Capitulo 9 La desaparicion de Sheika.
Al día siguiente las chicas fueron a hacerle una visita a Ginji junto con una tarta de chocolate. El chico se emociono.
- ¡Muchas gracias!- dijo en forma chibi sonriendo con ternura. Las enfermeras recibieron el pastel y lo cortarn en pedazos para que todos lo compartieran. No era muy grande. Solo le dijieron a Ginji que podía tomar un solo pedazo. Y se retiraron.
- Me alegra que te guste- sonrió Natsumi- Lo hicimos entre las tres.
- Sí, fue divertido- comentó Madoka.
- Quiero enfermarme para que me traten igual- comentó Enishi desde la puerta con lágrimas en los ojos
- ¿Enserio? Si quieres puedo tirarte desde un edificio alto- le dijo Shido.
- Además nadie te querría hacer un pastel- le dijo Himiko.
- Es ciert, prefiero seguir enfermo a probar un pastel de Himiko- comentó Ban provocando que la chica se enfadara.
- ¿Estas diciendo que no se cocinar?
- Yo no dije eso. Pero tus pasteles pueden estar envenenados.
- ¡Ban!- gruño.
Hevn suspiró.
- Ahí van otra vez. ¿Por qué no se calman? Venimos a visitar a Ginji.
El emperador sonrió nervioso. Ban comenzó a pelear con Shido de nuevo. Katsuki trataba de tranquilizarlos recibiendo miradas frías por parte de ambos. Jubei hablaba con unas enfermeras pidiendo disculpas por un incidente pasado. Una enfermera entró a la habitación y se llevó a ratras a Shido ante la sorpresa de todos.
- Shido san, ha sido secuestrado- dijo Ginji.
- Iré a ver que sucede- le comentó Katsuki pero antes de que pudiera si quiera avanzar dos enfermeras lo regañaron y le pusieron una túnica de enfermera. Ban se aguantó al risa. El otro quiso fulminarlo con la mirada. Enishi por su parte ya había salido a ligar al igual que Hevn. Himiko decidió ir a buscar a Shido junto con Madoka. El entrenador de gorilas había sido secuestrado por la enfermera en jefe por suerte Himiko logró paralizarla con sus venenos antes de que le hiciera algo al pobre hombre. Ban fue al tejado para fumar por lo menos un cigarrillo. Los únicos que se quedaron con Ginji fueron Sheika, Natsumi, Katsuki enfermera y Jubei.
- ¿Enserio te encuentras bien, Ginj kun? – preguntó Sheika.
- Por supuesto. Ya me encuentro mejor- sonrió el chico.
- Eso dices pero no te puedes ni levantar- rió Natsumi cortando unas manzanas.
- El emperador del trueno es fuerte. No hay que preocuparse- comentó Jubei recargado en la pared.
- Sí, Ginji es fuerte- sonrió Katsuki quien ya se había librado por fín de su ridículo disfraz. - ¿Verdad?
Ginji los miró entre avergonzado y divertido.
- ¿Quiénes son esos shinkigamis? – preguntó repentinamente Sheika. Los presentes la miraron sin saber que responder. Su mirada era directa.
- Un grupo de delincuentes- comentó Natsumi con una sonrisa- ¿Verdad?
Los demás asintieron nerviosos. Sheika no preguntó nada más pero estaba inconforme con la respuesta. En eso llegaron Madoka, Himiko y Shido. El último abatido.
- Vaya, diría que acabas de correr un maratón.- comentó Katsuki.
- No me hables, ¿dónde esta la serpiente? Tengo que desquitarme con alguien.
- Quiero verte intentarlo- le dijo Ban tras su espalda- Mono estúpido.
Por su parte Sheika se acercó a Madoka.
- Madoka chan, me adeantaré a la casa. ¿Está bien?
- ¿Eh? ¿Segura? – preguntó ella.
- Sí, daré una vuelta por la ciudad un rato para conocer. Estaré bien. Lo prometo.
- Bien.
- Nos vemos Ginji san, mañana vendré a visitarte- comentó la niña y salió de la habitación.
Todos la siguieron con la mirada. Madoka bajó la cabeza.
- Aún no puede superar lo de sus padres. La he oído hablar en sueños.
- Es normal, pero tarde o temprano lo logrará- dijo Katsuki mrando hacia la nada.
- ¿Por qué preguntó por los Shinkigamis? ¿Curiosidad de una joven? – preguntó Jubei.
- ¿Preguntó por ellos? – Dijo Ban sorprendido- Interesante.
Ginji cambio su expresión.
- Ese nombre comienza a ser una pesadilla- mirando a sus compañeros.
- No sabemos cual será su próximo movimiento. Hay que tener mucho cuidado- dijo Ban.
- Tienes razón- murmuró Katsuki.
Al poco rato Katsuki se marchó junto con Jubei a la Fortaleza sin antes pasar por Enishi el cual ya estaba bastante divertido con las enfermeras. Habían prometido aviasar a Makubex del estado de Ginji. El emperador les prometió ir a vistiarlos en cuanto le dieran de alta en el hospital. Cosa que no tardaría mucho. Madoka se marchó con Shido a casa. El último también iría después a la Fortaleza. Hevn ya se había ido a comer con un doctor desconocido. Himiko se marchó a trabajar y como el Honky Tonks quedaba por el rumbo llevó a Natsumi. Por fin los Get Backers se quedaron solos.
- Por fin algo de paz- comentó el dueño del jagan mientras se recargaba en la silla.
- Así es- comentó Ginji en la cama. Se hizo un silencio entre ambos por unos segundos. El emperador miró por la ventana y preguntó:
- Oye Ban chan, ¿Por qué cres que me atacarían?
La pregunta tomó por sorpresa a Ban. No supo que responder. No quería decirle mentiras a Ginji pero una parte de él sabía que era mejor mantenerlo en secreto. Si el chico se entera que él es el objetivo cometería alguna tontería y se deprimiría. Y lo menos que quería Ban era ver triste a su compañero.
- No lo sé- le dolio mentir- Per tengo una muy mala espina- Buscó cambiar de tema rápidamente- En cuanto te den de alta nos vamos a la Fortaleza a vistar a Makubex ¿Te parece?
Ginji lo miró sorprendido.
- ¿No vamos a buscar empleo?
- No, te dejaré descansar unos días.- lo miró – Pero e cuanto terminen nos pondremos a trabajar como si nuestra vida dependiera de ello. ¿Entendiste?
- Sí, Ban chan.
Por otra parte Sheika caminaba por el parque de la ciudad. Era un sitió lleno de árboles y donde se sentía más agusto. Una parte de sí deseaba regresar a esa isla desierta. Su mono saltó a sus hombros. No había podido meterlo al hospital por lo que se había quedado fuera esperando. Ella continuó camnando. No deseaba ir a ningún lado. No comprendía a esos sujetos. ¿Por qué eran tan amables con ella? ¿Sentían lástima?
En ese momento una voz causó que se detuviera.
- Todos te engañan. Ten cuidado.
Se giró y encontró a una mujer de pelo negro recojido por una coleta. Era una persona muy hermosa. Ella la miraba seria.
- ¿Quién es usted?
- Llamamé Triela- se acercó a ella con una leve sonrisa- Confía en mí. – La abrazó. Sheika no puso resistencia alguna, atraída por su poder- Yo sé todo lo que has sufrido. Ellos no conocen eso. Solo te engañan.
Sheika trató de no creerle, pero en el fondo sus palabras empezaban a reaccionar. Aunque los Get Backers la salvaran no pudieron detener la muerte de su padre. Ya no sabía que pensar. Solo descansar lejos de todo eso. Perdió el conocimiento en brazos de esa extraña mujer. El mono trató de acercarse pero Triela lo lanzó lejos con una onda. El mono quedó inconciente en un árbol. En instantes la mujer se telentrasportó con ella en brazos, dejando en silencio el parque. Solo una persona lo vió y pensó que estaba loco.
Ajenos a todo eso en la parte baja de la Fortaleza había un grupo reunido. Katsuki, Enishi y Jubei les explicaban la situación a Makubex y Sakura, la última preparaba el té. Shido no tardó en aparecer en un rato.
- ¿Entonces Ginji san ya está bien? – preguntó Sakura sirviendo el té a Shido.
- Hoy lo darán de alta. Seguro no tarda en venir. – sonrió Katsuki.
- Yo estoy sorprendido ¿Cómo pudo ese tipo derrotar a Gini así de fácil?- comentó Enishi.
- Por lo que pudimos percibir no lo derrotó- comentó Shido-Más bien provocó que librara su poder.- Shido cerró los puños molesto- ¡Maldita sea! ¡Ojalá hubiera estado ahí!
- Tranquilo Shido.- lo detuvo Katsuki.
Makubex se había quedado callado pensativo. Ren llegó instantes después algo molesta.
- ¡Sakura! ¿Por qué no me dijiste que habían vuelto? –protestó. La chica sonrió nerviosa.
- Lo siento Ren. Lo olvidé.
- Gusto en verte Ren chan- dijo Katsuki y Ren se sonrojo levemente. Sakura puso al corriente de la situación a la chica. Esta los miró asombrada.
- ¿Dijiste Shinkigamis?
- Así es Ren, ¿Los conoces? – preguntó Makubex esta vez.
- No sé mucho. Hace unos días un tipo raro vino a visitar a mi abuelo. Solo pude escuchar que quería unos datos importantes que Gen tenía. El abuelo cuando miró a ese tipo lucía nerviso y alterado. Me pidió que me marchara solo logré escuchar la palabra shinkigami. Cuando volví el tipo se había ido y mi abuelo lucía pensativo.
- ¿Por qué no lo djiste antes? – preguntó Sakura asustada.
- Lo siento, he estado muy ocupada.
- No te preocupes, gracias por revelarnos esto- dijo Katsuki serio.
- ¿Qué demonios hace uno de los shinkigamis en la fortaleza?
- No lo sé. Pero no me agrada la idea de que ronden por aquí.- murmuró Makubex- Triplicaré la vigilancia. Enishi encargaté de vigilar los alrededores de la farmacia junto con Ren. No se que oculte mi abuelo pero esos documentos deben ser importantes.
- ¿Qué es importante? – preguntó una voz. Se giraron y vieron entrar a Ginji al lado de Ban con una sonrisa.
Makubex pareció olvidarse de lo que estaba diciendo cuando lo vio.
- ¿Se encuentra mejor señor Ginji?
- Sí, Macubex. El doctor me djo que no hicera mucho esfuerzo este día- sonrió.
- Sospecho que eso será difícil- murmuró Ban y varios rieron- ¿De que hablaban?
Katsuki puso al tanto a a los Get Backers. Ginji lucía alterado.
-¿Uno de ellos estuvo aquí en la Fortaleza?
- ¿Qué información buscaba? ¿No sabes nada, Ren?- preguntó Ban
- No lo sé. Mi abuelo no me quiere decir nada y siempre me cambia de tema.
- Nada raro en él- bufó Ban.
- Es su personalidad. Está ocultando algo- comentó Makubex- Es una buena persona pero teme poner en peligro a todos por sus secretos. Ya veré que puedo hacer.
- Por ahora será mejor permanecer alertas- dij Jubei.
Todos se miraron tensos. El ruido de un celular rompió el silencio. Era el de Ban.
- ¿Diga? – Pareció extrañado- Sí, esta aquí- respondió con educación. Varios lo miraron confundidos. Ban le dio el celular a Shido- Te habla tu novia Madoka.
Shido le arrevato el celular y lo miro con odio, los demás solo suspiraron y algunos rieron.
- ¿Qué pasa Madoka?, No, Sheika no esta aqui ¿no esta contigo?- preguntó- Descuida la ire a buscar nos vemos - dijo y colgo.
-¿Qué ocurrio?- preguntó Ban.
- Sheika no ha regresado a casa. Madoka esta preocupada y me encargó que la buscara.
- ¡Yo también voy!- dijo Ginji con energía.
- Tú ni puedes moverte. Tendré que ayudarlos- bufó Ban.
- Muy bien, vayan a buscarla- comentó Makubex- Sakura, Ren, Enishi y yo estaremos vigilando los alrededores de la Fortaleza. Contactaré con algunos volts para pedirles ayuda.
- Muchas gracias Makubex- dijo Ginji.
En la ciudad se dividieron Katsuki y Jubei fueron a la zona norte. Ginji y Ban al sur. Shido al este. Hevn y Himiko se unieron al a búsqueda poco después buscando en el oeste. Natsumi llegó a tranquilizar a Madoka.
Después de unas horas se reunieron en casa de Madoka, para informar sus progresos. Nadie la había encontrado.
- Lo siento mucho Madoka chan- dijo Ginji.
- Espero que esté en un lugar seguro- la violinista tomó sus manos nerviosa.
- Yo también lo espero- dijo Katsuki al llegar con Jubei- No hay rastros de ella por ninguna parte. Como si hubiera desaparecido.
- ¿A dónde pudo haber ido? – Gruño Ban- Seguro se fue a vengar a su padre.
- ¡Ban! ¡No digas eso!- le dijo Himiko al ver la expresión de Madoka ante sus palabras.
- Yo solo digo lo que pienso- sacando su cigarrillo.
- Nadie te pidió tu opinión serpiente- dijo Shido llegando. Se ubico al lado de Madoka- Lo sient, n hay rastro. Mis compañeros están buscando por todas partes, descuida.
- Se los agradesco a todos- dijo Madoka- Realmente muchas gracias. Es mejor que descansen.
Sin embargo Ginji dijo:
-¡Yo no descansaré hasta que encuentre a Sheika chan!- sonrió pero su estómago gruño con fuerza. Miró a todos con una gotita- Bueno, tal vez con el estómago lleno.
- No tienes remedio- comentó Ban pero su estómago gruño también.
- Mirá quien lo dice serpiente- dijo Shido.
- ¿Qué nadie puede tener hambre chico mono?
- Este no es el momento de pelear- Katsuki los trató de detener. Himiko suspiró resignada. Y las cosas se habrían puesto difíciles cuando un perro entro por la ventana. Traía en su lomo a el mono de Sheika herido.
- ¿Qué fue lo que le paso? – preguntó Natsumi asustada. Madoka y ella se acercaron para atender sus heridas. Shido acarició al animal y luego al perro.
- Buenas noticias, se donde estuvo Sheika.
- Por lo menos tus amigos saben hacer las cosas mejor que tú- bufó Ban. Shido lo ignoró. Todos decidieron seguir al perro al lugar. Se trataba del parque central. Madoka y Natsumi se quedaron en la mansión llamando a un veterinario para curar al monito.
