Hola de nuevo, bueno aquí esta el nuevo capitulo, no tan tarde como el anterior pero en fin.

Gracias a todos los que me pidieron que lo continuara y a los que escribieron reviews, en verdad me ayudan y motivan a continuar escribiendo, en realidad nunca he abandonado este proyecto. Es solo que a veces me cuesta obtener la inspiración para ponerme a escribir.

Gracias también a Shimmy Tsu por sus consejos y sugerencias, en serio me sirvieron para hacer este capitulo un poco mas decente (Eso espero).

Cualquier queja, sugerencia, consejo o piedra que quieran lanzarme no duden en dejarla en los reviews y yo gustoso los tomare en cuenta.

Bueno, no los aburriré mas y ahora los dejo leer este nuevo capitulo. Espero que lo disfruten


Capítulo 9: El Origen del Mal Parte 2.

Pasó un largo tiempo desde que el pequeño Shetani se unió a la manada, ahora ya estaba mucho más crecido, llegando casi a finales de la adolescencia. La joven pantera parecía ser feliz con todos a su alrededor, su padre y su hermana lo amaban a pesar de no haber conexión sanguínea o siquiera ser de la misma especie. Por otro lado, los jóvenes leones constantemente se burlaban de el por no ser un león, aunque trataba de ignorar estas burlas, no podía evitar sentirse excluido por no pertenecer a la raza de los leones.

– ¡Shetani! ¡Iremos al ojo de agua a ver si tenemos suerte en cazar alguna gacela!—Uru le gritaba a su hermano desde lejos. Ella estaba junto a otros leones y leonas de menor edad pero tamaño casi igual al de un león adulto.

–Uru, no llames al "Cara de hollín" su pelaje nos delatara— Dijo un joven león que estaba al lado de Uru, de pelaje color crema y melena poco crecida del mismo color.

– ¡Cállate Fakhi!—Exclamó Uru molesta al joven león.

— ¡Los alcanzare después!—. Gritó Shetani echado sobre una roca tratando de fingir una sonrisa.

— ¡Tomate tu tiempo!—Gritó Fakhi burlándose.

— ¡Cállate!—Gritó Uru más molesta que antes. — ¡Te esperamos!—Cambió el tono hacia su hermano con uno más dulce.

— ¡Claro!—Dijo Shetani agachando su cabeza y poniéndola sobre su pata con una expresión molesta.

La joven pantera observaba al grupo de leones alejarse lentamente. Normalmente se sentía cómodo y tranquilo estando cerca de su hermana, pero había algo en la actitud de ese Fakhi que simplemente no podía soportar. Al ser una pantera y el un león, era notablemente más pequeño en tamaño y probablemente tenía la desventaja en una pelea.

En una pradera no muy lejos de ahí, el grupo de dos leones y tres leonas acechaban a un pequeño grupo de antílopes que pastaban tranquila y despreocupadamente.

—No hagan ruido—Susurró Uru agazapada entre la maleza. —Hay que acercarnos más. Fakhi, no hagas nada estúpido.

—Lo que digas princesa.

Después de acercarse un poco más, uno de los antílopes levanto rápidamente la cabeza poniéndose alerta, algunos otros hicieron lo mismo.

—Vean esto—Fakhi se lanzó contra los antílopes, los cuales lo anticiparon y les dio tiempo de huir. Fakhi, como salió antes, iba más cerca de uno de los antílopes al final de la manada. Cuando puso sus garras sobre el lomo del animal, este lanzó una patada hacia atrás, golpeándolo justo en la mandíbula, debido al aturdimiento, cayó al suelo dando varias vueltas y levantando algo de polvo.

Después de unos segundos, llegó el resto del grupo, todos se reían de la mala suerte del joven cazador inexperto, excepto Uru, quien lo miraba con una expresión de Te lo dije, No hizo falta decir eso para que Fakhi se diera cuenta que él había arruinado todo.

—Y… ahí va nuestra cena—Dijo otro león sarcástico mientras observaba a la manada alejarse— ¡Gracias Fakhi! Probaste que no solo hacen falta garras, sino también cerebro—Después de decir esto, le dio un pequeño golpe en la cabeza con el puño. Fakhi trataba de arreglarse la mandíbula ligeramente desencajada.

— ¡Ahhh!—Con un solo movimiento, Uru tomó su mandíbula y la presionó, poniéndola otra vez en su lugar, pero no sin antes provocar un intenso dolor a Fakhi.

—Eres un imbécil ¿Lo sabias?—Dijo Uru sarcásticamente.

— ¡Bien! ¡Lo siento!—Exclamó Fakhi.

— ¡Vaya que lo sentiste! Ese antílope sí que sabía patear—. Agregó otra de las leonas, haciéndolos a todos reír, excepto a Fakhi obviamente.

—Vamos a casa, dudo que haya más mandas por aquí… el estruendo de la cabeza de Fakhi en el suelo los debe haber asustado—Agregó nuevamente el otro león.

—Ha-ha, muy graciosos—Dijo Fakhi molesto.

Todos comenzaron a caminar en dirección a la Roca del Rey. En el camino pasaron cerca de un poblado árbol. Fakhi iba hasta atrás, refunfuñando molesto por lo que había pasado hace algunos momentos.

Cuando pasaba junto al árbol, algo oscuro cayó sobre él, sometiéndolo fácilmente. Volteó lentamente para ver a su atacante, quien resulta ser nada menos que Shetani, quien lo miraba con una sonrisa un tanto aterradora.

— ¡Ha!—. Rió Shetani— ¿Con que mi pelaje me delataría? Pude haberte desgarrado la garganta si lo hubiera deseado.

—Q…Quítate de encima—Titubeó Fakhi, sin hacer contacto visual, en su voz se notaba una combinación de frustración e intimidación.

Shetani no dejaba de mirarlo, sentía en ese momento una sensación de poder sobre Fakhi, parecía gustarle mucho tener a un león sometido e indefenso bajo sus garras.

— ¡Shetani! ¡Eso fue increíble!—Exclamó Uru rompiendo los pensamientos de Shetani.

— ¿Ehh?—La pantera volvió en sí y volteó hacia su hermana, al mismo tiempo notó que los demás leones y leonas lo miraban asombrados de igual manera que Uru. Finalmente liberó a Fakhi, quien se levantó rápidamente tratando de disimular la vergüenza.

— ¡Deberías venir con nosotros más seguido! nos haría bien esas maniobras de sigilo, Shetan—Exclamó uno de los leones.

— ¡Se llama Shetani!—Lo corrigió Uru.

—Oh… lo siento.

— ¡No! ¡No! ¡Shetan se oye mucho mejor!—Exclamó la joven pantera emocionada.

— ¿Shetan? Pero ese no es tu nombre—Respondió Uru.

—No te preocupes, solo es una letra. Además no sería más que un simple apodo—Argumentó Shetani.

—Está bien, si así lo deseas—Agregó Uru no tan convencida.

— ¡Muchachos!—Gritó Aidizi, quien llegó volando muy agitado.

— ¿Qué sucede? —Preguntó Uru mostrando preocupación.

— El Rey Mohatu solicita la presencia de sus hijos Uru y Shetani de inmediato en la Roca del Rey.

— ¿Pasó algo, Aidizi?

—Nada grave, un viejo amigo de su padre acaba de llegar, y el Rey quiere que estén ambos ahí para conocerlo—Explicó la pequeña ave azul.

—Ya veo, bien, iremos en seguida—Respondió Uru.

—Como diga, Alteza—Haciendo una pequeña reverencia, Aidizi regresó volando por donde vino.

—Bueno chicos, creo que la fiesta se acabó por hoy—Dijo Uru de forma seria dirigiéndose al pequeño grupo de leones y leonas detrás de ella y Shetani.

Después de que todos se despidieran y cada quien se fuera por su camino, Uru y Shetani regresaron juntos a la R

— ¿Sera necesario que estemos ahí?—Preguntó Shetani a su hermana.

—Oíste a Aidizi, lo mejor no será hacer esperar a papá—Contestó la joven leona a su hermano menor.

—Está bien—Dijo Shetani algo entristecido. Parecía que acababa de ganarse final mente el respeto de otros leones en la manada al humillar de esa forma a Fakhi, ahora se sentía más admirado que antes. A pesar del amor incondicional de su padre y hermana, Shetani parecía buscar otro tipo de aprobación, una que débilmente saciaba aplastando hormigas y ocasionalmente torturando a otros animales con un lugar más bajo en la cadena alimenticia. Él sabía que esto no sería bien visto por los miembros de su familia, así que lo mantenía oculto, como algo que estaba mal, pero que lo hacía sentir bien, aunque nada de eso se comparaba a la sensación de poder al tener a un león perfectamente sano sometido bajo sus patas.

—No te preocupes, mañana volveremos y esta vez nos acompañaras, así podremos ver tus maniobras de caza y tal vez nos enseñes algo—Dijo Uru tratando de animarlo.

—No lo sé, aun no soy muy bueno.

— ¿Pero de que hablas? La forma en que tomaste desprevenido a Fakhi, pareció algo hecho por un cazador experto.

—Se lo tenía merecido, eso y más—Dijo Shetani hablando con un tono más siniestro.

Uru no se sintió bien con ese comentario por parte de su hermano.

—Shetani, sé que le guardas rencor a Fakhi porque te ha molestado desde que éramos cachorros, pero la venganza nunca es la forma de alcanzar la paz, solo te traerá más dolor, y nunca podrás ser feliz. Lo mejor es perdonar y seguir adelante.

Shetani no estaba de acuerdo con lo que su hermana pensaba, el sentía que todos debían recibir lo que merecían, no le gustaba ser piadoso ni comprensible con otros fuera de su familia, sin embargo, no le gustaba ver a su hermana o a su padre mortificarse por verlo tomar un mal camino, así que simplemente fingía estar de acuerdo con ellos y guardar dentro de si lo que en verdad sentía.

—Tienes razón, perdón por hablar así, es solo que a veces me dejo llevar por mis emociones—Dijo Shetani al mismo tiempo que el fantasma de una sonrisa pasaba por su rostro.

Las mentiras que le decía a su familia le quemaban la boca cada vez que las recordaba, pero para él era preferible a que lo vieran como un monstruo por su forma de ser, además de por su apariencia oscura, que a pesar de ser de un tamaño menor a la de la mayoría de los leones, en ocasiones intimidaba a los cachorros de la manada, eso contribuía aún más en sentirse aislado y solo la mayor parte del tiempo.

Poco después de una corta caminata, llegaron a la Roca del Rey. En la entrada de una de las cuevas estaba el rey Mohatu, acompañado de un grupo de leones y leonas.

— ¡Aquí están!—Exclamó el Rey al ver a sus dos hijos acercarse—Jarus, ellos son mis hijos, Uru y Shetani—Niños, él es el Rey Jarus, un viejo amigo que hace mucho no veía.

—Es un placer, señor—Dijo Uru haciendo una ligera reverencia.

—El placer es mío Uru—Dijo el rey educadamente. Luego volteó y miro fijamente a Shetani, entonces su expresión cambió de cordial y relajada a una mirada con algo de desdén y hasta un poco de repugnancia.

—Un leopardo negro… hace tiempo que no veía uno—Fue todo lo que el rey dijo. Shetani bajó un poco la mirada avergonzado—Como sea. Uru, te quiero presentar al menor de mis hijos, el príncipe Ahadi—Un joven león de melena oscura y pelaje amarillo dio un paso al frente.

—Es un verdadero gusto conocerla, princesa Uru—El joven león se acercó a Uru, quien se sorprendió ligeramente al ver al león de cerca. Era bastante atractivo, y a simple vista era educado y cortes, cosa que los leones de la manada no eran.

—Ohh… lo mismo digo… ehh… príncipe Ahadi—Titubeó un poco Uru.

Luego Ahadi volteo hacia Shetani.

—Príncipe Shetani, es un gusto conocerlo también—Dijo Ahadi casi con la misma cortesía que con Uru, a diferencia de como lo había hecho Jarus momentos antes

—Igualmente—Respondió Shetani simplemente pero con un tono cordial para no sonar tan frio.

En ese momento, Ahadi retrocedió y volvió a su lugar junto a su padre.

—Bien, espero que tu estadía en nuestras tierras sea de tu agrado, Jarus—Dijo Mohatu.

—No dudo que lo será viejo amigo, hablaremos más tarde—Después, Jarus se retiró junto con su hijo y los demás leones que lo acompañaban, dejando a Mohatu, Uru y Shetani solos.

—Sé que Jarus a veces puede ser algo orgulloso, pero no es un león malo—Dijo Mohatu dirigiéndose a su hijo menor.

—No le sé, padre. La forma en que me miro, parecía como si me repudiara, como si me odiara.

—No es eso, hijo. Jarus a veces parece tenerle miedo a lo que no conoce, pero no debes preocuparte por eso, se le pasará después—Argumento Mohatu— ¿Y a ti que te pareció el joven príncipe, hija?

—Está bien, supongo—Respondió Uru disimuladamente.

— ¿Entonces te agradó?

—Parece educado, a diferencia de su padre.

Mohatu rió ante ese comentario—Muy bien, está oscureciendo rápido, será mejor que entremos a descansar.

Dicho esto, los tres entraron a la cueva al mismo tiempo que los últimos rayos de sol acariciaban la punta de la imponente Roca del Rey.

Un poco más tarde esa noche, todos dormían plácidamente, excepto Uru, a quien le inquietaba algo.

— ¿Papa?—En ese momento despertó a su padre, con cuidado de no despertar a alguien más.

— ¿Qué pasa hija?—Respondió Mohatu despertando.

—Exactamente, ¿Por qué vinieron el Rey Jarus y su hijo?

Mohatu suspiró y tardó unos segundos en contestar.

—Bueno, Jarus y yo somos amigos desde que éramos cachorros, aunque éramos de reinos diferentes nos hicimos amigos muy rápidamente, casualmente él era el príncipe del otro reino, y cuando se convirtió en rey hicimos una alianza entre los dos reinos. Ahora él quiere que esa alianza sea más fuerte. Es por eso que trajo al menor de sus hijos, él quiere…

— ¡¿Qué seamos pareja?!—Uru completó la frase antes de que su padre la acabara, por suerte, su grito no despertó a nadie.

—No te preocupes, Uru. No te obligare a hacer nada que no quieras—Mohatu trató de calmar a su hija.

—Pero yo no sé si lo amo, ni siquiera lo conozco.

—Es por eso que no fijamos un plazo, tomate tu tiempo para conocerlo. Y si nada resulta como deseas, encontraremos otra forma de unir nuestros reinos.

—Está bien, gracias por ser tan comprensivo papá.

—Tú y tu hermano son lo más importante para mí, nunca los obligaría a hacer nada que les hiciera daño.

En ese momento ambos miraron a Shetani, quien dormía de espaldas a ellos.

—A veces Shetani me preocupa—Dijo Uru mirándolo.

—A mí también. Casi siempre lo veo tan distante y solo, solo espero que no tome un mal camino—Dijo el rey Mohatu con preocupación.

—Tratare de hablar con él después. Además, parece comenzar a ser más sociable. Mañana iremos de cacería, espero que se nos una esta vez.

—Me parece perfecto, siento que tu hermano nos necesita ahora más que nunca. No debemos dejarlo solo.

—Yo pienso igual papa. Buenas noches.

—Buenas noches, hija.

Finalmente, ambos cayeron dormidos. Shetani fingiendo haber estado dormido, lo había escuchado todo, simplemente se limitó a sollozar en silencio, procurando no despertar a nadie. Su cabeza era un huracán de pensamientos que le imposibilitaba conciliar el sueño al menos un segundo. Lloraba porque se sentía reprimido. De alguna forma, no encajaba en ningún lugar, nadie además de su familia lograba entenderlo, además de ellos, nunca había tenido un amigo de verdad.

Continuara…