Capítulo 9: Postre.
¡Hola, lectoras! Perdón por otras dos semanas sin actualizar u.u Les cuento que acabo de empezar mis vacaciones de invierno, así que puede que ahora actualice un poco más seguido :) Bueno... ¡los dejo leer!
Aún sosteniendo tanto el mentón de Lea como su mano izquierda, Cory se levantó de su silla, mirándola fijamente a los ojos en todo momento. Una vez de pie, sin embargo, sus ojos bajaron a los labios de la morena, que estaban pintados con un brillo labial rosado, y terminaron por cerrarse, al tiempo en que él acercaba sus propios labios a los de ella.
Al rozarse, Lea se sintió de un modo relativamente similar al de su primer beso. Quizás ya no era una niña pequeña e inocente, pero las sensaciones que Cory producía en ella eran igual de nuevas y especiales que las que recordaba haber experimentado aquel día, sólo que en esta ocasión, mucho más gratificantes.
Por su parte, Cory estaba seguro que aquella era la primera vez que un beso lo afectaba tanto. De todas las chicas que había besado –que créanme, fueron bastantes-, ninguna lo había dejado tan deseoso por más, y fue por eso que apenas se despegó de esos deliciosos labios en busca de la reacción de Lea, llevó ambos de sus brazos hacia la espalda de ésta para atraerla más a sí y besarla hambrientamente.
Ella respondió a esto estirando sus pequeños brazos hacia arriba para rodear el cuello ajeno, aferrando sus dedos al cabello del muchacho mientras continuaba besándolo a una creciente intensidad. En cierto punto, se atrevió a entreabrir su boca, dándole entrada a la lengua de Cory, y éste no tardó en aceptar la invitación, explorando cada rincón de aquel territorio que privilegiadamente estaba conociendo y del que anhelaba a partir de ahora ser el único turista.
Reacio a detener aquella apasionada sesión de besos pero incapaz de proseguir sin aunque sea tomar una bocanada de aire, Cory se soltó de los labios de Lea, encontrándose enseguida con un par de oscuros y notablemente encendidos ojos fijados en él. Quiso retomar lo que estaban haciendo desde hacía ya minutos, pero para su sorpresa, la joven se alejó impidiéndole lograr este objetivo.
Frunció el ceño, confundido, y ella bajó la mirada al suelo, sus brazos todavía alrededor del cuello del canadiense.
—¿Pasa algo? —preguntó éste, preocupado.
Lea tragó saliva y volvió a mirarlo a los ojos.
—Quisiera invitarte a mi habitación… pero antes necesito saber qué pasará después.
—¿Qué quieres decir? —inquirió él suavemente, sin querer ofenderla.
—Bueno… si mal no recuerdo, vives en la otra punta del país…
Cory entendió entonces a qué se refería la actriz, y supo también que ella tenía razón… Ir más lejos o no significaba básicamente quedarse en Nueva York con la mujer que por primera vez le hacía sentir… ganas de quedarse, o elegir continuar su vida como venía, viviendo de la música que después de todo… era su verdadero amor.
—Lea…
—No, no digas nada... —sonrió Lea— Lo entiendo. No quiero hacerte elegir, no debes.
Bajó así sus brazos de donde los tenía, dejándolo ir…
Pero Cory no quería irse.
En su lugar, la abrazó con más fuerza, acercándola aún más si eso era posible, tanto que sus narices podían tocarse. Lea sintió el ritmo de su corazón acelerarse ante la cercanía…
—No tengo que elegir… porque no quiero. No pretendo dejar la banda, pero tampoco pienso abandonar esto… —tomó la mano de la neoyorkina, llevándola hasta la posición de su corazón— ¿Ves cómo late? Es por ti… Tienes algo… Tenemos algo, y no me rendiré con eso hasta descubrir qué es.
—Pero… la gira…
—Puede esperar…
—¿Y si te echan?
—Ven conmigo… —sugirió, un brillo especial en sus ojos.
—¡¿QUÉ?
—Acompáñame, no le quedan muchas fechas, ¡estarás de vuelta antes de tu próximo espectáculo! —le aseguró, más que entusiasmado con la idea que no entendía cómo no se le había ocurrido antes.
—Cory, ¿estás loco? ¡Acabamos de conocernos! —exclamó riendo.
—¿Y eso qué? Mírame a los ojos y dime que no sientes lo mismo que yo…
—¿Y qué vendría a ser eso?
—Como… como si el destino nos aguardase algo muy especial… algo que no podemos dejar pasar… ¿Lo sientes o no?
Lea observó el rostro del baterista durante unos instantes: su sonrisa sincera e inocente, su mirada pura y expectante… y lo supo. Como respuesta, entonces, esbozó una dulce sonrisa que sin necesitar pronunciarlo, Cory reconoció como un sí.
Y bastó sólo eso para atacar sus labios nuevamente, hundiéndose cada uno en los besos del otro desconociendo límite alguno…
Despertarse en la cama de Lea le verificó que lo de la noche anterior no había sido un sueño, o en todo caso, había sido uno hecho realidad. Le sorprendió, sin embargo, que ella no estuviese acostada a su lado, y se sentó para estirar sus brazos mientras daba un despabilador bostezo.
—Buenos días, dormilón —saludó la sonriente dueña de casa, entrando a la habitación.
Cory sonrió automáticamente ante la muy poco desagradable imagen de la mujer más sexy con la que en su vida había dormido vistiendo ninguna otra cosa aparte de su camisa, la cual por supuesto le quedaba bastante grande –pero no por eso menos bien-, y sus cabellos negros y salvajes adornando sus hombros. Traía una taza de café en cada mano, y se sentó junto al muchacho alcanzándole una. Éste la recibió con un beso en los labios, sintiéndose ahora libre de robarle uno cada vez que se le antojase tras la impresionante velada que habían compartido en su "primera cita".
—Buenos días, preciosa —susurró a pocos centímetros de sus labios, rozándolos con los suyos una vez más.
—¿Cómo dormiste? —preguntó, tomando un sorbo de su café.
—Nada mal —replicó, claro, como una subestimación —. ¿Y tú?
—Nada mal, tampoco —contestó ella, sonriendo.
—¿Te han dicho que tienes la sonrisa más hermosa del mundo de las sonrisas? —inquirió, embelesado.
—No sabía de la existencia de ese mundo —bromeó—. Y gracias…
—No agradezcas, es sólo la verdad…
Lea se mordió el labio inferior, aún sonriendo, y le dio otro trago a su café, bebida de la que definitivamente era la fan número uno.
—Entonces… —pronunció él— ¿Vendrás conmigo a lo que queda de la gira?
La chica bebió lo poco que quedaba en su taza para dejarla en su mesita de luz, y se sentó sobre el regazo del joven, el cual la rodeó por la espalda con su brazo libre.
—¿Tú que crees? —le preguntó, aferrada a su cuello y con una sonrisa traviesa.
Las comisuras de los labios de Cory se extendieron hasta dibujar una sonrisa que mostraba la totalidad de su dentadura, y dejó su propia taza en la mesita de luz del lado de la cama correspondiente. Lea, por su parte, acomodó sus piernas alrededor de las caderas ajenas y se apoderó de la boca del hombre sin piedad.
Conforme los besos tomaban temperatura, Cory empezó a sentir una incipiente presión entre sus piernas que lo obligó a detenerse.
—Tú sí que me vuelves loco, Lea Michele Sarfati.
Ésta soltó una carcajada, y llevó sus labios hasta el cuello del chico sobre el que empezó a salpicar pequeños y húmedos besos que culminaron con una tentadora sugerencia al oído a la que Cory se vio incapaz de negarse.
—¿Qué me dices de una segunda ronda?
Al encender su teléfono, a Cory no le sorprendió ninguna de los cientos de llamadas perdidas y mensajes que había recibido desde que lo apagó. Era obvio que le esperaba una larga charla con Jared, así como que debería darle una buena explicación….
—Desapareces del mapa por dos noches, ¡¿y ahora pretendes que te dejemos traerte a una chica? ¡¿Has perdido tu maldita cabeza?
—Lo sé, lo sé… Pero no es cualquier chica, es… especial —pronunció, sonriendo mientras la veía preparar el almuerzo—. Lamento no haber estado anoche, sé que estuve mal, pero no volverá a pasar, lo prometo…
—Sólo dime, ¿qué cosa tiene esta chica que de repente parece ser más importante que tu propia banda? ¿Valió la pena quedarte, por lo menos?
—¡Claro que valió!
—Vaya… por tu entusiasmo debo suponer que Cory Jr. tuvo una gran noche…
—¡Jared!
—¿Tengo o no tengo razón?
—¡No! Es decir… sí, pero no llames "Cory Jr." a mi… amigo, ¿quieres?
Jared rompió en carcajadas.
—¡Lo sabía! Felicitaciones, hermano. Bueno… déjame consultarlo con los chicos y luego te aviso, ¿de acuerdo?
—Genial, muchas gracias, Jar, no sabes cuánto significa esto para mí…
—De nada, Cor, ¡mándale saludos a Cory Jr. de mi parte!
Cory puso los ojos en blanco y colgó. Lea, ya vestida, se acercó a él sonriendo y con las manos en la cintura.
—¿Así que "Cory Jr.", eh? —bromeó.
—Ni lo menciones, por favor… —dijo él, avergonzado.
Lea rió, y posó una mano sobre el pecho del chico.
—Eres adorable…
—Y tú una bruja malvada y sexy.
Riendo, la morena se puso en puntas de pie para besar a su… ¿qué era? ¿Su novio? Cory todavía no le había preguntado si quería ser su novia, pero pedirle acompañarlo en nada más y nada menos que la gira de su banda sonaba bastante parecido…
—Ven, vamos a comer la embrujada comida que cociné… — lo invitó, tomándole la mano.
—A sus órdenes, mi lady —contestó, y ambos rieron al unísono.
Mientras comían como postre frutas que Lea tenía en su refrigerador, el teléfono de Cory sonó. Era Jared.
—¡Amigo! ¿Hablaste con los chicos?
—Sí… —replicó el manager, en un tono un poco más frío de lo normal- Dicen que tu chica puede venir con una condición…
—¿Cuál? —preguntó el castaño, desconcertado.
—Que sea parte del show…
¡! ¿Qué les pareció? ¿Qué creen que opinará Lea de esta condición que los compañeros de la banda de Cory han puesto para que los acompañe en la gira? ¿Accederá? ¡Espero sus opiniones!
Gracias por leer y por sus reviews :)
Love,
Mari.
