Capítulo 7: Ilusiones rotas


Un nuevo día había llegado. Gintoki abrió los ojos y bajo la mirada hacia su acompañante, Kagura.

Todavía seguía sin poder creerlo. Pero todavía tenían que confirmarlo

Cuando volvieron a su hogar, Kagura se dejó caer en el suelo. Gintoki la sostuvo entre sus brazos. La entendía. Sabía lo que ella en ese momento estaba sintiendo

Enterarse de la nada de que sería madre de la persona a la que más amaba y temía a la vez. No sabía cómo reaccionar. No cabían dudas de que estaba feliz. El saber de qué tendría un hijo de Kamui la llenaba de felicidad. Pero lo que más temía era la promesa que le había hecho este antes de que ella huyera

Te mataré

El miedo la invadía mucho más que la felicidad.

¿Qué haría Kamui la enterarse de que sería padre?

¿La mataría?

¿La perdonaría?

¿Se llevaría a su hijo lejos de ella como castigo por haberlo abandonado?

¿Criarían a ese pequeño ser los dos juntos?

Pero la pregunta que más la atormentaba era:

¿Lo amaría?

En la cena, no toco casi nada. Gintoki se había esmerado en cocinar la comida preferida de Kagura para levantarle el ánimo. Pero ella solo sentía nauseas.

Cuando llegó la hora de dormir. Kagura se quedó sentada en el sofá de la sala, abrazando sus piernas y ocultando su rostro tras ellas.

Gintoki sabía qué ella no dormiría esa noche. Así que decidió invitarla a dormir junto con él. Ella aceptó, solo porque sabía que Gintoki no la dejaría sola.

Cuando estaban en el futon, Gintoki la estrecho fuertemente contra su pecho, acariciando su cabeza. Esta acción hizo que ella se sienta en paz y tranquila. Poco a poco sus ojos se fueron cerrando.

Gintoki comenzó a mover a Kagura para que se despierte.

−Kagura, vamos Kagura. Despierta, tenemos que irnos al hospital. Vamos mocosa despierta

Kagura abrió los ojos despacio y se puso de pie. Se dirigió al baño y comenzó a darse una pequeña ducha

Desayunaron sin decir nada. Gintoki no sabía que decirle, y Kagura no quería decir nada. Gintoki tampoco tenía nada que decirle. Sabia de los temores y las preguntas que la abrumaban. Prefería guardar silencio

Ambos terminaron su desayuno. Gintoki se puso de pie y llamo a la secundaria, dando aviso a la directora de que se ausentaría con su hija por problemas personales.

Ambos se pusieron sus botas y salieron de su hogar. Decidieron que lo mejor sería ir caminando, ya que sería más cómodo para Kagura.

.

.

.

Iban por la calle en silencio. Gintoki miro a Kagura de reojo, se veía completamente nerviosa, sus manos temblaban mientras sostenía su paraguas, sus ojos estaban vacíos, viendo a la nada.

Sintió un dolor en su pecho al verla de esa forma. Se acercó a ella y tomo una de sus manos. Quería decirle era que ella no estaba sola. Que él estaría junto a ella, en las buenas y en las malas. No por nada decidió adoptarla.

Kagura al sentir el calor de la mano de Gintoki, y la fuerza que le brindaba a través de su mano, miro a Gintoki regalándole una sonrisa llena de felicidad

−Gracias Gin-chan. Yo realmente no sé qué haría sin ti. Tuve mucha suerte de haberte encontrado.

Al escuchar esto, Gintoki le regalo una sonrisa llena de calidez y ternura.

−Tuve suerte yo de encontrarte. Estoy feliz de tenerte a mi lado, mi pequeña hija.

Comenzaron caminar de las manos y a hablar sobre cosas sin sentido. Si Zura tenía una relación con la cocinera Ikumatsu. Si Sakamoto siempre fue idiota por los golpes que recibió de pequeño. Sobre la cena. Cosas que a ellos alegraban y les quitaban las preocupaciones.

Cerca de ellos, se encontraba un hombre de cabellos morados, quien miraba fijamente a Kagura

−Sé que la he visto en algún lado, lo que no se es en donde

De pronto, un vago recuerdo apareció en su mente


(Recuerdo de Takasugi)

En el hogar de Takasugi, se encontraban Kamui, Abuto y él. Se acercó a Kamui y le lanzo una bolsa llena de ramen instantáneo.

Aquí tienes.

Kamui abrió la bolsa y una sonrisa como la de un niño apareció en su rostro

Wow, pensé que no lo harías.

−Claro que iba a cumplir nuestra apuesta. Después de todo, habían apostado quien de los dos acababa con la mayoría de los idiotas que osaron retarlos.

Cierto, tienes razón. Buen provecho!

Kamui comenzó a devorar el ramen. De pronto, su teléfono comenzó a sonar

Que molestia.

Siguió comiendo, ignorando la llamada entrante.

Oye idiota, no será la Ojou-san?− Abuto le señalo el teléfono− Se enojara si no le contestas

Tienes razón.

Dicho esto, tomó su teléfono y atendió la llamada

Qué ocurre?

Qué ocurre? Realmente lo preguntas? Hace tres horas que llevo esperándote maldita sea! Dijiste que te tardarías 2 horas. Tienes idea de la hora que es? Llevo horas esperándote!

Oh, así que me estas esperando? Acaso quieres continuar lo de esta mañana?

C-claro que no! Sabes qué? Has lo que quieras, no vengas que no te quiero ver. Adiós.

Escucho los pitidos que le afirmaban de que su mujer había cortado la llamada, miro su teléfono con la mirada confundida

Oh, veo que se enojó.Dijo Abuto, con un tono burlón

−Vaya, vaya, no sabía que el "Gran Kamui" le tendría miedo a una simple mujer

Takasugi, no es una simple mujer, esa mujer puede responder a los golpes y retos de este y cualquier otro hombre. Sabe cómo domar a la bestia

Abuto, quieres callarte? Te mataré

Abuto vio la mirada asesina que su compañero le brindaba

−De acuerdo.

−Vaya, ahora me interesa saber más sobre esa mujer.

Kamui le dirigió la mirada asesina a Takasugi

No creo que lo quieras hacer.− Kamui se puso de pie y se dirigió a la puerta−Nos vemos

Cerro la puerta detrás de él. Takasugi dirigió su mirada a Abuto, quien se encontraba recostado en el sofá

Tu no te vas?

No, ya es muy tarde y tengo sueño.

No te invites solo. Oye, quien es esa mujer?

−Ella se llama Kagura, es su mujer hace 2 años. Tengo entendido de que, ella es su hermana

Takasugi lo miro sorprendido

Su hermana? Quieres decir, que tienen una relación incestuosa?

Para los ojos de ellos, no lo es. Ya que en su clan, eso es normal

Su clan?Takasugi levanto su ceja, tratando de buscar respuestas

Has escuchado de él clan de los mercenarios que se ubican en las afueras de China?

Los Yato?

−Sí, esos mismos. En su clan es normal la relación que tienen ellos dos, ya que fortalecen sus vínculos. Una vez vi a una mujer de ese clan. Era la más hermosa. Y según la Ojou-san, la sangre de su clan aparte de ser los más fuertes, son los más bellos a los ojos de los demás. No sé más. Solo eso.

−Ahhh… Debe de ser hermosa

Lo es, para solo tener 16 años, esa mocosa es hermosa.

Takasugi se sorprendióTiene 16?

Ah? Sí. Mira, aquí tengo una foto de ellos dos juntos.

Takasugi quedó embelesado por aquella mujer que se encontraba en los brazos de su "amigo" de peleas

Tienes razón, es bella

Pero lo que tiene de bella lo tiene de marimacho, es vulgar, parece un hombre

(Fin de recuerdos de Takasugi)


−Ah, ya lo recuerdo, esa es la mujer de Kamui. ¿Lo dejó por ese permanentado? Si no lo quería, hubiera venido conmigo

Takasugi esbozó una sonrisa maliciosa. De pronto, tomó su teléfono y marco un número.

Oh, Shinsuke, tanto tiempo. Que ocurre? Encontraste presas nuevas para apostar?

−Se podría decir que Sí. Pero la presa que acabo de ver me parece que es tuya, bueno, por lo que veo, lo era

De que hablas?

−Acabo de ver a tu mujer de la mano con otro hombre. Uno más o menos de mi edad. Sera que se cansó de salir con mocosos y por eso ahora esta con ser hombre?

Donde diablos te encuentras?

−Valla, valla. Te interesa?

No me hagas repetirlo. DONDE DIABLOS ESTAS?

−Vamos hombre, cálmate. Estoy en Kabuki-chou. Si lleg…− Takasugi no termino de decir su oración, ya que Kamui había cortado.

−Qué ocurre? Acaso se le volvió a escapar? Mph, no me puede importar menos.

Dicho esto, se dirigía al lado contrario de esa "pareja".


Habían llegado al hospital. Seguían tomados de la mano. Solo porque Kagura no podía más de los nervios. Gintoki sentía que temblaba.

Estaban en la sala de maternidad, esperando que llamen a Kagura. Todas las miradas se dirigían a Gintoki, las mujeres lo observaban con recelo. Murmuraban cosas como "pedófilo", "como puede tener esa clase de relación con una niña", "Los hombres de hoy en día no tienen principios". Eran más cometarios negativos que positivos, los cuales lo incomodaban de cierta manera

−Sakata Kagura

Sintió como su compañera tembló del susto. Le apretó la mano, enviándole fuerza, se puso de pié y ayudo a parar a Kagura.

−Vamos.

−S-si

Ambos se dirigieron hacia la oficina del doctor. Nerviosos, tomaron asiento.

−Bien, aquí están los resultados. Pero primero quisiera saber, usted es su esposo?

−No soy su padre.

−Ya veo. Pues, déjenme decirles que…

−Qué?− Ambos se acercaron al doctor, esperando una respuesta.

−Señorita, usted no está embarazada. Solamente tiene una indigestión, por eso eran los mareos y vómitos.

Ambos quedaron congelados. No tenían palabras para lo que habían escuchado

−E-entonces… E-ella… Bebe… No hay?− Murmuro Gintoki nervioso

−No, no lo hay. Pero tenga estas pastillas. Son para la indigestión. Debe tomar una cuando llegue a su casa y otra antes de dormir.

−G-gracias doctor.

Ambos salieron de la oficina, seguían tomados de la mano, pero solo era porque Kagura estaba perdida en sus pensamientos y no podía concentrarse.

Ya afuera del edificio, fueron a una banca cerca de allí. Gintoki guió a Kagura al asiento. La miró a los ojos. No sabía que era lo que estaba pensando. Ni se lo imaginaba, Pensaba que estaría feliz, pero solo seguía con su mirada ensombrecida.

−K-Kagura, estas bien?

Kagura miro a Gintoki. Lágrimas comenzaron a recorrer sus mejillas. Se sentía triste, destrozada. A pesar de que fue por un breve momento, sintió esos deseos de ser madre. De sostener en sus brazos al fruto de aquel amor que, para su desgracia, seguía sintiendo por Kamui

−G-Gin-chan… Yo… Por un momento… Fui feliz…

Gintoki la abrazó. Que equivocado estaba al pensar aquellas cosas de Kagura. Después de todo, sabía la vida que llevaba.

−Por algo pasan las cosas. Ya verás, que en el momento que menos esperes, formaras tu propia familia. Y serás muy feliz. Eso te lo aseguro yo.

−Gin-chan…

Kagura rompió en llanto. Estaba triste. Había pensado en aquel bebe, si se parecería a ella o a él. Si tendría los mismos rasgos que su abuela. Se había hecho ideas.


En el otro lado de Edo, Kamui y Abuto se encontraban en la estación.

−Cómo es que estas seguro de que ella está en Kabuki-chou. Eso está a horas de aquí.

−Piensas que me importa? Ya llevo casi dos meses buscándola. Se fue con ese profesor, no le importó lo que le dije. Me las pagará

−Oye, no me digas que…

−SÍ… Se lo advertí.

La mataré

.

.

.

.

.

.


Y aquí un capitulo más.. Se que lo tendría que haber publicado ayer, pero tuve que trabajar. Espero que hayan disfrutado de este capitulo, Trataré de subir el próximo cuando pueda, antes del miércoles lo tendrán.

Gracias por leer este fic, tengo tantas ideas, para el otro también,

Quería comentarles que en estos días publicare un One-Shot, que tratará sobre la vida de casados de Kagura y Sougo. Esta hermoso.

Sin mas que decir, me despido.

Nos vemos!