Stefan caminó hasta el gran roble que estaba justo en el centro del viñedo. Se reclinó en el árbol y se cruzó de brazos observando a la chica que estaba sentada debajo, refugiándose con la sombra.

-¿Qué te trae por aquí?- preguntó Stefan poniendo una ligera sonrisa.

-Sabes que, aunque no lo parezca, me encanta venir aquí y estar un poco en contacto con la naturaleza- dijo ella mientras pasaba sus dedos sobre el pasto a su alrededor y abría los ojos que hasta hacía un momento habían permanecido cerrados.

-Sí, recuerdo que solías hacerlo mucho desde que eras pequeña- respondió Stefan sonriendo de lado.- Pasamos gran parte de nuestra niñez aquí- Stefan suspiró con aires de melancolía.

-Eran buenos tiempos- dijo Katherine sonriendo suavemente. La chica se puso en pie y se sacudió los pantalones.- ¿Y tú? Es raro que no estés por ahí en alguna de tus reuniones importantes.

-Hoy me tomé el día libre- respondió Stefan sin inmutarse- Por cierto, vi a Elena hace un rato y me habló del evento en parejas que tendrán el sábado en la editorial.- comentó él mirando a Katherine, quien le devolvió la mirada.

-Sí, oí sobre eso- respondió Katherine sin dejar de mirar al muchacho- Supongo que irás con Caroline para no dejarla sola, o tal vez tu chica favorita, Lexie, esté disponible…

-Mi asunto con Lexie terminó hace mucho- dijo Stefan de forma cortante- Y supongo que Caroline encontrará con quien asistir- añadió sonriente.

-Pues buena suerte encontrando pareja entonces- dijo Katherine pasando junto a Stefan tocando su hombro como para desear suerte. La chica continuó caminando hasta la salida.

Stefan la miró mientras se alejaba y se mordió el labio pensando bien en lo que iba a decir.

-Katherine- gritó Stefan y la chica se giró.- Si quieres ir, eres bienvenida a ir conmigo- dijo Stefan mirándola a los ojos. Katherine se quedó un minuto en silencio mientras arqueaba la ceja.

-Lo pensaré- le respondió ella sin darle mucha importancia y siguiendo con su camino a lo largo del viñedo, pero con una gran sonrisa en el rostro.

-…-

-¿Y qué hay de tu hermana pequeña?- preguntó Caroline mientras tomaba otro trozo de su algodón de azúcar. Llevaban hablando un largo rato mientras los niños se subían a algunas de las atracciones infantiles que más les llamaban la atención.

-Es bastante caprichosa- reconoció Klaus con una sonrisa- Aunque ella no tiene la culpa, luego de que nuestros padres murieran mi hermano mayor y yo la consentimos demasiado y eso la hizo ser así.

-Seguro que es una buena chica- dijo Caroline sonriendo y tomando un poco de algodón de azúcar con la mano; lo acercó a la boca de Klaus, quien lo comió y soltó una risa.

-Siempre he tenido curiosidad de cómo hacen estas cosas- dijo él después de tragarlo, provocando la risa en Caroline. De pronto su semblante se tornó serio- ¿Y qué hay del padre de Jason y Katie? No respondas si te incomoda la pregunta…

-No me incomoda- dijo la rubia con un tono más apagado mientras ambos se sentaban en una de las bancas libres.- Se fue al poco tiempo de que Katie naciera, le surgió una oportunidad de jugar para un equipo en ligas mayores y decidió que era su gran oportunidad. Él quería que fuésemos con él pero mi vida estaba hecha aquí y no iba a funcionar… así que él decidió marcharse.

-¿Y viene de vez en cuando?- cuestionó el hombre arqueando una ceja en un gesto de enfado. Se preguntaba cómo era posible que alguien pusiera por encima un trabajo antes que a la familia.

-Suelo invitarle a venir por Navidades- confesó Caroline- Sobre todo para que los niños le vean, estén un poco con su padre… pero a veces viene y a veces no. No le han visto desde hace dos años.

-Pues perdonarás la expresión encanto, pero ese hombre es un idiota- dijo Klaus haciendo que Caroline riera fuertemente- No imagino cómo es posible que se marchara dejando a unos niños tan maravillosos y a una mujer, que además de preciosa e inteligente, ha sabido cómo seguir con su vida tan bien como tú.

-Muchas gracias por eso-dijo Caroline mirándolo a los ojos.

-No tienes que agradecerme nada- dijo Klaus devolviéndole la mirada- Solo digo la verdad.

Sus caras comenzaron a acercarse cada vez más. Estaban tan cerca que podían sentir la respiración del otro. Caroline cerró los ojos y…

-¡Mamá! ¡Mamá!- gritó Jason mientras corría en dirección a Caroline con su hermana Katie detrás.- ¡Mira un estanque de pesca!

-Si coges un pececito te llevas un premio- dijo Katie emocionada llegando junto a ellos.

-Vamos, porfi, porfi- pidió Jason cogiendo a su madre de la mano.

Caroline y Klaus se separaron para ver a los dos torbellinos que tenían frente a ellos.

-Cariño, pescar no es lo mío- dijo Caroline negando con la cabeza.

-¿Qué pescar no es lo tuyo? ¡Seguro que lo es!- Klaus se puso en pie, pero Caroline seguía negando con la cabeza al mismo tiempo que sonreía divertidamente. El hombre la cargó en brazos entre risas de los niños y caminó hasta el juego de destreza que los niños habían propuesto.

Caroline se sujetó fuertemente del cuello de Klaus mientras soltaba una carcajada. Al llegar al juego la bajó con delicadeza.

-¡Estás loco!- dijo Caroline riendo y zafando sus manos del cuello de él.

-¡Vamos, será divertido!- dijo Klaus pagando las fichas necesarias para que jugaran los niños y Caroline.

Tenían tres oportunidades de pescar uno de los peces de plástico que flotaban sobre el estanque, y dependiendo del número que el pez tuviera debajo se llevaban un premio.

-Si no lo consigo tendrás que ayudarme- dijo Caroline cuando le dieron la caña de pescar. Klaus la miraba divertido mientras ella quemaba sus dos primeras oportunidades sin éxito alguno.- ¡Este juego me odia!- dijo la rubia entre risas.

-No es tan complicado como parece- dijo Klaus y se colocó justo detrás de Caroline, pegando su cuerpo a la espalda de la joven, lo que la hizo tener un ligero escalofrío.- Solo debes concentrarte y tener el pulso firme para acertar en el pez- susurró en su oído mientras pasaba sus brazos alrededor de los de ella y la tomaba de las manos. Fue guiando las manos de Caroline con las suyas para tomar uno de los peces azules y juntos acertaron para sacarlo con facilidad.

La joven sonrió alegremente tras haberlo logrado y se giró para darle un gran abrazo a Klaus por la ayuda. Éste correspondió a su abrazo y estaba más que feliz por ver a la rubia sonreír de esa manera.

-¡Mira mamá! ¡He conseguido sacar uno de los pececitos!- gritó Katie emocionada con un pez rojo en su mano.

-¡Muy bien preciosa!- dijo Caroline acercándose a su hija y cargándola en brazos. El hombre que llevaba el juego tomó el pez azul y el rojo y después de revisarlos por atrás se acercó a una estantería para luego darle a Katie una bolsa con golosinas y a Caroline un osito de peluche.

-¡Genial mamá! ¡Y decías que no sabías pescar!- dijo Jason un poco enfadado dejando su caña luego de no haber pescado nada.

-Yo compartiré mis golosinas contigo- dijo Katie sonriéndole a su hermano.

-¡Bieen!- exclamó Jason cambiando su rostro a uno más alegre, haciendo que Klaus y Caroline sonrieran.

-Es hora de ir a casa- dijo Caroline mirando a sus hijos, quienes la observaron con un puchero, rogando quedarse un rato más.

-Está bien, solo una atracción más, pero después directos a casa- dijo Caroline y les sonrió a sus hijos. Quienes corrieron acompañados de Klaus y Caroline a la rueda de la fortuna para terminar su noche.

-…-

-Ha sido una velada interesante- dijo Caroline quedándose en la puerta frente a Klaus. Sus hijos se habían despedido de él y habían corrido a sus habitaciones con la amenaza que su madre les había dado de que si no estaban con el pijama y con los dientes lavados cuando ella fuese a arroparlos les daría un ataque de cosquillas que nunca olvidarían.

-Bastante divertida- reconoció Klaus alegremente- Me lo pasé muy bien, tus hijos son impresionantes.- Caroline sonrió abiertamente.

-Y gracias por el regalo, por cierto- dijo ella mientras señalaba el osito de peluche que había obtenido gracias a Klaus.

-Lo has ganado prácticamente tú sola encanto- dijo él sonriendo. Ambos se quedaron en silencio unos segundos.

-Probablemente sonaré muy patética pidiéndote esto- Caroline se burló de ella misma unos instantes y respiro profundamente- El sábado habrá un evento en la empresa donde trabajo, Elena lo está organizando y se le ocurrió la brillante idea de hacerlo por parejas- Klaus la miró expectante ante lo que la rubia iba a decirle- ¿Te gustaría acompañarme?- preguntó por fin.

-Me encantaría, sería un honor- Klaus sonrió e hizo que Caroline sonriera también- Ahora será mejor que entres a descansar- Caroline dio un paso hacia el frente para despedirse y lo miró directamente a los ojos.

Klaus estiró la mano y acomodó un mechón que la rubia tenía sobre la cara detrás de su oreja.

-Buenas noches- dijo Caroline con una pequeña sonrisa mientras colocaba su mano sobre el pecho de Klaus. Éste acortó la distancia entre ambos y colocó con suavidad sus dedos sobre la barbilla de la chica para poco a poco acercar sus labios y depositar un dulce beso en ellos.

Caroline colocó su mano libre en la nuca de Klaus pasando sus dedos por su pelo y devolviéndole aquel beso.

Cuando se separaron Caroline se mojó los labios y sonrió más ampliamente.

-Buenas noches love- dijo Klaus sonriendo también.


¡Hola! Aquí traigo un nuevo capítulo, es un poquito corto pero bueno, espero que les guste :)

Por cierto, estoy más que emocionada porque por fin, por fin hubo Klaroline en VD! No podría estar más feliz! Me he quedado con ganas de más y espero que no nos dejen solo con eso... pero bueno, algo es algo y fue muy bueno!

En fin, dejen un comentario para saber que les ha parecido el capítulo :) Ya veremos que pasa con estos dos que ya se han dado su primer beso.

No sé cuando subiré otro capítulo pero espero que sea pronto, ya tengo una parte escrita :)