Preguntas sin respuesta.
Por alguna razón, Andrómeda lo invitó a cenar a su casa para la Navidad de 1981. Nunca habían sido tan cercanos. Sí, Andrómeda era probablemente la única Slytherin que hablaba con Gryffindors sin que hubiera una guerra civil de por medio y también, a pesar de ser una Black, no decía cosas insultantes como 'media sangre' o 'sangre sucia' y sí, era prima de Sirius pero nunca fueron cercanos. No realmente. Tampoco lo había sido de Ted Tonks, Gryffindor Seeker, esposo de Andrómeda y el escándalo social más sonado de 1978-pase-a-la-página-15-C-para-más-detalles. Se conocían por un alguien una vez cercano ahora tratando de olvidarlo.
Por alguna razón, Remus dijo que sí. Había regalado el libro de cuentos que le había pensado regalar a Harry para que Lily se lo leyera y no iba a hacer realmente nada. Buscar otro trabajo. Uno que quizá durara más de tres meses y que le permitiera no sólo pagar las deudas sino también, quizá, ahorrar un poco. Comprarse un abrigo nuevo de segunda mano, quizá. Esa Navidad no significaba nada. Dos meses tres la caída de Voldemort el mundo mágico no recordaba a Lily y a James Potter, sólo recordaba a Harry. Nadie recordaba a Peter. Sirius era un nombre prohibido para todos. Él no existía en la alegría que se había llenado en el mundo.
Ya nadie le daba el pésame y de eso se alegraba pero no había tenido realmente nada que hacer. Probablemente no se hubiese molestado ni siquiera en comprar algo de cenar. Así que se puso los pantalones que estaban menos rotos, un suéter no tan gastado, compró un pastel de frutas y llevó un ramo de flores. No fue hasta que una niña de seis años con los mismos ojos grises de Sirius abrió la puerta que recordó que Andrómeda y Ted tenían una hija. Se disculpó por no tener un regalo para ella, Andrómeda le dijo que no era nada. Ted rió y le preguntó si el que se le notaran los huesos era alguna nueva moda.
A pesar de las risas de Ted y Nymphadora, de sus cantos y voces amistosas, el silencio era tenso. (Gracias, estoy bien. No, no más puré. Está delicioso. ¿Cuántos años, Nymphadora? ¿Casi siete? Ya casi vas a Hogwarts. ¿A qué casa irás? Sí, todo bien Ted, gracias por preguntar. No, no más vino, tengo que Aparecerme.) Y el silencio crecía y crecía sin que se pudiera evitar y es esos silencios que se enciman a pesar de las risas y a pesar de las voces que pueda haber porque los ojos te lo gritan.
Fue Andrómeda quien rompió a llorar a mitad del postre, Ted y Nymphadora bailando al ritmo de un villancico y fue él quien la abrazó por costumbre y porque a esa luz tenía la mirada y el cabello de Sirius y Andrómeda le preguntó si había sospechado algo, cualquier cosa. Le preguntó si era cierto. Nymphadora veía asustada a su madre porque los niños nunca piensan que sus padres puedan llorar y Ted se la llevó a ver cómo nevaba. Remus no contestó pero dejó que Andrómeda agotara su rabia y sus lágrimas.
Volvió a ser invitado en otras ocasiones. Año nuevo, Pascua, una promisión para Ted, el cumpleaños de Nymphadora, la cena del domingo. Se excusó cada vez, acusando tener trabajo, enfermedad, otros planes. No podía tratar de contestar preguntas para las que el mismo no tenía las respuestas.
