Disclaimer: Twilight y sus personajes pertenecen Stephenie Meyer y su Editorial. La historia que leerán a continuación pertenece a Gisele Maza.
Capitulo Beteado por: Shades
Capítulo 10: ¡Bendito Cumpleaños!
Edward POV.
—Bueno ¿me vas a decir o no?—pregunte mirando a Emmett quien me miraba con una sonrisa burlona. Maldición… que rayos me miraban, todos estaba mirándome con una sonrisa en sus labios pero ninguno decía nada.
Yo no pensaba quedarme cruzado de brazos, mientras el amor de mi vida pensaba que estaba jugando con ella, aunque admitía que me dolía en el alma pensar que ella me creía capaz de semejante cosa, después de todo lo que habíamos vivido, de las veces que nos habíamos dicho cuanto nos queríamos, ella todavía ponía en duda mi amor.
Sin siquiera importarme, tome las llaves de mi auto y antes de salir por la puerta, escuche hablar a Emmett
—Edward ellas van a estar en "Zona VIP"— dijo riendo
— ¿Qué? El club de Félix Esquivel—ese era un club muy de moda, y el dueño era muy amigo de mi padre.
—Sí… es el único lugar donde yo podía tener controlada a Rosalie desde el mismo momento en que pisaran el lugar, acabo de llamar a Félix y él se ofreció a ponerles seguridad, a una distancia bastante prudente para que no se dieran cuenta, aparte les di paces VIP para que estén mejor, quédate tranquilo nada les pasara—dijo tomando sus llaves y yendo hacia la puerta.
— ¿Qué haces? No pensaras irte y dejarme aquí ¿verdad?—digo poniéndome serio.
—De hecho primito… todos nos vamos al club—escuche decir a Irina.
—Eso era lo gracioso, de eso se reían, estaban disfrutando ver cómo me ponía como un loco— dije entre dientes, ellos sabían que íbamos a ir y aun así no me habían dicho nada.
—Primito acabo de caer en la cuenta de que la niña te tiene de los bigotes—exclamó Jasper cuando mi hermano había ido hasta su habitación por una chaqueta. ¡Genial ahora era en centro de atención para todas las bromas!
—Emmett… Félix sabe que yo también voy—aventure con mi hermano. Yo no pensaba quedarme aquí así no me dejaran pasar.
—Por supuesto, mira la hora—dijo señalando el reloj que colgaba en la pared—ya es tu cumpleaños, ya eres mayor de edad, felicidades hermano - se me acerco y me sonrió. Ya no había enojo ni rencor en sus ojos. Me acerque a su oído y sin que nadie escuchara susurre un lo siento.
—Awww que tiernos, pero dejen los arrumacos para otro momento que quiero ir a mover mi esqueleto—Irina era una chica que le encantaba ir a bailar. Muy diferente de Kate.
Tomamos nuestras cosas y nos fuimos hacia el club, eran las 12:45am pasada la medianoche. En mi auto iban Jasper y Alice, y en el auto de Emmett iban las mellizas.
Esta vez no la dejaría escapar, Isabella me escucharía, por las buenas o por las malas.
Al llegar al lugar, observamos que estaba que reventaba de gente, Kate al notar eso literalmente se me pego del brazo, a ella no le gustaban estos lugares, jamás salía a los club, Kate era una chica especial en todo el sentido de la palabra, era simplemente una niña en el cuerpo de una mujer.
—Preciosa, si tienes miedo podemos volver—le dijo Jasper al ver como se había puesto su hermana.
—Uhmm… yo… no… no quiero arruinarles la salida—dijo tímida.
—Nena, no nos arruinas nada, si quieres podemos volver, Ed y Emmett se pueden quedar, después de todo ellos son los que necesitan estar aquí… —dijo Alice esbozando una sonrisa hacia su cuñada—aparte yo estoy que muero de sueño—dijo mirando coqueta a su novio… Oh no quería imaginarme que harían cuando regresaran.
—Ok… Emmett, Edward… lo lamentamos muchísimo, pero nosotros nos volvemos, mis mujeres quieren descansar—dijo Jazz mirando a su novia y guiñándole un ojo.
—Pero yo me quiero quedar—dijo Irina haciendo un puchero en dirección a Emmett.
—Puedes quedarte conmigo sí quieres, siempre y cuando Jazz te deje —
— ¿Puedo?—pregunto Irina mirando a su hermano y abanicando sus pestaña como una niña.
—Solo si prometes portarte bien—dijo Jasper no muy convencido.
—Sip —dijo y se acercó a Emmett dando saltitos de victoria.
—Ten toma las llaves de mi auto—dije tirándole mis llaves a Jazz para que se llevará mi auto.
—Tu como te iras—
—Ya veré lo que hago—y le di una sonrisa de lado. El asintió
— ¡Ok! Pásenla bien, quieren—dijo dándome una sonrisa genuina y luego mirando a mi hermano y guiñándole un ojo Emmett, este asintió y Jazz se fue.
—Ok vamos… Irina, por favor no te alejes demasiado—advirtió Emmett a Irina.
—Claro papi—le respondió ella en tono burlón.
En la entrada del lugar, Emmett solo tuvo que decir su nombre y automáticamente nos dejaron entrar el lugar. Era grande, tenía dos plantas, sectores VIP tanto en el primer piso como en el segundo. Las luces y los láser hacían que la gente se descontrolara más; el alcohol iba y venía, y eso desde ya no me gusto, los hombre del lugar estaban demasiados ebrios para comportarse delante de mujeres…
Con la sola mención de la palabra mujer, mis ojos comenzaron a escanear el lugar en busca de Isabella, camine detrás de Emmett y le dije al oído que iría a la barra por un agua, el solo asintió y me dijo que me esperaría en la zona Vip del segundo piso.
Al pasar por el costado de la pista, un grupo de mujeres de entre 20 y 25 años me invitaron a bailar y una hasta me había ofrecido un trago de algo azul, muy educadamente las rechacé
—Lo siento, pero estoy buscando a mi novia y estoy un poco ansioso por encontrarla—dije dándole una sonrisa de lado, ellas solo bufaron y me dejaron seguir mi camino.
Al llegar a la barra pedí un tequila para tomar un poco de valor para lo que estuviera por venir; cuando el líquido pasó por mi garganta sentí un fuego que quemo, pero aun así me dio ánimos y determinación para poder ir a buscarla.
Comencé mirando entre la gente, pero nada, subí hasta un desnivel para poder ver mejor cuando por casualidad desvié mi vista hacia las escalera que llevaba hacia el VIP del segundo piso, y una mujer llamó mi atención, esa espalda la reconocería de entre un millos de mujeres, era ella. Sin más, como el desesperado que era casi corrí hasta llegar donde estaba.
En un principio se asustó por el jalón con el que había tomado su brazo y la había traído hacia mi pecho. La lleve hasta lo más oscuro de la discoteca al lado de los guardarropas.
La sujete fuertemente envolviendo mis brazos en su cintura pero sin ejercer demasiada fuerza. Quería fundirme en sus labios pero ya tendría tiempo de eso más tarde, ahora necesitaba que me respondiera mi pregunta, necesitaba saber si ella me quería también, necesitaba explicarle lo que había ocurrido. Necesitábamos hablar…
—Suéltame ¿Que… —no la deje terminar.
—No respondiste a mi pregunta ¿tú no me quieres? —necesitaba oírlo "por favor mi vida, dime que me quieres" me decía en la cabeza sin dejar de mirarla a los ojos, queriendo que viera lo desesperado que estaba por ella.
—Edward yo… —dijo, pero en el mismo instante en que movió sus labios, mi autocontrol se vino abajo.
Ataque su boca sin piedad, besándola con todo lo que tenía. Sin permiso mi lengua invadió su boca reclamando a la suya, esa que tanto ansiaba y añoraba. Acaricie su espalda baja por encima de su vestido, pero mis manos picaban por adentrarse en su espalda y tocar su piel y lo que ella me dejase.
La falta de aire hizo que dejara su boca, pero yo no estaba ni siquiera saciado en el mínimo de los niveles de mí deseó por ella, mis labios necesitaban y añoraba su piel así que sin más bese su cuello, dejando tímidos, pero húmedos besos en esa zona.
—Edward no… por favor, no hagas esto—intento decir, pero le estaba costando hablar, lo percibí en el temblor con el que habló. Pero antes de que mi deseó por ella, que de por sí era demasiado, se descontrolara, necesitábamos hablar, así que a regañadientes me separe de ella solo unos centímetros dejando nuestras bocas separadas.
Demonios, se sentía tan bien su respiración acariciar mis labios.
—No lo hagas tú, porque no me dejas explicarte, dame la oportunidad de disculparme, por qué haces todo esto, por qué me lastimas así… yo… yo te quiero, y te recuerdo que eres mi novia, y que no estas soltera como dijo Rosalie—Dios… era tan difícil que ella me creyera, lo veía en sus ojos, ella dudaba de mí, dudaba de mi amor.
—Edward que haces aquí, tú eres menor de edad, no puedes entrar a un club… —cambio de tema, mientras agachaba la mirada, ella estaba evitando mirarme a los ojos, pero aun así le respondí.
—El club es de un amigo de mi padre, Emmett solo tuvo que hacer una llamada y ya… - dije sin darle mucha importancia.
— ¿Emmett le dio los pases vip a Rosalie? —pregunto. Frunciendo el ceño, y mirándome a los ojos.
—Emm sip, aunque me sorprendió, no esperaba que mi hermano fuera tan extremista de vigilar de cerca a Rose ya que son solo "amigos" —dije recordando, como se había puesto cuando Irina había dicho que Rosalie parecía una chica de modelaje por las piernas largas que tenía… parecía que se le que quería tirar encima y cerrarle la boca con una engrampadora.
—Mira quien habla… suéltame— dijo mirándome a los ojos mientras se soltaba de mis brazos y se iba. La seguí y la tome de la cintura… ¡Dios esta mujer iba a matarme!
—Isabella, no puedo creer que te hayas puesto esto para venir aquí—le susurre al oído mientras le acariciaba sus muslos por encima del vestido—se te ve toda la espalda, ¿sabes lo que deben estar pensando los hombre de este lugar? —dije haciendo que se volteara y cubriendo su espalda con mis brazos.
—Suéltame—volvió a decir.
—Si no lo hago ¿Qué harás? —dije desafiándola con mis labios a centímetros de los de él.
—Gritare y… —no espere que dijera más nada y la silencie devorándome sus labios. Nuestro beso era necesitado, esta vez estábamos casi en la pista de baile, y poco me importo, la necesitaba, la necesitaba demasiado. Mierda, me hacía tan bien estar así con ella, que me había olvidado que estábamos peleados.
Sentí como sus caderas se frotaban levemente contra las mías; lo sabía, ella también me necesitaba, acaricie sus muslos por encima de su vestido mientras la atraía hacia mí…
— ¿Edward? – ¡Oh mierda! … sabía quién era, pero no me importo ya era hora que lo sepa. Él muy bien había dicho que yo ya era mayor de edad.
Nos separamos un poco pero no solté a Bella, solo deje uno de mis brazos en su cintura.
—Emmett ¿Qué pasa? - dije mirando a mi hermano, quien nos miraba raro…
— ¿Isabella? —creo que no se había dado cuenta de con quien estaba y en ese momento la verdad le cayó como balde de agua.
—yo… no… no es l-lo que… - quiso articular Bella, pero se la notaba demasiado nerviosa y pude sentir un leve temblor en su cuerpo, pero no. Yo me jugaría todo por ella y eso se lo demostraría en este mismo instante.
—Sí, sí es lo que parece… - dije apretándola más hacia mi costado si era posible, mire sus ojos y volví a mirar a mi hermano. Ella tenía que darse cuenta, de cuanto la quiero.
—Isabella y yo tenemos una relación—ella busco mis ojos y yo la penetre con la mirada, ella me dio una leve sonrisa y miro a mi hermano, quien nos miraba con el ceño fruncido pero… yo lo conocía, él no estaba enojado.
—Emmett puedo hablar contigo… por favor—dijo con seguridad, pero rogando porque él le diera la oportunidad de hablar. Solté su cintura pero inmediatamente tome su mano con la mía, no la dejaría pasar por esto sola, ella era el adulto en esta relación, pero yo era el hombre, y por lo tanto actuaría como tal.
—Creo… creo que este no es el momento - dijo mi hermano agachando la mirada.
—Pues yo pienso que es el mejor momento Emmett… no querías saber quién era mi "amor", pues mira, aquí esta—me quede mirándolo pero el parecía debatirse en algo.
Mire a mi costado y Bella tenía los ojos abnegados en lágrimas, pero antes de que pudiera decir algo ella ya había hablado
—Por favor… por favor Emmett, necesito hablar contigo, y tiene que ser ahora - ¿Qué? Ella no tenía por qué rogarle. La mire a los ojos con mi ceño fruncido y ella solo presiono mi mano y susurro en mi oído…
—Necesito hacer esto… confía en mi - y acaricio mi mejilla, la quede mirando, aun cuando ella había desviado sus ojos de los míos.
No dije nada, no hable, no moví ni un musculo, no parpadee, no respire; solo mire su figura alejarse pisándole los pies a Emmett. No, yo no podía dejarla sola, que tal si mi hermano le decía algo, no, no podía dejarla ir sola.
Me apresure a seguirlos, cuando una mano, me tomo del brazo…
—Edward déjalos, ellos tienen que hablar—dijo Rosalie, sujetándome del brazo, ¿de adonde había salido?
—Rosalie, no la puedo dejar sola en esto yo… —
—Ella tiene y necesita hablar con Emmett… y en cuanto a tu hermano, bueno el solo está preocupado por ti y un poco contrariado por toda esta situación, pero no te preocupes, él lo entenderá… —dijo mirando hacia abajo y encogiéndose de hombros. No dije nada, luego le pregunte
—Rose… tú… ¿porque peleaban el otro día tú y mi hermano? - quise saber porque ellos discutían de esa forma.
Desde ese día no había vuelto a ver a Rosalie por ningún lado hasta hoy que se había aparecido por casa con Bella.
Le hice una seña para que me siguiera a la barra y nos sentamos en unos taburetes, ella pidió algo para beber y yo volví a pedir un tequila. Estaba tan nervioso y ansioso que el alcohol no hacia efecto en mí.
—Yo… él quería saber… —suspiro y me miro a los ojos y comenzó a hablar— él sospechaba lo de ustedes, no me preguntes como pero lo sospechaba, y bueno ese día el me pregunto si yo sabía algo y yo… yo no le pude mentir y le dije la verdad, él se enojó conmigo me dijo que yo los cubría, y que Isabella era una… pero yo no lo deje terminar y le dije unas cuantas verdades. Ella es una persona que sufrió demasiado y que aún sigue adelante. Yo le dije la verdad que ella estaba enamorada de ti, y que tú también lo estabas de ella y que si yo los apoyaba en su relación era porque quería que por lo menos una de nosotras dos sea feliz de algún modo… -
Me quede sorprendido, por cómo había defendido nuestra relación, pero algo no me había pasado desapercibido; y era que ella había dicho que, aunque sea una de ellas dos tenía que ser feliz, y en ese caso ella era la que no se contaba, y eso me angustio, me angustio el saber que mi hermano era un idiota integral al no ver la hermosa mujer que se estaba perdiendo.
Pude ver lo triste que se había puesto, ella pensaba que nunca sería feliz, pero yo la ayudaría a ella y a mi hermano, porque aunque sabía que él era un idiota, también sabía que él estaba enamorado de Rosalie.
—Ed—dijo luego de unos minutos en silencio.
—Uhmm—al mirarla ella jugaba con una de sus pulseras. Nerviosa.
—Q-quien es la chica que… que vino con Emmett—la mire de reojo y vi su ceño fruncido, acaso ella pensaba que Irina y Emmett… oh, ella estaba celosa.
—Oh… ella es mi prima…Irina, su melliza esta en casa, Kate y también está mi primo y hermano mayor de ellas Jasper que vino acompañado por su prometida Alice—dije orgulloso de la familia que me había tocado, obvio que por parte de mi madre. Ella pareció meditar algo pero siguió preguntando.
—Ah… y por ellos faltaste a la cita con Bella—por un momento había olvidado como respirar hasta que ella se carcajeo.
—Yo… yo… lo siento tanto, ellos llegaron sin aviso y no pude avisarle nada a ella… - dije nervioso y dolido. No me quise ni imaginar que habrá pensado Bella de mí.
—Pudiste haberla llamado - dijo con tono de reproche.
—No tenía como… yo… yo había peleado con Emmett al rato de que tú te hubieras ido del departamento el jueves, y en la pelea se me rompió el celular… y… y aunque no me creas, te juro que no tuve oportunidad de comunicarme, Emmett no me dejaba solo ni un minuto y no podía hacer nada, pero nunca quise que ella pensara nada malo… yo… yo la quiero demasiado, ella paso a ser mi vida Rosalie, la necesito para vivir—dije mirándola a la cara… luego de un minuto dijo.
Lo sé y ¿te digo un secreto? —Asentí—Ella siente lo mismo por ti, pero no le digas que te dije, porque me matara y…—iba a seguir hablando, pero un hombre que estaba al lado suyo la interrumpió.
—Disculpa… me aceptarías un baile - el muchacho estaba ebrio, pero aun podía hablar.
—Uhmm no, lo siento - dijo Rose despreocupada.
—Oh vamos, solo será uno, la pasaremos bien—insistió el hombre.
—No,enserio, ya estoy con alguien—dijo ella mirándome.
—Nena… no me digas que llamas alguien a este mocoso - iba a responderle, cuando una mano se posó en mi hombro y me sentó de nuevo en mi asiento.
—Creo que no has escuchado a mi novia… ella dijo que no—dijo un muy cabreado Emmett tomando a Rose por la cintura y atrayéndola a su costado. Rose lo miraba sorprendida y con los ojos como platos.
—Pues… no deberías dejarla sola con un chiquillo… - iba a seguir hablando pero lo interrumpí
—Quieres ver como este chiquillo te hace callar—dije poniéndome de pie pero de vuelta una mano me detuvo, fue más una caricia que otra cosa.
—Edward ven… vámonos—al escuchar su voz inmediatamente me di la vuelta. Ahí estaba, mirándome con esa mirada que tanto amaba, con ese cálido brillo que hacía que mi corazón se acelere. Maldición… y era mía, toda mía.
El hombre que estaba de pie frente a nosotros me miraba estupefacto por mi acompañante, la tome de la cintura envolviendo mis brazos en ella y le susurre en el oído— ¿Estas bien? —ella asintió y me tomo de la mano para que la siguiera.
Salimos de ahí sin antes darle una mirada a Emmett, el cual nos miraba con una sonrisa. Volví a mirar a Bella y ella me sonrió… Esto parecía un sueño.
—Isabella amor, a donde vamos…—le pregunte, mientras salíamos del club.
—A mi departamento… —yo abrí los ojos como plato y como si ya estuviese sabiendo lo que ocurriría comencé a entrar en pánico, y mis manos comenzaron sudar.
—Yo… Bella, porque mejor no volvemos al club tú te estabas divirtiendo y yo…—Dios, ansiaba tanto estar con ella de esa forma, pero no podía, no tenía experiencia, no quería arruinar nada y que ella se desilusione de mí y se diera cuenta que era un chico sin experiencias alguna.
—Acaso no quieres conocer mi hogar… por dentro - pregunto parándose en seco y posicionándose frente a mí.
— ¡Sí!... perdón sí, es que… - articulé nervioso.
—Tranquilo Ed—dijo dándome un tierno beso—pero te recuerdo que todavía tenemos que hablar—yo solo asentí.
—Lo siento mi amor, perdóname, te juro que no fue mi intención que pensaras cosas malas y mucho menos lastimarte yo…—sentí sus labios besándome y haciéndome callar de una manera tan dulce, pero a la vez sensual que hizo que mi corazón comenzara a latir frenético.
—No digas nada, Emmett me conto todo, pero debemos hablar sobre otras cosas, quiero que me conozcas y conozcas cosas de mi que muy pocas personas saben, quiero apostar a esta relación, pero necesito saber si lo haremos juntos…—dijo lo último susurrando, y de no ser porque le estaba prestando atención no la hubiera escuchado.
Solo asentí y la tome de la mano, había tomado la iniciativa, pero en ese momento me di cuenta de que no tenía mi auto, ella se carcajeo y tiro de mi mano para que la siguiera…
—Ten—vi que saco de su pequeño bolso las llaves de su auto y me las tiro por el aire.
—No me vas a preguntar ¿Por qué no tengo mi auto? —pregunte juguetonamente.
—Nop… te lo preguntare luego—y me regalo una sonrisa, la mejor diría yo…
Íbamos ya casi llegando a su departamento, sumidos en un silencio acogedor. Dos veces me desvié de la carretera por mirar sus piernas, ella las tenía cruzada. Se las miraba desde donde comenzaban hasta el final donde se encontraban esos tacones que me tenían loco.
Al llegar a su edificio, bajamos y fui a abrirle la puerta del copiloto; ella tomo mi mano y nos dirigimos a su hogar. Tomamos el elevador y el aire dentro se estaba haciendo escaso, había comenzado a respirar pesadamente y mis manos comenzaban a sudar otra vez.
Ella no parecía mejor, a través de su vestido, podía notar como su pecho subía y bajaba agitado. A mí era, como si me faltara el aire, y sabía muy bien que ella podía darme ese aire que estaba necesitando…
Al salir del elevador, ella salió disparando… definitivamente ella también estaba nerviosa.
Cuando yo salí, la vi que estaba paliando con la cerradura de su puerta, sus manos temblaban y no podía meter las llaves en la rendija.
Me acerque lo más que pude detrás de ella, pero sin tocarla, y aprecie de primera mano su espalda, su piel era endemoniadamente clara, su color era como la mismísima crema y sus curvas… Dios, de pronto sentía que mi pantalón me molestaba.
Como inercia propia mi mano se levantó, y como si mis dedos fueran plumas acariciaron la base de su nuca, ella tembló pero al instante se relajó, tome eso como una buena señal y deje que mis dedos descendieran por toda la extensión de su espalda en una línea recta, hasta llegar a su espalda baja donde comenzaba su vestido, la sentía inhalar y exhalar y tenía las manos echas puños, ella se estaba conteniendo…
—Eres hermosa… —Solo esas palabras bastaron para que ella se soltara. Ahora sentía que los papeles se habían invertido, y que era ella la niña asustada y nerviosa. Se dio la vuelta y me miro a los ojos, y pude ver que Rosalie tenía razón, ella me quería, y mucho…
Sin dejar de mirarnos juntamos nuestros labios, demostrándonos nuestro amor en ese simple acto; el beso se fue tornando cada vez más desesperado y desafiante, y volví a sentir intercambiar los papeles, ella estaba gobernando mi boca, mi cuerpo.
Gimió sobre mis labios dándome ánimos para sostenerla y apretarla aún más a mi pecho, mientras que sus manos jugaban con mi cabello desordenándolo aún más…
Hasta que sentimos a alguien aclarándose la garganta… maldición que no debían de estar durmiendo a estas horas…
A regañadientes la solté sin dejar que se separara de mi pecho y mire a quien nos interrumpía y… mierda.
—Bu-buenas noches, señorita Isabella—era el anciano que en la tarde me había encontrado
—Oh… lo siento, señor Almir… Buenas noches—dijo Bella muy nerviosa y queriéndose soltar de mi agarre.
— ¿Cómo está usted joven?… Edward ¿no? - pregunto el anciano mirándome.
—Mejor que nunca señor, usted mismo lo puede apreciar—dije solemnemente abrazando a el amor de mi vida.
— ¿Como… ustedes se conocen?… - pregunto una muy confundida Bella.
—Sí, aquí el joven Edward vino a buscarla esta tarde, pero usted no estaba, un poco más y le tiraba la puerta abajo—dijo el anciano mirándome y sonriendo.
—Tu… tu estuviste aquí—preguntó Bella mirándome con un brillo en sus ojos.
—Sí, necesitaba hablar contigo, explicarte… pero tú ya no estabas - dije recordando que por poco y la perdía. Ella se me quedo mirando, pero no dijo nada.
—Bueno uhmm… Adiós y que pacen buenas noches - y sin más el anciano se fue dejándonos solos.
—Entremos mi amor—dijo Bella aun asombrada.
Cuando entramos, me quede parado en la puerta sin dejar de percibir su presencia en cada cosa y detalle que había en el departamento. Su olor estaba impregnado en cada objeto.
Camine hasta el centro de la sala y mire hacia atrás, ella se estaba por sacar sus tacones, y con solo ver sus pies enfundados en esos tacos, fue suficiente aliciente para recordar donde habíamos quedado cuando nos habían interrumpidos afuera en el pasillo…
—No… no te los saques… todavía—dije conteniéndome.
—me duelen los pies…—
—En ese caso… ¿te los puedo quitar yo? —pregunte con la vos agitada.
Ella se acercó y se sentó en el sofá que había en medio de la sala. Yo la imite, y un jadeo salió de mí, cuando ella levanto una de sus piernas y la puso encima de mis rodillas.
Mi mano acaricio su pantorrilla y la fui deslizando hasta su tobillo jalando sutilmente el zapato.
- Sabes, Emmett me conto todo… - dijo y yo la mire
— ¿De que hablaron? —pregunte queriéndome controlar un poco
—No puedo decírtelo, se lo prometí –
— ¿Enserio? — y levante su otra pierna, esta vez tocando parte de su muslo, lo cual ella jadeo audiblemente
—S-sí… pero no hablemos, o por lo menos no ahora—dijo y juro que casi me le tiro encima.
Ella se levantó y me tomo de las manos, llevándome a donde suponía era su habitación. Al entrar su esencia me perturbo y en ese momento caí en la cuenta de lo que estaba por pasar. Volví a sentir ese pánico, esa sensación de no saber qué hacer, en verdad no sabía qué hacer. Mi mano temblorosa pareció llamar su atención y ella me miro con ojos soñadores. Eso alivio mi temor un poco, pero solo había sido un poco.
—Amor ven, siéntate—dijo tocando al lado de donde estaba sentada
—Yo… —no sé qué fue lo que quise decir, pero ella me interrumpió.
—Está bien, yo sé que tú eres puro, y es obvio que no tienes experiencia en esto, pero déjame decirte que yo… —se quedó callada un segundo - yo solo estuve con una sola persona y eso fue hace mucho tiempo—ok eso si me había dejado con la boca abierta
— ¿Con ese hombre estuviste por primera vez? —pregunté con un deje de celos. Tonto.
—Sí… y fue el único, así que yo también carezco de experiencia, pero te juro que te voy a amar con todo el amor que tengo aquí—dijo tomando mi mano y poniéndola en medio de su pecho, donde su corazón latía queriéndose salir.
—Te amo Isabella—Dios… sí, sabía que un te quiero no era suficiente, lo sabía, yo amaba a Bella…
—Te amo, Edward—oh Dios mío… nunca me imaginé ni en lo más remoto, que ella podría sentir lo mismo que yo… sabía que me quería pero no de tal manera. Mi Bella me amaba de la misma forma que yo.
Y fue ella la que acorto la distancia entre ambos. Yo estaba estático sin poder hacer nada.
Su beso era dulce y placentero, sus manos acariciaban la extensión de mi cara para luego llevarla hacia mi cabello. Sus manos lentamente fueron bajando por mi pecho para desabotonar mi camisa botón a botón, hasta desprenderla por completo y sacarla, arrojándola hacia un costado.
Mis manos inexpertas y miedosas acariciaron sus muslos lentamente, metiéndose por debajo de su vestido topándome con una line fina de encaje. Ella se tendió sobre la cama llevándome con ella, sin cortar el beso, que cada vez se hacía más desesperado.
Despacio comencé besando su boca admirándola con mi lengua, saboreándola como a mí me gustaba y dándole el placer que sus jadeos me pedían.
Despacio fui descendiendo por su cuello, lamiendo, dejando gruesas líneas de fuego líquido llegando hasta su pecho, dejando un tierno beso en medio de este donde latía mi más preciado tesoro. Su corazón.
—Quiero tocarte Bella—dije conteniéndome. Deseaba tocarla, pero no quería que ella viera lo desesperado que estaba por ella.
—Hazlo—dijo mirándome fijamente, lo primero que hice fue irme directo a sus labios, pero tratando de controlar la pasión que tenía por dentro.
Ella me respondió el beso y puso sus delicadas y hermosas manos en mi cuello. Cuando el aire nos comenzó a faltar yo me separe un poco de ella y comencé a besar su cuello, su olor era exquisito, besaba y lamia; me di cuenta que a ella le gustaba cuando soltó un gemido de placer, así que decidí que era momento de avanzar un poco más.
Me posicione entre sus piernas y me levante sobre mis rodillas. Poco a poco comencé a levantar su vestido lentamente hasta quitárselo por completo, lo que me dejo con el aire atorado en mis pulmones.
Dios… era la mujer más hermosa que jamás haya visto, la tenía frente a mí solo con unas bragas pequeñas de encaje negro y sin nada que cubriera sus pechos. Deje el vestido a un lado de la cama y fue ella, que ahora se había levantado de rodillas hasta quedar frente a mí.
—Tienes demasiada ropa-dijo mirándome con una risa en sus labios.
Desabotono mi pantalón, pero fui yo el que lo termino por sacar con bóxer y todo. Podía parecer un puberto desesperado. Pero ¿acaso no lo era? Su cuerpo me desesperaba, me enloquecía, me desquiciaba, su olor me embriagaba, y yo me dejaba, la amaba.
—Eres hermoso—ella era hermosa, por fuera y por dentro…
Se me quedo mirando, escaneo mi pecho, mi abdomen, mi vientre plano y se detuvo más de la cuenta en mi parte inferior. Tenía que admitirlo, no era por ser un presumido, pero estaba bien dotado, o por lo menos eso me hizo entender al verla relamer sus labios mirando mi miembro.
Tomo mi mano eh hiso que me posicionara sobre ella, mientras se acostaba.
La bese desesperado por la necesidad con la que la deseaba, y aunque no sabía qué hacer, comencé a hacer lo que mi corazón y cuerpo demandaban por naturaleza. Deje sus labios por falta de aire pero aun así no deje de besarla, baje hasta su cuello y más. Con mis labios roce con delicadeza unos de sus pezones, dejando pequeños besos hasta que no me aguante y lo tome con mis labios, saboreándolo como el más exquisito de los manjares. Deje que mi lengua jugara con su pezón logrando que Bella gimiera y arqueara su espalda. Mi mano arremetía con su otro pecho sin piedad pero con delicadeza, ella gemía más fuerte y yo ya tenía una dolorosa erección.
Frotaba mis caderas contras las de ella, más por naturaleza que por experiencia, y eso parecía que a ella le gustaba.
Entre palabras de amor y promesas que ambos nos hacíamos, ella se había desecho de la única prenda que nos separaba, e inmediatamente lleve una de mis manos temblorosas hacia su centro.
Convulsione al sentir lo húmeda que estaba… Dios, no sabía ni como tocarla, solo me deje llevar y la acaricie de arriba hacia abajo esparciendo toda su humedad.
—Oh… Edward hazlo… hazme tuya—decía mientras se frotaba con más ímpetu contra mi mano
La volví a besar pero esta vez con ternura, gimiendo sobre sus labios al tomar mi miembro y alinearlo en su centro, comencé a entrar lentamente en ella, no dejaba de besarla. Al principio vi que Bella estaba un poco incomoda, no había dolor pero si incomodidad, se lo atribuí a que ella hacia mucho que no mantenía relaciones sexuales.
Al entrar por completo dentro de ella, me sentí yo mismo, completo, éramos las perfectas piezas de puzzle. Comencé a salir d ella y a entrar lentamente y así hasta que ambos sincronizamos nuestras caderas en ese tan significativo baile de pasión, amor y entrega.
Seguí moviéndome con delicadeza pero haciendo mis embates más rápidos. Después de unos minutos, pareció que la incomodidad que sentía se había ido, Bella comenzó a mover sus caderas para hacer más fricción, llevándome a límites insospechados.
—Oh… amor esto… esto es… te amo, no te das una idea de cuánto te amo—dije mientras experimentaba las sensaciones más placenteras de mi vida.
Un fuego inexplicable se formaba en mi bajo vientre sentía mi miembro viril y palpitante, caliente como el fuego mismo. Mi cara estaba enterrada en el hueco de su cuello y su hombro.
Audibles jadeos se escapaban de mi boca cuando no besaba su delicado cuello. Ella acariciaba mi espalda, y me presionaba aún más con una de sus piernas envuelta en mi cadera.
Jamás pensé perderme en el éxtasis del momento, sentí mi cabeza dar vueltas, y naturalmente acelere un poco mis movimientos. Me separe un poco sin cortar mis movimientos y la tome de sus caderas, enterré mis rodillas en la cama sentándome sobre mis talones y… Dios, tenía una vista privilegiada de la que ahora era mi mujer. Era la imagen más erótica que jamás pude haberme imaginado, ella retorciéndose y gimiendo de placer; mi pecho se hincho al saber que era yo el que la hacía gemir de esa forma.
Pero sentía que esos movimientos ya no eran suficientes, necesitaba más…
Una de mis manos dejo su cadera y fue ascendiendo hacia su pecho izquierdo, apreté sin darme cuenta de la fuerza, pero al parecer a ella eso le gusto ya que al instante arqueo su espalda, y sin pensar la tome de la cintura con ambas manos e hice que se levantara y se sentara sobre mí, enterrándose en toda su totalidad.
—Ahhh… Edward, amor… se siente tan bien… —sus caderas comenzaron a hacer círculos sobre mi dejándome loco de placer
—Yo… te… te gusta… lo estoy haciendo bien… —dije necesitado de su aprobación
—ohh sí bebe… sí… - mierda, su voz era tan ronca pero sensual a la vez. Yo ya no iba a durar mucho.
No sabía porque había hecho eso, fue algo espontaneo pero tenerla de esta forma y estar dentro de ella completamente era indescriptible, esa posición me llevaba a la locura.
Bella se movía, frotándose, haciendo círculos sobre mí cadera y eso me dejo extasiado y a punto de explotar, mí boca lamia y mordía sus pechos. De seguro, eso le dejaría una marca en la mañana, mas no me importaba, ella era mía, y quería que el mundo entero se enterara de eso.
La volví a recostar en la cama y me posicione bien sobre ella sin dejar espacio alguno entre nuestros cuerpos y retome mis embates.
—Edward más… más rápido…—
Y así lo hice, acelere mis embestidas y no pudiendo más cerré los ojos
—Abre los ojos amor… mírame—dijo con voz ronca y llena de lujuria
—No… no puedo… ya… estoy por…—ya no podía contenerme
—Déjate ir Edward… vente para mi… hazlo.
Abrí mis ojos y la mire fijo, tome sus manos con las mías y entrelazamos nuestros dedos y…
— ¡Edward! —
— ¡Bella!—
Gritamos los dos al unisonó, cuando la oleada de fuego más intensa nos invadió a ambos.
Sentía como me descargaba en su interior, sentía como Bella me apretaba extrayendo todo de mí. Jadeando y los dos sudando caí sobre ella, dándole un beso el su pecho derecho apoye mi cabeza en él.
Al estabilizar un poco mi respiración me separe un poco de ella y lo que vi, fue la imagen más hermosa de mi vida, inmediatamente mis ojos picaron por las lágrimas que se formaban. Bella estaba con sus ojos cerrados, su boca estaba entreabierta tratando de normalizar su respiración y con mechones de su cabello adherido a su cara por el sudor que ambos habíamos provocado, su cuerpo estaba perlado por el mismo sudor que el mío.
Abrió sus ojos y me miro con preocupación. Yo me deje caer nuevamente en su pecho abrasándola por la cintura fuertemente, aun sin salir de ella. Y llore, llore como un niño
.
—Prométeme… que tú… no… tú no me dejaras—dije entre sollozos. Ella me miro raro.
—Mi amor… no… yo jamás haría eso, no después de lo que acabamos de hacer, Edward yo acabo de entregarme a ti, y no solo mi cuerpo si no también acabo de entregarte mi corazón, mi vida, mi todo… —dijo con vos temblorosa.
Como podía ser que de un momento a otro pacemos de estar tan excitados a estar los dos tan emocionados a tal punto de derramar lágrimas. Todo era culpa mía y culpa de mis inseguridades.
—Yo… perdóname… pero no podría soportar que tú me dejaras, no tu… te amo demasiado para estar sin ti—dije levantando la cabeza y mirándola a los ojos.
—No lo hare, lo prometo, solo… solo tu… cuídame, ámame solo eso—
—Siempre amor, siempre… tú no te das idea de cuánto es mi necesidad de ti… te necesito y lo siento, siento arruinar este momento—dije jugando con un mechón de su cabello.
— ¿Estas bien? —Asentí—te amo—
Y sin más la bese desesperado como el hombre enamorado que era de ella.
Involuntariamente mi cadera se froto contra ella y sonreí en su boca al percibir un gemido de su parte.
—mmm me resultaste insaciable ¿verdad? - dijo en tono burlón, limpiándome las lágrimas que había derramado pasando su lengua de manera sensual por mi mejilla
—Ahora dime ¿cómo hago, para mantenerme alejado de ti?… usted es mi perdición Profesora Swan—dije dándole un beso
—Y tú la mía… Feliz Cumpleaños mi amor—dijo riendo
—Vaya… sí que fue un Bendito Cumpleaños—
Y sin más volvimos a esa esencial necesidad que ambos teníamos el uno del otro.
El resto de la noche no dejamos de amarnos, y prometernos que al otro día seria todo diferente… solo esperaba que las cosas siguieran tal como estaban.
Bueno aquí os traigo un nuevo cap espero que les agrede, posiblemente nos leamos el proximo viernes
¡Buena semana! les desea Angel Dark1313 :)
