9. Amor ardiente.

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Al paso de dos meses, Rin comenzaba a verse mucho más hermosa, en sus ojos se vislumbraba un brillo muy especial, y cierto demonio perro era el afortunado de disfrutar junto a ella cada momento que pasaba junto a ella. Algunos criados del palacio estaban sorprendidos del tamaño del vientre de la princesa, a pesar de los dos meses de gestación. El apetito de la princesa era mucho, y la consentían haciendo platillos exquisitos, consistían en pequeños onigiri rellenos de salmón, dándoles cierta gracia cada vez que ella los acompañaba con una humeante taza de leche caliente. El sueño era constante y Sesshoumaru tenía que contenerse al ver que su esposa caía rendida en el futon.

A la mañana siguiente, Rin se disponía a bañar a su esposo, que disfrutaba de las suaves caricias que le regalaba, al momento en el que le estaba enjuagando el cuerpo, Sesshoumaru aprovecho para cargarla y meterla dentro.

-Me han dicho que comes más de lo normal.- cuidadosamente, pasó los lienzos con las esencias en su vientre abultado.

-Así es, los cocineros me consienten mucho.- respondió con una sonrisa y agregó- pero al terminar de comer, siento cada vez más hambre.-

-¿Pero te sientes bien? ¿No has notado algo extraño?- preguntó preocupado.

-No, claro que no, solo tengo mucha hambre.-

Sonrieron y él la beso con mucho cuidado, cuidando de no aplastar a sus cachorros. Se vistieron para ir a desayunar y bajaron en compañía de todos, sus ambarinos ojos se posaron en el joven capitán, pues no le quitaba los ojos de encima a su esposa. Rin estaba conversando animadamente con su suegra, mientras acariciaba con dulzura su vientre. Kenshi no despegaba la mirada de la esposa del Lord del Oeste, simplemente no podía, era en extremo hermosa, y a pesar de llevar el aroma de Sesshoumaru, el dulce olor a flores le llegaba pegándole de lleno en su nariz. Se concentró a comer lo que tenía en su tazón. Se excusó y se retiró hacia el área de combate de los soldados perdiéndose un poco entre todos.

Por otro lado, Rin comía degustando todo lo que estaba en el plato. Sesshoumaru e Irasue simplemente sonreían ante sus expresiones. Salieron juntos caminando de la mano y todos los sirvientes suspiraban deleitándose con la hermosa pareja, Kenshi salió y al ver cómo la humana se prendía de su cuello para besarlo tan amorosa y dulcemente, sintió algo en su pecho arder y tronar al mismo tiempo. Se dirijo hacia las puertas del palacio y salió hacia el poblado, necesitaba meditar algunas cosas que posiblemente, le costarían la vida.

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El pequeño Koichi jugaba con una pequeña pelota, intentando tirar una fruta. Kazuo lo miraba detallándolo con mucho cariño y amor, sin duda alguna era su vivo reflejo, lo miró detenidamente mientras el pequeño lanzaba con gran fuerza el objeto. Bufando exasperado, el pequeño youkai se sentó en un semblante triste. Kazuo se acercó y el pequeño le hizo una reverencia, volviéndose a sentar a su lado.

-¿Qué sucede, pequeño?-

-intento practicar mi tiro para perfeccionarlo, pero por más que intento e intento no puedo hacerlo-

-Puedes tratar arrojándola con más fuerza- al tocar las manos de su cachorro, casi se sintió desmayar, pues él sabía que en las venas de ese pequeño, corría su sangre.

Al paso del adiestramiento del lanzamiento, Koichi logró derribar la fruta y eufóricamente, se abalanzó hacia el youkai, quien lo recibió gustoso, abrazándolo con algo de fuerza y sintiendo como su corazón latía furioso. El pequeño se soltó despacio y siguió jugando ante la atenta mirada de su "compañero". Hikari fue a ver a su pequeño y su expresión fue de terror y sorpresa, Kazuo nunca había visto a la criada mucho más hermosa, se maldijo una y mil veces en haberle hecho daño.

-¡Mamá, Mamá! ¡Lord Kazuo me ayudó a derribar la fruta que no alcanzaba! Fue tan increíble…-

Hikari le sonrió dulcemente, y dándole besos a su pequeño hijo, se dirigió al demonio- Dale las gracias al Lord, mi amor. Y cuando termines, te tienes que ir a bañar.-

-¡Sí! Muchas gracias por ayudarme a perfeccionar mi tiro- el niño reverenció- Es increíble.-

El pequeño lo miro con una sonrisa y Kazuo simplemente se sonrió.

-Es un placer, ahora ve a hacer lo que tu madre te pidió.-

El niño corrió hacia sus aposentos, dejando a sus progenitores viéndose fijamente, Hikari lo miraba desafiantemente, y este reto le resultó interesante al lord del Norte. Ver sus hermosas facciones le hicieron recordar las veces que fue suya, y más sin embargo la despreció vilmente. Ella no podía mentirse que había dejado de amarlo, al contrario, cuando lo vio sintió que su mundo se había derrumbado, el dolor que se había estancado en su corazón se transformó en ira.

-Te había dejado en claro que no te quería cerca de mi hijo…-

-No solo tú lo procreaste, se me impidió estar a su lado, y ahora que se acerca a mí ¿Quieres alejarlo de mi camino?- Hikari iba a flaquear al ver su expresión dolida.

-Eso te mereces por burlarte de- Y bruscamente, Kazuo abrazó a Hikari con fuerza y quebrándose su voz, confesó.

-¡Yo no tenía idea que estabas embarazada! Yo no tenía idea de todo lo que te hice padecer… No pude entender lo que pasaba… al ver que ya no subías a atenderme, a ya no verte en los campos…- Hikari no pudo oprimir su tristeza y se dejo abrazar por él-…a ya no sentir el aroma de tu ser en mi castillo y después darme cuenta de que algo NO ESTABA BIEN…-

-…Kazuo…-

-Te imploro que me perdones… y que me dejes estar junto a Koichi, quiero recuperar todo lo que perdí gracias a mi obstinación.-

Ella se separó de él, mirándolo fijamente a los ojos. No se dijeron nada mas, simplemente se consumían con la mirada. La hermosa youkai se fue alejando poco a poco del cálido cuerpo del general, haciendo que Kazuo suspirara con semblante abatido.

-Te he perdonado desde siempre… pero eso no significa que vas a estar junto a mí, en cuanto a Koichi, despreocúpate. Él te valora demasiado, no hay inconveniente.-

Se alejó de él, sumiendo a Kazuo en una laguna de pensamientos que deseaba enormemente recuperar, saltó hacia un árbol de sakura, descansando. Le haría caso a Sesshoumaru, tenía que luchar por la familia que dejo ir hacía años…

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Rin se encontraba dando vueltas por el palacio, buscando a su esposo. Su vientre estaba demasiado grande para tener dos meses y su hambre aumentaba constantemente, se encaminó hacia el despacho y al no verlo dentro, vagó por los alrededores para encontrarlo, y al ver que estaba ocupado, se dio media vuelta para dirigirse a las cocinas entonando una deliciosa tonada. Kenshi caminaba distraído y no se fijo cuando chocaron. Él la sujeto cuidadosamente de la cintura y ella de sus antebrazos.

-¡Perdóneme alteza, no me fije!- Se asustó al ver que se sobaba deliberadamente el abultado vientre.

-No te preocupes, está todo bien- le dijo con una dulce sonrisa. Un enorme sonrojo se postró en sus mejillas cuando escucharon a sus tripas gruñir exigiendo alimento.

-¡Vaya!... Es la cuarta vez que sucede esto… no he parado de comer.- se carcajeó débilmente, contagiando al youkai.

-Vamos, la acompañaré a tomar el almuerzo.-

-Gracias.- Le sonrió mientras caminaban por toda la extensión del jardín.

Kenshi no podía ignorar lo que la princesa causaba en él, a pesar de todo… ¿Qué más da? se estaba enamorando de la esposa del aliado de su padre, ¿Y cómo no hacerlo? Si la hembra está realmente hermosa… Su preciosa sonrisa y la forma de ser tan gentil con los demás lo desconcierta y sobre todo… esas dos esmeraldas tan brillantes que posee como ojos lo desarman. Pasó sus manos por los lirios y los narcisos y arranco unos cuantos para entregárselos a ella, quien le sonrió.

Se encaminaron hacia los comedores, en donde Hikari y Moura dejaban varias bandejas llenas de comida, suspiró y sonrió al ver al joven Takeshi sosteniendo firmemente la mano de la emperatriz Irasue al mismo tiempo que se sonrojaban. Rin dejó el ramillete de flores sobre el florero, junto con las fragantes rosas que Sesshoumaru continuamente mandaba a plantarle.

-¡Buenas tardes! Y… ¿Sesshoumaru no vendrá a comer?-

-Lo he estado buscando, pero no lo he encontrado en ningún lugar. Al parecer las cosas entre los reinos lo tienen absorbido.- su semblante cambio a uno triste, aguantando las lágrima que amenazaban con salir.

-…No tanto, princesa.- Ella sonrió cuando el aludido apareció sentándose frente a todos, teniendo a Rin a su lado, como siempre debería ser.- Disculpen el retraso, Kazuo y yo teníamos una extensa charla, debiste haber estado ahí Kenshi.- Sus orbes doradas taladraban fieramente las del muchacho, quien desvió la mirada hacia la joven Rin.

-Perdóneme mi Lord, pero estaba n poco ocupado.- Rin lo miro gentilmente para voltear el rostro hacia su demonio, quien no le quitaba la mirada de encima a Kenshi.

-Se ofreció a llevarme a comer, el cachorro ha tenido muchísima hambre.- Acarició su vientre mientras lo miraba.

Sesshoumaru seguía en debate con el youkai moreno y sin dejar de mirarlo le anunció a su mujer.

-Rin… ¿Por qué no te sientas sobre mi regazo? Quiero atenderte personalmente.-

Todos se sorprendieron enormemente y afirmó sus deducciones cuando el rostro de Kenshi se crispó dejándose notar los celos al verla tan feliz y cómodamente sentada en el regazo de Sesshoumaru. El muchacho ignoro olímpicamente el gesto entre los casados y se dedico a comer con ánimos. Todos lo imitaron sumiéndose en un gran silencio disfrutando de la comida, Kenshi

trataba de ignorar los mimos que la princesa le hacía al Lord, Irasue y Takeshi eran testigos de que si Sesshoumaru y el joven youkai no dejaban de mirarse, la mesa se convertiría en un campo de batalla.

Cuando Rin termino de comer, se retiró junto con la emperatriz para ir a sus aposentos, de modo que Irasue estaba preocupada por el comportamiento de su hijo y el aura que desprendía el joven Kenshi.

-¿Qué sucede pequeña?-

-Pues… lo que sucede es que siento que Kenshi es demasiado atento conmigo, y me preocupa que Sesshoumaru piense que me entiendo con él- bajó la cabeza al sentirse un poco afligida.

-No digas eso pequeña, las hormonas de tu embarazo te tienen un poco alterada, es todo.-

-Usted vio hace unos instantes cómo se puso Sesshoumaru…- Rin se llevó la mano hacia su marca, sintiendo un dulce cosquilleo.- que por cierto viene hacia acá.

-Lo sé princesa, veamos que necesita.-

Sesshoumaru entró a la habitación de su madre, encontrándose con las dos mujeres más importantes de toda su vida. Ver a su mujer acariciando su vientre le hizo sentir una enorme calidez en su pecho, suspiró y avanzo hasta rodear la cintura de su esposa con un brazo.

-Espero no haber interrumpido.- miró a Rin intensamente- Pero venía a preguntarles que si no les apetecía dar un paseo hacia la aldea, los soldados dicen que habrá un festival muy importante.-

-¿Enserio? ¿Y cuál es ése?- El entusiasmo de Rin emocionó al youkai, pero lo ocultó mirando a su madre con esos hermosos y fríos ojos dorados.

-El festival del cerezo plateado. Es mejor que empiecen a buscar sus ropas, la noche será mucho más fría que las otras.-

Irasue se dirigió a su enorme armario, mientras que la pareja se miraba con ternura.

-Vi lo que hiciste a la hora de la comida, me sorprende que mi esposo esté celoso…- Aprovechó para unir sus labios en un suave y delicado beso, disfrutándose.

-Es imposible no estarlo, te ves hermosa y atraes mucho la mirada de los otros machos- bufó molesto y ella soltó una suave carcajada- ¿Qué es gracioso?- se quejó viéndola algo serio.

-Nada mi amor.- le sonrió cálidamente.

Se fueron hacia sus aposentos, y Rin se encontró con una enorme sorpresa…

Sobre el futon de ambos, se encontraba un hermoso kimono de color azul oscuro, la seda tenía un hermoso brillo que hacía que de ésta salieran destellos nacarados en tonos verdosos y azules claros. Hermosas ramificaciones con hilo de seda café se encontraban esparcidas desde la espalda hacia la larga falda del kimono, el obi era completamente plateado y tenían pequeñas cuentas de azul oscuro y verde oscuro sobre todo el obi, delicados y suaves pétalos de hilo color durazno se encontraban bordados sobre cada punta de las ramas, el haori y hakama de Sesshoumaru (N/A: Parecido al de Inuyasha ^^ solo que sin las aberturas en donde se ve lo blanco O.o) Eran del mismo tono, y el bordado que tenía en su espalda era lo único diferente, pues en hilos plateados de seda estaba tatuada la luna menguante, y pintados estaban esparcidos por la manga del brazo izquierdo varias hojas de color ocre, como sus ojos. Se dedicó a atender a su esposo, consintiéndolo en el baño, al desenredar y lavar su sedosa melena blanca.

-Rin… ¿Qué te hace sentir Kenshi cuando estás con él?- estaba ansioso por saber qué pretendía ese youkai impertinente.

-Es muy amable, hoy que salí a buscarte me acompaño al comedor- hizo un puchero- ya que tú estabas muy ocupado, y fue ahí que entraste y solamente me causa mucha ternura- agarro un cuenco de madera para enjuagar al platinado- pero solamente mis sentimientos son para ti, Mi señor…- Le sonrió.

Sesshoumaru se sintió más tranquilo, salió envuelto en una enorme bata y una toalla, dejando que Rin se bañara con comodidad, la joven no tardo demasiado y se colocó frente a él ayudándolo a vestirse, se tomó todo el tiempo que deseaba, pues deleitar sus pupilas con el fornido cuerpo de su esposo era indescriptible, él se dio cuenta de ello y pego con cuidado su cuerpo al suyo, comenzó a lamer suavemente su cuello robándole suspiros a Rin.

-…Sessh…-se aferro de sus antebrazos, haciendo que él retrocediera-…tenemos que terminar de arreglarnos…-

-Está bien…pero esta noche no te me vas a escapar ¿Entendido?- "y claro que no lo harás…"pensó.

-Siempre y cuando te portes bien, ¡Mi amor se está moviendo!- miro hacia su vientre, haciendo que Sesshoumaru lo acariciara suavemente- ¿Lo sientes?- dijo emocionada.

-Claro que si- sonrió suavemente para abrazarla desde atrás y apoyar ambas manos sobre el vientre de Rin- Sé que será un cachorro fuerte y sano, y por lo visto también muy glotón, Rin… ¿Quieres cenar antes de irnos?-

-¡No! Desearía probar algo allá en el festival, hacen unos deliciosos fideos…-

Sonrió al escucharla mientras la ayudaba a vestirse, mientras él terminaba de arreglarse y ponerse las armaduras, Rin cepillo su largo cabello y después se lo trenzó completamente, Sesshoumaru se acercó a ella y le deshizo la trenza, acomodándole el cabello a los lados. Se veía esplendida ante su mirada, y el plan resultó, los abundantes pechos de su hembra resaltaban por la forma ajustada del escote. Tragó seco al sentir como su "anatomía" despertaba ante tal reacción. Si se inclinaba a reverenciar a alguien, o lo que se le ocurriera… se encontraría perdido.

-¿Nos vamos?-

La tomo de la mano y se fueron. A la entrada del festival, los aldeanos se quedaron maravillados por los youkais visitantes, el pueblo entero estaba iluminado por lámparas de papel y bajo los rayos de la imponente luna llena, un hermoso cerezo reposaba alrededor de enormes campos de flores. Sus pétalos blancos al caer se tornaban de un plateado intenso, y el aroma era mucho más fuerte. En el tronco del árbol se vislumbraba un joven cargando a una mujer sobre su regazo y daba la ilusión de que se veían muy enamorados antes de morir. Rin suspiró enternecida, pero seguramente estaba alucinando… Sesshoumaru la abrazó con ternura al imaginar lo que estaría pensando

Un aldeano se le acercó a Rin con un cofre, lleno de botellitas de cristal llenas de un líquido color plateado. A Sesshoumaru le entregaron un largo cofre, en donde dos espadas (katanas) exquisitamente forjadas descansaban sobre un manto de piel de liebre. Sesshoumaru las tomó y los aldeanos les mostraron todos y cada uno de los puestos. Al acercarse frente al cerezo, un aldeano de no menos de 30, los vio sonriente.

-¿Quieren saber porqué tiene sus pétalos de ese color? Es la leyenda de nuestra aldea… Los ancianos recuerdan mucho estos días, pero esta luna llena es especial… Es plateada…-

El youkai y la humana voltearon a verlo.

-¿Plateada?- dijeron ambos al unísono.

-Hay muchas cosas que los demás aldeanos no saben de los youkais, Lord Sesshoumaru- suspiró sin dejar de ver dicho árbol- y lo que sé es que NO todos son malvados…-

-Es hermoso…- Rin quedó maravillada al ver todo el árbol, pero no podía despegar sus bellos ojos del tronco, y sabía que no estaba alucinando, la forma de una pareja junto con un pequeño bebé se podía apreciar en el tronco del árbol.

-…Entonces… ¿Les gustaría escuchar la leyenda de Chiharu?...-

-Por supuesto. Tanto la aldea como el cerezo es interesante, continúe por favor…-

-Bien…-

"-Hace muchos siglos atrás, la aldea de Chiharu*estaba resguardada por enormes y frondosos árboles de sakura, ocultando entre una hermosa cabaña a una joven. Los aldeanos más jóvenes la pedían en matrimonio, y ella gentilmente se negaba. Paso el tiempo y una horda de youkais se internaron en la aldea con el fin de acabar con los humanos, todos los aldeanos salieron y se aterrorizaron al verlos, menos la joven que les pidió gentilmente y de manera respetuosa misericordia para su poblado, dejando sorprendidos a los demonios. Uno de ellos los detuvo, y acamparon justamente alrededor, prometiendo darles estabilidad. La mirada del youkai y la mujer se habían cruzado intensamente, haciéndola sonrojar instantáneamente. Pasaron los días, convirtiéndose en meses y los rayos de la luna siempre bañaban a una pareja amándose y entregándose sin medida alguna, el demonio y la humana se habían enamorado perdidamente, creando un lazo fuerte de sus corazones. Se dice que el amor de ellos fue tan grande que al momento de que la joven murió en el alumbramiento y junto con ella su hijo, el youkai quedó devastado. Tomó el cuerpo de su mujer, y sobre ella el de su pequeño hanyou y caminó hacia el enorme bosque de arboles de sakura, depositándola en medio de estos. Con sus divinos ojos bañados en lágrimas, realizo el acto que cualquier honrado samurái cometería a cambio de no vivir bajo el mandato del enemigo y él lo cometería por una simple causa, él no estaba dispuesto a vivir sin su razón de ser.

El nombre de dicho ritual era… el Seppuku*

Enterró su katana* sobre el suelo y lloró amarga y afligidamente por ellos, la razón de su vida ahora extinta...

Se sentó apoyándose de una roca y colocó a la joven hermosa sobre su regazo, aferrándose al cuerpo inerte de ella y de su hijo. Tomó su wakizashi* de su daishō* y perforó su estómago y finalmente, tomó el tantō* apuñaló su corazón sin piedad alguna. La sangre se esparció por todo el campo, alimentando las raíces de los demás arboles, conmoviendo a sus flores y lloraron sus pétalos ante la aflicción tan grande de ese amor. Los aldeanos se dieron cuenta y varios se sintieron conmovidos y lloraron de tristeza, iban a enterrarlos…

Pero un enorme destello blanco los dejó cegados y la hermosa familia desapareció, dejando en su lugar un pequeño brote de árbol. Al paso de los días, las diferentes fases de la Luna lo bañaban con su luz, y al paso de 30 años un enorme árbol de sakura de hojas platinadas estaba al centro de todos los demás, superándolo en altura y en el follaje de sus flores, lo bautizaron con el nombre de Cherīshirubā*. Los más ancianos dicen que cada luna llena el espíritu de los amantes sale del árbol, mientras pasean con su cachorro. Llenando de bendiciones la aldea y una hermosa aura de protección…-"

Rin y Sesshoumaru observaban detenidamente el cerezo, enternecidos por la leyenda y el significado de dicho árbol. Sesshoumaru miró detenidamente al señor, observando en su semblante un poco de aflicción y prefirió quedarse callado.

-…Era la mujer más hermosas que vivía en la aldea… hasta que tu llegaste a reemplazarla- le dijo el aldeano a Rin con una enorme sonrisa.

-Que cosas dice…- Se sonrojó pero la duda la carcomió- ¿Y cómo sabe que era la mujer más hermosa?-

El aldeano, sonriendo animadamente y mirando hacia la Luna, soltó un suspiro de aflicción.

-…Era mi hija… Y la voy a extrañar toda mi vida…- Sutilmente, se limpió las lagrima que habían resbalado de sus ojos- Y el youkai que la amó me prometió jamás dejarla sola y… así lo cumplió.-

-Lo siento muchísimo… Debieron haber sido muy felices…- dijo el demonio perro mirando al señor.

-Y sí que lo son…- sonrió el señor mirándolos.

El señor dejó a la pareja sola, haciéndolos reflexionar la antigua leyenda. Rin se abrazó a Sesshoumaru fuertemente, él atino simplemente a abrazarla con fuerza. Esa mujer le robaba todo de su ser, se encaminaron hacia el castillo, pues Rin insistió en retirarse, dejando a los demás en la festividad. Al subir a los aposentos, la princesa no se contuvo y se abalanzó a su marido robándole un beso cargado de pasión y de ternura, que él no tardo en responder.

Las cálidas y finas manos de ella empezaron a desvestirlo suavemente, presos de la pasión contenida de hacía días, al desnudar su torso, Rin aprovecho a besar su cuello y hombros, acariciando delicadamente los omóplatos de su espalda, pasando ahora sus caricias hacia el frente para deleitarse con los pectorales y abdomen marcado de su demonio.

Sesshoumaru rodeo cuidadosamente su cintura, dejándose llevar por sus caricias, la alzo de los glúteos haciendo que gimiera y la llevó hacia el futon. La deposito delicadamente y la besó como si su vida dependiese de ello, rodaron hasta que ella quedó encima de él, sus manos desnudaban lentamente a Sesshoumaru, liberándolo de su hakama al mismo tiempo que tocaba cada centímetro de su piel. El youkai gruñía excitado al sentir la mano de Rin cerrarse sobre su miembro delicadamente y al mismo tiempo que lo acariciaba.

Él detuvo a la princesa tomándola de las caderas y volvió a recostarla, cuidando de no aplastar a su cachorro, se dedicó a besar cada centímetro de piel que iba exponiendo, disfrutando de la tersura y tibieza de su piel. No pudieron esperar más y él entro en su interior con cuidado, hicieron el amor como si fuese la última vez que se vieran. Se llenaron de besos, sus miradas cargadas de pasión y amor indagaban en las pupilas del otro, Sesshoumaru se sentía mareado por el cúmulo de sensaciones tan fuertes que inundaban todo su ser, y Rin estaba en la misma posición cada vez que lo sentía dentro de ella. Después de un lapso de tiempo, sus cuerpos sudados se afianzaron para recibir el apremiante orgasmo, que vino intensamente obligándolos a devorar sus labios para callarlo. Él se acostó junto con ella, rodeándola entre sus brazos con ligera fuerza, mientras que la princesa no dejaba de pasar sus manos por el pecho de su demonio, derramando pequeñas lagrimas que empaparon al youkai. Sesshoumaru se inquietó al oler las cristalinas gotas y con sumo cuidado las retiró.

-Preciosa… Rin ¿Qué sucedió?-

-…- se tranquilizó un poco y lo abrazó con fuerza- ¡Oh Sesshoumaru!...Tenía miedo…-

-Tranquila… estoy aquí…- él acariciaba su cabello con infinita ternura, conmoviéndolo.

-Prométeme que no te separaras de nosotros… promételo, porque si sufro el mismo destino que la joven… no podría soportarlo…-

-No pasara Rin… Yo los protegeré con mi vida si es necesario… No pienses en eso…-

Ella se sentó quedando expuesta ante la mirada de él, y con las mejillas sonrojadas soltó calmadamente una palabra que encendió los sentidos demoniacos del heredero de la Luna menguante.

-…Ámame…-

-Lo haré… no sin antes preguntarte si quieres pasar el resto de tu vida junto a mí… Como mi mujer… Mi esposa-

-¡Sí!...- Se miraron intensamente por unos instantes antes de fundirse en un beso apasionado que les llegó hasta la medula-…Nunca dudes de mi respuesta Sesshoumaru, mi respuesta es SÍ…-

No dijeron nada más y dejaron suelta su pasión, el amor que ambos mantenían…

"Almas unidas…

Corazones unidos…

Raíces fuertes que forjan una vida…

El amor es el soporte de todas las cosas maravillosas que se han de compartir…"

CONTINUARÁ…

Chiharu*= Mil primaveras

Seppuku*= (o mejor conocido de manera vulgar como Harakiri) suicidio consentido que hacian los samurais rechazando a morir de manera natural o de manos del enemigo, considerandose gloriosa gracias al codigo "Kanji" Samurai.

katana*= sable japones (daitō) de filo único, curvado y tradicionalmente utilizado por samurais, su tamaño es de un metro de longitud y pesa un kilo.

wakizashi*= sable corto japonés de longitud entre 30 y 60 cm.

daishō*= Armas tradicionales del samurai, dando el termino de "daitō" (espada grande) y "shoto" (espada pequeña) daitō + shojo = daishō.

tantō*= cuchillo japones similar a un puñal entre 15 y 30 cm.

Cherīshirubā* = CEREZO PLATEADO


Hola princesas & principes!

Lamento actualizar tan tarde, pero tengo muchos examanes y mas sobre las odiosas matemáticas, también tengo abandonado por ahí un fanfic de Draco/Hermione, pero esa es otra historia.

Espero que les haya gustado este fic, prometo poner mi esmero al proximo porqe a mi no me gusto TT_TT

Gracias a todas por los review, enserio que me motivan como no tienen idea! Bueno bueno, se aceptan sugerencias & muchas buenas ideas! Los mega quiero!

Besos & portence bien!

¡DEJEN REVIEWS!

"When the moon touch my skin... I'll be a precious hanyou ^^" Vero Blackheart