-¿Que me has elegido como nakama?
-¡Sí! El viejo me dio a escoger entre cuatro personas y me puso un fragmento de vuestras vidas y te elegí a ti.
-¿El viejo? No entiendo nada.
Me siento en el borde del Thousand Sunny. Usopp se sienta a un lado y Luffy al otro. Sanji se queda de pie delante de mí y se enciende un cigarrillo.
-A ver-me dice Luffy.-hace tiempo salvamos la isla del cielo, una isla que…
-Sé cuál es la isla del cielo.-digo, y sonrío.-Lo sé todo sobre vosotros.
Luffy me devuelve la sonrisa.
-Es verdad. El caso es que un viejo nos dijo que nos iba a recompensar por haber acabado con tantos años de sufrimiento. Nos preguntó qué deseábamos, y yo dije que quería ser el Rey de los Piratas. Porque quiero serlo, ¿sabes? Conseguiré el…
-Luffy, no te vayas del tema.-dice Sanji.
-El caso-continúa Usopp.-es que nos dijo que qué deseábamos para facilitar nuestro viaje. Todos decidimos que queríamos más nakamas, y él nos dio cuatro opciones. Nos dijo que iba a mostrarnos las personas más idóneas para venir a la Era Pirata y convertirse en nuestro nuevo nakama. Dijo que los cuatro conocíais toda la historia de la banda de Sombrero de Paja y la historia de la Era Pirata. Mostraba las facilidades que nos aportaríais cada uno de los cuatro.
-¿Cómo cuáles?-pregunté yo.
-Fuerza, habilidad, inteligencia, valentía…-dice Sanji.
Yo me emociono con eso.
-¿Ah, sí? ¿Y qué facilidades aportaba yo?-estaba tan contenta como curiosa, porque juraría que soy la persona más debilucha, torpe, despistada y cobarde del mundo entero.
Luffy sigue mirándome sonriente y Usopp y Sanji se miran entre ellos.
-Pues…-dicen.
-Ninguna.-dice Nami, que llega detrás.-No aportabas ninguna facilidad.
Me quedo mirándola confusa y ella parece enfadada.
-Nami…-dice Usopp.
-¿Qué? Es la verdad. Fue idea –dice, mientras le propina una colleja a Luffy.-de este tarugo. Nos daba a elegir entre otros dos hombres y una mujer enorme y fuerte, cada cual más hábil que el anterior. No entiendo ni cómo podías estar tú entre las opciones. Nos mostraron el porcentaje de habilidades de cada uno. Uno de ellos incluso llegó al 99% en inteligencia. Y tu mayor porcentaje fue 13%. Y da gracias, porque en fuerza tenías un 2%.

La miro apenada y clavo mis ojos en el suelo.

-Ya…-es lo primero que se me ocurre decir.
-Nami, te estás pasando.-la regaña Usopp.
-Estoy de acuerdo, Nami-swan. Deberías ser un poco más amble, es la más joven de nosotros aparte de Chopper y no sabe ni lo que está haciendo aquí.
-Que me da igual todo eso. Luffy ha tomado esa decisión por sí solo y no nos ha preguntado. Lo único que va a traernos esta mocosa son problemas, una boca más que alimentar, una vida más que salvar. ¿No es así, Zoro?-dice dirigiéndose a la torre vigía. Sigo su mirada y veo a Zoro Roronoa apoyado en la ventana de la torre vigía. Él me mira un instante con indiferencia, ignora a Nami y vuelve adentro. Entonces siento una angustia inmensa en mi interior.-No te ofendas, ¿eh? No es nada personal, Eri. Es culpa de este idiota.-termina la pelirroja.
Niego con la cabeza para decirle que no me ofendo.
-No pasa nada, ya me parecía raro que pudiese ofreceros algún tipo de facilidad.
-A mí me gustaste.-dice Luffy. Los cuatro le miramos. Tiene una sonrisa de oreja a oreja y expresión infantil.-No hubiera escogido a otra persona.
-Encima se ríe de ello…-dice Nami, y se pone la mano en la frente con gesto de hartura.-Seguro que le estabas haciendo caso al idiota de Sanji, que era el único que decía que la escogiéramos a ella.
-No.-dice Luffy, enfadado.-Yo la escogí porque yo quise. Porque tenía algo que los demás no, y punto. Yo la elegí, y yo soy el capitán, ¿no? Pues tema zanjado.
A mí se me escapa una sonrisa de agradecimiento mientras miro a Luffy.
-¡Al menos podrías pedir disculpas!-dice Nami.-Tanto a nosotros como a ella. ¿Le has preguntado si quería venir aquí? No. Es más, está perdida y Chopper ha dicho que ha llorado. ¿Acaso no te das cuenta de que vas a amargarle la vida?
-No.-interrumpo, aunque no me atrevo a mirarle a los ojos. Siento todas las miradas clavadas en mí.-Yo… no podría ser más feliz… que así. Nunca hubiera imaginado esto, pero es como un sueño hecho realidad. El vivir con vosotros es algo con lo que siempre había soñado. Así que tendría que agradecéroslo.
Temo que Nami me mire mal o me eche la bronca, pero me mira sin decir nada más. Todo se queda en silencio hasta que Franky, que observaba la escena desde lejos, se acerca a nosotros.
-¡Di que sí, Eri! Con nosotros estarás bien. Yo mismo te entrenaré si hace falta.
Todos sonríen y yo vuelvo a tener ganas de llorar, esta vez de alegría, pero las aguanto.
-Gracias.-digo, y les sonrío. Después miro a Nami, con la esperanza de que no me odie. Y ella suspira y me devuelve una sonrisa desganada.
-Está bien, está bien… bienvenida seas…
-¡Gracias!-digo, y la abrazo. Luffy y Usopp aplauden, Sanji y Franky ríen.
-¡Eso sí, nada de rascarte la barriga como hacen algunos aquí! ¡Ayudarás a Sanji con la comida, a Franky con las reparaciones del barco o a quien sea para lo que sea! ¡Y no me vale la excusa de que no eres fuerte, ¿vale?!
Aprieto el puño y pongo el ceño fruncido con cara de decisión.
-¡Sí, señora!-digo.
-¡Pero si tú te pasas el día tumbada bebiendo refrescos de Sanji!
-¡Y tampoco es que seas muy fuerte!
-¡Además, el capitán soy yo, Nami!
-¡A callar!
Yo me río ante aquella escena y me siento como en casa sin tener muy claro por qué.

Y tenía la sensación de que ese vacío que dejó Ace en mí cuando se marchó se iba llenando muy poco a poco.