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Malas Noticias Muy Malas Noticias

«Parte 2»

— ¿Uchiha...Sasuke?—preguntó con cierta gracia, « ¿qué clase de nombre ridículo es ese?» se preguntó completamente mofándose internamente.

— Sí…debes tener cuidado…especialmente con él—dijo Naruto serio rompiéndole la burbuja de burla a la muchacha—no sé cómo le harás, pero debes mantenerte viva.

— ¿Estás…preocupado?—le preguntó al chico ya más calmada, «debe conocerlo demasiado…o detestarlo enormemente como para advertirme especialmente a mí…porque a vista se ve que me detestas» pensó Hinata con desánimo.

— Sólo un poco—, quitó la mirada del suelo para verla a ella, como deseaba que dejara de hacer tantas preguntas aquella joven tan curiosa, tal vez eso era de familia.

— ¿Tan peligroso es?—preguntó esperando información que la calmara. Lamentablemente la suerte no estaba de su lado.

— Sí…más que eso…a diferencia de mi él no toma muy enserio la vida humana, más si eso interfiere con…—. Fue interrumpido por la Hyuuga.

— ¿Y tú tomas enserio la vida humana?―preguntó extrañamente, a decir verdad le creía un poco lo dicho por el joven pero, mantenía en cuenta que con él nunca se había.

— Aunque no lo creas, considero más la vida humana que ese cabrón—dijo él con voz gruesa y decidida

— Como digas—susurró sin tomarle importancia—…y dime… ¿ya tienes en mente como podrás protegerme si en algún caso me llegara a topar con él?—, vaya eso sería como en una película romántica si volvía a protegerla, a decir verdad lo fue cuando ella necesito de su ayuda en ese deshuesadero.

— Eeh…no…no—. Negó él sencillamente como un niño travieso.

— ¿Cómo puedes decirlo así?…Tal vez mi vida corra peligro—murmuro con un aura azul por todo su cuerpo, con temor por lo que vendría después, además no tenía los conocimientos necesarios ni defenderse de Hanabi, y la respuesta que él le había dado no le era satisfactoria en lo más mínimo.

— Pues eso no es algo que me importe mucho—murmuró como si esperara no ser escuchado, y aunque en parte era verdad no podía darse el lujo de mostrarse tan amable; aunque estaba reconsiderándolo.

— Sí vas a hablar en murmullo…asegúrate de hacerlo bien—atacó enfurecida, más tarde dejó escapar un suspiro, aunque no tenían ni una semana de conocerse él no podía dejarla a su suerte, al menos eso era lo que menos quería puesto que de cierta manera siente una conexión muy fuerte con Naruto.

— Tomaré el consejo pero antes de que…―pero antes de que terminara de hablar una expresión seria inundo su rostro de forma amenazante.

— ¿Qué pasa? ¿Sucede algo malo?—, el tiempo no era muy necesario como para saber que esa expresión no era muy común en el joven.

— Oye ¿cómo vas con tus poderes espirituales?—pregunto aún con la seriedad mirando los ojos de Hinata quién aparto la vista de inmediato.

— Mal, mal y muy mal, ni siquiera sé como rezar y me preguntas como voy en el tema—suspiró desanimada cerrando sus ojos con resignación.

— Maldición—espetó con molestia, y tal vez frustración—no hay otra elección, tendré que protegerte, al menos hasta que puedas usar tu poder de buena manera—. Hinata respiró aliviada cambiando su semblante.

— ¿Por qué me lo preguntas tan repentinamente?—, había tantas preguntas y tan poco tiempo para ser contestadas, «algo le pasa, eso es obvio».

— Por el mismo motivo por el que tú me ahogas con preguntas—contestó con voz seca y seria—curiosidad—, le sonrió amigablemente, sonreír así no era algo normal en su forma de actuar pero era necesario hacer uso de todo aquello para hacer que la Hyuuga se confiara.

— Entiendo…—de pronto el sonido del timbre de su casa la interrumpió pero aún así su mirada reflejaba pánico.

— Cálmate solo es un sonido extraño—dijo Naruto sin entender muy bien que era lo que provocaba tal vibración.

« ¿El timbre?» se preguntó «pero si mi familia salió al cine… ¿quién podría ser?, ¿acaso es uno de los demonios que mencionó Naruto?». —Naruto…—llamó al chico que no quitaba la vista de ella

— No te preocupes…no es un demonio…ni alguien que represente peligro—aclaró con expresión relajada

— Pareces muy seguro de lo que dices—se encontraba muy dudosa de sus palabras, pero el timbre volvió a sonar.

— No me subestimes soy un demonio por lo que yo puedo olfatear la maldad en las personas, y la que está afuera no lo tiene o al menos no tanta maldad como para hacerte daño…así que cálmate—dijo desapareciendo su imagen del reflejo.

— Entonces confiaré en ti…—susurro más confiada, «él es tan misterioso», se decía mientras bajaba por las escaleras hacia la puerta, un poco dudosa de abrir decidió preguntar—. ¿Quién es?—´preguntó cautelosa.

— Pizza a domicilio señorita—contestó una voz masculina al otro lado de la puerta.

Ella suspiró muy aliviada.

«Uf Naruto tenía razón. La tenía» pensó contenta; al momento de que abrir la puerta y le pagaba a Pizzero por la comida recibida. —Gracias—dijo cerrando la puerta con las pizzas en mis manos para subir las escaleras.

— Qué bueno que hoy era día de refrescos gratis—aún feliz entro a su cuarto y ver a Naruto tan tranquilo al son de una tonada en particular.

El soundtrack de la película Titanic puesta en la grabadora en las noches de estudio, por un segundo recordó el momento en el que Jack y Rose se conocieron en aquel Barco de los Sueños como solían llamarle.

— ¿Naruto?…—, él estaba en el reflejo del espejo con los ojos cerrados una expresión de paz en su rostro oyendo la canción, no le costó mucho averiguar que probablemente había hecho que Rin la encendiera ya que ella estaba arriba del escritorio enfrente de la grabadora «¿cómo hace que Rin haga algo cuando el ordena? ». — ¿Naruto?—volvió a llamarlo para que él abriera sus ojos y volteara a verla.

— Es tranquilizante—musito sonriente con voz relajada y feliz.

«Bipolar» pensó extrañada por los comportamientos de Naruto—…lo sé la canción relaja mucho—le sonrió pero él no dijo nada, solo asintió con la cabeza y cerrando los ojos nuevamente, viéndolo así no era anormal, solo esas orejas que parecían de un zorro, los colmillos y sus ojos color carmesí; pero eso lo hacía verse bien.

Suspiró dejando las pizzas y refresco en el escritorio para sentarse en la cama y ver un pequeño reloj que aventaba cada vez que sonaba para marcharse a la escuela "Las 8:00 de la noche" hizo un quejido y dijo alegre—: Bien hora de comer—, Naruto la vio embobado, no a ella sino lo que estaba a punto de pasar por su garganta.

— ¿Qué es eso?—preguntó curioso al ver las cajas de pizzas, que a su olfato eran apetitosas.

— Se llaman pizzas—dijo sonriendo abriendo la primera caja—se ven exquisitas, ¿eh?…y tú ¿qué tienes?— preguntó al ver a un Naruto de cara de perro mojado y triste esperando refugio en alguna casa; admitía que se veía tierno pero la diferencia es que el papel le quedaba mejor a un perro—Naruto, ¿no crees que ya estas grande como para estar mirando a las personas de esa manera?—preguntó mientras veía que faltaban 2 piezas de pizza si una la tenia ella la otra seguramente acabo en el estómago de alguien más, —Rin—la encontró infraganti cuando la anunciada comía la rebanada que robo. —Está bien cómela—dijo resignada, dio un mordisco a la rebanada de su mano— ¿no me escuchaste?—vio un poco molesta al chico, Naruto con cara ahora de perro mojado y con ojos tristones—resígnate eso no te funcionara aparte de que no te daré nada por no dejarme dormir—dijo tomando el control de la televisión encendiéndola para ver un noticiario barato en otro comercial informativo.

A continuación se dará un aviso del nuevo video que inquieta a la mayoría de la población—decía la mujer en el Tv sosteniendo papeles en las manos con ese maquillaje costoso en la cara, lista para una película de terror.

— La ambición de conseguir audiencia los está matando—; tomó otra rebanada y la mordió « ¿Acaso nuestro planeta no puede ir peor?».

— ¿Qué clase de cosa es esa?—preguntaba Naruto con cierto interés por saber cómo era que una persona podía estar adentro de esa cosa ¿será un demonio como él? o ¿algo más?

— Un mal programa—respondió Hinata con aburrimiento al comer la primera rebanada de la otra caja y tomando más refresco.

― No sé…de que hablas pero yo hablo de la hablo de la caja que muestra imágenes—dijo como niño pequeño apuntando a la televisor.

— Por eso mismo—señaló el aparato electrónico—cuando preguntas por eso. Hablas de la televisión—dijo de la forma más normal al seguir comiendo.

— ¿Televisión?—preguntó curioso, ahora quién hacía las preguntas era él, no podrían comunicarse como seres ordinarios si no tenían idea de lo que pasaba al rededor del otro.

— Sí—. Ya más tarde le daría clases de las cosas que se encontraban en el mundo moderno, por así llamarlo.

— Increíble…las cosas cambian bastante a través de muchos años—dijo con voz melancólica con los ojos aún puestos en el televisor.

— No te sientas así—le susurro—…siempre lo hacen, y siempre lo harán.

— ¡Oye!—exclamó para llamar su atención.

— ¿Qué quieres?—preguntó.

— Hablando de cosas "modernas"—cómicamente hizo comillas con los dedos de ambas manos—, ¿por qué vas a ese lugar llamado "escuela"?—al parecer iba a decir otra cosa pero no lo hizo por lo que Hinata decidió calmare su curiosidad.

— Porque tengo que estudiar para después encontrar un trabajo y ganarme la vida—dijo con sencillez al terminar la penúltima rebanada de pizza la última se la había comido Rin al ver a Hinata distraída.

— Ganarte la vida ¿he?—susurró con un toque de tristeza aún con la mirada baja por lo cual Naruto le impedía a Hinata ver su rostro.

— Naruto estas actuando un poco raro—le dijo recogiendo todo lo que hacía quedado de su cena.

— ¿Enserio?—dijo levantado su rostro con mirada fría y tal vez monótona.

— Si—, la chica observo detalladamente ese par de ojos carmesí que no le quitaban la mirada de encima, como si quisieran perforar un enorme muro frente a ella con un motivo nada alentador.

— Valla—dijo él en susurro, tal vez no estaba siendo muy caballeroso, nunca lo ha sido y mucho menos con las mujeres humanas, él por lo regular no acostumbraba acercarse mucho al sexo femenino, no por pena o por que haya tenido otras preferencias, sino porque eso no estaba en sus planes, es decir casarse y formar una familia como tal. Así que experiencias con las chicas no tenía ninguna; eso no era bueno ya que al parecer la que tenía en frente era demasiado roñosa.

— Naruto…mejor sigamos viendo la televisión ¿sí?—propuso Hinata sonriendo de manera nerviosa, el rubio no era tan estúpido como para no notar esa extraña mirada en la cara de la Hyuuga, ¿miedo? no, él conocía la mirada de terror demasiado bien, así que no sabía bien lo que pasaba por esa cabeza.

— Olvídalo me voy a dormir—bufó antes de desaparecer en el reflejo.

— ¡Hina!—gritó Hanabi abajo, la verdadera Hanabi cabía mencionar—. ¡Hemos regresado!—se escuchó el portazo al cerrar la puerta.

«Rin» pensó Hinata al caer en cuenta que Kiwy aún estaba suelta y no podía ser vista por nadie—Hanabi no subas a entrar a mi cuarto estoy cansada—dejó levantado el tono de su voz.

— Pero…—se escucho su voz al otro lado de la puerta.

— ¡Te dije que no!—gritó golpeando la puerta con su puño asustando a la persona afuera de ella, lo supo porque Hanabi soltó un suspiro de miedo al otro lado, enojarse no era su actividad favorita, pero una sorpresa tras otra era demasiado para una sola persona.

— Entiendo…que duerme bien—. Hinata, después de mucho tiempo supo que se había comportado como una estúpida con su hermana menor, pero era mejor eso a ser el centro de atención en el mundo por hacer la confirmación del hecho que en el mundo no solo habitan humanos.

Hanabi bajo las escaleras pensativa, esperaba que la tonta de su hermana se estuviera muriendo de culpa, como si de verdad se entristeciera al recibir tal grito, su padre los daba mejor cuando veía sus notas. Su plática tendría que estar pendiente.

«Creo que me he pasado» miró a Rin, ella estaba acostada en aquella alfombra por la que rogó a su padre, se había bolita en frente del espejo, « ¿tan rápido se encariño con Naruto? » decidió no hacer mucho caso a ese asunto, fue al baño a cambiarse y se preparó para dormir.

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«―Naruto Pov―»

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— Esa niña y sus estúpidas preguntas―decía molesto al ver mi alrededor, maldita sea estaba en la nada, en la oscuridad que me rodea por todos lados y mi cuerpo parece estar flotando en medio de esa profunda oscuridad—…eres un maldito sin vergüenza Shinji, te ganas mí confianza, me encierras en este lugar y ahora te preocupas por mi cada vez que pienso en esto más ganas de aniquilarte me dan—, me quede en silencio esperando, casi rogando a un dios para que me diga que esto no está pasándome, la realidad era otra pero no perdía la esperanza de salir, sin embargo mis pensamientos fueron interrumpidos por una voz, la voz de un pequeño niño inundo en mi mente, una voz que conocía bien.

—Pero…ella…no posee ninguno de sus recuerdos…no puedes culpar…a su reencarnación…fue Shinji quien te encerró…no ella—me dijo un pequeño niño con tristeza, ¿qué clase de tuco era ese? Jamás lo había visto…no, ese no era…

— Cállate—bufe—tu no me conoces—murmuré sumamente molesto, las pláticas acerca de mi vida no eran agradables y menos cuando era un niño quién participaba.

— Claro que si…porque yo…soy tu—decía ese niño, cuando me di vuelta, no mentía era yo…aquel niño que aparentaba tener 6 años de edad cuando en realidad tenía más de 37 años, estaba postrado enfrente de mí con una sonrisa en su rostro una sonrisa que yo no tenía ahora…una sonrisa que ahora no me daban ganas mostrar y menos cuando ahora tengo que protegerla...para después…matarla.

— Tú no quieres matarla ma…

— ¡Que cierres el maldito hocico!—grité con una energía desconocida para mí como si a cada grito me debilitara más―yo…te encerré en lo más profundo de mi ser―él sonrió como queriendo decir algo más pero se reservó—deja de molestarme y lárgate…―gruñí—tú no eres yo, no sabes lo que es vivir en un mundo podrido como esté, no saber nada…—, le di la espalda tratando de conciliar el sueño nuevamente.

— Pero si sabía amar…—me susurró tocando mi hombro con esa mano temblorosa y esa voz tan tímida que solía llevar.

— Despierta de tu pequeño mundo de fantasía…—, aparté su mano con la mía de un golpe—jamás recibiste amor…y nunca supiste lo que era amar— las palabras se atoraron en mi garganta impidiéndome seguir hablando. Mis ojos regresaron a aquella escena y aquel tipo que me abrieron los párpados sellados.

«— Escucha bien monstruo…tú jamás recibirás amor…no sabes lo que es amar—decía una voz del hombre que me hizo conocer la verdad del por qué tanto odio de los aldeanos hacia mi—eres un maldito fenómeno que nunca amara…y jamás será amado ¡lárgate con los tuyos!— ese sujeto que en medio de una ebriedad me dijo la peor verdad de mi vida hasta estos momentos. El mundo era cruel y despiadado para mí, pero para los humanos era el mismo cielo, ven algo peligroso y se abalanzan sobre él en manada, como los cobardes que eran».

— Acepta la realidad…sólo la realidad—susurraba ido, en medio de mis recuerdos olvidados.

«— Acepta la realidad mocoso…sólo acepta la realidad…―dijo ese ebrio maldito, el cual fue atravesando por una flecha en el cráneo. Atacaban la aldea, la que no movió un solo dedo por mi así que yo no moví ni un solo dedo mío para ayudarla, los humanos se bastaban solos para desaparecer; y culpan a dios por sus desgracias, que descaro».

— Si lo sabes…pero no quieres hacerlo—decía aquel niño que antes solía ser yo, aunque sabía que decía la verdad seguía negándonoslo a él y a mí mismo.

— ¿Por qué?—pregunté en susurro sin saber la puta respuesta.

— Porque tienes miedo a ser lastimado otra vez—respondió en ese semblante tan triste que siempre mostraba al irme a dormir con miedo de ser alumbrado por el sol con un hacha en mi cuello en medio de la hoguera.

— ¿Otra vez?—susurré haciéndome el tonto.

— Cómo lo que sucedió con Shinji…—aseguró ese niño postrándose en frente de mí sin quitar esa cara.

— ¿Shinji?

— Y…Sasuke

— ¿Sasuke?

— Si… ¿lo recuerdas?—preguntó sabiendo bien la respuesta pero empujándome a decirla.

— ¿Cómo podría olvidarlo?—pregunté yo con una sonrisa falsa y cínica en mi rostro.

— ¿Qué te hizo?—sus ojos parecían ser más pesados a cada pregunta.

— Me…me…traiciono—dije si dejar de sonreír con ironía.

— ¿Por qué?

— Por…su sobrevivencia.

— ¿Y Shinji?

— Por su…reputación de sacerdote—dije enojado aunque no tenía la razón clara del por qué su traición

— Tanto tu…cómo yo…sabemos que no es cierto—me replicó él, si no era yo, conocía muy bien mi personalidad.

— Pero lo es…sino…entonces, ¿por qué me encerró?—dije yo cerrando mis ojos y mis puños con fuerza intentando encontrar una respuesta, pero no encontraba nada.

— No lo sé—susurró quitando sus ojos de mí.

— Déjame en paz ¿quieres?—le di la espalda evadiendo la plática.

— Y en cuanto a esa niña, ¿la mataras?—me preguntó postrándose adelante de mi nuevamente viéndome a los ojos sonriendo, pero esta vez en el era una sonrisa cálida una sonrisa que no veía en más de setenta y seis años.

— No lo sé…yo…no lo sé—confundido negué con la cabeza al pasar la imagen de ella por mi mente, esa en donde sonreía cálidamente.

— Sabes…creo que…ella es…ya sabes—decía nervioso juntando sus dedos índices sonrojado y una mirada muy estúpida a mi visión.

— Pues…no sé—aseguré— ¿cómo?—pregunté más calmado viendo como su pequeño rostro tornaba más rojo.

¿Linda?—alzó las cejas viéndome con una sonrisa pícara.

— Aah sí claro—desvié la mirada serio pero con un leve rubor.

— Admítelo…podrás decir que es tu enemiga, una tonta, una loca desquiciada…—, ambos reímos por el comentario y tal vez, por un hecho confirmado—…pero sé lo que pensaste por primera vez—dijo sonriendo de manera acusadora.

— Pues dime—dije yo agachándome para quedar a su estatura…y él hizo una seña para que me acercara a ese pequeño para decirme.

Hermosa—me citó susurrándome al oído para después fijar mi mirada en su rostro y verlo sonreír.

— Nunca pensé eso—dije parándome y volteando la mirada "molesto" por esa "palabra".

— Dime que no lo recuerdas—me susurró el pequeño sin perder la sonrisa.

—…— me incliné por guardar silencio.

— No me puedes mentir—dijo sin perder la sonrisa—…recuérdalo—golpeó mi costado para después empezar a reír como un loco.

«EL tiempo se detuvo para mí, no tenía conciencia de cuantos años habían pasado desde mi último encuentro con Shinji y con la vida...mis ojos permanecían cerrados, pero para mi desgracia seguía vivo, mis respiraciones eran lentas y largas contra restando contra mis pulsos del corazón, mi cuerpo permanecía inmóvil, estaba durmiendo, en una gran oscuridad pero como cualquiera que esté soñando tiene que despertar después de semejante grito, hizo que mi cuerpo sobresaltara como si me hubieran pasado 100 volteos por el cuerpo.

Ayuda…—escuche la vos de una desesperada mujer junto con algunas respiraciones agitadas y con la sincronía de su corazón, al igual que el mío

¡Quién sea…!—volví a escuchar pero no quise hacer caso.

¡Por favor, ayuda!—ese grito basto para hacer que mis ojos se abrieran de golpe y yo pudiera mover mi cuerpo, empezando por mi mano derecha.

¿Quién demonios...?—, no pude terminar de hablar ya que mis ojos parecían ver más luz, pequeñas luciérnagas amarillas pasaban rápidamente junto con algunas cosas que parecían casas. De pronto me encontré con una imagen algo extraña y borrosa; una mujer corría desesperadamente con un pequeño perro en brazos con ella « ¿Por qué se me hace conocida?» pero en un abrir y cerrar de ojos, estaba ahí, sentía que estaba parado algo sólido, una sensación muy nueva después de tanto tiempo. Pero estaba parado en una gran montaña de metal, enfrente de esa mujer viéndome fijamente como intimidada.

« ¿Cómo rayos llegue aquí?» pero ese pensamiento se esfumó al ver que un hombre grito diciendo golpeando un pedazo de metal como un perro en celo.

¡La encontré!—.

La cachorra ladró también al verme y está mujer hizo un inútil intento de taparle el hocico, cuando los pasos se acercaron a ella su mirada se desvió y aproveche para bajar de ahí, no sé si volvió a ver al lugar donde me encontraba pero yo ya estaba abajo abrí y cerré mis manos lo más lento que pude para recuperar movilidad.

Aquel hombre junto con otros dos se juntaron con ella por lo que escuché su animada plática, el viento se movió a mi favor dándome un olor muy estático, muy deleitante que por unos segundos me cargue de rabia porque alguien más manchara ese olor. Bufé y los vi en un rincón oscuro, lo más rápido que pude tocando el hombro.

Oye estúpido— le gruñí un poco fuera de mis cabales— ¿qué crees que haces?—, en realidad lo sabía pero no me importaba mucho, solo deseaba matar a esos tres que estaban a punto de manchar un alma que solo podía ser destruida por mí.

¿Quién carajos te crees? —, no se sentía intimidado, cosa que me tenía sin cuidado pero muy pronto lo tendría y por todos los santos que se arrepentiría por hablarme así.

¿Qué más te da saber quién soy?—hablé con indiferencia y molestia, mientras que la atacada se mantenía confundida.

¿Eeh?—articuló confundida. Lo admito, en una situación así hasta yo lo estaría.

Tu cállate—hablamos los dos molestos, ella se calló al instante viendo mis ojos; normalmente es común ver "personas" con ojos rojos.

Sonreí lo más sádico posible mostrando mis colmillos, que practicante se habían encajado en otras criaturas más inferiores a él.

Por tu bien, suéltala—.

No—, apretó el brazo de la chica haciendo que ella gritara, como me fastidiaba que un "hombre" se sienta un dios por tener a una mujer en sus garras haciéndole un dolor muy conocido por chicas de todas clases. Que ira…al ver ese tipo de cosas que es indignante para alguien que no aprovecha su fuerza para hacer miserable a otros que no lo merecen.

Como quieras, pero no olvides…—. Sin más le destroce la nariz de un golpe, tomé el brazo que causaba dolor en aquella joven de olor a flores no tan dulces no tampoco tan agrios, y a esté tipo gritando de dolor—… que te lo advertí—, tomé a la chica y salí corriendo intentando ver si tenía alguna herida superficial.

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Yo también tengo curiosidad… ¿quién eres?—me preguntó viéndome con curiosidad, y hasta ese momento caía en cuenta de a quién traía en mis brazos.

El último humano que estuvo en mi presencia…me llamó Kyuubi—. La vi con seriedad « ¿acaso tu eres?». ¡Joder! era él estaba seguro que era él, era él por quien por poco mataba a una basura de la sociedad ya se me hacía raro que una humana normal tuviera una esencia tan pura. Me estudiaba en silencio con la mirada hasta que soltó una carcajada intentando no ahogarse en su saliva.

No, no es posible que seas Kyuubi—, yo sonreí de manera sombría y burlona; y hasta esos momentos me di cuenta que ella llevaba consigo a la cachorra que no me quitaba la mirada de encima—…no hay forma…no, no la hay—, negaba con su cabeza moviendo esos oscuros cabellos de un lado a otro dando en claro su confusión.

Tú me llamaste—le aclaré roncamente con los ojos entre cerrados, ahora estaba comenzando a dudar de la verdadera identidad de esta mujer— ¿ni siquiera recuerdas eso?—pregunté decepcionado de la persona que en esos momentos protegía.

¿Eh?—. Quitó su boba sonrisa y se puso seria bajando la mirada—…en realidad… no.

¿Dejaron de hablar?—sacó algo muy extraño, un estruendo se escucho y la mujer atrás mío grito sosteniendo su hombro el cual sangraba ¿cómo lo había hecho? El tiempo pasaba para bien y para mal; esa cosa en las manos de un sujeto así era la prueba de ello.

Mierda—murmuré al verla en ese estado—…quédate aquí ¿entiendes?—le ordené moviendo la capa, sacando una katana de la funda de negro que siempre solía llevar conmigo aunque no solía utilizarla mucho.

¿Podría ir a algún lado así?—, sonreí aguantando la risa por su pregunta, aunque tenía mucha lógica.

Aah…aun podía escuchar los gritos llenos de pavor y miedo por parte de los agresores, cortando brazos, piernas, caras partidas a la mitad. A uno cuyo rostro me arqueó; corté todas sus extremidades y por último abrí su abdomen del cuello a la cadera dejándole sufrir en el duro y sucio suelo, y nuevamente las maldiciones taladraron mis oídos sin ningún fin aparente.

No toque la sangre de esos sujetos en ningún momento, puesto que estaba tan podrida como sus propietarios me mareaba ligeramente, sacudí la katana expulsando el líquido rojo hacía el suelo envainándola de nuevo. Escuché un diminuto ruido a unos metros de nosotros junto con un gemido, pero lo ignore completamente.

Rin…Rin-chan—llamó ella, pero antes de que está le prestará atención yo tome su mano acariciando sus suaves dedos envueltos por la sangre derramada por su brazo; el olor era tentador y muy atrayente, cosa que me preocupó un poco.

¿Es demasiado profunda?—le pregunté con gracia saliendo de mis pensamientos.

¿Tú…qué crees?—. sus ojos se cerraban con calma respirando tranquilamente poniendo su vida en las manos que habían mandado al infierno a varios, personas y otros seres

Estarás bien…lo prometo—aseguré al tomarla en mis brazos con esa pequeña cachorra encima de ella, debo admitir que no me esperé que saltara a su abdomen cuando me dispuse a cargarla, sus ojos se cerraban lentamente aún con una sonrisa en sus perfectos la…no…era mejor apresurarme, así que dando grandes saltos por enormes piedras gigantes de forma cuadrada, ¿eran casas? Que extrañas pero parecían más resistentes a las que normalmente veía con anterioridad.

Después de varios lugares, pude percibir el leve aroma de aquella mujer en una casa en especial donde podía darme cuenta del poco dinero con el que contaba su nueva familia, Shinji siempre ha sido demasiado sencillo hasta para eso.

Es aquí…no me puedo equivocar—confirme al ver el espejo, mi prisión a un lado de su cama, pero para sacarme de mis pensamientos su pequeña cachorra ladro fuerte para llamar mi atención—…es cierto—dije al ver la herida de su brazo sangrar, e incluso chorreaba—parece muy grave—susurré.

La dejé lentamente en la cama y le descubrí su brazo, la deje en una camiseta blanca que dejaba moldear su cuerpo, pero me concentré en su herida; por lo que mordí mi dedo medio de la mano derecha para que sangrara lo acerqué a su brazo, tocar su herida dos veces y ver que mi sangre estaba haciendo efecto, estaba recuperándose a la perfección sin dejar cicatriz.

Con eso será suficiente—murmuré al verla al rostro, como dormía plácidamente, sobre su cama, con un rostro despreocupado, con un rostro hermoso, «maldición, buen momento para que mis hormonas comiencen a florecer» pensé sacudiendo mi cabeza, pero me imaginé de pronto un sin fin de preguntas

Seguramente al verse completamente recuperada me preguntaría como lo hice y escapar al espejo no me ayudaría en nada; en cuento del "sólo es un sueño" no me ayudaría, así que la sangre prestada no ayudaría mucho. Mis garras relucieron al alzar mi mano y acercar mi dedo índice para hacerle una cortada al largo de su antigua herida. — Ya está— murmuré, cerré la ventana pero estaba algo aburrido así que sin más me acosté a su lado, viéndola esperando que despertara y comprobar mis sospechas.

No paso más de 4 horas cuando ella comenzaba a abrir sus ojos.

¿Luna nueva?—susurró al ver su ventana y observar su cuarto como buscando una diferencia en el, vio su brazo con una pequeña prenda que le había puesto después de la herida que le provoqué, aunque mi sangre había bastado para dejarla fuera de "peligro", y al parecer no se había dado cuenta de la diferencia entre un dolor del otro.

No lo hagas o la herida se abrirá de nuevo—, su mano bajo delicadamente, no sería buena idea que viera que su brazo estaba mucho mejor de la nada, pero su rostro voltear hacia mí con expresión de sorpresa.

Estaba callada, creo que ya se lo que quiere hacer.

Suspire con desgano y después le dije—: Hazlo.

Gracias…—tomó aire. Esto iba a ponerse feo— ¡AHHHH!—gritó alejándose un poco de mi, pero para mí fue demasiado.

Con eso basta—le dije tratando de no sonar tan perturbado—no querrás despertar a tu familia ¿o sí?

A mí familia ¿c-cómo sabes?—me miró desconfiada, esa mirada.

Digamos que puedo oler su esencia—dije con normalidad acostándome bien llevando sus manos a su nuca como una especie de almohada viendo el techo.

¿Podrías explicarme eso?—se acercó un poco ¿no que no? Aquella poca luz que apenas entraba acarició la cara de esa muchacha y la mía ya que me miró con cierto interés.

Escucha, todo en este mundo tiene su propia esencia o como ustedes le dicen. Olor—la observé—soy un demonio chica…eso quiere decir que mis sentidos son más avanzados que los de ustedes los humanos, eso aplica en: Agilidad, fuerza, velocidad, vista, olfato, tacto, olor y demás variedad.

Se mostro más sorprendida por lo que no pude evitar reírme.

Era obvio que por eso sé que tienes familia mocosa—le dije sin parar de reír.

Ella gruñó obviamente molesta.

Como digas Kyuubi-san—me puse serio al escuchar esas palabras puesto que la interrumpí más molesto que un gato con insomnio.

Odio ese maldito nombre.

¿Qué se puede hacer si ese es tu nombre?—me preguntó quitando la molestia de su enojo.

No es mi nombre—murmuré indeciso de decirle la verdad.

Hace rato me dijiste que… —confundida ladeo la cabeza.

Así me llamarón los humanos de la aldea donde habitaba, mi nombre real es Naruto—dije levantándome sin quitarle los ojos de encima, se veía débil pero un Hyuuga nunca debía tomarse a la ligera.

Sólo… ¿Naruto?…digo ¿no tienes apellidos?—tense mi cuerpo.

Hmp…claro que no…los demonios como yo no tenemos padres ni nada que nos obligue tener apellidos como ustedes los humanos—no me di cuenta pero dudé al decirle aquello—…así que solo tengo esos dos nombres—terminé de explicar.

¿Te importa si te llamó Naruto?—. Negué con la cabeza.

No en realidad…eres la tercera persona que me llama por ese nombre sin discutir por ello—sonreí de forma torcida y sin ánimos de hacerlo.

¿Y las otras dos?—sus ojos se apartaron de mí.

Eso no te incumbe—baje la cabeza incapaz de hablar de aquello sin tener que recurrir a los gritos.

Lo entiendo―dijo―hay cosas que son mejor bajo tierra—sonrió tratando de aliviar el ambiente, aunque dudé que pueda hacerlo. Que noche. — ¿Y Kiwy? ¡¿Dónde está?!—La muchacha se fijó por todas partes casi perdiendo la calidez de su voz— ¡Si le hiciste algo!—amenazó apuntándome con el dedo índice, sostuve su muñeca y la jalé hacía mí.

Ya no podía más…

Ahí esta— le susurré, haciéndole ver que esa pequeña cachorrita estaba durmiendo.

Kiwy-chan— dijo feliz de verla, yo arqué una ceja. «Lo que me faltaba, una bipolar».

Ella no se separo de ti mientras estuviste inconsciente…por desgracia ella también estaba cansada así que cuando te curaba el brazo la deje así…necesita descansar…igual que tu—, ella por algún motivo me miro extrañada.

Gracias… ¿y tú?—miré la ventana, no tenía mucho tiempo— ¿qué harás?—pregunto un poco curiosa

No lo sé—mi mente estaba en blanco y mis recuerdos eran algo escasos.

No me vengas con esas boberías, ¿cómo que no lo sabes?—preguntó fruñendo el ceño.

¡Qué no sé maldita sea!—grité haciendo presión en la muñeca blanquecina la cual no había dejado de sostener—he estado atrapado en esa mierda de espejo por seiscientos años gracias a toda tu familia—gruñí—, ¡aah! ¡Y de la nada te interesa un extraño con esa característica!—. Sabía que las palabras eran necesarias, pero no debía hacerlo—. ¡Dios!—golpeé mi nuca contra aquella cómoda tela abultada.

Ella me habló.

No lo sé…yo… ¿por qué me ayudaste?—aflojé mi agarre.

Un impulso— susurré ya más calmado.

Vale ya es suficiente…necesito mi mano de vuelta—dijo con un poco molesta, sentí en ese momento que hacerla enfadar se convertiría en mi nuevo hobbie.

Claro…—musité más no la solté.

Suelta mi mano—. ¿Una orden? Se nota que es una Hyuuga. Mandones por naturaleza.

¿Por qué?—sentía sus respiraciones… era raro… ¿por qué?

Aunque te lo pida millones de veces… ¿no me soltarás?—. Lo pensé detalladamente—ya déjame—susurró.

No respondí, solo la atraje un poco más a mi cuerpo sin darle ninguna posibilidad de escapar.

Hinata—llamé por primera vez, cosa que me causaba indigestión a pesar de ese olor tan atrayente que desprendía.

¿Q-qué?—. ¿Nerviosa? ¿En verdad era…? No, podría equivocarme pero necesitaba estar seguro.

¿Eres virgen?—la prueba de fuego.

¿Q-qué Cla-clase de…?—Uh parece que la hice enojar. Y me encantó hacerlo— ¡¿pregunta retorcida y enferma es esa?!—se torció en mis brazos como renacuajo.

¡Entonces lo eres!—maldita sea. Todo está confirmado.

Y ¿por qué diablos sonríes de ese modo?—no entiendo lo que pasaba, era una Hyuuga, era virgen, en parte me recordaba a él, en parte no…era confuso—. ¿Qué importancia tiene eso para ti eh?

Curiosidad—contesté calmado—bueno es que en las esencias se percibe cuando uno pierde la pureza…pero tú sigues conservando la tuya intacta…aunque me parece algo extraño…tu olor es parecido con el de un bebé…dime al menos… ¿has besado?—. ¡Bingo! De nuevo la haré molestar.

¿Y por qué un demonio de su categoría se molesta en sabes si ya he besado?—guau eso no me lo esperaba.

Bueno porque desde que tengo uso de razón jamás había encontrado a una mujer que tuviera la esencia tan pura como la tuya y eso para un "Demonio de mi categoría" vale más que oro, diamantes, rubíes o cualquier otra joya valiosa—. Era emocionante, esa niña me hacía sentir de cierto modo… Poderoso—…sobre todo por ser una chica muy crecida como tú—, hice más acercamiento, su cuerpo se tenso.

¡¿Qué…qué haces?!—exclamó después de enterrar mi rostro en su cuello. No pude evitarlo pero besé la piel que estaba a mi alcance, ahora entiendo el afán de los hombres humanos por hacerlo. Hacerla sentir débil era una exquisitez.

Que ruidosa—murmuré—sólo estoy oliéndote…no había conocido a alguien como tu…eres una chica con varias reglas…—la solté al sentir ese molesto astro acercándose—. ¡Diablos sabía que esto no iba a durar!

Naruto ¿qué esta pasándote?—. Después de esas palabras aquella fuerza me hizo retroceder, maldiciendo mi suerte una y otra vez».

— Hola~―cantó cuando me vio pensativo— ¿La recordabas a ella verdad?—preguntó el niño apareciendo frente mío con una enorme sonrisa.

Sí… ¡Oh demonios! Suspiré.

— ¿Crees que deba dejarla ir?—pregunté agachándome nuevamente a su pequeña estatura.

— La pregunta es, ¿tú quieres dejarla ir?—me regresó la pregunta—…oye…creo que mejor deberías pensarlo—me dijo para después desaparecer en un pequeño resplandor.

«Tal vez». Pero si la dejaba ir era una falta a mi juramento y eso era una falta a mí mismo. —Ahora sí estoy en serios problemas, y más si Sasuke la llega a encontrar, no sé qué haré, ya no se qué haré…matarla…o dejarla ir…una vez que esto acabe… ¿pero, cuándo va a acabar? ¿Qué haré ahora? ¡Joder!—exclamé sosteniendo mi cabeza furioso y confundido.

~Fin De Capitulo~