Ha vuelto esta molestia por aquí con un nuevo capítulo.

Con mucha alegría y ánimo espero que les guste y prometan no lincharme por el final (Bastante intempestivo).

Ahora sí, no les quito más tiempo ¡A leer! :D


En puntillas

Octavo capítulo

Un noviazgo falso y un beso real

El asunto con las preguntas dicotómicas es que la respuesta solo consta de dos opciones, o tomas la una o tomas la otra, pero nada de medias tintas. Los "quizás" no vienen al caso y justamente ese era el problema, que Sasuke no estaba seguro de como terminó diciendo "Sí" cuando toda lógica lo obligaba a contestar "No", porque la propuesta de Sakura, aunque tentadora en varios sentidos, era riesgosa en tantos otros.

Terminaba de anudarse la corbata frente al espejo cuando Sai tocó a su puerta.

-Pasa –respondió el Uchiha mientras luchaba por poner en orden su enmarañado cabello.

-Te ves bien –se burló el pintor. Sasuke lo fulminó con la mirada, pero igual Sai lo ignoró y siguió hablando- pasaba a decirte que Hinata y yo ya nos vamos, que Neji no viene a dormir y bueno, que tengas suerte con tu cita, o lo que sea que eso sea.

Los ojos de Sasuke volvieron a rodar al tiempo que gesticulaba un "Gracias" sin muchas ganas. No entendía cómo es que pudo enredarse en ese lío, pero el mal ya estaba hecho y justo como le había aconsejado Neji, pensaba sacarle todo el provecho. "No hay mal que por bien no venga", repitió las palabras del Hyuga en su mente con el fin de insuflarse ánimos.

-Nos vemos –se despidió Sai, saliendo de la habitación.

-Vale –correspondió el cantante con gesto ausente. Cuando se quedó solo, su cabeza echó andar hasta ubicarse en esa noche, hace una semana, cuando él fue por la bailarina al Teatro Victoria.

.-.-.-.-.-..-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-. -.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Flash Back.

Durante el trayecto hasta Ichiraku's ramen, Sakura no soltó prenda, sin embargo, una vez que se encontraban instalados en una mesa discreta del bar, fue directo al grano:

-Lo que quiero, Sasuke, es que seas mi novio…

Sasuke casi escupe el trago de sake que acababa de engullir.

Ichiraku's ramen, entre otras cosas, era el bar oriental de más renombre de la zona. Los dueños eran un par de chavales: un joven japonés apellidado Inuzuka –quien por cierto era amigo de Sakura- y una chica norteamericana de ascendencia nipona, que según pudo constatar minutos después el Uchiha, era de apellido Namikaze. Ellos eran novios –o algo así- y después de tres años de vagar por el viejo continente se habían radicado en España. Llevaban un tiempo record de nueve meses viviendo en Madrid.

Cuando Sasuke, -que aún no salía de su asombro- iba a interrogar a la bailarina, un chico moreno, cuyo pelo castaño estaba metódicamente alborotado, se acercó a saludarla:

-¡Sakura, cuánto tiempo!

-¡Kiba! –exclamó la aludida, adornando su rostro con una de sus arrebatadoras sonrisas- sí, sé que he estado algo perdida, pero ya sabes cómo es, con el ballet no me queda tiempo para nada –un ligero carraspeo de Sasuke le hizo recordar la presencia de su futuro novio en la mesa- Ah, él es Sasuke, un amigo.

"¿Un amigo?", rumió, mentalmente. ¿Acaso no acababa de pedirle que fuera su novio?

-Mucho gusto –repuso el joven- Kiba Inuzuka.

-Sasuke Uchiha, e igualmente.

-¿Como el cantante? –Sonrió Kiba- espera… -de inmediato comenzó a escrutarlo- tú eres Sas-…

-Sasuke Uchiha –remató una voz femenina a espaldas de los dos jóvenes- Sakura, estás mejorando tus amistades.

El entusiasmo se hizo notar en la voz de la bailarina al momento de corresponder el saludo:

-¡Vane, que bueno verte! Pensé que seguías en Francia.

-Regresé hace un par de meses -contestó la recién llegada con tono amable y despreocupado- pero eso lo sabrías si te pasearas más por estos lares. Mucho gusto –agregó, presentándose con Sasuke- me llamo Vane Namikaze.

-El gusto es mío –sonrió el cantante, imitando el gesto reverencial de la chica.

-Tú gravaste una canción con mi hermano –comentó ella, señalando un póster que estaba pegado en uno de los vitrales del bar, donde un rubio y un pelinegro (Sasuke) posaban rodeados de hermosas chicas.

La expresión del cantante se volvió suspicaz.

-Naruto Uzumaki –aclaró Vane sin necesidad; ya que a lo largo de su carrera Sasuke solo había hecho dos dúos: uno fue con una cantante coreana, cuyo nombre no recordaba y el otro con el susodicho en cuestión. El gesto del cantante se arrugó, instintivamente- Eso fue hace como seis meses.

-Lo recuerdo –repuso Sasuke, intentando mantener la expresión de su rostro controlada. "Naruto Uzumaki", siseó en su fuero interno- Un chico con talento.

Vane sonrió al tiempo que aseguraba:

-No tienes que ser amable. Ciertamente, Naruto es muy talentoso, pero estoy segura de que te agarraste de los pelos mientras gravaban la canción… él suele causar ese efecto.

Una sonrisa disimulada se atisbó en el rostro de Sasuke.

Esa chica no parecía hermana de aquel pesado. Y en cierto sentido, Sasuke tenía razón. Vane y Naruto eran medios hermanos por parte de padre. Pero como este último no se la llevaba del todo bien con su progenitor, antes de salir al mercado musical, decidió cambiarse el apellido paterno y empezar a usar el de su madre.

Luego de las presentaciones un silencio, por demás, incómodo se instaló en la sala. Entonces, los ojos de Sasuke se volvieron, inmediatamente, a escudriñar la expresión de la bailarina, porque aunque ella no era de la clase de chica que gastaba ese tipo de bromas, estaba seguro que la petición de Sakura solo podía ser una chanza.

-Bueno, los dejamos –comentó Kiba- si necesitan algo, ya saben que solo tienen que pedirlo,

-La casa invita –ofreció Vane, guiñándoles un ojo. -Ah, y un gusto conocerte, Sasuke.

El interpelado asintió.

Una vez a solas, la pregunta que desde hace un rato rondaba por su mente, salió de sus labios, cargada de cierta ansiedad:

-Entonces… ¿Quieres que sea tu-tu novio?

-Solo en teoría –afirmó la bailarina, haciendo un gesto distraído con la mano- solo tienes que fingir serlo.

-¿Fingir? –los ojos de Sasuke se ensancharon al proferir esa pregunta a la par que una nota de desengaño se filtraba en su voz.

-Sí, ¿Qué es lo que te sorprende? ¿No pesaste que te lo pedía enserio?

-Fue, precisamente, lo que pensé –murmuró Sasuke, bebiendo de su botella.

La bailarina ignoró su comentario.

-Mira, en una semana es la cena de ensayo de la boda del Embajador –empezó a explicar Sakura- y estoy segura que él aprovechará el momento para meterme por los ojos a su prospecto y como tú comprenderás no se me antoja ni tantico aguantarme ese mal rato… por eso necesito tu ayuda, Sasuke.

El aludido se quedó callado. De verdad no sabía que decir. Ahora mismo, los argumentos de Sai estaban ganado la partida: ella tenía que estar jugando con él. Es imposible que fuera tan obstinadamente obtusa como para no se darse cuenta de lo que él sentía por ella.

-¿Sasuke? –insistió la bailarina al ver la ausencia de respuesta por parte del chico.

-Es solo que por un momento…-Sasuke rió, amargamente- nada, olvídalo.

-¿Vas a ayudarme?

-¿Qué es exactamente lo que quieres que haga?

-Ya te dije, solo tienes que fingir que somos novios y será por una noche, durante dos o tres horas como máximo. Y no te preocupes que no habrán DPA's.

-"¿DPA's?" –La citó él, enarcando una ceja- ¿Qué es eso? ¿El Código Morse de las bailarinas?

Sakura rió de forma sutil.

-Algo así –admitió ella- Significa: "Demostraciones Públicas de Afecto". Y te aseguró que no te verás obligado a besarme ni nada que se le parezca.

El cantante tragó saliva sonoramente.

-Enserio necesito tu ayuda. Si conociera a otra persona que me pudiera ayudar no te lo pediría a…

-Estoy seguro de que tienes más amigos –objetó Sasuke de forma tajante, interrumpiéndola.

-Los tengo, pero…-Sakura se calló un momento- es complicado. Solo sé de dos personas, aparte de ti, que quisieran ayudarme en esto. Una es Gaara, que dicho sea de paso es mi ex novio…

-Esa no es una buena idea –concordó Sasuke con el rictus fruncido.

-Lo sé, y el otro sería Paul, pero estoy segura que si le llegara a proponer esto a él, pensaría que le estoy pidiendo matrimonio. En ese caso, casarme con Kabuto Yakushi sería el menor de mis problemas.

-No lo sé, Sakura…

-Tú eres el candidato perfecto. Jamás confundirías esto porque estás enamorado de alguien más -esas últimas palabras le sonaron a reproches- Por favor, di que sí, o al menos prométeme que lo vas a pensar.

O ella era la persona más fría y calculadora que existía en el mundo, o simplemente vivía en el país del Nunca Jamás: "Nunca ve nada/Jamás se entera de nada". De otra forma, Sasuke no se explicaba cómo podría estar proponiéndole eso, precisamente, a él. "Jamás confundirías esto". Si, como no. Si todo en ella lo confundía. Cuando estaba cerca de Sakura tenía que sacrificar millones de células cerebrales, solo para intentar comprenderla.

-Está bien, voy a pensarlo, pero no te aseguro nada.

-Solo piénsalo –pactó Sakura, sonriendo, segura de que, como siempre, Sasuke terminaría cediendo a sus antojos- con eso me conformo… -ambos se callaron durante un segundo y finalmente ella suspiró- Si tan solo pudiera faltar a esa dichosa cena, a la boda…

-Hazlo –la instó el cantante- manda todo a la mierda y rompe de una vez ese yugo que tu padre ha puesto sobre ti.

-Esas son lindas palabras de revolución –celebró Sakura con sarcasmo, bebiendo por vez primera de su botella de sake. Había prometido dejar el whisky por un tiempo; ya que la última vez que se emborrachó, (Con Sasuke, valga mencionar) al día siguiente se levantó con un dolor de cabeza que podía dejar a un gorila en posición fetal y no recordaba ni su nombre- pero soy bailarina, Sasuke. El baile es una arte, no un negocio. Lo que ganó en la compañía no me alcanzaría para costear mi estilo de vida. Eso lo sabe el Embajador y con eso me manipula. –Sus ojos verdes brillaron esperanzados- Pero después de esta gira todo va a cambiar ¿sabes? Me volveré famosa, firmaré con una compañía en Nueva York y jamás tendré que volver a verles la cara ni a mi papá ni a la perra de Ino Yamanaka.

El cantante cabeceó, dándole la razón.

-Nunca me has dicho porque la odias tanto.

-No la odio.

-¿No? Pues, tus palabras no parecen muy amigables –se burló.

-Ya te había contado que ella y yo fuimos juntas a la Academia de ballet en Tokio. Bueno, nunca nos llevamos bien, de hecho, creo que nos hicimos la vida de cuadros durante esos tres años –En ese momento, la expresión de Sakura se tornó triste- así que para demostrarme que ella era mejor que yo, se acostó con mi novio y después se comprometió con mi papá. Una cosa es que no la odie, pero como verás está muy lejos de ser mi persona favorita.

-¿Pasó todo eso? Vaya, eres la típica protagonista de novelas.

-Te equivocas –lo contradijo Sakura con una sonrisa malévola- estoy muy lejos de ser una mártir. Todas las que Ino me hizo, me las pagó con creces. Excepto, claro, la de casarse con mi papá y solo porque el suyo murió hace años.

-¿O sea que tu también te acostaste con su novio para vengarte? –preguntó el cantante en tono jocoso, seguro de que esa era otra que Ino le debía.

-Hum… más bien al revés. Ella durmió con mi novio para desquitarse.

Sasuke se puso pálido.

-No entiendo –frunció el ceño- ¿Quién durmió primero con el novio de quién?

-Esa es una larga historia, Sasuke –ella hizo una mueca de fastidio- y además pertenece al pasado.

-Pues, el pasado está a un mes de convertirse en tu nueva mamá.

Sakura le sacó la lengua, provocando que Sasuke se riera por sus arrebatos de niña malcriada.

-Algún día, pero no hoy, te contaré la historia ¿vale?

-Está bien –acordó el Uchiha- pero respóndeme algo primero.

-Tú dirás…

-¿Por qué ella no baila? Digo, me contaste que fueron juntas a la Academia, pero Ino es modelo.

Sakura se encogió de hombros al tiempo que fijaba la vista en un punto lejano antes de contestar:

-Se lesionó… -Su gesto era el de una persona que está recordando algo desagradable- Un día en un ensayo, su pareja en el pas de deux la dejó caer y se rompió la rodilla. Tuvo suerte de volver a caminar sin la ayuda de muletas, pero ya no puede bailar. Esa es la razón por la que no puedo odiarla, ¿sabes? Eso es algo que una bailarina jamás desearía que le pase a otra.

-Supongo que tuvo que ser duro para ella.

-Sí, pero ¿por qué tanto interés? Tú apenas si la conoces.

-Estoy haciendo mi trabajo.

-¿Cómo así? –el rostro de Sakura era la confusión personificada.

-Bueno, si voy a ser tu novio, debería saber ese tipos de cosas ¿no crees?

-Lo creo –la bailarina sonrió- ¿Eso significa que…?

-Acepto –contestó Sasuke como si de un "Sí" matrimonial se tratase- pero tengo una condición.

Flash Back End.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.- .-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

El sonido estridente del timbre lo despertó de sus cavilaciones.

-¡Ya voy! –gritó Sasuke, terminándose de poner el saco. Corrió hasta la puerta y cuando la abrió, casi, se quedó sin aire. Juraría que dejó de respirar por un segundo- Sa-ku-ra –silbó, completamente embelesado por la estampa de la bailarina.

-¿Cómo me veo? –inquirió ella, dando un giro de 180 grados sobre sus talones. Traía puesto un vestido de corsé verde turquesa (su color favorito) totalmente ceñido al cuerpo, con aberturas a ambos lados, que dejaban al descubierto sus piernas admirablemente torneadas y sus glamurosas zapatillas de piel blanca. Su cabello iba recogido en un elegante moño, mientras dos bucles, que salían de sus sienes, estilizaban el marco de su cara. Una hermosa gargantilla, -posiblemente de diamantes- que hacía juego con unos discretos aretes, adornaba su fino cuello. Vestida así, opacaba a Sasuke en su impecable Armani.

-Hermosa –respondió el cantante, tomando aire- Se nota que te esforzaste.

-Esa era la idea… Verme hermosa, claro; no que se notara que pasé más de tres horas arreglándome.

Era cierto que Sakura siempre le había parecido una mujer hermosa (No en vano llevaba casi dos años suspirando de amor por ella) pero hoy hasta la palabra "hermosa" se quedaba corta a la hora de describirla.

-Bueno, para no querer impresionar, te tomaste muchas molestias.

-¿Quién te dijo que no buscaba impresionar?

-Dijiste que no te importaba esa cena –le recordó- que si por ti fuera te irías en harapos.

-La cena no me importa –reafirmó Sakura- buscaba impresionarte a ti, tonto.

-¿A mí? –Ella ratificó con la cabeza, sonrojada. Sasuke se sintió palidecer- bueno… digamos que tuviste éxito, estoy muy, muy, muy impresionado.

Sakura esbozó una seductora sonrisa al tiempo que jugaba con unos de los mechones que guindaban de sus sienes. Al cabo de un instante, comentó:

-El taxi está por llegar, voy por mi abrigo y nos vemos en el portal.

-Déjalo –la detuvo Sasuke, tomándola de la muñeca y conduciéndola al interior de su departamento- quiero mostrarte algo.

El cantante se perdió por el pasillo y cuando emergió, lo hizo con un despampánate abrigo de piel blanco.

-Lo compré para ti –también le había comprado un hermoso collar de esmeraldas, pero nada tan pomposo como para competir con la gargantilla de diamantes y por eso decidió no dárselo- espero que te guste.

-Está precioso –murmuró Sakura mientras que con la ayuda de Sasuke hacía amago de ponérselo- muchas gracias –dijo, estampándole un beso en la mejilla.

Sasuke contuvo las ganas de acariciarse la mejilla a la par que murmuraba:

-De nada, me alegro que haya gustado –se quedaron en silencio durante un rato sorprendentemente largo, solo mirándose, hasta que el cantante oteó la hora en el reloj de su muñeca- Ya se nos hizo tarde, mejor nos vamos.

-Está bien.

-Creo que deberíamos usar el ascensor. –Sugirió Sasuke- tus zapatos son muy altos y puedes rodar por las escaleras.

-En absoluto –negó la bailarina, espantada- iremos por las escaleras, como siempre. Y para que lo sepas, Sasuke, a diario soporto todo el peso de mi cuerpo sobre dos dedos de mis pies, así que bajar escaleras en tacones, es la segunda cosa que hago mejor.

-Solo bromeaba, Sakura –y diciendo esto, salieron del departamento rumbo a la dichosa cena de ensayo del Embajador. Una vez allá empezaba a marchar el falso noviazgo de Sakura y Sasuke.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.- .-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

El crispado estado de nervios en el que se encontraba Sakura, después de presenciar como su papá le obsequiaba a Ino "el Corazón de Fuego" (Una joya antiquísima que había pertenecido a generaciones ancestrales de la familia Haruno, y que antes de hoy fue propiedad de su madre muerta), no se atenuaba con las tres copas de champán que había engullido –una detrás de la otra- para supuestamente "calmarse". Sasuke observaba con horror como las miradas de Ino y Sakura se cruzaban en una guerra sin cuartel, donde ninguna hacía el mínimo esfuerzo por disimular su intención asesina para con la otra. Era espeluznante ver como una rivalidad de colegialas había transcendido al grado de convertirse en lo que era ahora: una competencia para ver quién podía herir más a quien.

-Cálmate –le suplicó Sasuke en un susurro- no querrás hacer un espectáculo aquí.

Sakura lo miró con hostilidad y al segundo siguiente, espetó:

-¡Es precisamente lo que quiero!

-Sakura –la llamó el Embajador a sus espaldas. La aludida giró sobre sus talones para encontrarse con el rostro inefable de su padre- ¿podemos bailar?

Ella lo miró, desafiante y cuando estaba a punto de negarse de la manera más descortés posible, Sasuke la animó a que lo hiciera:

-Anda, baila con tu papá.

La intención principal del Uchiha era calmar los ánimos entre Sakura y su archienemiga, pero ella no pensaba igual; ya que la misma mirada hostil de hace un momento, emanó de sus ojos jades, fulminándolo. Sin embargo, contra todo pronóstico, ella accedió a bailar con su padre. Un minuto después, Sasuke era uno de los muchos espectadores de la tensión que reinaba en el gran salón del Westin Palace Hotel. El piso ajedrezado, también, era testigo de cada pisada que daba la improvisada pareja en el transcurso del vals, durante el cual fue más que obvio que, más que bailar, discutían.

"Mala idea poner a esos dos juntos", le gruñó una voz en su cabeza y cuando el Uchiha se disponía a ir por Sakura –para evitar un derramamiento de sangre- fue retenido por una voz femenina, que le susurró algo a sus espaldas:

-Hola, Sasuke -El mencionado volvió el rostro- Creo que no nos han presentado como se debe.

Allí, frente a él, estaba la futura esposa del Embajador, luciendo un hermoso y escarchado vestido rojo, que realzaba su sexi y exuberante figura.

-Ya nos conocemos –respondió él impasible, e ignorando las claras muestras de flirteo de la Yamanaka- canté en su compromiso.

-¿Su? –Repitió Ino con sorna- ¡Por los Budas, Sasuke! No me trates de usted. Después de lo que pasó entre nosotros ¿Por qué si lo recuerdas, verdad? –El cantante no contestó- Es para que nos tratáramos con más familiaridad.

Sasuke iba a replicar, pero en ese momento vio que Kabuto se acercaba a Sakura y al Embajador y le pedía a este último que le permitiera bailar con la joven. Al parecer él no fue el único al que se le ocurrió la idea de separar a esos dos. Enseguida, Sakura comenzó a bailar con el joven médico.

-¡Rayos! –Siseó- lo que me faltaba.

A Ino no le costó mucho descifrar la razón del súbito descontento del cantante.

-Haces bien en preocuparte –concordó ella. Sasuke la miró como tratando de entender el motivo de sus palabras, e inmediatamente ella empezó a explicar- Kizashi quiere casarla con Kabuto Yakushi, y él siempre consigue lo que quiere. Además, por si no lo sabías: Sakura le fue infiel a su último novio.

-Claro que lo sabía –repuso él de mala gana- pero las cosas no fueron como dices. Ahora, si me disculpas… -Sasuke se encaminó hacia donde estaban bailando Sakura y el "prospecto" como ella lo llamaba- ¿Me permites bailar con mi novia? –preguntó, casi, exigiendo.

La mirada de Kabuto era retadora y expresaba un solo sentimiento: desprecio. Ellos habían sido presentados al momento de su llegada por el Embajador, quien no había escatimado en elogios para el que, todavía, esperaba se convirtiera en su yerno y desde ese mismo momento se aborrecieron.

Sakura se soltó del agarre de Kabuto al tiempo que su expresión se dulcificaba. El joven médico, por su parte, se retiró a toda prisa luego de proferir un "toda tuya", lastrado de desdén.

-Justo a tiempo, estaba a punto de fingir una lesión –Sakura se calló cuando sintió los brazos de Sasuke rodeando su cintura- ¿Qué hay de tu condición? –Inquirió con un deje divertido- me obligaste a prometerte que bajo ningún concepto te haría bailar.

-Para ser justos, no me has forzado a nada…- Ella asintió a la vez que seguía los firmes y rítmicos pasos de Sasuke- y creo que para librarte de ese pesado, bien vale la pena el sacrifico.

Una carcajada traviesa salió de la boca de Sakura mientras alardeaba:

-Estás bailando con una de las mejores bailarinas del mundo, eso no debería suponerte un sacrificio.

-Modestia aparte, supongo.

-Supones bien –concordó Sakura entre risas. Luego de un instante, ella torció el gesto al mismo tiempo que preguntaba- ¿De qué hablabas con Ino? –se sorprendió a si misma de cuanto le había molestado verlo hablar con la Yamanaka. Y no tenía nada que ver con su rivalidad. Últimamente, sin saber muy bien a razón de que, siempre le molestaba saber a Sasuke interesado por alguien diferente a ella.

-De nada –le aseguró Sasuke, descuidadamente.

-Para no hablar de nada como que hablaron mucho –le objetó ella, evidentemente… ¿celosa?- no creas que no me di cuenta, te veías la mar de entretenido.

Sasuke desvió la mirada con el fin de evadir los persuasivos ojos de Sakura.

-¿Ustedes se conocen de antes? –insistió ella.

-Yo canté en su compromiso.

-Eso lo sé, Sasuke –replicó Sakura con reservas- me refiero a antes de esa fiesta.

Silencio.

-¡¿Vas a decirme?!

El tono, casi, iracundo de la bailarina lo hizo claudicar:

-Hace mucho tiempo, en un concierto –confesó como si no fuera la gran cosa.

Sakura enarcó una ceja al tiempo que todo atisbo de su repentino buen humor se desvanecía. Sutilmente, se separó de Sasuke y antes de que el cantante pudiera refutar su acción, le dijo:

-Necesito ir al tocador.

-¿Sakura? –dijo, tomándola de la mano.

-Suéltame –pidió ella.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.- .-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Con Sakura nada era sencillo. Había ido a esa fiesta solo para hacerle un favor y ahora terminó siendo el malo. ¿Qué carajos era lo que había hecho mal ahora? ¿Y por qué coño las mujeres siempre que arman un lío, sin causa aparente, van a encerrarse al baño?

-¡Joder! –vociferó Sasuke tras comprobar que la chica que acababa de salir del aseo tampoco era Sakura- No hay más remedio –siseó, hastiado.

Un minuto después, en el baño de damas cundió la histeria colectiva. Todas las mujeres que se retocaban el maquillaje pusieron el grito en el cielo cuando Sasuke Uchiha entró con paso despreocupado a la sala sanitaria.

-Lo siento –se disculpó sin reparar en la concurrencia- busco a una persona. -Miradas matadoras e insultos fue todo lo que recibió como respuesta- ¡¿Sakura?! –Empezó a gritar- ¡Sal antes de que me linchen!

Sasuke agachó la cabeza para asomarse por debajo de los cubículos. De inmediato, unos escarpines blancos le revelaron el escondite de la bailarina. Cuando tocó la puerta para instarla a salir, el baño ya estaba desierto.

-¿Qué quieres? –La voz de Sakura contenía un toque de rebeldía.

-Que hablemos.

-¿Ahora quieres hablar? –Escupió con desdén- vaya eso es nuevo.

-Sakura no tienes que molestarte, me preguntaste si la conocía de antes y te dije la verdad…

-Ese no es el problema –lo atajó la bailarina- el asunto está en que siempre me ocultas cosas.

Sasuke maldijo por lo bajo. ¡Por un Demonios! ¿No entendía que no podía contárselo todo?

-Tienes razón – hizo un gesto de disculpa para luego plantearle:- sal para que hablemos, por favor.

-Estamos hablando –replicó ella con venenoso sarcasmo.

-¡Vamos, Sakura! ¿Tienes idea de lo estúpido que nos vemos hablándonos a través de una puerta?

Silencio.

-No –la puerta se abrió- tú te ves estúpido ¿Y qué te parece si mejor te largas y me dejas sola? –le propuso como contraoferta.

Sasuke entornó los ojos sin mirarle. Si ella no fuera la mujer que ama, diría que es la persona más pesada que ha conocido en su vida. Sopesó la oferta por un segundo y como supuso que el humor de Sakura no iba a cambiar, -además ya estaba bien de andar rogándole- decidió que probablemente irse era lo mejor, por lo que aceptó:

-Hecho –dijo, dirigiéndose hacia la puerta. Estaba a punto de salir cuando escuchó la voz de Sakura:

-¡Espera! –él se volvió y antes de que pudiera refutar ella lo cortó- no sé porque actúo así, yo no soy así… tú… bueno, yo… estoy confundida.

Sasuke se quedó en silencio, estudiándola.

-Mira yo sé que no soy la persona más fácil del mundo. A veces ni yo misma me entiendo –Sakura suspiro, avergonzada- solo te pido que me tengas paciencia ¿Vale?

Los ojos de Sasuke brillaron con una repentina astucia y una esperanza, que hasta hoy no se había dado el lujo de tener, lo embargó.

-¿Por qué estás confundida, Sakura? –preguntó al tiempo que se acercaba a ella, tanto que solo los separaba escasos diez centímetros.

-No lo sé –mintió la bailarina, pero él no picó.

-¿Quién lo sabe, entonces? –insistió, sosteniéndola de los hombros. Al contacto, una inesperada electricidad, que fluyó por todo su cuerpo, lo dejó aturdido.

Ella no respondió.

Definitivamente, estaba perdiendo el juicio. La miró a la cara y sus ojos brillaban con esa chispa seductora -que él conocía tan bien-, causando estragos en su ritmo cardiaco. Entonces, el abrumador deseo de besarla se negó a desaparecer. Vacilante y con el debate interior reflejado en las retinas, alzó la mano y recorrió los pómulos de la bailarina con las yemas de los dedos. La piel de Sakura estaba helada, pero al roce quemaba.

El silencio que había quedado a continuación, había surtido su efecto. El tiempo y el espacio se desdibujaron y el relajamiento de la atmósfera era casi tangible. Con premeditada parsimonia, Sasuke fue acercando su rostro al de Sakura, como dándole tiempo para retirarlo si ese era su deseo, pero no fue así. Ella permaneció inmutable frente a él. Lentamente, sin apartar sus ojos de los de ella –como en busca de una queja, una negación, un estimulo. No halló nada- se inclinó hacía su rostro; apartó un mechón con deleicadeza, para luego de forma suave, pero decidida, unir sus bocas en un beso. Los labios de Sakura le supieron a gloria al tiempo que un calor extraño le recorría el vientre. Un revoloteó más fuerte que el de mariposas golpeando las paredes de su estómago, lo inundó. En ese momento, las manos de Sasuke descendieron hasta la cintura de Sakura y tomándola del vestido la atrajo hacia él, por lo que pudo oír, sin ninguna dificultad, el sonido de su acompasada respiración mientras que con sumo cuidado deslizaba la lengua al interior de su boca. Sakura le cedió paso sin remilgos.

Ambos se estaban besando.

Sasuke se estremeció cuando las manos de Sakura se amarraron a su cuello y luego de forma sorpresiva ascendieron hasta su cabeza, donde ella se aferró a su cabello –alborotándoselo- con los dedos. Cuando ninguno de los dos pudo contener por más tiempo la respiración, se separaron, quedando, otra vez, a escaso centímetros. Ambos con los labios entreabiertos, adsorbiendo uno el aliento del otro.

La magia no duró mucho.

Diez segundos después, Sakura fue la primera en reaccionar. Soltó a Sasuke bruscamente, ocasionando que él también saliera de su trance.

-Lo lamento –se disculpó. Sus ojos estaban empañados por la culpa. Eso desorientó a Sasuke, quien no tardó en replicar:

-¿Por qué te disculpas?

-Lo lamento –volvió a decir ella.

-Yo fui quien te besó –la excusó él, recordándole los acontecimientos- no es tu culpa.

Sakura se llevó las manos a la cabeza y negó varias veces.

-Sí lo es. Bueno, más o menos.

-Sakura –Empezó a explicar el Uchiha- yo, estoy…

-Olvídalo, por favor. Esto no debió haber pasado. Yo no estaba pensando –caminó con prisa hasta la salida del baño y desde allí agregó- solo olvídalo ¿quieres?

-Saku… -El cantante enmudeció, las palabras se le quedaron en la garganta al comprobar que Sakura ya no estaba ahí.

Continuará…


El capítulo ocho ha llegado a su fin. Confieso que tengo deseos de que les haya gustado; ya que al parecer, los decepcioné un poco con el anterior. Espero resarcir el daño.

Bueno, para los que querían beso: allí se lo dejo. Espero que lo hayan disfrutado y que no me odien por el final del capi. De igual forma, no dejen de darme su opinión, que siempre me ayuda a rectificar los errores cometidos, además de super alegrarme la vida.

Ahora paso a explicarles unas cositas:

"El corazón de fuego" (La joya que el Embajador le regaló a Ino) la saqué de un libro que leí hace algún tiempo: El misterio del tren azul de Agatha Christie.

El personaje de Vane Namikaze, lo introduje para complacer a una fiel lectora; además de incluir a otros miembros de Naruto y unir así algunos cabos para enlazar la historia.

(N/A: Vane, espero que te haya gustado lo que hice con el personaje. :D. Creo que más adelante verás otra vez acción)

Paso a darle la bienvenida a una nueva lectora: Aiko-Uchiha05. (Ojala te guste este capi)

Y a agradecerles a todos los que han seguido la historia. Gracias por leer y por sus reviews.