Shingeki no Kyojin ni sus personajes me pertenecen. Son propiedad de Hajime Isayama.

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Los Comandantes

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Capítulo IX

Parsimonia

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Una estridente risa hacía eco en el pasillo de las habitaciones de los superiores y veteranos de la Legión mientras un hilillo de luz escapaba debajo de la puerta de ese cuarto de donde emergía la risa.

—¿Viste cómo se puso de colorado Armin por el chiste de Sasha?

—No fue para menos.

—¡Fue tan divertido! Sasha y sus ocurrencias, estoy segura de que esto no lo olvidaré en mucho tiempo.

—Probablemente así sea. Y tú, cuánto tiempo más pretendes pasar ahí.

—Mucho, mucho rato más, hasta que se me arrugue la piel y me vea como viejita.

Hange y Levi conversaban en el cuarto de baño, contaban lo que vieron y escucharon de los chicos en el pequeño convivio que se les organizó. Ella se encontraba sentada en la bañera con el agua cubriendo sus pechos mientras Levi la observaba sentado desde un pequeño taburete, con una toalla envolviendo sus caderas e inclinado levemente hacia el frente.

—He estado pensando, han sucedido muchas cosas los últimos cinco años, y todas tan descabelladas, que si alguien nos hubiese contado que sucedería todo esto, no le hubiésemos creído.

—Como por ejemplo, el estar así aquí contigo.

—Tonto, quizá esto estaba predestinado a que sucediera. Digo, ¡nadie en su sano juicio te soportaría! Un maniático de la limpieza, por favor. Solo alguien con un gran temple como yo, es capaz de lograr esa gran hazaña.

—Así que crees que nadie podría soportarme. Dime entonces, cómo es que tú logras hacerlo, no parece que sea algo complicado.

—Lo es, mi querido enano. Eres una persona difícil con un humor muy peculiar. Yo sé sobrellevar cualquier situación referente a ti. Te conozco, más de lo que me gustaría y menos de lo que quisiera, pero ¿sabes?

La garganta de Levi solo emitió un sonido como respuesta, a lo que Hange asumió que él le estaba indicando que continuara.
—Eso es lo que me gusta de ti. Eres muy diferente a las demás personas, por fuera tienes un temple inquebrantable, pero por dentro, eres una persona invaluable, sensible y comprensiva. Es muy difícil encontrar esas cualidades en una persona, y menos en una persona con un cuerpo tan pequeño como el tuyo.

Levi al escuchar eso, irguió el torso mientras con la mirada intentaba asesinar a Hange, ella al ver su reacción volvió a reír con fuerza.

—Por favor, no me mates enano. Ten piedad de esta arrugada mujer —. Ella se irguió para descansar su cabeza en el borde de la tina— Gracias, Levi. Gracias por estar aquí para mí —finalizó cerrando los ojos.

Por lo tanto, no vio como Levi se acercó a ella sigilosamente, sin emitir sonido alguno.

—Veo que el baño surtió efecto, dejaste de hablar tonterías —él se encontraba mirándola desde arriba, por lo tanto, tenía una vista perfecta del cuerpo desnudo de ella sumergido en el agua cálida.

Cuando Hange escuchó las palabras de Levi, abrió los ojos y al verlo, le sonrió. Extendió sus brazos hacia él, invitándolo a un húmedo abrazo. Pero él no se acercó, solo se limitó a mirarla intensamente, con lo cual hizo que Hange se sonrojara.

—¿Qué te pasa, por qué me miras de esa manera? Estás haciendo que me avergüence —después comenzó a reírse, pero lo siguiente que salió de la boca de Levi, la sorprendió.

—Te amo —susurró él. Un "te amo" tan discreto, silencioso, con un tono de voz tan fugaz, pero dicho con tal intensidad que penetró en lo más profundo del corazón y entendimiento de esa mujer, que se sentía con el alma destrozada —No llores, ese puchero que haces es porque vas a llorar, y no te lo dije para que lloraras.

—Pero si no voy a llorar —Hange estaba haciendo un puchero, mientras sus ojos se humedecían, se rebelaban por no dejar brotar las lágrimas contenidas en ellos.

—Entonces deja de hacer eso, cuatro ojos limpio.

Hange ahora estaba llorando y sonriendo a la vez. Eso que Levi estaba diciendo y haciendo le parecía lo más tierno y hermoso que había visto en mucho tiempo, de pronto se sintió más ligera, sus hombros ya no pesaban tanto. ¿Quién diría que una declaración de amor calaría tan hondo en ella?

Ahora más que nunca necesitaba un aliciente, un apoyo, algo o alguien para refugiarse de todas las dudas que estaban dentro de ella. No tenía un puesto fácil en esa situación. Pero si había sobrevivido habría sido por algo bueno, ella debía realizar esa misión para poder avanzar.

Así es, las cosas se irían resolviendo de a poco. Paso a paso a la vez. Una vez regresaran a Paradis, si todo marchaba bien, todo mejoraría y quizá el resto del mundo no los vería más como una amenaza.

Por fin honraría la memoria de Erwin, Moblit, Mike y demás compañeros caídos.

Si la misión tenía éxito podría darse un breve descanso sobre un asunto menos.

Era cuestión de esperar una noche más.

Solo una noche más.

—Yo también te amo, enano maniático de la limpieza.

Levi se agachó, hasta tomar el rostro de ella entre sus manos y besarla. Hange aprovechó que él se encontraba un podo distraído, entonces como pudo, con sus brazos lo hizo caer dentro de la tina.

—Pero qué...

—Te dije que te bañarías conmigo.

Ahora los dos, completamente desnudos se encontraban en la tina. Levi la miró con molestia, para después lanzarle un proyectil de agua con sus manos.

Hange reía. Ella pensó que estaba riendo demasiado para su gusto, quizá esa alegría era el precedente a una tristeza aún mayor de la que había estado sintiendo últimamente. Aunque muy en el fondo, todavía seguía pensando en Zeke...

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Continuará...