¡Hola a todos! Estoy de vuelta. Lo sé, lo sé… hace mucho que no había actualizado. Me merezco un buen golpe, ¿verdad? Me merezco muchos golpes, tal vez. Estoy dispuesta a recibirlos.

Sé que no tengo perdón, pero aún así quiero ofrecerles mis más sinceras disculpas. A todos ustedes lectores que me han estado apoyando todo este tiempo, mil disculpas por hacerlos esperar tanto tiempo. Permítanme que intente explicarle el por qué de mi tardanza. Estos últimos meses han sido horribles para mí.

En primer lugar, la escuela se puso muy complicada. Tuve una enorme carga de trabajo, tareas, exámenes, proyectos de fin de semestre, etc. Por todo ello, estuve muy presionada y en ocasiones no encontraba momentos para escribir. Tenía muy poco tiempo, pero mentiría si digo que no tenía tiempo en absoluto. Por lo cual aún tengo una segunda razón por la cual no actualicé. Sucede que también tuve algunos problemas de tipo emocional (que afortunadamente ya se solucionaron). No quería escribir sintiendo depre porque temía que eso pudiera afectar el curso de la historia o influir en lo que tenía planeado.

Para colmo de males, me robaron la bolsa en la que llevaba mi libreta con mis anotaciones e ideas del fic y ya llevaba avanzado al menos dos capítulos. Eso por supuesto me desmotivó muchísimo porque la idea de tener que restructurar y escribir todo otra vez no me hacía muy feliz que digamos. La verdad me parecía fastidioso y me sentía desanimada porque me había gustado mucho como habían quedado esos capítulos que perdí. (sólo espero que el ladrón no se haya puesto a leer lo que escribí, jajaja)

En fin, entre una cosa y otra, digamos que no fue un buen tiempo para la escritura (tuve un gran bloqueo inspiracional) y estuve a punto de abandonar, pero ya que prometí no hacerlo aquí estoy… De vuelta y lista para retomar la historia donde la deje.

Por fortuna, aún me acordaba de la mayor parte las ideas principales y con un poco de trabajo conseguí organizar mis ideas para rescribirlo todo de nuevo. Además ya estoy de vacaciones y trabajando ya en el otro capítulo, así que a partir de ahora espero recuperar mi ritmo de actualización anterior (más o menos cad semanas). Les prometo que no abandonaré esto y les aseguro que lo voy a acabar así que ojalá continúen leyendo.

No tengo más que decir de momento, pero les agradezco mucho a todos por su apoyo y espero que me perdonen.

De verdad lo siento mucho. Gomen nee. Prometo compensárselo (estoy trabajando en un pequeño one-shot que espero subir pronto, si no junto con él siguiente capítulo, tal vez para el próximo)

Bueno, espero disfruten este capítulo. Nos vemos pronto.


Capítulo VII

Primera Sombra


Cuando la primera carta llegó, Yuuri sintió un ligero aguijonazo de fastidio en la boca del estómago, no obstante decidió ignorarlo. Cuando la segunda apareció, el muchacho percibió como el enojo iba creciendo velozmente en su interior. A la tercera, la furia dentro de él ya había alcanzado niveles insospechados, aunque por lo menos aún era capaz de controlarla. Pero cuando un muchacho excepcionalmente apuesto y de aspecto noble apareció en Pacto de Sangre solicitando una audiencia para hacerle la corte a Wolfram, el rey sintió nacer en sus entrañas un instinto asesino que jamás creyó poseer y que resultó increíblemente difícil de contener.

El Maou deseó con todas sus fuerzas poder echar a patadas a aquel joven, desterrarlo y que nunca más se atreviera a intentar nada con su amigo rubio. Requirió de toda su fuerza de voluntad y su autodominio el no hacerlo. Le molestaba muchísimo que Wolfram fuera tan popular e internamente deseaba que esto no fuera así. Quería mantenerlo a su lado por siempre.

Ésta y otra clase de pensamientos egoístas por el estilo pululaban por su cabeza día tras día desde que la cadena de cartas y solicitudes de cortejo a Wolfram se había iniciado y cada vez resultaba más complicado mantener a raya aquel súbito torrente de emociones negativas que le atosigaban y le perseguían continuamente.

Yuuri sabía que estaba mal. Sabía que pensar de esa manera era algo vil, pero no podía evitarlo. Por más que intentara combatirlo, ese sentimiento de cólera y frustración que experimentaba cada vez que veía a alguien intentando acercarse a Wolfram le continuaba abrasando el pecho como una llama de fuego muy caliente que lo quemaba por dentro, asfixiándolo…Estaba asustado…

El chico no comprendía, ni quería comprender, el porqué de tal sentimiento. No quería pensar en ello, ni aceptar lo mucho que su ruptura con Wolfram lo había afectado.

No, no y no…realmente el joven no se atrevía a buscar en lo más profundo de su ser la respuesta a sus preguntas porque tenía mucho miedo de lo que pudiera descubrir si se detenía a analizar las cosas con calma y objetividad. Ya lo había. Estaba mal que su reacción hacia los pretendientes de Wolfram fuera tan violenta. Estaba mal que lo mirara a escondidas cada que tenía oportunidad y, por encima de todo, estaba terriblemente mal que deseara pasar más tiempo con él que con su nueva prometida. Sencillamente, era incorrecto que sus sentimientos hacia su amigo con cara de ángel fueran tan poderosos. Yuuri no lo entendía, no entendía por qué le pasaba aquello. ¿Por qué?

En el fondo, él ya sospechaba que era lo que le estaba pasando, casi sabía con certeza de qué se trataba, pero no podía aceptarlo, no quería aceptarlo. No podía…No… No se sentía preparado para enfrentarse a una situación tan traumatizante cómo la que se estaba imaginando. Le aterrorizaba la idea porque iba en contra de su formación, de sus creencias, de sus convicciones. No podía…Wolfram era un chico…Tenía miedo…

Y para complicarlo todo aún más, el pobre chico no lograba encontrar, en ninguna de las personas que conocía, el apoyo que tanto deseaba y necesitaba. En realidad, sentía como si todos en el castillo Pacto de Sangre se hubieran puesto en su contra y lo detestaran. No era como si lo demostraran, la verdad (el único que sí se mostraba abiertamente hostil hacia su persona era Gwendal,) pero aun así, el Maou no podía dejar de percibir una ligera insinuación de reproche en las miradas que le eran dirigidas por sus amigos aun cuando trataran de ocultárselo. El chico entendía a la perfección el por qué de esa actitud hacia él. Sabía que se había portado como un patán, pero aun así le dolía saber que ellos pensaran lo mismo.

De manera especial, a Yuuri le dolía el distanciamiento gradual que se había producido entre Conrad y él. Ahora, prácticamente ni se hablaban y cuando lo hacían la atmósfera era tensa y excesivamente formal. Yuuri ya no le pedía que lo llamara por su nombre, puesto que la mirada helada de su padrino indicaba claramente que hacerlo no era precisamente una buena idea. A veces, al chico le parecía percibir un destello de profunda tristeza en los ojos de su padrino, como si de verdad lamentara tratarlo de un modo tan frío, pero esa tristeza hacia él era fácilmente opacada por la tristeza que Conrad sin duda sentía por su hermano más pequeño y Yuuri lo entendía, lo entendía perfectamente. Por eso no decía nada y se resignaba a ser tratado de ese modo, guardando para sí su propio desconsuelo y su angustia, deseando fervientemente poder reparar el daño que había provocado…

De manera increíble, Wolfram parecía ser la única persona que seguía tratándolo con normalidad. A Yuuri le alegraba que fuera así, pero al mismo tiempo le causaba una enorme incomodidad, puesto que no podía evitar el sentirse culpable por lo que le había hecho. El rey sabía que Wolfram sufría por causa suya. Contrario a lo que todo el mundo pensaba, Yuuri no era tan tonto ni tan despistado como para no haberse dado cuenta, tras cuatro años de convivencia, de los sentimientos de su amigo rubio hacia él. Al joven le maravillaba la fortaleza de Wolfram para actuar como si nada a pesar de todo y no sabía que había hecho de bien en la vida para merecer su amistad y más aún… su amor…

Amor, ¿cómo era realmente ese sentimiento? El rey ya no estaba muy seguro de saberlo, pero lamentaba profundamente no poder corresponder los sentimientos de Wolfram…

– ¡Yuuri!

Aquella voz angelical, pero tan poco familiar para sus oídos lo sacó de sus cavilaciones y Roselyn entró corriendo en su oficina.

Yuuri apartó la vista de la ventana y se dio la vuelta para toparse con un par de ojos azules que lo miraban con devoción. Ojos azules…había algo en ellos que no terminaba de convencerlo totalmente, pero pese a ello el muchacho sintió su corazón acelerarse ligeramente… Le agradaba esa sensación, sin embargo...

El chico sonrió con sinceridad a su prometida y la envolvió en un abrazo, aspirando el aroma de su cabello. La escuchó murmurar algo acerca de la elección del color de las flores para la boda, pero la ignoró y no le respondió inmediatamente.

–¡Yuuri, suéltame! No has contestado mi pregunta – se quejó la muchacha removiéndose inquieta en sus brazos.

– Puedes elegir el color que desees, me da igual, con tal de que te haga feliz – le susurró quedamente y con dulzura al oído.

– ¿De verdad? – preguntó la chica, emocionada.

Yuuri se separó de ella y asintió con la cabeza mirándola a los ojos con una sonrisa pintada en los labios. Una sonrisa que, sin embargo, en esa ocasión no le llegó a los ojos. La chica no pareció darse cuenta de aquello y le devolvió el gesto, radiante, antes de salir corriendo muy emocionada por la puerta…

Yuuri se quedó mirándola mientras se alejaba y suspiró…

Amor, el gran sentimiento…

Amor… ¿qué era el amor? Él ya no lo sabía. Se preguntaba si verdaderamente era amor lo que sentía por Roselyn o quizá…

No… no deseaba continuar pensando en eso…Sacudió la cabeza y enfocó su mirada en la pila de documentos que todavía le quedaban por firmar. Lo mejor era evitar pensar en todo aquello y distraerse un poco…


El cielo azul y despejado destilaba belleza y prometía una mañana tranquila y agradable para los habitantes de Shin Makoku. El esplendente Sol brillaba con orgullo sobre el reino, mientras todos se ocupaban de empezar con sus deberes del día.

Una figura alta y encapuchada se desplazaba caminando con elegancia por entre una multitud de personas atareadas que iban corriendo de aquí para allá por entre las calles del pueblo cercano al castillo Pacto de Sangre. Los comerciantes que comenzaban a abrir sus negocios, las mujeres que salían a comprar, los niños que corrían divertidos… todos lucían felices y optimistas. Como no serlo cuando jamás había existido tanta paz y tanta dicha en el reino, una paz esperanzadora que cada vez se fortalecía más desde que el Maou gobernaba.

El individuo de la capa observaba todo esto con indiferencia al tiempo que se deslizaba silenciosamente entre ellos, sin que lo notaran, y una sonrisa maliciosa curvaba sus labios. "¡Pobres tontos! – pensaba él mientras los miraba con una mueca de desprecio – ¡Desdichados e infortunados tontos, que no sabían la desgracia que estaba por caer sobre ellos! ¡Gente ingenua y simple que ignoraba su fatal destino!" Continuó caminando con paso firme hasta dar vuelta en una esquina por donde siguió un poco más despacio.

El hombre se detuvo finalmente frente a una gran librería de aspecto común en medio de una calle poco transitada. Entró sonando la campanilla y, sin quitarse la capucha, comenzó a pasearse con calma por entre las estanterías repletas de libros.

Una alegre y amable dependienta se acercó a él para ofrecerle su ayuda amigablemente.

– ¿Busca algún libro en especial, señor? – preguntó la joven con una sonrisa, acercándosele desde un costado.

El extraño se volvió hacia ella con lentitud y observó complacido como la sonrisa de la inocente muchacha se desvanecía por completo en el preciso instante en que quedó de frente a ella. La chica comenzó a temblar ligeramente y el encapuchado permitió que el miedo la invadiera por completo durante unos instantes antes de quitarse la capa.

Los ojos de la joven se abrieron con sorpresa y fascinación en cuanto su rostro quedó finalmente descubierto e inmediatamente dejó de temblar. El miedo pasó a segundo plano, siendo sustituido por viva admiración. El hombre esbozó una deslumbrante sonrisa, se aclaró la garganta y se inclinó hacia ella para susurrarle seductoramente al oído.

– En realidad sí hay algo en lo que me puedes ayudar, preciosa – murmuró quedamente, rozando con sus labios la oreja de la chiquilla al mismo tiempo que colocaba en sus manos una pequeña tarjeta que tenía escrito un nombre con tinta dorada –. ¿Podrías avisar a tu jefe que un viejo amigo suyo ha venido a verlo?


Wolfram leía uno de sus libros preferidos sentado a la sombra de un gran árbol en el jardín del castillo, disfrutando de la hermosa mañana y de la fresca brisa que soplaba acariciándole el rostro y el cabello.

Debido a una lesión que había sufrido en su entrenamiento del día anterior, se le había pedido que por todo guardara reposo y se abstuviera de realizar cualquier actividad física. La herida no era nada grave y el joven mazoku estaba ya completamente recuperado gracias a Gisela. Sin embargo, aun así se le había prohibido entrenar a sus hombres y cumplir con sus obligaciones de siempre al menos por ese día.

Él había protestado un poco al principio, pero al final había cedido sin hacer más reclamos. Ya no tenía la fuerza de antes para refunfuñar o imponer sus deseos sobre otros como solía hacer en el pasado. Su corazón estaba todavía demasiado agobiado bajo el peso del dolor y el desencanto amoroso, y con cada día que pasaba, el chico se sentía cada vez más debilitado emocionalmente. Requería de toda su fortaleza y voluntad el mantener la compostura y comportarse con normalidad frente a Yuuri día tras día mientras él y su prometida se la pasaban de aquí para allá haciendo los preparativos para su boda, restregándole en la cara lo felices que eran juntos. Era algo que apenas podía soportar.

Para complicarle las cosas aún más, una sarta de cartas con proposiciones de matrimonio dirigidas a su persona continuaban llegando al palacio todos los días y él se veía en la fastidiosa obligación de tener que contestarlas todas aunque sólo fuera para rechazarlas. Wolfram tenía la inquietante sensación de que su tío, Waltorana, tenía mucho que ver en el asunto. La noticia de su rompimiento con Yuuri se había esparcido rápidamente por todo el reino y Wolfram sabía que eso no podía significar nada bueno.

La mañana siguiente a la disolución de su compromiso, todos en Shin Makoku, sin excepción, ya estaban enterados de lo sucedido y de cómo el Maou había rechazado a lord Wolfram von Bielfeld para contraer un nuevo compromiso con la hija de unos ricos nobles. Eso por supuesto no lo había dejado muy bien parado en la opinión pública, lo cual no le había hecho ninguna gracia a su tío, quien le había enviado una carta en la que le reprendía duramente por haber "ensuciado" la reputación de su noble casa y le pedía que volviera inmediatamente a las tierras de Bielfeld. Wolfram no había querido acatar su orden y en cambio, le había pedido que por favor le permitiera quedarse hasta la boda del rey. Su tío había accedido de mala gana a cambio de que le prometiera que elegiría pronto un nuevo prometido o prometida si se presentaba la ocasión. Wolfram aceptó la oferta pensando que con lo sucedido con el Maou era imposible que algún noble deseara casarse con él todavía. Grande fue su sorpresa al descubrir que se había equivocado y que su popularidad entre los y las jóvenes nobles de Shin Makoku continuaba siendo tan buena o incluso mejor que en los tiempos en que no estaba comprometido con el Maou.

En otros tiempos Wolfram se habría sentido complacido de ser el centro de atención de tantos nobles, pero ahora… Ahora era algo sencillamente espantoso. Incluso había tenido que recibir en persona a uno de sus muchos pretendientes cuando éste había llegado hasta las mismas puertas del castillo solicitando permiso para verlo.

El joven, quien resultó ser un noble de lo más agradable y parecía verdaderamente interesado en Wolfram, había quedado sinceramente decepcionado y entristecido cuando el soldado mazoku se vio en la penosa necesidad de tener que rechazarlo. El chico se había sentido realmente mal por tener que hacerle eso al pobre muchacho, puesto que en verdad le había agradado, pero pensó que era lo mejor. No quería herir sus sentimientos dándole falsas esperanzas. Él sabía perfectamente lo horrible que se sentía cuando la persona que te gusta te da alas y luego te rechaza sin más. Era algo terrible…

Flashback…

– En verdad lo lamentó tanto, pero en serio no puedo aceptar tu proposición – había dicho Wolfram, tajante, cuando el joven le preguntó enésima vez si estaba completamente seguro de su decisión. El soldado mazoku le había dado la espalda y estaba esperando la respuesta del otro antes de retirarse a su habitación.

El joven, cuyo nombre era Philip, lo miró con tristeza. Sus ojos castaños velados por una sombra de anhelo.

– Ya veo…entonces ya no insistiré más – susurró el chico con suavidad tras unos minutos de silencio –. ¿Puedo hacerle una última pregunta, lord Bielfeld?

Wolfram se dio la vuelta para encararlo y esperó a que el muchacho hiciera su pregunta.

– ¿Todavía lo ama?

El chico rubio sintió como si lo hubieran apuñalado. El cuchillo en su corazón volviendo a hundirse profundamente dentro de él. Tragó saliva con dificultad, pero mantuvo una expresión impasible al momento de responder con frialdad.

– Mi compromiso con su Majestad terminó, él y yo ya no estamos involucrados de esa manera.

– Entiendo – respondió Philip –. En ese caso me retiro. No lo molestaré más. Con su permiso, lord Bielfeld – terminó el chico con cortesía y, haciendo una reverencia, se dio la vuelta para empezar a caminar, pero se detuvo antes de dar más de dos pasos y se volvió para verlo de nuevo.

No dijo nada al principio, pero se inclinó sobre él para rozar su mejilla levemente con los labios. Transcurrido un rato, habló por fin:

– Le deseó felicidad y que encuentre a la persona indicada – murmuró muy cerca de su oído. Luego se apartó con elegancia y le sonrió abiertamente. Con una sonrisa brillante y honesta.

Wolfram no pudo evitar devolverle gesto, aunque tristemente e ignorante de que a lo lejos, un par de ojos negros los habían estado observando con furia.

Fin del flashback…

Wolfram dejó escapar un suspiro y cerró el libro una vez hubo terminado la lectura de la última página. El muchacho recargó la cabeza contra la corteza del árbol a su espalda y dejó que sus ojos verdes escudriñaran la inmensidad azul del cielo sobre él.

Había tantas cosas en las que todavía tenía que pensar. Cosas que aún quedaban por arreglar…Tanto que decidir aún y su futuro parecía tan nebuloso y aterrador.

El chico se sentía tan atemorizado por dicho futuro y por el panorama sombrío que se abría como un enorme abismo frente a él que en ocasiones deseaba poder desaparecer de verdad. Pero todavía no podía darse por vencido. Se lo había prometido a él…

Suspiró una vez más y cerró los ojos.

La boda de Yuuri estaba cada vez más cerca…

Cuando volvió a abrir los ojos, su mente tardó varios minutos en registrar y procesar lo que estaba viendo, quizá debido a la singularidad de la perturbación que estaba contemplando. Algo muy peculiar acababa de llamar su atención. Un fenómeno que jamás en su vida había visto.

En lo alto de aquel cielo sin nubes, en un punto situado más o menos por encima del pueblo, había aparecido un pequeño punto luminoso que hacía unos segundos no se encontraba ahí. El pequeño punto, parecido a una estrella muy brillante, se movía lentamente hacia abajo como si cayera y, en su caída, iba aumentando paulatinamente de tamaño hasta que más que un punto se pareció a una gran bola de luz amarillenta. Al principio, Wolfram no pudo dar crédito a lo que veía pensando que tal vez estaba alucinando. Quizá, todo su dolor por fin lo había hecho enloquecer. Sin embargo, pronto comprendió que aquello no era ninguna alucinación.

Se puso de pie y sus ojos se abrieron con horror cuando vio como la gran bola de fuego (ahora comprendía que era fuego de lo que estaba hecha) se precipitaba con fuerza a tierra e, instantes más tarde, se alzaba una gran columna de humo negro justo donde aquella cosa se había impactado…

Wolfram se quedó estático, incapaz de gritar siquiera. Trató de moverse, pero sus piernas no le obedecieron. Lo que acababa de ver lo había dejado en estado de shock… No podía creerlo. Jamás en su vida había presenciado nada semejante y por alguna razón se sentía aterrado.

Entonces le pareció escuchar algo a su espalda. Su cuerpo reaccionó por fin y el chico se dio la vuelta para encontrarse con Conrart quien, pálido como la cera, también había presenciado el macabro espectáculo desde lejos y había corrido directamente hacia su hermano cuando vio que estaba parado muy cerca de donde él estaba.

Ambos intercambiaron una mirada cargada de angustia y de pánico antes de ponerse en movimiento. Estaban a punto de echar a correr hacia el castillo para llamar a sus hombres y dar el aviso cuando un nuevo acontecimiento llamó su atención.

Algo se acercaba volando a gran velocidad hacia ellos. Escucharon el extraño zumbido del misterioso objeto al aproximarse y los dos saltaron instintivamente hacia atrás para protegerse cuando comprendieron de qué se trataba.

La flecha se clavó en la corteza del árbol que momentos antes había servido a Wolfram de respaldo en el preciso momento en que éste se había apartado de él. Los dos soldados ya estaban completamente alertas y en posición defensiva, ambos con espada en mano y listos para cualquier nueva sorpresa, sin embargo nada más ocurrió.

Conrart se acercó al árbol para arrancar la flecha y poder examinarla, mientras Wolfram escudriñaba los alrededores en busca del culpable, pero era evidente que ahí no había nadie más que ellos dos.

Entonces Conrart dejó escapar una exclamación ahogada y Wolfram se acercó presuroso para ver que había provocado tal reacción en su hermano.

El demonio de cabello castaño estaba parado muy quieto y con los ojos desorbitados por la sorpresa, incapaz de pronunciar palabra, mientras sostenía en la mano derecha un pequeño pedazo de papel que parecía una nota.

Wolfram se asomó con cautela sobre su hombro para poder leer lo que el papel decía. Su hermano se volvió hacia él y le tendió el mensaje para que lo examinara. El chico rubio lo tomó y leyó.

La nota era pequeña, pero aterradora.. No comprendía el significado de lo que estaba escrito, pero algo en aquel tétrico mensaje hizo que se estremeciera en un escalofrío.

Primera Sombra: Solitudine de diu 1

Comienza el juego.

¡Larga vida al rey!

Larga vida al rey!"

Las últimas palabras quedaron grabadas a fuego en su mente. Sus pensamientos volaron rápidamente hacia esa persona que tanto significaba para él. De sus labios, brotó un murmullo estrangulado.

- Yuuri…


1. Del latín. Significa "el desierto del tiempo"

Bueno, eso es todo por el momento. No me quedó 100% satisfecha con este capítulo porque el original me parecía mejor y creo que quedo un poco corto respecto a otros que venía publicando (tuve que quitar algunas escenas que retomaré más adelante), sin embargo no pude recordar todas las frases que me habían gustado de ese capítulo. A pesar de eso le doy el visto bueno y creo que no quedo tan mal, ¿qué piensan ustedes? De todas maneras estoy trabajando para que los que vienen sean mejores. Ya llevo buena parte del capítulo ocho y creo que ese me está gustando más de lo que me gustaba su versión original en borrador. Espero que disfruten este capítulo. Si todo sale bien, pronto estaré subiendo el siguiente, yo espero que ya esté listo para el fin de semana próximo.