R&I
Aprovechando que su madre estaba en la ducha, Alex le mandó un mensaje a su prometida, informándola de que la cita quedaba cancelada. Para evitar que la mujer se presentara en la casa, ella y Piper habían pensado que la mejor coartada era decirle que había surgido un imprevisto de última hora que la obligaba a ir a casa de la abuela de Alex para arreglar unos papeles de la empresa que no podían esperar y que ya la llamaría cuando terminara de trabajar. A continuación, la niña borró el número de Liz de la agenda de contactos de su madre y lo sustituyó por el número de Spencer. De ese modo, aunque su madre intentara llamar a la mujer para preguntarle por el repentino cambio de planes cuando recibiera el falso mensaje de su prometida, sólo tenían que dejar que el teléfono sonara. Una vez hecho todo eso, avisó a Spencer para que mandara un mensaje desde su teléfono haciéndose pasar por Liz, avisando a Jane de que tenía que cancelar la cita para cenar de esa noche.
Una vez todo hecho, Alex se reunió con Piper en el patio trasero de la casa, donde la niña estaba esperando a su hermana impaciente "¿Has podido mandar el mensaje?¿Y Spencer y Catherine han hecho su parte?"
Alex asintió "Todo va según lo previsto. Ahora tenemos que conseguir que tu madre se quede a cenar aquí. Voy a cambiarme. Calculo que mi madre tardará una media hora más en estar lista. Tienes ese tiempo para traer a Maura aquí Piper"
Su hermana levantó el pulgar en un gesto de aprobación "Cuenta con ello"
R&I
Como había previsto Alex, veinte minutos después Jane apareció ya arreglada y dispuesta a salir a cenar. Como hacía cada vez que salía de casa, revisó los mensajes en su móvil para ver si había algún imprevisto. Vio un mensaje de Liz y se sintió un poco decepcionada al ver que cancelaba la cena. Desde que habían llegado Maura y Piper no le había hecho mucho caso a su prometida y esperaba poder compensarla llevándola a cenar a algún restaurante de moda.
Estaba pensando en que hacer esa noche cuando Piper y Maura entraron en la casa. Antes de poder saludarla, Alex apareció corriendo por el pasillo, cargada con una pequeña bolsa de viaje.
"Piper, acaba de llamarme Spencer. Las chicas van a hacer una fiesta de pijamas en su casa y nos han invitado" Las dos gemelas miraron alternativamente a sus dos madres, suplicando con la mirada "¿Podemos ir?"
Jane rió. Alguien más que la abandonaba esa noche "Claro. Cojo las llaves del coche y os llevo"
Alex la corrigió de inmediato. No podían permitir que su madre saliera de la casa baja ningún motivo "No te preocupes mamá. La madre de Cath está recogiendo a Emma y después no le importa pasar a recogernos a nosotras. "
Maura fue la que contestó en aquella ocasión "Veo que lo tenéis todo bajo control"
Las gemelas se encogieron de hombros mientras Piper intentaba convencer a su madre "Hay que aprovechar lo que queda del verano. Además, así puedo conocer más a mis nuevas amigas mamá"
Maura se alegró de que Piper se hubiera adaptado tan bien a todos aquellos cambios "Entonces, deberías ir a preparar tu bolsa"
Corriendo hacia la puerta, las gemelas gritaron un gracias lleno de risas. Viendo que al final iba a cenar en casa, Maura se quitó el abrigo. Sin poder evitarlo, Jane se sorprendió mirando embobada a la otra mujer. Estaba preciosa. El sutil maquillaje acentuaba el color de sus ojos y el suave color de su pintalabios atraía la atención hacia los deliciosos labios. El pelo sedoso parecía ordenarle que enredara sus dedos en él. Pero lo que más llamaba su atención era la forma en que la blusa roja se ceñía sobre sus curvas, dibujando un escote que insinuaba la maravilla que había debajo. Jane no pudo evitar recordar el tacto de los pezones de Maura sobre la palma de sus manos, el peso de sus tetas cuando las juntaba para darle placer con su boca. Continuó con su inspección, deteniéndose a admirar la forma de sus caderas, la forma en que aquella falda azul hacía justicia a aquellas piernas. Continuó fantaseando, recordando como esas piernas la rodeaban, clavándole los talones cada vez que estaba a punto de alcanzar un orgasmo. Jane carraspeó incómoda. ¿Qué demonios le pasaba? Lo último que necesitaba era complicarse más la vida empezando a tener fantasías eróticas con Maura.
"¿Te encuentras bien?" preguntó Maura preocupada "Pareces sofocada"
Jane intentó disimular su agitación "No es nada. No he tenido tiempo para parar a comer en todo el día, y pensando que cenaría fuera, no he comido al volver a casa. Al final Liz ha cancelado la cita y ahora estoy hambrienta. Eso es todo"
Maura la miró con dudas pero no hizo ningún comentario más, sólo un ofrecimiento "Puedo cocinar algo si quieres"
Contenta de que Maura no decidiera indagar más, Jane se quitó la chaqueta y la colgó en el respaldo de una de las sillas. Si no iba a salir, mejor ponerse cómoda. Abrió la nevera y cogió una cerveza fría. Recordó que esa noche jugaban los Celtics. Al final no iba a estar tan mal tener que quedarse en casa "No te molestes. Pediré algo de comida por teléfono"
Maura se subió las mangas de la chaqueta mientras abría los armarios de Jane para ver con que ingredientes podía contar "No es ninguna molestia, me encanta cocinar. Además, mi cita también me ha anulado a última hora"
Jane sintió una punzada de celos "¿Tenías una cita?"
Maura se rio "Sí, con dos chicas estupendas"
Jane apretó la botella con fuerza "Vaya! No pierdes el tiempo"
Maura la miró con curiosidad ¿estaba Jane celosa? "Había planeado salir a cenar con las niñas"
Jane se sintió estúpida en aquel instante "Ah" carraspeó incómoda "Puedes… puedes salir con quien quieras"
"Lo sé. Pero no hay nadie en estos momentos con quien me apetezca hacerlo"
Jane asintió, incapaz de mirarla. No tenía ningún motivo para estar celosa, a fin de cuentas era ella la que estaba comprometida pero la idea de que Maura saliera con alguien no le gustaba nada en absoluto.
Maura continuó mirándola "¿Entonces aceptas mi oferta? Podemos aprovechar para ponernos al día de la vida de las niñas. Me encantaría conocer más sobre Alex"
Jane accedió "Sólo si me dejas ayudarte"
Maura sonrió "Bien. Entonces tú prepara la ensalada mientras yo preparo unos spaghetti al pesto"
Jane se alegró de tener que encargarse sólo de la ensalada. Aunque le encantaba comer bien, nunca se le había dado bien cocinar. Se arremangó la camisa mientras sacaba los ingredientes necesarios de la nevera "Eso puedo hacerlo"
Casi como si sus mentes hubieran retrocedido diez años atrás, Jane y Maura empezaron a preparar la cena como lo habían hecho tantas veces antes. Mientras se calentaba el agua para cocer la pasta, Maura aprovechó para empezar a preparar la salsa. Se dio la vuelta para coger un mortero de la alacena que tenía a su espalda y justo cuando Jane se daba la vuelta para lavar las verduras en el fregadero, ella se volvió a dar la vuelta. Apenas había unos centímetros de separación entre ellas. Se quedaron mirándose fijamente a los ojos, incapaz de ninguna de ellas de apartar la mirada. Jane podía notar el calor que desprendía Maura, el dulce perfume de su cuerpo. No pudo evitar bajar la vista hasta sus labios, hipnotizada por los recuerdos que le veían a la mente sin poder evitarlo. Recordó lo bien que sabían, la forma tan perfecta en que se acoplaban a los suyos, el suave tacto que tenían al atraparlos entre los suyos. Demasiado excitada por la cercanía de ella, Jane deslizó las manos hasta la cintura de Maura, clavando sus dedos en la piel de la mujer, acercándola a ella mientras descendía sus labios sobre los de Maura. Al principio fue un beso inseguro, casi pidiendo permiso. Besó primero el labio superior, despacio, soltándolo con suavidad mientras descendiendo ligeramente la cabeza para poder atrapar el labio inferior entre los suyos. El ronco gemido que escapó cuando Maura abrió un poco más la boca la incitó a continuar, y cuando sintió sus manos rodeándole el cuello, no pudo evitar acariciar su lengua con la suya. De repente, volver a saborearla, volver a sentirla temblar debajo de ella fue lo único en lo que pudo pensar. Cada segundo que pasaba aquel beso si iba convirtiendo en algo más y más pasional, sustituyendo la incertidumbre por pura e inalterada pasión. Apretó más los dedos en la cintura de Maura intentando encontrar algo a lo que aferrarse. Colocó su pierna entre las de Maura, incitándola a retroceder hasta que chocó con la encimera. Cogió la blusa de la mujer y empezó a sacársela de la falda con excitación, chocando sin querer con uno de los cuencos que utilizarían para servir la cena. El ruido que hizo el recipiente al chocar con el suelo las devolvió a la realidad.
Jane se separó bruscamente de Maura, jadeando a causa de la falta de aire "Lo… lo siento"
Maura se tocó los labios, sin saber que sentir en esos momentos. Cuando Jane la había besado, algo que creía que ya no existía había vuelto a aparecer "¿Por qué me has besado?"
"No…no lo se" Jane tragó saliva nerviosa "Pero tu has correspondido mi beso"
Maura estaba segura que había algo más en aquel beso que un simple arrebato. Sin pensarlo, le preguntó "¿Amas a tu prometida?"
Jane se separó de Maura, rodeando la encimera para poner distancia entre ellas "Eso no es justo Maura. Fuiste tú la que me dejaste, la que dejó mi vida patas arriba sin darme ninguna explicación" Jane estaba enfadada consigo misma por haber caído en la tentación y con Maura por haberle recordado con un solo beso cuanto la había querido. No pudo controlar la rabia en su voz "¿Por qué me dejaste Maura?"
De una vez por todas, Maura decidió ser sincera con ella y con Jane "Por que me asusté"
Aquella confesión la dejó atónita y furiosa "Maldita sea Maura! ¿De qué podías tener miedo?"
Maura contestó en un susurro apenas audible, clavando la vista en sus manos, incapaz de mirar a los ojos a Jane, luchando por contener las lágrimas que amenazaban con escapar sin control "De que te cansaras de mí"
