Sesión de sonrojamiento y… Ouch!

Bella´s POV

Flashback

Sentada en mi lugar, pensando en lo aburrido que Edward debería estar en este momento, en detención. Me sentía mal por él, sin saber que podía hacer por él. Y como si fuera poco, aún tenía el sabor de las galletas quemadas de Emmett en el paladar, me sentía como vaca masticando lo mismo y lo mismo, lo que ya había masticado cientos de veces; el carbón. El carbón quemado de sus galletas. Lo primero que haría al llegar a casa sería cepillarme los dientes por lo menos tres veces. Tenía que hallar la forma de informar a Emmett que la cocina no era lo suyo, sin herir sus sentimientos.

El asiento a mi lado estaba frío y vacío, hizo que me sintiera peor.

Un chico alto, con algunos rizos, entró a la habitación. Tenía que admitir que era bastante llamativo, como ver a una estrella de t.v. El Sr. Banner aplaudió un par de veces para llamar la atención de la clase. Todos nos centramos en lo que tenía que decir. El chico tenía la cabeza alta, pero miraba a todos con timidez.

-Ejeem!- Carraspeó-… Sabemos que es mitad de semestre, aún así, tendremos a un nuevo estudiante; Jesse St. James… Jesse-Hizo un asentimiento hacia Jesse, entonces el se puso frente a la clase, casi a punto de sonrojarse. Era un chico bastante lindo.

-Señor… Banner, ¿verdad?-Preguntó acercándose al Sr. Banner, susurrando-¿Es realmente necesario hacer esto? Es vergonzoso, quisiera ahorrarme esta parte.

-Bueno, sí es necesario, te aconsejo no pasar de ella, quieres que sepan tu nombre, ¿cierto?

-Creo que eso ya lo saben.

-Si, buen intento. Continúa.

Jessie suspiró- Bueno… Eh… Soy Jesse aunque creo que ya saben eso- Las chicas estaban prácticamente babeando sobre el cuaderno y las diapositivas del microscopio.- Jesse St. James… Emm… Diablos! No sé que más decir, me siento como un idiota-Dijo por lo bajo.

-Que tal no sé, ¿Porqué te mudaste aquí?-Sugerí. Todos me miraron. Que vergüenza! De pronto me sentí un poco más empática con el chico.

-Gracias.-Me dijo-. Bueno, vengo desde Ohio, mis padres viajan mucho, así que decidieron que debería venir a vivir un tiempo con mi tío, así que ahora aquí estoy-Apretó los labios con nerviosismo. Miró al Sr. Banner como "Ya puedo irme?"

-Bien…

-Dijiste que te llamas Jesse St. James ¿verdad?- Preguntó Lily Tyler, desde su asiento- Como el chico de Glee?

-Ehh… Eso creo…?- Sonó más bien como a pregunta

-Ah! Y también cantas?-Preguntó entusiasmada, casi a punto de babear

-Pues lo he intentado, pero la gente suele lanzarme cosas a la cabeza… Aunque creo que a veces canto en la ducha-Dijo, un poco ido, haciendo una confesión un poco personal. Luego se dio cuenta de lo que había dicho y su piel se tornó de un delicado tono rosado poco varonil, pero de una forma bastante atractiva. Volteó a mirar al Sr. Banner, avergonzado-. Supongo que es todo, ya me puedo sentar?- Suplicó.

-Claro, tu asiento es el de allá-Señaló el asiento vacío a mi lado. Una alarma se instaló dentro de mi.

-Sr. Banner, Edward se sienta aquí, no creo que sea buena idea que…-Comencé a protestar.

-Démosle la oportunidad de aprender a otros, Señorita Swan. Ya veremos en dónde podemos acomodar al Sr. Cullen, ahora, conozca a su nuevo compañero de pupitre- Me miro de forma rara, retándome a continuar con mis protestas. Desvié la mirada a sabiendas de que era causa perdida.

Jesse se sentó a mi lado, dubitativo- Hey, siento de de sentarme aquí.- Me apiade del chico, recordando como se sentí yo al ser "la nueva" los primeros días.

-No te disculpes, no es culpa tuya.-El señór Banner empezó la clase acerca de pequeños microbios, algo de bacteriología…

-Cielos! Gracias! Algo bueno. Toda la mañana las chicas han estado preguntándome acerca de mi nombre con el del tipo de esa serie, no quiero sonar engreído; ero algunos de sus novíos me daban una mirada de voy-a-romper-tu-cara-de-niño-bonito-Se estremeció. Yo me reí un poco-Ni siquiera me parezco a él, cierto?-Me miró suplicante. Es que jamás se había visto en un espejo? No conocía ese novedoso objeto? Lo miré críticamente, casi con desaprobación y burla ¿Qué no se parecía a Jesse, el de Glee? Ojos bonitos, cabello rizado, sonrisa Colgate, altura ^Michael Jordan^…

-Siento ser quién te de la noticia, porque al parecer para ti resulta ser toda una tragedia lucir como toda una estrella de la t.v, pero no hay demasiada diferencia, algunos chicos matarían por verse así…

-Sugieres que soy lindo?-Podría jurar que se estaba insinuando y batiendo las pestañas…

-No es eso lo que quise decir, a lo que me refería es que pareces ÉL Jesse St. James de la serie; luces como él, te llamas como él, vives como él, vienes de Ohio…¿A caso tu ex novia se llama Rachel?

-Bueno…

-Demonios, Amigo! De verdad tienes su vida.

-Bueno, sé que eso parece a simple vista, pero en realidad, cuando la gente llega a conocerme bien, se dá cuanta de que el ficticio St. James, es totalmente opuesto al verdadero.

-A sí? Cómo en qué? Él usa Crest y tu Colgate? O quizá Sensodyne? O no, no no no! Espera" ya sé! Tu prefieres el control negro de Xbox y él el blanco?-Me mofé. Me sentía extrañamente optimista con él, con ánimos altos. Con el la conversaciones daba sola, era como una conexión amistosa de primer contacto; Se sentía correcto y sencillo.

-Ja Ja, muy graciosa. Eso no es de lo que hablaba. Por ejemplo; él canta genial, en vocal adrenaline, yo solo canto en la ducha con el bote de shampoo y espuma en el cabello,-No pude evitar tener una clara imagen mental de él con espuma en el cabello, cantando desafinado en una ducha con el shampoo como micrófono ficticio, me hacía querer partirme de risa- es un milagro que el espejo este sin cuarteaduras… aún. Y El ama los musicales, yo en cambio los aborrezco, honestamente me inclino más por la ciencia ficción, o a veces la comedia, él engaño a Rachel solo porqué se lo pidieron, yo jamás haría algo tan bajo como lo que hizo el… Así que fuera del nombre, el peinado y la ex novia, no tengo nada en común con él.

-Bueno, eso no es algo que se sepa con solo verte.

-Te lo dije.

-Sí, lo hiciste…

Hubo un incómodo y extraño silencio.

-Así que… Quién es Cullen?

Excelente pregunta, teniendo en cuenta que no tenía ni la remota idea de qué responder.

-Bueno… Es un chico…Solía salir con él.

-Oh… Eso no explica porqué te molestaste cuando Banner cambió los lugares. A si que, salíais? Del verbo "ya no"? por que eso me suena a "aún"

-Salimos, pero ya sabes como es eso… no es tan fácil; así que el y yo quedamos en buenos término; somos amigos.

-Genial, es bastante bueno cuando eso pasa, sin rencores ni nada de esas típicas estupideces, ¿verdad?

-Sí.

Hubo otro prolongado silencio. Luego se volteó a mirarme, y comencé a sonrojarme, ya que me miro unos cinco segundos antes de decir:

-Así que…. Te gusta la pizza?- La pregunta me tomó tan de sorpresa como los comerciales interrumpiendo la mejor escena de una película.

-Qué?-Mi voz sonó mucho mas aguda para mi gusto.

-En la cafetería parecías tener hambre… -Lo miré como si fuera un perro rabioso de tres cabezas.- Pero no digo que se viera mal, es sólo que, estabas a dos mesas de mi, y luego comiste unas galletas raras, y luego casi vomitabas y después aún así continuaste con la pizza.

Me tome un minuto en responder, él parecía estarse a punto de morder las uñas, al parecer había sugerido lo peor que se le puede decir a una chica: "Te ves gorda".- Estabas espiíandome?

-Estabas a dos mesas de mí…-Repitió, con cara de horror.

-Si, me gusta la pizza. Mucho.

-Chicos, ¿Algo que quieran compartir con la clase?-Pregunto severamente el Sr. Banner Me sonrojé

-No, Sr. Banner.-Dijimos Jesse y yo al mismo tiempo.

…-…-…-…-…-…-…-…-…-…

-Sólo somos amigos, Edward ¿Lo ves?

-No dudo eso.

-Lo hacías.

-No.

-Así que cundo pensé que estabas celoso tu solo actuabas?-Pregunté con sorna. No respondió-Me bajé de la encimera-. Bueno, en cualquiera de los casos, debo irme.- Caminé hasta la entrada, tomé mi bolso y una chaqueta de algodón y tintineé la llaves de la vieja chevy en mi bolsa.

-A dónde vas?-Preguntó, extrañado después de mi repentino cambio de humor.

-Tengo tarea que hacer, el famoso proyecto de Español, Edward…Con Jes… St. James.

-Arg! Vas a su casa?-Pregunto, como no queriendo la cosa. Diría que, de ser posible, estaría azul de los celos.

-Sí. Ahora, no quiero ser grosera, pero ¡vámonos! Hace diez minutos que debería estar ahí-Dije señalando el reloj de mi muñeca con exasperación.

-Porqué en su casa?

-Porqué decidimos que sería allí. Su computadora no es un maldito fósil que se traba con el clic derecho.- Inmediatamente cerré el pico, sabiendo que había metido la pata; Ahora iba a regalarme una lap top O peor… Una Apple.

Edward entrecerró los ojos y dijo:- Te compraré una nueva.

-No insinuaba que me compraras una. Es más; no quiero que me compres nada.

-Eso lo sé bien, pero es necesario…

-No, no lo es, no es como si fuera de esas chicas que solo pasan en la en la computadora…

-No quiero que vayas a su casa, Bella!-Gritó desesperado.

-Ya es tarde para eso, Edward, y ya lo hablamos también, por favor ten algo de dignidad y no te humilles así. Además, no te he pedido permiso.-Estaba que echaba chispas.

Giré la cerradura, lista para salir, pero, obviamente, Edward fue más rápido.-No.-Su tono fue cortante, como diciendo "es mi última palabra".

-No me hagas decir algo de lo que ambos podamos arrepentirnos.

-Puedes llamarlo y decirle que pueden hacer el proyecto en mi casa…-Dijo, esta vez casi dubitativo.

-No quieres montar otra escena de nuevo, verdad Edward?

-No se trata de eso, es que ya te dije que no confío en él.

-Pues que mal por ti…-No retiró su brazo de la puerta-Me estás haciendo perder la paciencia…-Le advertí en tono mordaz. Jamás había estado así de molesta con el. Fui un poco ofensiva.

-Llámalo y dile que…

-Como demonios voy a explicarle que mi "ex", que mi celoso ex novio quiere que hagamos el maldito proyecto en su casa, Edward, ¿CÓMO? ¿Acaso se te zafó un tornillo?-Estaba segura d que debía verme como una maniática, un peor que él… Pero pude ver que el supo que estaba siendo objetiva. Sabía que tenía razón.

-Bueno… Pero debo llevarte yo mismo y me llamaras cuando terminen para…

Con lágrimas en mis ojos, de rabia, coraje, humillación, y otras emociones que no supe descifrar, todo un huracán de ellas dije:- Joder, Edward! Cómo… No. No seguiré discutiendo contigo, vale? Me voy. Mueve tu brazo de la puerta o te juro que…

-Bien. Lo siento.- Dijo. Pude ver cuán herido estaba. Mi corazón se encogió en culpa y, tragándome el orgullo y dije: -Lo siento, ¿Sí? Lo siento! Pro tu también debes disculparte! Debes confiar más, Edward, no es como si planeara ir a besarme con él en el sofá! Sólo es un proyecto.-Dije con voz más comprensiva y dulce.

-Tienes razón-Suspiró, y pude ver cómo veía con más claridad. La capa roja que comenzaba a adherirse a mi visión de pura furia comenzó a desvanecerse cuando él me miró con arrepentimiento.-Lo siento, ¿de acuerdo? Estoy actuando como un verdadero fracasado imbécil.

-Sí, lo estás… Pro aún asi te amo-Dije con voz ronronearte y corregí:- Es una de las muchas cosas por las que te amo: Por más que lo intentes, no puedes ser perfecto. Y sería horrible que lo fueras.

Me sonrió.-Bien, es hora te que te vayas, o llegarás aún mas tarde.

Después de bajarme del Volvo, que finalmente había terminado cediendo a qué Edward me trajera, me paré en la casa con barandales de hierro forjado negro y con enredaderas…

-Wow!-Murmuré, la casa era absolutamente estilo Hollywoodense: Altas paredes de piedra, con hiedra verde, reja de hierro forjado negro igualmente alto, con hiedras también, enseguida había un pequeño tablero con un solo botón y un micrófono. Me acerqué y, después de reflexionar un poco, llegué a la conclusión de que debía oprimir ese botón y hablar por el micrófono para que me abrieran. Así que lo hice.

-Emm… Jesse? Soy Bella…-No escuché nada- Ejemm! Oye, lamento llegar tarde… Puedes abrirme? Realmente me estoy congelando aquí afuera, y creo que va a llover pronto..

-Hey! Bella, lo siento, es sólo que no encontraba el teléfono- Se oyó como forcejeaba contra lo que parecía ser una envoltura de plástico-… Estas cosas dan l apariencia de ser prácticas pero no, todo lo contrario… Aguarda, solo espera un par de segundo y las puestas se abrirán.

-De acuerdo, gracias.- Froté mis manos a mis brazos y costados: Me estaba congelando. Finalmente las rejas se abrieron con un zumbido y me apresuré a entrar. De nuevo me quedé impresionada. Dentro, la casa era bastante parecida a lo de los Cullen, a excepción que la de ellos no tenía rejas y eso. Algunas paredes eran de cristal, mientras que otras de madera y el techo se cernía sobre las paredes a distintas alturas en intrincadas formas de algo que parecía ser más madera. Había un enorme camino de pavimento color rojo, de hormigón, y a los lados más flores y arbustos con formas de animales y canastas, que terminabas junto a la banqueta de la puerta, al lado de la calzada, dónde un bonito y clásico mustang rojo estaba aparcado. A lo lejos se escuchó a un perro ladrar. ¿Cómo no había visto esta casa antes? Bueno, técnicamente no era posible, porque estaba a la salida de la carretera al Valle de Olympia… Pero, entonces ¿Por qué no vi ese llamativo y clásico, hermoso y deportivo Mustang en la mañana? Quizá no sea de él….

-Bella! Llegaste! Grandioso, creí que ibas a venir!-Cerré la boca, consciente de que en ese momento estaría prácticamente babeando, ensuciando su calzada con mis babas. Ya debería estar acostumbrada a esa clase de cosas, la casa de los Cullen era casi igual. Me sonrojé.

-Sí, bueno, tuve algunos problemas, pero ya estoy aquí- Me reí tensa. Qué bueno que no habíamos acordado hacer el proyecto en casa de Charlie ¡Qué vergüenza! ¡ Y qué bueno que no había traído mi yonke andante¡-Así que, cómo estás?- Caminamos dentro de la mansión-casa. Realmente no era tan grande cómo esperaba, pero sí muy bonita y espaciosa. Modernista. No hacía falta decir que era igualmente impresionante en el interior tanto como en el exterior.

-Bien… Quieres empezar?

-Claro.

Me condujo al segundo piso por unas escaleras que nacían de la pared, de vidrio, hasta un pequeño estudio (toda una contradicción con el resto de la casa), era forrado de estante con libros de pasta de piel, sin ilustraciones, como diccionarios viejos, con pasta de cuero, como diccionarios viejos. Al centro había una enorme mesa de trabajo cuadrada con botes de trabajo y dos computadoras. Dejé mi mochila con el libro de Emily Brönte sintiéndome estúpida. Seguro tendría ese libro y muchos otros en esta enorme Biblioteca.

-Siento haber tardado tanto en abrir, pero, como sabes, me acabo de mudar, y aún no me acostumbro. Siempre he pensado que una casa tan enorme, para alguien que nunca está en ella es algo verdaderamente absurdo-Me sonrió en disculpa.

Yo le sonreí de vuelta- Así que… Estabas solo aquí?- Esperaba que no malinterpretara la pregunta, crucé los dedos.

Me sonrió consoladoramente, sabiendo por dónde iba con mi tono de pánico-. No, Michelle está abajo, pero creo que ya casi termina.

-Michelle?

-La chica que limpia- Ah! Por supuesto.

- Bueno, con respecto al proyecto, el Sr. Berty dijo que el monólogo era de libre elección o en textos detallados?

Un par de horas y media después, estábamos con el cerebro exprimido, estresados y no podíamos concentrarnos. Jessie era un auténtico desastre a la hora de organizar información, incluso aunque la computadora e internet lo hiciera por él.

Lanzó el libro y la computadora a un lado y dijo:- Ya! Suficiente, si tengo que leer otra letra más ¡Juro que explotaré! Sin ofender, Bella, pero no sé cómo puedes leer eso ¡Es aburridísimo! Además, Heathcliff es tan cretino como Cathy , además, no sé porque ella se casó con el Linton ése sin amarlo, lo único que hace en todo el libro es hacerse la víctima en plan de "Soy- la-víctima-pero-soy-muy-dura-para-demostrarlo". Apesta-. Bostezó. Puso su codo sobre la mesa y apoyó su cabeza en su mano y cerró los ojos unos cinco segundos antes de decir- Ya sé! Quieres ver una película?-Repentinamente entusiasmado y sin ese sopor.

-No sé si debamos… Debemos terminar este proyecto, ¿recuerdas?

-Sí, lo sé, pero ya no podemos avanzar, al menos yo no. Necesito un… Receso.

No quería admitirlo, pero ciertamente yo también. Español en verdad apestaba.-Bien… Pero después seguiremos con esto…

-Claro.

Caminamos hasta una habitación en la planta de abajo; había dos enormes sofás y tres pufs, el piso estaba alfombrado, hacía una enorme tv de pantalla plasma y toda la pared de la derecha estaba forrada con títulos y títulos de cientos de películas, la ventana del fondo tenía una enorme cortina roja de terciopelo, y había unos cuantos pósters de películas famosas de los 80´s, como Star Wars, donde el tipo sostenía una enorme espada de luz…Si, me avergonzaría aceptarlo, pero jamás las ví.

-Wow! En verdad tienes la más grande colección de películas que la civilización humana ha visto, ¿cierto?-Bromeé.

-Mmm, ciertamente, creo que mi tío es un verdadero… Mmm, como se dice? Ah! Cinéfilo.

Me reí por como sonaba la palabra ^cinéfilo^ dicha por él.

-Bien, entonces, ¿Qué quieres ver?-Preguntó, juntando las manos en un ruidoso aplauso, más animado.

-Uy! Buena pregunta, la verdad es qué no sé. Me avergüenzo por ello, creéme, pero no sé mucho sobre películas, así que estoy abierta a sugerencias.

-Bien, eso es en verdad un problema, así que ¿por qué no comenzamos con algo simple? No sé, quizá algo de comedia…-Sugirió.

-Sí! Suena genial. A verdad es que necesito relajarme un poco…

-Lo sabía! Tu tampoco resistes tanto trabajo… Bueno, voy por las palomitas. Tu puedes buscar una película; las de comedia están por ahí-Señaló un alto estante de vidrio tintado casi junto al ventanal, entonces salió de la habitación, y a los pocos segundos escuché algunas encimeras abrirse y cerrarse, y platones chocando, envolturas abiertas…

-Vaya! Qué divertido! Verán un película!-Me giré para ver a un macabro Edward recargado junto a la ventana.

-Qué demonios haces aquí?-Pregunte en medio de un sobresalto.-Cómo entraste? La puerta estaba cerrada.

-Sí, pero no todas la ventanas.

-Estuviste espiándome? Cuanto llevas aquí? Por qué haces esto?-Estaba echando humo por la orejas.

-Decías algo?-Pregunto Jesse desde la cocina

-No! Nada, Solo leía los títulos!-Me gire a Edward de nuevo-Que estas haciendo aquí?-Repeti.

-Bella,-Dijo, fingiendo desesperación y resignación, el pulgar y el índice en el puente de su nariz-. Sabes lo que un adolescente es capaz de hacer con una chica solos, en su casa?-Me miro significativamente. Me asuste.

-Esta pensando…?

Él dudó antes de responder- No exactamente, no lo a…

-Lárgate! Deja de espiarme- Corrí en su dirección y lo empuje al alféizar del ventanal, abriéndola. Le señalé su salida-Fuueeeraaa!

Me miró con resentimiento antes d tirarse al pasto y desaparecer en la noche.

Escuché los últimos ¡Poffs! De las palomitas, seguido de un agudo ¡Piiiiiiiiip!, escuche como Jesse vaciaba las palomitas en un recipiente, y luego escuché sus pasos oyéndose cada vez más cerca. Tome la primer película que pude. Era un estuche amarillo, donde un tipo cabezón y azul aparecía. Caricaturas! Pensé. Arg! Pensé en cambiarlas, pero entonces Jesse apareció en la puerta con un recipiente verde fluorescente.

-Lista?

-Sip-Tomó la cajita y le dio una mirada de –que-demonios-es-esto? O Porque-la-deje-escoger?... Yo habria reaccionado igual. Odiaba los dibujos animados.

Miré el estante contiguo a donde estaba la película, y entonces divisé una caja gruesa con caras de chicos en una señal de "Looser". Glee. La saqué de su lugar y la agité frente a Jesse, con una sonrisa bromista.-Porqué tienes esto?

-Bueno… Cuando me dijeron que me llamaba igual que el tipo ése, me dio algo de curiosidad, así que decidí verla. En realidad solo el nombre es igual.

-Y el cabello.

-Oh por Dios! Es en serio?-Preguntó horrorizado.

Me reí.-Sólo un poco. No te preocupes, te queda genial-Inmediatamente me arrepentí de haberlo dicho, sabiendo como lo había tomado. Rayos!- Ejemm… Ya empezó la película-Sacudió su cabeza, como intentando aclararse, entonces pulsó "Selección de escenas" para saltarse los créditos.

En la pantalla apareció "MEGAMENTE" en el mismo estilo de letra que Superman.

Jessica´s POV.

Tomando nota de el comportamiento de Bella, había llegado a la conclusión inminente en que su mayor atractivo era ese "tierno" sonrojo que mostraba ante cualquier situación incómoda Eso, al parecer, par los chicos era irresistible. Edward siempre besaba a Bella cuando se sonrojaba, y ella se sonrojaba aún más cuando el lo hacía. Yo… Yo realmente podía ser muuuy encantadora cuando me sonrojaba, más que ella.

Sonrojo. Escribí en mi libreta.

Bella… ¿Qué demonios tiene ella que no tenga yo? Yo soy más linda, más divertida, me visto mejor Entonces, ¿Por qué le gusta ella? Porqué está claro que aun le gusta. Suspiré.

"A ver", Pensé. Bella se viste como abuela, la primera cosa que encentra en la mañana. Colores oscuros, jeans, sólo jeans y blusas de franela y swaters muy grandes.

Vestirse. Escribí en la lista.

También era aburrida, leía mucho, al parecer casi siempre clásicos, cómo Romeo y Julieta y esas cursilerías. Tenía buenas notas, menos en cálculo.

Leer.

Bueno y… era callada y… Bah! Al demonio, ya era suficiente; iba a sonrojarme, leer y lucir como abuela, ahora también debía ser tímida al estilo Bella, quedarme callada? No! Ya eran bastantes sacrificios ser como ella.

Pero a él le gusta Bella porque, bueno… Es bella! Tienes que ser como ella!

No, combinaré mi encanto natural con el "Encanto Bella".

Atraje mis piernas a mi pecho, y, dejando la lista en mi mesita de noche, las abracé. Leer", Pensé. Debía leer cursilerías, cosas tan aburridas que me hicieran dormir del puro aburrimiento. Edward era aburrido, pero era taaaaaaan sexy, que en verdad valdría la pena cuando lo tuviera comiendo de mi mano y se lo restregara en la cara a esa idiota de Lauren. Esto era un reto personal, más que una apuesta, y cuando lo lograra, sería… No sé, casi como lograr el sueño de mi vida.

El reloj marcaba las 5:05, afuera, comenzaba a anochecer, ese era el efecto que daban las constantes y muy molestas nubes. Tenía tiempo. Iba ir a la librería a comprar esas idioteces de Shakespeare. Podía bajarlas por Internet, pero decidí que Bella no hacía eso. Sus ejemplares eran viejos y desgastados porque leía mucho, ¿verdad?

Iría a la librería de segunda mano.

La librería de Forks, y también la única, era un local sencillo en donde se leía "LIBRERÍA" en letras viejas, iluminadas por tres focos rojos, sobre el feo toldo de tres colores de hule. SÍ, no tenían imaginación para pensar en un buen nombre.

Cundo pasé por el umbral de la puerta, una anciana que apilaba libros nuevos en un estante, dándome la espalda, se giró para atenderme, y dijo:- Buenos dí… Noches-Me sonrió en disculpa, enseguida grito- Jenny, cariño! –Se giró de nuevo a mí.-Alguien vendrá enseguida a ayudarte, yo lo siento, tengo que terminar de acomodar ñaló los libros llamativos, pero negros con bordes de un fuerte rosa fiuxia.

Caminé por los pasillos que formaban los viejos anaqueles de madera, buscando ese estúpido clásico, hasta que una persona, con el "uniforme" del lugar, que consistía en una camiseta de poliéster roja con blanco, que decía "Librería" como logotipo, al lado izquierdo de pecho. Al parecer la librería si tenía nombre, y era "Librería".

-Qué buscas exactamente, cariño? Buenas tardes.

Le sonreí.-Busco un viejo-Remarqué la palabra ¨viejo¨.-Ejemplar de Romeo y Julieta, el más viejo y desgastado que tenga.-Me vio raro, casi con el signo de pregunta escrito por todo su rostro.

-Déjame ver si entendí; quieres que te veda un libro viejo y desgastado de Romeo y Julieta?-Preguntó.

-Exacto!

-Bien…-Puso en dedo sobre su boca, pensando-. Pues no, no hay de ésos.

-Arg! Debe haber algo, algo que no haya vendido hace diez años ¡algo!

Caminó hasta un estante al fondo, y regresó con un librito delgado, me lo entregó- Ten, puedes llevarte este y lo desgastas tu misma, si quieras darle el efecto de ¨viejo¨ puedes untarle café con una brocha-. Me sonrió gentil.

-Sí, gracias, quiero algo viejo, pero no intento que luzca como si fuera el original-Al parecer Jenny no entendió mi punto. Suspiré y pagué el libro.

Ya en casa, dejé el libro en mi peinador me senté en la bonita silla de madera barnizada. Me acomodé frente al espejo y admiré mi casi perfecta belleza; ojos azules, piel clara… Claro! Piel clara! Por eso el sonrojo de Bella es tan profundo, porqué su piel es más clara que ms sábanas! Me acordé de "sonrojo" en la lista. Tomé una enorme esponja y un bote de talco, y, como pude, tosiendo me empolvé todas mis perfectas facciones. Mi habitación estaba blanca, pero poco a poco se fue aclarando hasta que pude mirarme en el espejo. Blanca, tan blanca como Bella. Sonreí a mi reflejo y ella me devolvió el gesto. Ahora… Intenté sonrojarme, pero nada.

Lo intenté de nuevo, lo intenté en serio, pero mi reflejo continuaba igual de pálido. Cerré los ojos por el esfuerzo... Nada.

-Arg!-Grité frustrada

Entonces se me ocurrió.

-Ya sé! Ya sé! Ya sé!-Grité a mi reflejo.

-Jeess! Está todo bien allá arriba?-Preguntó mi madre desde la sala.

-Claro!-Contuve mi entusiasmo, recordándome que las mejores ideas suceden cuando tienes la cabeza fría. Mie miré a espejo e inhalé y exhalé tranquilizándome. Dolor. Mucho, mucho Dolor. Eso es lo que sentiría después de una increíble e histórica sesión de "sonrojamiento".

-Hola?-Preguntó una ronca voz al otro lado del teléfono, agitado.

-Paul! Hey, amigo? Interrumpo algo?

-Jessica? Jessica Stanley?

-Ésa soy yo!

-Pues sí, Stanley, sí, interrumpes algo importante: Mi sueño ¡Demonios! Finalmente Mel y yo… Olvídalo, que quieres?-Preguntó con irritación. Nada amable.

-Hey, chico! Relájate ¿quieres? Son solo las 9:30! Que haces dormido a las 9:30?

-No te incumbe.

-De acuerdo! Que humor! Será mejor que te comportes con tu cliente mas importante: Yo.

Suspiró frustrado-: Mira, tengo que salir, ¿sí? Por eso estaba durmiendo, no pienso estar bostezando toda la noche en el club… Bueno, ¿Qué -es –lo- que- se-te-ofrece?

-Bueno… Quiero una cita, para mañana.

-Aguarda un minuto ¿Me llamas solo para una cita? Es que no pudiste esperar a que te contestara el teléfono alguien más allá? Estás loca? Por qué…

-Cielos! Pareces mi mamá! Además ya hablé por allá y nadie me contesto.

-Cerramos a las seis, Jessica.

-Sí, bueno, eso… Sólo apártame un lugar mañana por la tarde, de acuerdo? Y no me digas que ya están todos ocupados, si es necesario ¡Cancela a alguien!

-Primero: Quién te crees? La Reina Isabel? Segundo: No puedo cancelar citas así como así. Tercero: Recuérdame por qué rayos te di mi número.

-Primero: No, me creo Jessica Stanley, cliente frecuente. Segundo: USA TU IMAGINACIÓN, diles… no sé, cualquier cosa, diles que se descompuso una cama, Tercero: Quería acostarte conmigo.-Contesté firme.

-Yo no quería… Arg! Veré que puedo hacer. Tú solo hazme otro favorcito si? NO VUELVAS A LLAMARME EN TODA LA NOCHE!-Colgó.

Sonreí. Sí, mi sonrojo sería doloroso y caro; pero atractivo y bueno… Sería bueno. Un sonrojo permanente.

Sábado; Dios! Como amaba los sábados! Mi alarma no sonaba, no tenía que ir a al jodido instituto y, mejor aun; podía hacer lo que quisiera.

Bajé a desayunar, y pasé toda la tarde comprando ropa estilo Bella, intentando leer las burradas del aburridísimo Shakespeare. Pero me quedé dormida para el segundo acto.

Mi reloj comenzó a sonar, y decidí que era hora de llamar al malhumorado Paul.

-Sí? Jessica! De nuevo tu, estás acosándome o algo así?-Pregunto molesto al otro lado del teléfono. Valla, ese chico y su mal genio!

-Rayos, Paul, ayer te pedí un favor, ¿recuerdas? Con un bono de treinta dólares de gratificación.-Eso no podía fallar, la gente siempre reaccionaba como un quería cuando había dinero de por medio. Su reacción fue la que esperaba.

-Un bono? Creo que olvidaste mencionar eso anoche-Su tono fue más amable.-Bueno umm… Ven a las cinco, creo que hay una chica que aún no necesita bronceado tan urgentemente como tú, te haré un lugar. A las cinco.-Sonreí.

-Gracias, Pa…-Colgó.

Como siempre, el lugar estaba atestado de chicas en bikini, con bebidas energéticas y de dieta, la recepcionista estaba a punto de golpear a la idiota que juraba haber hecho una cita para las cinco, que debía haber un error de computadora, ya había hecho el pago anticipado y quería su dinero de vuelta o la sesión ya.

Fui con el chico de la recepción, enseguida de la engreída que olvidó confirmar su cita.-Ejemm!...-La pantalla de su lap top estaba en twitter, y había algo verdaderamente gracioso, al menos para él

El chico me miró mientras soltaba mi cabello, agitándolo a los lados para que tomara su lugar natural, de esa forma tan sexy en que se acomodaba habitualmente. Juro que vi como enarcaba una ceja. Idiota.-Sí? Oh!... Buenas tardes, Bienvenida a Camas de bronceado…-Comenzó con su monólogo.

-Sí, si, ahórrate esa parte-El chico pareció avergonzado repentinamente, y luego molesto-. Soy Jessica Stanley, tengo reservación a las cinco.-El chico dirigió su mirada a la chica que aún discutía con su compañera, la otra recepcionista, y luego de nuevo a mí, en forma acusatoria. Entonces sacudió su cabeza, como tratando de librarse e un pensamiento molesto y revisó en su computadora-. Claro! Aquí está, Jessica Stanley… Cuarto 7 cama 1. Ten.-Me entregó una tarjetita de pase-. Sólo tienes media hora.

-Media hora? Qué rayos quieres que haga en media hora? Un bronceado como el de Coco Channel requiere de más de media hora!... Y así quieres cobrarme completo!-El chico retrocedió en su silla.

-Son óó.

-Ha! Órdenes de quién?

-No lo sé, esta en el programador!

-Bien!-Caminé molesta hasta las camas, y tomé la uno, justo que me había dicho, la 2 estaba ocupada con una chica que "cantaba" Hey Soul Sister, de Train:- Heeey Heeey Heeeeeey, your lipsticks… Now I wanna forgetting… -Ni siquiera iba así. Reprimí el deseo de aventarle una chancla, sería inútil: Estaba dentro de la cama- Hey Soul Sister, I´m the Mister mister of the radio, stereo…-Arg!

Comencé a quitarme la ropa para solo quedarme con el bikini rosa con estampado de estrellas. Programé la cama lo suficiente para quedarme roja, pero sin cáncer de piel, me unté el bronceador, y me acomodé cómodamente con mi iPod, tratando de ignorar a la molesta chica que cantaba una canción sin siquiera saberla. La pronunciaba mal!

Cuando mi sesión terminó, mi piel ardía como si me hubiera caído cloro. Gemí de dolor al intentar moverme. Me quité los audífonos, con una buena dosis de esfuerzo, así de la cama y me senté frente al aire acondicionado, el cual tenía unas lindas tiras de colores que bailoteaban con el aire. Miré mis hombros, los cuales estaban casi completamente despellejados. Mamá iba a matarme.

Tomé la botella de agua que estaba junto a mi ropa. El mínimo roce de mi piel con algo era simplemente insoportable. Diablos! Ese maldito Cullen en verdad estaba costándome! Entonces me recordé a mi misma que las cosas que más costaban eran las que más valían la pena.

Comencé a hacer respiraciones como embarazada, entonces, con el agua de la botella y kleenex, comencé a pasar el Kleenex suavemente por mi quemada piel-Ouch… Ouch… Ouuuch! Duele como la mierdaaaa!

Tomé la crema con manzanilla e Ylang Ylang, después de terminar con el agua, y entonces comencé a untarme. Al principio dolió más que con el agua, pero después mi piel comenzó a relajarse.

Agradecí que mis 2 áreas en dónde se coloca el bikini no estuviera quemadas. Pues era lo único sano a lo que podía aferrarme mientras el dolor se apoderaba de mí con toda su fuerza, luego de que el efecto del Ylang Ylang y la manzanilla se fuera.

-Qué demonios hiciste? Acaso te volviste loca? Te va a dar cáncer!-Chilló mi madre cuando me vio al llegar. Al menos o sufrió un infarto.

-Pero…

-Pero nada, Jessica! Esta vez estás yendo demasiado lejos, ¿esto es por un chico, verdad? Sólo por un chico? Qué idiotez! Si te quiere te aceptará por lo que eres! No era así cuando tu padre y yo éramos novios…Rodé mis ojos, esperando a que en verdad no fuera a contar eso de "Cuando era Joven"- Ay! La adolescencia te está destruyendo!

-Mamá, creo que exageras un poco.

-No! Nada de eso! Sólo mírate, pareces una papaya!

-Una papaya! Es lo peor que me has dicho, me comparas con una papaya!

-Jessica: Te amo. Es por eso que te PROHIBO volver poner un pie en ese lugar, y para asegurarme- Cerró los ojos, para agregar algo de drama, como siempre. Bah! Ella y su estúpido drama-. Dame las llaves de tu coche- Estiró su mano en mi dirección, esperando las llaves.

-No! Son mías! Todo menos eso! Cualquier otra cosa!

-Eso o te quedas sin dinero-. Dijo molesta.

-Demonios!- Le entregué las llaves.- Espero que estés consciente de que estás arruinando mi vida, y espero que no te arrepientas muy tarde.- Levanté mi cuello testarudamente, para conservar mi orgullo intacto, como siempre hacía, entonces me dirigí a la cocina por una bolsita de té y agua hirviendo. Mi piel me estaba matando. No sabía aún como rayos iba a bañarme en la mañana.

Bella´s POV

Llegué a casa con una extraña mezcla de emociones. Estaba increíblemente molesta con Edward, pero a la vez me lo había pasado en grande en casa de Jesse. Habíamos visto esa película que, a pesar de ser para niños, resultó ser increíblemente buena. Nos habíamos hecho buenos amigos, o eso creía yo.

-Bella, ya llegaste-. Charlie estaba en su lugar habitual, reclinado en el sofá-cama viendo un partido de Hockey.-Te fue bien?

-Sí. Genial. Ya cenaste?

-Sí, hay pizza en la encimera.

-Gracias, pero creo que paso. Me voy a dormir.

-Como quieras, buenas noches.

-Buenas noches, papá.

Subí las escaleras con cansancio Necesitaba urgentemente una deliciosa siesta… No, dormir en serio. Caminando, pensé en lo dura que había sido con Edward, y planeé hablar con él, al mismo tiempo que iba a exigirle que dejara esos celos inmaduros de lado (lo cual era raro porqué, a pesar de haber vivido 110 años, aún conservaba algo de inmadurez adolescente). A demás Jessie sólo era mi amigo…

Giré la perilla de la puerta y… Pensando justamente en el Rey de Roma.

Estaba inclinado despreocupadamente en la pared de la ventana, inmóvil.

Tomé aliento para hablar, pero él se me adelantó.

-No estoy aquí para seguir en guerra, Bella… Vine para disculparme.- Dijo con tono de arrepentimiento.

-Qué bien, yo estaba a punto de hacer lo mismo, aunque debo admitir que estoy impresionada; no me lo esperaba.-Sus colmillos blancos brillaron en la oscuridad.

-Bueno… En verdad estoy muy avergonzado y sorprendido por la forma tan increíblemente inmaduro en la que actué…

-Yo también estoy sorprendida

-Sólo… Perdón. Prometo que no volverá a suceder. Algunos desafortunados eventos, como el hecho de que haya ido tan lejos esta tarde, me hicieron darme cuenta de la increíble inmadurez e insensatez de mis acciones. Así que solo… Sólo no volverá a suceder; te lo aseguro. Además sé que tu eres lo suficiente independiente y capaz para manejar una situación así, y tienes derecho a amigos y…

-Calla, ya entendí. Te perdono. Ahora yo necesito que tú me perdones a mí, te traté muy mal, exageré, en verdad fue demasiado.

-Tú sólo defendías tu privacidad

-No digas "privacidad", odio esa palabra.

El sonrió. Mi sonrisa favorita. Mis rodillas vibraron.- Entonces, ¿estamos bien?-Preguntó nervioso.

-Absolutamente.

-Entonces…- No había terminado la palabra cuando sus labios silenciaron los míos. Cuanto extrañaba esto! Aunque solo hubiera estado molesta con el por unas horas, sabía que esto era algo necesario para mí, y lo extrañé. Y ahora aquí lo tenía, fácil e inevitable, sus labios con los míos y sus brazos en mi cintura. Enganché mis brazos a su cuello y le seguí el juego. Y cuando pensé que iba a detenerse para dejarme tomar aire, descendió a mi cuello y a mi hombro izquierdo. Mi pulso se aceleró. Me quedé estática en mi lugar. ¿Por qué Edward estaba haciéndome esto? ¿Por qué esta vez no se detenía? ¿A dónde se habían ido esas estúpidas e "inquebrantables" normas morales? No era que no me gustara que lo hiciera ¡Lo amaba! Pero esto era algo aún más raro que ver n gato haciendo malabares y…Comenzaba a notar como su autocontrol se resquebrajaba.

Sus manos descendieron a la parte baja de mis cintura, y entonces regresó con mis labios, respondiendo en forma más feroz y hambrienta a los míos. Se movían con demasiada intensidad. Ambos.-Edward…?-Dije en un memento en el que mis labios estuvieron libres. Mi voz sonaba distinta.

-Sí?-Respondió el con voz ronca.

-Esto…-Mis mejillas comenzaron a encenderse, el las acarició con ternura-. Tú… -Me desesperé al no encontrar las palabras que buscaba, son que me colapsara de vergüenza-. Qué mosca te picó?

El se retiró de inmediato- No! No hagas eso! No me malinterpretes, sabes que he intentado esto por meses pero… es muy raro.

-Lo sé. Podemos dejarlo si quieres…-Dijo, me pareció en tono coqueto.

-No! No quiero eso! Ven aquí-Me senté en la cama y palmeé al otro lado, con miedo a arruinar el momento dije:- Entonces…?

Se sentó a mi lado y suspiró.- Bueno… Eh decidido que tienes razón sobre, tú sabes, aunque a veces subestimamos ambos mi autocontrol…-Feliz, no, eufórica y entendiendo su punto, me acerqué a él y volvimos lo que habíamos dejado inconcluso. Lo besé de la misma forma que él a mí hacía unos minutos. Lo aventé hacía la cama y tiré del primer botón de su camisa. Sus manos descendieron peligrosamente por mi espalda. Sentía la lujuria casi tangible en el aire. Me senté a horcajadas sobre él, mientras continuaba con su trayecto boca-cuello-hombros.

El jaló el primer botón de mi blusa, y mi corazón brincó, latiendo a un ritmo que me sorprendió. Era un récord hasta para mí. Continuó tirando hasta que llegó al quinto y último botón, entonces dudó, pero finalmente se decidió; tomó mi blusa y la sacó por mi espalda, dejándome sólo con mi ropa interior, además de mis Jeans. Me sonrojé, y noté cómo el sonreía a pesar de tener los ojos cerrados, ambos. Estaba sorprendida de lo lejos que esto estaba yendo. Pasó de mis hombros a mi estómago, dónde depositó un suave beso. Intenté tirar del tercer botón de su camisa, pero supe que incluso esa noche había límites, porqué me dejó a su lado, suavemente con una sonrisa juguetona en sus labios y dijo:- Buenas noches, Bella.-Me arrastró de nuevo, pero esta vez dentro de la cama y me arropó

-Buenas noches, Edward.

Las emociones danzaban dentro de mí, y, sin decepción esta vez. Esta era una noche histórica, la noche en que Edward estuvo fuera de reglas, pero a la vez demasiado controlado, lo que era bueno. Sentí mi lado derecho de la cama ahuecarse, y supe que había tomado su lugar habitual por las noches. Me dormí con una sonrisa en el rostro, satisfecha, sabiendo que esto ya era un gran avance.


OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Emm… Bueno, primero: No soy muy buena con esto de escribir práctica, no estoy segura de si me quedó bien o mal ( se ota que son nuevos con eso, vdd? Y con lo d scribirlo hehe, aunq spero q no c note mucho lo último), así que xfa díganme si creen que es un atentado contra la práctica o si quieres que siga con la práctica en los próximos caps.

Segundo: Jessica y Lauren comenzarán a sufrir en serio! Para los próximos caps tenemos ya planeado sus peores momentos ¡Amo a esas zorras!

Tercero: Emm… No sé xq puse terero XD ya no tengo nada qué decir hehe :9 Oh sí! Lo de siempre: REVIEWS! :;DDDDD

P.D: Un review para Luisa y otro para mí si? (Sonrisa y carita de ángel) ya que les dejé eso que tanto querían :práctica n,n :D

Luisa: Andrea,no puedes exigrle reviews a la gente como sabes si alguno de ellos no tiene manos? Eh! Eh! Bueno vamos a subir esto ya antes que la maestra de matematicas nos descubra usando la compu chin! Hay viene bueno adiós! :)