Shen pasó por encima de las cajas de cartón que se apilaban a ambos lados de la entrada a la casa de Adrian y llamó al timbre. Se oyeron unos ruidos dentro, unas cuantas maldiciones, y, por fin, abrieron la puerta. El moreno le abrió la puerta, pálido y ojeroso, con la gorra de Tyson ladeada sobre la cabeza, arrugada, y una armónica en una mano.
-¿Y la armónica?
-Me sentía solo. Como me sentía solo pensé en una cárcel. Cuando pienso en una cárcel pienso, armónica. Y me compré una.
-Ah.
Hubo unos instantes de silencio incómodo.
-¿Puedo pasar?
-Estoy limpiando.
El oriental puso los ojos como platos.
-¿Te has tomado tu medicación?
-Tío, te estaba gastando una broma –se rascó la barbilla-. Pero no me vendría mal algo para la tos. Estoy fatal.
-¿No será sólo una depresión?
-Me da igual lo que sea, necesito un abrazo.
Shen olfateó el aire y arrugó la nariz. Retrocedió un paso, y el moreno frunció el ceño.
-Date una buena ducha y luego me lo dices otra vez.
-Paso. Prefiero seguir limpiando.
-Definitivamente estas mal.
-Es el tejón. Creo que lo he perdido. Echo de menos a esa sucia rata de mierda. Echo de menos a Tyson –puso cara de querer llorar-. ¡Quiero volver a Beyblade!
-Adrian, tal vez necesites sentarte.
-No puedo, hay basura por todas partes. Mi árbol bodi se está muriendo por la falta de aire puro.
-Ya.
-¿Crees que hay alguna posibilidad de que me readmitan?
-Teniendo en cuenta que mandaste a la gran M –Shen siempre le había tenido una gran fobia a las palabras feas desde que su madre (una señora muy maja con modales de la vieja escuela) le había metido una pastilla de jabón de lavanda en la boca por maldecir a uno de sus compañeros. La fobia de Shen a las flores de lavanda TAL VEZ haya tenido algo que ver con esto. Pero eso va aparte- al director, diría que no. Ah, Alex dice que no hace falta que vuelvas.
-Me cago en el director y me cago en Sasha, ojalá le arranque su gato un ojo y lo use como madeja de lana.
-Hoy te has despertado de buen humor, ¿eh?
-No. Quiero meterme en un agujero y no salir. Mi vida ya no tiene sentido.
-¿Qué pasa con tu grupo?
-No conseguimos actuaciones ni pagando. Dentro de dos meses estaremos en la calle mayor tocando por medio centavo.
-…Vaaale. Vamos dentro, voy a prepararte un café, y si quieres le añadimos unas pocas pastillas de cianuro.
-No quiero suicidarme.
-Pues si no dejas de quejarte te suicidare para no tener que aguantarte.
-No puedes suicidarme –protestó, mientras Shen le dirigía hacia el comedor, poniendo los ojos en blanco-. Sólo yo puedo suicidarme. Por algo se llama suicidio.
-¿Y por qué se llama suicidio?
-No lo sé. Pregúntaselo a su inventor. De todos modos, ¿por qué has venido?
-Max me pidió que te diese las cintas con las tomas que llevamos rodadas. No sé muy bien por qué.
-¿Qué tomas? ¿Quién hace de Tyson ahora?
-Un muñeco de pruebas de coches debajo de una sábana de hospital. Y estamos grabando tomas al azar. Para que el equipo vuelva a acostumbrarse, o no sé qué cosa.
-Ah. Dile a Maxie que por mí se puede ir muriendo un poco.
Shen suspiró y sentó a Adrian en un sofá delante de la tele.
-Ya. A mí tampoco me pareció una idea demasiado buena, pero me mandó el director. No le sentó muy bien su conversación contigo.
El moreno hizo un puchero y se cubrió los ojos con la gorra, encogiéndose en el sofá cual niño enfadado. El oriental le zarandeó, pero todo lo que consiguió fue que se cayese a un lado como un árbol caído. Tal vez, al fin y al cabo, Adrian SÍ necesitase medicación para su pobre cabeza en desuso.
Ya que estaba allí, se puso a ver cómo era la casa de su amigo sin aquella capa de mugre que la cubría habitualmente, pero por lo que pudo comprobar, para él ordenar era quitar los trastos de un sitio y ponerlos en otro; prueba de ello eran los calcetines que había colgado en las ramitas del árbol bodi, que estaba todavía peor de lo que recordaba. Un montón de ropa arrugada con un bulto de forma sospechosamente parecida a la de un gato avanzaba por el comedor hacia la habitación del ex actor. Una sombra se movió rápidamente por la ventana, y supuso que debía de ser el tejón. En unas cuantas cajas al lado del sofá había todo tipo de productos de la primera temporada de Beyblade, y en su opinión la única realmente buena que habían grabado, en las que curiosamente sólo aparecían Tyson y Dragoon.
-¿Cuánto tiempo tiene todo esto?
-Aproximadamente ocho años. No sé.
Shen negó con la cabeza.
-Bueno, te dejo aquí las cintas. Y, por cierto, me han comentado que la serie necesita un grupo para tocar la cabecera. Están buscando una versión nueva. Tal vez te interese.
-Me lo pensaré –dijo tras unos instantes.
-Por cierto, Adrian.
-¿Qué?
-Creo que tu árbol budista está muriendo.
-Ahora es un árbol de Navidad. ¿No ves los calcetines?
El oriental avanzó hacia la puerta, planteándose de nuevo el estado de salud mental de su amigo, y cerró la puerta detrás de él.
El ex Tyson sacudió la cabeza y se sentó correctamente, cogiendo los CDs que Shen le había dejado encima de la mesa.
Si quiero vencer a mi enemigo tendré que conocerlo, pensó. Llevó su portátil hasta la mesa, tirando unos cuantos montones de cacharros al suelo sin miramientos. Lo encendió, abrió el compartimento de disco y metió el primer CD dentro.
O.O.O.O.O.O.O.O.O.O.O.O.O
Bueno, por ahora lo dejaremos aquí. En los próximos capítulos veremos algunas de las escenas de la nueva serie xD No quiero ponerlas ahora porque tengo que pensarlas bien (al menos quiero que esas escenas sean divertidas, o en plan WTF.)
Además, mi hermana está empezando a presionarme otra vez para que cuelgue, de modo que…
Una cosa más. Sé que tengo mucho morro al pedirlo, pero… ¿reviews?
PD: Laet. Sé que esto no cuenta como un capítulo, que es muy corto, que etcéteraetcéteraetcétera, pero NECESITO pensarme bien cómo seguir la historia y cómo hacer los capítulos, así que comprensión, respeto, larga vida y prosperidad Y... hasta el siguiente capítulo.
THE GREY THUNDER
