Me he retrasado un poco pero en compesacion teneis un cap larguisimo, he tenido q dividirlo en dos partes stan son las primeras 8 paginas espero que no se os haga pesado de leer :P


- La falda con mas vuelo y no tanto encaje casi no se la ve

- Tanya…

- Shh Alice no te preocupes lo hago por tu bien es solo tela

- Llena de alfileres - le recordó con reproche – y aquí dentro cabemos dos yos los otros no eran tan grandes

- Claro que no cariño este es para cuando seas mayor te están tomando unas medidas aproximadas lo dejaremos aquí en la tienda y yo vendré a supervisar su confección hasta que alcances la edad de ponértelo

- Disculpe lady Tanya pero eso no es posible – le dijo la dependienta de la tienda

- Como que no es posible?

Tanya la había paseado como un perrito por toda la ciudad de una tienda a otra comprando todo lo que la niña tocara o mirara a pesar de sus reticencias, después de varios libros, guantes, abanicos, parasoles, sombreros y cintas habían terminado en una escondida tienda de vestidos en la que ya le habían confeccionado tres de distintos colores y diseños ignorando de nuevo sus quejas y argumentos de que jamás tendría posibilidad de ponérselos ni siquiera el que le probaban ahora que seria supuestamente para cuando fuera mayor, un regalo para Andrew había dicho Tanya. La dueña de la tienda una mujer bastante mayor era la que le tomaba las medidas mientras que su joven aprendiza era la que se había atrevido a contradecir a la mujer

- Vera lady Tanya me ha parecido entender que usted pretende que nos quedemos con este vestido aquí en la tienda hasta que su hija se convierta en una señorita

- Si exactamente eso es lo que pretendo – contesto la mujer sin sacarla del error de su supuesta maternidad

- Pues me temo que no va a ser posible no aceptamos ese tipo de encargos

- Que no acepta ese tipo de encargos? Pero con quien te has creído que estas hablando es que acaso no sabes quien soy?

- Mi lady no pretendía…

- Como te atreves a dirigirte a mí en ese tono como si yo fuese cualquiera….

- Perdóneme por favor…

- Sabes lo que acabas de hacer? Sabes acaso con quien estas hablando?

- Emm… Tanya – dijo Alice un tanto incomoda

- Oh ups perdóneme obviamente que no sabe quien soy es que este calor me altera los nervios sabe? – dijo Tanya recobrando la compostura desplegando todos sus dotes de actriz – replanteare la cuestión, el vestido no esta terminado yo vendré a pedirles que añadan distintos elementos porque no quiero que cuando la niña tenga edad de ponérselo este pasado de moda me entiende? Yo le pagare un adelanto ahora y cuando al fin este terminado podrá pedir por el lo que quiera

- Lo que quiera? – pregunto la anciana propietaria súbitamente interesada

- Lo que quiera – aseguro Tanya posando su poderosa mirada en ella

- Cassandra fírmale un recibo a esta amable señora por supuesto que nos encargaremos del vestido cuanto haga falta no podemos permitir que esta preciosa niña lleve puesto cualquier trapajo

- Agradezco su comprensión

La joven Cassandra se llevo a Tanya a un pequeño despacho en el interior de la tienda donde la mujer firmo un cheque de un valor casi vergonzoso y recibió a cambio un recibo amarillento que no tardo en guardar en su bolso. Cuando se disponía a discutir con la aprendiza algunos destalles del vestido la alarmada voz de la anciana resonó por la tienda

- Niña? Oye niña te encuentras bien?

Tanya salto de su asiento para volver a la tienda y encontrar a una Alice rígida y con la mirada perdida en el infinito

- No se preocupe es herencia materna el calor le sienta fatal además de que todavía no hemos almorzado debe sentirse un poco débil – dijo Tanya intentando parecer despreocupada mientras se quitaba disimuladamente uno de sus guantes y se acercaba a la niña – concédale un poco de espacio para que pueda respirar ¿ por casualidad no tendrá un caramelo?

- Creo que tengo unos cuantos en la parte de atrás ahora mismo se los traigo

Se levanto con dificultad y se dirigió hacia donde Cassandra se encontraba lo más rápido que le permitía su artritis. Una vez solas Tanya espero a que Alice volviera lo que esta hizo unos segundos mas tarde con el terror reflejado en el rostro, la mujer acerco lentamente su mano al rostro de la niña pero antes de entrar en contacto sus sensibles sentidos captaron una esencia demasiado familiar, una presencia intangible que la hizo ponerse tan rígida como una estatua y soltar un gruñido involuntario

- Quién es? – le preguntó la niña dando por echo que Tanya había reconocido al sujeto de su visión

- No estoy del todo segura, es imposible que este aquí dime que has visto exactamente

- Es un vampiro, un hombre, pero no se parece a ti, no se parece a Andrew es…es mas frío y más oscuro no se explicarlo – contesto la niña – llevaba una capa color gris oscuro parecía una estatua viviente de la muerte caminando por un callejón…

Tanya dejo que el pánico la invadiera por 5 segundos y entro en algo parecido al shock. Él estaba allí a unos pocos metros ¿cómo había podida acercarse tanto sin que ella se diera cuenta? O lo que era aun mas extraño ¿qué hacia tan lejos de su hogar? Era imposible totalmente imposible él no podía estar allí pero podía olerlo, oírlo, sentirlo, era incapaz de negar su presencia pero se negaba a creer que el mayor demonio de su infierno personal acababa de irrumpir en su pequeña burbuja de paz. En su fuero interno sabia que no tenía escapatoria pero aferrándose al último resquicio de esperanza acaricio el rostro de Alice buscando entre sus sentimientos, pensamientos y recuerdos aquella imagen y tal como había dicho la niña encontró a la muerte.

- Es Aro – susurro con horror retirando su mano

No hicieron falta mas palabras para comprender lo gravedad de la situación. Tanya volvió a colocarse el guante mientras se obligaba a recuperar la compostura ahora mismo su prioridad era proteger a Alice, un Vulturi no se lo pensaría dos veces con una frágil niña humana que no solo sabía demasiado y olía sutilmente deliciosa sino que además era poseedora de tan asombroso don, sobretodo ese Vulturi y no pensaba permitir que reclutara a la pequeña Alice para su ejercito de asesinos.
Cuando pudo pensar con claridad saco a la niña de su prisión de tela y la tumbo cuidadosamente en un sillón

- Tu quédate aquí y finge que te encuentras mal, si te preguntan diles que he salido a llamar al cochero – le dijo tomando su pequeña mano entre las suyas – Yo iré a ver que quiere, bajo ningún concepto salgas de la tienda Alice aquí estas a salvo no hagas ninguna tontería Aro esta demasiado cerca

Beso la mano de la niña y le dio un suave apretón intentado tranquilizarla, tomo su parasol y antes de salir por la puerta le dirigió una sonrisa

- Espérame aquí, volveré

- Lo prometes?

- Claro que si cielo

- Y si veo q me necesitas?

- No hagas nada tu quédate aquí mi prioridad es que vivas Alice ya te dije que nada de tonterías

Salió por la puerta cubriéndose con el parasol y se encamino lentamente al callejón que estaba entre la tienda y la tienda de al lado. Era un hermoso día soleado pero aquel callejón estaba tan oscuro como una noche sin luna, vaciló antes de entrar probablemente fuese una trampa aunque si quisiese atacarla lo habría hecho hace rato. Prefirió ser precavida y se detuvo justo en la entrada, protegida por el sol

- Qué estas haciendo aquí padre? – le dijo a la oscuridad

El brillo de unos ojos rojo sangre delato su posición mientras se acercaba lentamente dejando ondear su capa tras él

- Querida – dijo abriendo los brazos invitándola a un abrazo – que forma de saludar es esa? No te alegras de ver a tu viejo padre?

- Sabes tan bien como yo que alegría es la ultimo que siento al verte – contesto Tanya fríamente – ser tu hija no es algo que me enorgullezca

- Oh criatura me ofendes – volvió a decir Aro sin perder la sonrisa – tu eres mi mayor orgullo, mi creación más perfecta esperaba que mi visita fuese una grata sorpresa para ti ¿por qué tanto recelo? Tienes tanto miedo que te ocultas en el sol, vamos no seas tan terca mi Tanya ven a darle un abrazo a tu padre

- No me agrada el contacto físico padre en eso me parezco a ti

- Lo se, siempre me ha fascinado que hayas heredado ese aspecto de mi don aunque la desconfianza no se de donde la heredaste querida, esta bien nada de contacto físico pero ¿tendrías la bondad de acercarte un poco?

Resignada cerró el parasol y entro en el oscuro pasillo alejándose de los protectores rayos de sol mientras Aro retrocedía concediéndole espacio, aquel callejón era mucho mas largo de lo que parecía

- Donde esta Sulpicia? – pregunto para reanudar la conversación

- Oh tu madre ha ido a ver a tu hermano querida

Aquella frase reavivo su estado de pánico, no contaba con un ataque simultáneo sin duda una estrategia brillante por parte de Aro y una estupidez por su parte pensar que su hermano estaría a salvo y no avisarle del peligro. No tenía manera de llegar a él, de advertirle, de ayudarle, de protegerle…

- No, Andrew…

- No tienes de que preocuparte hija mía si quisiera llevarte a la fuerza a Volterra no estaríamos teniendo esta conversación un poco de confianza por favor solo he venido a saludarte me siento muy dolido por tu huida de casa pero es elección tuya cuando volver al calor del hogar

- Nunca, Volterra jamás ha sido mi hogar me repugna lo que hacéis allí

- Tu madre esta desconsolada…

- Ella no es mi madre y dudo mucho que esa fulana que tienes por esposa tenga sentimientos por favor padre deja la charada nos fuimos de Volterra hace siglos

- ¿Qué son los siglos para quien ha vivido milenios? No ha pasado un solo día en el que no te haya echado de menos mi adorada Tanya

- Aun sigue sorprendiéndome tu facilidad para mentir

Una risa infantil surgió de las sombras del fondo y el sonido de pasos acercándose retumbo por el eco en esa zona del callejón, una extraña y pequeña figura se acercaba a ellos desde esa dirección. Era una niña envuelta en una capa gris oscuro

- ¿No cree que la señorita Tanya esta siendo un tanto descarada maestro? – dijo con voz infantil aun oculta en las sombras

- Jane – dijo esta con horror – que esta haciendo Jane aquí padre?

- No creías que había venido solo verdad querida? Se que me conoces un poco mejor

De repente el movimiento al final del callejón aumento y dos fornidas figuras envueltas en capas se acercaron también

- Es un verdadero placer volver a verte Tanya – dijo otra voz

- Demetri…

- Sin duda un placer sigues tan hermosa como siempre – continuo una tercera

- Félix…

- Alec te manda recuerdos pequeña mía lamenta mucho no poder saludarte en persona pero tenia que acompañar a Sulpicia

- Has mandado a ese bastardo a por Andrew? – pregunto Tanya ya totalmente fuera de si…

Una ira homicida se apodero de su grácil y helado cuerpo, aquel asqueroso ser tramposo y rastrero ¿como se atrevía? Como podía darle semejante puñalada por la espalda a uno de sus hijos? Tenia que encontrar la forma de advertir a Andrew pero no se le ocurría nada hasta que un ruido proveniente de la tienda capto su atención y le dio la respuesta

- Alice no cariño no salgas quédate donde estas no importa lo que hayas visto quédate exactamente donde estas no hagas ninguna tontería Alice por favor – dijo Tanya alzando la voz para parar a la niña que estaba apunto de abrir la puerta – llama a Wonderland, a Andrew, dile que están aquí dile lo que ves pídele que se vaya…

- Con quien estas hablando?

- Con alguien que tiene mas poder en un dedo del pie que tu en todo tu cuerpo padre – le dijo con petulancia sabiendo que se asustaría, necesitaba distraerlo para que no oyera como unas pequeñas manos marcaban un numero a toda prisa, volvió a alzar la voz - Alice dile a Andrew que Alec va en camino el entenderá a que me refiero tu solo hazlo date prisa no tiene mucho tiempo

- Cariño llevar esa dieta tan…inusual que llevas ha terminado trastornándote?

- No padre estoy perfectamente cuerda gracias...NO ALICE NO

Pero ya era muy tarde todos habían oído la puerta abrirse a unos pocos metros de distancia, oyeron el latido de un corazón acercándose lentamente hasta que en la entrada del callejón apareció una niña de pelo castaño claro peinado en dos trenzas

- Así que una simple niña humana es tu definición de poder hija mía? – le pregunto Aro con sarcasmo

- No la mires padre no te atrevas ni siquiera a pensar en ponerle un dedo encima – dijo Tanya amenazante retrocediendo unos pasos interponiéndose entre la niña y los suyos de forma protectora – hazme a mi lo que quieras ha eso has venido pero déjala en paz

- No quiere hacerte daño – le dijo la niña con voz tranquila - solo quiere tocarte para saber lo que has estado haciendo últimamente quiere asegurarse de que no te has convertido en una amenaza

La sonrisa burlona de Aro se esfumo

- La única que pretende herirte es ella – continuo señalando a Jane que estaba entre Aro y Demetri – quiere matarte para ocupar tu lugar a ojos de tu padre aunque no tienes nada de que preocuparte puedes con ella tiene estrictamente prohibido sonreírte no preguntes que significa eso porque no lo sé y ese…ese inmaduro que esta a su lado lo que quiere es pelearse con Andrew pero lo que no sabe es que si lo intenta terminara muy mal parado peor de lo que se imagina

- Como puede saber….

- En realidad le tienen miedo a Andrew por eso han mandado al gemelo de la que quiere matarte a buscarle con esa mujer rara que no se quien es, no la veo con claridad

- Disculpa niña…

- Me llamo Alice no "niña" Aro de los Vulturis y no estaba hablando contigo sino te importa

- Maestro!! Va a permitir semejante insolencia a una humana?

- En este momento querido Félix su insolencia es lo ultimo que me preocupa

- Ahora le temes a una "simple niña humana" padre?

- Jane tráemela

- Como ordene maestro

- Oh no claro que no, sobre mis cenizas padre….no te atrevas a tocarla enana del demonio aleja tus sucias manos de ella – dijo Tanya afianzando su postura defensiva e interceptando a Jane en plena carrera con una sola mano y arrogándola contra la pared del fondo - Alice vete yo les contendré lo suficiente

- Correr no me servirá de nada Tanya – contesto la niña - tranquila se paciente debemos esperar

- No conocía tu lado maternal Tanya pareces una vulgar humana consumida por la oxitocina – dijo Jane levantándose con dificultad mientras volvía a colocarse el hombro en su sitio

- Voy a matarte pequeña zorra

- Me permite maestro?

- Con suavidad por favor Demetri

Cuando Tanya se lanzo a por Jane las grandes manos de Demetri apresaron las suyas detrás de su espalda frenando su carrera e imposibilitándola para moverse pero tuvo mucho cuidado de que ninguna parte de su piel quedase en contacto con la piel de la mujer. Jane le dirigió una mirada llena de petulancia y orgullo al saberse vencedora, ahora era su turno de devolver el golpe y no necesitaba su don para hacerla sufrir ya que esta le había enseñado amablemente su debilidad, avanzo hacia la desprotegida niña lentamente, paso a paso sin apartar sus ojos de Tanya que gruñía y se debatía entre los brazos del guardia. Alice miraba a Jane acercarse con absoluta calma, no había miedo en sus ojos lo que tenía a Aro bastante desconcertado ¿sería verdad que esa pequeña niña era tan poderosa como decía Tanya? Su entrada había sido asombrosa sin duda pero seguía siendo humana, frágil, pequeña… ¿por qué no le temía? Sus dudas se reflejaron en sus ojos rojos velados por los siglos y a la niña no le paso por alto su inquietud, dejo de estudiar a Jane, clavo su mirada en Aro y le sonrío ampliamente como si se compadeciera de su ignorancia. Ninguno de los otros se percato del pequeño intercambio de miradas entre Alice y Aro, Jane seguía avanzando por el callejón con toda tranquilidad destrozando los nervios de Tanya y recalcando su impotencia. Esta había entrado en un estado completamente animal e instintivo, se revolvía con tal violencia que consiguió soltarse un par de veces y golpear a Demetri para intentar escapar pero este volvía a cogerla enseguida con mucha más fuerza

- Tranquila Tanya ¿por qué tan salvaje? Estoy siendo un perfecto caballero aunque si lo prefieres – le susurro la oído mientras se escondía en su pelo para lamer su cuello sin ser visto – a ese juego podemos jugar dos…

Esta vez fue necesaria la ayuda de Félix para retener a Tanya que se había soltado nuevamente con la intención de arrancarle la lengua a su captor. Jane se reía divertida por el espectáculo mientras seguía acercándose a Alice y ya no las separaban más que unos pocos pasos

- Ya eres mía – dijo Jane centrando finalmente su atención en su presa

Alice le dedico una sonrisa burlona y negó suavemente con la cabeza

- No lo creo Jane

A la jovencísima guardia no le gusto aquel tono, no estaba acostumbrada a que la gente no la temiera y mucho menos a que le faltaran el respeto de esa manera, dio un último paso hacia la niña pero un zumbido proveniente de la calle capto la atención de todos los inmortales y en menos de un segundo aquel zumbido paso a ser un gruñido profundo y salvaje, un rugido lleno de ira. Una ráfaga de viento impacto violentamente contra Jane haciéndola caer al suelo y al levantar la vista ahí estaba la insolente niña irradiando felicidad mientras se abrazaba a la pierna del recién llegado

- Un paso mas Jane y estarás en llamas antes de que puedas decir a sus pies maestro

Andrew brillaba bajo el sol de la tarde lo que le daba un aspecto aun mas divino que el habitual, sus ojos grises habían vuelto a dividirse en blanco y negro en una mirada felina y peligrosa en donde no había ni una pizca de humanidad, jamás había sido menos humano pero al sentir el roce del cuerpo de Alice al aferrarse a él consiguió calmarse un poco, había llegado a tiempo. Aquella ráfaga de viento que Andrew había producido con su desenfrenada carrera también había golpeado a Alice haciéndola caer y desde el suelo aprecio toda la magnificencia de su ángel salvador antes de aferrarse a su pierna. Nunca le había parecido tan hermoso y mortífero pero no sintió miedo, él siempre sería su Andrew

- A…a sus pie…pies ma...maestro – dijo Jane con voz temblorosa por el miedo

- Te estaba esperando ¿por qué has tardado tanto? – dijo Alice tirando suavemente de la tela de su pantalón para llamar la atención de Andrew

- Madame Emily no es tan rápida dando recados deberías haberlo visto ¿estas bien? Te han hecho algo? – preguntó el joven visiblemente preocupado mientras se inclinaba para cogerla en brazos

- Hijo mío que alegría verte

- Vete a la mierda Aro – contesto con odio apretando a la niña contra su pecho para luego posar su colérica mirada en el captor de Tanya - ahora Demetri vas a quitar tus asquerosas, sucias y mugrientas zarpas de mi hermana si sabes lo que te conviene

- Esta deseando pelear contigo – le susurro la niña al oído

- Lo se no te preocupes yo me hago cargo, quédate calladita y no te muevas luego tu y yo tendremos una charla muy seria señorita desobediente

- Quién es esa niña Andrew y por qué la protegéis?

- Eso no es asunto tuyo con saber que es mía te basta, no te lo volveré a repetir Demetri si quieres seguir teniendo brazos suelta a mi hermana

- Maestro?

- Ya has oído a mi hijo, obedece

Demetri aflojo su agarre a regañadientes y Tanya se libero de un tirón, dio un par de pasos mientras se frotaba las muñecas como si las tuviera doloridas pero en un rápido movimiento se quito uno de sus largos guantes y poso su mano desnuda en la garganta de su carcelero. Este se quedo rígido y ahogo un grito mientras se encogía en si mismo antes de caer inconciente al suelo

- Cerdo – le dijo al cuerpo inerte mientras se quitaba el otro guante - esa ha sido la ultima vez que me pones las manos encima

- Que es lo que ha hecho?- pregunto Alice un tanto asustada

- El don de Tanya puede llegar a ser peligroso depende de como decida usarlo quien es capaz de acariciar tu alma también es capaz de lastimarla y créeme las heridas del alma son mucho mas dolorosas y duraderas que cualquier herida física – contesto Andrew en voz baja – suelen subestimarla porque saben lo mucho que le desagrada utilizar su don de cualquiera de las dos formas pero han sido precavidos ¿por qué crees que Aro a traído a tres de sus mejores guardias consigo? Félix y Demetri son sus guerreros mas fuertes y Jane es su arma predilecta pero la trajo mas que nada para intimidar

- Y bien pequeño demonio – dijo Tanya al fin posando su mirada en la susodicha Jane - en donde nos habíamos quedado antes de que llegara mi hermano?

Ahora era Tanya la que sonreía mientras le enseñaba a Jane sus manos desnudas con burla, estaba muy muy pero que muy enfadada y no habría dudado en matar a su pequeña torturadora de no ser por Andrew

- Tanya la estas asustando

Tanya clavo sus ojos ahora negros en su hermano y en la niña que protegía con sus brazos, Alice la miraba con miedo como si no fuese capaz de reconocerla y aquella mirada inocente tan cargada de horror le trajo recuerdos poco agradables. Ella ya no era esa persona ahora era diferente nadie volvería a verla de esa forma jamás.

- Lo siento Alice no pretendía asustarte – dijo con voz suave mientras se acercaba lentamente – estoy furiosa y me cuesta controlarme pero no voy a hacerte daño no me mires así

Acerco una de sus manos para acariciarla y la niña se encogió un poco tratando de huir del contacto pero Tanya insistió y rozo suavemente su rostro con la yema de su fríos dedos, la niña se relajo al instante y le dedico una tímida sonrisa de disculpa

- Bueno parece que ya tenemos a toda la familia reunida – dijo Aro interrumpiendo la escena

Tanya y Andrew lo ignoraron centrados en la niña pero un sonido en el fondo del callejón los obligo a reinterpretar aquella frase

- Sulpicia – gruño Tanya

- Madre – dijo Andrew a su vez

Alice ahogo un grito de asombro cuando una sombra apareció junto a Aro. Aquella mujer era la versión femenina de Andrew, era imposible negar que pertenecieran a la misma familia aunque parecía demasiado joven para ser lo que era, su madre. Estudiando atentamente su rostro inexpresivo también encontró partes de Tanya en Sulpicia, el pelo ondulado, la forma de los labios, el perfecto ovalo del rostro, pequeños detalles que el parecido con su hijo ocultaba a un observador corriente. La mujer miro fijamente a sus hijos antes de inclinarse hacia Aro y susurrarle algo que provoco un profundo gruñido por parte de Andrew

- Andrew mi muchacho tu madre solo comenta lo evidente no hay por que ponerse violento

- Preferiría que no se refiriese a Mary como " que presa tan sumisa a cazado Andrew"