Si si, yo se que dije que para abarcar el futuro serian solo dos capítulos, pero olvide un pequeño detalle =9 asi que ahora serán dos y pico del futuro ^^

Espero les guste!


Cap 09 -Mirando Nuevas Sensaciones -

-Mientras tanto en el pasado….-

-Romario! ¿Cómo pudiste hacerme esto?

Dino se encontraba atado a una silla, tenía la mano derecha libre para poder firmar varios documentos, pero le era imposible desatarse pues las cadenas eran de acero reforzado, además de que la silla estaba fuertemente sujeta al suelo.

Estaba siendo obligado a aclarar todos los asuntos que surgieron desde su partida, uno en especial que le molestaba bastante y trataba de evitar a toda costa.

-Boss, prometo liberarlo apenas firme los papeles con la Señorita Filipa.

-He dicho miles de veces que no lo hare, y si no estuviera atado ya habría regresado con Kyoya.

Romario ya sospechaba que su jefe estaba comenzando a tener un especial cariño por aquel estudiante y antes de que pudiera pasar cualquier cosa, que afectara a la familia Cavallone y que después tarde o temprano el capo pudiera terminar arrepintiendose …

-Lo sé Jefe, por eso no lo puedo soltar hasta que sea legalmente el prometido de la Señorita Filipa, usted sabía que no podía evitar esto por mucho tiempo.

-No, no y no quiero! – Dino se revolvía en la silla. Parecía un niño pequeño haciendo berrinche porque no le dejaban ir al parque.

-Quiero regresar a Japón y lo primero que hare será ver a Kyoya. – seguía insistiendo fervientemente, ya se había dado cuenta del porque quería seguir a su lado y con mayor razón quería regresar con el pelinegro.

Romario suspiro y pidió la ayuda de algunos de sus compañeros para escoltar a su jefe hacia la reunión que pronto se llevaría a cabo.

-El debe estar bien, ahora debe pensar en su fututo como líder Cavallone.

-10 años después en el futuro….-

La última batalla contra los Millefiore y las verdaderas coronas fúnebres pronto estaría en pie, todos esperaban a que el momento llegara, impacientes y nerviosos. Todo era demasiado tranquilo se encontraban en la calma antes de la tormenta.

Hibari se encontraba recostado boca arriba en la azotea de Namimori, una vez que salieron de aquel extraño mundo se separó de los demás a sabiendas que el rubio lo seguiría. Aunque había olvidado el pequeño detalle de su torpeza, perdiéndose de vista del bronco.

Claro que no era muy difícil adivinar hacia donde se había dirigido, pero ya era tarde y debía atender asuntos como líder de familia, después de todo Japón no era el único lugar siendo atacado, buscaría a Kyoya al día siguiente.

- En Nami-chuu -

Había pasado la noche esperando al rubio en la azotea de Namimori, siempre parecía preocupado por él y estaba seguro que en esa situación lo convencería hasta el cansancio para que pasara la noche al menos dentro del edificio, o eso habría hecho el de su tiempo.

-Kyoya – llamó Dino al día siguiente, se encontraba sentado sobre uno de los cuartos de la azotea, mirando al pelinegro recostado en el piso frente a él.

-¿Has pasado la noche aquí? - pregunto.

-Vete – el potro de su tiempo, no lo hubiera dejado dormir ahí, lo sabía. Muchas veces a mitad de su entrenamiento el insistía en quedarse bajo las estrellas, pero el Cavallone nunca se lo había permitido, y varias veces tuvo que cambiar de lugar el campamento para que no durmiera al aire libre.

-Vas a coger un resfriado

-Hmp – un quejido salió de su boca – si tanto le preocupaba, debia haberlo seguido y convencerlo de dormir en otro lugar.

Muy interiormente se preguntaba porque actuaba tan diferente del bronco de su época, ¿es que acaso había sucedido algo para que ahora actuara de esa manera?

-Hee, Como siempre igual de terco – viró su vista para apreciar el paisaje.

-Me pregunto cuándo atacaran. – decía para sí, mientras en la mente del de ojos pardos rondaban algunos recuerdos. Si no fuera por el acuerdo con Tsuna, habría llegado justo después de que se hubiera quedado dormido, al menos a abrigarlo con su chaqueta. Pero sabía que no debía hacerlo, no podían alterar su historia o se arrepentiría de ello.

La sensación de algo acercándose lo sacó de sus pensamientos, poniendo en pie a ambos, un gran animal de color gris estuvo a punto de estrellarse contra el mayor, quien ágilmente esquivo sin problemas.

Al fin había aparecido uno de los integrantes de las verdaderas coronas fúnebres, Daisy. Quien únicamente preguntába la ubicación de la princesa Uni.

-No te diremos donde se encuentra – Dino estaba totalmente dispuesto a entrar en combate.

-Yo pelearé – el guardian dio un paso delante, pero el chico peli-verde paso de el, atacando nuevamente al Cavallone

Una gran explosión se escucho por encima de la escuela y Daisy voló directo al patio de esta.

- Y bien? Debes haberte dado cuenta que no puedes vencerme. ¿Te rendiras? – Con látigo en mano, se encontraba sumamente confiado.

-Yo-yo únicamente quiero saber donde esta Uni-sama – parecía que era lo único que sabía decir. - Confiesa! – gritó.

Nuevamente el Rinoceronte salió a escena, pero sin problema alguno fue derrotado por el Caballo de Dino y la intervención de Roll para terminar de destruirlo.

-¿Podrías dejar en paz a mi presa? – interrumpió Hibari

-No tenía más opción después de que él me ataco. Fue en defensa propia - respondió

El chico aun así parecía tranquilo.

-Como mi caja arma fue destruida, seré el primero en utilizar este poder. Una pequeña caja estaba incrustada en su pecho y al colocar llamas dentro de ella, se convinó con ella convirtiendose en una criatura extraña, una especie de lagartija.

Tsuna llamo por el transmisor

-Dino-san?

-Tsuna?

-Oh genial, ¿estas bien?. Um, esta el enemigo en la escuela Nami?

-Si, esta este cosa-mounstruo llamado Daisy delante de mi.

-¿Eh?

-¿Qué hay de ustedes? ¿Esta Uni a salvo?

-Si, pero Zakuro destruyo la base, y Squalo se quedo para ganar tiempo y que pudiéramos escapar

-Que? – ante tal declaración, Dino se congelo.

Hibari giro a verlo, desde cuando el tiburón era tan importante para él?

-Estas hablando con tus amigos, verdad? Donde esta Uni-sama! – Daisy arremetió nuevamente contra el rubio, quien esquivó con facilidad su ataque y envió a su corcel, quien apenas rozarlo corto el brazo de la lagartija.

Mas todos quedaron sorprendidos al ver al caballo atrapado por aquella mano recien cortada y una nueva crecia desde el hombro de Daisy, regenerandose rápidamente.

Un presentimiento le decía que debía acabar rápidamente con esto, lanzo a una increíble velocidad un ataque con su látigo, pero para su sorpresa, el enemigo esquivo fácilmente este.

-Arriba, Izquierda, Arriba, abajo, derecha, izquierda, derecha, arriba, izquierda – susurraba una y otra vez, mientras esquivaba sin problemas el látigo.

Dino comprendió que sus movimientos no eran por reflejo, el culpable era Byakuran, quien en otros mundos había analizado sus ataques, - recibio un fuerte golpe en el estomago – es por eso que Squalo también habia sido vencido con tanta facilidad.

Daisy tomo por la barbilla al bronco. Un nuevo sentimiento dentro de Kyoya causo que interfiriera en la lucha y antes de que el peli-verde hiciera algo mas, termino estrellado contra uno de los muros de la escuela.

Estaba molesto con el rubio, había dejado que le pusiera las manos encima una lagartija. Y por supuesto no dejaría que lo lastimara alguien mas que no fuera el. O al menos asi pensaba.

Lanzo de una patada al bronco fuera del área de batalla y hacia los subordinados de ambos, ellos se encargarían de atenderlo.

-Jefe!

-Kyo-san ¿que estás haciendo? – intento reclamar Kusakabe, mas fue interrumpido.

-hehe te debo una

-¿Qué quiere decir, jefe?

-Me salvo la vida.. a su manera.

Hibari comenzo el ataque, mas fue rápidamente golpeado por Daisy y estrellado en la pared detrás de el.

-Kyoya! – un momento injustificado de preocupacion, sabia que eso no dañaria al pelinegro.

Con apenas una mueca en el rostro, se levanto.

-Hagámoslo Roll

Con una de las nuevas técnicas que estuvo aprendiendo, por fin logro derrotar al peli-verde, con la habilidad de multiplicación, logrando atraparlo con las esposas de Alaude, el guardián de la nube de la primera generación.

Una vez derrotada una de las verdaderas coronas fúnebres, Kyoya se sentó a esperar que terminaran de atender las heridas del bronco.

Lo estaba observando ahora con un poco mas de detenimiento, notó que lo que lo hacia ver diferente era su corte de cabello, era mas corto y apenas ahora reparaba en que este resaltaba sus ojos y sus facciones haciéndolo lucir mas maduro, mas fuerte y mas…¿cómo debía llamar a esa sensación en la que no quería dejar de mirarlo?

-Debemos buscar a Squalo – el repentino comentario lo sacó de sus cavilaciones.

-Hmp, yo me quedo aquí – retó.

-Vamos, Kyoya. Te prometo unas hamburguesas en cuanto todo esto termine.

Se levanto y camino hacia dentro del edificio - no quería saber nada de ese escandaloso tiburón.

-Se que son tu comida favorita - cantareó. Y ademas te dire algo interesante – Dino sonrió sabiendo que terminaría convenciéndolo, mas Hibari dio un respingo - ¿Cómo demonios sabía sobre su alimento favorito?

-Habla

-En cuanto regreses al pasado, deberas ir aquel pequeño monte donde vimos los fuegos artificiales, encontras algo interesante. Y ahí estaba, nuevamente esa sonrisa que muy a su disgusto lo hacia perderse en ella, atontandolo.

Sin decir una palabra más, siguió al bronco junto con su subordinado, y el suyo propio iba un par de pasos por detrás de el.

-En la batalla contra Byakuran-

(Pov Kyoya)

Definitivamente nunca reconocería al inútil-herviboro, fuera de la dimensión, tiempo o época que fuera, una batalla de uno a uno contra Gesso era algo sencillo y después de una aburrida batalla donde casi es derrotado, había logrado vencer.

Muchos bebes aparecieron repentinamente, diciendo que ellos serian los responsables de llevarlos nuevamente a su tiempo.

Todos se despidieron prometiéndoles un mejor futuro, mientras éramos llevados a nuestro presente.

Lo ultimo que vi, fue una sonrisa del bronco que le dedicaba al atún gigante, nunca aparto su vista de él, ni siquiera para despedirse del líder de los hervivoros.

-Es por el peli-plata, que el bronco actua diferente? – una molestia inexplicable surgió al cruzar aquel pensamiento por mi cabeza.

En cuanto lo tuviera enfrente lo kami korosearia por tal acto, no había dicho ya que solo quería que le dedicara esas sonrisas a el? Es que acaso tenia que decirselo? -bufó.

El bebe de nombre Coronello interrumpió sus pensamientos, diciendo que todos tendrían recuerdos de lo sucedido en este tiempo.

Lo que resultaba perfecto, podría sacarle toda la información al bronco.

-Italia- ("Época Actual")

Todos los hombres de la familia Cavallone escoltaban a su jefe, Romario les habia advertido que cualquier descuido causaría la huida de su líder.

Un fuerte dolor allegó en su cabeza. No lo suficiente para desmayarlo, pero si para que tuviera la gran idea de actuarlo. Mas repentinamente cientos de imágenes, pensamientos, ideas, y visiones cruzaron su mente, dejándolo totalmente alterado.

-Q-Que fue eso? –Se sujetaba la cabeza, sentía que de tanta información podría explotar.

-Boss, Boss, Boss – escuchaba varias voces que a lo lejos le gritaban antes de sentir que su equilibrio fallaba.

Tuvo sueños, muchos sueños en los que en todos aparecia el y además varios años mayor. La mayoría bastante claros y estando con el Kyoya que anhelaba ver; unos cuantos mas eran borrosos, pero se reconoció discutiendo con un Tsuna de mayor edad, y otros aún mas ininteligibles en los que veía a un Kyoya mas maduro.

Cuando despertó se encontraba solo en su habitacion y pensando que aquello fue simplemente un sueño, aprovechó la oportunidad y escapó a Japón.

-En Japon –

Apenas arribó, fue interceptado por Tsuna y Reborn. Quienes habían sido contactados por Romario para que lo hicieran regresar.

Mas aprovechando el momento, le contaron todo lo que habia ocurrido desde su partida, confirmándole que aquellos sueños, no eran eso; si no recuerdos de su "yo" del futuro.

Haciéndole rememorar a que habia ido al paso del sol naciente, escapando antes de que pudieran mencionarles los asuntos de su familia.

-Dino-san esper... - intentó perseguirlo.

-Dame-Tsuna - Reborn había pateado al castaño, golpeandose de cara en el suelo - quiero saber como se desarrollara todo esto.

Tsuna no quería saber que pensaba su tutor, sinceramente lo espantaba aquella mirada que ahora mostraba.

En el trayecto a la escuela Nami, vinieron a su mente recuerdos específicos, el primero fue el del su "yo" del futuro diciéndole al pelinegro que apenas regresara fuera a aquel pequeño monte, esperando que le hubiera hecho caso cambió su rumbo a aquel sitio. El segundo recuerdo le hizo pensar bastante, a que se estaba refiriendo cuando su futuro yo dijo que aun no era la época y todo pasaría a su tiempo, además de esos borrosos recuerdos de el discutiendo con Tsuna. Y por último uno que le causó bastante gracia, ahora parecía que le debía unas hamburguesas a Kyoya y eso le alegraba, ahora ya conocía su comida favorita.

Al poner un pie en el pequeño cerro, fue recibido por un fuerte golpe, que en cualquier lugar reconocería como una de las tonfas de la nube. Terminando en el suelo.

-Ittae, no tenias porque hacer eso Kyoya – se sobaba el estomago donde habia recibido el golpe.

No hubo respuesta.

-Que pasa? Por que fue eso?

Sabia que si quería su atención, debía dejar al potro con una duda en la cabeza y no contestarle. Este Dino, era lo bastante terco como para insistirle al menos un largo tiempo. Camino acercándose a aquellas extrañas rocas junto al riachuelo y se sento recargándose en ellas.

El rubio aún en el suelo lo miró, se levantó sin necesidad de apoyarse en sus manos y se acuchillo frente a él?

- Acaso tendre que adivinar? –Hibari como siempre nunca admirtia que extrañaba sus tontas sonrisas, más lo retó con la mirada.

-Hmmm, me fui sin avisar, por que mis subordinados me secuestraron.

El guardian enarco una ceja.

-Esa es la peor mentira que he escuchado.

-Hehe – terminó por sentarse con los pies cruzados, esto quizá le llevaría tiempo

-Al menos ya me respondiste – Hibari respingo dándose cuenta de su error

-Pero es la verdad. Cuando nos despedimos aquel dia, Romario llego con algunos más de mis subordinados y me subieron a un avión a Italia.

-Haha, dijeron que no me dejarían volver, hasta que no firmara unos tontos papeles; pero me escape. - sonrió divertido

Como ya era típico de ellos, Dino narraba todo lo sucedido desde que llego a Italia, de como lo habían amarrado, hasta los recuerdos del futuro mientras Hibari fingía que no lo escuchaba.

-Puedes creer lo mal que me trataron? - Dino hacia un puchero.

-Es tu culpa por no golpearlos.

-Yo no puedo hacer eso Kyoya, mi trabajo es protegerlos.

-Tch, eso de nuevo? - cerró los ojos.

-ah? Deja vu? - el rubio inclino la cabeza hacia un lado, tenia el presentimiento de haber dicho algo parecido hace no mucho.

Una hora y un poco mas después se vieron acompañados por una pareja que paseaba por el mismo rumbo, venían platicando muy alegremente cuando la chica se adelanto un poco, se giró y repentinamente le dio un beso a su parecer pareja, le sonrió, cruzaron algunas palabras y siguieron andando.

Hibari los miraba extrañado mientras se alejaban.

-Haha apuesto a que tu nunca harias eso, Kyoya – no era un reto, ni una proposición más la naturaleza altiva de Hibari le dijo que aceptara aquello como uno.

-Acaso me crees incapaz? – miró retadoramente al rubio como respuesta.

Obviamente el pelinegro no conocía las razones o el por que la gente unía sus bocas, lu habia visto algunas veces y no creia que fuera un acto dificil de realizar.

Para sorpresa de Dino, Kyoya se posicionó sobre el, lo miró a los ojos un par de segundos, y se acercó a su rostro, creando un roce entre ambos labios, solo era una ligera presión que el menor había aplicado sobre los ajenos, sutil.

-Cálido y dulce – fueron los sentimientos que reconoció al momento del toque entre sus labios con los del potro, se separó.

El pelinegro tenia aquella mirada de superioridad en su rostro, pero aún seguía sentado sobre él, aquella sonrisa que le mostró sacó a Dino del trance momentáneo en el que habia entrado desde que el pelinegro habia posado sus labios contra los suyos y comenzó a reírse de una manera sincera e inocente, desconcertando al guardián.

-Haha, Kyoya eso no es un beso – en el acto inclinó un poco la cabeza, levantó las manos, y tomo suavemente el cuello del moreno, acercando sus rostros; poco a poco, esperando por la reacción de este.

Cuando al fin sus labios se unieron nuevamente, Dino profundizó el beso, sin prisa, suave, tomando su tiempo para disfrutar el momento que no sabia deseaba ocurriera desde que se dio cuenta que aquello que mas deseaba, era estar al lado de esa orgullosa nube.

Fue un beso tierno e hipnotizante, probablemente era la primera experiencia de aquel que tenía entre sus manos y quería que para Kyoya fuera una sensación única.

Ahora el que estaba en shock era el pelinegro, sus alientos se mezclaban creando un nuevo sabor que jamás habia probado. Ese contacto le era bastante agradable, confortable; cerró lentamente sus ojos y se dejo llevar por aquellas sensaciones que no llegaba a comprender, ese contacto se sentía cálido, delicioso y acogedor, además de sentir que le era transmitido un cariño que no habia sentido antes. El latido de su corazón palpitaba rápidamente, sensaciones de cosquillas invadieron desde su estomago, pasando por su cuello y hasta sus orejas.

Un recuerdo invadió su mente, el mismo se encontraba sentado en ese mismo sitio cuando era mas pequeño, llorando por culpa de un par de niños abusivos; cuando estos se habian retirado, otro niño mas se acercó a él, era mas grande y hablaba en una lengua extraña y antes de notarlo ese niño rubio le habia dejado una pequeña avecilla amarilla en las manos, antes de decir varias frases mas y despedirse con una sonrisa.

-se fuerte - se escuchó un murmullo suave desapareciendo entre sus memorias.

En cuanto el recuerdo terminó, Hibari se levantó de golpe, asustando a Dino en el proceso.

-Ky-Kyoya? - se preocupó por la proxima reacción de su pupilo.

El mencionado siguio alejandose, más repentinamente se detuvo y giró hacia el bronco.

-Tengo hambre, que esperas.

Dino rio para sí, soltando internamente un suspiro de alivio y corrió a alcanzar a Kyoya.

Ahora entendía un poco más porque la gente hacia eso que llamaban besar todo el tiempo.

Bien podría volvérsele una obsesión - sonrió apaciblemente, mientras el bronco caminaba a su lado.


Disculpen que me haya saltado asi como asi las partes del futuro, y no tuviera mucha coherencia entre la historia pero las partes que querían resaltar eran únicamente las de Dino y Kyoya °w°

Oh si, como Reborn me esta cayendo mejor por el manga sera amigo D18ista d=

Otra Nota: Siguiente cap 10069 =D y el pasado entre ellos y la rivalidad con kyoya ewe

P.D: Ahora que lo pienso, en el anime ( y me supongo en el manga tambien) como es que Dino sabe tanto de Alaude o.o?, que se me hace que Primo Cavallone le contaba a todas sus generaciones sobre su Alaude ¬w¬

Todos de acuerdo? Sip todos de acuerdo XD

Gracias por leer! X3