(A/N)

Estoy feliz porque recibí más reviews. Gracias a ME GUSTO(xD) metafora89 y kMila-san :D

Oh! Y asterlicia09 cumplió años. Considera este cap. un regalo atrasado n.nU. Felicidades!!

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Disclaimer: Naruto no es mío.

Setting: El mismo universo de Naruto, cambiando MUCHO la historia.

Parejas: ItaDei. leve TobiDei, indicios de SasoDei en el pasado. SasuNaru.

Rating: M. (por que no quiero volver a cambiarlo)

Advertencias de este Capitulo: nada recalcable. Shounen-ai

Conteo de Palabras: 2814

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Capítulo 8:

Arte

Agua caía en su cuerpo desnudo, el calor de ésta espantando el frío que había adquirido por exponerse a la lluvia, y aunque disfrutaba enormemente la sensación en su piel, no podía importarle menos en ese momento. Cabello rubio se pegaba a la piel de su cuello y espalda por el agua. Estiró su mano por afuera de la regadera, y agarró una de las toallas blancas que estaban colgadas y que estaban a su disposición, según le había dicho Gaara.

Secó despacio su cuerpo, mientras pensaba en lo sucedido esa mañana.

Había besado a Itachi Uchiha.

Dio un suspiro y empezó a secar su largo cabello dorado. No supo que es lo que había sucedido. No podía responder su propia pregunta de "¿por qué?". Simplemente su mente estaba en auto-piloto, y sintió esas insanas ganas de sentir sus labios contra las suyos, de tenerlo cerca. No se entendía a él mismo. Acababa de conocerlo, y ya estaba comportándose como un tonto adolescente enamorado. Se suponía que su misión era ayudarlo a encontrar el anillo y nada más. ¿Qué había en él tan especial? No podía darse el lujo de tener algo (lo que sea que fuese) en esos momentos.

Oh, y no se podía de olvidar de Tobi…

De alguna forma agradecía que fueran los chicos los que los encontraron y no el idiota de Tobi. No lo dejaría en paz ni un momento si supiera el remolino de emociones que le estaba provocando el Uchiha. Y Tobi podía ser un verdadero bastardo cuando se lo proponía…

Amarró la toalla en su cintura y abrió la puerta del baño, haciendo que un poco del vapor de su ducha se escapara en la casa. Mantenía su vista baja, mientras se dirigía a su habitación.

Pensaba que nunca se iba a volver a sentir así. No desde Sasori. Pero de alguna forma, cuando estaba con Itachi, se olvidaba de todos y todo, y se sentía protegido. Ese aire peligroso y altivo que desprendía, lo encontraba altamente excitante. Su forma de hablar, extremadamente educado, y que con solo unas palabras pudiera hacer un millón de cosas; desde burlarse discretamente, demostrar su superioridad. Encantarte totalmente; todo eso venía junto a la seriedad agobiadora y la actitud de nada-me-importa…

Y aún así…se sentía tan bien estar junto a él.

Con un suspiro de resignación, su mente aún llena de preguntas y más, abrió la puerta de su habitación.

Sus ojos casi se desorbitan y pudo jurar que algo resbalaba de su nariz, mientras un sonrojo ocupaba sus mejillas.

Itachi estaba en su habitación, quitándose la camisa (lentamente), y su cabello negro estaba suelto, de una manera relajada. Pudo manejar cerrar su boca a tiempo antes de empezar a babear, y miró a Itachi, no seguro de si estar enojado porque estaba en su habitación, o cerrar su puerta y aprovechar…

-¿¡Itachi!?

Decidió hacer lo primero.

El aludido volteó y miró al rubio.

Un rubio mojado, advirtió con interés. Un rubio mojado y solo con una toalla. Un rubio mojado y solo con una toalla, parado en la puerta de su habitación y con un tierno sonrojo en sus mejillas.

El moreno aclaró su garganta, y señaló suavemente al rubio.

-¿Qué estás haciendo en mi habitación?- usando toda su fuerza de convicción para no perder su compostura y sonrojarse.

Los Uchihas no se sonrojan.

Deidara parpadeó y observó, por primera vez, la habitación. Oh…había estado tan absorto en sus pensamientos, que no se dio cuenta que no entró a su habitación, si no a la de Itachi. Su sonrojo se incremento más, esta vez por vergüenza.

- Si, es tú habitación…- dijo sintiéndose estúpido.

-Así parece.

Hubo un silencio, y Deidara rascó su brazo en incomodidad.

-Creo que me voy, un.

-Si, eso estaría bien.- Estaría bien, pero Itachi no quería que se fuera en lo absoluto.

Deidara volteó, dispuesto a ir a su propia habitación, pero una vocecita molesta le dijo que era ahora o nunca. Mordió su labio y cerró sus ojos, decidiéndose en segundos que tenía que aclarar las cosas con Itachi. Asomó su cara por el marco de la puerta, y se encontró con la mirada inquisitiva del moreno, que ahora estaba junto a él, una mano en la puerta, con la intención de cerrarla.

Deidara rió nerviosamente y dio un poco de espacio entre ellos dos.

-Yo…-mordió el interior de su boca en nerviosismo.-…lo de afuera. No…fue nada. ¿Cierto?

Itachi se sintió secretamente complacido cuando se dirigió a cerrar la puerta, se encontró con un rubio que no se había ido, y lo miraba nerviosamente. Pero al escuchar sus palabras, tuvo que morder su lengua y evitar decirle que cómo pudo eso haber sido nada.

Él rubio obviamente estaba confundido; en un momento él lo estaba besando (porque fue Deidara el que empezó el beso) y al otro le pedía prácticamente que no le prestara atención a eso.

Itachi dio un suspiro.

-No fue nada.-le aseguró.

-Bien, un.

Itachi le asintió y cerró su puerta. Deidara se quedó un momento viendo el pedazo de madera frente a él, antes de darse la vuelta y dirigirse a su cuarto.

Estaba esperando esa respuesta, claro, no hubiera sido mejor de otra forma…

Abrió la puerta de su habitación, y se detuvo en seco, sus ojos abiertos en realización.

¿Entonces por qué le dolió tanto escucharlo?

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-Y esto también lo necesitarán.

Naruto podría caerse por la cantidad de cosas que le estaba proporcionando Temari. La chica estaba feliz de poder ayudar, y prácticamente les estaba regalando su casa entera. El pobre de Naruto era el que cargaba las cosas.

-Temari…-dijo Gaara, después de suspirar por tercera vez.-…solo van a Tori, no al país del Té.

Temari se detuvo y miró mal al pelirrojo.

-Solo les doy lo que necesitan.-se defendió.

-No creo que vayamos a necesitar un oso de peluche y unos…zapatos, un.- dijo Deidara, mientras agarraba dichos objetos y los sostenía con extrañes lejos de su cuerpo.

-Está bien…-dijo la rubia resignada, empezando a quitarle todo a Naruto.

El rubio aspiró el aire que tanto le faltaba a sus pulmones, cuando estuvo libre de los objetos.

-Pero esto si les servirá.-dijo sosteniendo varias abrigos negros.-El camino de Ame a Tori es frío.

Naruto le sonrió y los guardó en su mochila. Sasuke también guardó un par en su mochila, para ayudarle al rubio.

-Entonces…creo que esto es un adiós.-dijo Temari con una sonrisa triste.

-Un hasta luego…-corrigió Naruto.- Un día volveremos, ¡de veras!

Temari rió un poco ante la ansiedad del rubio, Gaara solo sonriéndoles.

Itachi y Sasuke veían como Temari agarraba a Naruto y lo abrazaba fuertemente, luego repitiéndolo con Deidara. Gaara también hizo lo mismo, primero con Naruto, y luego con Deidara. Y cuando se estaban abrazando, el pelirrojo le habló.

-Sigue adelante…-le dijo despacio en su oído-…no puedes pasar toda tu vida lamentándote por una muerte.

Deidara lo abrazó inconcientemente más fuerte.

Después se separaron y el ojiazul le dio una sonrisa de agradecimiento. Gaara se la devolvió, y le asintió.

-Fue un gusto conocerlos.-les dijo Temari a los Uchihas, con una sonrisa. Parecía que estaba al borde de las lágrimas.

-Igualmente.- le dijo Itachi con educación, Sasuke, a un lado suyo, le sonreía a la chica.

-Tengan cuidado.- dijo el pelirrojo, ofreciéndole una mano al Uchiha mayor. Itachi la aceptó y se dieron un apretón de manos. El pelirrojo le dirigió una media sonrisa, y señaló con su cabeza a los rubios. -Cuídalos, en especial a Deidara.

-¡Bien, nos vamos!- dijo Deidara rápidamente, arrastrando a Sasuke y Naruto, un leve sonrojo en sus mejillas, no sin antes dedicarle una mirada de odio a Gaara, a la que el pelirrojo solo le guiñó el ojo, y Deidara bufó molesto.

-¡Adiós!- decía Naruto, aún siendo arrastrado por Deidara, y despidiéndose con su mano.

•--•--•

Una vez que el sol empezó a caer detrás de las colinas y la oscuridad de la noche tomó posesión del camino que estaban recorriendo hacia Tori, tomaron refugio en una cueva que estaba (convenientemente) cerca.

Una media-cena fue hecha rápidamente, simplemente cocinando un poco de carne cruda que habían traído con ellos sobre una pequeña fogata en el centro de la cueva, y una promesa silenciosa que cada uno se hizo a sí mismo de que cuando llegaran a la siguiente aldea tendrían una buena comida. Con eso, empezaron a prepararse para dormir.

Cada uno de ellos, por supuesto, habían utilizado los abrigos como mantos para dormir, y se abrigaban con ellos. Los cuatro se habían recargado en las paredes, en posición de sentados, para dormir, los mayores un poco más cerca de la entrada, donde pudieran ver las afueras de la cueva y el cielo nocturno. El fuego que se había dejado para que quedara por el resto de la noche, era ahora solo una pequeña flama que mantenía la cueva solo un poco mas caliente y la única, muy pequeña, luz que iluminaba la gruesa oscuridad de la noche.

Desafortunadamente, Deidara no podía dormir. El rubio se encontraba temblando, su abrigo aferrado fuertemente alrededor suyo en un intento por bloquear el frío que entraba por olas por la boca de la entrada de la cueva. Al principio, el ojiazul se había movido a más cerca del fuego central, pero rápidamente encontró que primero quemaría su abrigo antes de que le hiciera algún bien.

Ahora, con su cuerpo tembloroso y frío, el rubio miró alrededor de la apenas iluminada cueva. Frente a él, a un lado del fuego, sentados y recargados en la pared, podía ver a Sasuke y Naruto muy contentos, durmiendo juntos, por como obviamente habían encontrado una mejor fuente de calor que la fogata, Naruto había recargado su cabeza al hombro del Uchiha, y una sonrisa adornaba su cara.

Deidara casi suspira fuertemente en su pena, deseando poder dormir así de profundo. Volteando sobre su hombro y observando a su otro acompañante, a una corta distancia detrás de él a su izquierda y un poco más a las afueras de la cueva, se encontraba Itachi, sus ojos cerrados, aparentemente dormido.

Claro, la palabra clave era aparentemente. El rubio sabía que el Uchiha no estaba dormido. Él estaba en alerta, observando silenciosamente sin la necesidad de sus ojos el lugar, cuidando sin permiso del pequeño grupo de viaje. ¿Cómo podía no tener frío? Un escalofrío pasó por su cuerpo, y se encontró levantando sus piernas y pegándolas a su pecho, enterrando su cara entre las rodillas en un intento de recuperar un poco de calor.

Dio un suave suspiro al sentir el ansiado calor cubrir su espalda y hombros deliciosamente, antes de darse cuenta, y abrir en sorpresa sus ojos, de que algo precisamente estaba cubriendo su espalda y hombros (deliciosamente). Levantó su cabeza y se encontró con la roja mirada del Uchiha. También notó con un sonrojo que el moreno no traía puesto su abrigo, si no Deidara mismo.

Itachi había notado desde hacia rato como el cuerpo del rubio temblaba levemente, y que se había acercado a la fogata, en un intento de atrapar un poco de calor. Pero al seguir viendo como temblaba ante el frío, decidió ayudarlo. Sabía que el obstinado rubio no sería capaz de reconocer que necesitaba ayuda, así que no pidió permiso y se movió, quitándose su propio abrigo y cubriendo a la forma del ojiazul con él.

Y cuando vio que sus ojitos celestes se posaban en él, destilando curiosidad y algo más, y un tenue tinte rosado cubría sus suaves mejillas, no pudo evitar darle una muy pequeña sonrisa. Y el sonrojo del rubio se hizo más grande.

Deidara no se esperaba que el Uchiha lo arropara con su propia capa, y menos que le diera una sonrisa. Pero en un segundo desapareció, y de nuevo la máscara de frialdad se colocó en el apuesto rostro del moreno, y se volvió a sentar, su espalda recargada en la pared de la cueva.

El rubio no podía apartar su mirada azul del moreno, su boca dejada abierta ligeramente en un extraño asombro-cuestionamiento. Miró la sencilla ropa del Uchiha y frunció el cejo en confusión. ¿Acaso quería hacerlo sentir mal? Sacudió su cabeza y se paró, colocándose junto a Itachi, y sentándose de la misma manera que él.

El Uchiha lo miró con una ceja levantada, cuestionante. Deidara evitaba cruzar miradas, mientras estiraba sus brazos, y en un movimiento, cubría a ambos con los dos abrigos.

-No te hagas el fuerte conmigo, Uchiha.-le dijo duramente el rubio, acercándose un poco (solo un poco) hacia Itachi, inmediatamente sintiendo el agradable calor de otro cuerpo humano y los abrigos embriagar sus sentidos, entendiendo por qué los menores parecían tan contentos. Claro, el calor era algo por qué estar contento. Continuó. - No eres invencible ni nada por el estilo. Podemos compartir, un.

Itachi no dijo nada, solo viendo como el rubio agarraba la orilla de un abrigo y la juntaba más, tratando de evitar que el calor saliera. Podía notar, por como sus hombros estaban derechos y su respiración cambió un poco, que estaba tenso. Tenso y nervioso. El Uchiha no comprendía muy bien si estaba nervioso por la cercanía, o por la presencia de Itachi.

Deidara decidió en voltear a ver a Itachi, justo en el momento en que lo terminaba de "analizar", y sus ojos se cruzaron. Azul chocando con rojo con fricción y haciendo salir chispas invisibles dentro de sus mentes. El rubio recargó su espalda y cabeza en la pared de roca de la cueva, sin dejar un solo momento de ver a Itachi, mientras el moreno lo imitaba, y se relajaba al igual que el ojiazul. El Uchiha no pudo evitar sentir curiosidad al ver como Deidara reía suavemente para él mismo.

El rubio rompió el contacto de sus ojos, para pasar su vista a las llamas de la ahora casi-apagada fogata, solo una sonrisa siendo rastro de su risa.

-No tendríamos este problema si tuviéramos tu anillo, un…

Itachi lo miró interrogante, mientras fruncía su entrecejo.

-¿A qué te refieres?-le preguntó.

Deidara se encogió ligeramente de hombros.

-El gorrión rojo Suzaku. Capaz de copiar los poderes de cualquier otro anillo a la perfección, un. Además de que tiene absoluto control sobre el fuego.- recitó en un tono aburrido el rubio, sin variar su vista de los restos de la fogata.-Sin duda uno de los mejores…

Itachi se encontró levantando una perfilada ceja al rubio.

-Oh, vamos…tengo que saber sobre el negocio.-le dijo el rubio defensivo, mirándolo con una media sonrisa divertida en sus labios. El rubio volvió su vista hacia el frente, luego se talló sus ojos con la parte trasera de su mano en un intento de espantar el repentino cansancio que apareció en ellos.

El Uchiha veía con curiosidad la (particularmente linda, aunque no lo diría en voz alta) acción del rubio. Parecía que en cualquier momento dormiría.

-Uchiha...-le llamó suavemente.- ¿Qué es el arte?

Itachi se recargó en la pared y miró a nada en particular frente a él.

-Obra humana que expresa simbólicamente, mediante diferentes materias, un aspecto de la realidad entendida estéticamente.

Deidara no pudo hacer más que parpadear.

-Bueno…eso es lo que viene en un diccionario (1), un. -la vista azul del rubio fue elevada un poco a la izquierda superior, mirando el cielo estrellado- Yo me refiero a qué es para ti el arte.

Itachi no vio necesario responder, pues el rubio habló.

-El arte es acerca de todos esos sentimientos que vienen hacia ti, la relatividad de un momento, la concentración y la forma que no puedes pensar por no poder ver y sentir cualquier cosa. Arte es todo acerca del misterio que viene de ganar y perder, en un segundo, el conocimiento de algo perfecto y trascendental. Un segundo efímero y perfectamente hermoso.-los ojos del rubio se cerraron completamente y una pequeña sonrisa apareció en su rostro.- El arte es efímero…

El moreno no podía hacer más que alabar la tangible pasión con la que se refería el rubio a su arte. Y eso que estaba medio-dormido. No podía imaginarse como sería cuando estuviera en sus cinco sentidos. Solo le quedaba observar la serena paz con la que estaba descansando. La luz de la luna que se colaba por la entrada de la cueva y el incesante revoloteo de las débiles flamas de la fogata eran lo único que iluminaba la hermosa cara del rubio. Su rostro brillaba con un aire etéreo, y sus labios rosados se veían extremadamente invitantes.

La respiración acompasada y controlada del rubio, era prueba de que estaba dormido. Una decisión silenciosa, el Uchiha se inclinó solo un poco, acortando la distancia de sus bocas, y besó con delicadeza inimaginable los suaves labios del rubio.

Solo fue un segundo, un momento tan rápido y tan hermoso que le dejó una sensación cosquilluda a su boca…

Fue arte.

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(A/N)

(1) De hecho…

Siento si no pasó nada en este cap, de veras, pero necesitaba que se fueran de Ame, y además, esto es mejor que nada, ¿no?

Se los juro! estaba completamente tentada por los dioses del Yaoi a que hubiera una "escenita" ahí, pero me controlé y me dije que ya habría tiempo para que Itachi se revolcara en la tierra de alguna cueva random con Deidara. Ahora es momento de acción!!

Oh, vamos, Itachi no tiene su sharingan (pero tiene los ojos rojos. No pregunten) por eso decidí hacer su anillo especial en ese ámbito y con la habilidad "sharinganezca" (xD) de copiar las cosas (en este caso, solo los poderes de los demás anillos).

Próximo Capítulo! Su pequeña comitiva llega a por fin a Tori, y lo bueno empieza!! (Recuerden que esto es Adventure/Romance)

Oh, y buenas noticias!! Acabo de convertirme en un Beta Reader!! Por si alguien le interesa mis servicios, solo métanse a mi Profile y luego al espacio que dice Beta Reader Profile. :D

Review?? ONEGAI!?