Ah, la libertad...pasé cinco días en las calles. Esperé a que Batsy viniera a por mí, esperé, pero sin darle ningún motivo. Paciente, paciente se me pasaban los días de un lado a otro, cometiendo delitos menores (y ya sabeis que yo no soy de, "delitos menores") pero aún así, Ni rastro del murciélago. Quiero decir, sólo le había dado un apretón en la entrepierna, y, ¿quién moría de eso? Pero al sexto día, ya es cuando me percaté de que algo extraño ocurría. El murciélago me estaba evitando. No hacía falta que pasara tanto tiempo para darme cuenta, sino, pues, esa misma noche, la noche que me "escapé", mi sorpresa fue grande al darme la vuelta y darme cuenta de que Brucey no me seguía.

¿Y si me había equivocado? ¿Y si no era Batman? Quiero decir, había evidencias...pero...Bruce Wayne siempre había sido uno de los primeros de...mmm...mi lista de sospechosos. Mi cabeza se puso a dar vueltas, más de lo normal. Bruce Wayne había confesado que era Batman. Yo, mis orejas, lo habían oído. Puede que la cabeza no me funcionara muy bien en determinadas ocasiones, pero los demás sentidos me funcionaban, estupendamente. Pero la posibilidad de que lo hubiera dicho por la presión del momento, todavía estaba en el aire. La gente dice cosas que se ve forzada a decir cuando se encuentra en una situación...crítica. Sé de lo que hablo, lo he visto miiiiles de veces.

En cambio, Brucey siempre parecía tranquilo, menos cuando le dije que sabía que era Batman. Aún así, podía ser un farol, podría estar protegiendo a alguien. Puede que Batman tuviera su base en la casa de Bruce Wayne, porque el murciélago era un don nadie al que le financiaba sus juguetes otra persona...las posibilidades eran tantas, tantas... aunque supongo que parado, sentado en un banco de un parque, no iba a adelantar nada. Además, la gente me miraba de manera extraña, y como llevaba la pintura de nuevo, pues, había un gilipollas que ya estaba llamando a la policía mientras los demás se metían en tiendas y me observaban.

Decidí que se Mahoma no iba a la montaña...la montaña iría a Mahoma...

Mientras recorría el camino en un coche robado que no sabía conducir muy bien, uno de esos automáticos que se supone que hacen la conducción más fácil y que no tienen embrague, pensé en la posibilidad de lo de la financiación de Bruce Wayne.

Hace ya tiempo, había visto en el cine una película que se llamaba Ciudadano Kane. ¿Quién no conoce ciudadano Kane? Bien, pues Bruce Wayne era como una especie de Charles Foster Kane. Como Orson Welles en esa maravillosa película, había conocido a una mujer, una de esas putas mimadas que suelen acudir a fiestas a las que ni siquiera están invidatas para poder agarrarse a hombres ricos. Por lo visto, según decían, las malas lenguas, y con malas lenguas me refiero a la prensa o la televisión (a la que yo solía tener abandonada, más que nada, porque tampoco tenía ningún lugar fijo donde quedarme), Bruce Wayne la había financiado una carrera entera de medicina en una universidad privada, ya que la zorra, no tenía ni un asomo de futuro por ningún lado.

Cosas curiosas como esa me llevaban a pensar, que, Brucey podía ser solo la patada inferior, y no Batman exactamente. De una manera u otra, lo iba a averiguar. Entré por la parte de atrás de la mansión Wayne (un lugar enorme, nada que no sepais). Los jardines tenía un aspecto un tanto...¿siniestro? ¿Quién soy yo para juzgar aspectos? Solté una carcajada, porque, porque pensar siempre terminaba siendo un proceso circular.

En el suelo, dos tumbas sobresalían, bajo un sauce llorón (la ironía). Desde luego, Bruce Wayne perdió a sus padres cuando era un niño, gran tragedia, donde las haya.

Se me pasó por la cabeza desenterrarlos. Y no sabeis el tiempo, que permanecí pensandolo. Una broma macabra, una preciosa sorpresa. Dejar los huesos de los papis de Brucey, sentados en su mesa de jardín. Estallé en una carcajada de las que parecen no tener fin, y me dejan sin respiración. Desde luego, desde luego que tenía gracia.

-¿De verdad te hace tanta gracía?

Y allí estaba, mi prínipe azul, con una bata de seda, y el pelo desordenado, descuidado. Y a mí, a mí me pareció que no había nada más maravilloso que verle mirando las tumbas de sus parientes. Belleza macabra, llamemoslo. Normalmente yo solíaignorar las preguntas retóricas, así que decidi cerrar la boca, callarme, y esperar. Brucey, desaliñado, se qquedó mirando los dos trozos de pierdras como si significasen algo más que la señal que indicaba el lugar donde estaban enterrados dos cadáveres.

-No entiendo, por qué.

-¿Por qué? ¿Por qué qué? -me respondió, sin ni siquiera mirarme.

-Por qué teneis la costumbre de quedaros mirando, mirando esos nombres, esa piedra, como si de verdad vieseis algo en ella. Como si fuerais a volver...je, a volver a verlos...

-No esperamos volver a verlos, Joker. Simplemente, recordamos. Esa "piedra", como tu lo llamas, es solo un recordatorio más de que los que hay debajo han vivido. De que debes acordarte de ellos. De que han estado contigo- Brucey me miró -pero eso tú no lo entenderías.

De alguna manera extraña, retorcida, algo que me sorprendió a mi mismo, incluso, eso me hizo sentir mal. Me hizo sentir como una especie de niño, al que le habían negado un caramelo. Un niño que no podía, que no podía tener el juguete que quería. No me gustaba ese sentimiento, para nada. Venía pocas veces, se iba rápido, pero no me gustaba. Me hacía sentir mal, y eso, eso no era normal en mi...no-

-¿Por qué has vuelto?

-Oh! ¿Pero, no es obvio, Brucey? ¡Porque te echaba de menos! Esque, me has tratado tan bien...TAN bien...-dije, acercándome a él. Dió un paso hacia atrás, y yo no pude evitar una carcajada.

-¿Qué pasa Brucey?

-Pasa, que aún me duele la entrepierna, y esas son cosas que a mi no me gusta repetir.

-¡Venga! ¡Sólo fue un apretón! No es para ponerse así...además, querido, peores golpes me has dado...¿o no?

-Te los merecías...

-Ahhh, y tú el mío Brucey, por guardame secretos...¿Sabes? mientras estaba en tu casa, me...me sentía como una esposa a la que su marido le es infiel...tenía que verte todos los días, y aún así, era consciente de que, de que me guardabas un secreto muy grande. Casi tan grande, como...-no había terminado de decir la frase cuando Brucey me agarró la muñeca.

-Espacio personal, Joker.

-¡Iba a decir, tan grande como tu casa! Que mente más sucia, Brucey...¿Eh? ¿Es eso una sonrisa?¿Lo es?

-En serio, dime a qué has venido. Joker, esto es allanación de morada.

-Lo que tú digas, Brucey. Ahora vivo aquí, tú mismo me hiciste la oferta, ¿o es que no te acuerdas?

-Has rechazado mi oferta. Has roto las reglas, Joker. Nuestro trato ya no está en pie. La solución es llevarte de nuevo a Arkham.

-¡No! No, mira, podemos llegar a alguna clase de acuerdo, ¿eh? ¿Qué te parece? ¿Brucey? ¿Batman? Da igual, da igual, no, tú me has sacado de allí, tú te haces responsable de ello...mira, te diré el trato, seré bueno, me quedaré en mi habitación, no romperé nada, no pasaré a tu habitación, no más apretontes de manubrio, con una condición...que me saques a pasear una vez al día. Si lo haces, seré buen perro, seré buen chico, ¿qué te parece? Es una oferta tentadora, viniendo de mí...

-Sé que te volverás a ir...

-Puede, pero también me iré de Arkham. De hecho, es más probable que me vaya de allí, que que escape de tu casa. Al fin y al cabo, aquí vivo como un rey, Brucey...

-Quítate esa pintura tan horrenda de la cara, y entonces, lo hablaremos.

-Ohhh, Brucey, haré lo que tú me pidas. No te arrepentiras...te lo aseguro.

-Ya lo estoy haciendo. Vamos dentro.

Una vez dentro, me llevó a un baño enorme, y me sentó en frente del lavabo. Le pregunté que por qué no le encargaba mi limpieza Jeffrey, pero Brucey sólo me miró como si me hubiera crecido una segunda cabeza. Cogió una esponja que sacó de una bolsita (estos ricos) y me empezó a restregar toda la cara. Vi como la pintura desaparecía de mi rostro, poco a poco. Y no me gustó. Pero si quería conseguir averiguar más sobre Batsy, tenía que ceder, aunque me costara.

Cuando la cara estuvo limpia de nuevo (sucia de nuevo, en mi opinión, pero limpia para Brucey) me ordenó que me duchara. Ducharme para mí no era un plato de buen gusto. No era muy complicado adivinar que a mi la higiene personal no era algo que me preocupara en absoluto. El cuerpo era solo una simple vasija, para ocultar lo que habia dentro. Yo me pintaba porque, porque esa era la única manera de no ocultar lo caótico que era realmente. Y me gustaba.

Pero de todas maneras le hice caso. Brucey me observaba expectante.

-¿Vas a mirar? A mí personalmente, no me importa...

-No tardes. -con eso, Bruce salió de la habitación.

Cuando terminé, salí del baño, y Brucey me estaba esperando fuera, con una cuchilla de afeitar.

-Oh, no. Ni lo sueñes Brucey.

-Desde luego que sí. Lo voy a hacer, aunque no colabores. No voy a salir contigo por la calle con esas pintas de vagabundo -dijo Bruce, tan cortés.

A veces me parecía imposible que ese hombre pudiera relacionarse de algún modo con Batsy.

Me senté en la cama, cogí la cuchilla, y me dirigí al baño. Eso era una cosa que podía hacer solo, sí, desde luego. Después de cortarme dos o tres veces intentando evitar las cicatrices, volví a la habitación. Él estaba sentado en la cama, esperándome. Lo ví: quería hablar. Y yo, a mí si me gusta hablar, pero que Brucey quisiera hacerlo, era un indicio de que la conversación no me iba a gustar nada.

-¿Y bien?- le pregunté, ssentándome a su lado.

-Te veo bien. Mejor que antes.

-Bueno, me he adaptado al entorno como un camaleón-dije, mirando a mi alrededor.

-Alfred te traerá la ropa en un momento.

-Mejor. El albornoz pica.

-¿Qué pasa en Arkham? ¿No os tratan bien?

-Oh, ¿te preocupas, Brucey? Encantador...nos tratan como en cualquier prisión, no hay diferencia. Un golpe por aquí, un tirón de pelo por allí, una mano por aquí, se les va MUCHO la mano...

-No es propio de ti no defenderte. O eso es lo que yo he oido.

-Ah, Brucey...prueba a decirme esto mismo con seis dosis de sedantes...-Brucey se calló, pensativo.

-Debería ir a hablar con la dirección de ese lugar.

-La dirección, la dirección...no hay diferencia. Son cosas que no puedes evitar, por mucho que lo intentes. Una pena, desde luego, pero es verdad. No hay persona que en el interior de su subconsciente, no le tenga asco, a los pobres demente. O no nos tenga asco, si de verdad estoy tan loco como dicen, jajaja. Y más a mí, ya que se podría decir, que...mi conducta, no es, precisamente, un ejemplo a seguir, tú ya me entiendes...

-Si te portarás mejor, tal vez...

-Ah, Brucey, tú eres una de esas personas, que siempre ve lo bueno en las cosas...que cree que lo hay. Muy bonito, pero inútil. Te esfuerzas por cambiar cosas, que, simplemente, son así porque de algún modo enfermo, funcionan. Es más fácil sedar a un lunático hasta dejarle medio tonto para hacerle inofensivo, que tener largas e inútiles horas de terapias con él. ¿O me equívoco?

-Esa no es la manera de hacerlo.

-Ahhh, Brucey...-dije cogiendole de la nariz y moviéndole la cabeza de un lado a otro- pero qué ingenuo eres...

-Puede- me respondió, zafándose-pero es lo correcto, independientemente de lo que hagan. Iré a hablar con ellos.

Brucey, parecía un niño a veces...

-Aunque...te mereces todo lo que te hayan podido hacer ahí dentro...-dijo, descendiendo la voz hasta un tono casi inaudible, mirando hacia el frente, evitando mi mirada. Ahí estaba la clase de reacciones que yo quería, cuando el rencor se apoderaba de la solidaridad. Cuando el instinto se apoderaba de la humanidad de alguien. Me acerqué y le susurré al oido:

-Me merezco todo eso, Brucey...todo eso, y mucho más...

La cabeza de Bruce se giró de repente hacia donde yo estaba, dejando nuestros rostros a centímetros. Creo que Brucey sería capaz de oler la clorofila de ese asqueroso dentrífico que me había dado. ¡TENSIÓN!

-Sí. Eso y mucho más.

La distancia que quedaba entre nosotros se fue cerrando lentamente. Vi sus ojos cerrarse, y me di cuenta de que si eso de verdad ocurría, sería el primer contacto que tenía en años. ¡En años! Brucey estaba enfermo si de verdad iba a hacer...

Pero entonces Bruce Wayne, abrió los ojos, de par en par, sobresaltándose, y apartándose. Se levantó inmediatamente, y lo último que oí antes de que saliera de la habitación, fue un "¿qué coño?", y eso fue todo, salió, y cerró con llave.

Y yo no pude evitar reir.


Vale, sí, esto ya sí que se puede ir considerando YAOI, slash, o como querais llamarlo. No hago muchas historias de este tipo, asi que LOL, a lo que salga. Tendré que cambiar la descripción, por si acaso...

¡OH NO! Por cierto, ha pasado. He empezado el isntituto, y esta historia ya tenía que estar acabada hace tiempo, pero es que va taaaaan lenta...por lo menos tendrá tres o cuatro capítulos más. El argumento es algo pobre, pero es que es muy difícil profundizar con estos personajes.

En fin, muchas gracias a mis lectores. ¡Saludos!