Los personajes le pertenecen a J.K. Rowling, por supuesto...

OTRA OPORTUNIDAD

Capítulo 9 : Somos tan distintos, Harry

Remus le ofreció a Lucius un recorrido por la casa, sorprendiendo a su veela con la novedad de que le había sido heredada por Sirius Black, y que, igual que él, Remus la cedía para uso de la Orden del Phoenix.

Cuando entraron al estudio, Lucius reconoció la habitación. El lugar del mensaje.

Había una ambiente cálido allí; acercándose a los ventanales, tomó la mano izquierda de Remus y la colocó con la palma abierta sobre su pecho. Parecía luchar con las palabras.

El hombre lobo lo miró a los ojos y rompió el silencio. -¿Quieres saber por qué esperé tanto tiempo?- Preguntó con un hilo de voz.

Lucius sonrió con un dejo de tristeza y asintió con la cabeza.

Remus suspiró. – Tenía dieciséis años, Lucius, me sentía tan poca cosa...-Tragó saliva y bajó la vista. El veela le levantó la barbilla con delicadeza y le dio un beso breve y suave, alentándolo a seguir. –Veinte años atrás, tenías todo a tu favor: heredero rico, buen mozo, con una familia sangre pura, poderosa e influyente. Eras algo así como el sueño de toda bruja menor de ochenta años...-Sonrió, y suavemente se separó de Lucius y apoyó ambas manos en los ventanales, mirando hacia fuera, sin ver, recordando.

- Cuando recibí el mensaje iba hacia la Casa de los Gritos; a soportar mi transformación...¡Dios, sólo pensarlo era un sacrilegio!.

¿ Cómo iba a decirte que tu pareja era yo, un animal, Lucius ?.

El rubio lo forzó a enfrentarlo, nuevamente. Mirándolo a los ojos con una intensidad dolorosa le urgió. –Jamás vuelvas a hablar o pensar de ti de ese modo-. Le acarició lentamente la mejilla derecha, donde había una cicatriz antigua. Remus tembló levemente, y continuó. –Así me sentía, Lucius, muy poca cosa para ti. Había leído en alguna parte que si no te decía quién era y no te rechazaba explícitamente, tú podrías enamorarte de alguien y no me necesitarías. Pensé que eso era lo mejor. Me horrorizaba que te vieras forzado a aceptarme a mi, un hombre lobo, y que me despreciaras después por manchar a tu familia, y que me reprocharas no poder darte herederos ...- Una lágrima se escurrió, y fue rápidamente atesorada por los labios del veela.

Lucius lo abrazó con fuerza, en silencio. Ambos sentían que se curaban heridas muy profundas, y se reconstruían los lazos que comenzaron a entretejerse hacía tantos años.

- ¿ Sabes que yo te sentía en Hogwarts, y por eso me quedé después de graduarme ? . Tu aroma, tu magia, me buscaban.

- Y mis ojos también, recuerdo que no podía dejar de mirarte. No entiendo cómo Sirius o James o Severus nunca lo notaron.

- Perdóname, Remus-. Dijo Malfoy, muy suavemente.

-¿ Por qué ? . Si alguien debe pedir perdón, soy yo.

- No, mi Amor, mi Vida, yo debí esperarte, debí negarme a la presión de mi padre y rechazar el matrimonio con Narcissa-. La honestidad de los ojos de Lucius y la voz cargada de emoción desarmaron completamente cualquier barrera restante de autodesprecio del hombre lobo.

- Sh...si no lo hubieses hecho, no tendríamos a Draco-. Lucius sonrió agradecido y encantado con el 'tendríamos'. –Yo debo pedirte perdón por forzarte a tomar decisiones que te dañaron...-El veela lo silenció con otro beso, pero este fue lánguido, extremadamente sensual y posesivo. Luego permanecieron abrazados, dejando que los sentimientos y la magia los sanasen.

Así los encontró Severus Snape cuando volvió, abrumado con el peso de las novedades.

- Lucius, Remus¿ dónde está Albus ?- Preguntó, entrando al estudio y cerrando la puerta.

- En Hogwarts, Severus. Regresaste pronto-. Respondió Remus, mirando con curiosidad como el Profesor se aseguraba de que nadie pudiera oírlos. Severus se volvió hacia ellos, deteniendo su mirada en las manos entrelazadas, después buscó la mirada de su amigo y deseó no tener que darle esas noticias.

-Lucius, el Señor de las Tinieblas tomó la Mansión Malfoy como su cuartel general-. Remus le apretó la mano, tratando de consolarlo, el veela cerró los ojos, luego preguntó. -¿ Narcissa ?

- Muerta-. Dijo Severus secamente. Y continuó. –Hay más. Te quiere muerto, Lucius. Acaba de ordenarlo... y quiere a Draco, pero a él lo quiere vivo.

-¿ A Draco ?- Demandó Remus.

- Sí, quiere que su sangre veela le de acceso a los secretos de la Mansión.

- Y después eliminarlo-. Concluyó Lucius. –Gracias, Severus, yo le explicaré a Draco.

- Y yo iré a hablar con Albus, supongo que llamará a la Orden esta noche o mañana- Severus levantó los hechizos y salió rápidamente.

Entraron a la biblioteca, donde Harry y Draco apilaban libros para usar en sus futuras clases de verano.

Remus se acercó a Harry y lo condujo hacia la puerta. –Después te explicaré, Harry. Lucius necesita hablar con Draco, a solas-. El joven asintió y abandonó la habitación en silencio. Remus se quedó cerca de la puerta, para darles espacio e intimidad; mientras Lucius se acercó a su hijo.

-¿ Papá, qué pasa ?- Preguntó Draco.

Harry había permanecido del otro lado de la puerta. El llanto de Draco, repentino, inesperado, fue como una lanza en el pecho. Entendió entonces, de qué hablaban Snape y el Director. Narcissa había muerto. Necesitaba saber, buscaría a Snape.

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La 'Casa Lupin', como decía Dobby, contaba con un comedor amplio, provisto con una gran mesa larga de roble oscuro, rodeada de sillas de respaldo alto, una araña enorme que caía con sus docenas de velas justo a dos metros sobre el centro de la mesa. La habitación era elegante, sólida, pero era en la cocina de la casa donde transcurrían las comidas. El ambiente acogedor, familiar y cálido hacía soportable la soledad, por ese motivo, primero Remus, luego Harry y Severus, continuaron con la costumbre.

Esa noche, la cena fue silenciosa y breve. Draco no bajó de su cuarto. Harry deseaba hablar con él, pero no sabía cómo acercarse.

La elfina, Dori, le solucionó el asunto. Apenas la vio preparando una pequeña bandeja con una taza de té con limón y una tostada cargadísima de mermelada de arándanos, supo que era la excusa perfecta para verlo e intentar hablarle…si lo dejaba.

Le explicó a la elfina que él le llevaría la bandeja a Draco, y ella lo abrumó con consejos: 'El amo Draco siempre toma té con limón…y cuando está triste, mi ama Narcissa le prepara…le preparaba una tostada con mermelada de arándanos y él sonreía otra vez…' Harry asintió y tomó la bandeja.

Golpeó la puerta de la habitación de Draco y esperó. Nada. Probó, estaba abierta. Entró y lo vio, sentado al lado de la ventana, en la penumbra.

- Malfoy…te traje un té…- dijo Harry, acercándose y apoyando la bandeja en el escritorio. Draco miró hacia allí y su mirada se quedó sobre el plato y la tostada. No dijo nada.

Harry sentía que esa era una oportunidad para aclarar el pasado, sólo que no encontraba las palabras.

- Malfoy…siento mucho lo de tu madre- comenzó. El rubio asintió en silencio y se volvió hacia la ventana, otra vez. Harry continuó. –Dori dijo que ella te preparaba- Draco lo interrumpió.

-No necesitas fingir que te condueles, Potter.

- No, Malfoy, … ¿ Por qué lo haría ?- preguntó con enojo.

Draco giró en su asiento y lo enfrentó con la mirada.

- Por consideración a Remus.

-¡ No !- Contestó. Después bajó la voz. –Yo no sé fingir Malfoy¿ todavía no te diste cuenta ?- Despacio, como para no alterarlo, se acercó y se sentó en el suelo.

- Sí. Me dí cuenta, Potter-. Se incorporó lentamente, cambiando su asiento por el silloncito del escritorio, sonrió con tristeza y tomó un sorbo de té. – Es verdad- Dijo muy despacio, sin mirar a Harry.

Así era mejor, hablaría sin mirarlo, sería más fácil ser honesto si hablaba a la oscuridad cada vez más densa del cuarto…y no al chico que lo había obsesionado por casi seis años.

– Mi madre fue la única persona que se interesaba por mí. No entiendas mal, Potter, mi padre me quiere, pero hasta ahora, no me lo demostraba casi nunca…

- Tu madre no parecía muy afectuosa…- ¡ Harry no podía creer el horrible comentario que había hecho !- ¡ No !.Perdón, Malfoy, no quise- Pero Draco rió.

-Está bien, Potter. No me ofendes, y tampoco a ella. Es un cumplido, realmente.

-No te entiendo, Malfoy- Repuso Harry, confundido.

- ¿ Sabes, Potter ?. Esa es la verdad más grande que me has dicho jamás.

-¿ Qué no te entiendo ?

- Así es, y así ha sido siempre. No me entendiste cuando nos conocimos en Madam Malkin, y no me entendiste en el tren cuando rechazaste mi mano. No entendiste que yo no podía actuar de otro modo…-Draco lo miró, suspiró y se pasó la mano por el rostro, cansado. –Todavía no entiendes… Mi madre era una Black, criada como una Black, sangre pura, extremadamente rica, con un árbol genealógico capaz de remontarse impoluto por generaciones. La pertenencia a su familia era su orgullo…antes de casarse y tenerme. Después, su orgullo fue pertenecer a la familia Malfoy y ser mi madre…dándome todo lo mejor que podía…¿lo entiendes?.

Harry reflexionó un momento. –¿ Quieres decir que ella no tenía opción en cómo debía ser ? .

-Sí…

- Pero no es del todo cierto, Malfoy, Andrómeda Black eligió un matrimonio feliz- Draco lo interrumpió, levantando la voz.

- ¡ Estás pensando como muggle, Potter !-Y Harry le respondió en el mismo tono.

- ¡¿ Y qué, con eso ?!. Mi madre era de familia muggle, tengo amigos de familia muggle.

- ¡ Ese es el punto !. ¡ Trata de ponerte en mi lugar, al menos por un momento, sin ponerte a la defensiva !- Draco respiraba con fuerza, él también entendía que esta era una oportunidad para aclarar cosas. Respiró hondo varias veces y continuó más tranquilo.

- Trata de pensar como si fueras un Black, ubícate un momento en una familia sangre pura, sin ningún contacto muggle, mágica desde siempre, con una historia familiar que honrar, educado con los mejores tutores, criado con lo mejor del mundo mágico…y digo lo mejor, Potter, no sólo materialmente, porque quiero que entiendas que esa es la realidad de mi familia, nosotros también tenemos sentimientos, Harry… para mi madre, tus palabras hubiesen sido un cumplido porque significa que su amor y sus cuidados para conmigo y mi padre quedaron en la intimidad de nuestro hogar, y no a los ojos de todo el mundo. No porque fuera algo indeseable, no, sino porque es parte de la intimidad de la familia…

Harry escuchaba fascinado las palabras de Draco. Su rival de años le estaba abriendo los ojos para cosas que él realmente no había entendido. Tragó saliva y aventuró.

- Cuando nos conocimos, en Madam Malkin, hacía una semana que sabía del mundo mágico. Hagrid me informó que la magia existía, que mis padres no habían muerto en un accidente de auto, que yo era un mago…

Draco abrió la boca y no pudo articular palabra…Harry sonrió y siguió. –Mis familiares muggles detestaban…no, detestan todo lo que tenga que ver con la magia..Tampoco puedo decir que no me detestan a mi, en verdad…Como sea, Malfoy, el punto es que entiendo que tú no podías actuar de otro modo, pero yo tampoco podía hacerlo.

Estuvieron en silencio, pensando. La relación de ambos, hasta ahora había sido una cadena interminable de malentendidos.

Después de un rato largo, Harry preguntó. -¿ Cómo es que ahora toleras a Remus ?.

Draco rió con ganas, y Harry se enderezó, dispuesto a hacerlo callar.

-¡ Potter, no seas ridículo !. ¿ Crees que nosotros, como veelas, tendríamos algo que decirle a otra criatura ?. ¿ No te parece hipócrita ?. La raza veela está clasificada como criatura en el mundo mágico, del mismo modo que los vampiros y los licántropos...

¡ Uff, Potter-

-¡ No me hables como si no tuviera razones para dudar de tu tolerancia, Malfoy !.

¿ Acaso no recuerdas tus palabras de desprecio hacia Remus en tercer año, o hacia Hagrid ?

-Potter, mi padre era un aliado de Voldemort. Para tu información, el tipo nos desprecia¿ crees que mi padre o yo diríamos lo que realmente pensamos, 'nosotros, las criaturas somos tan dignos como los ustedes los magos'?

En ese momento Harry entendió un poco más. –Supongo que tú sí sabes fingir…Draco- Sonrió.

- ¿ Entiendes, ahora ?...-Suspiró. – Somos tan distintos… Harry.

- Eso es algo sobreentendido-

- No, no lo es. Dime, Harry¿ alguna vez hiciste este ejercicio, poniéndote en lugar del otro para explicar alguna acción, sin juzgar, sólo para entender los motivos ?.

Harry se asombró. Tal vez había pensado en cómo se sentiría alguien, pensaba en los Weasley cuando Arthur fue atacado, cosas así, pero no, honestamente, no había pensado así nunca.

- No, nunca.

- No te pido simpatía, Potter.

- No es eso lo que te ofrezco, Malfoy…Pero sí tenemos algo en común, tu madre murió amándote con todo su corazón, como la mía .

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