se había detenido.
No tardo mucho para que la sacaran del encierro, lo primero que vio fue a un hombre de una cabellera larga amarrada en una coleta. Parecía un samurái con aquella espada en su costado.
-valla, valla, pero si el motivo de mi diversión ha llegado , mira si hasta mate a todos los judíos de aquí para darte el campo a ti sola.- sonrio de medio lado de una manera que a la pequeña se le hizo, desagradable.
-una cabaña para ti sola…la gente cree que este campo está abandonado, después de todo, estamos en la recta final, nuestro Amo está escondido bajo tierra y las fuerzas enemigas ya nos están dando cacería…. Pero yo, yo estoy dispuesto a divertirme hasta el final.
Miku frunció el ceño, sentía como el sudor frio bajaba por su sien, ella no podía hacer nada, estaba sola e indefensa. Aquel sujeto hizo una cena con la cabeza indicando que se la llevaran, cuando entraron al campo un sentimiento de desesperación le invadió, había sangre por todos lados, los hornos con los que solían quemar los cuerpos estaban funcionando, un olor desagradable inundaba el lugar, todo estaba tan desolado que daba miedo.
Una chica rubia de ojos verdes le condujo hasta una de las cabañas donde almacenaban a los judíos. Llevaba uno de esos uniformes que les solían poner a los judíos, en la camisa podía leer el número "4567" cuando llegaron a la cabaña la chica le aventó dentro, un olor fétido inundaba el lugar. La chica le miro y sonrio de medio lado. A miku le pareció que esa era una sonrisa de culpa.
-ponte esto si no quieres que te lo pongan a la fuerza.
Le dijo mientras le aventaba aquel conjunto.
-no te preocupes por la comodidad aquí, si mi padre no te mata dentro de las próximas setenta y dos horas, lo hará el ejército enemigo que viene buscándonos por estos lares. No duraras mucho aquí.
Y dicho esto se fue, dejando a una Miku asustada, enojada y triste.
/
Abrió la puerta del estudio donde sabia su objetivo estaba, su respiración estaba agitada, su uniforme estaba manchado de sangre, quería asegurarse de que no había perdido practica con la espada asi que primero fue a matar a todos los estúpidos soldados que estaban en su casa, una sonrisa se formó en su rostro, ella era mejor matando con la katana que con una pistola.
-creí que el golpe te dejaría inconsciente por más tiempo, es una pena, estaba planeando ir a matarte ahora mismo.
-es una pena, lindura, serás tú la que muera hoy- sus orbes azules que por lo general mostraban una mirada fría y sin complicaciones ahora mostraban una tormenta, sus ojos estaban oscurecidos por la ira. Avanzo hasta quedar a unos cuantos pasos de ella, alzo la katana y le apunto.-apuesto a que extrañabas esta katana, siempre te había gustado…
Meiko soltó un silbido y aplaudió.
-valla asi que la conservaste? No pensé que fueras tan desalmada como para volverla a ocupar después de toda la masacre que armaste. Pero no te culpo, fue una excelente matanza, yo misma la vi, yo misma te acepte en el partido. Yo te convertí en quien eres…
-cállate… - la voz de luka temblaba de ira- tu solo eres una basura entre la basura.- si bien era cierto que ella le había introducido en el partido, también era cierto que para entrar tenías que demostrar que poseías la suficiente sangre fría para matar gente sin pestañar.
Ella lo hizo matando a su familia.
Los recuerdos de ello aún estaban tan latentes que no pudo evitar volver a repasarlos mientras se lanzaba hacia la castaña con la espada en mano….
Oooh
Logrará luka vencer a Meiko?
Que pasara con Miku?
El pasado de luka será tan turbio como para tener que ocultarlo?
Logrará esta autora aprobar matemáticas?
No lo sabemos… lol
Pues nada, todo bien por acá, excepto por el calor de los mil demonios que hace! No parece otoño
Y nada solo quería poner algo de orden por aquí porque si no nunca terminare nada.
Asi que atentos chicas y chicos del coro:
Lunes: The House
Miercoles: Por favor amame
juevess: Kimi koi Limit
Martes: santa sangre
Sábado : karakuri burst.
