Tardé mucho en actualizar, les debo una disculpa. Me llegó la inspiración y terminé un par de capítulos más. Muchas gracias por su paciencia y por los nuevos lectores que están siguiendo la historia y comentaron :)

¡Un beso!

PROGRAMA DE MANEJO DE LA IRA

Capítulo 9: Terapia de grupo.

-Por enésima vez, ¿qué demonios estoy haciendo aquí? –preguntó un molesto Renji recargándose en el respaldo de una de las sillas que conformaban el círculo dispuesto para la clase de ese día.

-Prometiste ayudar, así que deja de quejarte –respondió Rukia cruzada de brazos y un poco harta de las quejas del teniente del sexto escuadrón.

-Yo no tengo problemas de ira, y tampoco he peleado con él –repuso Renji-. ¿Por qué mejor no traemos a Ichigo y que se desahoguen los dos?

-Ya sabes por qué no podemos hacer eso.

-¿Quieren callarse de una maldita vez? Yo tampoco accedí a esto –rugió Kenpachi.

Rukia y Renji se congelaron en sus asientos y asintieron repetidas veces.

-L-Lo sentimos mucho, capitán Zaraki –dijeron al unísono.

-Pero en serio, quiero irme –susurró Renji en el oído de Rukia.

La shinigami le dio un codazo en el costado para que se callara. Estar en un espacio cerrado en compañía del capitán Kenpachi Zaraki, la ex teniente Hiyori Sarugaki y próximamente el Espada Grimmjow Jaggerjaquez no le gustaba demasiado. La ventaja era que Orihime había organizado la clase de tal forma que no sólo iban a asistir personas que tuvieran problemas de ira, sino que también irían otros de personalidad muy calmada para establecer un equilibrio y otros más que, si no encajaban en ninguno de los dos extremos, estaban ahí porque alguna vez habían peleado con el Espada peliazul.

Nnoitra y Ulquiorra ni siquiera habían sido considerados, pues estaban muy lejos de poder asistir a la terapia, y el caso de Ichigo era otro asunto por la cuestión de la pérdida sus poderes.

Entre los presentes, aparte de Renji, Rukia, Zaraki y Hiyori, también estaba el capitán Hirako Shinji, Hanataro, Toshiro Hitsugaya y la teniente Nemu. La dinámica todavía les era desconocida, pero confiaban en que Orihime sabía lo que hacía al formar un grupo tan extraño.

Unos minutos más tarde escucharon voces y pasos afuera del salón.

-Anda, será muy divertido. No me obligues a usar el control.

-Úsalo si quieres. Esto es una estupidez, no voy a entrar.

-Nadie te guarda rencor.

-No me interesa, no voy a ¡aaaahhhhh! ¡Maldita bruja!

-¡Te digo que entres!

Rukia y Renji se miraron fijamente al escuchar a Orihime levantar la voz de esa forma. Luego se abrió la puerta y la pelirroja compuso una sonrisa. Detrás de ella venía Grimmjow con su usual cara de pocos amigos.

-¡Hola! Buenos días a todos –saludó la pelirroja-. Lamento el retraso, tuve un…inconveniente.

-Creo que su inconveniente se llama "Grimmjow no quería venir a la clase de hoy" –susurró Renji al oído de Rukia y recibió otro codazo.

-Hola, Inoue –saludó Rukia con una sonrisa amable-. Grimmjow –añadió con un tinte de molestia en la voz.

-Shinigami a la que le hice un agujero en el estómago –respondió Grimmjow.

-Grimmjow, es de mala educación saludar así a las personas –lo regañó Orihime.

Grimmjow suspiró y se dejó caer en una de las sillas que estaban libres, quedando así entre Orihime y Hiyori.

-Ya no hacen shinigamis tamaño promedio, ¿verdad? –se burló Grimmjow viendo a Hiyori de reojo.

-¡¿Por qué no me lo dices a la cara, asqueroso…?!

-¡Hiyori-chan! –interrumpió Orihime a tiempo antes de que se armara una pelea. Aunque en el aula había capitanes y tenientes que pudieran controlar el revuelo, también podían ser los mismos que lo causaran. Orihime carraspeó y sacó sus hojas del programa-. Bien, eh, primero hay que presentarnos. Hola, mi nombre es Orihime Inoue y soy la encargada de impartir este curso de manejo de la ira para ayudar a Grimmjow. Grimmjow, preséntate.

-Ya todos me conocen.

Orihime le ofreció una mirada de súplica. Grimmjow sabía que de alguna forma estaba poniendo todo su empeño en aquel programa, no tenía ninguna obligación de ayudarlo, y no es como que admitiera que necesitaba ayuda, pero supuso que a esas alturas lo mejor que podía hacer era colaborar.

-Bien, ya que. Soy Grimmjow Jaggerjaquez, Sexta Espada.

-Excelente. Seguimos a la derecha, por favor –dijo Orihime con una sonrisa de complacencia.

-Hiyori Sarugaki, ex teniente del doceavo escuadrón y actualmente afiliada a los Vizard.

-¿Los Vizard? ¿Ese intento fallido de Arrancar? –se burló Grimmjow nuevamente.

-Te recuerdo que este Vizard te pateó el trasero, Arrancar –intervino Shinji.

-Ichigo Kurosaki también es un Vizard –añadió Renji.

Grimmjow bufó molesto y cruzó los brazos. Lo último que necesitaba era un recordatorio de sus derrotas.

-Continuemos, por favor –pidió Orihime.

-Soy Shinji Hirako, actual capitán del quinto escuadrón y también afiliado a los Vizard.

-Capitán del décimo escuadrón, Hitsugaya Toshiro.

-Nemu Kurotsuchi, teniente del doceavo escuadrón y del Centro de Investigación y Desarrollo al mando del capitán…

-Sí, sí, lo que sea. Kenpachi Zaraki, capitán del onceavo escuadrón.

-Renji Abarai, teniente del sexto escuadrón.

-Rukia Kuchiki.

-¿Qué? ¿No hay rango? –se extrañó Grimmjow.

-Es complicado –respondió Rukia pensando en la enfermedad de su capitán, la muerte de Kaien Shiba y el puesto compartido de Kiyone y Sentaro.

-Ya se me hacía que eras muy débil.

Orihime le dio una descarga a Grimmjow.

-No seas hostil. Kuchiki-san es muy fuerte y accedió a ayudarnos de buena gana.

-Déjalo, Inoue, no podría importarme menos viniendo de alguien como él.

-Lo siento mucho –se disculpó Orihime en nombre de Grimmjow.

-Bien, ya, terminemos con esto de una vez –se quejó Grimmjow.

-Vamos a comenzar.

-Ah, Inoue-san, falto yo de…

-Lo primero que quiero que hagamos es un ejercicio de respiración. Hay que estar muy calmados para que no haya problemas a lo largo de la terapia. Si alguien necesita salir levante su mano.

Grimmjow levantó la mano. Orihime suspiró, adivinando lo que quería.

-¿Sí, Grimmjow?

-Necesito salir.

-¿Por qué?

-Porque creo que todo esto es estúpido, y porque no creo que sea buena idea tenernos a todos juntos en una habitación.

-Denegado –dijo Orihime-. Bien, como les decía, tenemos que…

Renji Abarai levantó la mano.

-¿Sí, Renji-san?

-Opino lo mismo que Grimmjow. Además, yo no tengo problemas de ira ni he peleado nunca con él, así que…

-Denegado.

-Pero…

-Denegado.

Rukia le dio un pellizco a Renji cuando vio que abrió la boca una tercera vez para decir algo.

-Continúa, Inoue.

-Gracias, Kuchiki-san. Vamos a tomar una profunda inhalación y repetir esto tres veces: la ira y la violencia no son la solución a mis problemas. Adelante.

Todos hicieron lo que les pidió, aunque algunos de mala gana.

-Muy bien. Ahora, Grimmjow, en el pasado tuviste problemas con Hirako-san y con Kuchiki-san, ¿verdad?

-Yo no diría que tuvimos problemas.

-¿Peleaste con ellos alguna vez?

-Sí.

-Entonces tuvieron problemas. Comencemos con Kuchiki-san. ¿Qué motivo los llevó a pelear?

-Bueno, estaba aburrido en el castillo y como no quería esperar hasta que Aizen terminara sus malditos planes, reuní a mi fracción y les dije que fuéramos a buscar diversión al mundo humano. Los muy idiotas me hicieron caso y al llegar nos separamos. Les dije que yo me encargaría del más fuerte y después me encontré con Kurosaki y la shinigami. El reiatsu en esa zona era muy denso, pero sólo podía provenir de uno de ellos. Cuando la shinigami le dijo a Kurosaki que corriera comprendí que él era el más fuerte de los dos. Los shinigamis suelen hacer ese tipo de cosas, gritarle a sus compañeros que corran y se salven, y no supe si fue porque tenían algún tipo de relación especial –Rukia enrojeció hasta las orejas y también Orihime-, o porque la Sociedad de Almas no quería que su arma secreta sufriera ningún daño antes de la batalla con Aizen.

Orihime intercambió una rápida mirada con Rukia y luego ambas la desviaron. Grimmjow había tocado un punto muy sensible entre las dos: Ichigo Kurosaki. Sin embargo, en ese momento tenía que enfocarse en Grimmjow.

-Eh, sí, ya veo, es una historia fascinante, pero vamos por partes. Dijiste que decidiste ir al mundo humano con tu fracción porque estabas aburrido en el castillo.

-Sí.

-¿No crees que hubiera sido mejor ocupar tu tiempo en otras actividades? Tal vez… ¿alguna actividad recreativa?

Grimmjow soltó una carcajada.

-¿Alguna actividad recreativa? Preciosa, tú conoces Hueco Mundo, sabes cómo funcionan las cosas en el castillo. Ahí dentro los Hollows y los Arrancar pelean a muerte todo el tiempo, ya sea por comida, por sobrevivir o por probar quién de todos es el más fuerte.

-Me refiero a que… ¿por qué escogiste ir al mundo humano para pelear? Dijiste que irían a buscar diversión, ¿por qué no ir a los bolos o a nadar?

-Lo que me estoy preguntando es por qué no fui directamente a tu casa, eso sí hubiera sido divertido –exclamó Grimmjow con una sonrisa de lado e inclinándose ligeramente hacia el asiento de Orihime.

-¡Grimmjow!

Rukia levantó la mano.

-¿Puedo decir algo, Inoue? Sólo quiero que Grimmjow sepa que no le guardo rencor por lo que me hizo.

-No seas hipócrita –escupió Grimmjow-. ¿Ya se te olvidó que tú me congelaste con tu espada?

-¡Ichigo estaba en peligro! –Se defendió Ruka-. ¡Además después me ibas a lanzar un cero! Si el capitán Shinji no hubiera intervenido…

-Chicos…

-¡No era su maldita pelea! Si me ganó fue porque…

-Recuerden que la ira y la violencia…

-….me faltaba un brazo y…

-No me hagas reír, Arrancar, te gané porque eres débil –intervino Shinji.

-Oigan, es que…

Grimmjow se puso de pie y se lanzó sobre Shinji para golpearlo. Kenpachi Zaraki soltó una carcajada y se quitó el parche con ganas de intervenir en la pelea. No llevaba su espada porque el requisito era no llevar armas a la reunión, pero podría descuartizar al Espada sin problemas con sus propias manos. Renji y Rukia se lanzaron a sujetar a Grimmjow mientras Hiyori jalaba a Shinji. Toshiro y Nemu se mantuvieron al margen, el primero pensando que era una pérdida de tiempo y la segunda porque tenía órdenes de su capitán de no intervenir y simplemente dedicarse a observar el experimento.

-¡Ya basta! –gritó una voz a todo pulmón.

Todos se congelaron en su lugar. Grimmjow tenía a Shinji agarrado del cabello mientras que Hiyori se detuvo a punto de golpearlo con la silla. Rukia estaba montada en la espalda de Grimmjow mientras que Renji trataba de sujetar de un brazo a Kenpachi.

La mirada de todos se posó en Hanataro y éste palideció.

-Eh, yo sólo…bueno, Inoue-san estaba…

-Gracias, Hanataro –dijo Orihime con una sonrisa nerviosa. Las cosas se le habían salido de control y no había podido hacer nada para intervenir.

-Tch, qué aburrido –exclamó Kenpachi recogiendo su parche del piso-. Yo me largo.

Renji lo soltó y el capitán salió dando un portazo.

-Yo también tengo que retirarme, Inoue –dijo Hitsugaya.

Nemu, Shinji y Hiyori lo siguieron sin decirle nada a Orihime.

Rukia y Renji se miraron apenados y se disculparon. Aquella reunión no había salido como su amiga lo esperaba, pero ya no había nada qué hacer.

-Lo siento –dijo finalmente Hanataro y también se fue.

Se hizo un silencio sepulcral en la sala. Orihime vio con tristeza el desorden que habían causado y lo que sintió fue impotencia. Hasta el momento nada de lo que había hecho para ayudar al Espada con su problema de ira no estaba dando ningún fruto, parecía que, al contrario, estaba empeorando. Grimmjow resopló y le pasó una mano por encima del hombro.

-Bueno, ya estamos solos tú y yo, preciosa, ¿qué quieres hacer?

Orihime se zafó de su agarre sin mucho ánimo y salió corriendo de la sala tapándose la cara para que Grimmjow no la viera llorar.

Continuará…

Sé que en este capítulo no pasó nada interesante entre los protagonistas, pero esta pelea era necesaria para lo que va a pasar después. ¡Nos leemos pronto! Dejen su review n.n/