PARTE 9

La conclusión de Demelza fue que Ross Poldark era un hombre de humor cambiante. Luego de un sábado bastante tranquilo y una cordial mañana del domingo, su humor había cambiado completamente después del mediodía. Pero Demelza no había tenido tiempo de pensar en los motivos de su amargura, ni menos sospechar que tenían algo que ver con ella. Ese día sólo le tocaba trabajar medio día y estaba ansiosa por pasar la tarde con Julia. Durante la semana tenía muy poco tiempo para verla y ella quería disfrutar al máximo de los ratos que pasaba con su pequeña hija. Las guardias eran largas, y aunque Dwight le permitiría trabajar menos horas Demelza necesitaba el dinero. Criar a una pequeña niña sola era increíblemente caro. Pañales, comidas, juguetes. Además del alquiler, aún estaba pagando los gastos de su educación y lo poco que quedaba iba a una cuenta de ahorros por cualquier eventualidad. Nunca se sabía los gastos imprevistos que un niño podía generar. Por fortuna una vecina que había querido mucho a Jinny podía cuidar de Julia mientras ella trabajaba, era como una nieta para ella y Demelza casi nunca había tenido que dejar a Julia en la guardería de la clínica, no le gustaba la idea de dejarla sola con extraños siendo tan pequeña. Mientras preparaba la cena esa noche en su pequeño departamento Demelza tuvo una idea, quizás podría animar a Ross Poldark el día siguiente.

Demelza comenzó su semana de trabajo de buen humor, como siempre lo hacía. Dwight ya había comenzado su turno unas horas antes y a Caroline se la veía muy alegre. Quizás por fin había pasado algo con los tortolitos el fin de semana. Mientras Demelza sacaba un termo de su mochila y lo guardaba en la heladera su amiga entró a la salita. "¿Qué es eso?"

"Oh, nada. Sólo un poco de la sopa que sobró de Julia. Quizás al señor Poldark le guste, realmente odia la comida de hospital."

"¿Cocinas para el ahora? Uhhh…" bromeó Caroline, con una sonrisa de oreja a oreja.

"No seas ridícula, Caroline. O la traía o la tiraba al fregadero."

"Como tu digas. Oh, Dwight me dijo que vayas a verlo antes de empezar tu ronda."

Qué extraño, pensó Demelza. Dwight no era la clase de doctor que llamaba a las enfermeras a su pequeña oficina para dar instrucciones. Demelza no se imaginaba que podía querer. Quizás sólo querría preguntarle por Julia o por cómo se sentía con su trabajo en la clínica.

"¿Tienes idea de lo que quiere? Digo, ahora que parece que hay tanta confianza entre ustedes." Ahora fue el turno de Demelza de bromear a su amiga. Los cachetes de Caroline se tornaron de un color rosa que la hacía ver aún más hermosa de lo que era.

"Pues no, ni idea. Aún no somos tan cercanos si debes saberlo. Pero hemos hecho un gran progreso."

" Luego me lo contaras todo Caroline!" dijo Demelza sonriendo a su amiga y contagiándose de su alegría. "Iré a ver a tu media naranja, digo al Dr. Enys."

Demelza recorrió sonriente en pasillo que llevaba a la oficina de Dwight. Sus dos amigos eran el uno para el otro, estaba segura. 'Me pregunto que pensará el tío Ray', pensó Demelza. El tío de Caroline tenía la fama - según Caroline – de ser muy estricto. El espanta novios, lo llamaba. Lo que daría ella por estar presente cuando su amiga se lo presentara… quizás podrían organizar una cena para que ella también pudiera ir.

"Buen día, Dwight." Dijo entrando a la oficina. Dwight estaba sentado, casi atrapado entre el escritorio y la pared mirando algo en la computadora, levantó su vista cuando escuchó su voz.

La sonrisa de Demelza fue lentamente reemplazada por unos labios fruncidos. Los ojos azules de Dwight, generalmente amables y afectuosos, denotaban seriedad y preocupación. Y algo de vergüenza también. Dwight le pidió a Demelza que cerrará la puerta. Ella nunca había estado en su oficina a puertas cerradas, era muy pequeña y no tenía ventanas, los dos morirían por falta de aire. Al cabo de un rato era Demelza la que quería morirse pero de vergüenza, quería que la tierra la tragara en ese instante.

"Demelza," comenzó Dwight dubitativo una vez que ella se había sentado frente a él. "esto es algo embarazoso pero debo tener esta conversación contigo… como tu jefe. Me han dicho que te vieron comportándote de una manera poco profesional con uno de los doctores residentes…"

"¿Qué?! No, Dwight yo nunca…" comenzó a tratar de explicar Demelza. Eso era mentira, ella nunca se había comportado indebidamente con nadie.

"Déjame terminar Demelza. Mira, yo te conozco y sé cómo eres y que eres una profesional excelente. Pero uno de los pacientes me lo ha comentado y es mi deber averiguar que pasó realmente. Estoy hablando contigo primero porque eres mi amiga y te tengo confianza, y espero que tú también la tengas también conmigo. Luego hablaré con McNeil…"

"¿McNeil?" repitió Demelza. Y como las piezas de un rompecabezas todo fue encajando en su mente. Su chaqueta, Malcolm había rozado brevemente su hombro, Poldark los había visto y le había dicho a Dwight?! Nada había pasado entre ellos. Nada indebido o poco profesional. Demelza le había devuelto la chaqueta con un gracias en un momento libre y nada más se había dicho. ¿Qué derecho tenía él a hacer semejante suposición y encima luego delatarla?

"El es nuevo aquí y aún no he tenido tiempo de juzgar su carácter. Demelza, el… ¿El se ha propasado de alguna manera contigo? ¿Crees que se ha comportado indebidamente en algún momento?"

Demelza movió la cabeza de un lado al otro por un instante incapaz de emitir sonido. ¡Judas! Qué situación realmente vergonzosa e injusta. Ella no la merecía, no había hecho nada incorrecto. "No, Dwight." Dijo al fin tratando de ignorar el enojo que sentía crecer en su pecho. Sólo había hecho su trabajo lo mejor que había podido y ahora ¿él le salía con esto? Pues ya veía porque lo llamaban la oveja negra. "El no hizo nada indebido, ni yo tampoco. El señor Poldark debería inmiscuirse en sus propios asuntos."

Dwight suspiro aliviado. De todas las situaciones esa era la que él consideraba la peor. Lo último que quería era que Demelza se sintiera incómoda en su lugar de trabajo. "Y, tú y él, ¿No están saliendo o nada por el estilo?" ¡Dios! Pensó Demelza, hace meses que el mismo y Caroline están jugando a las escondidas ¿y piensa que ella podría salir con alguien después de sólo un par de semanas y porque si? ¡Que hipocresía! Demelza se guardó los comentarios y sólo le respondió que no.

"Dwight," le dijo al cabo de un momento, los ojos vidriosos. "yo no he hecho nada. Por favor, no hables con McNeil, no es necesario. Sólo crearás un ambiente incómodo entre nosotros por nada. Lo que te dijo Poldark no es cierto, sólo se trató de una confusión."

Demelza salió de la oficinita de Dwight enfurecida. Jamás se había sentido tan avergonzada. Se cruzó con Caroline cuando ella salía de una de las habitaciones y prácticamente la arrastró del brazo hacia la salita. "Atenderé a todos tus pacientes si tú te encargas de Ross Poldark. No lo quiero volver a ver."