El marionetista – Cap. 9 "Lo siento"
Aquel día era soleado, los pájaros volaban hacia su destino por el cielo azul, era el patio trasero de la institución en donde se encontraban Itachi y Sasori en la escena al parecer en una discusión.
— ¿Pero qué…?
—Si no cuidas tu vocabulario pueden pasar muchas cosas contigo. —Se acerca lentamente de nuevo para acariciar su mejilla con las yemas de sus dedos mientras sonríe de una forma tranquila y misteriosa.
— ¡Basta! —quita su mano del rostro y lo empuja salvajemente lo que ocasiona que caiga al suelo. — ¡No te burles de mi!
— Eres demasiado valiente. ¿Lo sabes? Pero yo también puedo jugar. —Se levanta del suelo y se dirige hacia el de forma cautelosa. Sus pasos hacia el pelinegro eran rápidos cada vez, se disponía a dar el primer golpe.
Mientras tanto Hidan, Pain y Deidara se dirigían al segundo piso para poder entrar a su aula, el rubio se detuvo por un momento y antes de entrar a su salón sin que lo vieran dio media vuelta y bajo de nuevo para ir a donde se dirigían el pelo azabache y el pelirrojo. —No me gusta nada esto. —Diciendo esto, baja rápidamente por las escaleras hasta llegar al último piso y así dirigirse con rapidez hacia el patio trasero donde creía que estaban, ya que, de todo el pequeño grupo Deidara fue el único que pudo ver que Itachi se llevaba del brazo a Sasori así que le causo un poco de preocupación. Sus pasos eran acelerados, las lágrimas se escapaban de sus ojos color azul pensando en lo peor que podría suceder, ya faltaba poco para que llegara, solo unos pasillos más para llegar al lugar, rogaba por no verlos en alguna escena desagradable.
Por otra parte, Sasori e Itachi estaba en el piso sentados, tenían una respiración acelerada y marcas de golpes en sus caras, estaban cansados.
— ¿Quieres mas? — Decía el pelirrojo limpiándose la boca ya que tenía algo de sangre en esa parte.
— definitivamente… yo no te conocía así.
— Todo para defender lo que me pertenece. —Se pone en pie listo para seguir con la pelea.
— ¿Acaso son celos? — Mismo acto lo hiso Itachi.
— ¡Ja! ¿Tú qué crees? — Se abalanza rápidamente sobre el pero este ultimo lo detiene tomando fuertemente de sus muñecas.
— ¡¿Qué está pasando aquí? — Llega Deidara a la escena muy agitado de tanto correr una distancia muy larga y con notables marcas de lágrimas en los ojos.
— ¡Deidara! — Piensan los dos al ver la aparición repentina del rubio en el lugar. Se sorprenden al ver el aspecto actual del chido de los ojos azules que deciden separarse un poco.
Deidara al ver la escena decide acercarse un poco más a ellos, en eso, nota el color carmesí en los ojos del pelirrojo, este ultimo desvía la mirada y hace un gruñido para que no lo viera directamente, en eso, sorpresivamente Deidara le da una fuerte cachetada a su amante sintiendo dolor en el fondo de su corazón.
— ¡Regresa! — Fue lo que grito después de semejante acto.
La cabeza del pelirrojo giro noventa grados por la intensidad del golpe, cabizbajo toca su mejilla quejándose del dolor en voz baja. — Uhh… Duele. — En eso abre los ojos nuevamente mira al rostro del rubio con miedo y sorpresa, nota el cambio en su mirada.
—Lo siento… — Pensó Deidara con dolor al ver la expresión triste en Sasori, fue tanto el dolor que decidió levárselo de ahí sujetándolo de la mano.
Itachi al ver tan semejante acto queda sorprendido y no hace nada más que observar como salen de la escena, fue en eso, observa al pelirrojo que se voltea con algunas lagrimas recorriendo su rostro, este último, levanta la mano en señal de despedida marcando un "Lo siento" en sus labios que afortunadamente el azabache pudo entender a la perfección, este ultimo después de todo lo que paso estaba más confundido que nunca.
Una vez pasado todo lo sucedido, el rubio y el pelirrojo deciden llevarse sus cosas e irse al hogar de Deidara para así curar las heridas de Sasori. Una vez llegaron ahí entraron a la habitación, en el lugar no había nadie, sus parientes habían salido, solo estaban más que ellos dos. Cuando llegaron al cuarto el rubio le pidió a su acompañante que se despojara de su camisa y se recostara en la cama para así el preparar algunos medicamentos que tenía en los muebles, aparte de una cuantas vendas para proteger las heridas y evitar que se infecten.
Se acerco a Sasori, que estaba recostado en la cama y con un algodón mojado en vino comenzó a frotar aquellas heridas que se encontraban en el rostro y pecho.
Deidara no decía nada solamente se encargaba de darle mantenimiento a su amante, en su rostro se veía muy notable su ceño fruncido, por otra parte, Sasori estaba avergonzado, desviaba la mirada hacia el rubio para no ver la expresión de su cara y así no sentirse mal consigo mismo, sus cejas se arqueaban en forma de preocupación, cerraba los ojos fuertemente intentando que este fuese solo un sueño, pero no era así.
El rubio ya estaba a punto de terminar, ya estaba vendando las heridas con delicadeza para que este no sintiera dolor, fue entonces cuando el pelirrojo con el esfuerzo de su propia voluntad dijo unas delicadas palabras que fueron muy audibles a los oídos de Deidara.
— Lo siento…
Deidara solo lo miro por un momento con la misma expresión en el rostro y continúo vendándolo.
— Lo sé… — Aquellas palabras secas salieron de la boca del rubio, el cual, sentía un inmenso nudo en la garganta.
Una vez termino, el rubio estaba a punto de levantarse de aquella silla en donde estaba sentado, fue entonces cuando el pelirrojo reacciono rápidamente, toco el rostro del rubio y le planto un beso en la boca para así cerrar los ojos lentamente.
— Perdóname, por favor. — Separa sus labios y esas palabras se las dice frente a frente poniendo sus manos en el rostro de su amante.
— Sasori… — Deidara estaba sorprendido por aquello que estaba viendo. El pelirrojo quita sus manos del rostro del rubio y con la cabeza baja comienza a decir algunas palabras.
— Parte de mi otro "yo" estaba con Itachi, "el" tenía mucho miedo de perderte, pensó que Itachi estaba celoso y quería alejarte de mí, así que por eso actuó de esa forma sin pensar antes en lo que en verdad quería decir en un principio. Poco a poco estoy empezando a controlar mi otra personalidad y a su vez saber sus sentimientos, ni "el" ni yo queremos perderte. —Alzo la cabeza al decir lo último, tenía una cara de preocupación y junto sus manos con las suyas dándole un gesto de honestidad y disculpa.
El rubio al ver esto sintió algo de compasión y tranquilidad en su corazón dándole a entender que todo estaba bien con una sonrisa, el pelirrojo se tranquilizo un poco y finalizaron la escena con un abrazo.
Sin que lo vieran en el tejado de la casa vecina estaba aquel espíritu siniestro, vigilándolos, viéndolos por la ventana, con una mirada seria y respingona, aquel espíritu que no quería que el pelirrojo se enamorara, aquel abastecedor de almas, las muertes de todos sus amantes y los actos de lujuria que hacía con las mismas, lo que hacía "El Marionetista" le daban "vida" para seguir en el mundo humano y seguir acechando a los demás.
Pero aquel espíritu de rojos cabellos y ojos pronunciadamente oscuros no era tonto, se le había ocurrido una idea para hacer que ellos dos se separaran, una vez bien pensada la hazaña desapareció de ahí.
Continuara~
