Capitulo 9: Odio en el corazón.

A la mañana siguiente era domingo aunque no se despertaron muy tarde. Cuando J.J bajó junto a Ginny al Gran Comedor vio que en la mesa de los Gryffindor ya estaban sus amigos, solo faltaban Harry y Alicia.

Caminaron hacía ellos pero J.J se detuvo cuando alguien le cogió del brazo. Se dio la vuelta y vio a Tony, Verónica y Dani con algunos chicos más del colegio español.

Valla, valla J.J cuanto tiempo sin vernos- dijo Tony aun sujetando el brazo del chico- as cambiado mucho.

Si ¿verdad?- dijo J.J soltándose bruscamente del amarre del chico- es lo que hace el ejercicio.

Te vimos anoche cuando hiciste la presentación del colegio- dijo Tony- fue realmente espectacular.

Lo vuestro no estuvo mal- dijo J.J sintiendo como Ginny le cogía de la mano con suavidad- y ahora si no os importa me voy a desayunar con mi novia y mis amigos.

Entonces ella es tu novia- dijo Tony mirando a la pequeña pelirroja.

Si- dijo J.J y se dio la vuelta para irse a la mesa Gryffindor.

¿Participarás, J.J?- dijo Tony- ¿te atreverás a enfrentarte a mi?

¿Lo harás tú?- dijo J.J dándose la vuelta y acercándose peligrosamente a él mientras Verónica lo observaba con fascinación.

Eso dalo por hecho- dijo Tony peligrosamente.

Ambos chicos se miraron a los ojos fijamente, J.J unos centímetros más alto que Tony, hasta que una voz hizo que ambos chicos apartasen la vista.

¿Hay algún problema por aquí?- dijo Harry que había llegado junto a Alicia.

Ninguno- dijo Tony mirando la cicatriz del chico durante una milésima de segundo- tan solo hablábamos.

Si, no pasa nada Harry- dijo J.J.

Niña, tu eres Alicia Weasley ¿no?- dijo uno de los españoles que sonreía amablemente mientras miraba a Alicia.

Si soy yo- dijo Alicia.

Eres más bonita en la vida real que en las fotos que salieron en los periódicos- dijo el chico- y por cierto una vida muy interesante.

Y odiosa- dijo Alicia sonriendo con sus ojos llenos de tristeza- ¿Cómo te llamas?

Roberto Hernández- dijo el chico guiñándola un ojo- para servirte en todo lo que quieras.

Lo mismo te digo- dijo Alicia- si necesitas algo, no dudes en avisarme.

Gracias, niña, eres muy simpática- dijo Roberto sonriendo.

Bueno será mejor que nos vallamos a desayunar- dijo Harry que tenía la mano alrededor de la cintura de su novia mientras miraba receloso al tal Roberto.

Quilla, creo que tu novio se a puesto un poco celosillo- dijo Roberto mirando a Harry con una sonrisa- tranquilo chico no te voy a quitar a la novia.

Tranquilo es así con todos los chicos que se me acercan- dijo Alicia sonriendo- pero tiene razón, será mejor que no vallamos a desayunar- dijo al ver como J.J y Tony se seguían mirando desafiadamente.

Los españoles se fueron a la mesa de la casa Huffelpaff mientras los otros se iban a la mesa de los Gryffindor a desayunar.

¿Qué a pasado?- dijo Ron que había visto como hablaban con los españoles.

Nada- dijo Ginny- solo hablábamos.

Los chicos desayunaron y estuvieron luego todo el día paseando por los jardines mientras hablaban del torneo, con ellos también pasaron el día Luna y Neville.

Seguro que os escogen a los ocho- dijo Luna.

Eso espero- dijo Wendy.

Vamos ¿Quién más en esta escuela esta más preparados que vosotros?- dijo Luna.

No lo se- dijo Alicia- pero será mejor que no cantemos victoria antes de tiempo.

Alicia tiene razón- dijo Hermione.

¿Ya habéis echado el nombre en el cáliz?- dijo Luna.

No aun no- dijo Draco- mañana lo haremos.

¿Vais a montar de nuevo el ED?- dijo Neville.

¿El ED?- dijo J.J que no sabía lo que era eso.

Entre todo le contaron que era el ED, por que se formo y en que consistía.

No creo que lo volvamos a formar- dijo Harry - estamos en séptimo, el año de los EXTASIS, además esta el torneo en el que seguro entramos por lo menos alguno. No vamos a tener casi tiempo.

Harry tiene razón- dijo Hermione.

Vieron como por la explanada se les acercaba la profesora Mcgonagall y luego se detenía junto a ellos.

Por favor vengan conmigo Dumbledore quiere hablar con vosotros- dijo la profesora al ver que Luna y Neville permanecían entado continuo- Lovegood, Longbotton ustedes también tienen que venir.

¿Nosotros?- dijo Neville.

Si vamos- dijo la profesora Mcgonagall poniéndose en marcha.

Los diez chicos la siguieron algo extrañados. Entraron al castillo y fueron hasta las gárgolas que custodiaban la puerta de Dumbledore. La profesora Mcgonagall dijo la contraseña (arroz con leche) y las gárgolas se hicieron a un lado y subieron por las escaleras hasta la puerta del despacho del anciano. La mujer llamó y Dumbledore les permitió el pasó.

Buenas tardes chicos- dijo Dumbledore sonriendo.

Cuando entraron vieron que también estaban Hagrid, Sirius y Remus. Los chicos se acercaron a ellos y se sentaron en una silla que habían puesto para ellos.

¿Os preguntaréis por que os hemos llamado?- dijo Dumbledore y los chicos asintieron- pues bien, hubo antes de ayer una reunión de la Orden del Fénix, y estuvimos decidiendo una cosa en especial. Tras ver lo bien que lucharon y lo valientes que fueron en la batalla en el departamento de misterios, hemos decidido que si la señorita Lovegood y el señor Longbotton quieren podrían pasar a ser parte de la Orden del Fénix.

Luna y Neville se miraron sorprendidos y los otros chicos se habían quedado con la boca abierta, eso si que no se lo esperaban.

¿La orden del Fénix?- dijo Luna.

¡Oh si claro!- dijo Dumbledore sonriendo- tal vez ustedes dos no sepan lo que es la Orden del Fénix pero tranquilos ahora mismo se lo explicaré.

Dumbledore le empezó a contar que era la Orden del Fénix y cuando fue fundada. Los dos chicos escuchaban con atención cada una de las palabras del anciano y cada vez estaban más sorprendidos ¿querían que ellos Neville "patoso" Longbotton y Luna "Lunática" Lovegood fuesen parte de esa Orden de magos poderosos y que luchaban contra Voldemort?

Pero ¿Por qué nosotros?- dijo Neville.

Ya se lo he dicho- dijo Dumbledore- en el departamento de misterios lucharon con valentía, lealtad y lo hicieron muy bien. Nosotros, la Orden, nos encargamos de ir a los ataques para ayudar a los aurores, ustedes dos si quieren no tendrían que ir a todos, ni siquiera tendría por que ir a ninguno pero ya que usted señor Longbotton hubiese podido ser el niño elegido creo que es su derecho de estar enterado de todo lo que se hable en la Orden. No están obligados aceptar y pueden pensárselo todo lo que quieran pero lo que si les agradecería es que si aceptan o no, lo mantengan en secreto. Y repito no tendrían que ir a los ataques simplemente para estar al tanto de todo lo que ocurre en la guerra. Píenselo y cuando tengan una respuesta vengan a verme- los dos chicos asintieron por inercia y el anciano miró a los otro chicos- ¿y a vosotros que os parece?

A mi me parece bien- dijo Harry mirando a los dos chicos que lo miraban a su vez- creo que la Orden contaría con otro dos buenos magos y eso siempre viene bien.

Los demás coincidieron con las palabras de Harry haciendo que los dos chicos los mirasen agradecidos por sus palabras. Dumbledore sonrió.

Pues eso era todo- dijo Dumbledore- aunque señorita Weasley ¿ha recordado algo del sueño?

Nada señor- dijo Alicia- lo siento.

No se preocupe ya recuperará la memoria- dijo Dumbledore sonriendo- pueden irse.

Los ocho chicos se levantaron y antes de salir Dumbledore llamo a Harry, los otros bajaron y el moreno se acercó a su director.

Toma- dijo Dumbledore entregándole una foto a Harry- se la he pedido a Ojoloco, tal vez tu puedas convencer al señor Longbotton, se que tu podrás hacerlo. Y recuérdele que no tiene por que ir a los ataques si él no quiero.

Lo haré- dijo Harry mirando la foto y viendo que se trataba de la misma que le enseñó en quinto Ojoloco, en la que salía la antigua orden del Fénix- Neville y Luna nunca los defraudarán si aceptan ser miembros de la Orden- Harry sonrió- a mi nunca me han defraudado. Aunque Neville no se de cuenta, es el mejor mago que he conocido nunca por que su lealtad, no puede compararse con la de nadie. Mientras que haya gente como ellos, habrá un poco de esperanza por lo menos yo no la perderé.

Lo se- dijo Dumbledore sonriendo mientras Hagrid se sonaba la nariz tras las palabras de Harry.

Adiós- dijo Harry y se fue hacía la salida mientras Dumbledore lo observaba con orgullo.

Lily y James estarían orgullosos- dijo Sirius cuando la puerta se cerró tras el chico- estarían orgullosos de su hijo.

Tanto o más de lo que lo estamos todos nosotros- dijo Dumbledore.

Harry se encontró con que sus amigos lo estaban esperando junto a la gárgola y oyó la pregunta que hacía Luna.

¿A que sueño se refería, el profesor Dumbledore?

Uno que tuvimos Harry y yo- dijo Alicia mientras Harry le rodeaba la cintura por detrás y comenzaban a caminar por los pasillos- Voldemort nos hizo tener un sueño, en el sueño le vimos salir del velo. Fue aterrador… bueno pues primero se despertó Harry y luego lo hice yo pero no recuerdo lo que paso en el sueño en el tiempo que estuve a solas con Voldemort.

Ah- dijo Luna.

Neville iba muy callado y unos pasos más atrás que los otros. Harry le miró y le vio caminaron con las manos metidas en los bolsillos, mientras miraba al suelo muy pensativo.

Soltó a Alicia y se acercó a Neville que no se percató de que Harry se había puesto a su lado hasta que este no le habló.

Es normal que tengas miedo Neville.-

El chico se sobresaltó y miró a Harry a los ojos. Este le sonreía con afecto pero Neville no pudo sonreír.

Es que yo soy muy patoso, yo no sirvo para nada y lo único que voy hacer si entró en la Orden será estorbar- dijo Neville que suspiró- mi abuela siempre lo ha dicho yo no soy un buen mago.

Pues es hora de que le cierras la boca a tu abuela- dijo Harry deteniéndose y Neville le miró sorprendido y también se detuvo- no podrías decirle que eres miembro de la Orden, pero Neville ya tienes 17 años y no deberías temer a tu abuela. Tú eres un buen mago pero no te das cuenta por que te dejas llevar demasiado por lo que dice la gente, demuéstrale a tu abuela que eres un gran mago, tan bueno como tu padre.

Nunca seré como mi padre, ni como mi madre- dijo Neville- ellos están en ese estado por que lucharon.

Si por que lucharon junto a la Orden del Fénix- dijo Harry.

Neville levantó la cabeza y miró a su amigo que tenía la foto en su mano y se acercaba a él. Harry le enseñó la foto y Neville vio a sus padres sonriendo y saludándole con cariño.

Es la antigua Orden del Fénix- explicó Harry- en la que estaban también mis padres, muchos de los que están en estas fotos murieron poco después de hacerlo o como en el caso de tus padres fueron enviados a San Mungo. Todos ellos lucharon por una causa por la misma que lucha la nueva Orden del Fénix esa en la que tú puedes formar parte. Tu puedes ser tan buen mago como tu padre incluso mejor, no te falta valor, ni lealtad pero debes pensar por ti mismo, no dejar que lo que dice la gente te importe, debes tener más fe y confianza en ti mismo.

Neville no dijo nada, miró una vez más la foto que tenía entre las manos y Harry vio como una lágrima caía sobre ella. Harry sonrió con tristeza y le abrazó con un brazo, abrazo que el muchacho le correspondió.

Gracias Harry- dijo Neville sonriendo.

De nada- dijo Harry devolviéndole la sonrisa.

Neville le devolvió la foto y ambos chicos salieron corriendo para alcanzar a sus amigos que seguían hablando de lo que Dumbledore había dicho.

A la mañana siguiente comenzaba de nuevo la rutina. Los alumnos extranjeros iban a clase con los alumnos de Hogwarts. Para desgracia de J.J, los alumnos de Monthianas tenían el mismo horario que los Gryffindor. Los alumnos de Durmstrang tenían el mismo horario que los Slytherin y los alumnos de Beauxbatons tenían el mismo horario que los Ravenclaw.

Los Gryffindor de séptimo se fueron a las mazmorras a dar la clase de Pociones. Allí ya se encontraban los alumnos de Monthianas. Tony miró con superioridad a J.J que le miró una intensa mirada de desprecio.

La clase fue muy amena como todas las de Pociones que habían dado con Sirius. Neville se sentía más seguro de lo que hacía y al final de la clase había conseguido terminar la poción sin ayuda. Parecía que las palabras de Harry y no tener todo el tiempo a Snape pegado a su cuello le había dado seguridad al chico.

Las clases del día se hicieron muy amenas. Al terminar el día, decidieron ir a hacer los deberes a la biblioteca. Hermione se levantó a una de las estanterías a por un libro que necesitaba para su redacción de Runas Antiguas. Estaba mirando muy atenta los libros cuando alguien la tapo los ojos.

Tocó las manos de esa persona. Sabía que era de un chico, de eso estaba seguro, eran grandes y varoniles y ese olor le era familiar. Ron no era por que él olía a chocolate y galletas y esa persona que le tapaba los ojos olía a colonia de hombre.

¿Aun no sabes quien soy Herrmione?-

Hermione se dio la vuelta y sonrió a Krum que le devolvía la sonrisa con cariño.

Viktor cuanto me alegro de verte- dijo la chica sonriendo- ¿que haces aquí?

Bueno aun no habíamos tenido oporrtunidad de hablarr- dijo Krum sonriendo- y supuse que estarrías aquí, siemprre estabas aquí.

Ya sabes cuanto me gustan los libros- dijo Hermione sonriendo- pero ¿como estas?

Bueno ya sabes lo de mi accidente- dijo Krum- tuve que dejarr el Quiddich y me ofrrecieron el puesto como dirrector que acepte. Desde que se fue Kakarrov ningún dirrector a aguantado más de un año pero yo esperro aguantar más.

Y lo harás- dijo Hermione sonriendo.

¿Y a ti como te va?- dijo Krum- se que andas saliendo con el pelirrojo, te he visto con él.

Pues si la verdad es que estoy saliendo con él desde Halloween del año pasado- dijo Hermione- a decir verdad en Halloween hacemos ya un año saliendo juntos.

Me alegrro- dijo Krum sonriendo- se te ve muy feliz.

Lo estoy- dijo Hermione.

Pues yo tengo que contarrte algo- dijo Krum- he…

Pero el chico no pudo terminar de hablar por que Ron llegó, se acercó a ellos y miró al chico con cara de pocos amigos. Hermione miró nerviosa a su novio, sabía lo celoso que era y sobretodo si se trataba de Krum.

Vine a buscarte- dijo Ron- como tardabas tanto.

Es que estaba hablando con Viktor- dijo Hermione.

Ya veo- dijo Ron- hola.

Hola- dijo Krum sonriendo aunque notaba la mirada fría de Ron- bueno Herrmione me tengo que irr, ya hablarremos otrro día.

Si claro- dijo Hermione- adiós Viktor.

Adiós Herrmione- dijo Krum- adiós Rron.

Adiós- dijo Ron fríamente y cuando el ex jugador de Quiddich se dio la vuelta le hizo burla.

Ron- dijo Hermione enfadada- pareces un niño pequeño.

¿Qué hacías hablando con él?- dijo Ron.

Pues hablar- dijo Hermione- ya basta, estoy harta de tus celos enfermizos. No me dejas hablar con chicos.

Yo no estoy celoso- dijo Ron- y claro que te dejo hablar con chicos por que creo que Harry, Neville, Draco y J.J son chicos.

Aparte de ellos- dijo Hermione.

No quiero seguir discutiendo sobre esto- dijo Ron.

Por que sabes que tengo razón- dijo Hermione.

Ron no contestó y volvió con sus amigos mientras Hermione soltaba un suspiro, cogía el libro que necesitaba y volvía con los demás.

No salieron de la biblioteca hasta la hora de la cena, antes de ir al Gran Comedor cada uno se fue a su sala común ha dejar las cosas.

Draco y Wendy caminaban hacía la sala común de Slytherin cogidos de la mano. El rubio le estaba contando algo que hacía reír a la chica cuando unas alumnas de Beauxbatons que se quedaron mirando al rubio. Una de ellas, una chica delgada y bajita, de ojos marrones y pelo negro corto sonrió al chico coquetamente pero este estaba demasiado distraído mirando a Wendy aunque esta si se dio cuenta de la miradita y sonrisita de la chica.

¿Viste como te miró?- dijo Wendy deteniéndose.

Draco también se detuvo y miró a las chicas de Beauxbatons que reían tontamente mientras miraban para atrás de vez en cuando.

Déjalas son crías- dijo Draco- no ves como ríen.

Te ha sonreído la muy tonta- dijo Wendy y sonrió como la chica- estaba coqueteando.

A mi me da igual- dijo Draco echándola el brazo por encima a su novia y comenzando a caminar- además que le vas ha hacer si tienes un novio tan guapo como yo.

Mira que eres arrogante- dijo Wendy dándole un beso en la mejilla- démonos prisa que tengo hambre.

Cuando llegaron al Gran Comedor las mismas niñas sonrieron a Draco que paso olímpicamente de ellas y ambos chicos se sentaron en la mesa de los Gryffindor donde ya estaban sus amigos.

Tomad- dijo Alicia dándoles a cada uno un trozo de pergamino.

Los dos chicos lo cogieron y vieron que en el trozo de papel estaban escritos sus nombres y el del colegio.

Son para que los echéis en el cáliz- dijo Alicia- lo vamos ha echar después de cenar.

Esta bien- dijo Wendy guardándose el papel y comenzando a cenar.

Estuvieron hablando con sus compañeros de lo duras que estaban siendo las clases y los montones de deberes que ya tenían.

La cena estaba yendo de lo más normal cuando los chicos empezaron a sentir un fuerte ardor en el brazo, justo encima de la marca de la Orden del Fénix. Solo podía significar una cosa había un ataque.

Se pusieron de pie bruscamente y salieron corriendo del Gran Comedor bajo la atenta mirada de los alumnos que vieron como Dumbledore también salía a toda prisa, seguidos de Neville y Luna.

Cuando el anciano llegó a donde estaban los chicos vio que Harry se miraba el brazo. El chico vio junto al fénix el lugar donde estaba siendo el ataque: Little Way. Todos los chicos también miraban su brazo y Hermione al ver el nombre del lugar del ataque abrió mucho los ojos, horrorizada.

Mis padres- susurró Hermione desapareciendo en vuelta en luces.

Hermione- dijo Ron desapareciendo tras ella.

Harry agarró a Luna, Draco a Neville y Alicia agarró al profesor Dumbledore y todos desaparecieron. Cuando aparecieron vieron la antes hermosa urbanización de Little way destruida y devastada. Los muggles corrían despavoridos por todos lados mientras los aurores y los miembros de la Orden intentaban reducir al gran número de mortífagos, licántropos y dementores que había en el lugar.

Profesor tenemos que buscar a Hermione y Ron- dijo Harry.

Si vallan- dijo el anciano.

Los chicos salieron en busca de sus amigos mientras se deshacían de los aliados del señor Tenebroso que se les cruzaban en el camino. Esquivando a los cadáveres que estaban en el suelo y pisando la sangre que empantanaba el lugar.

Entonces distinguieron una cabellera pelirroja que corría detrás de una castaña muy enmarañada y que en esos momentos se detenían para enfrentarse a unos mortífagos que les habían salido al paso.


Cerca del ministerio de Magia, en un callejón había cinco figuras a las que no se podía reconocer por la oscuridad que esa noche inundaba el lugar y por las capas negras que llevaban.

Hubiese preferido ir al ataque- dijo una de las figuras con una voz ronca- quiero vengarme de Potter por haberme enviado a Azkaban.

Tu venganza puede esperar, Cuper- dijo la figura más alta viendo como otra figura se acercaba a ellos- además sabes que Harry es mío.

Lo se señor-dijo Cuper mirando a la otra figura con respeto- pero antes de que usted lo mate me dejará torturarlo ¿verdad?

Lo pensaré- dijo lo que antaño fue un hombre- ¿Qué me traes Mcnair?

Voldemort se había dirigido a la última figura que acababa de llegar mientras las otras dos se mantenían aun en silencio.

Las medidas de seguridad han disminuido- dijo Mcnair- la mayor parte de los aurores están en el ataque. Solo quedan dos en la entrada del ministerio y supongo que habrá alguno más dentro pero no será ningún problema para llegar hasta la sala de las profecías.

Bien en marcha- dijo Voldemort sonriendo- Colagusano tu irás conmigo. Bella, Cuper, Mcnair, Severus os encargaréis de los aurores que nos estorben.

Si mi señor- dijeron los cinco mortífagos a la vez.

Tenemos que conseguir esa profecía cueste lo que cueste- dijo Voldemort.


Llegaron hasta ellos pero ya se habían echo de los dos mortífagos cuando llegaron pero Hermione no se detuvo siguió corriendo hacía donde solo ella sabía.

¿Dónde vas Hermione?- dijo Ginny.

Aquí vivo con mis padres- dijo Hermione- tengo que llegar a mi casa.

Al oír eso todos aceleraron el paso para llegar cuanto antes a la casa de Hermione, ellos nunca habían estado allí por eso no sabían que ese era el barrio de la castaña.

Hermione se detuvo frente a una casa que no tenía nada de anormal para estar en un ataque solo estaba el hecho de que la puerta principal estaba abierta de par en par. Caminó seguida de sus amigos mientras sujetaba con fuerza la espada. Entraron al recibidor, que estaba desordenado. Pisaron los restos de un florero y fueron al salón con la espada preparadas para atacar.

Las luces estaban apagadas así que no se veía nada del interior. Hermione buscó el interruptor sin dejar de mirar en el interior y cuando lo encontró a tientas y dio la luz, su mundo se derrumbó.

Dejó de sujetar la espada con fuerza y esta resbaló de sus manos cayendo al suelo y haciendo un fuerte ruido que ella no escuchó. Sus amigos estaban inmóviles, miraban con horror lo que sus ojos les mostraban.

Antes sus ojos, estaba la escena más macabra y horrible que habían visto en esa guerra. Los cuerpos sin vida de los señores Granger colgaban de la pared crucificados. Sus cuerpos estaban ensangrentados, magullados, tenían que haberlos torturado antes de morir desangrados. Y a la señora Granger le faltaba un ojo. Junto a los cadáveres de los señores Granger, pintado en la pared con sangre había un símbolo. Era una gran eme mayúscula dentro de un círculo.

Hermione se había acercado hasta ellos y ahora se abrazaba a las piernas de la señora Granger mientras lloraba. Era lo único que se oía en esa habitación, el llanto de dolor y sufrimiento de la chica. Los llamaba pero todos sabían que los señores Granger no la iban a contestar nunca más.

¿Quién te ha hecho esto mami, papi¿quien os ha hecho esto?- dijo Hermione llorando desconsoladamente.

Ron se acercó a su novia y la puso una mano temblorosa en su hombro. Hermione se dio la vuelta y miró a su novio que la estrechó entre sus brazos y la empezó a decir cosas al oído para tranquilizarla.

Todo va a salir bien mi amor- susurró Ron consoladoramente- todo va a estar bien.

¿Quién ha hecho esto?- dijo Hermione aferrándose a la túnica de ron- ¿Quién ha cometido esta crueldad?

Miró a sus amigos que la miraban con tristeza, todos menos Alicia y Wendy que parecían estar discutiendo en voz baja por algo.

Vosotras… vosotras podréis saber quien hizo esto- dijo Hermione apartándose a Ron y yendo hacía las dos chicas- habrá algún mortífago que deje esa señal en la pared.

Hermione señaló con un dedo tembloroso la gran eme dibujada en la pared.

Si lo sabemos- dijo Alicia dando un paso hacía su amiga.

¡No se lo digas!- dijo Wendy- ¡será peor que lo sepa, buscará venganza!

¡Ella tiene derecho a saberlo!- dijo Alicia mirando a Wendy- ¡si a mis padres les hubiesen hecho algo así querría saberlo y sé que tu también!

¿Quién lo ha hecho?- dijo Hermione- ¡¿Quién?!

Morgana- dijo Alicia- esa es su firma con ello te esta retando. Tú la dejaste sin ojo y ella te ha dejado sin padres pero su venganza no va a parar ahí, Morgana es muy rencorosa.

Con cada palabra que Alicia pronunciaba un tremendo odio nacía en el corazón de Hermione y le recorría las venas envenenándola. Nunca antes había sentido algo así. Lo único que quería era acabar con Morgana pero antes quería torturarla, hacerla sufrir tanto como sus padres debían de haber sufrido. Nada la pararía para convertirse en una asesina, su corazón estaba lleno de odio.

Cogió la espada del suelo, salió fuera de la casa y miró a su alrededor viendo la devastación que se estaba llevando acabo.

¡MORGANA VEN AQUÍ, TE ESTOY ESPERANDO!- gritó Hermione, nadie nunca la había visto así de enfurecida- ¡CULMINA TU VENGANZA!

Sus amigos las observaban cuando un grupo de mortífagos los rodearon, todos ellos encapuchados. Se bajaron las capuchas y vieron a algunos que conocían pero a otros que no. Entre los que conocían estaba Pansy y sus amigas a las que no les había sentado muy bien estar en Azkaban, ya que sus ojos habían perdido el brillo de vida, estaba más delgadas y su piel pálida.

Y frente a Hermione estaba la asesina de sus padres, la que le había arrebatado a sus padres, parte de su vida y de su alma. A Morgana tampoco le había sentado nada bien Azkaban y eso que habían estado escasos dos meses, tenía el mismo aspecto que las otras, pero con la diferencia de que a ella le faltaba el ojo, el mismo ojo que en una batalla Hermione le quitó.

¿Me llamabas, sangre sucia?- dijo Morgana sonriendo llena de sangre por todos los lados.


Cuando Roger Madison fue esa noche a trabajar no se imaginaba que moriría y cuando tan solo faltaban unos minutos para que ocurriese tuvo un mal presentimiento y se culpo por haber discutido esa mañana con su mujer y haberse ido sin arreglarlo con ella.

Unas manos le rodearon el cuello y antes de poder oponer resistencia, le rompieron el cuello.

Sigamos, mi señor- dijo Cuper observando al hombre que acababa de matar- ya casi hemos llegad al departamento de misterios.

Entraron al ascensor y Colagusano pulsó el botón número nueve. La reja se cerró y el ascensor empezó a descender. Cuando el ascensor se detuvo la voz de mujer anunció: "Departamento de Misterios". La puerta se abrió y salieron al pasillo donde la única luz que lo iluminaba eran unas antorchas que estaban en las paredes.

Caminaron hasta la puerta negra, Colagusano la abrió y la cruzaron, se encontraron en la sala circular negra que estaba llena de puertas, ninguna tenía picaporte y ningún distintivo y entre ellas había unos calderos con llamas azules que eran lo que iluminaban la sala.

Bellatrix, que era la que cerraba la marcha, cerró la puerta y al principio no vieron nada hasta que se acostumbraron a esa oscuridad. La pared empezó a rotar hasta que se volvió a detener. Pero Voldemort no se preocupó sabía perfectamente cual era la puerta que daba a la sala de las profecías, así que caminó hacía ella y la abrió.

Entró en la sala seguido de sus aliados. Era una sala de techos elevadísimos, como el de una iglesia donde no había más que hileras de altísimas estanterías llenas de pequeñas y polvorientas esferas de cristal. Éstas brillaban débilmente, bañadas por la luz de unos calderos dispuestos a intervalos a lo largo de las estanterías. Las llamas de las velas eran azules. En aquella sala hacía mucho frío pero solo los mortífagos lo sentían.

Caminaron por las hileras de estanterías buscando la profecía que ellos necesitaban. Habían miles, millones y no entendían como su amo no se paraba para verlas y asegurarse de cual era la que ellos buscaban. Pero a Voldemort no le hacía falta ir mirando una por una, es como si algo dentro de él le dijese donde esta la que buscaba.

Se detuvieron en frente de una estantería donde las profecías estaban especialmente llenas de polvo debía de llevar allí mucho tiempo. Voldemort limpió una de ella y justo al lado vio un letrero que decía:

A.C

Heredero de Alasdair Hoffman

Y Heredera de Anaxarete Carsma.

Voldemort sonrió, exactamente la que estaba buscando. Miró la esfera de cristal y la hizo añicos. Una figura de un blanco nacarado y de ojos inmensos se elevó flotando y empezó a decir la profecía que los mortífagos no oyeron por las atronadoras risas de su señor.

Los chicos seguían rodeados. Hermione y Morgana se miraban directamente a los ojos, la primera tenía una expresión fría, la segunda una sonrisa divertida.


Harry las observaba en silencio cuando empezó a sentir una felicidad que no provenía de él. Voldemort estaba contento ¿Por qué? No podía saberlo pero estaba muy feliz y la cicatriz le empezó a arder de una forma que nunca antes había sentido. El dolor era terrible y sintió como le sangraba la cabeza. Cayó al suelo de rodillas y empezó a gritar mientras los mortífagos reían pero esas risas le llegaban muy lejanas al igual que la voz de su novia que parecía muy preocupada.

¡RETIRADA!- oyó que gritaba Morgana y antes de que pudiesen detenerla, todos los mortífagos habían desaparecido y Harry estaba tirado en el suelo inconsciente.

Nota de la autora:

Hola siento haber tardando tanto en actualizar pero es que aunque estoy en verano no he tenido mucho tiempo por que tengo que estudiar para Septiembre. Pero bueno aquí esta el capitulo y espero que os haya gustado, ya se que muchos me van a matar por haber acabado con los padres de Hermione pero bueno espero vuestras amenazas en un reviews jeje. Adiós y gracias por leerlo. Besos