Practique hasta que comenzó a salir el sol, entonces agarre el libro, y algunas rocas y plantas para practicar, y me fui a casa. Llegue y vi que Alice ya estaba levantada y preparando el desayuno. La salude y la felicite por su cumpleaños. Cuando vio que tenia el libro de magia en una mano y sobresalían algunas flores de mis bolsillos me miro seriamente y me dijo:
- Es una broma, ¿no?
No supe que responderle. Entonces me acorde del regalo de cumpleaños que tenia para ella y con un "ya vuelvo" me fui a buscarlo. Era un conjunto de ropa que ella había visto en la ciudad hace algún tiempo y que no había podido comprar porque no le había alcanzado el dinero. Cuando se lo di quedaron todas mis locuras perdonadas y nos pusimos a comer el desayuno. Por la tarde vinieron unos amigos y festejamos el cumpleaños de Alice. Por la noche Alice me reprocho que había exagerado y que, después de todo, si era tan solo una leyenda. Yo no estaba segura, pero debía de admitir que estaba en lo cierto en que no había sucedido nada.