Capítulo 8 – Verdades… ¿a medias?

- Y bien, ¿lo recuerdas? – reclama de nuevo Ranma, todavía sobre ella, todavía imponiéndose en una posición dominante.

"No voy a darle el gusto de ser la chiquilla asustada que quiere ver" piensa. Acto seguido, haciendo un movimiento rápido, se suelta de su agarre, y se desliza del pequeño trozo de espacio en que la tiene atrapada, quedando a la espalda de él. El joven moreno se gira, para enfrentarla cara a cara.

- ¿Qué debería recordar? – Inquiere ella, haciéndose la inocente.

- El… momento… en que… nos conocimos – responde él, articulando las palabras con cuidado, la mandíbula tensa.

- Pues… de eso hace… ¿cuánto? – dice inclinando la cabeza a un lado. -¿Dos minutos?

Akane ve cómo el joven enfrente de ella aprieta los puños, como si le molestara esa indiferencia por su parte, pero le da igual. ¡Que vaya a que lo consuele su querida amante! Pero… Cómo le gustaría que no tuviera que consolarlo su amante… Que ella fuera la única…

- Está bien – suspira el moreno, mirando un punto en el suelo, a la izquierda de ella. – Akane… - empieza, con voz suave. – Tú… me… me gustas… mucho – dice, con los puños y la mandíbula apretados. – Desde que nos conocimos. Pero… si no recuerdas ese día… - alza la cabeza para mirarla con los ojos brillantes - …tendré que reconquistarte – termina. Dicho esto, se va. Se dirige hacia la puerta y la abre, para salir por ella.

Akane se deja caer sobre la cama, shockeada. "De verdad… De verdad…" no alcanza ni a formular sus pensamientos "De verdad… él… se… se ha propuesto… ¡conquistarme!" En ese momento, Ranko entra en la habitación, cerrándole la puerta a Ryouga en las narices. Al girarse, ve a su amiga del alma sentada en la cama, muy pálida, con las manos apretadas sobre la falda y con los ojos desorbitados. Rápidamente se acerca a ella, preocupada.

- ¿Qué pasa, Akane?

La joven dirige a ella esa mirada sorprendida, con los ojos muy abiertos. De golpe, la ve ahí, a su lado. Su amiga, que lo ha sido durante años.

- Él… él… - la morena casi no puede describir lo que acaba de suceder.

- ¿Te ha hecho algo malo? – la mirada de Ranko pasa a ser de preocupación. – Porque no tienes que…

- No, no – niega la morena con la cabeza. Por fin recuperada. – Es que él, tu hermano, él…

- Dime…

- Pues… se ha propuesto… - mira a su pelirroja amiga, abriendo aún más los ojos - …conquistarme... – musita con un hilo de voz.

- ¿¡Cómo!? ¡Explícame eso!

- Pues… - Akane le cuenta todo lo que acaba de pasar, casi sin creérselo ella misma.

Sin que las chicas se den cuenta, un espía escucha atentamente su conversación. Ryouga no ha podido oír lo que su amada ninfa ha musitado, sólo para su falda, pero se da cuenta de que es algo importante, pues Ranko ha pedido explicaciones. Oye, de los labios de su morena, el beso que Ranma le ha dado, y cómo le ha impedido irse. "No necesito escuchar más" piensa, componiendo un gesto realmente aterrador. Con un único pensamiento en mente, va detrás de Ranma. Lo encuentra en su dormitorio, en el balcón, mirando el lago y el bosque que lo rodea.

- ¡Hey! – llama, intentando atraer su atención.

- ¿Por qué no has llamado a la puerta, hermano? – Pregunta Ranma, aún de espaldas.

- ¡Gírate y mírame! – ordena Ryouga, enfadándose.

- ¡Qué quieres! – exclama el otro con el mismo tono, girándose.

- Quiero explicaciones – contesta el moreno de ojos castaños, tratando de calmar su tono en lo posible.

- ¿De qué? – reclama su hermano mayor, con un gesto molesto.

- Sobre… Akane.

- ¿Sobre Akane? – repite el moreno de ojos grisáceos.

- Sí.

- No tengo que darte ninguna explicación – dice Ranma. – Ella se casará conmigo y estoy en mi derecho de hacer lo que quiera.

- ¡No! – casi grita Ryouga, completamente enfadado. - ¡No tienes derecho a hacer lo que quieras con tu futura esposa! ¡Le pediré que se case conmigo en tu lugar!

- ¿¡Qué!? – en un solo movimiento, Ranma lo coge de las solapas de la camisa que lleva, y lo alza, con las manos transformadas en puños. – No te atreverás – no es una pregunta, sino una orden. En su suave voz resuena la amenaza.

- ¿Y por qué no? – reta Ryouga, todavía sujeto por su hermano de esa manera, mirándolo desdeñosamente. – Por lo menos, yo la quiero.

Ante esto, Ranma suelta un puñetazo en la nariz de su hermano, furioso. Furioso por el rechazo de Akane y por el reto en la voz de quien consideraba su mejor amigo.

- Porque yo también la quiero – se agacha hasta quedar a la altura de Ryouga, tirado en el suelo por su puñetazo. – No te atrevas a acercarte a ella – murmura con el rostro iluminado de perfil por la luz de la luna menguante, creando un juego de relieves y sombras con sus rasgos.

Ryouga se levanta, ya completamente fuera de sí, y suelta un gancho en el estómago del otro, dejándolo doblado. Levanta de nuevo el puño para golpear de nuevo, pero el grito de una voz femenina lo detiene.

- ¡Para! ¡No lo hagas!

Todavía con el puño levantado, el joven de ojos castaños se gira para encontrarse con unos azules, que lo miran dilatados por el asombro. Su hermana mayor, Ranko, entra en la habitación, pálida y agitando los brazos. Se interpone entre ellos, asustada. Nunca la había visto así, con la cara tan desencajada.

- ¡Para! ¡Para! – repite. Entonces ve la nariz enrojecida y sangrante de su hermano pequeño. - ¿Qué ha pasado aquí? – pregunta, sujetando el puño que Ryouga aún tiene alzado y tocando con un dedo la abultada nariz.

- Nnnngh – gime Ryouga, al sentir el dedo de ella sobre su nariz dolorida. – Es simple – explica con voz nasal. - ¿No lo ves?

- Sí, hermanita – oye la voz de un dolorido Ranma, y se gira para verlo componer una sonrisa macabra y malvada. - ¿No comprendes lo que sucede cuando dos hombres desean a la misma mujer?

La pelirroja no puede ni responder, ya que su cerebro no acaba de procesar correctamente la información.

- ¿Qu…? – empieza, pero su hermano gemelo la interrumpe.

- Quítate de en medio – ordena, irguiéndose a la vez que la aparta con un brazo.

- Sí, hermana – coincide Ryouga haciendo crujir los nudillos y mirando amenazadoramente a Ranma.

- ¡Esperad! – Grita ella a la vez que se interpone entre ambos, con los brazos extendidos. – No podéis pelearos, y menos por Akane – pero los chicos no paran de lanzarse miradas asesinas por encima de su cabeza.- ¡Está bien! – estalla la única hermana, haciendo que los dos la miren. - ¡Vais a hacer que tenga que llevarme a Akane de vuelta a su casa!

Después de esto, sigue un tenso silencio, roto sólo por las respiraciones de los tres hermanos.

- ¡Dios! – exclama Ranko golpeándose la frente con una mano. – Acabo de convertirme en uno de vosotros, peleándome por Akane. ¿No veis que esto es inútil? Ella acabará casándose con Ranma – declara mirando a Ryouga, quien agacha la cabeza. – Pero que sepas, hermano – dice girándose hacia el otro hombre de la habitación, a su espalda, - que Akane es una de las personas más importantes para mí, y no estoy dispuesta a permitir que la maltrates ni le hagas daño. Así que estoy con Ryouga: no puedes hacer lo que se te antoje – termina afirmando rotundamente, cruzada de brazos y con las cejas fruncidas.

Se separa un poco de sus dos hermanos, ambos cabizbajos, como si acabaran de recibir el golpe de una verdad imposible de ignorar. Ranko coge a su hermano Ryouga del brazo, y lo acompaña hasta su habitación, tratando de consolarlo un poco.

- Vamos, Ryouga – le dice. – Seguro que encontrarás a una mujer que te hará feliz, con la que puedas compartir tu vida – completa sonriendo.

- Sí… - murmura él por lo bajo.

- Buenas noches – le desea mientras él abre la puerta y se interna en su habitación, sumida en penumbras. Como su alma, ahora que por fin se ha dado cuenta de que, por mucho que odie la situación, Akane nunca podrá ser suya. Siempre será antes de su hermano. Se deja caer en la cama, derrotado. Pero… todavía no están casados.