Hola gente bonita! :). Aquí les traigo el capitulo numero ocho de "Demonic Love", y como siempre, las aclaraciones:
HTF, no es mio pertenece a MondoMedia. Simplemente la trama de la historia y la misma son propiedad de su servidora.
Muchas gracias a todos lo que apoyan este proyecto agregándolo a favoritos, alertas o simplemente leyéndolo y dejando su opinión. C: Es muy importante para mi, el hecho de que dediquen su tiempo a leer esta historia. En verdad se lo agradezco. :´)
Agradezco también a ellos que dejan sus comentarios sin tener cuenta, también me emociono mucho al leer lo que piensan con respecto a esta historia. Muchas gracias.
Chapter 8
[Territorio: lado oeste del infierno. Tres años atrás, Castillo del demonio Russell]
Tendió aquella manta color verde sobre el suelo, antes de sentarse en el sucio suelo de esas celdas. Tal vez, su vestido negro y el saco inmenso que el señor Russell le había ofrecido, no era la mejor vestimenta para andar en esos lugares tan sucios. A pesar de que las advertencias del poderoso demonio, iban cargadas de seriedad y también, pese a detestar la suciedad, volvía a bajar ese pasillo de celdas y guarida de ratas, para llevarle comida. Nadie mejor que ella para llevarle una comida decente y limpia a aquel demonio que la ignoraba oculto entre la oscuridad, soltó un suspiro sonoro antes de extender nuevamente el plato hacia él, por entre los barrotes de concreto.
-¡Anda, come!- casi ordeno, haciendo que una mirada color durazno se posara en ella con intensidad. Se estremeció al verla, pero no bajo su postura de niña caprichosa que tenía en esos momentos.
-¿Y para que mierda quiero comida de ustedes, asquerosas basuras?- aquello la dejo con el plato en alto y una clara expresión de indignidad en su rostro. ¿Cómo la trataba tan mal, si ni siquiera la conocía?
-¡Yo no soy ninguna basura!-exclamo llevando una mano a su pecho indignada.
-Tu estas del lado de ellos, por lo que te convierte en una basura igual de sucia que ellos- A pesar de no ver su rostro Petunia, pudo notar la mueca de desagrado que era dirigida hacia ella. Una lágrima corrió por su mejilla al sentir aquel rechazo en aquellos ojos que la miraban con odio.
Nuevamente veía el odio en los ojos de los demás. Desde pequeña los veía en cada uno de los rostros de cada ser humano que se cruzaba en su vida. Y pese a ver reencarnado nuevamente, seguía sintiendo el rechazo y el odio, pero esta vez no era por parte de los humano sino por parte de los demonios. ¿Tan asquerosa era su existencia?
-Yo no…-tardo unos segundos antes de contestar mediante un sollozo- Yo no soy ninguna basura…
Sorpresa. Era la única emoción que trasmitían esos ojos en la oscuridad, mientras la miraban con atención.
-¡Estoy harta!- grito, haciendo que su grito hiciera un eco en el frio y oscuro pasillo de celdas. Un silencio rotundo los rodeo, siendo cortado por las respiraciones entrecortas de la joven mujer, y sus sollozos bajos-¡Cada vez que intento ser cortes con alguien…me odian!- confeso frotando sus mejillas con rudeza-Sabes que…¡Me importa poco lo que te pase, muérete de hambre, cretino!- No se molesto en alzar el plato de comida, ni la manta verdosa que se encontraba en el suelo. Salió de allí con la velocidad que le permitían sus delgadas piernas.
El hombre en la oscuridad miro aquel plato repleto de comida perfectamente ordenada y limpia. Era una verdadera lástima que el ardor y dolor que tenía su cuerpo, no le permitiera comer semejante mangar.
Se giro sobre su costado, para poder dormir a gusto. Seguramente se había comportado como un maldito descortés pero ser amable con alguien no estaba dentro de su educación.
Abrió sus ojos al escuchar como el ruido de unos tacones bajaba por las escaleras que días atrás lo habían arrastrado a él con medio cuerpo herido. Cuando se dispuso a recorrer esas tierras con el fin de matar a cuanto demonio se le cruzara, no pensó en la posibilidad de que el señor de ese territorio lo encontrara y le amputaran sus peculiares herramientas, con el fin de tirarlo en esa celda con olor a humedad y a sangre seca.
-¿Se te ofrece algo?- pregunto secamente al ver a la mujer que recogía el plato que había dejado el día anterior. -Solo vengo a dejarte más comida…¿Por qué no comiste lo de ayer?- le pregunto con una tinte en su voz que mostraba una leve curiosidad y preocupación.
Luego de unos minutos en saborear la respuesta digna para darle, soltó con una voz ronca y casi inaudible.
-No puedo comer…
-¿Eh?. ¿Por qué no puedes?-Sin quererlo hacer, él la comparo con una pequeña niña curiosa deseosa de respuestas.
-Estoy herido, no puedo atrapar las cosas con seguridad…
Cuando le dijo eso, jamás imagino que el rostro de ella se contrajera tanto, con sus ojos bien abiertos llevo una mano a su boca mientras ahogaba un gritito asombrada. Se paro con la rapidez de un gatito al ver a un perro peligroso, para salir huyendo por las escaleras que dirigían hacia el exterior.
Handy, soltó un suspiro al creer que se había ido de una vez por todas, y lo dejaría en paz maldiciendo y quejándose solo. Pero lo que definitivamente no espero, fue que ella volviera con una gran caja de madera entres sus manos pequeñas y una lámpara de aceite colgando de su muñeca. Al llegar a su celda, no espero para dejar las cosas sobre esa manta limpia que tenía en el suelo, y mirarlo con seriedad.
-Acércate- ordeno con voz firma casi fría. Él se acerco posando su mirada en ella con cuidado, no se debía confiar. Si se confiaba podría morir.
Vio la sorpresa en su rostro fino, al él mostrar sus brazos heridos. Pudo jurar que entraría en un ataque de histeria al ver como elevaba sus manos para tocar donde antes había estados sus manos escamosas y gigante, y donde ahora se encontraban solo dos brazos sin sus manos.
-¿Quién te hizo esto?- pregunto sin poder creerlo.
-Los demonios que me arrestaron, tuvieron que córtalas para que no los matara…-dijo sin más, analizándola con determinación.
Era bella, sin duda, pero no fue aquel particular encanto lo que lo dejo algo atontado, sino aquel olor profundo que entraba por su desarrollado olfato. Ella con sus manos temblorosas comenzó a desinfectar la herida con mucho cuidado de no mancharse con sangre, ignorando aquella mirada sorprendida que tenia aquel demonio frente a ella.
-¿Te duele?- pregunto al ver como él contraía su rostro al recibir la gasa fresca contra su piel.
-He sentido dolores peores…-soltó sonriendo algo tenso.
-¿Por qué lo hiciste?-se animo a preguntar. El señor Russell le había explicado claramente la historia de ese demonio, y porque tuvieron que arrancar aquellas armas que tenía en forma de mano, pero quería saber los motivos de la boca de él.
-Por diversión…-musito sin poder evitar que una sonrisa decorara sus labios algo secos ante los días que no bebía un poco de agua.
-¿Solo por eso?-la escucho preguntar mientras extendía un poco más su mano por entre los barrotes.
- Solo por eso- contraataco él sin borrar aquella sonrisa confiada de su rostro.
- Ya veo…-musito algo decepcionada, bajo su mirada para concentrarse en vendar la herida. Una vez que termino con un brazo la soltó para pasar al otro. Handy tenia los brazos robustos y cargados de músculos, si sus brazos estuvieran completos, seguramente serian muy llamativos para cualquiera que lo viera con atención. No había grasa corporal en esas extremidades, todo musculo, lo cual la intimido un poco - Procura no sacártela por un tiempo, el ambiente de este lugar sin duda está lleno de gérmenes, se te puede infectar-aconsejo comenzando a vendar la otra herida abierta. Ignorando aquella inquietud que le causaba notar como los hombros del demonio estaban tensos.
-Handy-se presento, luego de meditarlo por unos segundos para extender su brazo vendado por entre los barrotes. Ella poso su mirada intensa en él para luego posarla en la blancura de la venda, con una sonrisa, un tanto infantil, según él. Ella la tomo con cuidado de no hacerle daño, mostrando una dentadura perfecta.
-Petunia- contesto mostrando unos dientes tan blancos que brillaron levemente ante la poca luz que los rodeaba.
Una sonrisa suave rodeo sus labios toscos al ver como aquel rostro tomaba un cierto rubor al él soltar una leve carcajada.
-Soy una Senka- le dijo mientras lo ayudaba a meter otro bocado de comida en su boca, pero él no lo recibió, sino que la quedo mirando con confusión y anonadado. Durante los meses que había estado en ese calabozo, ella bajaba todos los días a darle comida a curar sus heridas y darle de beber agua o algún que otro jugo que se robaba a escondidas de el señor de la casa. Durante ese tiempo, las conversaciones y bromas sin sentido se hicieron presentes en ellos, creando algo así como una amistad.
-¿Una qué?-le pregunto con la boca llena, haciendo que ella lo mirara con reproche, al instante trago con goce mientras volvía a preguntar con curiosidad-¿Qué es eso?
-Me sorprendes que no sepa. ¿Que nunca has escuchados de ellas?-él iba a contestar con una sencillo: "No, mi padre y mi hermano fueron unos malditos que lo único que me enseñaron a hacer fue a matar demonios y seres humanos". Pero eso claramente la iba a dejar horrorizada o con un posible trauma, por lo que se permitió negar con la cabeza mientras esperaba una explicación.
-Una Senka, es una humana que le brinda poder y años de vida a cualquier demonio que coma su carne, beba su sangre o…-un sonrojo adorno sus mejillas mientras jugaba un poco con la cuchara de plata que tenía en su mano-…fornique con ella…-murmuro bajito con su rostro rojo hasta las orejas.
-¿No queras decir: Folle con ella?- pregunto vulgarmente haciendo que ella escondiera su rostro entre sus manos pequeñas.
-¡No lo digas de esa manera!-grito histérica, haciendo que él riera por lo bajo. Pero su risa se detuvo al analizar atentamente lo que le confesó-¿Eres una humana?- Al verla asentir aun con su rostro escondido ante el pudor, él acerco su rostro hasta pocos centímetros del cemento frio para verla con atención- Interesante…
-¿Qué cosa?
-Jamás había visto a una hembra humana-admitió mirándola con lentitud- Jamás pensé que serian tan debiluchas…-Decepcionado bajo sus ojos algo triste.
Durante su vida había visto a muchos demonios de su clan, caer ante las salvajes armas de los seres humanos. Pero al nunca ver una hembra de esa especie, pensó que serian mucho más peligrosas que los machos, como para no molestarse en combatir con su raza demoniaca. Al parecer sus especulaciones eran malas, esa mujer no mostraba tener más fuerza que un gato demoniaco.
-Que decepción- soltó luego de unos instantes en silencio.
-Es por eso que necesito conseguir un guardián- al tener su atención prosiguió- Yo soy la primera Senka descubierta por los demonios, por lo que yo morí hace siglos…
-¡¿Eres una anciana?!-exclamo alterado, haciendo que ella frunciera su pequeño ceño.
-¡Claro que no!-contesto ella molesta ante la acusación- Mi alma reencarno en este cuerpo idéntico al mío, pero con la diferencia de que ahora tengo menos edad que antes.
-¿Cuántos años tienes?
-Veintidós. En mi otra vida tenia veintiséis-explico mientras intentaba darle de comer nuevamente. Él acepto gustoso, no había desayunado ni almorzado por lo que se moría de hambre. – Cuando cumplí dieciocho y estaba a punto de comenzar a estudiar para arquitecta, me encontré con el señor Russell y el señor Lumpy- A Handy esos nombres le sonaban muy bien, esos dos demonios eran uno de los dueños de las mejores tierras del infierno. Sin duda, demonios poderosos y antiguos, que fueron compañeros de Lucifer al caer del cielo. No pudo evitar, temblar levemente al darse cuenta que él se encontraba hablando y recibiendo comida de las manos de una de las protegidas, de esos dos demonios.
-Ese día… fue el ultimo día que vi a mi familia,,.-murmuro con un tinte de melancolía y tristeza- Ya que ese día fue que recordé mi vida anterior, y no tuve más remedio que venir con el señor Russell al infierno…
-Pero…¿Tu familia no te busco o se preocupo por ti?-se sentía un estúpido al preguntar eso, pero él estaba enterado el cariño y demás bobadas, con que esa especie se manejaba.
-Sí, me dieron por desaparecida. En este momento siguen con la búsqueda con la esperanza de algún día encontrarme, sospechan que estoy en un trato de blancas cerca de Oceanía, pero…Jamás me podrán encontrar…
-Y…¿En tu otra vida quien fuiste?-Le era confuso todo ese tema de la reencarnación, pero recordaba haber leído de las hojas de un viejo libro en una de sus matanzas, que las almas podían reencarnar nuevamente pero con el defecto de que sus recuerdo eran borrados.
-Antes era la hija de una familia burguesa, mi padre era el dueño de una reconocida empresa, y mi madre era la típica mujer de sociedad- explico limpiando un poco la cuchara para cargarla nuevamente con comida y servir con cuidado en su boca- Sin embargo, hubo una crisis que dejo en banca rota la empresa de papá, al no poder pagar la cuota de los empleados, quedo endeudado a más no poder. Eso causo que ahogara su desdicha con alcohol, y golpeara a mi madre culpándola por todo- un tinte oscuro tiño sus ojos antes de proseguir- Pero como esa imagen no era digna de ver en una familia como la nuestra, escondían la verdad detrás de una fachada asquerosa de familia feliz…A pesar de que la sociedad no viera, a el esposo golpeador y a la mujer que lo engañaba con cualquier estúpido que se le cruzara…
-Y tú eras la única que veía lo que pasa…
-Sí, estuve a punto de mancharme de ese lugar. Comenzar de nuevo, sin las presiones de ser "La niña perfecta", hasta que apareció…él…
-¿Él?-se enderezo bien atento ante el nuevo curso que tomaba la conversación.
-Cuando me disponía a juntar hongos, con el fin de dejarlos sobre la mesa de la cocina para cumplir con el mandado de mi madre, para después huir de ese lugar, pude ver a el demonio que sería mi primer guardián- Hizo una pausa para poner su rostro serio por unos momentos y mirar a un punto incierto de la habitación- Lo vi debajo de un árbol seco, al parecer quemado por alguien que pretendía cortarlo. Ese aire a misterio que desprendía fue lo que no me permitió salir corriendo de ese lugar…-Se detuvo por unos momentos con la cuchara reposando en el plato casi vacío- Parecía resaltar en el aspecto gris del bosque, pero fue...algo que jamás podre describir con las palabras exactas.
-Te enamoraste de él al instante, al parecer- soltó con un tono de burla ignorando la molestia que se comenzaba a formar en su estomago ante sus palabras.
-No, no me enamore- admitió haciendo que él abriera sus ojos sorprendido- Fue más bien curiosidad…
-¿Curiosidad?
-Jamás había visto a un hombre como él. Tan…tan…-busco la palabra perfecta para describirlo- …Peligroso…
Él la miro desconcertado mientras reposaba sus brazos en sus rodillas cruzadas y apoyaba su espalda en la pared fría de la celda, prestando atención a la mujer allí sentada, del otro lado de la celda.
-Fue ese aire rebelde, casi indomable, lo que me hizo acercarme a él y presentarme- continuo acomodando su vestido negro con cuidado- Y fue desde allí, que todo cambio…Él se convirtió en mi guardián, luego de explicarme todo el asunto de las Senkas y los guardianes. Luego de ello, conocí a más como él- Demonios guardianes- pero fue con él, con un demonio de su misma categoría, y con una pequeño demonio, con los cuales forme el trato de ser su Ama- hizo una pausa al recordar a el revoltoso demonio peli azul y su pequeña copia en versión rubio, con una sonrisa continuo- El tiempo paso, y mi presencia no fue ignorada por los demás demonios. Varios intentaron atacarme mientras me encontraba desprotegida, pero por fortuna ninguno me llego a lastimar.
-¿Ellos hacían bien su trabajo?
-Vaya que si-admitió- Pero luego de unos meses, se nos ordeno venir al infierno por seguridad.
-¿Ordeno?-pregunto desconcertado. El hecho de recibir órdenes no era lo suyo.
-Sí, el señor Lumpy nos mantuvo en su hogar, cuando se entero que una gran horda de demonios venían directamente para matarme- Elevo su mirada para mirar a aquel demonio que era levemente alumbrado por la lámpara que yacía en el suelo- Eran muchos, a mis guardianes y los demás, le sería imposible detenerlos a todos. Por lo que no me quedo otra que brindarles mi poder para que los mataran…todo iba bien, mis guardianes recibieron el poder y comenzaron a eliminar a la mayoría, pero cuando intente enderezarme me pase a cortar la punta del codo con un filo agudo que yacía en la silla- Handy la vio suspirar levemente, con algo de resignación casi con tristeza- Mi primer guardián se quedo observándome por unos minutos con asombro, casi con locura. Fue allí donde aquella parte peligrosa, que meses atrás él mismo me había advertido que tenia, para que no me acerque, se dejo ver…e intento matarme…
-¿Y lo logro?-pregunto él un tanto alterado ante el suspenso y la intriga.
-Solamente me lastimo, por fortuna los demás pudieron detenerlo- contesto ella apretando sus manos disimuladamente contra la tela de su vestido, ignorando que el demonio detrás de los barrotes estaba atento a cualquier detalle- Los demonios que buscaban mi muerte seguían llegando, las fuerzas se debilitaban, y por ende el peligro crecía. Brinde todas mis fuerzas y poder, para que esos demonios decayeran antes de tomar el control del territorio del señor Lumpy…
-Un movimiento de gente …
-Exacto. Todos buscaban algo que solo pocos podían tener.
-En ese caso, los demonios Russell y Lumpy, poseían ese objeto tan preciado…Lo que llevo a que los demás líderes lo desearan.
- Los demás líderes eran aliados de ellos. Por lo que jamás se supo quien en verdad, dirigió ese movimiento…
-Interesante- comento mirándola con atención- Y dime…¿Por qué tus guardianes no están contigo en estos momentos?
-Ya no estoy interesada en ellos. Yo los deje libre cuando morí, les brinde la libertad que debieron tener siempre…No pienso buscarlos…
-Pero…debes tener un guardián, para no estar en peligro- ataco él mirándola de reojo.
-No me es necesario, he aprendido a controlar a la perfección mi poder como para eliminar a cuando demonio se me cruce- Hablo con cierta molestia, ante la duda de su capacidad. El cuerpo del prisionero se tenso al escuchar aquello, casi por impuso se movió un poco a un lado mientras la miraba ceñudo-¡Tranquilízate!-rio moviendo su mano con despreocupación- No te pienso hacer nada…
-¡Fiu!¡Que alivio!-soltó volviendo a acercarse hacia ella con una sonrisa- Aunque debo confesarte, que no sería tan malo ser el guardián de una obsesionada de la limpieza- comento estirando sus piernas con despreocupación mientras tocaba la suela de su bota negra contra el suelo.
-Entonces…Se mi guardián,,,- Ignorando como la había llamado ella lo miro con seriedad y determinación.
-¿Yo?¿En verdad?
-Fue por algo que el señor Russell te mando a cortar tus manos, y fue por algo que no me permitió en un principio venir a verte. Eres poderoso. ¿Verdad?-él lo pensó por unos momentos. Antes de posar su mirada seria en ella.
-Poderoso seguramente soy, mucho más poderoso que esos guardianes inútiles que tiene tu "señor Russell" seguro. Pero…-lo pensó por unos momentos antes de golpear los barrotes de cemento con la punta de sus pies- ¿Cómo piensas resolver esto y esto?-pregunto señalando sus brazos vendado- Soy un inútil sin mis manos….
-¡Yo puedo volver a dártelas!-exclamo rápidamente con emoción mientras mostraba una sonrisa animada. Él la miro más interesado y ella prosiguió- Una Senka puede brindar poder, sanar, y dar vitalidad a los demonios, siempre y cuando estos sean sinceros con ella y leales…
-¿Sinceros y leales?
-Sí, los demonios son criaturas mentirosas y traidoras, ellos no creen en la sinceridad y honestidad. Por lo que por lo general, mi poder no se puede dar por medio natural. Esto lleva a que ellos deseen devorar mi carne y beber mi sangre. ¿Entiendes?
-Debo serte fiel y honesto, si deseo ser tu guardián…-analizo lentamente para luego hacer una mueca algo molesta, claramente fingida- Esta bien…conviérteme tu guardián, loca de la limpieza-bromeo haciendo que ella chillara con regocijo.
-Le diré al señor Russell que te libere así se entera del acto.
Pasaron varias horas hasta que él escucho pasos viniendo de la escalera, pero esta vez no eran ligeros y pequeños como los de Petunia. No, esta vez eran pesados y toscos, como los de un gigante mastodonte que avanza con pereza.
Definitivamente ese demonio, se parecía un mastodonte a no ser por esa apariencia casi humana que traía, pero no era aquellos bellos largos que rodeaban su cara lo que llevo a Handy a tal comparación. Sino aquella fuerza brutal con la cual lo tomo de las solapas y lo arrastro por el suelo directo hacia la parte alta.
Cuando lo tiraron en un alfombra color negra, elevo su mirada para encontrarse con la figura elegante y delgada de un demonio que lo miraba con una sonrisa arrogante en su rostro, él la interpreto como una sonrisa burlesca, que se dignaba a dirigirle a una rata como él.
-Dime…emm….
-Handy-se apresuro a decir él enderezándose firme y mirarlo desafiante, ese tipo lo intimidaba, si, pero no se dejaría ser tratado como una basura por él.
-¡Oh!-soltó mientras bebía un poco de un liquido rojo que tenía una copa medio llena en su mano- Demonio Handy, único dependiente del clan Feuer, por lo tanto único poseedor de las escamas negras…¿Me equivoco?
Chaqueo su lengua al recordar aquello. Su familia había sido los únicos demonios poseedores de esas escamas tan poderosas. Al morir todo su clan a manos de los cazadores humanos hace siglos, él junto con otro demonio habían sido los únicos que quedaban con aquel poder. Pero ahora, era él, o más bien fue él, el único que había quedado con el poder. Su compañero había muerto en el enfrentamiento que tuvieron contra los soldados de ese sujeto frente a él. Él en cambio, se había quedado sin sus manos pero seguía con vida.
-Veo que no…-prosiguió dejando la copa vacía sobre el escritorio de mármol.- Tu padre, el líder de tu clan, fue un gran amigo mío. Por lo que me sorprendí al ver, lo poco cordial y educado que fue su hijo al ingresar a mis tierras y matar a parte de mi población…-El soltó un gruñido mientras lo veía cauteloso.- Contéstame una cosa "Dragón Anaranjado"- soltó casi con una risa el apodo, él lo reconoció como el apodo que se le daba cuando se encontraba en la parte sur de la tierra del infierno- ¿En verdad quieres convertirte en el guardián de la Senka?
-Si…-soltó sin más, sorprendiéndose al ver como el rostro del sujeto mostraba una seriedad fría. Él poso aquel garfio filoso que tenía como mano en su cuello, antes de pasearlo con rudeza sobre la piel áspera del demonio.
- Un error…por más que sea pequeño. Un solo movimiento raro o una mínima señal de daño hacia ella…-hizo una pausa para posar su mirada fría en los ojos color durazno de el demonio menor-…Quedaras hecho cenizas, a lo poco…¿Entiendes, demonio?- Handy jamás pensó que la palabra "Demonio" fuera dicha con tanto asco y desprecio.
-Si señor…-soltó sin dejar de fruncir su ceño con notoria molestia.
-Así me gusta- dijo para volver a su asiento y mirarlo con frialdad-Adelante querida…-dijo hacia la puerta, que se abrió dejando ver a una sonriente Petunia.
La vio posicionarse frente a él mirándolo con seguridad. Sus manos comenzaron a arder cuando ella las tomo con cuidado y las miro con intensidad. Lentamente y de una manera dolorosa, sintió como cada célula era nuevamente creada, y colocada en su lugar, mientras una luz intensa y azul, rodeaba la habitación a oscura.
Ella con sus ojos cerrados, y frente a la atenta mirada del demonio a pocos metros de ellos sentado, mirándolos con una sonrisa en sus labios. Murmuro bajito con una leve sonrisa en sus labios- Me tienes confianza y lealtad…
-¿Cómo lo sabes?- se animo a preguntar él entre cerrando sus ojos para ver su rostro perfecto y femenino iluminado por esa luz extraña.
-Porque de otro modo, jamás tus manos volverían a crearse- la escucho susurrar bajito mientras sus ojos se mantenía cerrados. Él la imito mientras soportaba el dolor intenso.
-Petunia…-llamo en un murmullo, haciendo que ella soltara un ruido en señal de tener su atención- Daré mi vida para protegerte…-confeso con decisión.
Ella, abrió sus ojos mirándolo con atención. Antes de sonreír con cierta dulzura.
Cuando se encuentra solo en la vida, y no se tiene un propósito. No vale vivir con ganas, sino que vale vivir por vivir. Él tenía un propósito de hoy en más, y no era comer almas tanto de demonios como de humanos, sino proteger a aquella humana que sin querer conoció.
Petunia, era de hoy en más su propósito. Y con el fin de proteger a su propósito usaría las herramientas mortales que le había dejado su antigua estirpe.
"El Dragón Anaranjado". Se había convertido en el guardián de la primera Senka encontrada por los demonios.
¡oh, yeah! ~0~ ha aparecido Handy señoritas! :3...Bien este capitulo viene hacer una explicación de como Petunia esta viva nuevamente, Y una ayuda para poder entender un poco el próximo capitulo. :)
Juro, que cuando la escuela me permita subir el siguiente capitulo lo haré rápidamente. Tengo muchos trabajos esta semana, y la que viene. Pero seguramente dentro del sábado o domingo de la semana próxima (o antes si me es permitido). Subiré el siguiente.
Gracias a todo aquellos que me dejan comentario y leen esta historia. :)...Ya que no puedo contestar los mensajes anónimos por MP...Tendré que contestarlos aqui al pie de la pagina. C:
"Moonchide": Muchas gracias por dejar tu comentario :D...Me alagas con tus halagos C: ¡Muchas gracias!...:D...¡Me encantaría que hagas un Doujinshi de la historia! Seria un honor TwT. Gracias por comentar y leer! C:
Contestando los comentarios:
¡MUCHAS GRACIAS POR LEER! :D
