Holiiiiiiiii! Ay Niñas en verdad lamento tanto haber dejado de actualizar :c

No tengo excusas, he pasado malos ratos y no he tenido tiempo de escribir. De verdad me disculpo enormemente por haberles fallado de esta manera. No quiero que me odien :'c

Prometo que desde hoy actualizaré más seguido ya que he terminado el colegio y eso me da muchísimo más tiempo para ustedes. Por favor, déjenme reviews, saben que eso me motiva y mucho. Las adoro*-*

Capitulo #8:

Un día lluvioso y frío abatía sobre mí, así como las fracciones de lluvia que bajaban sobre mi blusa de manera sumisa y taciturna.

No sería raro encontrarse con personas a quienes un paisaje como este les provoque tristeza, melancolía, dolor. Una de ellas era yo. No estoy en contra de los días así, ya que últimamente el clima parece estar de acuerdo con mis sentimientos. Y es que hay algo tan hermoso acerca de la lluvia, algo delicado tal vez, pero puede ser temible y desgarrador en algunas lamentables ocasiones. Pero si nos enfocamos solo en su lado hermoso, podemos sentir alguna de las sensaciones que antes mencionaba, podemos incluso "llorar" sin razón alguna, claro, si nos dejamos llevar.

Las palabras en vida han matado mi cuerpo que ha de disimular cada movimiento suyo, la tristeza que cuelga de mi cuello es como un collar que me quita el aire. ¿Cómo hacer entender este dolor? Es que no puedo, esta vez no puedo gritar este miedo y esta grande pena, este maldito sentimiento que se me clava en la garganta.

Mis ojos se cierran con fuerza, pretendiendo que al abrirlos todo mejore así sea una minúscula parte. Con mi expresión apagada y solitaria, camino hasta mi próxima clase.

Las miradas de las personas se clavan en mí, analizando mi rostro y mi cuerpo. Numerosas de ellas mostraban envidia ante tal belleza que solo era una ventaja de ser vampiro. Para mí, la única ventaja era esa, ya que el resto ha sido un sacrificio para mi alma, si es que aún poseo una.

-Está…diferente- Susurra alguien.

-Se ve distinta. Parece que le sentó bien la muerte de sus padres- Dice alguien más.

Cierro mis ojos con ímpetu al escuchar tal crueldad. Por supuesto que cambié, Pero eso no significa que me haya sentado bien la muerte de mis padres. A nadie le vendría conveniente eso.

Sigo pasando entre la gente, sus murmullos respecto a mí prosiguen y con más insistencia que antes, contagiando a más alumnos. Llegando al punto de que cada estudiante reposara sus ojos en mí figura.

Concluí ignorarlos.

Me adentré en el salón correspondiente con mi horario.

-Señorita Swan- Habló el profesor mirándome con reproche. –Tarde 10 minutos.-

-Lo lamento-

Un puesto vacío llamó mi atención, su ubicación era en la parte de atrás, alejado de los demás. Sonreí levemente y caminé hasta él.

Una conocida esencia atiborró mi nariz.

Cullen me miraba insistentemente desde su lugar, en los puestos de la izquierda.

-Deja de mirarme-Susurré lo más bajo posible, solo para qué el escuchara.

-No- musitó de vuelta.

Mi temperamento se elevó.

-No me hagas repetirlo- Mascullé.

Una sonrisa burlona bailó en sus finos labios.

-No dejaré de mirarte. No puedes impedirlo.- Soltó dócilmente.

Deje a un lado aquella linda sonrisa que mostró para mí y me senté en mi lugar. En la derecha.

-Mírame- Escuché otro susurro. Lo ignoré. -¿Cuál es tu problema conmigo?-

Fingí prestar total atención a la clase de Literatura, la cual nos enseñaba sobre la fantasía.

-Isabella- Llamó de nuevo.

La forma en como mi nombre huyó de sus labios fue bastante impresionante, emociones inéditas se hicieron presentes dentro de mí. Me golpeé mentalmente por estar sintiéndome de esta forma. Él y su familia acabaron con mi vida. Y yo acabaría con su existencia.

Viré mi cabeza con sutileza y lo miré.

Entreabrí mis labios un poco y en un murmullo, solté:

-Déjame en paz.-

El veneno con el cual escupí aquellas palabras parecieron asustarlo, o al menos eso creo yo ya que su pesadez paró en seco.

No quité mi mirada de la suya y viceversa. Era dificultoso creer que aquel chico hubiera matado a mis padres. Su parte física no revelaba indicios de agresividad o violencia. Me temía, podía apreciar el poco miedo que yo ocasionaba en él gracias a mi actitud.

-Señorita Swan. ¿Podría decirme de qué trata la Literatura de la fantasía?- Cuestionó el profesor atravesándome con la mirada. Era obvio que este hombre había percibido mi falta de atención a la clase pero no dejaría que me humillara frente a los demás alumnos. Yo amaba la literatura, todo de ella. Mi vida humana se basó gran parte en los libros, la escritura. Me enardecía enormemente y aunque haber renacido como vampiro me impidiera recordar algunas cosas que con el tiempo volverían, No había olvidado nada acerca de ella.

-La fantasía literaria, es un tipo de ficción que contiene elementos que no sería posible que existan en el mundo real. Pueden tener personajes con capacidades sobrenaturales, o escenarios con los que los lectores no podrían relacionarse porque son ambientes nunca podrían existir-

La boca del profesor se abrió ligeramente ante mi contestación. Él esperaba que yo no respondiera, pero no fue así.

-Según el concepto de la señorita Swan, ¿Quién podría decirme algún personaje o espacio que no existe? En eso se basa la fantasía- Habló.

-Vampiros-

Giré mi vista a Cullen, el dueño de aquella voz.

-Sí. Los vampiros no existen, muy bien señor Cullen- Felicitó.

-Gracias.-

Lo observé. No entendí el porqué de esa respuesta, quizás para pasar desapercibido, pero él no tenía aquella necesidad. Lo ocultaba bien, demasiado bien.

-¿Qué?- susurró mirándome.

-Nada-

[…]

-Aquí tiene- Exclamé entregando las llaves de mi habitación a la recepcionista del hotel. -Gracias por el hospedaje estos días- Sonreí con gratitud y me marché.

Después de torturarme con los pensamientos que volaban en mi cabeza, decidí que volvería a la casa que compartía con mis padres, a la casa donde siempre viví. No fui allí antes porque tenía miedo, miedo de que fuera demasiado fuerte para mí volver a aquel lugar. Pero no, no debía asustarme por eso, lo enfrentaría. Superaría este problema.

Mis pies dibujaban su camino, seguían los vagos recuerdos que los guiaban a mi casa. Yo solo quería pensar. Así que dejé que ellos me mandaran.

Estaba oscuro. Varias personas caminaban entre las calles hablando o riendo entre ellas. Se veían felices, y yo las envidiaba.

Nunca estuve de acuerdo con aquel dicho: "No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes". Por supuesto que lo supiste, pero nunca pensaste que lo perderías, no lo valoraste. Solo cuando pierdes a un ser querido, te das cuenta de que lo amas.

-Estoy de acuerdo. Debemos aprender a apreciar lo que tenemos antes de que el tiempo nos haga apreciar lo que tuvimos.-

Me giré atónita.

-¿¡Qué haces aquí Cullen!? Y ¿¡Por qué lees mi mente!? ¡Es mi privacidad!- vociferé con enojo. -¿Tu madre no te enseño a no inmiscuirte en lo que no debes? ¡Eres un entrometido!- Seguí parloteando con cólera. Este chico está loco, completamente desquiciado. Por eso lo odio.

-Oye, Isabella. Cálmate, no es como si te estuviera siguiendo o algo así. Solo venia pasando por aquí y te vi. Y perdona por entrometerme en tu mente. No es mi culpa. No puedo evitar hacerlo, eso es lo malo de mi don.-

-¡Me importa un cuerno tu don! No pedí tu opinión respecto a lo que pienso. Ahora vete- Mascullé seca.

Una expresión que jamás había visto atravesó su rostro, y me asusté. Juro que lo hice.

-¿Pero qué diablos te pasa? No me he metido en tu vida, traté de ser agradable al principio, soporté tus insultos sin razón, tus miradas de desprecio, todo de ti. Y déjame decirte que me cansé. ¡No es mi problema lo que hagas o dejes de hacer! ¿Quieres que me vaya? Bien, lo haré. Pero no porque lo desees, sino porque me fastidié de sobrellevar a una insoportable como tú.- Dio media vuelta y se fue.

Sus palabras me lastimaron y no tengo la menor idea de por qué ocasionaron tal efecto en mí. Luego de aquel sentimiento de dolor, llegó el enojo, la rabia, la cólera. ¡Es que es un idiota! ¿Solo porque tenga un hermoso rostro le da el derecho de hablarme así? ¡No!

Me da igual lo que haga. Simplemente quiero vengarme y ya.

Traté de olvidar aquel hecho y seguí con mi camino.

Luego de caminar unas cuantas cuadras más, divisé una pequeña y hogareña casa.

-Aquí vamos-

Hermosas, por favor déjenme Reviews. Si llegamos a los 100, subo otro capi.

Gracias a todas, las amo!

~Caro