Hola :D Después de mucho tiempo nos volvemos a leer y eso me alegra muchísimo.

Sólo quiero aclarar que por cuestiones de tiempo (sí, claro) este capítulo no ha sido beteado, así que de antemano me disculpo si encuentran alguna falta de ortografía, he sido lo más cautelosa y he releído este capítulo hasta el cansancio, buscando como siempre que la historia y la lectura sea de su agrado.

Disclaimers: Y cómo siempre... Aclaro que este es un trabajo de una fanática loca compartiendo sus humildes y "creativas" ideas, no recibo ni un sólo peso por este trabajo, sólo la satisfacción de que alguien se apiade de mi y me deje un review. Los personajes son de la mangaka Amano Akira y el libro en el cual esta basada la historia es "Una dulce enemistad" de la gran escritora Johanna Lindsey.

Sin más que decir: pasen, comenten y disfruten, ¿list s? !Cooooooomenzamos! ^u^


UDE Capítulo 9.

Shoichi había perdido la cuenta del tiempo que llevaban cabalgando él y su aprehensor, se sentía muy cansado para pelear, así que simplemente se dejaba llevar sin importarle mucho su destino de llegada.

De pronto su cuerpo pudo percibir el cambio en el ambiente y de la magia que los rodeaba, sentía en su piel el roce del viento frio, proveniente de… ¿dónde?

Sus cabellos eran movidos por una fuerza extraña y pudo ver como un destello brillaba tenuemente del otro lado del portal, pero a medida que iban avanzando, esa luz aumentaba su intensidad, el joven por fin pudo visualizar la puerta, esa en la que ambos atravesarían y que los llevaría a otro lugar.

Ahora frente a Shoichi estaba un imponente castillo, no había ninguna muralla que impidiera admirar la belleza arquitectónica del lugar, debido a que el mismo recinto estaba construido por extraña obsidiana color áureo.

Sabía muy bien a qué familia pertenecía tan monumental fortaleza, y su cuerpo fue el primero en reaccionar, estaba temblando, reflejando su miedo, no quería conocer a tan desagradable persona, ¿Cómo sería cuando le tuviera en frente? De una forma u otra tendría que encontrarse con el líder de la familia. Byakuran Gesso.

El joven que lo llevaba preso malinterpreto esos temblores en Shoichi y muy protectoramente le abrazo, para luego suavemente susurrarle muy cerca de su oído palabras tranquilizadoras.

-Shhh, relájate, ya es noche, hace frío, pero descuida que ya llegamos, pronto podrás gozar de unas cobijas confortables y de una infusión caliente. No te preocupes, estarás bien-

Era obvio que esas palabras poco le ayudaban a tranquilizarse. Shoichi quería llorar, las lágrimas le causaban picor en sus ojos color esmeralda, pero él las retenía con fiereza, no quería mostrar debilidad ante su raptor. Nunca en su vida deseó tanto poder golpear a una persona, y lo habría hecho de no ser porque el pelirrojo deseaba pasar desapercibido, no era conveniente levantar sospechas, al menos esa noche.

Cuando estuvieron frente a la gran puerta metálica, esta fue subiendo poco a poco, permitiéndoles el paso dentro de la fortaleza. Entraron a un amplio patio interior, en el centro se encontraba una hermosa fuente, grande e imponente como el castillo en sí, luego uno de los mozos se encargó de llevar el caballo al establo.

-Será mejor que lleves esto mientras estas en el castillo, no quiero que nadie te vea-Su secuestrador le colocó una capucha sobre él- Por el momento- Dijo de manera burlona.

Shoichi bufó molesto, supuso que para su secuestrador toda esta situación le resultaba muy divertida, pero no para él.

Su aprehensor le tomo de la mano, de manera sigilosa se colaron por el salón principal, giraron a la derecha y empezaron a subir por las escaleras.

-Dormirás en la misma habitación que yo- Era una orden, dejando en evidencia que la opinión del pelirrojo no importaba.

-¿por quién me tomas? ¡Yo no soy esa clase de persona! Consíguete a un cortesano para tus porquerías- Shoichi estaba más que molesto, no solo tenía que soportar haber sido secuestrado, ahora también tenía que aguantar las calenturas de este sujeto, ¡ya había tenido suficiente!

Se soltó del agarre de su secuestrador, se giró, y emprendió su viaje escaleras abajo, pero rápidamente el joven de cabellera plateada le alcanzó y le agarro del brazo.

-No me malinterpretes, no pienso tocarte hasta que seas mi esposo, te lo he dicho antes, eres una joya muy valiosa y mereces que te traten como tal, pero antes debo convencer al dueño de este castillo, no puedo darte una habitación aparte sin que él se entere, sólo te pido esta noche.- Sus ojos mostraban sinceridad, y aunque el pelirrojo no quedó muy convencido, acepto, se sentía inseguro, desconfiaba de este joven impulsivo e inmaduro.

No durmió en toda la noche pensando que su secuestrador quisiera sobrepasarse con él, pero para fortuna de Shoichi eso nunca sucedió.

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- ¡Ha! ¡Quieres que me quede encerrado todo el día en tu habitación! ¿Y yo qué? ¿No tengo derecho a opinar? ¡No lo hare!-El pelirrojo se paseaba por la habitación de derecha a izquierda, de un lado al otro, estaba muy enojado.-¡No pienso quedarme aquí el resto del día!-

- Solo te pido mediodía, en la tarde hablare con Byakuran, lo prometo, mi hermano es muy complaciente y…..-

Shoichi paro en seco.- ¿Qué has dicho? ¿Hermano? ¿Byakuran es tu hermano?- Se sentía mareado, decidió sentarse sobre la cama, la noticia realmente le había afectado.

El joven imito su acción y se sentó a su lado

-Bueno, en realidad es mi medio hermano, perdona que no te lo haya dicho antes, es solo que no hemos tenido tiempo para platicar y conocernos. Por cierto, ahora que lo pienso no me has dicho tu nombre

-No me lo has preguntado- Contesto de manera muy tajante.

-Si te preguntó ¿me lo dirías?

-Tal vez- Quiso hacerle sufrir, aunque fuese un poco pero al instante se arrepintió, pudo ver como el rostro del chico se ensombrecía, no era prudente hacer enojar a su secuestrador a fin de cuentas, él también era amo y señor de ese castillo. Intentando enmendar su error, procurando que su voz sonara curiosa preguntó.- ¿Cuál es el tuyo?

-¿eh?-

Shoichi rodo los ojos- Tu nombre, ¿Cuál es tu nombre?- Eso al parecer dio resultado, pues su mirada brillo intensamente y una sonrisa se poso en los labios del más joven.

- Hayato Gokudera-Un silencio incomodo se posó en ambos

- Y bien ¿Me dirás tu nombre?

-Shoichi- No pudo evitar dedicarle una sonrisa, ese tal Hayato a fin de cuentas era buena persona, lamentablemente no podía pensar así de su medio hermano, y un escalofrió le recorrió el cuerpo al pensar que le haría ese hombre sí le descubría dentro de su castillo. Por puro impulso tomo la mano del chico y con voz trémula le preguntó.

-¿Vas a tardar mucho?- Esto hizo más feliz al joven de cabellera plateada y con una sonrisa le dijo.

-Descuida no tardare, en este día se arreglara todo, lo prometo.

-Está bien, pero que sea sólo un día.-

Antes de salir de la habitación Gokudera le menciono algo muy importante a Shoichi.

-Por cierto, si llego a retrasarme una de las mucamas te traerá un poco de comida.

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El día había pasado sin muchos antecedentes, lleno de papeleos y estrategias militares, al parecer sus planes marchaban a la perfección, muy pronto lograría su objetivo y eso lo ponía contento, sin darse cuenta llegó la noche para el jefe de la familia italiana.

Byakuran estaba sentado en la mesa principal, mueble que había sido creado de manera artesanal por los gnomos ermitaños, no cualquier familia tenía tal privilegio.

Recordaba que era el gran orgullo su padre, siempre que había un invitado él solía presumir tan extraño objeto, y pensar que antes esa mesa estaba llena a la hora de la cena, el rey, su adorada madre, sus molestas primas cuando venían de visita, y su peculiar abuela.

Él exhalo un largo suspiro, añoraba tan bellos momentos. Ahora en esa mesa tan grande sólo se juntaban él y su medio hermano Gokudera, y eso en contadas ocasiones pues las ocupaciones de ambos los mantenían separados. Cómo detestaba comer sólo.

Salió de sus pensamientos cuando vio a Haylee, una de las sirvientas que venían con una bandeja llena de comida, pero grande fue su sorpresa al ver que esta no se dirigía a su mesa sino que tomaba un rumbo diferente, segundos después llegó Kaylee con la merienda, la chica de cabellera rosada empezó a servir la merienda, pero fue detenida por el de cabellera nívea.

-Dime Kaylee ¿Por qué tu gemela ha salido con una bandeja de comida? No he sido informado de que tengamos algún huésped.-La mirada de Byakuran era abrumadora, no se le podía mentir a él, sabía que ocurriría si no decía la verdad, para qué ocultarla, al final él siempre lo sabía gracias a su extraña habilidad.

-Su hermano Gokudera tiene un prisionero en su habitación y pidió que se le llevara la comida-.

El líder de la familia se levantó de la mesa, dio indicaciones de que retiraran los alimentos y fue a paso veloz detrás de la otra gemela, cuando le alcanzó, le obligo a que le diera la bandeja, él mismo se la entregaría al prisionero, quería saber por qué Gokudera había actuado así, además se sentía responsable, pues no podía tolerar semejante acto de estupidez por parte de su hermano.

La habitación estaba en total obscuridad, Byakuran no sabía ni por dónde pisaba, así que fue el primero en hablar.

-¿Hola?- Se sentía tan estúpido al hacer semejante pregunta.

Una voz ligera y ronca le contesto, se escuchaba como si se acabase de levantar.

- Hola.

-¿Por qué no tienes luz en la habitación? ¿No te dejaron velas?

- Estaba dormido, pero creo que hay una cerca del buro

Shoichi pudo escuchar cómo esa persona se encontraba muy cerca de él, escuchó un ruido metálico, supuso que era la bandeja que llevaba su merienda, aunque por la hora, se había convertido en su cena. Cuando la habitación estuvo alumbrada, el pelirrojo intento acostumbrarse de nuevo a la luz.

-Ahora dime ¿Quién…?- Byakuran fijo su mirada en Shoichi y las palabras no salieron de su boca. Él se quedó sin respiración, la visión que tenía no podía ser real, los ojos verde esmeralda y ese singular rojo escarlata. ¿Dónde lo había visto?

Shoichi lo miraba con curiosidad, pareciera que ese hombre le conociera de antes, pero si intentaba recordar, ellos dos nunca se habían visto antes, al menos eso es lo que él pensaba.

El líder de la familia Gesso recordó, era el joven del estanque, esa hermosa visión, ese elfo silvestre que le había cautivado por completo.

El joven nipón empezó a reír motivado por los nervios, se sentía intimidado, aunque sólo un poco, y para su desagrado el silencio se estaba alargando demasiado.

-Disculpa pero de casualidad ¿nos conocemos?- El de ojos color verde fue el primero en romper con ese incomodo momento, además de sentirse muy confundido.

-No, ¿Por qué piensas eso?- Mintió.

-Tu expresión fue como…si….-hizo una pausa, dudó un momento- Olvídalo, creo que lo imagine, cambiando de tema, tú no eres la chica que debía traerme esto- Señaló la bandeja llena de comida. Estiró su brazo para poder coger un panecillo y llevárselo a su boca aunque de una forma un tanto sugestiva.

Ese gesto no pasó inadvertido por el de mirada color amatista-¿Quién eres? Quiero saber tu nombre- Estaba desesperado, ahora que sabía que ese joven no era una visión, sino una persona real, necesitaba saber su nombre.

El pelirrojo se sintió ofendido, no era una pregunta, era una orden, nadie mandaba sobre él, no sentía razón de explicarle a ese hombre quien era.

-¿Y tú quién eres para hacer semejante pregunta?- En su voz se escuchaba su enojo.

-¿Gokudera no te hablo de mí?

-Me hablo de su medio hermano, de nadie más.

El líder de la familia Gesso le lanzó una mirada acusatoria. Shoichi por fin lo comprendió, se paralizó completamente y empezó a tartamudear.

-En…entonces, tú, tú eres...-

Byakuran se sorprendió al ver al chico retroceder sobre la cama hasta que su espalda dio con pared. Temblaba y daba la impresión de que quería desaparecer, pareciera que frente a él estaba una visión horrenda.

-¿Qué te ocurre, estas bien?- Intentó acercarse al pelirrojo.

-¿Qué estás haciendo aquí?- Dijo una tercera voz.

Byakuran se giró. Gokudera entró a la habitación y en cuanto estuvo dentro, Shoichi corrió a refugiarse a los brazos de él.

Este acto lo hizo enfurecer y sus ojos amatista brillaron de ira, unos celos inesperados brotaron dentro de él. Aquí estaba la visión que tanto había buscado pero ahora estaba en los brazos del más joven.

-¡Dime qué le has hecho a Shoichi!- Gokudera estaba furioso.

El albino se sintió ofendido, además le disgustaba saber que su hermano conoció primero el nombre del pelirrojo, estaba frustrado, realmente estaba molesto y lo demostró, aunque de una manera peculiar.

Con una sarcástica sonrisa y una mirada cargada de odio contesto - ¿Qué le he hecho?, no hecho nada más que venir aquí y querer hablar con él, pero en cuanto supo quién era, empezó a entrar en pánico, ¡exijo saber por qué!

Gokudera sintió escalofríos, conocía a su hermano, y esa sonrisa demostraba un mal presagio. Se sintió confundido y apenado por haber pensado mal de su hermano, así que serenamente preguntó.

¿Es eso cierto?- Shoichi no contesto, sólo se aferró más a Gokudera, ambos estaban de la misma estatura.

¿Y bien?- Preguntó el de ojos amatista.

Basta hermano, ¿Qué no ves que está asustado?

El mayor suspiro, se sentó sobre la cama y puso sus manos sobre su rostro, intentaba serenarse.

- Sólo quiero saber que sucede aquí, quién es él, por qué está aquí, encerrado en tu habitación, pero sobretodo ¿por qué me tiene miedo?, no le he hecho absolutamente nada.

-Es tan solo un muchacho sin familia y sin dinero, trabajaba con las caelestis, lo sé por sus ropas.

-Ya veo, ¿y lo demás?-

-Pienso que no es el momento… ¡Ay!- Shoichi lo pellizco a modo de reclamo.

-Cuéntale todo Gokudera, dile la verdad-

-Así que ya recuperaste el habla- La voz de Byakuran sonaba recriminatoria.

El pelirrojo se molestó, dio media vuelta para encararlo, pero al ver su mirada tan profunda, retrocedió unos pasos, y se escondió detrás de su medio hermano.

-Gokudera, estoy a punto de perder la paciencia con ustedes dos. Por última vez dime qué está ocurriendo aquí.

-Quiero casarme con él- Dijo abruptamente Gokudera.

-¿Casarte?- Byakuran río- Ya lo tienes aquí, no le veo el caso de casarte ¿Seguro que fue idea tuya?

El rostro de Shoichi quedo más rojo que el color de su cabellera, ese hombre, qué se supone que estaba insinuando.

-Hermano, no le insultes, créeme no le he tocado ni un solo cabello, te lo repito, él me gusta y quiero algo serio con él. –Su mirada parecía ser firme pero el mayor le conocía a la perfección y sabía dónde estaban los sentimientos de su medio hermano, además no le agradaba la idea de que Gokudera y ese joven se casarán.

Byakuran se puso más serio y cauteloso

-Bien, entiendo tu posición hermano, pero ¿qué hay de él?- Su mirada estaba posada en Shoichi.- ¿Quieres casarte con mi hermano?

Al parecer aunque fueran medios hermanos, ambos no les gustaban el término "medio" y preferían llamarse simplemente hermanos.

El pelirrojo sólo negó con su cabeza el miedo que sentía le impedía hablar.

Byakuran suspiro.- Sé que tienes voz, así que úsala para decir lo que piensas-

Pero el miedo que sentía era tan grande que no pudo pronunciar palabra alguna.

El albino furioso e irritado se levantó abruptamente de la cama y se dirigió al pelirrojo. Por su parte Shoichi se aferró más al cuerpo de Gokudera, cosa que el menor de los Gesso parecía disfrutar.

Byakuran con voz dura le dijo

-Ya no me queda paciencia, cuando estés decidido a hablar como gente adulta y civilizada podremos llegar a un acuerdo para solucionar este problema.- con paso firme y seguro, salió de la habitación.

Fue hasta que sus pisadas ya no pudieron oírse que Shoichi pudo tranquilizarse.

-No entiendo ¿Qué quiso decir tu medio hermano?

Gokudera se sonrió, había conseguido lo que quería.

-Te quedaras aquí en el castillo

-Pero yo no quiero tal cosa.-

-Aunque no lo quieras así será, quiero advertirte nadie querrá llevarte de regreso al convento hasta que mi hermano lo decida.

-Entonces hablare con él-

Gokudera negó ligeramente con la cabeza

-Lo conozco y sé que está demasiado fastidiado de tu actitud, quiere actuar de la mejor manera, tiene su carácter, prefiere tranquilizarse y pensar mejor las cosas, además dudó que puedas entablar más de tres palabras con él.- Intento inútilmente reprimir una carcajada

-Esta situación te divierte, ¿verdad?- Su mirada era inquisidora.

Gokudera no quiso ocultar su felicidad, su rostro mostraba una enorme sonrisa.

-Un poco, es verdad, pero más feliz estoy por qué podrás quedarte con nosotros, ahora que ya no tengo necesidad de ocultarte, mañana te enseñare tu nuevo hogar.-

Gokudera salió de la habitación, dejando a un pelirrojo completamente frustrado y confundido.

Fortsetzung folgt….


Como siempre espero sus likes (si es que existen en esta página, que lo dudo mucho) y sus hermosos reviews. ^U^

Ren 23: Gracias por tenerme paciencia y siempre estar al pendiente de mi fic, prometo no abandonar la historia y continuar hasta el final :D (Y espero no tardarme tanto con la actualización)

Gabo: Editor en jefe, como siempre gracias por apoyarme en mis locuras y ayudarme a plasmar mis ideas en papel, sin ti, está historia sería un desastre jeje :D

Besos

Att: RosaLunar