He vuelto, y en forma de tazos.
Besitos a mis fans (que no tengo) Prometo no volver al hiatus, por más adictivo que sea procrastinar.
Lo que Asahi pensó que iba a ser el mejor día de su vida, comenzó fatal.
Es sábado amanece nublado y con la humedad por los cielos, sin embargo no cae ni una gota.
Su abuela lo despierta abriendo las cortinas con una latente sobreexcitación, de un manotazo tira las sábanas al suelo y lo deja expuesto al mundo como a un recién nacido.
Somnoliento pero alterado Asahi intenta cubrirse con algo las piernas desnudas.
-¡Abuela! ¿Se puede saber cuál es el apuro por sacarme de la cama? Son las…
Busca el reloj en la pared gris pero sólo encuentra una gran cantidad de carteles en un idioma que no conoce.
-¿Qué es todo esto?
A la mujer le tiemblan las rodillas y no es por el frío. Extiende los brazos huesudos y su rostro se ilumina con una sonrisa juvenil.
-Nos vamos a Latinoamérica. ¡Sorpresa!
La-tino-américa, arrastra las "a" y se come el acento.
Asahi vuelve a sentarse a los pies de la cama, sin palabras, jugando con el borde del almohadón.
Su abuela no se da cuenta de lo callado que está hasta que termina de explicar todas las excursiones a las que planea llevarlo.
-¿Pasa algo nene? ¿No te gustan los cuatíes? A mí me daban miedo, pero entonces el chico que me vendió los pasajes dijo que eran de lo más amistosos y pensé "Si son amistosos, mi nieto los va a adorar".
-Abuela ¿Por qué?
-Y, porque son chiquitos y peludos. Amistosos como vos…
-No, no. ¿Por qué vamos a Latinoamérica?
-Ah… Es mi regalo, antes de que tengas que enterrarte en los estudios o el vóley; o lo que quieras hacer con tu vida. Nos vamos apenas te gradúes.
-¿Y mamá?
-Ya hablé con tu madre, no tuvo problema en negármelo a la primera, pero logré convencerla con está sarta de cosas.-La mujer señala los carteles esparcidos por las paredes sin un orden fijo- No me costó mucho imprimirlos.
-Bueno…
Así de alegre como entró, la abuela sale por la puerta silbando un comercial por lo bajo.
Viajar, conocer el mundo fuera de Japón.
Asahi nunca se lo imaginó posible, entre los entrenamientos y las clases de apoyo a niños de la escuela elemental, no cabía tiempo para pensar en irse lejos.
Tampoco es que quiera irse lejos.
Pasa su mirada por la repisa de los cactus, repasando nombres propios y datos de las especies. Luego se centra en entender que dicen los carteles que su obaa-san ha colgado con tanto amor.
Una bandera hecha con cuadrados de muchos colores, distintos platos de comida bastante extraños y animales que sólo ha visto en documentales.
Se da cuenta de que no preguntó cuánto tiempo estaría lejos de casa, así que luego de vestirse sale al jardín en busca de su abuela.
La encuentra junto al pino que separa su jardín del de los vecinos, conversando con ellos.
-Abuela ¿Puedo preguntarte una última cosa?
-Claro querido, dígame.
-¿Por cuánto tiempo nos vamos?
-Ah, un montón. Dos meses.
Dos meses.
Y es en ese momento cuando Asahi Azumane es expulsado de su zona de confort por su abuela.
Lo que Asahi pensó que iba a ser el mejor día de su vida, comenzó fatal.
Fatal con f de "fusilamiento".
Con f de "fNo vóley por dos meses"
Con f de "fNo ver a Noya por dos meses"
Dicen "viaje a Latinoamérica" y la caja de pandora del drama adolescente abre sus puertas.
-Ah, un montón.
Nishinoya Yuu se despierta con el frío rascandole la respingada nariz que heredó de la familia de su madre, esa que portan todos sus primos con orgullo y alardean ante sus novias de turno. Él no tiene novia de turno, pero le encantaría enterrar su nariz en los oscuros cabellos de Kiyoko.
O en los de Asahi.
Sentir el perfume que emanan y grabarlo como si de un recuerdo de la infancia se tratara. Se le ocurre que Asahi huele a manzanilla y cardamomo. Cosas frágiles y potentes.
Nishinoya Yuu se encuentra a si mismo pensando estas cosas y tiene ganas de llamar a Tanaka- su mejor amigo- para que lo ayude a matarse.
Que lo entierren vivo si sigue con esas ideas en la cabeza.
Da algunas vueltas entre las sábanas y luego se levanta con toda la pereza que el chico de segundo puede acumular en su pequeño cuerpo.
La alarma no ha sonado así que agarra el teléfono con temor de que se haya quedado sin batería.
-No ha sonado porque el muy tarado de Tanaka la desactivó.
Rumiando una venganza, entra al baño y se peina como si la vida se le fuera en ello. Desde la habitación del lado lo llama su padre para que desayunen juntos.
Pero cuando ve la hora ya casi son las doce.
Llega tarde a los entrenamientos y cuando saluda a Daichi se da cuenta de que ni Sugawara ni Asahi han asistido esa mañana.
Algo muy dentro suyo se remueve ansioso, es sábado.
Es sábado y tiene una cita.
Una cita con Asahi.
Mientras trotan la quinta vuelta a la plaza Noya se queja por quinta vez con Tanaka sobre como al "imbécil" de Asahi se le ha ocurrido faltar justo a ese entrenamiento.
Muy dentro suyo tiene miedo de que la cita no se concrete.
Se hace la una del mediodía y ninguno de los ausentes se presenta.
Tanaka deposita una mano en el hombro de su amigo y con la sonrisa de rufián le infunde confianza.
-Tranqui compi, que Asahi va a estar en la entrada del cine con la camisa planchadita y disculpándose por faltar hoy.
Nishinoya Yuu espera con todas sus ansias que su amigo tenga razón, y mientras tanto se come un pan de melón con el resto del equipo.
continuara...
