Descargo la responsabilidad: no soy dueña de nada. Tan solo de mi imaginación, que es la que ha creado la historia.

(Año 2017)

Después del desayuno, Liam y Henry subieron a la habitación de este último a jugar a los videojuegos. Aunque a Emma no le hiciese mucha gracia que su hijo pasase tiempo con un desconocido (de momento, teniendo en cuenta que de aquí a unos años a Emma la encantaría ver jugar a todos sus chicos juntos), no podía prohibir a su hijo, con catorce años ya, que se relacionase con otras personas (aunque viniesen del futuro).

Killian y ella estaban en el salón viendo la televisión cuando, sobre las diez, el timbre sonó. Emma se levantó, abrió y se encontró a Regina y a sus padres con Neal fuera.

"Me he encontrado con los príncipes cuando venía hacia aquí" dijo Regina, mientras entraba en la casa seguida de David, Mary Margaret y su hijo.

"¿Has traído la varita?" preguntó Emma cerrando la puerta.

"Sí" respondió Regina, sacándola de su bolso, "y también he estado toda la noche investigando y tengo el hechizo perfecto para enviar a Gus de vuelta" dijo. "Ahora, lo único que tenemos que necesitamos es al chico, ¿dónde esta?" preguntó.

"Arriba con Henry" respondió Killian, acercándose a las escaleras, "iré a avisarles" dijo mientras subía por ellas.

"Perfecto" dijo David, "si todo sale como lo previsto, Gus volverá a casa esta misma mañana" dijo.

"Sigo sin creerme que ese sea su nombre real" dijo Emma.

"Ya, pero es el nombre que nos ha dado" dijo su padre encogiéndose de hombros.

"Es normal que haya dado un nombre falso" dijo Regina, "tú misma lo diste cuando viajasteis al Bosque Encantado hará un par de años" dijo. "Y no podía ser más ridículo que Leia".

"Pues a mi me parece un nombre perfecto" la defendió su madre. "Además, pertenece a un personaje de una película muy famosa, y en mi opinión, muy buena" dijo. Regina rodó los ojos como respuesta mientras Emma sonreía a su madre.

Después de un rato de espera, Killian bajó las escaleras seguido de Henry y Liam. Cuando llegaron al salón, Regina sonrió a su futuro ahijado, y éste le devolvió la sonrisa.

"Vale, entonces, ¿está todo listo?" preguntó Henry, "¿Gus conseguirá volver al futuro?"

"Si todo sale bien, sí" respondió Regina, "lo único que hay que hacer es ir al bosque, que es el lugar en el que aparecisteis tus hermanos y tú y, cuando invoque mi hechizo, serás enviado de vuelta a tu casa" dijo, mirando a Liam.

"Genial" dijo él sonriendo, "¿y a qué esperamos?" preguntó, mirando a los presentes.

"Eso mismo me pregunto yo" dijo Killian, "en marcha" dijo, abriendo la puerta de la casa.

Cuando todos salieron, Killian, Emma y Henry se montaron en el coche amarillo de Emma; David, Mary Margaret y Neal en la camioneta, y Regina y Liam en el coche de ella, y los ocho se dirigieron al bosque.

Mientras iban de camino, Liam le preguntó a Regina, "oye, ¿podrías hacerme un favor cuando todo esto acabe?"

"Por supuesto" contestó Regina, "lo que sea por mi futuro ahijado" dijo.

"Verás, lo que te voy a pedir quizás suene un poco egoísta" comenzó, "pero necesito que me prometas que vas a cumplirlo" dijo. Regina lo miró y asintió en respuesta. "Necesito que les borres la memoria a todos los que saben que he venido del futuro" pidió Liam con ojos suplicantes.

Regina se quedó pensando un momento antes de contestarle. Sabía lo que se sentía cuando te borraban la memoria y el no poder recordar absolutamente nada. Era algo muy agobiante. Pero también sabía lo peligroso que sería para el futuro de aquel chico que estaba sentado a su lado, (aquel chico que la había dicho hacía apenas un día que ella era la tercera persona en la que más confiaba después de sus padres), si alguna de las personas que sabían de dónde venía descubría quién era. Podría cambiar su futuro. Todo lo que había vivido podría ser diferente. Y ella, que ahora apenas conocía a aquel muchacho de pelo oscuro, no podía permitir que eso pasase, porque quizás, esa relación tan poderosa que tenía con él (aunque aún no la había vivido, estaba convencida de que aquel chico no mentía con respecto a ello) nunca llegaría a darse.

"De acuerdo Liam" dijo Regina, "se la borraré" dijo, sonriendo al chico.

Liam, con una sonrisa de oreja a oreja, dijo, "muchísimas gracias, de verdad".

"No hay de qué" dijo Regina. "Pero, a cambio, quiero que me cuentes cosas sobre el futuro".

Liam, que conocía a aquella mujer sentada en el asiento del conductor, ya se esperaba esa respuesta. Desde muy pequeño había aprendido que su madrina nunca hacía un trato sin recibir algo, aunque fuese mínimo, a cambio, al igual que Gold. Aunque sus tratos, claro está, no eran tan rebuscados como los de Gold. Muchas veces, a cambio de que ella no contase nada a sus padres si había hecho algo malo, lo único que tenía que hacer era darla un beso y prometerla que la llevaría galletas al día siguiente.

"Si te las cuento, prométeme que no intentarás cambiarlas" dijo, con voz seria.

Regina lo miró y asintió. "Te prometo que no cambiaré nada" dijo, "solo quiero que me cuentes cosas para estar preparada para cuando lleguen".

Liam asintió. Lo primero que la contó fue lo de su hermana Hope, cómo murió y cómo sus padres se quedaron devastados por aquél acontecimiento. Regina sintió una punzada en el pecho cuando se lo contó. Ella sabía lo que era perder a un ser querido al que amas con todas tus fuerzas, y perder a un hijo es un golpe muy duro para cualquier madre (ella lo vivió durante un instante cuando Henry cayó en la maldición del sueño que ella misma había creado).

También la contó el por qué de que ella fuese su madrina. Cuando Mr. Hyde se hizo con la ciudad, los héroes hicieron cuanto estuvo en su mano para derrotarle. Y lo consiguieron. Pero Hyde todavía tenía un as en la manga. Meses después de aquello, tras la boda de sus padres y estando Emma embarazada, Hyde le dejó un encargo a uno de los personajes que había traído de la Tierra de las Historias No Contadas. Tenía que utilizar una de las varitas de Rumpelstiltskin para evitar que ninguno de los habitantes de Storybrooke tuviese su final feliz, y la mejor manera de hacerlo era matando a la salvadora. Como Emma estaba embarazada y en peligro, Regina se hizo pasar por ella y se sacrifico para salvar a los habitantes de su ciudad. Y, cuando todos creían que había muerto, Zeus la trajo de vuelta, al igual que había hecho con Killian, porque todavía tenía que conseguir su final feliz.

La contó que ella llegaría a ser muy feliz. Aunque Henry viviese entre su casa y la de Emma, su hermana Zelena y la pequeña Robin se mudarían con ella y entre las dos la criarían. Regina volvería a vivir lo que vivió con Henry y tendría la compañía de su hermana, a la que llegaría a querer muchísimo. Además, nunca estaría sola después de que Henry se graduase y se fuese a Nueva York a estudiar en la universidad porque tendría una gran familia.

También le contó cómo eran sus hermanos. David, que era una buena persona pero con un don especial para meterse en problemas, tenía la misma actitud de su padre. Y Damon, que siempre había sido el más callado. La contó cómo sus padres estuvieron a punto de perderle a él también después de haber nacido con un problema respiratorio, que gracias al Dr. Whale se había solucionado.

Justo cuando Liam terminó de contarle lo de Damon, llegaron al límite de la ciudad, pararon el coche y se bajaron. Los ocho subieron hasta el bosque siguiendo a Liam, se pararon después de haber caminado aproximadamente media hora y Liam dijo, "es aquí. Aquí es dónde nos envió la habichuela mágica".

"Perfecto" dijo Emma, "Regina, ¿puedes invocar el hechizo?" preguntó.

"Por supuesto que puedo" dijo Regina mirando a Emma y fingiendo estar ofendida. Emma rodó los ojos ante esto.

Regian sacó la varita de su bolso y, con un movimiento de muñeca, hizo que una luz saliese de la punta de la varita, haciendo que un portal se abriese delante de ella.

"Vale chico, el portal está abierto" dijo Emma, tapándose la cara con la mano debido a la luz que emitía el portal.

"Cruza ya" dijo Regina mirando a Liam, "no podré mantenerlo abierto mucho más tiempo".

Liam se acercó al portal, y antes de atravesarlo, miró a su familia y dijo, "nos vemos muy pronto". Una vez que Liam lo cruzó, el portal se cerró rápidamente, emitiendo un destello de luz, haciendo que todos se tapasen la cara con el brazo.

Cuando se destaparon la cara, Killian preguntó, "¿habrá funcionado?" mirando a su alrededor, donde no había ni rastro de nadie.

"Por supuesto que ha funcionado, ojos pintados" respondió Regina, "he conjurado el hechizo correctamente. Seguro que ahora está en su casa, sano y salvo".

"Eso espero" dijo Mary Margaret cogiendo a Neal en brazos, que se había asustado debido al destello de luz, "no puedo imaginarme lo preocupados que deben estar sus padres después de que su hijo estuviese dos días desaparecido".

"Yo también lo espero" dijo David, acercándose a su esposa y acariciándola la espalda.

"Bueno, ¿os apetece celebrarlo en la Abuelita?" preguntó Henry, mirando a su familia.

"Por supuesto grumete" respondió Killian.

Emma y él bajaron la colina de la mano siguiendo a Henry, y detrás David, Mary Margaret y Neal. Regina se quedó mirando el lugar donde había abierto el portal. Sabía que Liam había llegado al futuro, tenía un presentimiento. Se dio cuenta de que se había quedado sola y bajó la colina hacia la carretera. Cuando llegó, todos la esperaban.

"¿Lista para tomar algo en la Abuelita, mamá?" la preguntó Henry.

"Si claro" respondió, "pero tengo que pasar por casa antes" dijo.

"De acuerdo, te esperaremos allí" la dijo Mary Margaret antes de meterse en la camioneta con su marido y su hija.

Regina vio cómo el coche amarillo y la camioneta desaparecían en dirección al pueblo mientras ella se quedaba pensando. Tenía que borrarles la memoria a todos, y tenía una idea. Se subió en su coche y se dirigió a su mansión. Se metió en la cocina y se puso a preparar una tarta de manzana. Cuando estaba preparando la masa, cogió un pequeño bote del armario del salón y lo vertió en la masa. El sabor de la manzana conseguiría disimular la poción para el olvido, pensó. La había preparado para que sólo olvidasen lo que había pasado en las últimas veinticuatro horas.

Cuando la terminó, se volvió a montar en el coche y se dirigió a la Abuelita. Entró y su familia estaba sentada en una mesa, comiéndose una hamburguesa cada uno. Se dirigió allí y se sentó.

"Teníamos mucha hambre y hemos empezado sin ti" dijo David, "¿quieres una hamburguesa?" preguntó.

"No, muchas gracias" respondió Regina sonriendo, "no tengo hambre" dijo. "Pero he traído el postre" dijo, enseñándoles la tarta.

"¿Qué pasa?" preguntó la abuelita por detrás, "¿mis tartas no so lo suficiente buenas?"

"No, no es eso" respondió, "es solo que me apetecía traer yo el postre" dijo para defenderse.

"Bueno, como quieras" dijo, dándose la vuelta para atender otra mesa.

Cuando todos terminaron de comer, Ruby les trajo unos platos pequeños y unas cucharillas para que se pudiesen comer la tarta. Regina cortó seis trozos y se los dio. Los seis se comieron la tarta con gusto.

"¿Tú no comes mamá?" la preguntó Henry.

"No hijo" respondió Regina, "ahora no me apetece comer nada. Tengo el estómago un poco revuelto" dijo.

Henry asintió y cogió otra cucharada de tarta.

Mañana por la mañana no se acordarán de nada, pensó Regina. La sentaba mal tener que hacer eso, pero no la quedaba otra. Le había prometido a Liam que lo haría, y así lo había hecho.

¡Hola a todos! ¿Os ha gustado? Si es así, por favor, hacédmelo saber.