—Hay que reunirse ahora mismo. Recojan todo y vamos a buscar a esos dos para advertirles —La visión de un espectro por primera vez, lejos de ser un suceso interesante (como siempre imaginó que sería ver un fantasma), era peor que los muertos vivientes. La mirada hueca de la niña, de rostro ladeado, ojos oscurecidos y tez enfermiza no se le olvidaría hasta sus últimos días. Además no se le ocurría lo que podrían hacerles, o cómo podrían defenderse de… aquello.
Mientras las chicas recogían las cosas, Sasuke vigilaba en caso de que atacaran. Se sentía tonto desenvainando su espada contra una aparición, pero sin ella se sentiría indefenso. Hinata tomó el bolso de Naruto, lo aferró con una mezcla de pena y añoranza. Ino se las arreglaba para reunir lo que podía sin soltar su enorme paraguas.
—¿Listas?
—Hai.
—Cualquier ruido que hagamos en adelante entorpecerá cualquier intento de localizar al enemigo. Vamos.
Se disponían a buscar a Naruto y Sakura para salir de ahí a un lugar abierto, pero ellos llegaron por su cuenta.
—También la vieron, ¿eh? —Dijo Sasuke mirando entre el follaje. No se atrevía a darle la cara a ninguno de los dos.
—Sí. Una niñita de yukata roja —Sakura se oía desvanecida. Tampoco se atrevía a mirarlo a la cara.
—O sea que son dos. La que vimos nosotros vestía de blanco… Vámonos de aquí.
Así hicieron. La formación dejaba a Sasuke al final y a Naruto al frente. En contra de la voluntad de Hinata, fue puesta junto a Naruto; siguiendo las instrucciones originales del líder, ella debía ser los ojos del grupo, apoyada del rubio, el de mejores reflejos. Sakura no quiso separarse en ningún momento de Ino, nunca se había aliviado tanto de tenerla al lado. La tarde caía sobre ellos, devorando los rayos plateados del cielo. El día pasó a ser un atardecer púrpura, de densos nubarrones cargados de infinitas gotas.
Una vez más Hinata comenzaba a cansarse. Si bien ya había podido dormir un poco no descansó su byakugan desde que habían empezado esa última jornada de viaje. La situación era más desesperada y no podían bajar la guardia. Un par de horas más, sólo eso...
Ino se daba cuenta de lo tenso que era todo. Sentía mucha curiosidad por lo que pasaba, pero tendría que esperar hasta llegar a aquél río para preguntarle a la frentona. Le daba un poco de pena el pensar que ella estaba sobrando. No, tenía que pensar en Chouji, en cumplir las órdenes de Shikamaru, en no dejarse vencer por Sakura. No debía desanimarse.
Sakura se sentía como un autómata. Su cuerpo corría por entre los árboles siguiendo el acelerado ritmo de la marcha, pero estaba tan ida que no pensaba en nada. Su pecho se oprimía. Se sentía una arpía manipuladora. Miraba al frente a Naruto, su amigo. Ni él ni Hinata se merecían que ella se metiera entre los dos (aunque Naruto obviamente no tenía idea de cómo se sentía ella por él). Encima, también estaba Sasuke. Algo le decía que él era el que le había tendido la trampa y ella había caído redondita. No le importaban las apariciones ni los cadáveres a punto de tirárseles encima, ella era la orgullosa pupila de Tsunade, la Godaime, y heredera de toda su sabiduría y fuerza. Estúpido Sasuke, si pudiera ponerle las manos encima le daría un buen... beso... sus labios, su cuello, su abdomen... se aferraría a su bien fornido cuerpo y no lo dejaría ir nunca. Algo se vislumbró en su cabeza. Era verdad, si sus ojos negros decían una cosa y sus palabras rasposas otra, entonces... le preguntaría a su cuerpo, a ver cuál de los dos le decían la verdad. "Te arrinconaré, Uchiha. No te salvas de esta, maldito bastardo".
Naruto sentía la respiración de Hinata agitada. Otra vez se exigía demasiado. Nadie se lo había pedido, pero ella en ningún momento pareció desactivar su byakugan. No sabía bien cuánto chakra le costaba mantener su jutsu, pero era claro que la tenía en las últimas. La tarde se convertía en noche, habían sido varias horas desde que habían partido del lugar donde vieron a esa escalofriante mocosa vestida de rojo. Pensó en lo que había pasado antes de eso. Le había contado su problema con Hinata, sin omitir nada. Sakura lo escuchó y lo aconsejó bien, pero después...
—... sólo haz lo que te dije y estará bien —Sakura miró a la nada, tomando un aire soñador—. Así que de besar a Sasuke pasaste a besar a Hinata, jajaja. Tienes buen gusto, ambos son guapos.
—No te rías, fue un accidente. Tiene la mano tan pesada como tú.
—Jaja, por lo menos estás progresando. ¿Sabes? Creo que el siguiente beso debería ser con alguien que de verdad te gusta —Naruto se puso nervioso al escuchar eso, ella sabía quién le gustaba. Se hizo el desentendido y miró para otra parte. Sintió su rostro tibio cerca de su mejilla, al dar la vuelta allí estaba ella. Ese fue su segundo beso del día, con una segunda kunoichi. No había sido igual, pero no sabía si era mejor o peor. ¿No debería haber sido obvia la respuesta?
Condenada pregunta. Claro que debería ser obvia la respuesta, pero ésta se escapaba de todo pronóstico. Tenía un beso furtivo con una chica que apenas conocía contra un beso con el consentimiento de aquella que le atraía desde que era un niño, ¿y no podía saber decir cuál era mejor? Además estaba el golpe que le había dado Sasuke. Por ahora se jugaban la vida en la misión, pero más adelante con seguridad se lo cobraría. No quería saber nada más de Sasuke o Sakura sino hasta que arreglara ese lío de mierda con Hinata.
Finalmente los aplastaba la oscuridad absoluta. Habían avanzado bastante, llegarían antes de lo previsto. En cualquier momento aparecería el río aguardando por ellos. La hora más peligrosa sería esa, la nocturna. Sasuke estaba consciente de que sin chakra que advirtiera la presencia del enemigo cualquier ataque tenía altas probabilidades de terminar en bajas. Miraba la cabellera rosada frente a él. Cuánto deseaba que ese amor muriera dentro de él, cuánto deseaba que ella dejara de amarlo con igual intensidad. Miró al rubio encabezando el grupo. Le esperaba su revancha, lo sabía; el puñetazo que le había dado no le saldría gratis, pero no le importaba. Sólo esperaba que fuera a su cara, a ver si le podía despejar un poco la neblina en su cabeza.
—Ahí está... Naruto-san, puedo ver el río, está a cinco kilómetros de acá... —Decía Hinata sin rencor en la voz pero como si fueran extraños.
—¡Ah... bien! —"¡¿Ahora soy Naruto-SAN?", reclamó en silencio. Cualquier opinión que ella tuviera ahora de él era de esperarse no muy halagadora y lo comprendía, pero aún así el cambiarlo a san le dolía un poco. Paciencia, se apegaría al plan.
Ya lo divisaban. Ahí estaba el río. Había al menos dos kilómetros entre ambas orillas, y daba la vuelta alrededor de un empinado cerro al otro lado, perdiéndose en la niebla que comenzaba a acumularse. El frío se hacía sentir más fuerte.
Llegando a la ribera se instalaron en lo que quedaba de una gran casa tradicional nipona: espaciosa, con forma de U cuadrada, rodeaba un amplio patio descuidado y estaba cercada por gruesos muros de piedra. Era ideal, los cubriría de la lluvia y les daría abrigo. Bueno, en cualquier otra misión lo habría sido, pero la casa se encontraba en un estado de penumbra y deterioro que le daba un aspecto terrible, sobre todo al recordar que se enfrentaban a muertos vivientes y fantasmas. A esas alturas, si un demonio del mismísimo infierno venía por sus almas sería la cereza de la torta.
Se instalaron en lo que parecía ser el estar principal. Sasuke les indicó que uno debería hacer guardia hasta que llegaran los otros. Ino, al saber que aún no había llegado el momento de hablar con su amiga se ofreció en seguida; estaba cansada de ese cuarteto en el que ella sobraba. Salió y se instaló con su gran paraguas en un corredor que daba al patio. Como la entrada daba al río (estaba inundada por la crecida producto de la lluvia) era el mejor lugar en caso que los atacaran. Grandes árboles rodeaban los muros, era un oasis entre la espesura negra, densa, misteriosa.
Los que quedaron adentro se sumieron en un silencio sepulcral. Sakura se proponía tentar a Sasuke por el traicionero sendero de la carne, pero lo necesitaba a solas. Naruto se sentía más torpe que nunca al saber que había llegado su oportunidad de ejecutar "el plan" (o sea hablar con Hinata). Sasuke adivinó sus intenciones, no por nada eran los mejores amigos y rivales, pero se lo impediría. Siempre se imaginó quedarse en privado con Sakura en una casa abandonada, y era precisamente por eso que no quería que los dejaran solos. A su vez la pelirrosa adivinó lo que evitaría el ojinegro apenas el rubio le pidiera a la peliazul hablar con ella (la cadena de los pelos de colores), pero no lo dejaría; esa era su oportunidad. Y finalmente estaba Hinata, quien inocentemente se ponía de pié para ir a acompañar a Ino para que no estuviera sola en la lluvia.
—Sakura, ve con ella.
—Mejor que vaya Naruto.
—Te lo ordeno.
—Hinata no vayas, Naruto tiene algo qué decirte.
—¿Nani?
—Eh... etto... es verdad, Hinata-chan, necesito hablar contigo... Y tú no te metas, teme, nadie te necesita como líder.
—Me lleva el diablo, haz lo que quieras, dobe.
—¿Y entonces Hina-chan?
—Esto... Bueno… Vamos...
Victoria para Haruno y Uzumaki. Para coronar su triunfo el ojiazul tomó la mano de la kunoichi de ojos de plata igual que lo había hecho el teme y se la llevó a una habitación lejos de ahí. Igual que Sasuke, él se proponía demostrarle que la protegería, no quería hacerle ningún daño. Sakura los vio irse saboreando la soledad para ella y su odioso amado. Si él no la amaba seguiría conservando su castidad el día de mañana, pero si era lo contrario...
Sasuke sintió un escalofrío desde lo más profundo de su ser trepando por su espina dorsal hasta su nuca. Esa mujer se proponía algo perverso. Se volteó en dirección contraria a ella. Mala idea. Sakura se acercó a él abrazando su espalda, se encargó de que sus maduros pechos se masajearan con su cuerpo, que comenzaba a recibir el mensaje de lujuria que trataba de comunicarle. Le susurró apenas al oído "No me importa si no me quieres, con esto está bien". Acercó su boca a su cuello y le plantó un pausado beso. Sasuke no reaccionaba, lo único que podía hacer para controlarse era evitar moverse. Los labios de la intrépida doncella se separaron dejando que su lengua hiciera contacto con la piel del joven, deslizándose a su oreja. Jugó con su lóbulo mordiéndolo y se separó un poco. Su respiración era notoria, igual que la de Sasuke. Ya comenzaban a acalorarse un poco.
En otra habitación estaban Hyuuga y Uzumaki. Ni sospechaban lo que le estaba haciendo Sakura al Uchiha. Naruto tomó ambas manos de Hinata entre las suyas y la miró serio. Recién ahora sentía que tenía el valor de hablarle.
—Nee, Hinata-chan... lo de hoy no fue planeado, nada de lo que pasó contigo o con Sakura-chan fue algo que haya hecho a propósito o con malicia. Si crees que estoy jugando con las dos quiero que sepas que yo...
—Sí, lo sé. Bueno, sé que lo que pasó... contigo... fue un accidente. Sé que no querías que pasara, hablé con Sasuke-kun y me dijo que no eras ese tipo de persona. ¡No es que no supiera eso...! Yo... —No podía mirarlo a los ojos, estaba tan cerca— Yo sé que te gusta tu amiga, me siento... feliz por ti. Les deseo lo mejor.
—¿Qué...? Ah, no. No te preocupes por ella, debí saber que nunca dejaría de gustarle el teme —Su sonrisa era triste. Acordarse de la cara de la ojijade después de besarlo lo carcomía.
—Am, lo siento.
—El que lo siente soy yo. Fue tu primer beso, ¿verdad? Jeje, te apuesto que de haber sabido que sería así...
—¡No! Tú nunca me desagradaste, Naruto-kun —Al oírla llamarlo así el rubio se alegró de golpe— Cuando todos demás te apartaban en la academia... Tú sabes. Bueno, lo que quiero decir es que... por ser el primero, lo que lamento no es con quién fue, sino cómo fue... —¿Qué carajos estaba diciendo? ¡Eso parecía una confesión!
Al oir eso la abrazó apretado. Los oídos de Hinata eran ametrallados por un omnipresente "Tum-tum, tum-tum, tum-tum..."
Por mientras, en la otra habitación, Sakura tenía sus manos en el haori del hombre en frente suyo. Lo bajó hasta despojarlo de ropas de la cintura para arriba. Se puso delante de él y lo empujó hacia atrás, aprisionando su torso entre sus piernas. Puso sus caderas sobre su pelvis, sintiendo el sexo de cada uno en contacto con el otro. Bajó su rostro lentamente, rozando labio y labio. Lo besó al tiempo que le mordía un poco el labio inferior. Separó sus labios dejando salir su lengua, que Sasuke recibió dentro de su boca y sacando la suya también al encuentro. Contra eso no podía el azabache, había resistido todo lo humanamente posible. La tomó por los hombros fuertemente mientras continuaban con ese beso francés, atrayendo su torso para sentir su calor sobre él. Bajó una mano hasta posarla sobre esa hermosa cola que lo traía loco.
—Te odio, Uchiha —Le dijo ella sonriendo con malicia apenas se pudo separar un poco de sus labios.
—Sólo cállate...
Le sacó la camiseta dejando el delicado encaje de su ropa interior al descubierto. Besó por sobre las flores bordadas su piel y se deshizo finalmente del odioso sostén. Lamió uno de sus suaves pechos mientras que apretaba y masajeaba con la mano el otro. La joven arqueó su espalda soltando un tímido gemido. Una de las manos del joven sostuvo su cuello por detrás para evitar que se alejara de él, tomó distancia del torso de Sakura y vio la expresión de placer adornando su bello rostro, algo invaluable.
Al otro lado de la casa una escena mucho menos audaz se desarrollaba. Naruto no había soltado a Hinata y no quería hacerlo.
—Estás fría.
—Es que ha hecho frío todo el día, disculpa...
—No es que me moleste, es que te vas a gripar —Pensó que si iba a arriesgarse lo mejor era ahora. Tenía que disipar esas dudas que tenía respecto a esos dos besos—. Hinata, si pudiera arreglar ese horrible primer beso lo haría. ¿Me dejas?
—N... no es necesario,...
Para él eso era un sí. La volvió a tomar de las manos y la hizo bajar hasta quedar sentados frente a frente.
—Cierra los ojos, ¿bueno?
—Naruto-kun, no es necesario, en serio... por favor...
—Ahh... bien —Hinata se sintió decepcionada y aliviada con su respuesta. Suspiró mirando al suelo bajando la guardia, y justo en ese momento Naruto subió la banda con la placa de la Hoja que tenía en su cuello vendando sus ojos, asegurando el nudo. Puso sus manos sobre sus mejillas sosteniendo su rostro, ella no se movió—. Voy a tratar de hacerlo bien, si me vuelves a pegar lo entiendo.
La pobre chica no sabía qué era más increíble: si lo que estaba pasando o lo endeble que sentía su cuerpo en ese momento. Ninguna palabra, hizo un esfuerzo tremendo por sonreír, tímidamente. Tenía los puños apretados sobre sus rodillas. No debió esperar mucho antes que llegara el tacto de la boca más anhelada del mundo. Naruto probaba sus labios como si fuera una fruta. Movió sus manos poniéndolas sobre las piernas del rubio acercándose más a él, prolongando el beso. Cuando se separaron ella se quitó la banda de sus ojos y lo miró más colorada que nunca.
—Gracias —Le dijo a la nada.
—Lo siento, Hinata.
—¿P...Por qué?
—Es que... —Tragó saliva y la volvió a besar. Esta vez la agarró por la nuca y era más agresivo. De labios a la punta de la lengua. Jugar dentro de la boca de la tímida Hinata era exquisito, lo quemaba por dentro. Quería seguir jugando con el resto de ella para seguir quemándose.
Algo le dijo a Naruto que abriera los ojos. Detrás de Hinata estaba la niña de yukata blanca que habían visto antes en el bosque, a menos de un metro de distancia. Era pequeña, como de unos cinco años, su silueta era borrosa; tenía los ojos completamente ennegrecidos sobre unas moradas ojeras, su largo pelo oscuro caía casi hasta el piso, su piel era tan pálida que estaba casi azulina. Tenía una expresión de repulsión, lo miraba con odio. Escuchó su voz dentro de su cabeza: "La vuelves impura. Aléjate de ella".
Sasuke tenía el torso desnudo de Sakura sobre él. Era lo más cerca que había estado de ella y no podía desear ni pensar en otra cosa que no fuera su cuerpo, pero una sensación agria lo invadió de un segundo a otro. Miró hacia arriba y ahí estaba la niña de yukata roja que se les apareció hacía horas atrás. Se asomaba desde un enorme agujero que daba al entretecho, a pesar no verse nítida pudo ver su rostro, su mirada sombría y una cara de aversión casi insoportable. Parecía que le hablaba directamente a su conciencia: "No la toques. Me das asco".
La Dama Azul de Konoha aaahhhh...! xD (se tapa los oìdos y se va a refugiar asustada debajo de su escritorio) pesh, gracias :D ! bueno, este capìtulo... no sè xD espero que te haya gustado :D* ya la cosa se vuelve màs bizarra, pero emm... eso xD creo que ahora me demorarè un poquito màs en actualizar capis, por eso de los reviews... pero intentarè que no pase màs de una semana de uno a otro. y muchas gracias por mencionar mi otro fic! el asunto con K09 es que la fiesta me està dando pelea, estoy estancada en una escena a las tres mil y tantas palabras y no sè còmo salir de ahì. espero solucionarlo luego, terminar el capi y subirlo lo antes posible. por mientras, las actualizaciones con APC debieran seguir su curso normal. gracias por el review :) tate bien, saludos!
anita cullen muchas gracias :D ! pues el asunto con este fic es que sì, estaba en fanfic punto es por ahì por el 2008, pero hace unos meses se borraron muchas cuentas y varios fanfics murieron. fue una masacre D: y muchos autores terminamos indignados y furiosos por todo el material perdido. asì que decidì cambiarme definitivamente acà y continuar con esta historia, porque varia gente quedò colgada en lo mejor de la trama, que es cuando... en fin, no quiero dar spoilers. gracias por el review :) es bueno reencontrarme con viejos lectores ^^
tomatito ahh! xD me van a matar de un infarto xD ! uhh sì, yo sè que nos gustan los lìos amorosos, son lo mejor! y las làgrimas y los gritos y la pasiòn desenfrenada D: ! no, no tanto... pero casi :B me alegro que te guste, espero que te haya gustado este capi :) gracias por el review! saludotes!
y sè que nadie lee las notas del autor, asì que ahora mismo podrìa insultarlos y no se enterarìan xD què genial, no?
creo que lo harè algùn dìa...
