Capítulo 8

La alegría y la emoción eran palpables en la ciudad. Cientos de persona caminaban de un lado al otro por la calle principal observando maravillados todas las mercancías y a los talentosos artistas. Todo Camelot resonaba con las risas de los niños y de los bailarines al son de la música. Comerciantes charlando animadamente con los clientes para cerrar sus tratos. Guardias y caballeros, al igual que los nobles, deambulaban con una sonrisa llenos de la energía que traía el festival.

Wyllt miraba sorprendido todo a su alrededor: coloridos danzantes y acróbatas haciendo números en la calle; juglares y poetas cantando sobre las proezas y actos de valentía de los caballeros ante las adversidades. Gente bailando con amplias sonrisas sin importarles quienes los veían o como lo hacían.

"No te separes, Wyllt" advirtió Blaise poco después de que su amigo tuviera que correr para alcanzarlo entre la multitud.

"Ni pensarlo" murmuró el joven mientras sentía un escalofrío recorrer su espalda al imaginar perder a su amigo en un lugar completamente desconocido.

"Espera un momento" dijo de repente Blaise acercándose a un grupo de personas que todo el mundo parecía ignorar o, en todo caso, evitaban. "Saludos. Ustedes son druidas, ¿no es cierto?" preguntó el hombre con una sonrisa.

"Así es, amigo" contestaron amablemente los druidas con una sonrisa.

"¿Quién creería que alguna vez se les vería libremente por Camelot?" dijo Blaise mientras examinaba las hierbas y productos que habían traído para el festival.

"Mucho ha cambiado en el reino, joven. Especialmente desde el año pasado. Imagino que usted ha escuchado todas las historias que circulan sobre lo sucedido" dijo uno de los druidas.

"Escuché rumores. Según parece la magia salvó al reino de una malvada hechicera" dijo tranquilamente Blaise.

"Bueno, los rumores no están tan equivocados. Al parecer después de eso, la opinión que se tiene sobre nuestra gente y nuestro tipo ha cambiado un poco favorablemente" dijo muy optimista el druida.

"Bien, me alegra escuchar eso" dijo sinceramente Blaise aunque bastante escéptico al percatarse de como la gente de Camelot los ignoraba o les lanzaba miradas sucias, como si fueran algo desagradable dejado por un animal en la calle.

"Joven amigo, no es que no disfrutemos de su conversación, pero parece que su compañero se está impacientando" dijo de repente una druida soltando una pequeña risa al ver a Wyllt bastante incómodo mirando a todos lados.

"¿Wyllt?" llamó Blaise volteando a ver a su amigo sorprendido ante el nerviosismo que estaba sintiendo el joven. Buscando la razón de su ansiedad, Blaise descubrió que la gente, se quedaba quieta y miraban atónitos a su amigo. Murmullos y susurros se escuchaban mientras lo señalaban.

"¿Se les perdió algo?" gritó Blaise molesto con las personas que sólo estaban alterando a su amigo. La multitud sorprendida simplemente empezó a caminar y a alejarse del lugar, volteando de vez en cuando en su dirección.

"¿Estás bien?" le preguntó Blaise a su amigo.

Wyllt asintió tratando de calmar su acelerada respiración. "Bien, ¿en qué estábamos?" preguntó Blaise volviendo a su conversación con los druidas, quienes también desviaron rápidamente la mirada de su amigo.

"¿Tú amigo está bien?" preguntó nerviosa la druida.

"Sí, descuida. No le gustan las multitudes, lo ponen nervioso" contestó Blaise.

"¿Es su primera vez en Camelot?" preguntó curioso el druida.

"Así es" dijo Blaise preguntándose el porqué su amigo atrajo tanto la atención de las personas. Nunca estuvo en la ciudad, él sólo había conocido los bosques, ¿correcto? Aunque todavía el pasado de su amigo era un enigma tanto para él como para Wyllt.

Blaise decidió que era mejor continuar moviéndose para evitar llamar la atención. Se despidió de los druidas después de intercambiar algunas hierbas que había traído por unos tónicos de sus interlocutores.

Mientras continuaban su camino mirando lo que había, las trompetas empezaron a tocar. Alegremente, la gente se empezó a dirigir rápidamente al exterior de la ciudad, rumbo a los campos de entrenamiento.

"Blaise, ¿qué está pasando?" preguntó alarmado Wyllt.

"Tranquilo. Es hora de las justas. Vamos, Wyllt" dijo Blaise emocionado mientras tomaba del brazo a su amigo dirigiéndose por la misma dirección en que se fue toda la gente.

"¿Justas?" preguntó Wyllt sin entender de lo que hablaba su amigo.

"Torneos de fuerza entre los caballeros" le contestó Blaise. "Vamos, ya lo verás".

-oOo-

El campo del torneo se encontraba lleno de la gente. Eufóricos, la multitud gritaba y animaba a los combatientes de su elección. En el palco real, Arturo y Gwen silenciosamente observaban la exhibición de fuerza y la competitividad amistosa entre los caballeros.

Discretamente, Gwen miró hacia su esposo. En otra época, Arturo habría participado en el torneo. Siempre había sido demasiado competitivo y, bastante arrogante, en cuanto se trataba de demostrar su fuerza y habilidad. El campeón invicto de Camelot. Ahora como rey, no estaba obligado a participar, aunque eso tal vez no lo hubiera detenido para participar.

Pero eso era antes. En esta ocasión, no mostró deseos de participar en el torneo. Es más, Gwen tuvo que insinuarle, más de una vez, que se inscribiera como participante en el torneo con la esperanza de que recobrara los ánimos. Pero de nada sirvió. Aunque el rey seguía en buena forma entrenando con los caballeros, ya no era lo mismo.

"¿Pasa algo?" preguntó Arturo dándole una pequeña sonrisa que apenas llegaba a sus ojos.

"No es nada" contestó la reina sonriéndole "Simplemente, disfruta el evento Arturo". Sonriendo, Arturo tomó su mano y presionó suavemente sus labios dirigiéndole una sonrisa aún mayor a su reina.

"Mira, es el turno de Gwaine" señaló la reina viendo al díscolo caballero ya con armadura puesta y en su caballo listo para enfrentarse a Sir Bedivere.

-oOo-

"Blaise, no entiendo. ¿Cuál es el punto de esto?" preguntó Wyllt mientras veía como un caballero golpeaba al otro con su lanza derribándolo del caballo, seguido del bramido de la multitud.

"Es una competencia, Wyllt" dijo Blaise poniendo los ojos en blanco ante la incomprensión de su amigo al mismo tiempo que aplaudía y gritaba su apoyo. ¿Cómo alguien no puede entender de qué trata una justa?

"¿Y qué están tratando de demostrar?" volvió a preguntar el joven.

"Los caballeros se entrenan todo el año. Siempre tratando de ser mejores que sus compañeros. Es en estos torneos donde demuestran sus habilidades en combate frente a sus camaradas, su pueblo y sus reyes".

"¿Y si no ganan?" continuó preguntando Wyllt.

"Bueno, pues sabrán que les falta todavía mejorar y seguirán entrenando" contestó tranquilamente Blaise.

"Blaise" dijo Wyllt de repente.

"¿Sí?"

"¿Podemos buscar algo de comer?"

"¿No puedes esperar un poco más?" gimió Blaise mientras veía el siguiente combate.

"Bueno…" empezó Wyllt pero se vio interrumpido ante el grito de la multitud y de Blaise.

"Blaise"

"Wyllt"

"Por favor"

"Bien, tú ganas" suspiró Blaise. Conocía a su amigo y sabía que no se iba a detener con sus peticiones. A veces podía ser como un niño pequeño. Dando un último vistazo al torneo, Blaise se dio la vuelta junto con su amigo rumbo a la ciudad.

-oOo-

Gwaine estaba confiado. Él era uno de los mejores caballeros de Camelot, y hasta la fecha, todavía nadie lo había vencido en una justa, a excepción de Arturo. Sir Bedivere era bueno, tenía que reconocer que era un jinete bastante hábil. Pero incluso con toda su habilidad, Bedivere no podría con él.

Ante la señal, Gwaine espoleó su caballo al mismo tiempo que Bedivere. Ambos fallaron en derribar a su oponente. Deteniéndose, los dos caballeros dieron la vuelta preparándose para la siguiente ronda. Nuevamente, los dos caballeros espolearon a sus caballos.

En menos de un segundo, cerca de la salida, Gwaine vio a un par de personas dirigirse hacia la ciudad. '¡No puede ser!' se sorprendió el caballero distrayéndose lo suficiente para ser derribado de su caballo.

La multitud nuevamente se emocionó llenando el estadio con sus gritos. Jadeando mientras trataba de recuperar el aliento, Gwaine se incorporó y arrojando el casco al suelo, corrió a toda velocidad hacia la ciudad ignorando que estaba en una justa, que tenía que felicitar a su compañero y presentar sus respetos a su rey y reina.

'Al diablo el protocolo' pensó el caballero mientras ignoraba las llamadas de los demás caballeros quienes estaban sorprendidos ante la derrota de su amigo y también por su inesperada reacción.

Gwaine se detuvo en cuanto llegó a la ciudad buscando la causa de su distracción. Había unas pocas personas en la ciudad en esos momentos, pero no eran los dos personajes que habían llamado su atención. '¿Podría ser?' pensó frenéticamente el caballero al mismo tiempo que pasaba su mano por su cabello.

'Parecía tan real. No puedo estar equivocado, no hay nadie más así'. Aunque sólo lo había visto de espaldas, él reconocería esa silueta en cualquier parte. No podía equivocarse. Alto, delgado, cabello negro y unas orejas bastante grandes. No había duda, él reconocería a su mejor amigo en cualquier parte. Ese era Merlín.