NOTA: Shingeki no Kyojin y sus respectivos personajes no son míos. Todos los derechos reservados y meh, eso (¿?).
Las siguientes anotaciones son para hacerles notar diferentes puntos dentro del fic:
▪ Esto es un AU (Alternative Universe / Universo Alternativo), del mundo de ahora (mundo moderno/época actual)
▪ Eren es mujer.
▪ Hay OC's inventados por mí e irán apareciendo conforme a cada capítulo.
ADVERTENCIAS: Drama & Fluff
.:.:.:.: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .
Capítulo IX: "Confianza"
¿Cómo es que había llegado a estar sola, si momentos antes estaba Hange con ella?
¿Por qué, no se dio cuenta de que estaba corriendo sin rumbo aparente?
¿Cuál era su razón, de escapar del hombre a quien amaba con tanto furor?
Esas y más preguntas se hacia la muchacha de cabellos castaños, estando caminando sin rumbo fijo por segunda vez.
No tenía ni la más remota idea de donde estaba, donde ese encontraba ahora.
Sus pasos eran algo torpes, estaba cansada de tanto correr y de todas las emociones que había vivido en ese día.
Cierto. ¿Qué había pasado justo antes de escuchar lo de ese "compromiso" que Levi tenía con esa chica de cabellos castaños claros? No lo recordaba mucho.
Alcanzaba a hacer memoria, de que había ido al médico junto con Hange, a que ella se hiciera una revisión respecto a sus mareos y nauseas constantes y después de un mes de haber tenido esos dos síntomas juntos. Y de poco en poco su mente fue haciendo recuerdo de lo que paso después de que entraran al consultorio médico y el doctor le hiciera algunas pruebas…
.:.:.:.: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .
*RACCONTO*
– Bien, señorita Jaeger. Después de lo que me ha contado y de la muestra de sangre que me ha dado. Hice unas ligeras pruebas caseras para que el resultado fuera más rápido y, bueno, solo me hace falta hacerle un pequeño ultrasonido para estar más seguro de los resultados…– Dijo el médico mientras se levantaba de su asiento e iba a preparar la cámara ecográfica.
– De acuerdo… – Espeto la menor mientras ahora, volteaba la vista hacia Hange, quien estaba a su lado para ya sea, traducirle alguna otra cosa que el doctor dijese y también, para darle apoyo a la castaña menor.
– Tranquila Eren. De seguro es solamente una pequeña infección o algo leve… – Dijo la mayor, mientras le tomaba de la mano a la castaña menor, quien estaba algo nerviosa por los resultados.
Y si, era algo leve pero al mismo tiempo, procedería a ser algo que cambiaría por completo la vida de la chica de ojos aguamarinas.
– Acompáñeme por favor, Srita. Jaeger. – Espeto el médico, esperando a que la menor se levantara de su asiento.
– ¿Puede… Mi acompañante estar presente? – Pregunto la menor con un poco de nervios, sin poder soltar la mano de Hange.
– Por supuesto… – Confirmo el medico mientras el pasaba a la habitación primero. Eren sonrió ante un poco más tranquila ante la respuesta y se levantó con Hange, quien aún no dejaba de tomar su mano. Hange notaba cual nerviosa estaba Eren, así que, se dio la tarea de hacerle compañía en todo momento y mientras le fuese posible.
Cuando ambas mujeres entraron a la sala, el médico le pidió a la castaña de ojos turquesas que se acostara en la camilla que había cerca de una gran máquina. Eren, con nervios se acercó a la camilla y, sestándose primero, observo su entorno, para después acostarse justo como el médico le indicaba.
El doctor, le pidió a la mujer de lentes que subiera la camiseta a la menor para que colocara un líquido azul en su vientre y así, realizar la ecografía. Hange obedeció y, con sumo cuidado, subió la camisa que Eren tenia puesta para después, dejar que el medico aplicara aquel viscoso liquido sobre el abdomen de la chica; después, se sentó a lado de la menor, estando observando ahora actuar al médico.
Eren tembló ante el frio que le causaba aquel viscoso material y sonrió con nervios, ante las cosquillas que le lograba a hacer el hombre con su mano, mientras seguía la aplicación de aquella gel en su piel. El hombre de bata blanca, solo sonrió divertido ante como la menor había reaccionado ante el gel. Se vio después como este mismo hombre de prendas blancas encendió un aparato parecido a un micrófono (salvo que este era más ancho y compacto); poso este mismo aparato sobre el vientre de Eren y después, encendió la pantalla de lo que parecía una pequeña televisión a blanco y negro…
– Bien, bien… Veamos… – Decía el médico, como buscando 'algo'.
Eren observo la pantalla con curiosidad pues en esta, se lograba ver lo que había dentro de su vientre; aunque nada más se miraban sombras y movimientos torpes en esta misma, la menor sentía curiosidad de que estaba pasando con ella ahora.
Y fue justo cuando en la pantalla, apareció lo que parecía un cierto punto con deformidad, pareciendo a la vez, un pequeño frijol o guisante…
– Ahí esta… – Dijo el hombre de la bata blanca, sonriendo con cierta alegría.
Eren, ante lo que miraba (al médico primero y después a la pantalla), se hayo más curiosa, casi angustiada.
El médico, al notar aquel semblante de la joven, sonrió con suavidad y le hizo que se fijara mejor en esa pequeña "anomalía" que había dentro de su vientre.
– Señorita Jaeger, lo que se está viendo justo ahora en la pantalla no es nada más y nada menos, que un bebé de aproximadamente diez semanas, osease, dos meses y medio… –
Tanto Eren como Hange, quedaron sin habla. Hange, sonrió de lado a lado pareciendo ella la madre del pequeño que ya estaba creciendo dentro de la menor pero, en realidad, estaba feliz nada más y nada menos que por Levi. Hange sabía que a su amigo pintor no se le daba mucho el estar con niños pero ahora, sabía perfectamente que Levi amaría a ese pequeño justo como amaba a Eren, pues ese futuro bebé era el resultado del amor que había plasmado con la menor.
No obstante, justo cuando vio el rostro de Eren su pensar fue cambiado de inmediato; Eren estaba asustada y en su rostro había una angustia enorme…
– ¿Eren? – Pregunto Hange mientras le volvía a tomar de la mano para darle apoyo.
– Eren, ¿Qué sucede? – Pregunto de nueva cuenta mientras le observaba con preocupación.
– H-hange… E-esto… Yo… – Murmuraba la menor, con bastante angustia y temor. Apretó la mano contraria y después miro al médico.
– Señorita Jaeger. Sé que esto es difícil de creer pero, de verdad usted será madre de un pequeño dentro de poco, así que, le sugiero que esté tranquila y, principalmente feliz… – Dijo el hombre de ropas blancas, para después hacer unas capturas del que era el pequeño que ya se hacía presente en la pantalla de aquel televisor. Señalo en donde se encontraba y lo grande que estaba ahora; se sabía que apenas al tener diez semanas, él bebé sería igual a un guisante pero, ver que ahí estaba, vivió y muy sano, era lo principal para el médico.
Mando a imprimir las fotos y después, se las paso a la mujer de lentes.
Hange, tomando aquel papel fotográfico con las imágenes del pequeño, miro de nueva cuenta a Eren y suspiro con suavidad ahora…
– Eren, linda, hay que verle el lado bueno a esto. El hijo que esperas es de Rivaille y, debes alegrarte. Ese bebé será hermoso justo como tú y, de seguro, tendrá muchas cualidades del bruto de Levi, ¿sí?... – Dijo la mayor, ayudando a ponerse sentada en la camilla a la menor y le quitaba aquel liquido viscoso del vientre con un trapo que el mismo médico le había brindado para eso. Mientras seguía observando a Eren, Hange sintió el cómo apretaba su mano para después, voltear a verle de nuevo y observar el rostro ajeno, que parecía estar mucho más tranquilo que instantes atrás.
Eren seguía sin creer que iría a ser mamá en tan poco tiempo. Era algo, que enserio no estaba en sus planes. Estaba asustada, sí, pero al mismo tiempo, estaba pensando en lo que Hange le decía; un hijo del hombre a quien amaba, de quien se había convertido en lo mejor de su vida.
Por unos instantes, aquel semblante angustioso, cambio a uno lleno de tranquilidad pero a la vez, lleno de dudas, como toda madre primeriza.
La castaña de ojos turquesas, llevo una de sus manos a su vientre ya limpio y bajo la vista para observar este mismo. Comenzaba ya a hacerse la idea de que ahí mismo, albergaba un ser; un pequeño y bello ser.
Y pronto, una muy suave y cálida sonrisa se vio en los labios de Eren. Si, ella comenzaba a disfrutar de escuchar que iba a ser madre a tan escasos momentos.
Miro a Hange, quien se encontraba más tranquila de verla sonreír así. Una inmensa alegría comenzaba a invadirle; iría a ser mamá. Le daría un hijo a Levi. Ella, le daría un primogénito a su novio.
No podía ahora, sentirse más feliz de lo que ya era a lado de su pareja.
Era el sentimiento más bello, que hasta ahora había sentido en toda su vida…
– Hange… – Murmuro la menor, volviendo la vista a su aun plano vientre y lo acariciaba con sumo afecto, ahora con sus dos manos.
– Voy a ser mamá… – Susurro ahora, empezando a sentir que las lágrimas invadían sus ojos y corrían, desde sus parpados, hasta su mentón.
– Si cariño. Serás madre de un hermoso bebé…
Levi, tú y ese pequeño, formaran una bella familia… – Dijo ella mientras le acariciaba una de las manos que ya hacían encima de su vientre.
– Felicidades… – Termino ella, mientras le sonreía de forma tranquila.
El medico después, fue el segundo el hablar y en felicitar a Eren…
– Felicidades, Señorita Jaeger.
Usted será madre de un bello bebé que nacerá para diciembre, aproximadamente… –
– Diciembre… – Repitió Eren, para rápidamente, mirar a Hange.
– Ósea que… Podría nacer justo el mismo día que Levi… – Dijo la menor con más emoción, volteando a ver su vientre con ternura.
– Quizá, querida. El medico ha dicho que 'aproximadamente', por lo que puede adelantarse y eso, ¿verdad, doctor? – Le pregunto el Hange al hombre de ropas blancas y este, asintió a lo que dijo la mujer de lentes.
– Así es. Él bebe podría adelantarse pero, como es su primer embarazo, pienso que si podría nacer cuando cumpla justo los nueve meses… – Dijo el hombre, mientras regresaba a su oficina para buscar unas cosas que le daría a Eren para su embarazo.
No tardo mucho, pues los libros siempre los tenía a la mano para cualquier madre primeriza que fuera a hacer revisión con él.
– Mire, estos tres libros que le voy a dar son para aclarar sus dudas y también son para que vea sus cuidados durante cada etapa del embarazo, lo que puede comer, lo que se le está permitido hacer conforme al avance del embarazo, y entre más.
Aparte, debo decirle que puede visitarme cada vez que quiera saber cómo está él bebe y, para que no tenga que venir constantemente, le sugiero que venga en tres meses más, para ver el avance del crecimiento del feto y también, para conocer el sexo del pequeño o pequeña que está por venir… – Y en cuanto finalizo su comentario, le entrego los libros a la menor, quien después los metió a su bolso; antes de guardar uno de ellos, Hange le entrego las fotocopias de la ecografía y ella, las dejo justo detrás de la portada del tercer libro que el médico le había otorgado.
– Muchas gracias doctor… – Dijo la de ojos aguamarinas para después, estar completamente de pie en el suelo y darle la mano al hombre de ropas blancas.
Hange también hizo lo mismo que Eren, despidiéndose del médico.
– A ustedes por venir… – Fue lo último que dijo el médico, en cuanto las dos salieron del consultorio, directo hacia la calle…
*FIN DEL RACCONTO*
.:.:.:.: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .
Ah, ahora lo recordaba.
Si, estaba embarazada y perdida en un lugar que ella aun desconocía.
Instintivamente, fuera de su miedo de estar sola y perdida, Eren poso una mano sobre su vientre, acariciándolo con suavidad y ternura más que nada.
Ahí estaba su pequeño hijo ahora, viviendo dentro de su vientre, estando seguro justo ahora.
Sonrió para sus adentro y ahora, comenzó a caminar un poco más despacio, sin dejar de mirar hacia el frente…
– "No te preocupes. Estaremos bien y, encontraremos una forma de llegar a casa. Ahora, prometo que te sacare de esta ciudad, y si me es posible, de este país. Volveremos a América, con los que serán tus futuros abuelos y tu futura tía.
Te prometo, que estaré yo siempre a tu lado.
Si tu padre no quiere saber nada de ti, no te preocupes; seré yo la que cuidare de ti en todo momento.
También, quiero que sepas que te amo mucho, ¿sí?"
Siguió caminando, hasta que paro a sentarse en lo que era un Café para descansar un tanto y pedir algo de beber. Como ya estaba anocheciendo y empezaba a hacer frio, pidió a una mesera (como podía claro está) que le trajera un chocolate caliente; sentía que si tomaba café se sentiría adormilada y ella, no podía dormir ahora hasta encontrar el donde quedarse esa noche.
Pasando un tanto de tiempo, llego su chocolate caliente y comenzó a beberlo. Aquello, comenzaba relajarla después de todo lo que había pasado frente a sus ojos:
Levi siendo besado por otra mujer, escuchar que él estaba comprometido con esta misma, ella tomándole de la mano de aquella forma…
¿Desde cuándo Levi había escondido aquel compromiso con esa mujer? ¿Qué acaso, no tenía confianza para decirle aquello? ¿Por qué omitió ese detalle el mismo día cuando se conocieron y el, le conto toda su historia y sobre él?
Eren estaba confundida, bastante ahora. Si Levi, le había ocultado ese detalle de él, ¿será que aun él tenía otras cosas que aun, no le haya dicho en todo este tiempo que llevaban juntos?...
Suspiro de nuevo, queriéndose olvidar un poco del asunto. Ahora, necesitaba tener la mente despejada para ingeniárselas ahora de en donde podría quedarse a dormir ahora.
Paso un buen lapso de tiempo mientras pensaba, tanto, que pidió dos tazas de chocolate caliente extras mientras lo hacía, sin embargo, sus pensamientos se vieron rotos cuando escucho el sonido de la lluvia caer sobre el techo del lugar donde se encontraba.
Esto no era bueno. Ahora, sería más difícil encontrar un lugar en donde quedarse a dormir con la lluvia que ya se estaba avecinando.
No podía quedarse a pensar más, por lo que, pago las tres tazas de aquel líquido dulce que había tomado, para emprender su marcha de nueva cuenta hacia algún motel y hospedarse ahí hasta el día de mañana…
.:.:.:.: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .
Paso otra hora aproximadamente y Eren ya se encontraba toda mojada gracias a la lluvia que se hacía presente sobre Paris.
Ahora, aparte de estar sola, perdida y angustiada, estaba mojada y con frio.
Jamás pensó en hallarse en una situación tan problemática como esta. Aparte de que, no podía dejar de pensar en Rivaille desde que se dispuso a pensar en aquel Café. Ahora y más que nunca, lo necesitaba con ella, para que le digiera que hacer y darle apoyo con el asunto del bebé.
Su cansancio era bastante pues ahora que había resultado estar embarazada, él bebe comenzaba a consumir lo que eran sus fuerzas y para ella ahora, era un problema; aparte, estaba más sensible que de costumbre pues, que ella se halla acordado, hacia bastante que no lloraba en varias ocasiones como ese mismo día. Entonces, no tuvo más opción que llegar a descansar en una banca que había justo enfrente de la Torre Effiel, sentándose en esta misma tratando de estar lo más tranquila que pudiese.
Sin embargo, no aguanto más. Ya no podía seguir haciéndose la fuerte.
Comenzó a llorar, como si se tratase de una niña perdida o de un perrito bajo la lluvia. Cubrió ambos ojos con los dorsos de sus manos, tallando estos mismos mientras seguía llorando. Desde ahí, admitía que no podía estar sola en un lugar que no concia. Se sentía tan débil y tan frágil ahora. De poco en poco, su voz se hizo presente en su llanto. Dejo que su sentir escapara de su garganta también.
La lluvia no cesaba y Eren lloraba mientras esta caía. Necesitaba a Levi ahora más que a nadie en el mundo; quería que el llegara justo ahora, la abrazara y le digiera que todo estaba bien pero, era una fantasía ahora.
Levi no estaba para ella ahora y quién sabe si lo estaría, ahora que ella ni sabía dónde se encontraba ahora.
Y pensando que todo estaba perdido, apareció una especie de luz cuando menos lo esperaba…
– Jovencita… ¿Qué le sucede? – Se detuvo a preguntar una mujer de forma amable y en español a la de ojos aguamarinas, quien no paraba de llorar. La mujer, era una dama, muy refinada al parecer, de la tercera edad. Sus ojos eran de color magenta y su cabello, era blanco; pero no se alcanzaba a ver del todo por el pequeño sobrero abrigador de pana, que cubría su cabeza en esos instantes.
Vestía con un largo vestido negro y un abrigo que llevaba puesto del mismo color; si se podría pensar, parecería que era de la alta sociedad o que estaba a punto de ir a la opera. Tenía un paraguas y lo usaba para cubrirse de la lluvia que ya hacia caer por todo el país ahora.
Después de escuchar a la mujer, Eren dejo ver sus grandes y aguados ojos turquesas, hinchados de tanto llanto. No pudo contestar puesto que sentía una horrible impotencia ahora.
Simplemente siguió llorando, con aquella amable mujer enfrente de ella…
– Querida, no llores...
Esos dos hermosos ojos se van a dañar de lo tan hinchados que se ven… –Inquirió la persona frente suya, y con cuidado la tomo de ambas manos mientras le otorgaba un poco de su paraguas para verla mejor y poder examinarla un poco.
– Ven, levántate, por favor… –Pidió aquella bella y amable dama, mientras levantaba a Eren con cuidado de aquella banca y le hacía que tomara un poco el paraguas, mientras llamaba a su esposo por celular. Eren simplemente, trato de calmarse mientras sostenía el paraguas pero, por más que quisiese hacerlo, no podía. Siguió llorando, pero en silencio, sin querer causarle problemas a la amable mujer que estaba enfrente suya y ayudándole justo ahora.
Una vez que la dama termino de hablar con su esposo por teléfono, le sonrió de forma cálida a Eren y ahora ella, tomo el paraguas con una mano y abrazo a Eren con la otra para así, calmarle un poco…
– Vamos a mi casa para que te seques y estés más tranquila. No pienso dejar a una joven tan linda como tú aquí… – Y así, ambas emprendieron la marcha hasta un parque, donde un auto color verde pino ya les aguardaba. De ahí, salió un hombre vestido en un uniforme azul marino y un sombrero de chofer; se acercó a la mujer de mayor edad y sostenerle el paraguas…
– Madame, ¿Dónde había estado?
Su esposo, ha estado preguntando por usted para saber si irán a la opera hoy – Dijo el hombre de uniforme, mientras sostenía el paraguas y, de vez en cuando, observaba a la chica que le acompañaba justo ahora.
– Después te cuento Marlo. Ahora, ¿podrías hablarle a mi esposo por celular y decirle que regrese a casa, por favor?
Dile que se cancela la ida al teatro, porque tendremos visita a casa… – Pidió amablemente la mujer mientras esperaba a que su chofer le abriera la puerta trasera del auto; de inmediato, el mencionado asintió con la cabeza y después abrió la puerta rápidamente, para que ambas pudieran adentrarse en el auto.
Poco después, el hombre de uniforme cerró la puerta y después el paraguas para así, subirse al asiento del piloto y encender el auto, conduciendo hasta la residencia de los que eran sus señores.
El automóvil se mantuvo en silencio unos instantes, hasta que la amable dama le ofreció a Eren su abrigo para que no sintiera frio…
– Aquí tienes querida… – Dijo aquella dama, mientras le daba a la chica de ojos aguamarinas su abrigo color negro. Eren, quien ya había dejado de llorar y estaba más tranquila, negó suavemente y hablo, por primera vez, después de un buen rato de no hacerlo…
– Disculpe, pero no podría… – Dijo ella, sonriendo un tanto ahora. Se sentía apenada con aquella mujer, que no sabía cómo reaccionar ahora.
– Por favor, insisto.
Yo ya lo use durante un buen rato. Además, tengo otro abrigo extra en la cajuela del auto, asi que, no te preocupes si me quedo sin el ahora… – Espeto la mujer mientras le sonreía a la menor. Eren, ante aquella amable propuesta, asintió con algo de torpeza y se colocó el abrigo por encima de los hombros para así, comenzar que su espalda y lo que pudiese cubrir aquella prenda, pudiera ser calentado por el momento. Y ante la calidez de aquel trozo de tela, Eren comenzó a sentirse adormilada, tanto, que se dejó caer en brazos de Morfeo, mientras llegaban a lo que era el hogar de aquella persona tan amable, con la que se había encontrado ahora.
La mujer de cabello blanco, vio como Eren comenzaba a quedarse dormida y sonrió con suavidad. La dejo dormir pues pensaba que esa chica había tenido un mal día y ahora, necesitaba descansar.
.:.:.:.: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .
– ¡HANGE! – Se escuchó la voz inquieta del que sería el azabache, mientras corría hacia ella. El, había estado corriendo por gran parte de lo que era Paris y aun así, no había señales de Eren.
Hange, al escuchar el llamado, se apresuró al encuentro de Levi, junto con Erwin, quien también había aceptado el ayudarle a la mujer de lentes en encontrar a Eren.
– ¿Saben algo de ella? – Pregunto Levi, tratando de recuperar el aliento.
– Nada aun. No contesta a su teléfono… – Dijo la castaña de lentes con angustia.
– CARAJO… – Inquirió el azabache, mientras posaba su mano derecha sobre su boca, haciendo puño esta misma. Estaba desesperado por encontrar a Eren.
– Eren, ¿Dónde demonios estas? –Susurró el artista con dolor, mientras pasaba la mano que tenía sobre su boca, hacia su rostro y después, se hacia atrás sus cabellos azabaches, en modo de estar molesto y realmente angustiado.
– Rivaille, tranquilo… – Pidió Erwin, observándole.
– Cuando Hange me llamo y me dijo que Eren estaba perdida, me di la libertad de llamar a la policía para decirles lo que pasaba. No creo que se haya ido muy lejos.
No conoce Paris aun y no creo que haya sido capaz de irse de la capital… –
– Pero… No… – Decía el de cabellos azabaches, tratando de que los impulsos no le ganaran antes y tratar de estar sereno ante esta situación.
– Necesito encontrarla…
Ella… Espera un hijo mío y yo aquí… ¡UGHHH! – Mascullo molesto, mientras comenzaba a caminar de un lado a otro, nervioso.
– Levi, tranquilo… – Pidió de nueva cuenta Erwin, queriendo que el azabache se controlara.
– Estar así, no te dejara pensar… –
– ¿Y COMO QUIERES QUE PIENSE, SABIENDO QUE HE LASTIMADO A EREN Y AHORA ELLA ESTA PERDIDA JUSTO DONDE YO TAMBIEN ESTOY? – Espeto el morocho con enojo, sin dejar de caminar de un lado a otro con desesperación. Erwin, comprendía de cierta forma el sentir de su amigo, puesto que él podría también pasar por lo mismo, si su embarazada esposa estuviera perdida y el no pudiese encontrarla pero, agradecía que ahora ella estuviese en Londres, estando en la casa que tenían para su futura familia casa y bien, en compañía de su fiel bulldog mascota Kampfer (cosa que la vez, pensaba que era egoísta ahora y no estaba ayudándole en mucho a Levi).
– ¿Q-que tal si ella, no quiere verme ahora? – Inquirió Rivaille algo tembloroso, mientras se comenzaba a morder la uña de su dedo pulgar, perteneciente a su mano izquierda. Los nervios lo comían de saber que cada minuto que pasaba lamentándose el no haber arreglado las cosas antes y Eren, perdida y sola en Paris, sin nadie más a su lado.
– Rivaille, entiendo perfectamente que Eren tuvo sus razones de haber reaccionado así y, estoy de acuerdo con lo que hizo puesto que si tu hubieses aclarado las cosas con Petra, mucho antes de que Eren llegase aquí, nada de esto hubiera pasado; pero, ten por seguro que Eren también necesita de ti ahora y que no es rencorosa ante lo que ha pasado… – Comento Hange al respecto, mientras observaba a Levi de manera seria.
– Ella te ama mucho Levi, solo que ahora tal vez este confundida con lo sucedido… –
– Fui un idiota. Un completo idiota… – Mascullo el mencionado, frunciendo la vista con dolor.
– Si, lo eres pero, lamentando eso no podrás arreglar el hecho de que Eren vuelva hoy… – Dijo la de cabellos marrones, tratando de ser realista.
– Debes de estar tranquilo, de que la policía está buscándola. Ahora, tienes que volver a casa y descansar… –
– No me pidas ahora eso, Zoé…
No puedo volver a casa, sabiendo que Eren no está ahí… –
– Rivaille, la policía dará el anuncio a una televisora para que transmitan que Eren está perdida y que si alguien la ha visto, nos llamarían a mí, a Hange o a ti para que nos den información de ella… – Inquirió Erwin, tratando de convencer ahora al más bajo de que fuese a descansar ahora.
– Por favor, ya no puedes seguir buscándola así. Tú también necesitas descansar y, tengo el presentimiento de que Eren está bien… –
– ¿Y cómo… Estas tan seguro de ello? –
– Es una corazonada y, sabes que estas son precisas la mayoría del tiempo… – Dijo el rubio, colocando una mano sobre el hombro derecho del azabache. Podía sentir lo tenso que estaba y eso, le podría hacer mal si seguía buscando a Eren así.
– Tú lo estás diciendo…
La 'gran mayoría' del tiempo… – Espeto Levi, recalcando las palabras 'Mayoría' y 'Gran'.
– Solo confía, ¿quieres?
Anda, vamos a que duermas un poco. Hange y yo nos quedaremos contigo esta noche, para si llega a sonar cualquiera de los tres celulares y, por si Eren logra contestar el suyo y llamarte de vuelta… – Finalizo el rubio para así, poder llevarse al azabache de regreso a su departamento y que descansase un poco…
.:.:.:.: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .
Por otro lado de la cuidad, algo alejado de esta misma, Eren ya hacía en una especie de mansión no muy antigua.
Adentrándose a aquella casa, observo todo curiosa mientras caminaba un tanto torpe. Estaba cansado después de haber corrido y caminando tanto…
– Ven querida. Iremos a que te des una ducha con agua caliente para que puedas recuperar calor y, me cuentes sobre ti… – Espeto la mujer de ojos magentas, mientras acompañaba a Eren al baño. Le pidió a dos de sus mucamas que llevaran un pijama y ropa interior limpia. A otra, le pidió que fuera a preparar una habitación para que Eren pudiera dormir. Y para finalizar, a otra de estas le pidió que fuera a preparar el baño, colocando sales aromáticas y que hubiera agua caliente dentro de la tina…
– Ahora querida, dime tu nombre… – Pidió la bella dama, mientras caminaba con la chica al cuarto de baño.
– Eren, señora. Eren Jaeger… – Inquirió la menor, mientras observaba a la mujer.
– Oh, así que Eren… ¿Qué hacías ahí llorando de esa forma tan desconsolada? – Pregunto la bella mujer, con suma curiosidad.
– Bueno… – Y antes de que Eren le digiera lo que le había pasado hoy, se quedó callada y no hablo más. La mujer de ojos magentas, sonrió con dulzura y no hablo más del asunto.
– Bueno, Eren… Cuéntame otra cosa.
¿Te gustaría cenar algo salado o algo dulce? – Pregunto la dama con un tono de voz maternal en su voz. Eren, ante aquella curiosa pregunta, solo parpadeo ahora curios. No quería aprovecharse de aquella amable dama, pero, tampoco podía negarse a sus muy amables tratos así que, se dignó a contestar aquello, esta vez con algo de nervios…
– P-pues… Algo salado, me agradaría… – Dijo ella mientras seguía observando a la mujer de cabellos blancos.
– Bien entonces…
Nile. ¿Nile? – Llamo la mujer a un hombre alto, ojos café y cabello corto color castaño obscuro, pequeñas muestras de bello facial por encima del labio inferior y en su barbilla.
Al parecer, y por como vestía, ese hombre era el mayordomo principal de la casa.
– Dígame, madame… – Dijo el mencionado de forma tranquila y con un semblante serio, haciendo después una ligera reverencia hacia su señora.
– ¿Podrías hacer pollo marinado con crema de espinacas, acompañado de sopa Minestrón y verduras, por favor? – Pidió la mujer, mientras le sonría de forma dulce a su mayordomo.
– ¿Desea tomarlo con algo en especial, madame? – Inquirió el hombre, mirando de reojo a la castaña menor.
– Vino, para mí y el señor Pixis, que no tarda en venir. Y para nuestra invitada, jugo de uva, por favor, Nile… – Volvió a pedir ahora la mujer, mientras volteaba su vista a la mucama que salía del baño.
– Ya está listo el baño, madame. – Decía una chica de cabellos rubios cortos, tostados y algo alborotados, sonriendo suavemente hacia la mujer de ojos magentas.
– Gracias Hitch… – Dijo la mujer, mientras observaba que Eren, se le quedaba mirando algo curiosa.
Y claro que lo estaba haciendo, puesto que, el apellido Pixis, ya lo había escuchado hace tiempo atrás, pero no lo recordaba ahora.
Entonces, olvidando un poco sus pensamientos, Eren se adentró al cuarto de ducha, no sin antes de darle a la mujer de cabellos blancos, el abrigo que le había prestado justo antes de que se quedase dormida en el auto. También, Eren le otorgo el bolso que llevaba consigo pues sabía que no había motivo de tenerlo ahí con ella mientras se duchaba.
– Muchas gracias… Eh… – Se quedó callada pues ahora, no sabía si llamar a la mujer por su apellido de casada o decirle 'Madame', justo como sus criados le decían.
– Dime Martha, querida… – Dijo la mujer mientras sostenía su abrigo negro, junto con la bolsa de la menor y se retiraba del cuarto hasta la puerta.
– Si necesitas algo, una de nuestras mucamas estará fuera de esta habitación para lo que necesites, ¿de acuerdo? – Dijo Martha al momento de dejar pasar a la mucama que llegaba a la habitación con la ropa limpia para la castaña.
– Si, Martha. Muchísimas gracias… – Espeto Eren, sonriendo ahora más tranquila, cerrando la puerta después.
Y todo lo restante de la ducha fue tranquilo y relajante.
Eren, no podía creer que se había topado con alguien tan amable como Martha. Se sentía tan mimada por tanta amabilidad y dulzura, que sentía que no se estaba mereciendo ahora pero, agradecía muy dentro suyo lo mucho que esa mujer se había cruzado en el camino y ahora, estaba atendiéndole más de lo que ella estaba pidiendo ahora.
Pero dentro de sus pensamientos, aun resonaba el apellido de 'Pixis'. No se sacaba de la cabeza que, con anterioridad, lo había escuchado pero, no lograba memorizar en donde lo había escuchado antes.
En fin, lo haría después.
Debía terminar de ducharse ahora, para salir de la tina y cambiarse.
En cuanto termino de salir de la tina y busco una de las toallas que habían dejado ahí a su lado, su vista se fijó en un gran espejo que había enfrente suya y se dispuso a observar con detenimiento su cuerpo.
De frente, todo estaba normal y como se veía cada que se duchaba, pero, cuando se vio de perfil, logro apreciar cierto detalle ahora; en su vientre resaltaba un muy ligero bultito, apenas sobresaliendo de su plano abdomen y Eren, sabía lo que significaba eso.
Su bebé, estaba ahí, haciéndose presente. Acaricio ese espacio y suspiro con suavidad mientras lo hacía. Ella, nunca se imaginó siendo madre a tan corta edad pero, ahora, todo cambiaba.
Después de aquellos lejanos pensamientos, sonrió con suavidad, acariciando ahora con ambas manos aquel pequeño bultito que se posaba sobre su vientre…
– No temas, pequeño…
Yo te protegeré… – Murmuro ella, acariciando su vientre con sumo amor. Después, se dedicó a secar su cuerpo desnudo, usando una de las toallas que le habían dejado.
Comenzó también a vestirse, usando la ropa limpia que le habían traído. Por último, se secó sus cabellos con la toalla que permanecía seca.
Terminando aquel ritual, salió del baño y, observo a la mucama que estaba ahí fuera de la habitación, esperándole…
– La señora Martha, le está esperando en el la sala de estar junto con su esposo, señorita Eren… – Dijo la mucama, ofreciéndole después lo que parecerían una bata de dormir y un par de pantuflas. Eren tomo ambas cosas e hizo una pequeña reverencia a la mucama después de ello.
– Gracias… – Espeto y se colocó primero el par de zapatos cómodos para después, ponerse aquella algo delgada prenda que cubriría a su cuerpo del frio mientras caminase por aquella extensa y gran casa.
Se fijó en como la mucama hacia una reverencia y se colocaba de lado para esperarle y que empezara a caminar a su lado. Una vez la castaña lista, comenzó a caminar a lado de la sirvienta hasta donde se encontraban sus amos.
Durante todo el tramo que se recorrió, Eren no dejaba de admirar el interior de aquel hogar. Estaba elegante y a la vez humilde. Tan cálido y tranquilo, justo como lo era la señora Martha.
En cuanto la sirvienta abrió una puerta, Eren se adentró y observo a Martha hablando con un hombre; la mujer, se acercó a la menor para que saludase a su amado esposo…
– Eren, quiero que conozcas a mi esposo, Dot Pixis… – Y mientras la mujer los introducía a ambos, el hombre volteo a ver a ambas y una ligera mueca de sorpresa se hayo en el rostro del hombre mayor. Al ver el rostro de aquel hombre, Eren también se sorprendió al verlo ahí, frente suya.
Si, ya se acordaba del apellido Pixis. Ese hombre de avanzada edad, calvo y con bigote canoso, era un fiel amigo de su padre…
– Eren, que gusto verte de nuevo… – Espeto el hombre, acercándose a darle la mano a la chica de cabello castaño.
– Señor Pixis, el un gusto es mío verlo de nuevo… – Dijo Eren, sonriendo ahora de verle.
– ¿Eh? ¿Ya se conocían? – Pregunto Martha con curiosidad, observando a ambos.
– Si, mi amor. Ella es hija de un buen amigo mío. – Dijo Dot mientras observaba a su esposa.
– Y me sorprende ahora, encontrarte aquí en Francia, dime, ¿viniste con tus padres? – Pregunto ahora el hombre hacia Eren, observándole curioso.
– Pues… – Dijo Eren ahora, queriendo tratar de no hablar del tema, así que, se limitó a contestar y a sonreír un tanto vacío.
– Es una larga historia, que la verdad, no sé si tengan el tiempo de escucharla… – Miro a ambos esposos, aun sonriendo con tristeza.
– Como gustes Eren… – Dijo el hombre mientras se acercaba a su esposa.
– Cuéntanos si gustas en la cena, querida… – Inquirió Martha, mientras dejaba que su esposo se acercase a ella y, tomados de la mano, comenzaron a caminar hacia el comedor.
Eren, al mirar esto, le recordó mucho las veces que tanto Levi y ella se levantaban al mismo tiempo e iban a desayunar tomados de la mano. Aquello, le hizo sentir una enorme presión en el pecho, pero, trato de ocultar su dolor para que Dot y Martha no se preocuparan por ella ahora.
.:.:.:.: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .
La cena estuvo de lo más agradable gracias a los esposos y amos de la casa. Martha, haciendo comentarios y halagando a su amado esposo, mientras que Dot asentía y le contestaba a su esposa con un 'Si mi cielo' o un 'Claro que sí, mi amor' a cada cosa que su mujer le decía. Eren sonreía ante lo unidos que se encontraba esta pareja de esposos. Podía notar lo mucho que se amaban entre ellos y esas lindas miradas que limitaban a darse. Se sonreían entre si y bromeaban entre ellos.
Ella, hubiese deseado una vida así, pero, al parecer, no la iría a tener.
Levi estaba comprometido con otra mujer que no era ella y al parecer, ya lo tenía planeado desde hace mucho.
Martha comenzó a notar lo distante que estaba Eren ahora, por lo que constaba ahora, pensó que estaría incomodando a la menor con tanta miel en el ambiente entre ella y su esposo…
– Eren querida, ¿te encuentras bien? ¿Te incomodamos en algo? – Pregunto la mujer preocupada, observando el semblante triste de la chica. Al escuchar que era llamada, Eren salió de sus lejanos pensamientos y miro a Martha. Negó con la cabeza ante lo que la mujer le había preguntado.
– No.
No, para nada y no se preocupe Martha. Solo estaba pensando en lo bien que se ven juntos ustedes dos… – Espeto la de ojos aguamarinas, sonriendo después un poco más tranquila.
Dot, fue el próximo en hablar, mientras examinaba el semblante y las expresiones de la menor.
– Hay algo que te perturba Eren y si puedo adivinar, es por un chico, ¿cierto? –
– Cariño, no tan de repente… – Espeto la mujer, mirando a su esposo. Eren, bajo la vista con cierta vergüenza. ¿Enserio se miraba tan obvio su sentir?
– Así es, señor Pixis. Es… Sobre mi novio… – Dijo la menor al momento de que sus manos hechas puños y reposadas en sus rodillas, apretaran un poco el pijama que tenía puesto.
– Bien pues, como dije antes, puedes contarnos abiertamente que es lo que sucede, Eren… – Inquirió el hombre de nuevo y de forma tranquila, observando a la menor.
Martha, miro a su esposo con un ligero semblante de reproche para después, suspirar con suavidad y observar de nuevo a la menor.
–Te pido que disculpes a mi esposo Eren pero, a el nunca le ha gustado estar sin rodeos. Pero yo, como soy la que te traje aquí y soy tu anfitriona, te pido que si gustas contarnos o no, es tu decisión, linda… – Comento la mujer, mientras sonreía de forma suave hacia la mencionada. Eren, al notar la intención de ambos esposos, suspiro y volvió su vista hacia ellos.
No quería quedarse con ese pesar y menos, quería que ellos dos se preocuparan por ella ahora. Estaban siendo tan buenas personas y, si ella al menos no les concedía contestar a aquella inquietud, sería una ingratitud de su parte; respiro hondo y soltó el aire despacio para así, armarse de valor y tratar de no quebrarse mientras les contaba…
– Pues, verán. Todo comenzó hace un año atrás, cuando lo conocí en un museo… –
Eren acabo por contar la historia que había vivido con Levi hasta ahora. No dejo escapar detalles, pues sabía que ellos eran de confianza.
Toda su historia y el como la narraba iba muy bien y tanto Martha como Dot, no entendían el problema que tenía esta joven pareja pero, cuando la trigueña comenzó a contarles lo de su embarazo y del supuesto compromiso de Levi, fue cuando ella se quebró por unos instantes frente a ambos, pero después, trato de calmarse para terminar de narrar…
– Y por ello, es que usted, Martha, me encontró en esa banca llorando y bueno, me trajo aquí… – Finalizo la menor, mientras sonreía con cierta tristeza. Al final, no se contuvo de nuevo y bajando su vista, comenzó a sollozar dejando escapar unas cuantas lágrimas.
– P-perdón… – Murmuro Eren de manera torpe, ocultando su rostro entre el flequillo del cabello. La mujer de ojos magentas no soporto ver a Eren llorar de nueva cuenta y se levantó de su silla para acercarse a ella y abrazarla contra su pecho, de forma maternal.
– Tranquila cariño. Sé que has llorado mucho hoy pero, si gustas hacerlo más, puedes hacerlo.
Desahógate linda. Tienes toda la libertad de hacerlo… – Susurraba la mujer mientras le acariciaba el cabello a la chica de ojos turquesas.
Eren, ante este gesto de Martha, tembló y de poco en poco, sus manos se aferraron a la ropa ajena, de forma instintiva. Siguió llorando hasta que de poco en poco, su pecho comenzaba a sentirse menos pesado y en su garganta, ya no se sentía ese enorme nudo que había sentido horas atrás.
Martha tenía razón, debía descargarse y ahora más que nada.
No quería sentirse así de nuevo y, quería ser fuerte por el bebé que ya hacía en su vientre…
.:.:.:.: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .
Después de aquellos momentos dolorosos en la cena, la menor se hallaba en su habitación que le habían preparado para dormir, mirando hacia la ventana. Había dejado de llover y ahora, se miraba un tanto despejado. La luna, se alcanzaba a ver entre el nublado cielo que ya hacia sobre la cuidad y alcanzaba a alumbrar un tanto hacia donde ella estaba.
Eren ya se hacía más tranquila y relajada y ahora, mirando hacia aquel cielo algo nublado, con la luna alumbrándolo, le hacían sentir mucho más tranquila ahora. Sin embargo, su atención fue directa a la puerta de la habitación, que era abierta por Martha.
La mujer, al entrar, sonrió suavemente y se acercó a la menor de forma casi inmediata…
– ¿Cómo te sientes, linda? ¿Estás bien? – Pregunto la mujer, quien ya llevaba su ropa de dormir.
– Si, y mucho mejor ahora… – Dijo Eren y al final, se alejó de la ventana para acercarse a Martha y tomarle de ambas manos.
– Le agradezco tanto su hospitalidad y amabilidad. La verdad es que, no sé cómo voy a pagarle todo lo que hizo por mi hoy… – Musito la menor con cierta vergüenza y, sonreía a la vez con suma calma.
– Querida, no te preocupes. Mira, quiero confesarte que yo sabía que tenías un problema amoroso con tu pareja puesto que se te notaba en tu mirar y aparte, dentro de este, ocultabas un pequeño y bello secreto, que toda mujer tiene al momento de que esta por convertirse en madre… – Dijo la mujer de ojos magenta, mientras se llevaba a Eren a sentar a la cama, sin soltar o alejar las manos de la muchacha. Amabas se sentaron en la cama, mirándose mutuamente.
– Eren, vengo a hacerte una propuesta… – Espeto la mujer, sonriendo con suavidad.
– Sé que extrañas a tu pareja y mucho, pero con este asunto, presiento que no será bueno ni para ti y ni para tu bebé. Te propongo quedarte aquí unos días con nosotros para que descanses y te despejes del problema unos días…. – Ante aquella propuesta, Eren se vio sorprendida.
– Martha, no podría. No quiero causar más molestias y, tampoco quiero que usted se preocupe por mí. Su esposo es lo más importante para usted ahora y no quiero que deje de atenderlo por mi… – Espeto Eren, mientras apretaba con suavidad las manos de la mencionada y, ante esto, Martha sonrió con ternura hacia ella.
– No te preocupes cariño. Ya hable con Dot y el también piensa que necesitas relajarte. El estar angustiada y/o preocupada por mucho tiempo, hace mal a la madre que esta encinta.
Y, me mando a decirte de su parte, que puedes quedarte el tiempo que consideres necesario para cuando te sientas lista para volver con tu novio… –
Eren simplemente se quedó pensativa ante aquella propuesta por marte de la mujer de cabello blanco. ¿Quedarse ahí, en una casa ajena, mientras que Levi no supiera en donde estaba? ¿Sería acaso, buena idea aquello? La de ojos aguamarinas tenía que pensarlo bien. Observo a la mujer mayor con suma tranquilidad y calma, para proceder a dar su respuesta…
– Martha, su idea me agrada en demasía y acepto en quedarme con ustedes aquí unos días pero, ¿podría antes llamarle a mi novio y decirle que me encuentro bien? – Pregunto ella, sin dejar su tranquilidad de lado.
Martha asintió con plenitud y así, llamo a una de las criadas que ya hacían fuera de la habitación para que pasara a esta misma y pudiera atenderle…
– Hanna, ¿podrías traer un teléfono, por favor? – Le pidió a aquella de cabellos naranjas atado en dos coletas que ya hacían sobre cada hombro. La chica sonrió y asintió después. Se inclinó en una reverencia hacia la mujer y Eren para así, poder ir a traer un teléfono inalámbrico.
Pasaron unos instantes cuando la misma chica volvió con el teléfono y se lo entrego a Martha con suavidad. Después de que la mucama se retirara, Martha le paso el teléfono a Eren para que pudiera hablar con Levi ahora.
Eren tuvo que armarse de valor para empezar a marcar los números pero, por más que ya tuviera el numero ya listo y, faltándole una tecla para comenzar a llamar, ella no podía aun hablar con él. Se sentía impotente de pensar en escuchar la voz de Rivaille y sentía que se colapsaría a tan solo escucharle decir su nombre.
No podía, simplemente, no ahora.
Colgó el teléfono y se cubrió la bica con su mano izquierda. No quería llorar, no de nuevo y ahora que se encontraba ya mejor pero, tampoco debía hacer preocupar a Levi. Respiro hondo y dejo escapar el aire suavemente para así, marcar a otro número y esta vez, presionar la tecla para que el teléfono comenzara a sonar...
.:.:.:.: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .
Llevaban ya casi cinco tazas de café y seguían observando los teléfonos y la puerta. Justo como le habían dicho a Levi, Hange y Erwin se quedaron esa noche en el departamento y a su lado para darle apoyo y tener noticias de Eren.
Habían casi obligado a Rivaille a dormir puesto que lo necesitaba; hizo una enorme carrera casi por toda la capital en busca de Eren y, tampoco había comido mucho el día de hoy por estar trabajando en el mural para Zacklay. Sin duda alguna, ese día había sido de los más pesados para el pelinegro. Y, a pesar de su voluntad de quedarse despierto hasta saber dónde estaba Eren, Rivaille no podía con tanto cansancio, preocupación y desesperación ahora; en un momento inesperado, mientras ya hacía en su casa, sus piernas le fallaron y casi caía al suelo, cuando Erwin lo alcanzo a tomar de uno de los brazos. Ante esto, tanto la mujer de lentes como el hombre rubio, tomaron la iniciativa de cuidar de su amigo ahora, por lo que con mucho cuidado, lo llevaron al sillón más amplio que había y ahí lo dejaron acostado y descansando. La castaña de lentes fue en busca de una manta y, en cuanto la encontró, se la coloco encima al joven artista para que estuviese más cómodo. Antes de separarse de él, Hange, de forma maternal, le acaricio sus suaves y negros cabellos, suspirando un tanto pesado…
– Tranquilo, Erwin y yo estaremos despiertos hasta tarde, para saber si dan noticias de Eren…– Susurro la mujer mientras dejaba dormir en paz al azabache. Sabía que era inútil que le escuchara ahora, pues Levi ya se encontraba durmiendo de manera profunda, y eso, era bueno pues ya comenzaba a descansar desde ahí.
Y mientras Levi dormía en uno de los sillones de la sala, Hange estaba sentada en otro de estos, observando hacia la puerta, por si la castaña de ojos turquesas volvía. Erwin, estaba leyendo el periódico y a la vez, fijaba su vista en alguno de los tres teléfonos celulares que había justo en la mesa de centro de la sala.
Ambos se miraban entre si y suspiraban de forma pesada. Si no había noticias de Eren o que esta llamara a Levi antes de que el despertara, seguramente el de ojos griseados se comenzaría a desesperar en demasía y ellos dos, no encontrarían la forma de calmarlo ahora.
Sin embargo, uno de los tres teléfonos sonó, haciendo que Hange y Erwin se miraran uno al otro. Erwin se levantó de su asiento, observando como Hange dejaba su taza de café y se levantaba de igual forma para tomar el que su propio celular. Observo la llamada y, cuando observaron el nombre y el número de teléfono, ambos suspiraron con suma tranquilidad y alivio.
Hange no dudo en contestar de inmediato, empezando a caminar un poco alejada de donde se encontraba Levi dormido; Erwin le siguió para escuchar…
– Eren, gracias a Dios… – Espeto la mujer de lentes con alegría, de escuchar la voz de la menor.
– Eren, ¿Dónde has estado? No sabes el susto que nos has causado a mí, a Erwin y, principalmente a Levi… –
– Si, me imagino y lamento tanto el no haber respondido pero… Hange, yo… Yo no… – Decía la menor, tratando de tomar fuerzas de donde sea para explicarle a Hange lo que había pasado.
Hange, ante esto, suspiro con suavidad y sonrió un tanto triste al escuchar a la menor así.
– Eren, tranquila... No voy a pedir que me expliques por qué hiciste lo que hiciste. Solo queremos saber en dónde te encuentras para ir a buscarte… – Dijo ella, mientras miraba a Erwin, quien también alcanzaba a escuchar la voz de Eren.
– Eso… Es a lo que quiero llegar, Hange…
No puedo volver… – Dijo ella, empezando a sentir un enorme nudo en la garganta.
– P-pero… ¿Por qué? – Pregunto la mayor, ahora sintiéndose consternada ante lo que la menor le contesto ahora.
– N-no me siento lista para mirarlo… – De momento a otro, tanto Eren como Hange se quedaron en silencio. Entonces Erwin, tomo después el teléfono para hablar con la de ojos turquesas. Las cosas no se podían quedar asi y, necesitaban de inmediato saber en dónde estaba Eren ahora…
– Eren, soy Erwin…
Queremos saber si te encuentras bien, con quien estas y en dónde. No pedimos nada más que eso y, comprendemos el cómo te sientes ahora pero, simplemente queremos saber en qué lugar estas y es todo lo que queremos saber
Prometo, de parte mía y de Hange, que no le diremos nada a Levi, hasta que tú nos digas el cuándo decirle o no… – Inquirió el rubio mayor, mientras esperaba una respuesta por parte de la menor. Hange se quedó sorprendida ante lo dicho por Erwin pero, sabía que este tenía un plan para todo ello ahora.
Por el otro lado del teléfono, Eren se quedó un buen rato en silencio, preguntándose a sí misma, si decirles o no a ellos dos el donde estaba y con quién pero, tampoco podía dejar a ellos dos preocupados por ella. Había causado un gran alboroto y no quería volverlo aún más grande este embrollo…
– Estoy en la casa de un amigo de mi padre que vive junto con su esposa. La casa se encuentra en Vité, cerca de Rennes. El nombre de las personas con quienes estoy son Dot Pixis y Martha Pixis. – Espeto la menor con un poco de nervios.
– Bien, entonces…
Mantente tranquila. No le diremos nada a Levi, te lo prometo… – Inquirió el mayor, con un tono de voz suave y tranquilo ahora.
– G-gracias Erwin. Yo, les avisare cuando, puedan venir hasta acá y encontrarme… – Pidió la menor mientras se sentía más tranquila ante lo dicho por el mayor ahora.
– Si Eren. Cuando quieras y, háblanos a mi o a Hange si se te ofrece algo, ¿de acuerdo? –
– Si, Erwin… Lo hare… –
.:.:.:.: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .
– Y… ¿Al final le dirás a Levi? – Pregunto la de lentes mientras observaba como el rubio le entregaba el teléfono, habiendo terminado la llamada.
– Si, pero, aquí está el detalle…. – Espeto el mayor mientras le explicaba a la castaña de lentes el plan que llevaría a cabo…
.:.:.:.: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .
– N-nhh – Se escuchaba la voz de un cierto joven artista acabado de levantar. Se despertó suavemente, estirándose después, para mirar a su alrededor y fijarse que ahora estaba en su casa. Después, su vista se fijó en Erwin que estaba sentado en el sillón individual, apoyando su mejilla contra los dedos de sus mano izquierda y esta misma, hecha casi puño; todo su brazo hacia esfuerzo sobre su codo que estaba en uno de los recargadores del mismo inmueble.
También estaba cruzando una de sus piernas encima de otra. El rubio tenía cerrado sus ojos, al parecer dormía.
Volvió su vista hacia el otro sillón amplio y ahí, estaba Hange sentada casi en posición fetal, tomando sus rodillas con ambos brazos y recargando su cabeza contra el sillón.
Sus dos amigos se habían quedado gran parte de la noche despiertos y el, ahora, bien descansado. Optó entonces por levantarse y colocarle la manta que tenía entre su cuerpo para así, colocársela a Hange y después, ir a buscar otra manta para esta vez, colocársela a Erwin en las piernas.
Terminando eso, fue a la cocina a hacer algo de desayuno para los tres.
Un rato más tarde, se escuchó un bostezo de Hange, proveniente de la sala. Después, un ligero gruñido de Erwin también se escuchó del mismo lugar. Ambos ya habían despertado y descansado un rato después de no haber dormido las horas que procuraban hacerlo…
– Ya era hora de que despertaran, par osos… – Espeto el azabache desde la cocina, estando ahora más tranquilo. Al parecer, el descansar después de tanto ajetreo del día de ayer le había hecho tan bien ahora, no obstante, el seguía con el pendiente de saber dónde estaba Eren.
Hange y Erwin sonrieron al escuchar la voz tranquila de Levi desde la cocina pero después, se miraron mutuamente. La mujer de lentes espero la seña que el hombre de ojos azules le daría para poder decirle a Levi el donde estaba la menor de ojos turquesas. El rubio, observo con seriedad a Hange y, en cuanto dio un gran suspiro de su parte, asintió suavemente con la cabeza, para después, observar como Hange también suspiraba algo pesado y se levantaba primero que él…
– ¿Osos, haz dicho? Más bien me siento como una leona~– Espeto la mujer en forma de broma mientras se colocaba sus lentes y se acercaba a Levi. Sin embargo, la sonrisa en el rostro de la joven se hizo nula cuando fue interrumpida por el artista de cabellos negros…
– ¿Llamo Eren anoche, cierto? –Pregunto el, mientras apagaba la estufa al momento de ver que lo que estaba cocinando estaba listo. Hange guardo silencio y suspiro con pesadez de nuevo, sentándose ahora en una de las sillas del comedor. La de lentes tenía la certeza que Levi iría a darse cuenta que Eren había llamado; pensaba, que se despertó de forma leve cuando su teléfono sonó y el, se quedó sin hacer ruido, para tratar de escuchar; o como se despertó temprano, tal vez pudo haber revisado cada celular hasta encontrar la llamada de Eren.
Cualquiera de esas dos posibilidades, tenían un cincuenta y cincuenta…
– Si… – Contesto la mujer de lentes, viéndose seria ahora.
– Llamo ayer… –
– ¿Dónde está? – Pregunto ahora Rivaille, de manera apresurada. Quería respuestas, y las quería ahora. Erwin, al ver que el azabache había preguntado ahora de forma rápida y precipitada, se levantó de donde estaba para ponerse a lado de Hange, en caso de que reaccionara de una forma inesperada.
– Levi, ella nos pidió que no te digeríamos en donde esta… – Confirmo Erwin, mientras se mantenía al margen de la reacción del mencionado.
– Yo necesito saber en dónde está. Ella y mi hijo están yo no sé en donde…
Necesito ver a Eren, para decirle lo mucho que lo siento… – Comento el azabache de forma nerviosa, empezando a sentir un enorme nudo en la garganta.
Hange y Erwin se miraron al mismo tiempo y con la vista, se negaron el que le dirían a su amigo donde estaba Eren ahora…
– No podemos decirte… – Inquirió Hange, de forma tranquila.
– Por favor, ¡necesito saberlo! – Pidió el azabache, mientras subía ambas manos a su cabeza y comenzaba a halarse los cabellos de forma desesperada.
– De verdad Levi, no podemos decirte… – Comento ahora Erwin, acercándose a él.
– ¿!PERO, POR QUE NO!? – Fue ahí en donde Rivaille se dejó guiar por sus impulsos, lanzándose hacia las dos personas que había enfrente suya. No obstante, gracias a que Erwin era más alto y más fuerte, pudo retener al más bajo en un abrazo y apretarlo lo más que pudiese, sin llegar a lastimarlo. Hange se levantó de inmediato de igual forma, queriendo calmar a Levi.
– ¡Necesito saber en dónde está Eren!
¡La necesito a mi lado!
¡Necesito cuidarla, a ella y a mi hijo!
¡Necesito ir por ella!
¡Necesito decirle que la amo! – Espetaba el azabache, mientras era detenido por el rubio mayor entre aquellos hercúleos brazos.
– Por favor… P-por favor… – Pedía el azabache mientras su fuerza se hacía nula ante la del rubio. Sentía como sus ojos se llenaban de lágrimas. La impotencia de ser el único de donde estaba Eren, era enorme. El saber que no estaba ahí en casa, dormida en la habitación que compartían. O que estaba en el baño duchándose y que después, saldría a darle los 'Buenos días' de siempre.
Levi tenía el alma hecha un manojo de emociones.
Comenzó a llorar, ocultando sus griseados y aguados ojos entre sus cabellos, estando aferrándose a Erwin, con suma impotencia y necesidad a la vez.
Hange al ver así al artista, simplemente se acercó a él para abrazarle de igual forma, intentando reconfortarle.
– E-eren… Perdóname… – Se escuchaba sollozar Levi, mientras también se aferraba a Hange ahora.
Tanto el rubio como la de lentes, lo llevaron de nueva cuenta la sillón para que se tranquilizase. Optaron por quedarse con él por más rato, hasta que se sintiera más tranquilo…
.:.:.:.: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .
Pasaron dos semanas más y Levi no tenía idea de donde estaba su novia. Estaba tranquilo con saber que se encontraba bien, pero, no bastaba mucho aquello.
El necesitaba encontrarla para hacerle ver que si, había cometido un grave error y que no solo la había herido a ella, si no a Petra, quien al parecer soporto bastante su ausencia y el vivir en una mentira suya.
Sin embargo, necesitaba ser lo más paciente posible.
Erwin le pedía al azabache el ser paciente, pues él se encargaría de llevarle a Eren, cuando fuera el tiempo necesario. Si, Erwin ya le había contado de su plan pero, no del todo. Como siempre, Erwin tendría un truco bajo la manga y para ello, necesitaría la ayuda de Hange y, de su esposa.
Por lo que unos días antes del treinta de marzo, Erwin había vuelto a Londres para que su esposa le acompañara a Paris y le ayudara a emplear lo que sería una reconciliación sorpresa para la joven pareja.
Annya llego a Francia, junto con su esposo y su mascota Kampfer en barco, puesto que ella ya no podía viajar en avión y, aparte, se ahorrarían un poco de dinero en el viaje.
Cuando Erwin llevo a su esposa a la casa del artista, Annya se alegró de ver a Levi y, no le pregunto acerca de su novia; su esposo le había pedido el no hacerlo y, así lo cumplió.
En fin, todo se llevó en paz y en tranquilidad por la parte de Levi.
Por la parte de Eren, todo estaba de lo más apacible posible, tanto, que la menor se sentía como en casa de nuevo.
Martha y su esposo habían sido unos padres para ella pues se encargaban de que estuviese tranquila y sobre todo, que comiera bien por el bebé que llevaba en su vientre; pues para ese entonces, a Eren le comenzaban a dar antojos. Martha no se negaba en cumplirle los antojos a Eren y Dot, se mantenía al margen del estado emocional de la menor.
También, el hombre mayor se encargaba de que Eren le hablara a sus padres de vez en cuando para hacerles saber que se encontraba bien; no presionaría a la menor a que les dijese a sus progenitores que estaba encinta, pero eso sí, de que se encontraba perfecta (en una pieza) y feliz, era lo principal.
La tranquilidad para los dos jóvenes estaba de su parte ahora.
Pero, pronto se haría a cabo el plan que Erwin tenia destinado para juntar de nuevo a ambos jóvenes.
El rubio lo que quería ahora, era que Eren comenzara de nuevo a tenerle confianza a Levi. Necesitaba que ella se diera cuenta lo mucho que el azabache le amaba, que la necesitaba y que amara a ese futuro bebé, que ya estaban por esperar ahora…
.:.:.:.: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .: .
¡MUY BUENAS TENGAN TODOS USTEDES!
¡LEVICHOU REPORTANDOSE!
Drama, YEZ PLZ:3… Bueno ya (¿?)
Es momento de que estos dos tortolos se reconcilien y será en el próximo capítulo:D *SPOILER(8)*(¿?)
¿Qué les dije?
Tendrían el capítulo antes de lo que esperaban…
Si, admito que el final quedo algo no sé, mal (¿?) y que le falto más feeling…
Pero no se me preocupen chamacones que el próximo capítulo, desde el inicio hasta el final, será sumamente mejor que el de este capítulo…
¡EEEEENNNNNNN FFFFFIIIIIINNNNNNN!
Se les sigue agradeciendo sus reviews y que sigan la historia:3
No se preocupen. Si les gusto el drama de estos dos capítulos, pronto habrá más. Ya aguantaron bastante la lejanía de estos dos (¿?)D':
¡RECORDATORIO RAPIDO!
Síganme en Fb: imatitankiller
Esa es mi cuenta de Eren Jaeger que estoy en la mayoría del tiempo. Ahí subo cuando habrá actualización (o cuando no), adelanto de cada capítulo, nuevos proyectos que hare próximamente y muchas cosillas más:3
¡MUCHOS BESOS Y ABRAZOS, Y NOS VEMOS PRONTO!
¡SALUDOS:D!
