Hola, como ya sabran ni la historia ni los personajes me pertenecen...


Capítulo 7

Otra noche en la enorme cama despertando cada poco rato para comprobar que seguía estando sola. ¿Con temor, porque temía que Sasuke fuera a ella, se deslizara a su lado entre las sábanas y la hiciera suya?

¿O con excitación, porque era lo que deseaba que él hiciera?

Sasuke la atraía física y emocionalmente como ningún otro hombre antes, y luchar contra el efecto que tenía en ella dejaba a Sakura en una confusión constante de pensamientos y sensaciones.

Incluso cuando cerraban los ojos intentando dormir, no podía dejar de pensar en él, porque inmediatamente sus sentidos asaltaban sus defensas con imágenes eróticas y sensuales de sus cuerpos entrelazados, de la mano masculina apoyada posesiva sobre su pecho, jugando con el pezón erecto, y después deslizándose por el abdomen para separarle las piernas y poder explorar su cuerpo y su reacción a él.

¿Cómo podía desearlo con tanta intensidad?

Un hombre que…

Un hombre que despertaba en ella el deseo de conocerlo más íntimamente. De saber cómo era y cómo había llegado a serlo; dónde había vivido y qué había hecho; qué pensaba y qué sentía; cuáles eran sus sueños, y cuáles sus pesadillas.

Y eso no era un simple deseo físico. Era… Amor no, negó ella inmediatamente, presa del pánico, apartando el pensamiento de su mente. No podía ser amor. Al menos amor como ella siempre lo había imaginado. El amor surgía de conocer a alguien, y confiar en él. Ella no conocía a Sasuke, no confiaba en él, y desde luego no se sentía segura con él.

Y sin embargo, no le había dado ningún motivo para temerlo. Ya era la segunda noche que dormía sola, y eso era quizá lo que más le inquietaba.

Quizá lo que no quería era sentirse segura con él.

—Debo felicitarle por la rápida conclusión de lo que podía haber sido un asunto de lo más desagradable.

El emir sonrió al jefe de policía, que acababa de notificarle a él y a Sasuke que Obito estaba ahora en la cárcel, después de reconocer su relación con los traficantes, y que todos los miembros de la banda, incluido Orochimaro estaban detenidos y esperando ser juzgados o deportados.

—Desafortunadamente todavía nos queda un área de preocupación —reconoció el jefe de policía.

—¿De qué se trata? —preguntó Sasuke.

—Hemos detenido a Obito esta madrugada, saliendo de una reunión con el sudafricano. Cuando lo hemos interrogado, nos ha dicho que Orochimaro le había estado haciendo preguntas sobre el príncipe Sasuke. Por lo visto, sospechaba de las razones de Su Alteza para ayudarlo. Obito le dijo que en su opinión era imposible que Su Alteza hiciera algo que dañara al emir o su familia, y que en cuanto al dinero, Su Alteza era un hombre muy rico. Por lo visto, Orochimaro juró castigar a Su Alteza por engañarlo, y Obito le oyó dar instrucciones a ese efecto.

—¿Qué es exactamente lo que intenta decir? —preguntó Sasuke—. Toda la banda está encerrada.

—Sí, pero Orochimaro tiene muchos contactos, y no todos relacionados directamente con su grupo. Es un hombre que no se fía de nadie. Lo hemos interrogado, pero no nos ha dicho nada. Sin embargo, Obito continúa insistiendo en que esta convencido de que ha contratado a alguien, ya sea para hacerle daño directamente a él o a alguien cercano —explicó el jefe de policía—.naturalmente, nos hemos tomado la amenaza muy en serio. .Y hasta que no descubramos la identidad y el paradero de ese mercenario, es necesario que Su Alteza tome precauciones. Por supuesto le pondremos guardaespaldas.

Sasuke sacudió negativamente la cabeza.

—Así no es como quiero vivir mi vida, ni ahora ni nunca —le informo al jefe.

—Creo que debe reconsiderarlo, Alteza —le instó el jefe de policía—, y por favor recuerde que las personas cercanas a usted también corren peligro. Por eso, he dispuesto que un grupo de hombres vigilen continuamente el bloque de apartamentos de Al Mirahmi.

—No creo que eso sea necesario —protestó Sasuke.

—Alteza, una mujer joven ha sido vista entrando y saliendo del apartamento de su alteza en distintas ocasiones. Le ruego disculpe la intromisión —se apresuró a añadir—, pero Su Alteza entenderá que su posición en la familia de nuestro estimado emir, que Dios lo proteja, nos ha obligado a ello.

Había muchas formas de embellecer la situación, pero en el fondo todo se reducía a una cosa. Sakura había sido vista en varias ocasiones entrando y saliendo de su apartamento, lo que significaba que también estaba en peligro si la información de Obito era correcta.

—Ella, por supuesto, es un blanco más vulnerable para ellos. Es posible que incluso intenten matarla como advertencia —murmuró el jefe de policía casi en tono de disculpa, notando la ira de Sasuke.

Eso era precisamente lo que estaba pensando, y eso significaba que, por su propia seguridad, tenía que sacar a Sakura Haruno de Zuran y mandarla de regreso a Inglaterra lo antes posible. De forma rápida, discreta y eficaz. Sin mayor dilación.

Sin embargo, la sed de dinero que Sakura había mostrado hasta ahora podía llevarla a exponer en la prensa británica el asunto de la doble venta de apartamentos, con el daño que eso representaría para el futuro turístico de Zuran.

Sasuke se dio cuenta de que necesitaba un plan que no levantara las sospechas de Sakura, y decidió que ya lo tenía.

Esa vez regresó a su apartamento pensando que, si todo iba según lo planeado, pronto saldría de él en su propia limusina.

Encontró a Sakura en la terraza, leyendo otro de sus libros. Esta vez uno sobre costumbres del país.

Como siempre que volvía a verla después de una ausencia, Sasuke tuvo que luchar para controlar la aceleración de los latidos de su corazón y para reprimir el deseo de acercarse a ella y abrazarla.

Cuanto antes estuviera de vuelta en Inglaterra, mejor, pensó él mirándola brevemente antes de desviar la mirada.

Sakura lo observaba en silencio. Y ella detestaba que la hiciera sentirse así.

—He estado pensando en tu situación con relación a este apartamento —anunció, sin preámbulo.

—¿Mi situación? —repitió ella.

En lo referente al apartamento, y pensando en el de Teresa y el pequeño Anthony, no estaba dispuesta a ceder en nada. Sasuke se encogió de hombros.

—Según tengo entendido, si resultas ser la propietaria legal de este apartamento, tu intención es regresar a tu país y ponerlo a la venta, ¿no?

Con enorme cautela, Sakura asintió con la cabeza.

—Para acortar lo que podría ser un procedimiento largo y complicado, estoy dispuesto a ofrecerte el precio de mercado del apartamento. Mañana por la noche puedes estar de vuelta en Gran Bretaña.

¿Le había oído correctamente?

—¿Quieres comprarme el apartamento? —le preguntó ella vocalizando lentamente las palabras, para estar segura de que no se equivocaba.

—Así es.

Sakura entornó los ojos, mirándolo con suspicacia. ¿Por qué le estaba sugiriendo aquello? Desde luego no por ayudarla, de eso estaba segura.

—¿Por qué harías algo así? —quiso saber.

—No tengo tiempo para perderlo regateando y negociando sobre esto.

Sakura alzó las cejas con incredulidad.

—Pero yo tenía entendido que regatear y negociar era la base de métodos comerciales de Oriente Próximo —dijo ella.

Sasuke la miraba como si deseara rodearle el cuello con las manos y sacudirla hasta hacerla entrar en razón.

—Sólo intentó ayudarte —dijo él, aunque sus palabras no sonaron muy convincentes.

—Sí, claro —dijo ella, con evidente incredulidad.

En realidad, estaba disfrutando de poder llegar a irritarlo de aquella manera, como si poseyera un poder sobre él que hasta ahora desconocía, y decidió aprovecharlo.

—No me engañas. Estas intentando hacerme creer que lo haces por mi interés, pero no me voy a dejar engañar tan fácilmente. Estoy segura de que tienes otro interés oculto por el que buscas como sea e inmediatamente la propiedad del apartamento.

Sasuke la miraba furioso.

—Quizá lo que quiero como sea e inmediatamente es verte desaparecer de mi vida —le espetó él duramente.

Una mueca de dolor cruzó el rostro de Sakura. Tenía que haberlo esperado.

—El precio de mercado de este apartamento es de setecientas mil libras esterlinas. Yo estoy dispuesto a firmarte un talón por un millón de libras ahora mismo, que cubrirá también todos tus gastos.

El verdadero valor del apartamento estaba más cercano a las quinientas mil libras, pero Sasuke no quería perder el tiempo en discusiones. Quería que se fuera de allí, y no sólo por ella. Empezaba a tener un efecto demasiado impactante en él, y eso era algo que no podía permitirse.

—¿Un talón? —preguntó Sakura, incrédula.

¿De verdad la creía tan tonta como para pensar que caería en algo así? El joven funcionario con quien realizó las gestiones del apartamento ya le había dicho que el valor de éste rondaba las quinientas mil libras, pero al ver que Sasuke le estaba ofreciendo el doble, no pudo evitar pensar que había algún tipo de motivo oculto. ¿Pero qué? Aunque quizá el motivo para querer el apartamento no fuera una cuestión de dinero.

¿Qué debía hacer? Su primera obligación era para con Teresa y Anthony, y debía conseguir el máximo dinero posible por el apartamento. Aunque quería más información.

—¿En serio me crees tan tonta? —preguntó con desprecio.

—¿Qué quieres decir?

—¿No es evidente? —dijo ella con una sonrisa—. Me das un cheque, te entrego la escritura, y después me encuentro que no tiene fondos.

—¿Cómo? ¿Me estás acusando de estafador? —preguntó él sin podérselo creer.

Sakura levantó desafiante la cabeza.

—Es evidente que tienes mucho interés en este apartamento, y el sentido común me dice que tiene que haber algo más. Porque si no, ¿por qué lo haces? ¿por simple caridad? —sonrió y negó con la cabeza—. No lo creo. A lo mejor crees que estoy tan ansiosa por aceptar la oferta, que no me pararía a cuestionarme el porqué de tanta generosidad. Quizá esperas engañarme con un cheque falso, o quizá sabes algo del apartamento que yo no sé, algo que aumenta su valor. Tiene que haber algún motivo que te beneficie —dijo ella, y se encogió de hombros—. ¿Por qué si no lo ibas a querer?

—¿Así es como lo valoras todo, en términos de valor económico? —preguntó Sasuke, con claro desprecio.

—Esto es un trato económico, y el apartamento es un activo económico y debe ser valorado como tal —le respondió ella con toda firmeza—. No aceptaré tu propuesta hasta que haga una tasación independiente.

—¿Te atreves a cuestionar mi palabra?

Sakura se mantuvo firme.

—Sí, por supuesto.

Sakura lo oyó murmurar algo en voz baja, sin duda no un cumplido, y lo vio echar a caminar hacia ella, y sujetarla fuertemente por las muñecas.

—¡Suéltame! —exclamó ella, zafándose de sus manos.

Sasuke sólo quería desahogar su furia, pero en el momento en que Sakura se zafó de él, las razones para aprisionarla y la advertencia de peligro que corría se evaporaron, y toda la fuerza de su deseo se apoderó de él. La apretó contra su cuerpo, sujetándole las muñecas a la espalda.

—¡Suéltame! —repitió ella con los dientes apretados.

Pero entonces ella cometió el error de mirarlo a la boca, y se dio cuenta de que no podía apartar los ojos. Ahora el calor líquido que le recorría las venas no era sólo de cólera. Quizá ni siquiera fuera cólera. Quizá fuera…

Sakura le oyó murmurar algo, y entonces lo vio bajar la cabeza. La fuerza del beso le hizo echar la cabeza hacia atrás, y él levantó una mano para apoyarle la nuca, a la vez que hundía los dedos en su pelo. Esta vez no necesitaba preguntar si estaba excitado o no. Lo sabía. Notaba la fuerza dura de su erección contra la blanda calidez de su carne.

Bajo los ojos cerrados, mil y una imágenes eróticas la atormentaban. Mil y una intimidades sensuales la esperaban en una vida de noches iluminadas por las estrellas del cielo en un lugar donde el cielo y la tierra se unían, donde el desierto se unía con el firmamento, y donde una mujer alcanzaba el paraíso en brazos de su amante.

En este lugar compartirían juntos la transformación maravillosa que era la pasión, el deseo y el amor.

Con frenesí, Sakura separó la boca de la de Sasuke. Lo que estaba sucediendo empezaba a asustarla, y mucho.

Sasuke sentía los rápidos latidos del corazón femenino como los de un pájaro atrapado. Le puso la mano encima, y vio cómo la expresión del rostro de Sakura cambiaba y su respiración se entrecortaba.

¿Qué tenía aquella mujer de piel pálida, una mujer complicada e imposible que lo empujaba más allá de los límites de un autocontrol que hasta entonces había creído irrompible? Respiró profundamente, alzando el pecho, y entonces sacudió la cabeza, como si intentara deshacerse de la realidad de sus pensamientos. Un calor como el de las arenas del desierto bajo el sol de mediodía ardía en su cuerpo. No había manera de escapar de él, ni del lugar al que le estaba llevando. La única forma donde poder saciar la sed de su deseo era dentro de ella. Como un oasis en el desierto, ella lo atraía inexorablemente.

Los frenéticos latidos del corazón femenino bajo su mano le revelaron cuan intenso era el deseo que ella sentía por él, y su reacción ahora también traicionó la fuerza de su deseo. El deseo que sentía por ella era una fuerza impulsora insistente que le llenaba el cuerpo y la mente, impulsaba los latidos de su corazón. Era su fuerza vital, y sin ella moriría.

Sasuke levantó la mano hasta el seno, suave y redondo, y excitó con los dedos al pezón, tirando sensualmente de él hasta que ella se estremeció y exclamó de placer. En su mente casi podía ver el seno pálido y suave, casi saborear su dulzura.

Su erección se intensificó dolorosamente.

¿Cómo podía permitir que le hiciera eso? , se preguntó Sakura, desesperada.

¿Y cómo no?, le preguntó una voz sabia en su interior.

La simple caricia de los dedos masculinos con el pezón estaba provocando en ella una urgencia que fe hacía mover la parte inferior del cuerpo contra él a la vez que apretaba los labios contra su garganta, y saboreaba con la lengua el sabor salado de su piel.

Lo sintió apartándole de la ropa y exponiendo los senos al fresco del aire acondicionado y al calor de sus caricias, de su excitación. En él espejo que colgaba de la pared, Sakura vio los dedos largos y morenos sobre el pecho blanco, y se vio apretarse contra su cuerpo.

Era una imagen insoportablemente erótica, que la hizo estremecer.

En un tiempo lejano no hubiera habido nada que le impidiera hacer suya aquella seductora de piel pálida y convertirla en su esclava, encerrándola en el lujo de su harén, lejos de las miradas y las manos de otros hombres. Entonces ella hubiera sido sólo para su disfrute, cuando y donde él quisiera.

Pero estaban en el presente, y él… estaba perdiendo totalmente el control, admitió Sasuke sombríamente. Por eso se obligó a soltarla.

Tenía que soltarla.

Entonces, ¿Por qué seguía ella allí de pie, mirándolo como si deseara…? Rápidamente Sakura se colocó bien la ropa con movimientos torpes. Una torpeza que se debía a sus reticencias y al frustrado deseo físico.

Porque lo que sentía era únicamente deseo físico, se aseguró dando unos pasos para alejarse de él.

—Te has equivocado. Si con eso querías hacerme cambiar de idea y acceder a venderte el apartamento, te has equivocado.

Antes de que pudiera responder, Sakura le dio la espalda y corrió hacia la puerta del apartamento. Allí la abrió de par en par y salió, haciendo caso omiso de los gritos de para que se detuviera.


espero que sea de asu agrado, como tambien espero que me dejen muuuchos rewies, tratare de actualizar muuuy pronto...

gracias a todas las personas que me han dejadfo comentarios, perdon por no expresar mas clareamente a quienes son, pero les agradezco muuucho...

besos cuidensen...