Esa tarde fue larga para los dos enamorados, sus respectivas cómplices estaban más que sorprendidas por la sarta de confesiones de las que fueron testigos.
Hinata estaba muy feliz de que su amiga por fin se decidiera a mandar al demonio a aquel imbécil que no la valoró y que sólo le hacía daño, sin embargo estaba preocupada ¿sería sólo que estaba confundida por la manera en que Kakashi la trataba? No era como que cualquier otro hombre fuera amable con ella, ni siquiera Naruto que por mucho tiempo predico su amor hacia la oji verde había sido tan amable. Hinata no quería ver a Sakura llorando por otro hombre nuevamente, nada le decía que Kakashi fuera un idiota como Sasuke, pero como dicen por ahí, ''la burra no era arisca la hicieron''.
Sakura solía ser una chiquilla dulce, atrevida, todo el tiempo corregía a Naruto por sus tontas acciones que generalmente les traían problemas o aventuras que terminaban mal, era una niña centrada y segura de sí misma. Su actitud le hacía lucir como una jovencita madura, de un poco más edad, aunque su apariencia física demostrara lo contrario. Se valía por si misma desde que perdió a sus padres años atrás, lloró lo suficiente para transformar su ser, no guardo luto por mucho tiempo, después de las lágrimas Sakura era otra, nadie sabía cómo dirigirse a ella sin sentir tristeza por su situación o sin querer decirle que la vida seguía, cosa que para nada le ayudaba, nunca sintió pena de sí misma por perder a sus dos pilares, al menos no en público. El único que siempre supo qué decir o cuando guardar silencio era su sensei Kakashi Hatake.
Cuando supo que podía ser totalmente independiente le agradeció a Tsunade su apoyo y el hogar que le brindo durante algunos años como si fuesen de la misma sangre y tomó la decisión de irse a vivir sola a un pequeño departamento de una sola recamara, desde entonces vivía ahí, con nomás que su propia compañía.
Durante todo ese tiempo los acontecimientos que vivió le hicieron un carácter fuerte, pero la chica se fragmentó, esa seguridad que de niña la caracterizaba se había transformado en miedo a la perdida, al fracaso y a la soledad. Había días en que se le veía caminar a solas con una vara delgada en la mano dibujando sobre la tierra una línea continua por donde pasaba, era como si de alguna manera quisiera hacerles saber a dónde iría en caso de que alguien se lo preguntara, pero nunca fue así. Hubo veces en que caminaba a casa hasta la de la madrugada y ninguna alma se divisaba por las calles además de ella, cuando llegaba a su departamento, frío y sólo, se tiraba en la cama a veces en silencio pensando en todo lo bonito que quería a futuro, y a veces a llorar por todo su pasado y lo que había perdido hasta quedarse profundamente dormida.
En una de esas ocasiones, mientras llegaba a la entrada del pueblo logró ver a un hombre a lo lejos, su instinto le dijo que se pusiera en guardia, eran tiempos difíciles y no podía confiar en nadie, no aún. La chica de 18 años camino en silencio por la brecha que le conducía al camino principal y al acercarse se dio cuenta de que era su amado azabache. Había vuelto luego de la más larga de sus partidas hasta el momento. Algo en su interior se incendió y al mismo tiempo su cuerpo se congeló sin poder decir una sola palabra, en su mente pasaban miles de pensamientos , quería decirle lo mucho que le hacía falta, que lo perdonaba, que no la dejara sola otra vez, etc., etc. Pero no lo hizo.
Sasuke se giró lentamente mientras sus pies quebraban una rama sin darse cuenta y cuando se quedó frente a ella, con su mirada de indiferencia como siempre, ambos se quedaron en silencio. Luego como si entre ellos se comprendieran la peli rosa corrió a abrazarlo fuertemente y lloró, lloró largamente mientras el azabache cerraba los ojos y con cierto miedo envolvía a la chica entre sus brazos. La madrugada se alargó, caminaron hasta el departamento de Sakura y fue ahí donde la chica se entregó a él, amándolo con intensidad.
Al día siguiente el rocío empañaba la ventada de su habitación y el viento fresco entraba colándose por una rendija apenas visible, sus ojos estaban hinchados por el llanto de horas atrás, no quería moverse de su posición fetal a pesar del frío que comenzaba a sentir por el clima y su desnudez. Las sabanas estaban desgarradas y tiradas en el piso, la ropa de la chica desordenada por doquier y él… se había ido. Esa fue la primera vez en que se entregaba a él, y a un hombre, y también la primera vez que la abandonaba desnuda en su departamento, con su aroma en el ambiente y un dejo de melancolía por su ausencia.
A partir de ahí fue una costumbre que cada vez que se veían luego de largo tiempo pasaran la noche juntos, Haruno lo amaba y siempre se lo dijo, pero él no, al menos su boca no lo había pronunciado jamás. Siempre que el tema surgía él se quedaba en silencio, escuchando todas las palabras bonitas que ella le decía y al final, se le quedaba mirando y le decía '' ¿sabes que esto es sólo sexo verdad?'' y con aquel miedo que sentía profundamente, la oji verde lo apretaba fuertemente y cerrando sus ojos con fuerza le decía ''lo sé''. Posterior a un silencio sepulcral la peli rosa se quedaba profundamente dormida y él se iba. Sakura prefería eso a no tener nada de él, era tonto, quizá, pero ¿podemos culparla?
Así pasaron algunos años hasta la última vez que el Uchiha se fue, esa noche pasó algo distinto. Estaban ahí, sudando y jadeando luego de la rutina de sexo extremo que habían terminado con éxito, ambos respiraban con rapidez y de pronto algo se apoderó del interior de la chica, un golpe en su pecho le hizo levantarse de un salto y se sentó mirando a la ventana con su mano en el pecho. El azabache notó que algo pasaba pero no hizo gran demostración de ello, sólo se sentó mirándola de espaldas y admirando su silueta femenina desde sus cabellos hasta la línea que dibujaba perfectamente sus glúteos. El chico sintió que debía irse y cuándo hizo un solo movimiento para alcanzar sus calzoncillos la chica lo interrumpió.
Sa- ¿te vas? – su voz sonó firme pero con evidente tristeza, no se había movido ni un solo centímetro desde que se levantó de la cama – ¿no esperaras que me quede dormida como siempre?
El chico se quedó mudo, un silencio frío e incómodo reino por mucho tiempo, al menos eso pareció. Sasuke no supo qué decir, no esperaba que ella reaccionara así después de que siempre quedó claro que sólo era sexo, siempre fue un imbécil y el que reaccionara así lo reafirmaba.
SK – ¡debo irme… no lo hagas difícil! – por fin respondía, aunque no estaba segura de que esa fuera una respuesta. Siguió moviéndose hasta que alcanzó su ropa interior y comenzó a ponérsela.
Sakura comenzó a sollozar, intentando ser inaudible y no generar incomodidades, bueno más – ¿difícil?... crees que yo lo hago difícil, es impresionante que no me haya dado cuenta de lo estúpida que soy…de lo imbécil y poco hombre que eres – Sasuke no se inmuto y siguió buscando su pantalón, que había desaparecido.
Sakura se levantó, tomó el pantalón que estaba a unos centímetros de sus pies y con rabia se lo aventó al rostro – ¿no te das cuenta de que te amo Sasuke?... ¿no reconoces al amor cuando está frente a ti? – el chico sólo había conseguido tomar el pantalón y quedarse mirando de frente a ella con su mirada de molestia, como siempre.
SK -¿por qué haces dramas Sakura?... sabías que esto es sólo sexo – se puso el pantalón, se giró para darle la espalda a la peli rosa y ponerse lo demás de su vestimenta, de pronto comenzó a sentir un frío en su nuca, era la mirada de la chica -¿qué esperas que te diga?... ¡mierda! –dijo sin siquiera mirarla de reojo y frunciendo el ceño.
Sa- ¡Nada!... ¡creo… que ya no espero nada de ti Sasuke Uchiha! – se giró con convicción a mirar a través de la ventana – sabes… por mucho tiempo pensé que esa mirada de odio y ese porte de fortaleza era sólo un disfraz para guardar lo que eras verdaderamente, pero… me equivoqué, es una lástima que teniendo mi amor frente a ti no lo aceptes, porque es obvio que es eso lo que más te falta, Amor – el chico se había quedado helado con sus palabras, no hubiera esperado eso viniendo de la peli rosa.
SK- y a pesar de eso estoy aquí… contigo, después de tener sexo… eso es más patético – sin duda el chico tenía razón, en cierto modo, pero su respuesta era reaccionaría lo que lo volvía vulnerable. El azabache tomó sus pertenencias y salió de la habitación dando un golpazo.
El chico se quedó quieto y en silenció, en el fondo se sentía herido, a pesar de su fortaleza y la apariencia de ser de acero, las palabras de la única persona que lo quería le dolieron. Bajo sus cosas, sacó un pequeño papel y una plumilla de tinta azul y dejó en su mesa un recado ''Volveré Sakura… y será distinto, tienes derecho de odiarme, lo merezco, adiós''.
Dentro de la habitación Sakura lloraba por la razón que tenía él al decirle que a pesar de todo lo malo que fue con ella, estaba ahí con él, entregándose por completo, por amor y por miedo a estar sola, y no ser amada. La chica se quedó profundamente dormida con su cuerpo desnudo y en posición fetal.
Evidentemente Hinata no quería que le pasara algo similar con Kakashi, además de que no le conocían ninguna relación formal, también tenía fama de mujeriego y de tirarse a cada chica que él quisiera, ella no quería eso para su amiga, pero como evitarlo si a ella le encantaba ese hombre. La traía vuelta loca, enamorada completamente. Esto sería un problema, y lo sabía.
Hinata estaba sentada en su enorme cama, eran las 7:36 am y había perdido un poco el sueño por la preocupación de su amiga. Tenía aún la pijama puesta y miraba con flojera a través de la ventana unas plantitas que comenzaban a mostrar los estragos del clima. Ese día tenía planes de ir a visitar a los amigos que un día anterior no pudo ver debido a la larga tarde platicando con su amiga del alma.
De pronto algo sonó en algún parte de sus pertenencias y se levantó recordando su celular. No estaban acostumbrados a usar más tecnología de lo necesario, casi nadie en la aldea contaba con un móvil y quienes lo tenían lo utilizaban únicamente para llamar en caso de emergencias, así que esto, seguramente era una.
Un mensaje de Sakura puso sus ojos lo más abiertos posible, sí que era una emergencia:
Hinata, necesito tu ayuda, creo que tengo una cita con Kakashi ésta noche… y no tengo nada que ponerme, ¡help mee!–
La oji perla se levantó de un salto y sin pensarlo 2 veces respondió – voy para allá – para luego aventar su celular en algún aparte de su tiradero mientras corría a ducharse.
Sería un día lleno de emociones… y lo que seguía.
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